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domingo, 22 de junio de 2025

Loco o anormal

Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general.
Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. En sus grises visiones obtienen atisbos de eternidad y se estremecen, al despertar, descubriendo que han estado al borde del gran secreto.
De un modo fragmentario aprenden algo de la sabiduría propia y mucho más del mero conocimiento propio del mal.
Penetran, aunque sin timón ni brújula, en el vasto océano de la «luz inefable», y otra vez, como los aventureros del geógrafo nubio, «agressi sunt mare tenebrarum quid in eo esset exploraturi».

Diremos, pues, si, que estoy loco.


Concedo, por lo menos, que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida...  y un estado de sombra y duda, ...."(ver nota)



  Digamos pues que si, que soy un loco, a pesar de que solo actúo de forma no común (anormal), en muy pocas ocasiones.



  Todo comenzó hacia el año 1984, tuve que ser internado en una institución para personas con problemas mentales, según mi apreciación, no era tan cruel y tétrica como los manicomios que se muestran en las películas.



  En mi caso particular ( con el fin de suavizar las situaciones ): Estuve en una institución para el tratamiento de personas con problemas mentales moderna (por no decir que en un manicomio, moderno eso si), el cual se define dentro de la misión estratégica de negocio en el año 2018, como: "Pioneros en la atención de Salud Mental en el Valle del Cauca y en la región del Pacífico colombiano".



  Hasta donde me da mi memoria, estuve internado cerca de tres semanas, pudo ser más pero no me acuerdo bien.



Después de la hospitalización temporal, donde entré como un loco más, es posible que mi diagnóstico haya sido de un paciente que ingresa en un estado de psicosis fuerte como parte de un cuadro de manía intensa (traducción al español coloquial: locura); pasé a un estado de remisión ambulatoria pero medicado (zombi drogado).



Se puede decir que después de mi internado en este sitio, logré volver a un estado de cierto equilibrio mental por muchos años, para después seguir con mi vida casi normal, sin embargo, las huellas de mi paso por esta institución no las he podido borrar del todo de mi mente y no fue solo el hecho de la institución como tal, que a mi concepto puedo considerar que realizo bien su trabajo, si no el creer que había estado loco, o que terminaría enloqueciéndome y perdiéndome de este mundo pero en vida, ese era mi pensamiento después de mi remisión y lo fue por mucho tiempo.


En este momento, año 2025, tengo un poco mas claro que según la definición de los psiquiatras de la época: Había sufrido de una crisis de un problema mental (que para mi no tenía nombre), que es probable que para la época se denominaba psicosis maníaco depresiva, al cual ahora se le tiene un nombre mas complicado, de pronto un poco mas complejo, pero que suena un poco mejor; además que está de moda en estos días, ya que según muchas personas hay mucho famoso por ahí que dicen que la sufre: Se denomina trastorno bipolar y es mas se le tienen muchas subdivisiones, que en mi caso se denomina de tipo I.



Después de salir de mi hospitalización psiquiátrica logré la remisión, sin embargo, algo que me marcó fuertemente fueron unas palabras que me resonaron mucho cuando empecé a ser tratado; cuando el psiquiatra me dijo: "Usted esta enfermo y a partir de este momento debe tomar medicación por el resto de su vida".



Según mi apreciación, la definición actual de trastorno bipolar es un eufemismo que pretende encubrir el estigma asociado al anterior termino: Psicosis maníaco depresiva, o el estigma que para muchos implica ser denominado simplemente loco, o alguien que se enloquece por ratos, porque esa es la definición popular a mi problema, de igual forma se le denomina a los que sufren esquizofrenia y de otros trastornos mentales, que como tales no pueden definirse bien como enfermedades mentales, pues según he logrado entender el termino enfermedad se refiere principalmente a problemas físicos corporales que no tienen que ver con el funcionamiento de la mente. Para un parroquiano es igual un esquizofrénico, un bipolar o una persona que sufra de un problema mental entre los miles que definen los manuales de psiquiatría moderna: "Es simplemente: Un loco"


Considero que para mí puede haber sido importante conocer en más detalle mi problema y tratar de entender cómo se desarrollan sus manifestaciones, cómo evitar llegar a estados graves; pero para las personas comunes y corrientes no es un tema de interés. ¿Por qué debe interesar el tema de las personas locas o desadaptadas a quienes se consideran normales? Pienso que no mucho, y menos si no lo sufren o si personas muy cercanas no lo sufren. Para muchos, el loco es así porque quiere y no hace nada por salir de su estado; para otros, es así porque le tocó por una cuestión de destino o por castigo de un dios; y para los más sensibles pero que no tienen conocimiento del tema, el loco es un bicho raro que se mira con pesar. Sin embargo, aún pensando así, se le discrimina. Para los que sufrimos con nuestros problemas mentales, estas apreciaciones no nos ayudan; a pesar de que no se puede pretender que todas las personas nos tengan que comprender ni sepan diferenciar claramente qué problema mental tiene cada uno de los afectados.

Al parecer, la sociedad ha avanzado respecto a la discriminación hacia lo diferente al promedio (al anormal, diciéndolo en crudas palabras), aunque todavía persiste la estigmatización hacia los que sufren ciertos problemas, como los mentales. Lo que expreso en este espacio, y lo que otros expresan en sitios parecidos, va en esa dirección: mostrar que no somos seres de otro mundo. Somos, quizá, anormales (diferentes, especiales u otros eufemismos) y somos pocos; sufrimos problemas de la mente que pueden ser manejados hasta cierto punto gracias a los avances científicos actuales, o aun a pesar de estos.

En mi caso, escribo sobre mi problema mental, algo que quizás solo debería interesarme a mí. Soy, en términos coloquiales, un loco que escribe y que, para hacerlo, se basa en lo que siente y se ayuda con lo que sienten y expresan otros, porque muchas veces me resulta difícil decirlo con mis palabras. Esta es mi situación actual, aunque, como ya dije anteriormente y en otras ocasiones, no pretendo volverme famoso ni rico con este blog. Sin embargo, me encanta que alguien lo lea; me alegra cuando las estadísticas muestran que varias personas lo han leído últimamente, y mucho más cuando comentan las entradas.



Si, Soy de pronto un loco mas




Si, Soy de pronto un loco mas

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Sin embargo, considero que en mi caso particular estar loco es un estado temporal o para mejor decir entro en un estado de locura de cuando en vez y normalmente paso desapercibido ante casi todas las personas, se puede decir que la mayor parte del tiempo soy una persona cuerda o mejor dicho actúo de forma normal, mis estados de locura son realmente muy pocos, solo en una oportunidad tuve unos sentimientos profundos de infinita sabiduría, de total inspiración, iluminación, dios me hablaba en el oído y yo lo ignoraba, pero el tiempo que duró mi delirio fue muy corto comparado con todo lo que he vivido, estadísticamente puede decirse que no pasó.



Cuando entro en esto que llamaré estado de locura temporal (Manía, según psiquiatras), llego a un estado de clarividencia, donde descubro cosas que han estado al alcance de mi conocimiento, pero que no había captado antes por no analizarlas bien, sin embargo, son tantas y de tantos aspectos al mismo tiempo, que termino abrumado. Es como cuando uno está en un sueño que vislumbra y descubre todo, pero estando despierto; de ahí que Poe lo describa dentro de su forma poética al decir: "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche", médicamente en la actualidad esto que he estado diciendo es un síntoma del trastorno bipolar, como también lo puede ser de otros pñ´´´´´´´´ problemas mentales y lo llaman estado psicótico, pero a diferencia de un sueño donde uno interactúa con seres que uno mismo ha creado, cuando se esta despierto se interacciona con seres reales y choca muchas veces con ellos, porque mucho de lo que uno hace esta en contra de las normas y digo normas refiriéndome a lo que la mayoría hace.



Cuando uno pasa mucho tiempo en este estado donde se siente una infinita felicidad y no se regresa a la triste realidad; se necesita de un impulso de algo, es cuando las personas buscan ayuda, o cuando la sociedad a su alrededor decide parar esta situación, antes se encontraba con el alcohol u otras sustancias que se tenían al alcance sin ser ilegales o ahora se buscan sustancias mas potentes las drogas de las cuales hay algunas legales y otras ilegales, mediante estas se intoxica el cuerpo y la mente bloqueando este estado anormal, a veces sin consecuencias apreciables, pero muchas veces causando daños a corto o largo plazo, ademas muchas de estas drogas son para el resto de la vida por su forma de actuar al volverse la persona dependiente de ellas.



Nota: La primera parte en negrilla, no es de mi autoría pero como dice una canción por ahí: Esa canción es mía por un derecho casual, ya que define lo que siento en algún momento y se puede decir que su letra soy yo, además de acuerdo con mi poco conocimiento legal no puedo ser demandado por quien la escribió, aunque se revuelque en la tumba si uso sus palabras sin su autorización.

Esta forma de escribir solo la puede hacer una persona como lo fue Edgar Allan Poe y hace parte de su cuento Eleonora, este cuento lo pueden ver en mi versión plologada e ilustrada en http://unbipolarmas.blogspot.com.co/2015/10/cuento-eleonora-por-poe.html



sábado, 1 de junio de 2024

Loco

"Vengo de una raza notable por la fuerza de la imaginación y el ardor de las pasiones."




"Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general.
Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. En sus grises visiones obtienen atisbos de eternidad y se estremecen, al despertar, descubriendo que han estado al borde del gran secreto.
De un modo fragmentario aprenden algo de la sabiduría propia y mucho más del mero conocimiento propio del mal.
Penetran, aunque sin timón ni brújula, en el vasto océano de la «luz inefable», y otra vez, como los aventureros del geógrafo nubio, «agressi sunt mare tenebrarum quid in eo esset exploraturi».

Diremos, pues, si, que estoy loco.

