Loco o bipolar

Diario de una persona que a los 16 de pronto enloqueció, luego a los 40 cree descubrir que es bipolar y en este momento con casi medio siglo en este mundo, no tiene claro que es lo que tiene.

miércoles, 18 de julio de 2018

Mi experiencia con los psicofármacos

Desde hace un tiempo para acá, unos tres a cuatro años, he venido cambiando mi apreciación sobre la definición o nombre de lo que sufro respecto a mis actuaciones que en un tiempo llame mi problema mental, que luego gracias o mas bien por culpa de la internet vine a llamar y de acuerdo con médicos que me atendieron como trastorno bipolar.

Desde que me etiqueté como bipolar allá por el año 2007 entre a considerar que sufría de una enfermedad y que esta era crónica, que no tenía cura por lo que de nuevo tendría que tomar medicinas por mucho tiempo como lo había hecho antes.

Después de definirme como bipolar cree este blog y lo llamé unbipolarmás, luego cuando de nuevo vine a sentir que tenía desbalances acudí donde un psiquiatra que simplemente reconfirmó mi autoetiquetado y me dió el diagnóstico oficial: Señor usted sufre de una enfermedad mental llamada trastorno bipolar que fue algo que gracias a la internet yo ya había definido un año o mas antes, se puede decir entonces que gracias a la internet es que puede decirse que soy bipolar, de no ser por esto de pronto no sería bipolar ni nada por el estilo y mis problemas mentales o de adaptación los habría resuelto de otras maneras o no habría sufrido de nada porque al no sentirme que sufro de algo pues simplemente no sufro de nada.

Después de etiquetarme pase a ser uno de los tantos que tendrían que convivir con medicamentos para poder estar mejor y empecé de nuevo a estar medicado, antes de definirme como bipolar tomé también medicamentos psiquiátricos porque tuve un fuerte desbalance cuando estaba muy joven y por culpa de este llegue a actuar como una persona loca, por lo que se me dieron medicamentos para controlarme y luego cuando vine a actuar como una persona normal, simplemente los dejé porque no me hacían sentir bien y podía ademas actuar como una persona normal sin tomarlos, esa era mi filosofía hace tiempo, luego cuando sentí que volvía a acercarme a la forma de actuar de cuando tuve esto que llamo un fuerte desbalance, pues simplemente volví donde un psiquiatra y le dije: mire doctor, yo hace unos años tuve un desbalance y actúe como una persona loca y ahora aunque todavía soy consciente de lo que hago vengo sintiendo parecido a cuando actué anormalmente y vengo para ver que se puede hacer, el psiquiatra de nuevo me volvió a mandar unas fuertes drogas que tomé nuevamente durante un tiempo y que luego de nuevo dejé.

Desde que apareció la internet he estado leyendo y buscando información respecto a lo que yo llamo mi problema mental y que encontré que se llama trastorno bipolar, como que también que en el momento que tuve mi primera crisis hacia el año 1983 se llamaba psicosis maníaco depresiva, de acuerdo con mis primeras lecturas en la internet el trastorno bipolar es una enfermedad incurable pero tratable si se tomaba todos los días ciertas medicinas que no se podían suspender pues se volvía a las crisis, en mi caso encontré que habían cosas que no cuadraban pues en mi caso particular yo había suspendido las medicinas en varias ocasiones y las crisis volvían pero después de mucho tiempo y en ese tiempo que vivía sin medicinas lo hacía de una forma normal y me sentía normal y no sentía unas fuertes reacciones que si provocaban las medicinas que tomaba cuando había estado en situaciones de desbalances.



Puedo decir que gracias a que me consideraba unbipolarmas volví de nuevo a medicarme y recomencé de nuevo a tomar medicinas que aplacaban los síntomas de mi enfermedad y que gracias a esto podría al fin vivir mejor, pero resulta que no me sentía mejor, de nuevo vine a sentir los efectos secundarios de las medicinas que tomaba y realmente me sentía mal.
Sintiéndome que era un enfermo y que necesito de medicinas pase varios años y en mi blog cuento lo que sentía durante el período 2007 hasta el año 2014, en ese periodo tome medicamentos pero también deje de tomarlos durante algunos periodos, pero tenía el remordimiento que mi enfermedad requiere de medicamentos y que cuando no los tomo estoy haciendo mal y mi enfermedad puede empeorar por esta razón.

