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viernes, 11 de septiembre de 2026

No soy un enfermo mental

🧠 No estoy enfermo de la cabeza, solo tengo una forma distinta de sentir

Reflexión personal sobre salud mental desde la experiencia bipolar

Me han dicho muchas veces que soy raro. Algunos incluso me han llamado loco, y más de una vez, lo he sentido así. Pero no me considero un enfermo mental. Me considero una persona que siente intensamente, a veces de forma extrema, sí, pero también profundamente humana.

Me identifico con esas palabras de Edgar Allan Poe:

“Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.”

Durante ciertos periodos de mi vida, he vivido lo que la psiquiatría moderna describe como estados alterados del ánimo. Hay días en los que me siento lleno de energía, con la cabeza llena de ideas, el corazón acelerado, los impulsos desatados. Me emociono, me enamoro, gasto sin pensar, me creo invencible. Esos momentos pueden parecer mágicos, pero también pueden tener consecuencias duras si no los reconozco a tiempo.

Luego vienen otros días, los grises. Días en los que todo pierde sentido, en los que me aíslo, me desconecto de los demás y de mí mismo. Me invade una tristeza sin causa clara, y la apatía se apodera de mí. No quiero hablar, no quiero salir, no quiero nada. Lo que un día parecía fácil, se vuelve un muro infranqueable.


Esto no es una enfermedad

Lo que acabo de describir se parece mucho a lo que los manuales de salud mental llaman trastorno bipolar. Aceptar ese nombre me costó mucho tiempo. Al principio me resistía: no quería ponerle una etiqueta a algo tan íntimo. Me parecía injusto que una palabra pudiera resumir toda mi experiencia emocional. 

Yo no pretendo negar la existencia de los trastornos mentales. Existen. Están bien documentados. Tienen bases psicológicas y sociales. No se conocen las causas y no se tiene cura.

Lo que no acepto es decir que son enfermedades mentales, ya que no existen pruebas científicos que demuestren que existe una base física que las cause.


Enfermedad, trastorno, condición… ¿importan las palabras?

Sí, importan. Las palabras que usamos pueden abrir o cerrar puertas. Llamar “enfermedad” a lo que vivo es estigmatizante.

No me gusta pensar en mí como alguien “enfermo de la cabeza”. Prefiero pensar que tengo una condición de salud mental que requiere atención y cuidado, igual que cualquier otra condición crónica. Y, al mismo tiempo, reconozco que tengo una forma intensa y a veces compleja de sentir, que forma parte de quien soy.


Hacia una mirada más compasiva

Este texto no pretende ofrecer verdades absolutas, ni recetas. Solo quiero compartir mi experiencia para sumar a un diálogo necesario: el de desestigmatizar la salud mental sin romantizar el sufrimiento.

Hablar de estos temas con claridad, desde la experiencia vivida, puede ayudar a otros a no sentirse solos, a buscar ayuda sin vergüenza, a encontrar palabras para lo que sienten.

Yo sigo en ese camino. Con días claros y días nublados. Pero hoy sé que no estoy solo. Y que nombrar lo que uno vive es también una forma de sanarse.


📚 Referencias y lecturas recomendadas:


💬 ¿Y tú cómo lo vives?

¿También te cuesta encajar en las etiquetas que impone la salud mental? ¿Has sentido que tu forma de sentir es distinta, intensa, inexplicable?
Te leo en los comentarios. Tu historia también puede ayudar a alguien más.

viernes, 25 de abril de 2025

A mis 30 años descubrí que soy bipolar


Por Inés Pujana

1 de marzo de 2019  • 10:03

Corregido 20 de junio 2024 y 25 de Abril de 2025


Esta entrada es  reblogueada desde el periódico La Nación de  Argentina.
https://www.lanacion.com.ar/otros/a-mis-30-anos-descubri-que-soy-bipolar-nid15032021/




Agustina siempre vivió la vida intensamente y quienes la conocen, saben que es una persona que no es indiferente a nada de lo que la rodea. Los amores, las amistades, la política o los derechos de los animales: todo la atraviesa y la hace tomar partido. Ríe a carcajadas cuando algo le da gracia, no tiene miedo de decir lo que piensa frente a cualquier circunstancia y por sobre todas las cosas, exuda arte, en su forma de vestirse y en todo lo que hace. Hace poco tiempo, no más de un año, descubrió que esos picos y valles que estaba tan acostumbrada a transitar, no eran simplemente un rasgo de su carácter, significaban algo más: una enfermedad hereditaria que se manifestaba en sus genes, la bipolaridad. Le pedimos que nos relatara su historia para ayudarnos a visibilizar las enfermedades mentales- que tanto estigma tienen- y esto es lo que nos contó.