Concedo, por lo menos, que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida...  y un estado de sombra y duda, ...."



Digamos pues que si, que soy un loco, a pesar de que solo actúo de forma no común (anormal), en muy pocas ocasiones.

Todo comenzó cuando estaba en mi adolescencia (hacia el año 1984), cuando tuve que ser internado en una institución para personas con problemas mentales, después de mi primer ataque de locura, (según términos médicos: Episodio psicótico), esta clínica, no era tan cruel y tétrica como los manicomios que se muestran en las películas.  

   En mi caso particular puedo decir con el fin de suavizar las situaciones, que estuve mas bien en una institución para el tratamiento de personas con problemas mentales moderna, clínica de reposo, centro de rehabilitación de enfermos mentales u otros eufemismos (para no decir que en un manicomio, moderno eso si), que se define dentro de la misión estratégica de negocio, como: "Pioneros en la atención de Salud Mental en el Valle del Cauca y en la región del Pacífico colombiano".

  Hasta donde me da mi memoria, estuve internado cerca de tres semanas, pudo ser mas o menos pero no me acuerdo bien.

  Después de la hospitalización temporal, pasé de un estado de psicosis fuerte como parte de un cuadro de manía intensa (locura) a un estado de remisión ambulatoria pero medicado (zombi drogado).

  Se puede decir que después de mi internado en este sitio, logré volver a un estado de cierto equilibrio mental por muchos años, para después seguir con mi vida casi normal, pero las huellas de mi paso por esta institución no las he podido borrar del todo de mi mente y no fue solo el hecho de la institución como tal, que a mi concepto puedo considerar que realizo bien su trabajo, si no el creer que había estado loco, o que terminaría enloqueciéndome y perdiéndome de este mundo pero en vida, ese era mi pensamiento después de mi remisión, en este momento tengo un poco mas claro que según la definición de los psiquiatras de la época: Había sufrido de una crisis de un problema mental (que para mi no tenía nombre), que es probable que para la época se denominaba psicosis maníaco depresiva, al cual ahora se le tiene un nombre mas complicado, de pronto un poco mas complejo, pero que suena un menos grave, y mucho menos parecido a locura, además que está de moda en estos días (2024), ya que según muchas personas hay mucho famoso por ahí que dicen que la sufre: Se denomina trastorno bipolar, al cual se le han dado muchas subdivisiones, que en mi caso clasifico en el tipo I.


Después de salir de mi hospitalización psiquiátrica logré la remisión en buenas condiciones, sin embargo, algo que me marcó fuertemente fueron unas palabras que me resonaron mucho cuando empecé a ser tratado; cuando el psiquiatra me dijo: "Usted esta enfermo y a partir de este momento debe tomar medicación por el resto de su vida".

Según mi apreciación, la definición actual de trastorno bipolar es un eufemismo que pretende encubrir el estigma asociado al anterior termino: Psicosis maníaco depresiva, o el estigma que para muchos implica ser denominado simplemente loco, o alguien que se enloquece por ratos, porque esa es la definición popular a mi problema, de igual forma se le denomina a los que sufren esquizofrenia y de otros trastornos mentales, que como tales no pueden definirse bien como enfermedades mentales, pues según he logrado entender el termino enfermedad se refiere principalmente a problemas físicos corporales que no tienen que ver con el funcionamiento de la mente.  Para un parroquiano es igual un esquizofrénico, un bipolar o una persona que sufra de un problema mental entre los miles que definen los manuales de psiquiatría moderna: "Es simplemente: Un loco"


Considero que para mi puede haber sido importante conocer en mas detalle mi problema y tratar de entender como se desarrollan sus manifestaciones, como evitar llegar a estados graves, pero para las personas comunes y corrientes no es un tema de interés, ¿Por que debe interesar el tema de las personas locas o desadaptadas a las personas que se consideran normales? pienso que no mucho y menos si no lo sufren o personas muy cercanas lo sufren. 

   Para muchas personas el loco es así porque quiere y no hace nada por salir de su estado, el loco es así porque le tocó por una cuestión de destino o por castigo de un dios, para los mas sensibles pero que no tienen conocimiento del tema, el loco es un bicho raro que se mira con pesar pero aun pensando así, se lo discrimina.  Sin embargo, para los que sufrimos de con nuestros problemas mentales estas apreciaciones no nos ayudan; a pesar de que no se puede pretender que todas las personas nos tengan que comprender y sepan diferenciar claramente que problema mental tiene cada uno de los afectados.

   A pesar que la sociedad ha avanzado respecto a la discriminación del diferente al promedio (al anormal, diciéndolo en crudas palabras),  todavía persiste la estigmatización para los que sufren ciertos problemas, como los mentales, se ha avanzado pero falta más, lo que expreso en este espacio y lo que otros expresan en sitios parecidos va en esa dirección, en mostrar que no somos seres de otro mundo, somos de pronto diferentes y somos pocos, pero somos personas que tenemos diferencias en ciertos aspectos, sufrimos con problemas de la mente que pueden ser manejados hasta cierto punto gracias a los avances científicos o aún a pesar de estos.

   En mi caso escribo sobre mi problema mental, algo que quizás solo me debiera interesar a mi, soy en términos coloquiales un loco que escribe, que para hacerlo tiene que basarse en lo que siente, que se ayuda con lo que sienten y expresan otros, porque muchas veces se me dificulta decirlo con mis palabras, esta es la situación que tengo en este momento, aunque como lo dije anteriormente y en otras ocasiones: No pretendo volverme famoso, o rico con este blog, sin embargo, me encanta que alguien lo lea, me alegra cuando las estadísticas me dicen que varias personas lo han leído últimamente y mucho más cuando se comentan las entradas.


  Si, Soy de pronto un loco mas, para decirlo más elegante soy unbipolarmas

  Sin embargo, considero que en mi caso particular estar loco es un estado temporal o para mejor decir entro en un estado de locura de cuando en vez y normalmente paso desapercibido ante casi todas las personas, se puede decir que  la mayor parte del tiempo soy una persona cuerda o mejor dicho actúo de forma normal, mis estados de locura son realmente muy pocos, solo en una oportunidad tuve unos sentimientos profundos de infinita sabiduría, de total inspiración, iluminación, dios me hablaba en el oído y yo lo ignoraba, pero el tiempo que duró mi delirio fue muy corto comparado con todo lo que he vivido, estadísticamente puede decirse que no pasó.

  Cuando entro en esto que llamaré estado de locura temporal (Manía, según psiquiatras), llego a un estado de clarividencia, donde descubro cosas que han estado al alcance de mi conocimiento, pero que no había captado antes por no analizarlas bien, sin embargo, son tantas y de tantos aspectos al mismo tiempo, que termino abrumado. Es como cuando uno está en un sueño que vislumbra y descubre todo, pero estando despierto; de ahí que Poe lo describa dentro de su forma poética al decir: "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche", médicamente en la actualidad esto que he estado diciendo es un síntoma del trastorno bipolar, como también lo puede ser de otros pu´´´´xftf´´´ problemas mentales y lo llaman estado psicótico, pero a diferencia del sueño cuando uno interactúa con seres que uno mismo ha creado, uno estando despierto interacciona con seres reales y choca muchas veces con ellos, porque mucho de lo que uno hace esta en contra de las normas y digo normas refiriéndome a lo que la mayoría hace.

Cuando uno pasa mucho tiempo en este estado donde se siente una infinita felicidad y no se regresa a la triste realidad; se necesita de un impulso de algo, es cuando las personas buscan ayuda, o cuando la sociedad a su alrededor decide parar esta situación, antes se encontraba con el alcohol u otras sustancias que se tenían al alcance sin ser ilegales o ahora se buscan sustancias mas potentes las drogas de las cuales hay algunas legales y otras ilegales, mediante estas se intoxica el cuerpo y la mente bloqueando este estado anormal pero muchas veces causando daños, ademas muchas de estas drogas son para el resto de la vida por su forma de actuar al volverse la persona dependiente de ellas.

Nota: La primera parte en negrilla, no es de mi autoría pero como dice una canción por ahí: Esa canción es mía por un derecho casual, ya que define lo que siento en algún momento y se puede decir que su letra soy yo, sin embargo, esa forma de escribir solo la puede hacer una persona como lo fue Edgar Allan Poe y hace parte de su cuento Eleonora, este cuento lo pueden ver en mi versión prologada e ilustrada en: 








domingo, 26 de mayo de 2024

MI problema mental version 5.0

Mi problema mental

Son una serie de sentimientos encontrados que se desencadenan en situaciones de crisis personales que me acompañan desde que tenía 16 años, para mi fue el momento en que llegue a una crisis psicótica (era como un loco, hasta un amigo me dijo loco en la cara), he sido tratado por médicos de la mente (llámense psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas etc), tal vez en otro tiempo podría estar completamente loco o sin estarlo ser considerado loco y vivir abandonado en un manicomio o estar vagando por las calles a lo mejor sintiéndome bien así, pero aislado del mundo, o de pronto; habría que tenido que afrontar por mi mismo la situación y la habría resuelto a mi manera.
A pesar de ser posible que para los psiquiatras que me trataron, sobre todo en mi crisis fuerte, tenían algo claro mi problema (para 1984 era un paciente que sufría una crisis psicótica debida a un posible trastorno maníaco-depresivo), pero para mi en ese año 1984 era todo un dilema, luego por internet encontré ya en el año 2007 que lo que sufro encaja en lo que últimamente se ha decidido llamar trastorno bipolar y que este tiene varios tipos encajando en el denominado tipo I.

