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sábado, 23 de agosto de 2025

Una pagina de mi diario bipolar: Estable de nuevo



**Estable de nuevo, o eso creo**

Doy por terminada esta serie de escritos personales sobre lo que siento en esta etapa de mi vida y sobre cómo he manejado los altibajos emocionales de estos últimos días.

Siento que ya no estoy deprimido como antes, pero tampoco reboso de alegría; por lo tanto, puedo decir que tampoco he caído en la manía. He logrado dormir bien a pesar de no tomar somníferos y me levanto sin esa molesta pesadez que me provocaban.

A mi alrededor, aunque no todo es color de rosa, vivo la vida a mi manera y creo que soy objetivo con mis sentimientos en este momento. Me encuentro inmerso en la cotidianidad de mi relación familiar, lo que genera una sensación de tranquilidad, aun con la carga de las obligaciones diarias. Hasta ahora, estas me gustan y he podido cumplirlas.

Tengo ocupaciones que me llenan el tiempo; laboralmente estoy copado y, además, recibo una buena remuneración económica sin que esta sea exagerada. Es mucho menor a la que recibía cuando tenía un trabajo formal a tiempo completo, pero la situación de mi entorno es complicada y esta es la opción disponible.

Esta situación que he relatado en las últimas entradas es muy común en mí y se repite constantemente: a veces de manera muy sutil y otras con mucha fuerza. Últimamente, he sentido estos desbalances más amortiguados.

A pesar de haber sido afectado por el trastorno bipolar, mi forma de ser o sentir no ha cambiado mucho. Tengo una personalidad muy propia, y lo que hace mi condición es distorsionar la manera en que expreso o siento emociones como la alegría o la tristeza cuando estoy desbalanceado. El resto del tiempo, soy como cualquier persona sin el trastorno: siento las emociones y las expreso como corresponde.

jueves, 14 de enero de 2021

Una nueva entrada de mi diario bipolar

En este momento luchando por estar en estabilidad, con una situación bastante dificil desde el punto de vista personal, que en mi caso tiende a sacarme de cierta eutimia que he logrado últimamente, viviendo en un entorno complicado, ya que el mundo está en crisis, según nos dicen: "Por una pandemia", la cual por demás me ha afectado directamente.


 

Sin embargo, no voy a hablar u opinar mas sobre el tema que más se comenta en estos momentos, porque además estoy cansado de que solo se hablé de lo mismo.


Como aquí me etiqueto como bipolar, en este blog se habla principalmente de bipolaridad, por lo tanto me dedicaré entonces a contar como estoy haciendo respecto a mi trastorno bipolar.


Llevaba un tiempo relativamente largo en un periodo de relativa estabilidad respecto a esto que se llama ser bipolar, aunque como dije al principio estaba pasando por momentos dificiles debido a una crisis familiar debido a que mi esposa sufrió un ictus y está en proceso de rehabilitación, antes de este hecho pasaba por un periodo de ciclado rápido, me mantenía en un sube y baja tipo montaña rusa, donde me sentía relativamente bien en las subidas las cuales no dejaba avanzar tratando de mantenerme en un estado de cordura y control de mis emociones, pero que en vez de llegar a este estado de cordura me sumergía en la depresión que al ser mas apropiada para vivir en comunidad la prefería a estar subiendo, porque subir siempre me hace tomar malas decisiones.

 

Como hago entonces para salir de mis desbalances con un mínimo de medicación:  En mi caso hace ya unos dos años siempre que subia en mi animo este va asociado a dormir menos siendo a la vez más activo, entonces cuando siento que he subido empiezo a tomar un hipnótico que en ocasiones anteriores eran las gotas conocidas comercialmente como SINOGAN o el genérico LEVOMEPROMAZINA empezando con unas pocas, si no me hacian efecto subia hasta sentir su efecto que es dormir profundamente, sin embargo, al día siguiente me dejan completamente fuera de este mundo, luego empezaba a disminuir su dosis hasta eliminarlas,  logrando de nuevo estar mas bajo, pero cuando estoy en esto del ciclado rápido nuevamente tiendo a subir de nuevo y repito mi fórmula.


Soy poco asiduo de ir al psiqui, sin embargo, mantengo uno de cabecera al cual acudo en caso de sentirme que estoy saliéndome de control, cuando mi autocontrol con una automedicación no estan funcionando y estoy llegando a hacer las cosas como no debe ser.

 

Mi psiqui actual me planteó un cambio al esquema que acabo de describir, ademas, como lo hacen todos los psiquis me insisten que no debo dejar la medicación nunca y que lo que tomo debo tomarlo de forma indefinida, sin embargo le dije que asi llevo haciendo mucha parte de mi vida y que he logrado tener una vida normal, entonces me dijo que reemplazara la levomepromazina por quetiapina, pero una fórmula que tiene liberación prolongada, esta era de una dosis para mi bastante elevada, sin embargo, cuando la tome me dejaba como frenado todo el día, posteriormente ensayé con la fórmula de quietapina estándar, con la de menor concentración la cual tomo en la noche para dormir, esta me funciona mejor, porque al otro día si siento algo de resaca pero menor a la que me daba la levomepromazina, entonces decidí dar el cambio, mi esquema de medicación lo cambié y ahora cuando empiezo a subir, entonces me tomo la quietapina para dormir, logrando frenarme, adicionalmente he ensayado con tomar media pasta o rebajarla a un cuarto, para cuando voy en retirada dejar  de tomarla sin sentir efectos indeseables (sindrome de abstinencia).


Además como tambien hacía con la levomepromazina cuando estoy sintiéndome muy acelerado en el día tomo acido valpróico para frenarme en el día y en la noche tomo entonces la quetiapina para dormir.


Mi psiqui actual dice que debo tomar la quetiapina y el acido valproico de forma indefinida todos los días, en dosis mayores a las que he tomado, sin embargo, yo tomo dosis menores, lo suspendo y lo retomo cuando estoy entrando hacia la manía o cuando salgo de ella, porque si los tomo indefinidamente me hundo en una depresión muy fuerte; estuve unos 6 meses siguiendo las pautas del psiqui respecto a tomar la medicacion de forma continua, pero aunque no tenía subidas de animo, si tuve unos periodos de muy fuerte depresión que se me hizo insoportable y de la cual no salía o salía por poco tiempo, en cambio ahora cuando siento la depresión despues de aterrizarme esta dura menos y mis periodos de estabilidad son mas duraderos, aunque en cambio si tiendo a volver a subir pero considero por mi experiencia saber que hacer para no subir demasiado y no tener problemas con los demas debido a mi condicion.