"La primera vez que oí hablar de bipolaridad fue por mi mamá. Sabía que alrededor de los 30 años la diagnosticaron, que estaba medicada, que lloraba mucho y que no era feliz. No mucho más. Hasta que un día la encontré en la cama inconsciente, y a pesar de todos mis intentos por convencerme de que ella no era capaz de hacer algo así, la realidad me cacheteó y me mostró que no quería vivir más. Una nota y unos cuantos blisters vacíos eran la prueba. A partir de ese día la acompañé a hospitales, grupos, internaciones y diferentes tipos de terapia; convirtiéndome en su madre y ella en la hija a la que yo tenía que cuidar. Mi mamá siempre vio en mí mucho de ella, y no dudaba en decirme que consultara a un médico para ver si yo también tenía su patología. Jamás pensé que algo así pudiera identificarme, pero a mis casi treinta años un médico me dijo: 'Sí, estás dentro del espectro bipolar'".

"No es alguien que quiere algo y un segundo después ya no. Tampoco es tu compañero de trabajo que alterna el enojo matutino con la simpatía vespertina. Es muchísimo más, y justamente por eso es importante dejar de usar el término con tanta liviandad y darle el respeto que se merece. Porque bipolaridad no significa tener un humor cambiante: es una patología delicada que hay que transitar con mucho respeto.

Llevarla a cuestas es vivir diariamente en un subibaja. En un extremo se siente la depresión y en el otro la manía, y mientras la primera te empuja a estar muy triste, al punto de -a veces- no querer vivir más, la segunda te pone muy eufórico y te llena de una energía incontrolable. Te vuelve insomne y vulnerable en extremo, llegando a sentirte un cuerpo en carne viva, que padece todo mucho más que cualquier otra persona.

Cuando estás feliz, sos como una nena que corre y ríe a gritos porque la desborda la alegría. Te volvés ingeniosa y artística, y lográs hacer cosas con una creatividad única, que brota incansablemente. No por nada la llaman "la enfermedad de los artistas" y es que son tantos. Virginia Woolf, Kurt Cobain, Edgar Alan Poe, Van Gogh, Miguel Ángel y muchos más.

Ser bipolar es también encontrarte gobernada por sentimientos que no te pertenecen, o que no querés que te pertenezcan, pero que te invaden y te transforman en alguien que no sos y que a la vez sos. Es perder el control de las emociones y cometer muchos errores, cargando con la culpa de haber herido sin quererlo, sin darte cuenta. En mis peores picos hasta llegué a creer que algo me poseía, sin poder controlar mis pensamientos, lo que decía o lo que hacía. La bipolaridad también es pérdida, porque perdés muchas personas en el camino: amigos, parejas, y a veces, hasta a vos misma.



"¿Bipolaridad = Genialidad?

Esto opina Blue:
No comparto mucho de lo que se se dice del don bipolar por eso traigo a colación unas palabras de una bloguera:


"Mitos aparte. El "bipolaris vulgaris" no es un genio. Tiene sus dones, sí, quizá, como otros humanos no bipolares. Porque los hay que dicen que no tienen capacidad creativa, y se lamentan por ello. Pues no, tener bipolaridad no es sinónimo de nada."

"


 Por mi corta edad los médicos me recomendaron un tratamiento farmacológico fuerte, con la "esperanza" de que quizás en dos años ya no necesitara seguir con la ingesta de remedios. Me pareció mentira, creí que era demasiado bueno para ser cierto y ni lo dudé, los acepté con los ojos cerrados. Pero a medida que pasaban los días, las semanas y los meses, las reacciones adversas fueron devastadoras: pérdida de memoria, dificultad para expresarme, tics nerviosos, dolor articular, manchas en la piel, pérdida de visión y aumento de peso. Solo duré medio año de tratamiento y lo abandoné, dejando con esas pastillas la ilusión de ¿curarme? en un corto plazo. Descubrí que para no perder la cordura me estaba perdiendo a mí misma y supe que no había camino fácil, que iba a ser duro de todas formas. Así que luego de pensarlo mucho y de hablar con personas cercanas comencé a investigar otras opciones más naturales. Opté por ahondar en hacer cosas que me hicieran feliz y por rodearme de personas que me dieran paz y me sacaran sonrisas. Meditar y hacer terapia ayudan mucho. Tener una vida sana, hacer deporte, comer y dormir bien, también. Pero sobre todo conocerme y aceptarme.