Durante mucho tiempo conviví con mi problema mental sin darme cuenta, o mas bien sabiendo que padecía de algo, pero tratando de no darle importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello, a menos que estuviera cerca a una crisis, adicionalmente la mayor parte del tiempo parezco una persona normal con o sin tratamiento y solo ante unos pocos he parecido como un loco o una persona que actúa raro porque esta siendo afectada por un trastorno mental, sin embargo, vengo a darme cuenta últimamente que mis actuaciones con las personas que me rodean son a veces extrañas y tengo patrones de comportamiento no tan promedio, además que soy una persona que tiende a aislarse.

Como causa de mis desbalances tuve una crisis mayor y otras menores que me causaron muchos problemas, perdí personas que amaba, posibilidades laborales tanto así que después de los 33 años no pude volver a conseguir un empleo formal, me di cuenta también que cuando entraba en crisis me convertía en una fuente de sufrimiento para mi familia, pero a pesar de eso sigo vivo y además optimista de que puedo estar tranquilo aun padeciendo un problema mental.

En la antigüedad y aun hoy en día muchas personas sufren de problemas de la mente sin saberlo o sintiendo que tienen algo pero sin darle importancia, eso les pasaba o les pasa a los que esta etiquetados como bipolares y muchos vivieron o viven felices o no, sin saber que significaba o significa trastorno bipolar, es mas esta etiqueta es muy reciente, en la antigüedad ni siquiera existía (antes o una persona estaba loca o era normal, de pronto sufría crisis de locura y volvía a la normalidad pero no existía la definición de un tipo de trastorno mental como lo es hoy, además como no era tratada con drogas que la modifican esta no presentaba las condiciones de lo que es hoy llamado trastorno bipolar).

Últimamente vengo a descubrir basándome en mi experiencia y según mi criterio personal científicamente no existe un buen tratamiento para mi problema, según las definiciones técnicas de la medicina no cabe dentro de la definición de enfermedad mental y que el hecho de que no este tan enredado, se debe más a mi suerte ya que he contado con un entorno favorable y personas que me quieren y me han ayudado para no haber terminado tan mal como otros.

Mi problema mental ha estado últimamente bajo control, muchas veces con ayuda de médicos, otras solamente por mi experiencia, sé un poco más de cómo es, por lo que trato de mantenerme en equilibrio y cuando tengo los primeros síntomas de un desbalance, he sabido y logrado pararlos, aunque sintiendo los efectos de un sube y baja emocional que me hace sentir realmente mal, para mi fortuna, hasta ahora he logrado cortar el avance hacia una crisis mayor, la cual no he vuelto a tener.

Hace poco vine a saber que dentro de mis características de personalidad, poseo una la cual se denomina baja empatía, donde la empatía la defino aquí como la que le permite a las personas entender de forma autónoma las reacciones de las demás personas y predecir en muchas ocasiones las actuaciones de otros, lo que me trae problemas de comunicación, esto hace que mis relaciones con los demás hayan sido problemáticas, aunque, yo no lo había apreciado, según el psiquiatra que estoy visitando el lo define como un rango de personalidad esquizoide que suena mucho a estar loco de remate, pero bueno esto es lo que opina él, puede que debido a esto (o como se llame) ha hecho que sea una persona que tiende a aislarse, porque se me dificulta establecer relaciones personales a profundidad, sobre todo de amistad o sentimentales.

miércoles, 28 de junio de 2017

Como ha sido mi vivir con un problema mental




Como ha sido mi vivir con un problema mental



Sufro de algo, no se bien de que, yo lo llamo: Sentimientos encontrados, los que me hacen sentir emociones que muchas veces no están relacionadas con lo que mi entorno me ofrece. 

Lo que me sucede respecto a mi problema de la cabeza es lo siguiente: Puedo sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran pérdida sentimental; como también sentir una gran tristeza lo que comúnmente se llama depresión, a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.

Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad y/o de un trastorno mental o que simplemente no tenga ningún problema con mi cerebro y que haya tenido crisis por problemas personales, es algo que no tengo claro, sobre todo cuando la información al respecto cada vez ofrece versiones contradictorias. Trato de guiarme por lo que siento y por las experiencias que he tenido, pero mis apreciaciones muchas veces van en contra-vía a lo que se afirma en mucho de lo que he podido encontrar en la red, como artículos médicos que dicen tener argumentaciones y sustentos fuertes, basados en teorías manejadas por muchas personas y que estarían soportadas por evidencias médicas.

En el año de 1983 cuando tenía 16 años, sufrí de una crisis mental la cual me llevo a actuar de forma poco lógica, lo que, para el común de las personas, se puede decir que llegué a un estado de locura o de desequilibrio mental, mis razonamientos eran bastante confusos y aunque para mi significaron en esos días, que había encontrado la explicación a todos los interrogantes filosóficos, para las demás personas eran unos razonamientos absurdos o mejor dicho eran idioteces.

Este desorden mental pudo deberse a problemas de adaptación a situaciones de la vida, ya que salí de mi hogar materno y pasé a vivir en otro entorno, en otra ciudad: Dejando amigos, dejando novia y dejando una comodidad de la que había disfrutado en mis primeros 16 años de vida.

Por algo intrínseco o externo llegué a un estado de desorden en mis actuaciones; Como opción para remediar la situación fui remitido donde un psiquiatra, el cual ordenó se me internara en un centro para personas con desórdenes mentales, que en esos días se le llamaba clínica de reposo, para no llamarla como el común de las personas conocen como manicomio.

Allí después de varias semanas de tratamiento, con base en fuertes medicinas que me mantenían como dormido o como denomino yo: Como un zombi, donde fui poco a poco volviendo a razonar y actuar como la mayoría de las personas, después de esto fui dado de alta y regresé a mi cotidianidad, con la prescripción de una gran cantidad y variedad de medicinas que me afectaban en la forma de sentir como también físicamente.

El doctor que me atendió me dijo una frase que siempre martilla mi mente, "estas enfermo y debes tomar medicamentos para el cerebro por el resto de tu vida", por varios meses de pronto cerca del año, pero no más de ahí, cumplí con las prescripciones y acudí a los controles rutinarios, pero debido a que me sentía muy mal, no sé si por los efectos primarios y secundarios de las drogas psiquiátricas o porque había mutado a un sentimiento de depresión profundo, tome la determinación de dejar de tajo todo lo que se me había recetado y trate de vivir mi vida sin medicamentos para la cabeza.

Para mi había pasado por una gran mala experiencia, pero decidí que debía continuar con mi vida y de ser posible hacer realidad los sueños que tenia de niño y de adolescente, aunque pensaba que de pronto podía enloquecerme de nuevo o incluso que existía la posibilidad de llegar a un estado de locura irremediable.

Durante mucho tiempo conviví con ciertos desbalances mentales sin darme cuenta que los tenía, o más bien sabiendo que padecía de algo, pero tratando de no darle mucha importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello.

Creo que después de varios años de pronto unos 10, dentro de lo que recuerdo no sentí desbalances fuertes, aunque de pronto recuerdo que tenía periodos donde estaba lo que se puede denominar deprimido, como también de ciertos periodos en que hacía cosas de forma apresurada e impulsiva, que después analizaba que no habían sido muy convenientes.

A pesar del episodio de locura sufrido, pude volver a tener una vida dentro de lo que se puede decir normal o promedio, pude realizar y terminar estudios universitarios y me gradué para el año de 1991.

Después entre a trabajar en una empresa, desempeñándome en mi campo profesional con unos buenos ingresos, lo cual me permitió hacer una nueva familia al lado de una esposa y mis dos hijos.

Posteriormente no tengo bien claro la fecha pero fue hacia el año de 1995 o de pronto un año o dos más; donde vine a tener otra crisis no tan fuerte como la primera, cuyos síntomas fueron similares a los que tuve antes de entrar en mi crisis mayor, al sentir que me acercaba a unos sentimientos que para mí eran hacia un estado de locura, al cual no quería llegar, por lo que decidí acudir donde otro médico que me ayudara con mi problema y me permitiera volver a una normalidad, volví de nuevo a tratamiento esta vez con un protocolo dual de psicoterapia y de drogas psiquiátricas, que me permitieron de nuevo volver a una situación normal, a pesar que de nuevo este médico no me dijo que dejara los medicamentos, de nuevo los descontinué y no volví a su consultorio.

Después hacia el año 2007 aproximadamente, cuando llegue a mis 40 empecé de nuevo a sufrir de altibajos emocionales de intensidad media que me acercaban a lo que sentí en mi crisis mayor, de nuevo pensé en acudir a pedir ayuda médica, pero como ese momento coincidió con la disponibilidad y popularidad aquí en mi país de un nuevo medio de información como es la red de Internet, antes de pedir esa ayuda acudí primero a la búsqueda de información sobre cual era la causa de mis problemas mentales, donde descubrí tanto páginas web como también blogs, foros y algunos artículos científicos que se publicaban para no científicos, de muchos temas relacionados con problemas mentales por lo que me dedique a buscar y leer mucho para correlacionar lo que había sentido en mi crisis y en mis desbalances con lo que otros habían sentido y con las clasificaciones que habían hecho otras personas para este tipo de sentimientos.

Vine a encontrar que de acuerdo con muchos sitios de la red, tanto desde el punto de vista de los pacientes como del lado médico que lo que yo había sentido y que venía sintiendo se correspondía con lo que en un tiempo anterior se llegó a llamar psicosis maníaco depresiva, que en ese tiempo se le había dado un nuevo nombre que era el de trastorno bipolar, el cual tenía varias subdivisiones de acuerdo con la severidad de los síntomas, que para mi caso era el de tipo I, que implicaba el haber llegado a un estado de desorden mental agudo, de locura temporal, de delirio o como de acuerdo a los términos psiquiátricos del momento un estado psicótico.

Los artículos que eran a favor de la psiquiatría, hablaban de que la única forma de estar bien y de poder desempeñarse de forma adecuada para una persona que sufre de problemas mentales era la prescripción de medicamentos, muchos sitios de internet tenían publicidad de ciertos medicamentos con marcas comerciales, los cuales se deberían tomar de forma constante es decir estar medicado de por vida, que era lo mismo que me dijo el primer psiquiatra que me trató.