En estos momentos estoy deprimido, estuve sintiendo algo de hipomanía hace unos pocos días y como en la situación que vivo necesita un nivel de atención especial, ademas de estar bien aterrizado con mis ideas, empecé de nuevo con mi esquema de automedicación que describí en los parrafos anteriores, llevo varios dias y he tratado de dejarlo sin lograrlo, porque si no tomo las pastillas en la noche, mi sueño se interrumpe luego de la medianoche y al otro día la paso peor a como me siento tomando la medicación.


Mi situación personal es como la de muchos, con problemas bastante complicados en estos momentos, pero que pueden estar presentando muchas personas y por eso no es para estar hundido en la depresión, de pronto es para estar agobiado y triste pero no deprimido, sin embargo, aunque ahora estoy sintiéndome mal, prefiero este sentimiento, a estar acelerado donde me siento bien, pero queriendo hacer muchas cosas, haciendo algunas mal y complicando mi vida para cuando me de cuenta haberla embarrado, con mi experiencia de haber tenido malos ratos y haber complicado mis relaciones, se que para mi bien a largo plazo es mejor saber que me siento muy mal con esta depresión pero que se me pasará y mi vida va a estar bien en terminos generales.


En mi caso cuando logro salir de esta depresión como la que tengo ahora puedo pasar una temporada en la cual disfruto de la vida (sintiéndome en determinados momentos feliz o triste), pero de acuerdo a las circunstancias que la vida me da, no siempre es llegar a un estado de felicidad porque como estoy viviendo ahora tengo inconvenientes personales y estos no son para estar alborozado, pero si para poder estar afrontándolos estando cuerdo y aterrizado, que a largo plazo puedo sentirme mejor que si dejo que mis desbalances me impidan tener el control adecuado de mis acciones.


Yo vivo con mi problema mental a mi manera, no es la manera que recomiendan muchos, pero para mi concepto me funciona bien, no vivo en un estado de felicidad continuo que es lo que quieren la mayoría y tampoco estoy todo el tiempo sintiendome mal, aunque en estos momentos que estoy en un estado de fuerte depresión me siento mal, pero muy mal, siento que este sentimiento es infinito, que no voy a salir de él, aunque sé y lo tengo bien claro que es una situación temporal que pasará, pero esto no hace que me sienta mejor.


No pretendo que las demas personas tomen lo que yo hago como una fórmula que puede funcionar para cualquiera, yo tengo mis condiciones particulares,  tengo la experiencia de haber ensayado con varios medicamentos, además que me he informado con lo que se dice respecto a los beneficios y perjuicios de los diferentes medicamentos, como tambien de lo que se dice que puede pasar para bien o para mal cuando no se toman medicamentos, tengo una forma personal de ver las cosas y puede que otros puedan tomar ejemplo en algunas cosas que yo he hecho, pero no me hago responsable de nada de lo que le pueda pasar a alguna persona por hacer lo que yo digo en este blog.

viernes, 11 de enero de 2019

TESTIMONIO


Esta entrada es una republicación de la revista mente sana la entrada original la pueden encontrar en la siguiente dirección https://www.mentesana.es/testimonios/en-la-mente-de-un-bipolar_68

Habla de las experiencias de una persona que ya ha vivido y sobrevivido a muchos de los inconvenientes que trae el ser bipolar.



¿Cómo es la mente de un bipolar?
El trastorno bipolar afecta a todos los aspectos de la vida de quienes la padecen. Un diagnóstico a tiempo y seguir unas pautas claras son clave para limitar su impacto.
Rafael Narbona

Cuando me pidieron que escribiera sobre el trastorno bipolar, pensé de inmediato en mi hermano Juan Luis. Al igual que yo, padecía la enfermedad, pero nunca se la diagnosticaron y se quitó la vida a los cuarenta años, incapaz de comprender que sus altibajos no eran un rasgo de su carácter, sino la expresión de una cruel enfermedad.

Desgraciadamente, el diagnóstico estigmatiza, pero también clarifica y ayuda a convivir con una patología que hasta hace poco se denominaba psicosis maniaco-depresiva.

Mi relación con mi hermano no se caracterizó por su intensidad, sino por largos periodos de separación y pocas experiencias compartidas. Cuando yo nací, él ya no vivía en casa. Por su trabajo, viajaba mucho al extranjero. Sus visitas eran imprevisibles. No le gustaba avisarnos. Simplemente, se plantaba en la puerta y llamaba.

A veces, sonriente y cargado de regalos. Otras, huraño y malhumorado. Yo era un niño y no comprendía bien sus reacciones. Si preguntaba por su infancia y adolescencia, siempre me respondían: “Muy cambiante. Encantador, cariñoso, extrovertido y, de repente, huraño, frío y con tendencia al aislamiento”.

Energía para acabar
En sus últimos años, nos vimos un poco más y noté que algo no funcionaba bien. Un viaje a Guinea Ecuatorial aceleró la tragedia, pues contrajo el paludismo y experimentó alucinaciones. Quizá fue la quinina o algo que desconozco, pero mejoró semanas antes de suicidarse. Su mente se estabilizó, recuperó su sentido del humor y se mostró más activo.

En el punto más bajo de la depresión, careces de iniciativa incluso para hacer algo trágico

 ‘‘La depresión ya no controla mi vida’’  
TESTIMONIO

‘‘La depresión ya no controla mi vida’’
Por entonces, yo no sabía que el suicidio exige energía y determinación. Su fatal decisión se consumó a una hora indeterminada de la madrugada. Esa misma mañana había recogido un traje del tinte, habíamos paseado por el Parque del Oeste e incluso habíamos bromeado.

Sin embargo, ya había adoptado las medidas necesarias para poner fin a su vida. Probablemente, su mejoría le dio las fuerzas necesarias para hacerlo. Es algo bastante habitual. En el punto más bajo de la depresión, careces de iniciativa, incluso para hacer algo trágico e irreversible.