No es un camino sencillo, está lleno de aciertos y desaciertos y hay mucho dolor incluido, porque vivimos todo en carne viva y porque ese beso que se disfruta más, también tiene otra cara, que es que también se sufre en demasía el cachetazo. Es un camino diferente para cada uno, que tiene que ir haciéndose al andar, escuchándose y sabiendo elegir qué resulta mejor para cada persona y tipo de vida. Mi consejo es que nada ayuda tanto como sentirse amado. Por eso es tan importante saber acompañar a quienes lo padecen, entendiendo, no juzgando y estando presente, demostrando afecto y haciendo sentir que uno no los abandona cuando todo parece hacerlo. Del otro lado hay una persona algo turbulenta, pero que en el fondo es como el cielo, que cambia, llueve y después despliega algo tan hermoso como un arcoíris. Mi consejo es que se queden a ver sus arcoíris, porque no cualquier persona es capaz de crearlos después de una tormenta".


De la euforia al vacío: Por qué no creo en las enfermedades mentales

De pronto se puede decir que soy "un tipo raro", pero no, me considero una persona común, aunque con emociones más intensas. Como decía Poe: "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche". No, no soy un enfermo; simplemente pertenezco a un grupo minoritario que experimenta la vida con mayor profundidad.


En ocasiones, mi estado emocional se altera: Paso por unos días donde llego a sentirme muy feliz, acelerado, ansioso, quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo, siento que soy bueno para todo, siento que me vuelvo inflexible o mejor dicho terco, me gasto hasta el último peso, veo todo color de rosa, me enamoro y enamoro fácilmente; luego hay otros días donde me siento muy bajo de ánimo, no quiero ni salir de casa, todo es de color gris, nada me gusta, siento que no soy querido por nadie y por lo tanto no quiero ver a nadie, solo quiero estar recostado o dormido, no me importa lo que los demás hagan o dejen de hacer, mi estado de ánimo es como de una tristeza infinita. Esto que siento se ha denominado por parte de algunas personas como una enfermedad mental y la llaman psicosis maniaco depresiva o bipolaridad pero no la considero una enfermedad como tal, mas bien es un estado alterado, un problema mental o si mucho un trastorno mental.

Como se siente al ser intenso



No creo en el concepto de "enfermedades mentales". Para mí, una enfermedad requiere:

  1. Causa física demostrable.

  2. Síntomas claros y consistentes.

  3. Tratamientos con base científica.

Prefiero términos como "problemas" o "trastornos" mentales, ya que lo psicológico no cumple con estos criterios de enfermedad por lo tanto, considero, los desbalances emocionales son respuestas extremas de algunas personas ante situaciones complicadas del devenir de la vida, no son patologías médicas.

miércoles, 5 de febrero de 2025

No considero que una persona con trastorno bipolar, deba estar todo el tiempo sometida a una fuerte medicación


Realmente no considero que una persona afectada por un trastorno mental como el trastorno bipolar deba estar todo el tiempo sometida a una fuerte medicación, aunque no descarto que en algún momento deba someterse a tratamientos farmacológicos, opino que estos deben ser temporales y de ser necesario su uso de forma crónica, que se usen en dosis controladas y mínimas, esto porque en muchos casos se reciben una variedad de compuestos (polimedicación), donde después de haber salido de una crisis y habiéndola superado se pierde la capacidad de afrontar la vida por  misma y la persona se convierte en alguien que vive de acuerdo con lo que la medicación le produzca en cada instante de su quehacer cotidiano, es probable que las crisis mentales puedan convertir a quien las afecta en una persona con capacidades disminuidas, si se hace una comparación a como era antes de las crisis; sin embargo, esto depende del trastorno mental que se tenga y la fuerza en que se presenten las crisis, en muchas situaciones la persona puede llegar a estar igual a como se desempeñaba antes de una crisis mental; se considera que las medicinas no recuperan las capacidades mentales disminuidas si estas se presentan debidas a un trastorno mental, ya que estas no actúan como cura, si no como paliativo. 