Participé en foros con otros afectados de problemas parecidos y encontraba que en la mayoría de ellos las personas aceptaban y daban por hecho que la única opción era estar medicado a pesar que en general se decían libres de los síntomas más fuertes de los problemas mentales, pero decían no sentirse bien del todo, se encontraba versiones de personas que decían que nunca se sentían bien tanto si tomaban o no tomaban medicamentos y que la vida para ellos no era nada agradable.

Leí varios blogs de personas que habían entrado en fuertes estados psicóticos o en fuertes estados de depresión donde narraban cuestiones bastante escabrosas o historias que rayaban en el límite de la realidad y de un estado de desorden de ideas, en esos días se encontraban fácilmente este tipo de entradas, últimamente es difícil para mí dar con este tipo de blogs. no sé si por la censura que se pueda estar haciendo en la red o porque las personas con estas alteraciones, ya no acuden a este medio para publicar estas situaciones, las entradas que leí en esos días ya no se pueden encontrar en línea, porque fueron eliminadas y sus autores no siguieron escribiendo y/o mutaron o cambiaron sus blogs, a pesar que siempre se publicaba con perfiles anónimos.

También encontré otro tipo de blogs donde se hablaba de las experiencias traumáticas, pero no desde un punto de vista tan fuerte, ni tan crudo, este tipo de blogs ha ido evolucionando poco a poco y muchos de estos blogs todavía están vigentes, se actualizan y algunos están en los enlaces de este blog.

A partir del año 2009 me inicié como bloguero aquí en la internet, y he ido dejando mi forma de ver la situación mía y de lo que se habla sobre los problemas mentales, inicialmente era partidario de definir mi situación como una persona afectada de una enfermedad mental denominada trastorno bipolar del tipo 1, me identifiqué plenamente dentro de este grupo y es más mi blog pasó a llamarse como vivo con mi trastorno bipolar, acepté que lo mejor para convivir con esta "enfermedad" era tomar medicinas que la controlen. Pude identificarme con los blogueros que escribían los más crudos relatos, los cuales narraban historias similares o de un estilo a lo que pude haber sufrido en mi más fuerte crisis, como también de los blogueros que hablaban de sus experiencias de un punto de vista más suave, los cuales se clasificaban todos como bipolares, por lo tanto, decidí que yo también encajaba en esta definición, me etiqueté entonces como bipolar y comencé también con mi propio blog.

Pasó un cierto tiempo de estar en este mundo de las redes y de compartir mi experiencia por este medio, antes de decidir acudir nuevamente donde un psiquiatra, porque para mi forma de ver las cosas era posible que pudiera seguir mi vida sin tener que tomar tanta medicina, pero en esos días empecé a sentir nuevamente fuertes desbalances que me estaban ya causando problemas personales, por lo que decidí de nuevo volver a consulta, esta vez acudí estando en un periodo de eutimia, pero después de haber sufrido varios desbalances que me habían hecho sentir realmente mal, cuando le narre mis síntomas al médico de una me clasificó como paciente que sufre de trastorno bipolar y como siempre se me dijo que debía tomar medicinas de forma constante para estar mejor, de nuevo volví a estar medicado y convencido que esta era la alternativa a tomar, comencé esta vez con unas medicinas que no me hacían sentir tan mal, como las que tome en las dos oportunidades anteriores, por lo que acepté la situación y estuve muy juicioso durante varios años, además que no se si por el efecto de estas medicinas o por la evolución normal de mi problema, vine a sentir que sufría de menos desbalances y que estos eran más suaves o que si trataba de desbalancearme volvía fácilmente a un estado equilibrado.

Entre la información que se encuentra en internet existe una con una tendencia llamada antipsiquiatría la cual está en contra de la forma de ver y de como tratar los problemas mentales que aplica la psiquiatría, en esta tendencia se pueden encontrar críticas con un buen sustento argumentativo, como también en esta tendencia se encuentra una negación completa de los problemas mentales y de la visión científica de la medicina, donde en algunos casos se va hacia el otro extremo negando los avances científicos de la humanidad y buscando un retorno a un pasado donde las situaciones se manejaban con base en conceptos religiosos, a pesar de criticar mostrando casos concretos donde se ha manejado mal la situación de los pacientes afectados con problemas mentales, la solución que plantean considero no ayuda mucho pues predican que se debe cambiar lo que ellos denominan una manipulación moderna por parte de la psiquiatría, por una manipulación basada en preceptos de fe, lo que tampoco es una solución razonable a mi modo de ver.

Hace ya varios años he ido mutando en mi forma de ver la situación respecto a mi problema mental, me he acercado a una visión de ciertos psiquiatras que plantean que se ha hecho un desarrollo interesante en el manejo de los problemas mentales, pero que ha habido un mal manejo en la mayoría de las situaciones de las personas que sufren problemas mentales, no por falta de recursos científicos, si no por un uso desmedido y descontrolado de sustancias que afectan el funcionamiento mental, que en casos concretos pueden ser de ayuda, pero que se están usando para situaciones que pueden considerarse actuaciones normales de las personas pero que se han catalogado mal como enfermedades mentales y en vez de ser herramientas que ayuden a solucionar problemas mentales se han convertido en sustancias que le están provocando daños a muchas personas que realmente no requieren de este tipo de sustancias.

En la forma como me he sentido en el avance de mi vida aquí en este mundo siento a veces que los medicamentos que he tomado me han ayudado ya que han hecho revertir sentimientos que he considerado anormales, pero también he sentido que he podido ser una víctima de la psiquiatría y que he tomado fuertes sustancias para afectar mi mente y que pudieron hacerme daño.

En este momento estoy en un dilema, siento que mi situación es buena, que he podido sobrevivir a un entorno negativo a pesar que sufro de un trastorno mental que sé que sufro y que para mí es real, pero he sido engañado por la psiquiatría moderna de corte mercantilista, he encontrado que de pronto los medicamentos pueden ayudar a tratar ciertos trastornos, pero que no existe un buen desarrollo científico al respecto y no se está avanzando, pues los esfuerzos se están canalizando sobre falsas situaciones, porque lo que se quiere es ganar dinero, mantener una industria que se basa crear y curar falsas enfermedades, donde los realmente enfermos no importan, pues constituyen una minoría dentro del nicho de mercado actual por lo que no representan posibilidades de negocios lucrativos.

Dentro de las conclusiones que he podido sacar entre lo que he sentido y lo que he encontrado en muchos de los planteamientos de psiquiatras que pienso son de corte humano, es que para problemas mentales como los que me afectan existe una forma de atacarlos que puede ser un manejo farmacológico para los estados extremos y cuya utilidad no está demostrada para prevenir nuevas crisis, las cuales lo más probable es que se sigan presentando se tome o no medicamentos, que para el manejo del día a día de estos trastornos lo más probable es que sea más dañino tomar medicamentos, que puede ayudar más tener un buen entorno y unas condiciones sociales y familiares positivas, que los trastornos seguirán su curso pudiendo empeorar o mejorar, pero en este momento no se tiene un protocolo médico comprobado, para controlar realmente la situación, aunque se afirme por muchos lo contrario.

Pienso que el hecho de que no esté perdido para este mundo, no se debe a los medicamentos que he tomado, que de pronto me han dado alivio en situaciones extremas, sino a que he podido contar con personas que me acompañan y que han sido mi apoyo, que han podido seguir conmigo a pesar que he actuado de forma anormal y que les he afectado, también que afortunadamente el curso de mi trastorno no ha sido tan grave que no me han llevado a convertirme en una persona con unas capacidades mentales fuertemente disminuidas, por lo que puedo comportarme y estar en esta sociedad como una persona que se considera normal o promedio, aunque para algunos soy un tipo raro.

Sea que tenga trastorno bipolar u otra condición, he logrado sobrevivir a esta durante 50 años porque parece que uno nace con ciertas características y las puede modificar o modular pero no eliminar y son parte de la forma de ser de uno como persona.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Republicando una entrevista a la Dra Joanna Moncrieff

En esta entrada voy a republicar una entrevista que dió para un medio español, aqui explica su forma de ver la psiquiatria en la actualidad.



Entrevista a Joanna Moncrieff

Joanna Moncrieff es una psiquiatra controvertida, hace unos años empezó a mover conciencias con su primer libro llamado “El mito de la cura química”. Durante este tiempo, la Dra. Moncrieff ha investigado con profundidad los estudios que se han realizado sobre los diferentes tipos de psicofármacos y ha puesto en marcha estudios rigurosos acerca de cómo estos medicamentos afectan a los pacientes. Los tratamientos y seguimientos que realiza con pacientes que padecen trastornos psicológicos la ha llevado a exponer sus teorías acerca de cómo la industria farmacéutica ha influido en el pensamiento de los médicos y los pacientes para poder aumentar y garantizar su éxito a la hora de vender sus productos.
Profesora de Psiquiatría en el University College de Londres, ejerce también la práctica clínica. Es fundadora y presidenta de Critical Psychiatry Network, entidad que agrupa a psiquiatras que se oponen al modelo biologicista tradicional y su enfoque de coacción sobre el paciente. A pesar de que puede parecer una mujer frágil, critica con determinación el uso excesivo de los medicamentos psiquiátricos y denuncia la influencia negativa de la industria farmacéutica sobre los médicos y sus pacientes.
Ha visitado España con motivo de la presentación de su segundo libro publicado titulado: “Hablando Claro”. En él sigue explicando su visión acerca de los medicamentos psicoactivos y alentando a sus lectores a ejercer una opinión activa y crítica frente a la prescripción masiva de estos tratamientos. Aprovechando su presentación en el Colegio de Médicos de Catalunya, Cuerpomente la ha entrevistado para poder conocer más a fondo su trabajo y sus opiniones. La Dra. Moncrieff es una mujer decidida y su mirada transparente nos indica que es una profesional comprometida con el bienestar de sus pacientes.

