miércoles, 31 de diciembre de 2025

Mi portada según chat gpt

Unbipolarmás

Este no es un blog de autoayuda.

Tampoco es un manual médico.

Es un lugar donde se escribe desde la herida.

Nace de la experiencia personal de vivir con trastorno bipolar, pero no pretende representar a todos, ni dar respuestas universales. Aquí no hay fórmulas, hay palabras. No hay certezas, hay dudas, memoria y contradicción.

Escribo desde lo vivido: hospitalizaciones, medicación, crisis, momentos de lucidez y de oscuridad. Escribo también desde la reflexión, la crítica al sistema psiquiátrico cuando duele, y desde la literatura cuando la realidad no alcanza.


¿Qué encontrarás aquí?

Básicamente experiencias personales.
  Textos escritos desde la vida real, sin edulcorantes.

Reflexiones y pensamiento
  Sobre la locura, la normalidad, el estigma y la sociedad.

Psiquiatría y medicación
  Opiniones y vivencias personales, no verdades absolutas.

Textos literarios
  Relatos y prosa donde la frontera entre realidad y ficción se diluye.

Algunos textos son duros. Otros, silenciosos. No todos buscan gustar; muchos solo buscan decir.

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Que no encontraras aqui

Atención médica ni psicológica.
    Mis palabras nacen de una experiencia individual y no soy una persona profesional en lo mental, 
Si estás en crisis, busca ayuda profesional o de emergencia en tu país.

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    ¿Por qué “Un bipolarmás”

Porque no soy un diagnóstico.
Porque no soy un caso clínico.
Porque no soy una estadística.

Soy uno más entre muchos que piensa, siente, escribe y resiste.

Si llegaste hasta aquí, quizás no estás solo, pero tampoco se pretende atenderte como un medico.

Manicomio o institución se salud mental moderna


No era que estuviera loco, sino que sufría una crisis…

   "En los 60's aún existían los antiguos manicomios, espacios claustrofóbicos y represivos que sólo empeoraban el estado del enfermo. El manicomio no desempeñaba un papel terapéutico, sino una función excluyente. La segregación sólo acentuaba la actividad delirante y la tendencia al ensimismamiento. La reforma de la psiquiatría acabó con los manicomios, ofreciendo como alternativa la hospitalización temporal. Si el objetivo es restablecer la salud mental, la estancia del enfermo en una unidad psiquiátrica no debe prolongarse más allá del tiempo necesario para mitigar los síntomas agudos. Es cierto que se ha abusado de ese planteamiento, responsabilizando a las familias del cuidado del enfermo, sin proporcionarle los medios necesarios para enfrentarse a un conflicto que produce una enorme tensión emocional. La locura es un problema individual, pero su superación implica una respuesta social."

Rafael Narbona, 
Del Blog Into the Wild Union


  Yo estuve en un manicomio, mejor dicho, estuve en una institución mental moderna, por causa de mi trastorno mental, donde después de una hospitalización temporal, pasé de un estado de psicosis fuerte como parte de un cuadro de manía intensa a un estado de eutimia.

  Después de mi internado en este sitio logre volver a un estado de equilibrio mental, para luego seguir mi vida normal, pero las huellas de mi paso por esta institución no las he podido borrar, no fue solo el hecho de la institución como tal que a mi concepto puedo considerar que realizo bien su trabajo, si no el creer que había estado loco, ese era mi pensamiento después de mi remisión, en este momento tengo un poco mas claro que no había estado loco, sino que había sufrido de una crisis de mi problema mental, que para la época se denominaba psicosis maníaco depresiva, al cual ahora se le tiene un nombre mas complicado, de pronto un poco mas complejo, pero que suena un poco mejor: Trastorno bipolar y es mas se le tiene una subdivisión que en mi caso se denomina de tipo I.




  El trastorno bipolar es un eufemismo que pretende encubrir el estigma asociado a la psicosis maníaco depresiva, o el estigma que para muchos implica ser denominado simplemente loco, o alguien que se enloquece por ratos porque esa es la definición popular a mi problema, de igual forma se le denomina a los que sufren esquizofrenia.  Para un parroquiano es igual un esquizofrénico, un bipolar o una persona que sufra de un problema mental entre los miles que definen los manuales de psiquiatría moderna: Es simplemente un loco.

  Y como tal los locos son llevados a los manicomios, a pesar que se les de nombres raros a las instituciones mentales para el común son simplemente manicomios.

  Para mi ha sido importante conocer en mas detalle mi problema y entender como se desarrolla, sus manifestaciones, como evitar llegar a estados graves, pero para las personas comunes y corrientes no es un tema de interés, ¿Por que debe interesar el tema de las personas locas o desadaptadas a las personas que se consideran normales? pienso que no mucho y menos si no lo sufren o personas muy cercanas lo sufren.  Para muchas personas el loco es así porque quiere y no hace nada por salir de su estado, el loco es así porque le toco por una cuestión de destino o por castigo de dios, para los mas sensibles pero que no tienen conocimiento del tema, el loco es un bicho raro que se mira con pesar pero aun pensando así lo discrimina, sin embargo, para los que sufrimos de trastornos mentales estas apreciaciones no nos ayudan; a pesar de que no se puede pretender que todas las personas sepan diferenciar claramente que enfermedad mental padece cada uno de los afectados por ellas, se debe llegar a un punto donde se mire que las enfermedades de la mente son similares a las del cuerpo que aunque no todas las personas sepan con exactitud como es cada enfermedad no se discrimina a quienes la sufren. por ejemplo no se discrimina a una persona que sufra de los riñones o de los pulmones pero si al que sufre de esquizofrenia.