Polimedicación para el trastorno bipolar


Si alguien que sufre de trastorno bipolar lee estas líneas ha pasado por un episodio maníaco de tipo fuerte denominado técnicamente como un episodio psicótico, muy parecido a un estado psicotico de una persona afectada por esquizofrenia y del cual no se diferencia sustancialmente, o como se puede decir por muchas personas que se tuvo un episodio de locura temporal, sabe que en esa vorágine donde se siente relativamente bien y principalmente de todo menos enfermo, donde se cree en esos momentos que se está sano y que enfermo se estaba antes, dondse percibe la medicación como la culpable de devolverte a un estado anterior donde todo es gris, estando en este estado se querrá de todo menos de tomar medicinas y no se estará dispuesto a tomarlas, por eso se critica a muchas personas cuando no quieren tomar tanta medicación y se les acusa que en ese momento piensan así porque están en un estado de manía aunque ya se haya superado este. Yo sentí claramente en mi primer episodio que no necesitaba de las medicinas para estar bien, sin embargo, después de superada la crisis y aun sintiéndome mal debido a estar sometido a fuertes calmantes acepté y aun lo acepto que fue necesario en esos momentos estar sometido a un tratamiento farmacológico. 

Considero que cuando se está en crisis nuestras actuaciones no son las más adecuadas y gracias a un insight (presentimiento) que he adquirido, sé cuando me estoy acercando a un estado anormal, entiendo claramente que entrar en un estado de manía no es bueno y es un síntoma claro de que mi trastorno me está afectando, por lo que debo acudir a pedir ayuda y de ser necesario a medicarme para eliminar este síntoma, también he aprendido a reconocer claramente cuando me encuentro en estado estable y que es posible actuar de forma adecuada sin necesidad de tomar medicinas o tomando muy pocas.  

Creer que si se lleva el tratamiento médico disciplinadamente la persona estará a salvo de las idas y venidas de la enfermedad es un error que creo que todos hemos cometido alguna vez. Lo que ocurre es que estas “altas expectativas” crean descontento o incluso frustración cuando no las vemos cumplidas, esto es un sofisma para decir que las medicinas si funcionan la mayoría de las veces y hay que estar medicado con medidas preventivas porque si no la enfermedad no se controla, considero que las medicinas no funcionan como medidas preventivas, las medicinas funcionan controlando ciertos  aspectos de la persona, para algunas y en determinadas condiciones puede ser necesario tomarlas de forma crónica y ser necesarias para poder la persona estar mejor que si no se toman; mi forma de ver las cosas lo puedo definir con la siguiente analogía, una persona que tiende a tener la presión alta debe tomar de forma crónica una medicina que provoca que su presión se mantenga en un nivel menor que si no la toma, una persona que tiende a estar agitada constantemente y que este síntoma no puede eliminarse de forma diferente a tomar un calmante que lo mantenga lento o apagado podría tener la obligación de tomar este calmante durante el resto de su vida, pero si se lograra por otros métodos que la persona pueda manejar su agitación y poder vivir de una forma aceptable a pesar de sentirse algo agitado, podría estar mejor sin tomar medicinas para calmarlo, un caso típico de un problema mental de lo mas grave (esquizofrenia) se tiene cuando una persona escucha voces, sobre las cuales se ha demostrado que con ciertos medicamentos pueden dejar de escucharlas, sin embargo, existen personas que escuchan voces y pueden convivir relativamente bien con esta situación y logran tener una vida aceptable a pesar de este síntoma indeseable. 

Soy del concepto de que: el tratamiento farmacológico para el trastorno bipolar no es preventivo, si no que es paliativo. Realmente no creo que una persona deba estar todo el tiempo sometida a una fuerte medicación, donde a veces se reciben una diversidad de compuestos al mismo tiempo (polimedicación), donde después de haber salido de una crisis y habiéndola superado se pierde la capacidad de afrontar la vida por  misma y la persona se convierte en alguien que vive de acuerdo con lo que la medicación le produzca en cada instante de su quehacer cotidiano, es probable que las crisis mentales puedan convertir a quien las afecta en una persona con capacidades disminuidas, si se hace una comparación a como se era antes estas, sin embargo, esto depende del trastorno mental que se tenga y la fuerza en que se presenten las crisis, se considera que las medicinas no recuperan estas capacidades, ya que estas no sirven como cura si no como paliativo que controlan síntomas, por lo tanto hay que adaptarse a vivir con esta merma de capacidades. 