CM: Dra. Moncrieff ¿cómo le vino la idea de escribir este libro?

JM: Bueno, la verdad es que siempre he sido muy observadora y curiosa, ya cuando estudiaba medicina, durante mi residencia de psiquiatría, me daba cuenta de que algo no cuadraba entre lo que me decían mis profesores y los libros que leía y lo que observaba en los pacientes. La cuestión era que cuando los miraba, solía ver a personas que actuaban como zombies y me preguntaba si realmente eso era lo que pretendíamos ver como la cura de una enfermedad, todo eso me resultaba contradictorio. No veía a la gente curada, la veía aturdida.

CM: ¿Qué ocurrió entonces?

JM: Empecé a leer mucho sobre esto. Descubrí muchas cosas que relato en mi libro. Estudié artículos científicos e investigaciones sobre cómo los fármacos afectaban a las personas. Luego empecé a promover algún estudio con el que empecé a emitir mis propias opiniones.

CM: ¿Cuándo empezó a pensar diferente del resto de sus colegas?

JM: Ahora que lo pregunta, nunca me había detenido a pensar cómo empecé a prestar atención a esas cosas. Quizá al tener en cuenta el efecto placebo, comparando los resultados con el efecto placebo me sorprendí al ver que los resultados no estaban siendo demasiado significativos. Cuando tomaban los tratamientos veíamos cambios en los pacientes, pero no siempre eran los esperados. Por ello, empezamos a pensar que en realidad el fármaco provoca estados que son diferentes a los trastornos sobre los que actúan. No hacen aquello que se suponía que deben hacer. Según el pensamiento tradicional, el medicamento debía restablecer un equilibrio químico. Sin embargo no tenemos pruebas de que eso ocurra.

CM: ¿Entonces qué es lo que ocurría?

JM: Los medicamentos crean un estado diferente al que el paciente tiene. Si hacen eso, no podemos pensar que la persona tiene el trastorno, tiene otra cosa. Algo creado por el fármaco que no es la normalidad. Como consecuencia de esas observaciones cambiamos el foco de atención de la enfermedad a los efectos creados por el medicamento. Al hacer eso, todo cambió y nos dimos cuenta de que esos fármacos podrían ser perjudiciales.

CM: Los médicos prescriben a sus pacientes estos medicamentos argumentando que curan las patologías que sus usuarios padecen. Dicen que estos productos proporcionan al cerebro sustancias químicas de las que el cerebro carece. ¿El mito de la cura química?

JM: Si, Hay muchos médicos que dicen eso. Toma esta droga, dicen, puesto que tienes falta de serotonina o cosas así podemos presuponer que entonces la cura a través fármaco viene al restablecer el nivel de la química cerebral, sin embargo eso no funciona de ese modo. Para explicar cómo funciona, veamos, por ejemplo, el caso del alcohol. Es popularmente conocido que tomar un par de copas puede ayudar a una persona tímida a desinhibirse y poder mantener una conversación. En muchos casos, la persona tímida, puede sentir, tras tomar cierta cantidad de alcohol que es una persona mucho más interesante. Sin embargo, a nadie se le ocurriría argumentar que el alcohol cura la timidez, ¿verdad? El alcohol crea un estado alterado que “tapa” la dificultad, pero que puede generar problemas posteriores graves, ¿no cree?
CM: En ocasiones, la gente que toma estas medicinas, no se reconoce a sí misma ¿Pueden tener estos fármacos efectos indeseables?

JM: Si, por supuesto. Los psicofármacos afectan de muy diversas maneras al sistema nervioso de las personas. En ocasiones, esa afectación es mejor que el trastorno que la persona padece, pero en otras no es tan eficaz. Queremos decir que, el efecto del psicofármaco es la creación de un estado que se solapa con el del paciente, esa es la idea del modelo centrado en el fármaco. La pastilla genera un estado alterado que tiene ventajas pero que también puede tener grandes inconvenientes. La mayoría de los usuarios de estos fármacos no son conscientes de crean estados alterados. Algunos de ellos son tan tremendos que no justifican su utilización puesto que son peores que el propio trastorno que pretenden tratar.

CM: ¿Significa eso que los pacientes desconocen el impacto real de esos tratamientos?

JM: Es conveniente saber que muchos pacientes, cuando dejan de tomar esos productos es cuando se dan cuenta realmente de cuán alterado estaba su estado de conciencia mientras consumían el fármaco, y sienten un tremendo efecto de carencia del producto que se confunde con una recaída. Esta recaída justifica de nuevo el tratamiento con el fármaco. Se convierte en un bucle que puede ser pernicioso. La persona se siente mal, se le prescribe un tratamiento que crea un estado alterado de conciencia pero cuando deja de tomarlo, la persona sufre un efecto rebote, es decir, tiene un empeoramiento en su estado que puede ser causado por la carencia del fármaco. Esta recaída justifica de nuevo la utilización de fármaco, puede que hasta en mayor dosis, creando así la posibilidad de una cronificación.

CM: ¿Cuál es, entonces, el origen de este enfoque terapéutico?

 JM: La industria farmacéutica tuvo mala prensa cuando la gente empezó a hacerse adicta a algunos medicamentos. Por ello tuvo que pensar en nuevas justificaciones que permitieran a la gente tomar medicación. Creó la gran idea de que tu cerebro carece de ciertas sustancias y que para poder subsanar el problema había que consumirlas. Sin embargo todo eso carece de fundamento, como demuestro en mi libro. No es cierto que, por ejemplo, una persona que está aquejada de depresión carezca de ciertos niveles de serotonina. No se ha demostrado que eso sea así. Lo que se ha demostrado en cierta manera es que tomando un antidepresivo la persona tiene un estado alterado de conciencia que se solapa con su depresión. Ese nuevo estado no podemos llamarlo depresión, pero tampoco es una recuperación completa e ideal. Tomar un antidepresivo no equilibra tus niveles de serotonina, solo enmascara la depresión.

CM: Entonces ¿No hay que tomarlos?

JM: No digo eso, en ocasiones el nuevo estado es más interesante que el anterior para el paciente. Por ejemplo, algunos tranquilizantes, pueden ayudarte puntualmente para sobrellevar situaciones. Pueden permitir que la persona enfrente el problema más eficientemente. ¿Por qué no tomarlos, si son útiles? La cuestión es en que el usuario de un producto como ése desconoce toda la información acerca de los efectos secundarios, el efecto rebote, o peor aún no se le ha dicho nada acerca del efecto que causará la retirada del fármaco si la persona se encuentra mejor, que en algunos casos es un puro síndrome de abstinencia.

CM: ¿Pueden provocar “adicción psicológica”?

JM: Por supuesto. Ése es uno de sus peores efectos. Las personas que toman medicación, por definición, empiezan a desconfiar de ellos mismos y de su capacidad para enfrentar situaciones sin ella. Algunos psicofármacos pueden convertirse en una falsa ayuda. La persona que, por ejemplo, enfrenta una reunión tomando una pastilla puede llegar a la conclusión de que sólo si consume ese producto puede enfrentar dicha reunión. Muchos estudios muestran que una buena psicoterapia puede ser de más ayuda que un tratamiento con psicofármacos.

CM: ¿Cómo ven sus colegas sus propuestas? ¿Tienen aceptación?

JM: Poco a poco voy dando a conocer los resultados de mi trabajo. Hay controversia y las opiniones son diversas. Muchos están en desacuerdo conmigo, pero algunos de mis compañeros psiquiatras se muestran interesados en privado pero suelo ser ignorada. Afortunadamente hoy en día, cada vez hay más profesionales comprometidos con nuestro enfoque y eso nos ayuda a estar esperanzados con el futuro.

CM: Imaginemos un escenario sin tanta medicación ¿Qué es lo que sugiere que podemos hacer con alguien con una depresión moderada, por ejemplo?

JM: Es importante contar con todas las personas que están involucradas, la familia, los médicos, pero lo que es crucial es encontrar lo que a esa persona le sucede. Cuando ponemos una etiqueta, como por ejemplo la depresión, convertimos a la persona en una foto fija. ¿Qué es lo que le pasa? Sin duda, ese es un trabajo esencial. Ayudar a un ser humano a ver qué es lo que tiene que mejorar o cambiar en su vida. Una pastilla no va a cambiarle la vida y sabemos que no va a devolverle ningún equilibrio químico. Necesitamos actuar con la intención de hacer que la persona sea responsable de su vida.

CM: En el libro habla de dejar la medicación cuando no ha resultado útil o cuando hay una mejoría evidente ¿Usan en su centro algún enfoque especial para “desintoxicar” al paciente que ha sido tratado durante mucho tiempo?

JM: Cada persona tiene necesidades diferentes, tenemos pacientes que han precisado de meses, incluso años, y nos adaptamos al tipo de problema que tienen y pueden ser tratados de manera puntual. Por ejemplo, pacientes graves con esquizofrenia, deben de ser tratados con mucha delicadeza al retirarles la medicación y debemos estar pendientes de su evolución por si necesitan ser apoyados farmacológicamente durante un episodio de recaída. Sin embargo, es vital para nosotros estudiar cada caso para poder comprender que causa el trastorno de nuestro paciente para poder ajustar todo el tratamiento a cada individuo.

CM: ¿Qué encuentran principalmente cuando estudian esos casos?