Llegado el año de 2014 encrontré varios artículos escritos por la Dra Joanna Moncrieff entre otros: What you need to know before starting a drug for a mental health problem, el cual puede leerse en español como: Lo que usted necesita saber antes de comenzar a tomar un medicamento para un problema de salud mental, donde plantea lo que se debería explicarle a un paciente, que tendrá que tomar un medicamento para un problema mental, lo cual en realidad nunca pasa. También encontré otros artículos donde expresa su punto de vista de como funcionan los medicamentos que ella denomina psicofármacos, donde además critica fuertemente el manejo dado a la problemática de las enfermedades mentales y como se esta llegando a crear enfermedades mentales.



La Dra Moncrieff ataca el modelo de acción de los psicofármacos centrado en la enfermedad, que domina actualmente la práctica psiquiátrica, el cual da por sentado que tomar un fármaco es algo bueno, porque restaura el equilibrio psíquico; donde no se tienen en cuenta de forma adecuada los efectos adversos. A pesar de su crítica a la forma como se viene manejando la psiquiatría, no dice que nunca deban tomarse psicofármacos, pero sí que hay que consumirlos con precaución, en casos realmente necesarios, ella afirma que:“Debemos estar seguros cuando los prescribimos y administramos, que los efectos beneficiosos siempre estarán por encima de los efectos perjudiciales.”



Dice la Dra Moncrieff respecto al efecto que producen los medicamentos denominados antipsicóticos:



Ralentizan el pensamiento de las personas. Un pensamiento dominado por ideas psicóticas, puede ser “controlado” en cierta forma por los antipsicóticos. En estos casos de psicosis aguda, sí podrían ser útiles los antipsicóticos, pero siempre combinados con otros tratamientos.
El problema son los efectos adversos cuando se utilizan los antipsicóticos a largo plazo, como el daño cerebral o disquinesia tardía, caracterizada por movimientos anormales  o tics en la cara y deterioro intelectual. También producen una reducción en el volumen cerebral.”

Eureka.. Había encontrado una persona que planteaba claramente lo que había sentido y porque había actuado como lo había hecho respecto a mi problema mental y porque muchas veces me negaba a tomar psicofármacos aunque también los aceptaba cuando me sentía que perdía la cordura. Tomando lo que dice la Dra Moncrieff y aplicándolo a mi experiencia personal tengo para decir que el problema que sufrí cuando entre en una crisis mental en el año 1983, el cual consistía en tener una alteración de mi pensamiento con ideas aceleradas, delirantes y fuera de lógica pude sentir que fue aplacado de pronto para bien mío, mediante fuertes antipsicóticos como el haloperidol (Haldol), sintiendo como se afirma en el primer párrafo, unos efectos de aplacamiento mental, como también físico, una vez que pude actuar de forma mas corriente, entre en remisión y seguí con tratamiento ambulatorio con tioridazina (Melleril) y haloperidol (Haldol), pude sentir entonces lo que afirma en el segundo párrafo ya que estos medicamentos antipsicóticos no me dejaban ser persona, me producían un bloqueo mental, además me provocaban unos movimientos involuntarios anormales, que para controlarlos me daban otros medicamentos como la biperidona, siendo necesario tomar una variedad de pastillas que me confundían aun mas, además ya libre del estado psicótico, los efectos que estos psicofármacos tenían en mi no eran para nada agradables, por lo tanto en contra de lo que dijeran los médicos tratantes de ese momento los deje y pude sentirme mejor sin tomar nada, que cuando tomaba esos cócteles, eso si pasando por una etapa de sensaciones producidas por los efectos de síndrome de abstinencia que fueron un total martirio que afortunadamente deje de sentir y pude superar, como también creo que sentí haber sufrido un daño cerebral debido a su uso, pues después de mi crisis mental vi muy disminuidas mis capacidades académicas, pasando de ser un estudiante con capacidades sobresalientes a ser uno de capacidades promedio tirando hacia abajo, aunque siempre había pensado que este deterioro cognitivo se debía a un daño causado en por la crisis mental.