Según como he venido viendo las medicinas para tratar problemas mentales me suscribo a una definición poco aceptada por la mayoría, en la cual se define que estas medicinas son básicamente psicofármacos que caben en dos tipos principales o son sustancias calmantes o son sustancias estimulantes las cuales actúan directamente sobre el funcionamiento de la mente de las personas modificando la forma en que funciona el cerebro y de esta manera producen alteraciones en el pensamiento, el sentimiento y la conducta, ademas estos medicamentos o psicofármacos ejercen sus efectos en cualquier persona que los tome, independientemente de si tienen o no una condición mental, sin embargo, los efectos psicoactivos producidas por algunos fármacos son médicamente útiles en situaciones específicas, actuando como se dice de paliativos al crear un estado cerebral alterado que puede suprimir o sustituir síntomas problemáticos en personas con manifestaciones de problemas mentales y de comportamiento; un ejemplo claro es el que se presenta cuando una persona afectada de trastorno bipolar llega a una crisis y la persona está en un estado de manía intensa, que es lo mismo que un estado de locura temporal, mediante psicofármacos de tipo de calmantes la pueden llevar a un estado de calma inducido que es preferible al estado alterado producido por una crisis de un trastorno mental. 

Resultado de imagen para Trastorno bipolar o maníaco depresión
No me considero un experto en medicina, ni pretendo demostrar teorías científicas sobre problemas mentales, hablo con base en las hipótesis que han publicado personas que considero poseen buenos conocimientos en el tratamiento de problemas mentales y que las comparo con lo que he sentido en mi quehacer cotidiano, dado que he experimentado las diferentes opciones como lo es estar o no estar medicado con fuertes psicofármacos en años anteriores entre hace 35 años hasta hace unos 8 añoscomo también en los últimos 8 años donde he estado medicado de forma crónica con unos psicofármacos menos fuertes y en dosis menores o he suspendido dicha medicación. 

Gracias a mi experiencia con estos sentimientos encontrados que me afectan, he descubierto que el sentirme bien no depende de estar o no medicado, o mejor dicho no depende de estar afectado o no por un trastorno mental, el diario vivir y la forma en que afronto la vida y las condiciones en las que transcurre mi vida son las que me hacen sentir bien o mal, los síntomas de mi problema mental cuando estos aparecen son un factor entre varios que pueden hacerme sentir mal, aunque también hay que decirlo han hecho que me haya sentido bien sin que haya debido estarlo, por esto mismo pienso que este problema mental que me afecta algunas veces deba convertirse en un estado de constante problema al tener que tomar diariamente unas medicinas que me cambian la forma de actuar en todo momento. 

Con base en lo que he vivido me inclino por pensar que lo mío no es un problema menor, que requiere de pronto de ayuda externa y del uso de químicos, pero en este momento no se tiene un protocolo científicamente probado y claro para mi tratamiento y lo que hago es con base en lo vivido: He definido mi forma de tratarme, tratando de estar un máximo de tiempo libre de sustancias externas tóxicas pero de pronto necesarias en algunos momentos. Bien sea que realmente no tenga ninguna enfermedad y solo sea un problema de adaptación pero he sufrido por comportamientos que he tenido, que no son muy comunes, que no están bien vistos, que han afectado a otros y a mí mismo, por lo que he necesitado de algo que me ayude a corregirlos, en algunas oportunidades, ese algo que ha sido llamado como se quiera: Medicinas, drogas, psicofármacos o psicoactivos, han hecho que me pueda sentir mejor de ciertas características de mi comportamiento y que actué más normalmente ante la sociedad, pero sin excluir sus efectos malucos.  En mi caso creo que si tengo un problema mental, que se puede decir grave, que necesito ayuda externa y tomar fuertes psicofármacos en los episodios de crisis, que afortunadamente han sido muy pocos, sin embargo, he sentido también que he podido vivir relativamente bien, sin tomar medicinas cuando tengo periodos de estabilidad emocional, que es la mayor parte del tiempo o tomando un mínimo de estas cuando tengo desbalances leves para evitar llegar a una crisis. 

jueves, 5 de diciembre de 2024

Sobrellevando mi problema mental sin medicamentos

Sobre mi situación actual he hablado en mis últimas entradas, la cual ha ido cambiando y se puede decir que estoy mejor desde los diferentes aspectos de mi vida.