JM: Es increíble el número de personas jóvenes que visitamos que padecen trastornos importantes como resultado de un uso de drogas “recreativas” como el cannabis, las anfetaminas y sus derivados. Muchos jóvenes quedan atrapados en un tipo de trastorno grave como consecuencia de consumos de sustancias psicoactivas. La cuestión es que son tratados por fármacos tan potentes que pueden cronificar su situación. Los estados generados por este tipo de medicación son tan alterados que impiden que el paciente pueda hacer una vida normalizada. Tal vez, esta nueva situación permita a sus familias gestionarlo mejor, pero vemos muy a menudo como estos casos son empeorados con algunos de estos tratamientos.

CM: ¿Qué hay sobre los tratamientos naturales? ¿Qué tipo de experiencia tienen con ellos?

JM: Bueno, no tratamos a nuestros pacientes con un tratamiento específico. Lo más importante es que aprendan a llevar una vida saludable. Una revista como la suya, sin duda aporta información sobre como mejorar algunos aspectos de la salud. Una buena alimentación es vital, conseguir una vida libre de estrés y hacer actividades que permitan a la persona mejorar su autoestima. Esto, claro, depende de cada caso, y no tenemos una recomendación estándar, escuchamos a nuestros pacientes y los alentamos a tener una vida sana. Tener capacidades para gestionar la ansiedad es algo que se ha mostrado útil, practicar ejercicio y, sobre todo, encontrar actividades donde el paciente se sienta útil.

CM: Cuando hablamos de medicación y de trastornos hay que hacer un punto y aparte para hablar de los niños. Hoy en día todos escuchamos sobre los trastornos que aquejan a las criaturas, pero sobretodo parece que la hiperactividad y el déficit de atención van al alza. Los médicos intentan controlar estos trastornos pero ¿Cuál es su opinión sobre este tema?

JM: Bueno, no creo que en España sea muy diferente que en Inglaterra. No parece que los entornos escolares sean muy propicios para niños que sean muy movidos, dispersos o que puedan tener necesidades específicas. Intentar controlar a los niños dándoles anfetaminas no nos parece muy buena idea. La falta de flexibilidad del sistema educativo y la vida estresada de muchas familias son un potente caldo de cultivo para trastornos de este tipo. Necesitaríamos grupos más reducidos y mayor variedad de enfoques educativos, sin duda alguna.

CM: Un conocido psicólogo, experto en salud infanto-juvenil, suele decir que hay muchos críos que se curan en septiembre, con el cambio de profesores.

JM: Claro. Es una visión inteligente pero no hay que olvidar que la industria presiona mucho puesto que los tratamientos logran generar estados en los niños en los que los niños están quietos y atentos a las explicaciones. Debo decir, no obstante, que no hay evidencias de que la hiperactividad sea una enfermedad en estricto sentido de la palabra, por tanto hay muchos casos en los que se está prescribiendo un tratamiento que no es necesario y que causa muchas secuelas a las personas que los consumen.

CM: Pues parece que cada vez hay más trastornos que pueden diagnosticarse

JM: Esa es una estrategia de la industria farmacéutica. Equiparan un síndrome, que no es más que una agrupación de síntomas, a una enfermedad. Un síndrome de ataque de pánico, por ejemplo, no es una enfermedad. Creo que tiene que ver con un complejo de inferioridad de los psiquiatras.

CM: ¿Complejo de los psiquiatras?

JM: En el inicio de la psiquiatría no existían los fármacos y los trastornos mentales se trataban de manera muy rudimentaria, con internamientos en centros cerrados y terapias de choque. Eso consideraba la psiquiatría como una disciplina poco avanzada y casi policial. El diseño de estos fármacos y la creación de nuevos trastornos ha potenciado la percepción de la psiquiatría como una disciplina muy científica. Ha disparado la autoestima de los psiquiatras.

CM: Frente a este poder de la industria y de una visión como la que impera ¿Qué podemos hacer?

JM: Como titular periodístico podríamos decir que lo importante es saber que frente a la industria farmacéutica y el lobby médico el paciente tiene derechos. Sería ideal si los facultativos pudieran informar sobre las potentes drogas que prescriben. Informar sobre los efectos que cabe esperar de esa medicación.

CM: ¿Cómo podemos ejercer esos derechos?

JM: Debería existir un diálogo médico-paciente sobre las consecuencias a medio y largo plazo de esos efectos y sobre los devastadores resultados del consumo de estas sustancias. Los pacientes y sus familias deben preguntar acerca de los fármacos y de cómo afectarán a sus vidas. No debemos olvidar tampoco las dificultades relacionadas con el hecho de dejar de tomar este tipo de fármacos y de cómo abandonar un tratamiento crea problemáticas que pueden ser confundidas con recaídas. Tomar psicofármacos es un asunto de gran importancia y debemos tener precaución y conocimiento antes de entrar en un tratamiento de este tipo. A todos nos gustaría poder dar con una pastilla mágica que arregle nuestro sufrimiento, pero no existe ese tipo de pastilla por el momento. Existe el sentido común de los profesionales y sus pacientes.

viernes, 29 de abril de 2016

Testimonio de una persona drogada al maximo.

Yo fui diagnosticado de esquizofrenia paranoide y se me ha obligado durante 6 años a tomar fuertes medicamentos, para supuestamente controlarme, porque hay que decirlo como es, en este puto país el 90% de personas que toman drogas psiquiátricas lo hacen por montones, no importa que te vaya a visitar un juez para comprobar que tu estado mental realmente necesita de un internamiento y un tratamiento involuntario, estas sentenciado antes de que hagas o digas nada.
Sea como sea, tendrás tu tratamiento, solo es un trámite que tiene que cumplir un juez, dale poder a un hombre, con respaldo legal y tendrás a un tirano egocéntrico con ganas de darte por culo.

Por cierto a pesar de que también tienes que tratar con juezas y mujeres psiquiatras, no pienses que te vas a estar mejor por su supuesta empatía y habilidades emocionales, te van a joder igualmente, aunque al menos no vas a sentir, que tienen ganas de darte por el culo.

Estas drogas que llaman antipsicóticas y que recibes en altas dosis, te pueden sumir en una pesadilla química, una tortura de 24 horas todos los dias, sin fines de semana de descanso ni vacaciones, todo el día jodido.




Tener veintitantos y estar castrado quimicamente tiene cojones. Hay que contar la otra version aunque sea en internet, o sino esta gente seguira haciendo lo que le salga en gana. Os puedo asegurar que esta gente no saldría bien parada en un debate televisado con personas realmente preparadas para darles cera.

Es muy fácil partirle a alguien en dos cuando se le esta dando drogas antipsicóticas neurotóxicas, con esto ya empieza y acaba el debate.

Busquen los estudios realizados con animales y verán lo que pasa realmente.

Esta gente es muy grande, con mucho poder e influencia, no solo no reconocen la toxicidad del fármaco, sino que en el colmo del desatino le atribuyen dizque propiedades neuroproctectoras, y lo que es mejor, de lo peor, propiedades neuroregeneradoras, llegan a decir de la forma mas vulgar: Que coño hace la gente, que no se toma una pirula de Zyprexa (Olanzapina) todas la mañanas para proteger el cerebro del paso del tiempo y favorecer así su regeneración?, ¡JA!,.

¿No sera que no tienen esas magníficas propiedades?, Hay que decir estas cosas, ¿Quién les paga los viajes, los congresos, los hoteles, las comidas? ya lo sabemos, son los mismos que les regalan libros, bolígrafos o agendas cuando van de vez en cuando a venderle el necesario frigorífico al pobre esquimal.

A por cierto no soy antipsiquiatría aunque lo parezca, eso seria un sesgo, se puede hablar pestes de la psiquiatría actual sin ser antipsiquiatría. Pero la mierda que hay ahora mismo sera vista como una puta locura dentro de 50 años, o quizás antes, cuanto antes sea, mejor para el futuro de las personas como nosotros.

Mi reflexión final es que son 6 años perdidos, tiempo robado y un daño irreparable.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La salud mental es más importante que la psiquiatría

A continuación presento un articulo de un psiquiatra que habla sobre que: En la época actual se le esta dando demasiada importancia a la psiquiatría, mas que lo que debe hacer como función principal.



Tomado del blog: Desde el manicomio

Desde el manicomio


http://desdeelmanicomio.blogspot.com/2014/10/la-salud-mental-es-mas-importante-que.html

La salud mental es más importante que la psiquiatría


Trabajo en un lugar llamado Instituto Nacional de Salud Mental. Desde luego, no existe definición completamente satisfactoria de lo que es "salud mental", y no la hay siquiera de lo que es simplemente "salud". Pero intuitivamente uno puede asumir que salud mental tiene que ver con la forma en que vivimos, nuestro estilo de vida y la escala de valores respecto a lo que consideramos prioritario o de segundo orden en nuestra conducta y nuestro diario quehacer.

Cada vez son más frecuentes las consultas cuyo motivo no es una enfermedad psiquiátrica en el sentido clásico del término (esto es, por melancolía, esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva o trastorno obsesivo-compulsivo) sino por vicisitudes de la vida humana cotidiana o por los golpes del destino ("los heraldos negros que nos manda la muerte", al decir vallejiano) y que no pueden capearse.

Pero hablar de salud mental y estilo de vida no necesariamente es asunto que los médicos saben y dominan por el solo hecho de ser médicos. Muy por el contrario, muchas veces los médicos tienen un estilo de vida insano y penoso: consumista, crematístico, acumulatorio, trabajólico. Y si, en el caso de los psiquiatras, han cedido a la psiquiatrización y psicofarmacologización galopante de la existencia humana, muy probablemente quien acude a la consulta podría salir con una receta de psicofármacos endilgada, y de más de un psicofármaco probablemente, aunque ninguno realmente necesario, y menos dos o tres.