Trastorno Bipolar: hacia una sociedad libre de prejuicios
Yo tampoco comprendía lo que me sucedía cuando se apoderó de mí un profundo abatimiento mezclado con brotes de euforia. A los treinta, me diagnosticaron depresión. Diez años más tarde, consideraron que se habían equivocado y que en realidad era trastorno bipolar.

No se trata de un caso de negligencia médica, sino de una confusión habitual. Normalmente, se tarda una década en averiguar que –en algunos casos– la depresión solo es una de las dos caras de la bipolaridad.

No voy a repetir mi historia, que ya he relatado en estas páginas y en un libro autobiográfico. Solo quiero despejar dudas y enviar un mensaje de esperanza. Cuando me diagnosticaron trastorno bipolar, yo ya sabía que la bipolaridad era una forma de psicosis. Dicho de este modo, puede sonar aterrador, pero lo verdaderamente aterrador es que aún se asocie la psicosis a conductas violentas o antisociales.

Para muchos, Norman Bates, el asesino con “doble personalidad” que interpreta Anthony Perkins en Psicosis, la famosa película de Alfred Hitchcock, es el arquetipo de enfermo psicótico. Es más, se tiende a confundir psicosis y psicopatía, cuando lo cierto es que se trata de fenómenos completamente distintos.

Lo verdaderamente aterrador es que aún se asocie la psicosis a conductas violentas o antisociales

La psicopatía es una alteración de la personalidad que aniquila la empatía o incluso frustra su aparición. Es algo común en asesinos y maltratadores, pero también hay comportamientos psicopáticos en la vida cotidiana que pasan desapercibidos.

El maltrato psicológico y la manipulación emocional son notas características de la psicopatía y pueden detectarse en el hombre que golpea a su pareja, el padre o la madre que pega a su hijo, el desalmado que abandona a su perro o el jefe que humilla impunemente a sus subordinados.

Una percepción incomprendida de la bipolaridad
La psicosis no afecta a la empatía, sino a la percepción de la realidad. Deforma los hechos, alterando su significado. Puede consistir en interpretar un gesto banal como una cruel forma de rechazo, pensar que eres el centro de las miradas o sentir que un entorno normal contiene unas insoportables dosis de hostilidad.

En los casos más graves, la psicosis puede presentarse acompañada de alucinaciones auditivas y, más raramente, visuales.

Un enfoque liberador de la salud mental     
        
ANTIPSIQUIATRÍA

Un enfoque liberador de la salud mental
La psicosis puede inducir comportamientos hondamente autodestructivos, pero solo en un 3% de los casos se traduce en actitudes violentas hacia los demás. No incluyo en esa estadística los incidentes sin relevancia penal. Casi nunca se menciona que el riesgo de sufrir una agresión física, maltrato psicológico o cualquier forma de abuso sexual se multiplica por cinco, si se padece alguna enfermedad mental.

Las dos caras de la moneda
La bipolaridad no es “doble personalidad”, si bien es cierto que los estados de manía y depresión afectan a la forma de ser, instigando cuadros de exaltación o congoja. La psiquiatría diferencia entre trastorno bipolar de tipo I y trastorno bipolar de tipo II. En el tipo I, la deformación de la realidad es más aguda y las alucinaciones son frecuentes, pero no aparecen necesariamente. La manía se dispara y el afectado pierde el control de sus actos.

La bipolaridad no es “doble personalidad”, pero los estados de manía y depresión afectan a la forma de ser

En el tipo II, la pérdida de contacto con la realidad es menor y la excitación, menos intensa. De ahí que se hable de hipomanía. Hay una situación particularmente complicada: los estados mixtos con ciclación rápida. En esos casos, la depresión y la manía se manifiestan al mismo tiempo, a veces con diferencia de horas o minutos. Se llama ciclación rápida a los cambios bruscos e imprevisibles.

Los estados mixtos se prolongan a veces durante años. Son más resistentes a la psicoterapia y al tratamiento farmacológico. El riesgo de suicido se incrementa peligrosamente. El 15% de los bipolares se suicidan. En los estados mixtos, la estadística sube hasta un 30%. Yo he pasado por una situación de estas características, pero afortunadamente logré salir de esa espiral.

Vivir con este trastorno: una dura realidad
Actualmente, disfruto de un estado de eutimia o estabilidad. La posibilidad de sufrir nuevos episodios nunca se esfumará, pero gracias a la psicoterapia, la psicofarmacología, la higiene del sueño, la meditación, el ejercicio físico, un entorno afectivo positivo y una rutina enriquecedora, donde desempeña un papel esencial la escritura, he logrado alejarme de la depresión y la manía.

Podría enumerar los síntomas de la bipolaridad, pero prefiero relatar mi experiencia, no sin advertir previamente que existen suficientes recursos para neutralizar los síntomas y hacer una vida prácticamente normal.

El don de la bipolaridad: úsalo a tu favor  
             
CREATIVIDAD

El don de la bipolaridad: úsalo a tu favor
Perdí a mi padre a los ocho años y, al parecer, eso cambió mi carácter. Hasta entonces, fui un niño extrovertido y alegre, pero poco a poco me hice solitario, introvertido y melancólico. A los treinta años, una serie de acontecimientos traumáticos agravaron esas tendencias. La tristeza se hizo insoportable.

Lloraba por cualquier motivo. Apenas podía dormir. No lograba concentrarme ni ilusionarme por nada. Era incapaz de tomar decisiones. El más pequeño esfuerzo me resultaba agotador. Perdí veinte kilos en un mes. Obsesionado con la muerte, ideaba planes de suicidio, sin otra preocupación que fracasar.

Si me pidieran una fórmula para ayudar a un bipolar, no vacilaría: ternura, infinita ternura

Creo que la manía brotó como un mecanismo patológico de defensa. De una forma relativamente brusca, pasé de la tristeza a la euforia. Seguí perdiendo peso y mis horas de sueño se hicieron aún más escasas, pero una energía incontenible me empujaba a realizar proyectos disparatados, hablar sin parar, establecer nuevas relaciones.

Ya no me sentía cansado. Subía las escaleras de tres en tres. Compraba cosas innecesarias de forma compulsiva. Mi concentración no mejoró. De hecho, las ideas fluían por mi mente a una velocidad vertiginosa, pero ya no experimentaba deseos de morir. La apatía sexual se convirtió en hiperactividad. Con la autoestima por las nubes, me sentía capaz de todo.