Para mi caso y no se para otros se aplica muy bien lo que plantea la Dra Moncrieff respecto al uso que pueden tener los medicamentos que se denominan comúnmente como antipsicóticos, que ella mas bien clasifica como tranquilizantes fuertes y como ya fuera de las crisis estos no son útiles y mas bien son perjudiciales, ya que según ella no existen pruebas concretas de que ayudan a prevenir nuevos brotes de los problemas mentales.



En estos últimos días he tomado la decisión de solo tomar medicamentos cuando presente desbalances fuertes y en mi caso he logrado descubrir que mis crisis vienen precedidas por un estado de insomnio, que si logro controlarlo no llego a una crisis o esta no será tan fuerte, fue así como hace ya casi dos años solo tomé un psicofármaco la levomepromazina (según se dice en Ecured: "antipsicótico con efectos extrapiramidales notorios pero moderados, con efecto sedante más potente que otros neurolépticos".) que de acuerdo con la clasificación de la Dra Moncrieff es un tranquilizante que induce sueño y para mi forma de pensar son simplemente mis gotas para dormir, las cuales voy dosificando según lo fuerte que sea el insomnio, según mi criterio, he llegado a definir una dosificación que he logrado concluir mediante ensayo y error, que para mi fortuna puedo adquirirlas legalmente y sin formulación, aunque cuando acudo al psiquiatra él me las receta, pues en mi país son de venta libre y que solo tomo cuando tengo problemas de sueño, cuando los supero no las uso y no las requiero pues logro dormir muy bien sin ellas, pues según parece no producen dependencia, como si lo hacen según he podido encontrar por internet las benzodiacepinas.



Estoy mas de acuerdo con las apreciaciones de la Dra Moncrieff, que con las apreciaciones de otros que critican fuertemente la psiquiatria moderna como el Dr Breggin que proponen no tomar para nada psicofármacos, porque dicen que no sirven para nada, son dañinos para todos y en todos los casos, llegando a decir que las enfermedades mentales no son tales, sino caprichos de las personas o problemas del alma; que por lo tanto su tratamiento puede ser mejor si no se toma ningún medicamento o mas bien se maneja con solo charlas, oraciones, dando amor y comprensión; claro que este criterio desde el punto de vista estadístico puede ser mucho mas benéfico que el actual logrado por las multinacionales de los fármacos que están intoxicando sin necesidad ya cerca de la mitad de los estadounidenses y quieren que este modelo sea replicado para el resto del mundo.  Ya que si se siguiera el punto de vista de la antipsiquiatría el cual plantea que no debe consumirse psicofármacos, solo se perjudicaría a los que realmente tengan un problema mental real, que según las antiguas estadísticas serían alrededor del 1% de la población y se estaría beneficiando al 49% que estaría enferma no por problemas mentales reales sino por problemas mentales creados y que vienen consumiendo sin necesidad una gran cantidad de sustancias tóxicas (psicofármacos).

domingo, 15 de julio de 2018

La medicación para los problemas mentales

Sobre medicación para los problemas mentales, considero que la medicación para personas con problemas mentales puede ser necesaria pero no es toda la solución, aunque puede ser parte de la solución, me explico, en caso de que una persona se encuentre en una fuerte crisis debido a un descontrol mental que puede ser causado por un factor social esta puede llegar a causar daño a otros o casi siempre causarse daño a si mismo, por lo que frenando mediante sustancias externas dicho descontrol se pueden evitar daños.


Según mi opinión la medicación con psicofármacos cambia fuertemente a las personas, lo digo por mi propia experiencia, sin embargo, estos cambios son preferibles a vivir en un estado mental alterado, en casos concretos es preferible estar apegado a un protocolo de medicación continua, estos protocolos deben buscar un uso adecuado y minimizado en cuanto a intensidad y variedad de compuestos, se debe llegar a un mínimo y también de ser posible pensar en eliminar la medicación cuando se superen los estados alterados o se llegue a un estado de estabilidad emocional, asi esto implique tener alguna discapacidad mental, es similar como cuando alguién sufre de diabetes: Miremos entonces análogamente la situación: Una persona ya afectada por este problema, si este no es tan crítico, si es diabetes del tipo 2, que se adquiere ya de adulto y apenas esta empezando; esta demostrado estadísticamente que sin medicación, pero con un cambio de dieta y con ejercicio adecuado, la persona puede reducir los niveles de azúcar a valores normales. Entonces si una persona que tiene problemas mentales y estos no son tan críticos (aunque se considere bipolar, pero es del que ahora llaman bipolar tipo II, o es ciclotimico o de otros tipos de problemas menos graves dentro de lo que se denomina espectro bipolar) la persona puede estar mejor con otro tipo de intervenciones y es probable que no necesite medicación constantemente, ademas si la persona es de las que esta etiquetada como bipolar pero que realmente no tiene un problema grave y que mas bien es debido a un diagnóstico no tan adecuado porque su problema es mas de adaptación social, la medicación se convierte en un problema mas en vez de una solución, porque la medicación no le va ayudar a adaptarse socialmente mejor y antes le complica la vida porque le cambia la función mental.