Se establece así un círculo vicioso y penoso (gente que acude por un sinsabor de su existencia y sale diagnosticada como "Bipolar II", personas que tienen dificultades en su adaptación por diversas contingencias vitales y resultan siendo supuestos casos de "TDAH del adulto"). Y aunque la consulta psiquiátrica sigue siendo resistida y estigmatizada (en estos casos con justa razón), cada vez más son los psicólogos que recomiendan a sus usuarios que visiten al psiquiatra "para que los mediquen y resulte mejor la terapia". No hay escapatoria en muchos casos así.

Carentes del soporte social que otrora brindaban los parientes provectos y experimentados, los ancianos de la tribu, los pastores de la grey, ahora los psiquiatras bisoños, muchas veces premunidos apenas de su ingenua buena intención y de su arsenal de psicofármacos, se yerguen como árbitros de la normalidad y la anormalidad (y el médico usualmente conoce solo y a lo más de anormalidades) con los resultados lamentables y consiguientes que vemos cotidianamente por doquier.

Textos como el de Ortiz-Lobo (autor del imprescindible Hacia una psiquiatría crítica) que ahora traemos a colación: El malestar que producen los problemas de la vida, propende justamente a que seamos capaces de desdiagnosticar y desmedicalizar eventos y sinsabores de la existencia que llegan a nuestra consulta y reconozcamos y restablezcamos los sistemas homeostáticos de individuo, familia y colectivo grupal, sin la muleta espuria del DSM y los ISRS's, a los que somos tan acríticamente adictos.

Pienso en que un granito de arena ponemos nosotros al viento cuando despachamos a los rotantes de nuestra emergencia psiquiátrica al promediar la temprana tarde rumbo a sus enamoradas(os), sus pasatiempos favoritos, sus horas de solaz y esparcimiento feliz con el recordatorio de que cuiden su salud mental pues, más que la psiquiatría, esta es la primera que debemos conocer, respetar, mimar y nunca descuidar.

martes, 8 de octubre de 2013

Mi problema mental

De nuevo hago un resumen de lo que fue y lo que es en este momento es para mí este problema mental que sufro: El trastorno bipolar, este post son apartes con correcciones de un post anterior el cual define mi problema, actualizando las situaciones pues difieren de cuando lo escribí hace más de un año.

¿Qué es para mí ser un paciente de trastorno bipolar?

Como le he vivido, como lo he sufrido y también como disfruto mi vida así.

Lo encontraran a continuación:

Soy paciente masculino, 46 años, que sufre de trastorno bipolar, he vivido y manejado el problema, sin saber como se llamaba, ni que significaba ser bipolar, hasta hace unos 5 o 6 años, cuando gracias a la Internet me he enterado de que es lo que me pasaba y que se puede hacer para vivir mejor a pesar de sufrir con esta situación.

Aún a pesar de que entiendo algo mejor que es lo que sufro, sigo sintiendo los sube y bajas, como decía una amiga bloguera que ya no está en la red, sigo en la montaña rusa de las emociones y no se siente bien en ella, igual me pasa en las montañas rusas de verdad es un ratico de emoción, pero después sientes que no ha sido una experiencia buena.

Mi problema mental, son una serie de sentimientos encontrados, que se desencadenan en situaciones de crisis personales. que me acompañan desde que tenía 16 años, cuando llegue a una crisis psicótica, lo que para el común de la gente es que me enloquecí.

He sido tratado por médicos de la mente (llámense psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas etc), tal vez en otro tiempo podría estar completamente loco o sin estarlo ser considerado loco y estar abandonado en un manicomio o vivir aislado del mundo, podría ser un vagabundo por la vida o de pronto desubicado, o de pronto habría que tenido que afrontar por mi mismo la situación y habría que tenido que resolverla; en la antigüedad y aun hoy en día eso les pasaba a los bipolares y muchos vivieron felices o no sin saber que es trastorno bipolar.

Mi problema mental ha estado últimamente bajo control, como he logrado identificar los sintomas negativos, cuando tengo los primeros, los paro cortando el avance hacia una crisis; he logrado dilucidar que en mi caso particular lo que me desencadena las crisis es la falta de sueño, unido o aislado a un acelere que me da, que se produce por un clic de un hecho que me afecte emocionalmente, como por ejemplo un viaje, un cambio en el trabajo, quedarme sin trabajo, una perdida emocional.

Según lo que estado leyendo por Internet, sufro de trastorno bipolar tipo I, lo cual hace que tenga un desbalance en los estados de ánimo, además de sufrir con problemas de concentración, relaciones interpersonales complicadas, cuando se desencadena la manía o hipomanía tengo problemas en los ámbitos laborales y personales, como también puedo entrar en una depresión profunda.

Haciendo un resumen de mi problema este ya daba síntomas desde que yo tenía unos 14 a 15 años y de pronto un poco antes. Siendo un niño y un joven privilegiado ya que tenía una familia estable era uno de los mejores de la clase y del colegio, físicamente no era feo, sin embargo, era muy introvertido y vivía un poco aislado, mis relaciones con los demás eran complicadas, me inquietaba la situación social de mi país y de mi entorno; sufría por lo que veía o oía, era un lector compulsivo, disfrutaba más de leer que de jugar o compartir con otros niños o aún de la televisión, pienso que si cuando niño hubieran existido los juegos de video que hay hoy hubiera sido un adicto de ellos, fuera de esto mis lecturas que en un principio fueron de aventuras y temas juveniles entretenidos pasaron a ser de temas que yo llamo existencialistas, Herman Hesse, Wiliam Faulkner, Virginia Wolf, Dostoievski, Hemigway, Franz Kafka, pasaron a ser mis preferidos, me interese también bastante en la política, la historia, la física y la filosofía.

De estudiante era académicamente muy bueno, con la posibilidad de no tener que estudiar mayor cosa pues con solo asistir a clase o leer una vez los temas de un curso era suficiente para dominarlos y aprobar con las máximas notas las pruebas académicas, después de mi primera crisis sentí que perdí esa gran capacidad mental, aunque tampoco me volví un bruto, si me costaba más trabajo aprender y no volví a ser tan brillante.

Mis relaciones interpersonales no eran buenas; tenía de pronto uno o dos amigos sin ser muy unido con ellos y a pesar que tuve una o dos novias antes de mis 16 años, realmente no me interesaban y si las tenía era por tratar de hacer lo que los demás hacían.  A pesar de poder haber hecho parte activa en grupos de amigos (galladas: Que en esos años y en mi entorno no eran violentas como pasa mucho ahora) no lo hacía y después de estar en algún que otro evento me aislaba de estos grupos, en este tiempo y según lo que se dice en términos psiquiátricos sufría de depresión, que sin ser muy profunda ya que nunca tuve ideas suicidas, era si muy constante y en esos días nunca fui atendido por un psicólogo o psiquiatra.

Así en este estado de cosas terminé los estudios secundarios e inmediatamente a una edad muy temprana: 16 años recién cumplidos, comencé los estudios universitarios; en la mitad del primer semestre, el cual hasta ese momento venía aprobando con las máximas notas, sufrí del primer episodio de manía que empezó de improviso cuando de un momento a otro era el dueño del mundo, me sentí súper y a pesar de que deambule de un lado para otro sin mucha coordinación, era la persona más contenta con la vida y con lo que me rodeaba (según comparaciones con lo que dicen los que usan drogas era como una traba pero bastante larga y muy intensa), de pronto toda esta felicidad terminó con un internado de 2 meses en una clínica psiquiátrica y a partir de ese momento se me enredo la vida, después de que me remitieron de este episodio maníaco, siguió una fase también muy profunda de depresión que duro pienso que unos 6 meses; me retire de la universidad provisionalmente pues no era capaz de estudiar, mis compañeros me miraban extraño pensaban que estaba loco y hasta alguno llego a decírmelo en la cara, mi vida se volvió muy dura, si no fuera por el apoyo de mis padres y mi hermana que no me abandonaron sentimentalmente, pienso que no hubiera soportado seguir viviendo, es más, a pesar de que tuve una depresión tan intensa, nunca pensé en que lo mejor era morirme y menos en suicidarme, el estar vivo se lo debo a que mi familia fue una contención que me salvó.

Después de casi un año de mi primera crisis, reingrese de nuevo a la universidad, académicamente no volví a ser el mismo, pues a pesar de ser bueno, ya no era tan brillante, sin embargo, esto lo cambié por poderme adaptar mejor a mi entorno social, poder tener y estar en grupos de amigos, tener novia y disfrutar compartir con ella, después de esto mi vida siguió casi normal, es posible que tuviera episodios de depresión y de pronto de hipomanía, pero no fueron fuertes ni apreciables, terminé mi carrera universitaria me casé y empecé a trabajar, entonces mi enfermedad paso a segundo plano durante algún tiempo.

Viví durante algunos años una época para mi muy buena, donde cambié de familia, pase de convivir con mis padres y hermana, a vivir con una esposa e hijos, donde madure como persona y tuve mi enfermedad en segundo plano durante mucho tiempo, luego vino una recaída algo fuerte cuando cumplí 33 años, que aunque no fui internado, si sufrí de síntomas de manía algo fuertes y su consecuente depresión, estuve en tratamiento médico mientras disimulaba mis problemas en el entorno laboral y familiar, solo mi padre supo bien que era lo que me pasó, recibí tratamiento psicológico y sobre todo psiquiátrico, logrando estabilizarme nuevamente.

Entre la primera y esta segunda crisis fuerte no tome droga de control pues me negué a hacerlo, además porque vengo a saber ahora que lo que me mandaban no es lo más adecuado, me recetaban en ese entonces Clorhidrato de Tioridazina cuyo nombre comercial es MELERIL, un antipsicótico que funciona en las crisis de manía y así lo sentí, pero como control no, pues después de realizar estudios se ha encontrado que no es lo mejor y si lo son otros medicamentos como el que estoy tomando ahora, el Acido Valpróico, un anticonvulsivo que a la vez funciona como droga de control para el trastorno bipolar.