DE PRODUCTIVIDAD Y MANIA

Se ha dicho que la bipolaridad es la enfermedad de los artistas y no es falso. La lista de grandes creadores afectados por la enfermedad es muy abultada: Beethoven, Schubert, Schumann, Chaikosvki, Van Gogh, Munch, Virginia Woolf, Poe, Mark Twain, Hemingway, Sylvia Plath, Anne Sexton, Herman Hesse, Nietzsche, David Foster Wallace.

No pretendo compararme con ellos, pero yo, que he publicado dos libros y más de mil artículos en quince años, empecé a escribir durante mi primer brote de manía. Hijo de un escritor olvidado, había descartado seguir los pasos de mi padre, quizá porque mi autoestima era muy débil. Con la manía desapareció cualquier complejo o inhibición. Van Gogh realizó casi novecientas obras en una década, padeciendo un estado mixto.

¿Significa eso que la bipolaridad es una de las puertas de acceso al arte? No creo, pero parece innegable que en una mente creativa la manía incrementa el flujo de ideas e intuiciones, lo cual puede alumbrar periodos de alta productividad. Es el caso de Van Gogh o Sylvia Plath, que escribía a un ritmo trepidante.

Plath afirmaba que tenía un don, pero todo indica que muchas veces escribió bajo los efectos de la hipomanía. No conviene alimentar mitos o visiones románticas. Van Gogh se suicidó con treinta y siete años. Sylvia Plath con treinta. Cuando la hipomanía se convertía en manía o caían en una profunda depresión, no podían trabajar. Si no se hubieran quitado la vida, nos habrían legado una obra más vasta, rica y compleja.

Infinita ternura
No hay que sucumbir al pánico ante un diagnóstico de bipolaridad. Es posible educar las emociones y hay infinidad de recursos para abordar los momentos críticos. Siguiendo ciertas pautas, se puede llevar una vida satisfactoria en lo personal y laboral, con razonables expectativas de éxito y felicidad.

Me hubiera gustado decirle esto a mi hermano, me habría agradado oírlo cuando yo empecé a sufrir los mismos problemas, no renuncio a pensar que algún día la sociedad reaccionará con solidaridad y comprensión, sin estigmatizar ni marginar a los afectados.

¿Cómo podemos actuar ante un caso de trastorno bipolar?     

   
CONSULTORIO

¿Cómo podemos actuar ante un caso de trastorno bipolar?
Si alguien me pidiera explicar con un término el trastorno bipolar, no dudaría: vulnerabilidad, extrema vulnerabilidad. Si me pidieran una fórmula para ayudar a un bipolar, tampoco vacilaría: ternura, infinita ternura. “La ternura salvará al mundo”, escuché una vez. Quizá no es cierto, pero sí estoy seguro de que puede salvar muchas vidas.

Cómo estar mejor si eres bipolar

Una buena higiene del sueño. Dormir entre ocho y nueve horas al día es esencial. El descanso será más reparador si antes de acostarte das un paseo de media hora y te das una ducha de agua caliente. Conviene cenar al menos dos horas antes y acostarse todos los días a la misma hora, sin prolongar el sueño innecesariamente. Dormir más de nueve horas puede provocar síntomas de depresión. Y una noche sin dormir puede precipitar una recaída.

Hacer ejercicio habitualmente. La actividad física es un excelente antidepresivo. La mente se relaja y libera endorfinas. La Universidad Estatal de California (EE. UU.) realizó un estudio sobre los ejercicios que reducen la tristeza y la ansiedad, y llegó a la conclusión de que el yoga mejora los cuadros depresivos hasta el punto de permitir bajar las dosis de medicación. El ejercicio nos brinda la oportunidad de salir al exterior, relacionarnos y desconectar de los problemas cotidianos.

Mantener una rutina gratificante. Casi nadie puede escoger completamente su estilo de vida, pero hay que hacer lo posible para llevar una existencia satisfactoria, distribuyendo el tiempo inteligentemente. Si sentimos que cada día es una sucesión de penalidades, preservar nuestro equilibrio será más complicado.

Planificar las tareas que producen estrés. Cualquier cambio o novedad puede constituir un motivo de estrés. Debemos anticiparnos a las circunstancias que disparan nuestra ansiedad. Un simple viaje puede crear mucha angustia. Por eso, conviene prepararse mentalmente y organizarse para no enfrentarnos a sorpresas desagradables. No es buena idea dejar cosas para última hora.

No centrarse solo en la medicación. La medicación no cura. Solo mantiene los síntomas a raya. Esto a menudo es imprescindible, pero el camino real para mejorar (y para necesitar menos medicación) es el psicoanálisis u otras psicoterapias.

Aprender a distanciarse de las emociones. Quizá es complicado, pero es posible. Si aprendemos a observar nuestras emociones y distanciarnos de ellas, no nos afectarán tanto. La meditación puede ayudarnos mucho. No se trata de reprimir emociones o recuerdos, sino de dejarlos pasar. En la mente, nada es definitivo. Contemplar un paisaje o sentir el sol en el rostro puede ayudarnos a superar la ofuscación.

Cultivar la amistad. La tendencia al aislamiento es uno de los síntomas más peligrosos y dañinos del trastorno bipolar. El ser humano está incompleto sin un círculo que proporcione cariño, ayude a mejorar la autoestima y soportar las contrariedades. “Nada es más útil a un ser humano que otro ser humano”, escribió Baruch Spinoza en el siglo XVII. Y casi nadie se ha atrevido a cuestionarlo.

Ponerse metas, elaborar proyectos, ser positivo. Es básico elaborar un proyecto de vida, fijarse metas realistas, sentir que avanzamos. El pesimismo es terriblemente destructivo, pues paraliza la iniciativa y nos desalienta ante la más pequeña dificultad. Ser positivo contribuye a mejorar nuestra calidad de vida y a materializar nuestras ilusiones. El optimismo solo es negativo si alimenta expectativas irracionales.

No exponerse innecesariamente . Las actitudes de evitación no son buenas, pero a veces no es conveniente asumir tareas que nos desbordan. La muerte un familiar produce mucho sufrimiento. A veces es recomendable delegar en otros determinados trámites. No debemos sobrevalorar nuestros recursos.