  A pesar que la sociedad ha avanzado respecto a la discriminación del diferente al promedio,  todavía persiste la estigmatización para los que sufren ciertos problemas como los mentales, se ha avanzado pero falta más, lo que expreso en este espacio y lo que otros expresan va en esa dirección, en mostrar que no somos seres de otro mundo, somos personas como cualquiera que tenemos diferencia en ciertos aspectos y que sufrimos de enfermedades de la mente que pueden ser manejadas hasta cierto punto gracias a los avances científicos  que nos permiten ser parte de la sociedad sin mayores inconvenientes y podemos aportar a ella.

  El "trastorno bipolar" es, en el fondo un eufemismo que la sociedad utiliza para lavar su conciencia, pero que en la práctica cotidiana colapsa en la palabra "loco" es una hipocresía social. Nadie discrimina a un enfermo renal, pero sí a un bipolar y a un esquizofrénico. 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Anotaciones de mi experiencia con el Valproato y el litio para el tratamiento del tb

Cuando descubrí que tenía trastorno bipolar mediante consultas por internet, una de las cosas que más me atormentaba eran los tratamientos mencionados: electroshocks, fuertes antipsicóticos (que no llegué a experimentar en carne propia), litio y otros fármacos.


Para empezar debo aclarar que no pretendo ni recomendar, ni satanizar a los medicamentos para los problemas mentales, solo muestro mi caso particular y como funcionaron en mi los medicamentos que he tomado durante mucho tiempo. No soy, ni pretendo ser un profesional en el campo de la psiquiatría, solo soy un paciente que narra lo que se siente cuando se ha sido tratado con medicamentos para los problemas mentales.

Durante años (aproximadamente 25) no tuve claridad sobre mi condición. Sufrí tres crisis graves con tendencia a la manía, llegando a cuadros psicóticos (que comúnmente son llamados "ataques de locura"). La primera me llevó a ser internado en un centro psiquiátrico, mientras que las otras dos se manejaron de forma ambulatoria una con un psicoanalista y otro por un psiquiatra, quienes me prescribieron antipsicóticos para controlar los episodios agudos, luego me los recetaban como tratamiento continuo, pero no los aceptaba y preferí vivir sin los medicamentos y estar alerta a cuando sentía que mis emociones me superaban.

En mi caso particular, el protocolo farmacológico no me permitía sentirme funcional: los antipsicóticos solo parecían útiles durante las crisis maníacas. En fases estables, optaba por suspenderlos hasta la siguiente recaída, con intervalos prolongados entre episodios. Durante las depresiones, resistía sin medicación; aunque desagradables, nunca confié en los antidepresivos. Ahora, al confirmar que tengo trastorno bipolar tipo I, entiendo que esta decisión fue acertada, pues suelen desaconsejarse en casos como el mío.

Entre crisis, experimentaba fluctuaciones anímicas menos intensas que atribuía a mi personalidad, no a la enfermedad.

En un momento de mi vida, llegué aceptar que necesitaba medicación permanente y decidí tomar la atención medica que me daba mi seguro,  fui donde un psiquiatra quien me receto de nuevo, dentro de lo que me propuso fue medicarme con litio, a lo que me negué diciéndole que había escuchado muchas historias sobre sus efectos secundarios negativos, acepté explorar otras opciones como el ácido valproico, donde el psiquiatra me dijo que tiene una menor eficacia que el litio según estudios clínicos, pero con perfil de efectos adversos más tolerable.

Empecé entonces el tratamiento, durante los primeros meses los efectos secundarios que sufrí fueron ambiguos: molestias gastrointestinales transitorias y luego una sensación de aplanamiento emocional que el psiquiatra atribuyó al efecto estabilizador del fármaco.

Con el tiempo, noté disminución en la intensidad y frecuencia de los episodios. La mejoría es sutil: No se siente como un cambio positivo activo, sino como ausencia de oscilaciones bruscas. A diferencia de los antipsicóticos, el valproico no produce esa "niebla mental" o un letargo físico discapacitante, pero si un aplanamiento emocional, lo que me permitía ser mas funcional.

Curiosamente, en Colombia (según un amigo médico) el valproato ya supera al litio como tratamiento de primera línea para bipolaridad, coincidiendo con mi experiencia.

A pesar que la medicación con el valproato me funcionó, decidí después de algo alrededor de un año que podía vivir sin medicamentos de uso diario y a pesar que sentí que era mejor que lo que me recetaron en mis primeros episodios, suspendí mi tratamiento y estoy en este momento sin su uso crónico.

Sin embargo, sigo usando el valproato cuando siento que empiezo mis desbalances y lo uso por una o dos semanas, luego lo suspendo de nuevo.

Como he planteado en otros posts, en este momento expreso lo que opino respecto a los medicamentos para sobrellevar mis problemas mentales, en mi caso son útiles para atacar mis episodios que no son de todos los días y cuando logro llegar a la estabilidad soy capaz de ser una persona que se comporta dentro de la normalidad y ser funcional, sin la necesidad de estar medicado.