Como no soportaba los síntomas de los efectos secundarios de los medicamentos que me recetaron, durante mucho tiempo no tome medicamentos de control, apenas hace unos 3 años que los tomo.

Trato de que siendo consciente del problema que tengo y que he compartido con mi familia más cercana de que es y como se presenta esta enfermedad, vivir el mayor tiempo posible sin llegar a una crisis y si esta se presentara ellos saben que deben hacer conmigo (convencerme a ir donde el psiquiatra y si no voy por cuenta mía, llevarme aun en contra de mi voluntad).

Después de esta segunda crisis bastante fuerte, durante unos 7 años tuve unas 6 crisis menores , una un poco más fuerte que las otras por la que volví donde un psicoanalista que me hizo terapia y me recetó medicamentos que me normalizaron pero cuyo tratamiento no continué cuando me sentí un poco mejor.

Fuera de estas crisis, en algunos momentos me sentí un poco maníaco o también algo deprimido, sin sentir, ni causar mayor molestia; trate de llevar mi enfermedad que en ese momento no sabía que tenía, con auto control y con la ayuda de mi familia, con algunos medicamentos, limitando los efectos y atacándola ante los primeros síntomas de ir hacia una crisis, básicamente regulando el sueño, ya que desde mi primera crisis vengo tomando unas gotas que sirven de somnífero, la Levomepromazina, la cual regulo su cantidad de acuerdo a la intensidad del insomnio hasta que este cede.

En mi caso, como también en el de otros bipolares regular el sueño es uno de los factores más importantes, esto me lo dijo uno de los médicos que me atendió últimamente y lo he encontrado muy repetidamente en la Internet.

Las veces que he tenido crisis de manía (en mi caso no he tenido una crisis depresiva si no he tenido antes una crisis de manía) empiezan con un insomnio que va aumentando paulatinamente y de forma simultánea empieza a manifestarse la manía sin llegar al delirio y a la psicosis que pienso solo sentí en mi primer crisis, (claro que si no me controlara las crisis estoy seguro que llegarían a este estado).

A partir de mis 40 a pesar que trate de seguir con esta situación, comencé a tener cada vez mas episodios de inestabilidad, según lo que he leído llegué a una etapa que se denomina ciclado rápido, pues a pesar de no tener crisis fuertes si tenía estados de manía - depresión, que se repetían constantemente, trate de seguir así pero no me sentía bien por lo que opté nuevamente visitar a un psiquiatra de eso hace unos 3 años.

Esta vez visité al psiquiatra estando en una etapa eutímica, pues no me sentía ni maníaco, ni depresivo, este me explico cosas que había leído por Internet, entre otras que era una enfermedad incurable, pero tratable, que debía tomar medicamentos de por vida si quería estar mejor; de nuevo empecé a estar medicado, lo cual vengo haciendo de forma juiciosa  durante los cuales me he sentido mejor aunque no me siento curado del todo, pues como he relatado en otros apartes del blog tengo altibajos emocionales que no puedo evitar.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Sobre mi estadía en una institución mental y mi recuperación.

Recordar y escribir sobre tiempos pasados es bastante difícil, dado que la memoria sobre hechos vividos hace muchos años pueden contaminarse con situaciones que de pronto no fueron como uno las tiene en su mente, como también cuando uno las cuenta tiende a adornarlas por lo que es posible que con ese fin pueda también distorsionar lo que fue realmente la realidad, sin embargo, voy a tratar de contar sobre lo que fue mi estadía en una clínica de salud mental y lo que esta implicó para mi evolución posterior.

Estuve internado en una institución mental, una clínica privada que de salud mental la cual muchos denominan en estos lados clínica de reposo, la cual era muy diferente a las instituciones publicas de salud mental que en esos días y todavía aún se denominan manicomios, a la cual fui llevado cuando tenía 16 años, de donde afortunadamente salí mejor de lo que entré, a partir de esta experiencia empecé a sentir que tenía problemas mentales, los cuales no me han abandonado, pero que gracias a muchos factores he podido sobrellevar y he logrado vivir como cualquier parroquiano.

Haciendo un recuento con base en mis recuerdos de lo que fue mi estadía en la institución mental que me atendió cuando tuve mi primera y mas fuerte crisis de mi trastorno bipolar puedo decir entre otras cosas lo siguiente:

Mi llegada se dio porque mi situación mental era bastante crítica, llegue a un estado de psicosis fuerte donde no tenía claro la realidad, estaba en una etapa de manía fuerte, que desemboco en un estado de perdida de la noción de la realidad, mi estado de ánimo era bastante exaltado, tenía un sentimiento de felicidad que nunca volví a experimentar, creía que estaba dotado de superpoderes, no como los superamigos, si no desde el punto de vista de conocimientos, tenía ideas que para mi concepto podían cambiar los paradigmas filosóficos, que permitían resolver infinidad de temas tecnicocientíficos, en conclusión era capaz de pensar como en su tiempo lo hicieron Aristóteles o Platón o en la época actual como lo hace digamos Stephen Hawkins o como lo hizo Einstein en su momento.


Mi mente era como un caleidoscopio



Era tanta mi desconexión con la realidad y tan evidente a la vista de los demás, que mis padres acudieron donde un médico amigo el cual no tenía especialidad en psiquiatría, pero si el conocimiento básico de como se deberían tratar los trastornos mentales, este médico descartó que estuviese drogado o en estado inducido por drogas suministradas por otros como lo es la escopolamina, muy de boga en esta zona  y que se consigue fácilmente en cualquier potrero, este descartó estas posibilidades y dio un diagnóstico de que estaba afectado por un problema mental, que no puede determinar exactamente cual es, pero que dijo: Puede ser tratado sin muchos problemas y dejar a la persona en condiciones iguales a las que se tenía antes de presentar la crisis, este realizó la remisión con un psiquiatra de la capital provincial a donde fui llevado.

Una vez pasada la entrevista inicial con el psiquiatra, este determinó que debía ser hospitalizado de inmediato, así no fuera de mi aceptación; a pesar de no estar muy consciente, ni muy aterrizado en la realidad, no me acuerdo de haber contrariado esta decisión y acepte ser internado o eso es lo que me parece que sucedió.

Sobre la estadía en la institución mental que me atendió tengo vagos recuerdos, por el tiempo que ha pasado desde que estuve en este sitio unos 30 años y porque desde que llegue empecé a recibir unas fuertes dosis de hipnóticos y antipsicóticos, en resumen pasé dormido por mucho tiempo y los pocos minutos en los que estaba despierto me comportaba como un zombi, donde mis movimientos eran pesados y mi mente poco funcionaba, me acuerdo que en una oportunidad cuando estuve algo mas despierto, que hablaba con los enfermeros y con otros pacientes, exponiendo mis ideas delirantes, después de otro tiempo de oscuridad volví a interactuar con otras personas de la clínica ya de una forma mas coherente, me acuerdo de los últimos días donde estuve como en una especie de terapia de grupo, principalmente de una noche, cuando intercambie opiniones con otras cuatro o cinco personas mas que estaban en situación similar a la mía o que ya habían salido en remisión, pero que volvían como apoyo de pacientes internados, donde cada uno hablaba de su experiencia y porque estaba o había pasado por esa clínica de salud mental.

Uno de los que participó en esta reunión de grupo, contó su experiencia bastante difícil, que por estar en estado maníaco y a la vez tener problemas de alcohol y drogas, cometió muchas locuras como se dice coloquialmente, una de ellas lo llevo a sufrir un fuerte accidente que lo dejo cerca de la muerte, dejándole como secuela definitiva la pérdida de una de sus extremidades inferiores; su estancia en la clínica le permitió superar el trauma del accidente, como también superar su problema de dependencia, por lo cual estaba muy agradecido con todas las personas que lo atendieron.

Me acuerdo vagamente de mi compañero de cuarto, era un señor maduro unos 40 o 45 años, que trabajaba con una empresa portuaria, el cual estaba internado para superar el alcoholismo, no hablé mucho con el por mi situación mental, como también por la diferencia de edad, en esos días yo era un adolescente de 16 años.

Después de salir de la clínica sentí que mi capacidad mental disminuyó mucho y con la idea no se si real, que mi enfermedad y/o la droga que recibí me produjeron daños en mi cerebro, que pude haber perdido muchas neuronas y por consiguiente tener deterioro neurológico, sin embargo, después y en este momento llego a la conclusión que esto pudo haber sucedido, pero lo que viví fue un mal menor, comparado si no hubiese sido contenido por la hospitalización y el tratamiento médico, que fue pasar la crisis confinado y drogado, dado que de no ser tratado como lo fui, la crisis psicótica pudo seguir por mas tiempo causando mas daño neurológico, lo mas probable es que hubiese presentado una remisión espontánea, pero en esta situación o después de este llegar a tener mayores problemas, como caer en dependencias como drogas psicoactivas o en el alcohol.

Pienso que llegue a una situación difícil y critica, pero que logré superar, también que lo que pase fue lo mejor aunque no haya sido muy agradable que digamos.

Después de salir de la clínica seguí fuertemente medicado pero en mi casa, empece entonces a pasar por un episodio de fuerte depresión, el cual por desconocimiento achaqué a los medicamentos que me recetaron,  pero que se debió al rebote normal de mi enfermedad, en ese momento no se me explicó como me afectaba mi enfermedad, si no que simplemente se me dijo que estaba enfermo y que debía cumplir el tratamiento medico porque si y punto, por eso es que tome los medicamentos por un tiempo mas, hasta que los deje de tajo, sin importar lo que pasara y afortunadamente no paso mayor cosa, pues poco a poco volví a recuperar mi forma de ser normal, llegue a creer que me había curado, pero años después volví a sentir que mi enfermedad reaparecía.