Ya estoy un poco más maduro (para el 2024 tengo 58 años), estoy completando seis décadas de vida, tengo una estabilidad financiera y de nuevo he logrado estar en una relación sentimental donde me siento pleno.  Pero, como el tema principal de este blog es hablar sobre el trastorno bipolar pues presentaré mi situación respecto a este.




Puedo afirmar que llevo alrededor de varios años sin tomar medicación constante, para lograr vivir bien aun padeciendo trastorno bipolar y poder interactuar de forma normal ante las demás personas he mantenido con autocontrol los inconvenientes que mi condición provoca, realizo mis actividades cotidianas de forma estructurada para estar equilibrado respecto a mis emociones, esto con el fin de evitar subidas y bajadas de ánimo, sin embargo, presento cambios en mi estado de ánimo que de pronto pueden ser muy similares a lo que puede sentir una persona sin mi condición, aunque en varias oportunidades siento que estas sobrepasan la normalidad; entonces para que en mis subidas realice pocas acciones, que sean adecuadas y no tome malas decisiones, para que luego en mis estados bajos realice acciones adecuadas y tome decisiones acertadas

Para lograr el autocontrol a que me refiero tengo que estar constantemente evaluando los resultados de lo que hago y tengo que afrontar lo que se siente cuando mis emociones se alborotan, esto implica que en mis subidas pueda sentirme bien pero ser consciente que debo evitar seguir subiendo, que debo parar, no debo tomar decisiones apresuradas, no crear situaciones que puedan afectar negativamente a otros, en el otro extremo cuando baja mi animo aunque puedo sentirme mal, ser consiente que no es el fin, que es un estado indeseable pero se puede vivir, se que debo realizar mis actividades aun sin tener muchas ganas de hacerlas, se que en estado bajo al ser demasiado crítico puedo y debo tomar decisiones, no debo crear situaciones que puedan afectarme negativamente, no debo aislarme de las otras personas, no debo pensar o creer que los demás están en mi contra o que tienen la culpa de lo que me esta pasando y antes tratar de relacionarme aunque me cuesta dificultad.


Cuando estoy en un estado que llamaré anormal o alterado debo luchar contra los fantasmas, aunque los sienta presentes entender que estos no existen que aunque mis sentimientos no son lo que deben ser poder actuar de forma adecuada mientras regreso a un estado normal.

Respecto a los medicamentos considero que estos tienen su utilidad, no soy negacionista respecto a su funcionamiento pero no estoy de acuerdo con la forma actual de prescribirlos.

Soy consciente que mi autocontrol puede fallar y en este caso acepto que puede ser útil tomar medicamentos, por eso a mi alrededor tengo personas las cuales me conocen porque han vivido conmigo en mis estados alterados o personas que no lo han vivido pero que les hago saber lo que son estos estados y que en caso de que llegue a un estado de descontrol ayudarme y aun en contra de mi voluntad frenarme; para eso están unos medicamentos que tengo a mano y puedo tomar en caso de ser necesario, aclaro que es en contra de mi voluntad pero cuando estoy realmente en un estado alterado, no en contra de mi voluntad de cuando estoy equilibrado que es casi siempre.

Aplicando esto que he escrito antes es que últimamente he podido vivir como una persona cualquiera, a pesar de aceptar que tengo trastorno bipolar o un problema mental que se asimila a lo que se denomina como bipolaridad, se que esta condición estará permanentemente presente, aunque a veces pueda sentirme también en estado de normalidad.

viernes, 8 de noviembre de 2024

De nuevo suspendiendo los medicamentos

Después de llegar a una estabilidad en mis emociones, veo la necesidad de poder rendir mejor en mi vida diaria, he tomado de nuevo la decisión de suspender las medicinas, de todos modos la suspensión la hago de forma paulatina, para que mi organismo no se descompense de forma inmediata, para que pueda alcanzar una normalidad en la forma de comportarme, a la vez sentir que soy yo mismo, sin estar afectado por las sensaciones que  me inducen los medicamentos.