miércoles, 11 de julio de 2018

Diferencias importantes en el tratamiento farmacológico de problemas médicos del cuerpo y de la mente

En esta entrada estoy rebloggeando un artículo publicado por la Dra Joanna Moncrieff recientemente en su blog




La Dra Joanna Moncrieff es una médica Psiquiatra del Reino Unido que se define a si misma como: "Psiquiatra practicante y académica, además soy escritora a tiempo parcial. Me interesa la historia, la filosofía y la política de la psiquiatría, soy particularmente critica con el uso, el mal uso y la tergiversación en el uso de las drogas psiquiátricas".

El resumen del artículo que ella publica es el siguiente: "El tratamiento de los trastornos mentales con medicamentos no es el mismo tipo de actividad que el uso de medicamentos para problemas de otros órganos, además que las implicaciones éticas son diferentes. En terminos generales los medicamentos psiquiátricos no se dirigen a corregir una enfermedad o a los mecanismos que producen síntomas; su funcionamiento se basa en crear un estado alterado de funcionamiento mental que se superpone a los sentimientos y comportamientos de los pacientes".

Ver articulo completo en inglés: https://joannamoncrieff.com/2018/06/29/drug-treatment-in-medicine-and-psychiatry-papering-over-important-differences/

En este artículo la Dra Moncrieff critica la forma como la psiquiatría actual basa la forma de tratar los problemas mentales usando el modelo de accion de los psicofármacos basado en la enfermadad, criticando fuertemente y con argumentos las publicaciones que han hecho recientemente los doctores 
Pariante, Harmer y Cowen.

Ella durante mucho tiempo ha venido planteando que el modelo que se debe usar para el tratamiento de los problemas mentales es es de modelo de accion basado en los fármacos dado que según ella: "Los medicamentos psiquiatricos lejos de corregir un estado anormal, como sugiere el modelo basado en la enfermedad, inducen un estado anormal o alterado; porque estas son sustancias psicoactivas, como el alcohol y la heroína.  Las sustancias psicoactivas modifican la forma en que funciona el cerebro y al hacerlo producen alteraciones en el pensamiento, los sentimientos y el comportamiento."


miércoles, 4 de julio de 2018

Reposteando a otrabipolarmas


Estoy reposteando una entrada escrita por una escritora que se nombra como nosoyyosoyyo 


Publicada originalmante el 24 de junio de 2018 por Nosoyyosoyyo
 
La flor que crece en el desierto, sedienta, reza por lluvias, por tormentas. Las estrellas por las noches le contaron historias de lugares en el mundo donde el agua cae desde el cielo e inunda todo. La flor imagina esos lugares y sufre.  Durante el día la flor ruega que el sol la abandone un poco, hace tanto calor que se siente incinerar, no tiene tregua, es fuego en medio de tanta arena.

La flor del desierto está sola, en medio de la nada. Sueña con rodearse de unos ojos que la contemplen o le sientan su perfume; de un picaflor que disfrute de su néctar o de ser simplemente una más en el paisaje, aunque pase desapercibida y sea ordinaria junto a otras iguales, pero con la tranquilidad de estar en el mundo para el que debería haber sido creada.

La flor está muriendo día a día, no está hecha para ese lugar, simplemente fue una semilla que alguien dejó caer y la trajo hasta allí. La flor sufre, pero se la ve tan bella… tan colorida… tan única… pero sufre, ella no está preparada para ese ambiente tan extremo con el que lucha su suprema delicadeza, su vulnerable capa de dulzura.