Evitar las relaciones tóxicas. Una persona vulnerable está más expuesta a relaciones tóxicas. No debemos permitir que nadie dirija nuestra vida, decidiendo por nosotros. Una relación de pareja tóxica es especialmente desestabilizadora. Conviene alejarse de personas celosas, culpabilizadoras, dominantes y chantajistas.

No precipitarse a la hora de tomar decisiones. Los bipolares son hiperemotivos e impacientes, lo cual les incita a ser impulsivos. Una decisión importante puede esperar, y si es algo secundario, tampoco hay prisa. Dar marcha atrás no siempre es factible, por eso hay que pensar bien las cosas.

Relativizar los fracasos. El fracaso es una experiencia inevitable y necesaria que nos ayuda a madurar. Si no conseguimos algo, podemos intentarlo otra vez. O cambiar de objetivo. Si no culminan un ascenso a la primera, los alpinistas aprenden de cada error y lo intentan de nuevo. Debemos seguir su ejemplo. Y si la montaña nos resulta inaccesible, buscar otra a la altura de nuestras posibilidades.

Mantener una vida sexual satisfactoria. Como el ejercicio, el sexo es un buen antidepresivo. A veces, la medicación provoca una disminución de la libido, pero eso no afecta al contacto físico, las caricias, los besos. Sentir la cercanía de otra persona es una fuente de bienestar que siempre contribuirá a que estemos mejor.

No sincerarse con los extraños. La familia cercana y los amigos íntimos deben conocer tu problema, pues si no es así, pueden malinterpretar tus emociones. Pídeles que se informen sobre la enfermedad: la relación mejorará y podrán comprenderte mejor. En cambio, no hay ninguna necesidad de compartir tus circunstancias con personas que podrían responder con rechazo.

No perder la esperanza. Es lo más importante. El trastorno bipolar afecta a millones de personas y la mayoría logra controlar la enfermedad. Si estás en un mal momento, no caigas en la visión túnel, que lo pinta todo negro. Aunque no se perciba a primera vista, siempre hay alternativas. Y si no las percibes, pide ayuda. Hay asociaciones que te pueden prestar apoyo.

domingo, 21 de enero de 2018

Mi problema mental





****************Mi problema mental*********************




Son una serie de sentimientos encontrados que se desencadenan en situaciones de crisis personales que me acompañan desde que tenía 16 años, que para mi fue el momento en que llegue a una crisis psicótica (parecía como un loco, hasta un amigo me dijo loco en la cara), he sido tratado por médicos de la mente (llámense psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas etc), tal vez en otro tiempo podría estar declarado completamente loco o sin estarlo ser considerado loco y vivir abandonado en un manicomio o estar vagando por las calles a lo mejor sintiéndome bien así, pero aislado del mundo, o de pronto; habría que tenido que afrontar por mi mismo la situación y la habría resuelto a mi manera.

A pesar de que es posible que para los psiquiatras que me trataron, sobre todo en mi crisis fuerte tuvieran algo claro mi problema (para 1983 era un paciente que sufría una crisis psicótica debida a un posible trastorno maníaco-depresivo), sin embargo, para mi era todo un dilema, luego hace unos 10 años por internet encontré que lo que sufro encaja en lo que últimamente se ha decidido llamar trastorno bipolar, que esta muy de moda últimamente, este  diagnóstico luego fue confirmado por un psiquiatra; sin embargo, en este momento para mi no esta claro que sufra de trastorno bipolar, porque cuando uno mira tanto internet tiende a etiquetarse en cuanto trastorno mental se describe allí.

Durante mucho tiempo conviví con mi problema mental sin darme cuenta, o mas bien sabiendo que padecía de algo pero tratando de no darle importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello, a menos que estuviera cerca a una crisis, adicionalmente la mayor parte del tiempo parezco una persona normal con o sin tratamiento y solo ante unos pocos he parecido como un loco o una persona que actúa raro porque esta siendo afectada por un trastorno mental.

Claro que lo anterior no me salvo para que mi crisis mayor y otras menores me causaran muchos problemas, perdiera personas que amaba, posibilidades laborales y me convirtiera en una fuente de sufrimiento para mi familia, pero a pesar de eso sigo vivo y además optimista de que puedo estar tranquilo aun padeciendo un problema mental.

En la antigüedad y aun hoy en día muchas personas sufren de problemas de la mente sin saberlo o sintiendo que tienen algo pero sin darle importancia, eso les pasaba o les pasa a los que esta etiquetados como bipolares u otras tantas etiquetas que hay, muchos vivieron o viven felices o no, sin saber que significaba o significa trastorno bipolar, es mas esta etiqueta es muy reciente (es de la década de 1990), en la antigüedad ni siquiera existía (antes o una persona estaba loca o era normal, de pronto sufría crisis de locura y volvía a la normalidad pero no existía la definición de un tipo de trastorno mental como lo es el trastorno bipolar de hoy, además como las personas afectadas no eran tratadas con las drogas actuales, este no presentaba las condiciones de lo que es hoy llamado trastorno bipolar).

Últimamente vengo a descubrir que científicamente no existe un buen tratamiento para mi problema, que según las definiciones técnicas de la medicina no cabe dentro de la definición de enfermedad mental y que el hecho de que no este tan enredado, se debe mas a mi suerte ya que he contado con un entorno favorable y personas que me quieren y me han ayudado para no haber terminado tan mal como otros.

Considero que mi problema mental ha estado últimamente bajo control, muchas veces con ayuda de médicos, otras solamente por mi experiencia, ya que sé un poco más de como es, por lo que trato de mantenerme en equilibrio y cuando tengo los primeros síntomas de un desbalance, he sabido y logrado pararlos, aunque sintiendo los efectos de un sube y baja emocional que me hace sentir realmente mal, que para mi fortuna hasta ahora he logrado cortar el avance hacia una crisis mayor, la cual no he vuelto a tener.

Hace poco hablando con mi nueva pareja vine a saber que dentro de mis características de personalidad, poseo una la cual se denomina baja empatía, donde esta definición de empatía significa: La capacidad de entender de forma autónoma o mejor dicho instintiva las emociones y muchas reacciones de las demás personas y poder predecir en muchas ocasiones las actuaciones de otras personas, esto hace que mis relaciones con los demás hayan sido problemáticas aunque para mi concepto no lo han sido, estoy leyendo al respecto y espero encontrar información que me permita dilucidar esta característica que al parecer también poseo.

domingo, 24 de julio de 2016

Aterrizando de una hipomanía

De nuevo aterrizando despues de un periodo que se puede llamar de crisis, esta fue algo dura, no tanto porque los síntomas de mi problema mental fueran muy fuertes, sino porque coincidió con una crisis personal, donde juntar y manejar adecuadamente estas dos crisis es algo muy complicado.
Ultimamente he estado entre sentimientos de estabilidad y de pronto de algo de depresión, además de sentir el efecto de los medicamentos que estoy tomando por el momento, que lo hacen sentir a uno como sin sentimientos o mejor dicho neutro, donde uno no siente ni alegria ni tristeza.
Mi última prescripción de hace unos tres años fue tomar un anticonvulsivo, este a diferencia de los antipsicóticos que me recetaban antes, no me afecta tanto en lo que se refiere a mi concentración mental, ni produce otros efectos secundarios tipicos de los antipsicoticos, ademas que según pude observar al dejar de tomarlo no se tiene este sindrome de abstinencia tan tremendo.
Mi cita con el psiquiatra es la proxima semana pero llevo ya como un mes tomando medicamentos, estoy mas o menos lo que se puede decir autorecetándome, pero resulta que aqui donde vivo las citas con especialistas son muy demoradas y la única forma de obtener una cita rápida sería en un caso de urgencia y yo considero que el mío no lo era.
Tomé la decisión de tomar lo que se me recetó en la última oportunidad cuando acudí donde el psiquiatra porque de lo que he tomado en ocasiones anteriores es lo menos malo que he probado y que me funcionó lo que se puede decir bien la vez pasada.
Estuve durante un periodo relativamente largo con sintomas de hipomanía con tendencia a aumentar esto a pesar de haber ya regulado el sueño con unas gotas que tomo desde hace como 35 años y que cuando los desbalances no son muy fuertes me sirven para regular el sueño a la vez que hacen retroceder los sintomas de hipomanía, como en el último caso aún durmiendo bien y tomando las gotas los sintomas de mi problema mental continuaban, sé que tenía que acudir a algo más, pedí entonces la cita la cual me dieron para la próxima semana y mientras tanto pues decidí repetir la ultima prescripcion, por el momento siento que estoy mejorando.

viernes, 24 de junio de 2016

No quiero que mi bipolaridad maneje mal mi tristeza

Aquí luchado contra mis desbalances, anoche de nuevo pase una gran mala noche, dormí solo unas 3 horas, luego la pase en vela sin poder volver a dormir, entonces estuve toda la madrugada pensando en todas las cosas tristes y malas que me han sucedido últimamente, entro en llanto y me encuentro muy triste o deprimido en este momento, realmente los sentimientos son iguales, pero toca mirar si son razonables, pienso que puedo tener razones para estar triste, pero no se si lo es para estar tan desesperado, pues lo que me pasa es algo que a cualquiera que esté pasando por esta situación lo afectaría y de seguro lo pondría triste.



En este momento siento una agitación tremenda y mis ojos están en llamas, quisiera dormir pero no puedo, siento un gran cansancio, si esta noche no logro de nuevo dormir unas buenas horas tendré que buscar ayuda pues pienso que no podré aguantar mas.

domingo, 10 de abril de 2016

En eutimia y sin tomar medicamentos

Que es estar en eutimia para alguien que sufre de desbalances emocionales:  Es un estado donde se tiene un control de los sentimientos y se tiene una estabilidad emocional, aunque esto no significa que estemos curados, se puede decir que en este estado los que sufrimos esta dolencia mental actuamos y somos como cualquier persona, aunque es posible que sintamos algunos desbalances, estos apenas serán apreciables por nosotros y de pronto por alguien muy allegado, es cuando estamos en EUTIMIA que para mi es estar estable, cuando reflexionamos de forma correcta sobre nosotros, cuando podemos desarrollar bien nuestras potencialidades y cuando realmente podemos actuar objetivamente sin las influencias de nuestros estados alterados que nos hacen demasiado optimistas o demasiado pesimistas.

Este es un estado ideal, en el cual quisiera estar quien ha sufrido de fuertes problemas mentales.

En este momento me siento así, no doy gracias a Dios por esto porque afortunadamente no creo en él, pero es una situación que es para estar contento, sin embargo, a pesar de sentir una sensación de felicidad por este hecho, como también por otras situaciones que me hacen sentir bien, existen otros hechos a mi alrededor que me hacen sentir no tan feliz y otros que me llenan de tristeza, la ventaja de estar en eutimia es que siento y actuó de forma adecuada ante los hechos sintiendo algunas veces felicidad y otras tristeza; estas son sensaciones que no desaparecen de nosotros como le pasa a la gran mayoría de los humanos.

A pesar que he encontrado en muchos documentos y escritos que las medicinas no son la panacea para casos como el nuestro, tampoco pienso que estas sean del todo inútiles.

Pienso que mi situación de bienestar actual tiene que ver con varios factores, entre estas tener una cierta estabilidad económica y sentimental, soy una persona que lleva ya algunos años en este mundo cruel, ya voy cercano al medio siglo, lo que quiere decir que he pasado ya por mi media vida, ya que considero que de acuerdo con las condiciones actuales un pronostico de vida promedio para mi caso esta entre unos 80 a 85 años, esto si no se presentan situaciones que produzcan  que mi vida se acorte, como accidentes, un cáncer, una muerte por homicidio y otras posibles causas que aceleren mi partida.

De acuerdo con las ideas que he ido adquiriendo respecto al problema mental que me aqueja, el poder estar en estabilidad tiene mas que ver con las condiciones ambientales externas que con las medicinas.

Mi problema mental tiene mucho que ver con algo que los términos médicos han dado por llamar resilencia, que hace que ante situaciones complicadas nos desestabilicemos y tengamos síntomas de desbalances que nos hacen actuar de forma no tan cuerda.

Como he hablado en ocasiones anteriores he adquirido cierto insight sobre lo que me sucede respecto a mi forma de actuar y de como reacciono cuando estoy afectado por mi problema mental y como últimamente he logrado parar el avance de los síntomas problemáticos hacia una crisis.

En esto de estar estable influye mucho tener unas condiciones de entorno favorables, unidas a que como conozco cuales son los detonantes de mis desbalances evito que cuando estos detonantes se presentan no hagan su efecto negativo sobre mi comportamiento.

Básicamente he descubierto que mis desbalances empiezan cuando dejo de dormir de forma reparadora durante al menos unas dos noches seguidas, ante lo cual empiezo a sentir lo que se denomina una hipomanía, la cual es un sentimiento agradable la mayor parte del tiempo, sin embargo, empiezo a ser ilógico en mis actuaciones algo que no es bueno, cuando llego a este estado me doy cuenta que ha reaparecido mi problema mental y tengo que hacerlo retroceder, entonces para la siguiente noche me obligo a dormir mediante un hipnótico el cual vengo tomando desde hace unos 35 años y que con una muy baja dosis me mejora el sueño y ya para una tercera noche, después de dos con insomnio me hace dormir y al día siguiente noto que la hipomanía disminuye en su intensidad y si sigo tomando este medicamento para dormir, después de una semana o menos ya no tengo síntomas de hipomanía, aunque si puedo estar en el otro lado en el de la depresión, pero de una forma leve, no de esa que le da a uno por pensar en morir o matarse, el cual soporto porque se que si tomo algo para ella volvería al estado de hipomanía.

No soy médico, ni pretendo reemplazar a los médicos, lo de los medicamentos para el trastorno bipolar es algo que todavía no se ha podido inventar del todo, de pronto se esta en proceso, según mi experiencia personal en ciertas etapas si un paciente esta balanceado opino que podría llegar a estar mejor sin medicamentos.

Aunque mi problema mental en este momento no esta presente con sus síntomas, se que puede reaparecer de nuevo, pero esto lo manejo con optimismo porque ya se como hacerle frente, tal como lo he hecho en las últimas veces logrando que no me cause inconvenientes por problemas que le causo a otros.

Aunque sueno muy simple de como he logrado manejar esta situación, llegar a ella y ser consciente que esto es lo mejor que puedo hacer, me ha costado mucho.

domingo, 15 de junio de 2014

Dejando los medicamentos

En este momento estoy sin tomar medicamentos, de hace unos tres años para acá estaba tomando básicamente dos, ácido valpróico y levomepromazina, hace un mes suspendí el ácido valpróico, debido a una crisis de dolor abdominal que no se sabía su causa, entre una de las posibles estaba un efecto secundario del ácido valpróico sobre el hígado, ya que un examen de sangre apareció evidencia de una afectación del órgano, pero esta no era concluyente.
Como en ocasiones anteriores cuando he dejado los medicamentos me siento estable, sin síntomas de altibajos en los últimos días, estoy dando una pausa la cual se que es un riesgo alto, pero voy a correrlo, espero que la próxima crisis que se voy tener no sea muy dura y pueda controlarla, tal vez vuelva a tomar medicamentos que parece me ayudan, pero en este momento espero vivir un trayecto de mi vida sin ellos.
Claro que de tener problemas de sueño tomaré la levomepromazina la cual se puede decir que no he dejado, pues esta me quita el insomnio y solo la tomo por periodos.
Respecto al ácido valpróico que es un estabilizador lo tengo suspendido desde hace un mes y solo lo tomaría de nuevo si me desbalanceo de nuevo fuertemente. A pesar de haber soportado aceptablemente este medicamento, pues lo tomé juiciosamente por unos tres años aproximadamente, me cansé en este momento de hacerlo.
A pesar de considerar que este me ha funcionado, también pienso que he podido funcionar bien sin medicamentos en otras oportunidades, esta no será la primera vez que lo hago, claro que es la primera desde que tengo una información mas consciente de lo que me sucede y de lo que significa la enfermedad que padezco.
Pienso que mientras esté sin síntomas no tomaré esta u otra droga, tampoco acudiré a otras drogas o sustancias psicoactivas, pues estas son mas dañinas que los medicamentos para nuestro problema mental.
Esta es una decisión personal de riesgo y muy controversial, no rogaré a Dios por mi bienestar, pues considero que el no tiene la culpa de que yo me arriesgue a esto y pedirle que me ayude no sería lógico.
Soy creyente en el poder de los medicamentos, creo que estos tienen altas probabilidades de tener efectos benéficos sobre las personas a pesar de también tener efectos dañinos, lo que si pienso es que puede haber casos de no necesitar los medicamentos de por vida, para algunos problemas mentales, como en mi caso, ya que al estar estable estos no realizan mayor función o así lo veo yo, claro que esto no me salvará de volver de nuevo a los altibajos, porque aun con medicamentos estos pueden de nuevo aparecer.
Tampoco pienso acudir a la acupuntura o a los tratamientos alternativos pues pienso que son inocuos, porque solo tienen función de la acción placebo y en mi caso, como no les tengo fe, esta acción de placebo no funciona para mi.
Dejar en este momento la medicación, no considero que sea una decisión muy buena, ni pienso que otros deban tomarla, ni pienso incitar a que otros la tomen, pero pienso descansar un tiempo de la esclavitud de estar tomando pastas a diario y de sufrir ciertos efectos secundarios que aunque esta vez son menores que en las ocasiones anteriores, si los tengo, principalmente sobre otros órganos diferentes al cerebro, porque respecto a mi funcionamiento mental este no sufrió alteraciones, ya que mi concentración no fue afectada, como tampoco me produjo lentitud de razonamiento o de movimientos corporales.
Espero no contar desgracias en un futuro en este espacio, pero es una consecuencia posible de mi decisión.
Por lo demás mi vida aunque no es la ideal, es buena y esto es un factor en mi favor, porque el estrés de tener muchos problemas nos afecta demasiado.

jueves, 13 de febrero de 2014

Cuando era bipolar y no lo sabía.

He leído bastante respecto a la bipolaridad en los niños y casi siempre se encuentra lo mismo, cuando se trata de definirlo:  Se dice que son niños demasiado inquietos, que no se concentran, inestables emocionalmente, en una pagina web encontré una definición que trascribo textualmente la cual no comparto: " el trastorno bipolar en los niños deteriora considerablemente la capacidad funcional en el colegio y las relaciones con los compañeros y la familia. Muchos niños con trastorno bipolar tienen discapacidades simultáneas y una baja autoestima."



Sin embargo, mi caso y de pronto otros, que son poco reseñados, sobre los cuales he encontrado en algunos textos: Se habla de todo lo contrario, sobre personas que son bipolares ahora; pero, en su niñez fueron muy diferentes a lo que se define ahora como los síntomas de un niño con trastorno bipolar.

En mi niñez fui muy estable, mas bien introvertido no era lo que se dice demasiado inquieto, tenía una buena autoestima y no se me dificultaba concentrarme, la descripción de como fui en esos días puede estar en el lado contrario, poseía un don de aprendizaje el cual me permitía rendir a un máximo académico, con un mínimo de esfuerzo, con solo leer una vez un texto o si el profesor era bueno y explicaba muy bien el tema, era suficiente para grabarlo, muchas veces sin tomar buenas anotaciones, para posteriormente sacar las máximas calificaciones.

Aunque considero que cuando niño no fui lo que se dice un alumno problemático, si fui bastante crítico en mis apreciaciones, lo que me llevo a tener problemas leves con algunos profesores, los malos, que afortunadamente para mi, eran pocos en el colegio donde estudiaba, porque muchas veces adelantaba o profundizaba en el tema a tratar y desde muy corta edad me atrevía a contradecirlos.

En el colegio solo tuve inconvenientes algo fuertes en las clases de religión, que no pasaron de esta materia como tal, pues mi colegio era laico y los problemas con la religión como materia solo se suscribieron a esta asignatura, como es un tema que para mi no posee una base concreta, llegar a unas conclusiones claras no me eran aceptables a mi edad juvenil, esta situación la superé gracias a mi padre que me hizo ver que no ganaba nada al respecto contradiciendo a los demás, algo que también tuvo que hacer él y de una forma mas violenta en su época, ya que lo que yo hacia no era tan horrible en la época que me toco (años 1980s), pero si lo era en los años de su niñez y juventud (1940 a 1950), me recomendó que viera la religión como parte de la literatura, como una base de historias antiguas muchas ficticias, sobre las cuales se basaban muchas personas modernas para actuar y que aunque para mi parecer estaban equivocadas, debía dejar y respetar que creyeran, porque eso es la libertad de culto, que se debe ser flexible en esto, era mejor que llegar a los extremos que le toco vivir cuando la gente se mataba por sus convicciones políticas o religiosas.

Cuando comencé mis estudios superiores tenía una gran ilusión, porque sentía que podría ser un estudiante y un profesional aventajado, debido a mi buena capacidad de aprendizaje y de desempeño académico, sin embargo, una crisis de trastorno bipolar fuerte cambio esta situación.

Cuando estaba estudiando el primer semestre de mis estudios superiores, fui fuertemente afectado por el trastorno bipolar, cuando sufrí un fuerte cuadro psicótico, que me llevó a tener alucinaciones y una desconexión completa con la realidad, me retire de la universidad y fui internado por algún tiempo en una institución de salud mental, donde fui recuperado para este mundo, sin embargo, no sin sufrir consecuencias, la principal, la perdida de mis grandes capacidades académicas las cuales hasta ahora no he podido recuperar.

En el video documental que realizó Stephen Fry para la BBC Stephen Fry - Trastorno Bipolar I Parte  y Stephen Fry - Trastorno Bipolar II Parte muestra en la parte final un caso de una mujer joven que cuando niña era muy similar a lo que yo fui y que precisamente después de sufrir un fuerte episodio de la enfermedad, perdió gran parte de las capacidades académicas sufriendo un trauma grande por esta situación bien difícil de superar.




Para mi fue un golpe muy duro, pasar de ser el mejor del curso en el primer semestre, a ser uno mas del montón: Que tiene que esforzarse y aun así repetir materias para poder continuar, logré superarlo creo yo, pienso que el hecho de no saber el tipo de enfermedad que tenía y lo grave que podía ser (aunque el psiquiatra que me trató, me dijo que estaba enfermo y que debía medicarme de por vida), en mi ser consciente ignoré este hecho y no me preocupe demasiado, trate se continuar con mi vida normalmente, de pronto de haber estado en esta época, al saber que tenía una enfermedad mental grave e incurable, con todas sus características, de pronto me hubiese dado mas duro y no hubiese podido terminar mis estudios superiores.

La afectación fuerte de mi enfermedad vino muchos años después mas o menos a eso de los 35 años cuando siendo profesional ya y con muy buen empleo, fui despedido pienso yo gracias a un ataque de mi enfermedad, es mas, solo cinco años después vine a saber que la sufría.

Pienso a veces que el hecho de saber que tienes una enfermedad grave, muchas veces afecta mas que tenerla.  En la antigüedad cuando no se sabía ni se había catalogado el trastorno bipolar las personas tenían que sobrevivir a ella y de pronto para algunos, les pudo afectar menos que lo que nos pasa ahora cuando se tiene demasiada información al respecto.

El hecho es que: Pude sobrevivir relativamente bien durante unos 20 años, sin tomar cócteles de medicamentos, sin tener crisis demasiado fuertes que me provocaran internarme en un hospital, pero si episodios de manía que me causaron problemas sentimentales y laborales.

Después de salir de las crisis fuertes pasaba esos días sin medicarme de forma constante y solo lo hacía cuando tenía de nuevo desbalances fuertes, me funcionó relativamente bien creo yo, mi caso en particular puede decirse que no fue tan fuerte, o que afortunadamente lo pude manejar sin tanto medicamento, porque se tienen referencias de personas que con casos similares al mío, tuvieron problemas graves, que no les permitió llevar una vida normal, o donde los desbalances del trastorno bipolar les llevo a situaciones extremas, que terminaron en la drogadiccion, alcoholismo o que pusieron fin a su vida por su propia mano.

A pesar de no saber que era lo que sufría precisamente, tenía lo que se dice un insight o un sentimiento profundo en el subconsciente, que me dice que sufría del cerebro, que debía tratar de no dejarme llevar a los extremos, descubrí y aplique este descubrimiento: Que lo que me controlaba básicamente era dormir bien y cuando no lo hacía tenía que tomar algo para regular el sueño, regulándolo mis emociones se regulaban también, logré creo un autocontrol de mis emociones, sin embargo, ahora que se que es lo que tengo, no me atrevo a dejarme ir sin el medicamento de control, que tomo como una muleta, el cual no puedo dejar a un lado porque me caería, claro que tengo para decir que esta muleta, hasta ahora, de pronto me ha ayudado a que no haya vuelto a tener episodios fuertes, solo algunos desbalances mas leves.