Esto de dejar los medicamentos para una persona, que como yo ha sido catalogada como afectada por un trastorno mental, es una situación complicada, ya que muchos consideran no es buena, es la opinión de casi todos los psiquis, la familia y otras personas que saben que uno tiene problemas mentales, es difícil, pero resulta que para mi concepto y para mi caso es algo que es necesario para poder rendir adecuadamente en el aspecto laboral; cuando se está medicado uno está calmado y es lo mas parecido a una persona normal, sin embargo, es muy complicado hacer todas las cosas que puede hacer una persona promedio, como ser productivo laboralmente, los medicamentos que estoy tomando hacen que este demasiado tiempo durmiendo y si no es durmiendo, bastante apagado y somnoliento, siento que no puedo fluir en mi vida diaria, cuando los dejo veo que puedo producir mejor aunque a veces puedo acelerarme, que es lo que tendría que saber manejar sin medicamentos, además de poder dormir lo suficiente, para lograrlo tengo que apegarme a llevar una vida muy juiciosa, ordenada, que puede ser aburrida para muchos y también en algo para mi, sin embargo, es preferible a tener una existencia afectada por los efectos de las drogas psiquiátricas recetadas.

Para poder sobrellevar mi vida viviendo en sociedad, debo autocontrolar mis emociones y  comportarme de forma normal aun sin tomar drogas, para esto debo apegarme a unas rutinas diarias y estar analizando mis emociones, tomo esta decisión además porque he sentido que estoy estabilizado, no estoy tomando la decisión de dejar los medicamentos cuando estoy en esa etapa de sentirme bien y que soy capaz de cualquier cosa, en este momento no me siento tan  feliz, estoy mas bien algo bajo de emociones pero muy aterrizado y llevo algo de tiempo así, en mi situación no cuento con nadie que avale esta situación; en otras oportunidades he dejado los medicamentos psiquiátricos, logrando hacer las cosas como las pueden hacer las personas normales, el inconveniente viene después cuando de nuevo llego a una etapa de desbalances y que puedo perder el control de mis actuaciones, para esto pueden pasar varios días, meses y hasta años, últimamente como en las veces anteriores, cuando veo señales de alarma principalmente que dejo de dormir un mínimo número de horas y siento que me acelero mas de la cuenta, ahi de nuevo vuelvo a tomar medicinas que me frenan y me ponen lento pero que tomo antes de que la situación me cause problemas fuertes, he logrado evitar problemas graves y poder vivir mejor las etapas que logro ser yo mismo sin tomar medicinas, y cuando decido de nuevo tomarlas lo único que me pasa es que de nuevo me vuelvo lento y rebajo mi capacidad productiva al mínimo, pero prefiero esto a desbocar mis emociones y tener problemas con mi entorno, esta situación la he manejado así en los últimos años, en los cuales pienso he podido vivir de buena forma aunque no me haya sentido todo el tiempo bien.

Digo porque si es de sentirme bien todo el tiempo, esto lo puedo lograr mejor con las drogas psiquiátricas las que me hacen estar muy calmado todo el tiempo y hace que no me preocupe mayor cosa de lo que me esta pasando alrededor, la vida pasa entonces de forma mas fácil y se puede tener una sensación de felicidad, pero cuando reflexiono veo que esto no es una existencia plena, el dejar los medicamentos y poder vivir acoplado dentro de mi entorno social implica un gran esfuerzo, sin esa sensación de felicidad.

El poder producir y vivir sin tomar medicinas psiquiátricas durante largos períodos es algo que he logrado varias veces, donde mi vida no ha sido fácil, pienso que tampoco lo es para una persona promedio, reflexionando veo que en esos momentos he vivido de forma plena, donde el diario vivir es complicado pero siento que ha valido la pena este esfuerzo.







jueves, 3 de octubre de 2024

Delirio

  Delirio de Laura Restrepo, narra de una forma muy realista las euforias y las melancolías de Agustina Londoño quien es la protagonista de la novela.

 
   Este libro me gustó, lo leí hace poco, soy dado desde mucho antes de saber exactamente como se denomina técnicamente al problema que sufro, leer libros sobre personajes o de escritores que sufren de problemas mentales, sobre todos los similares a la dolencia que tengo. Creo que, por eso me han gustado los libros de Poe, Hemingway, Virginia Wolf, Dostoyevsky y en este caso la Novela Delirio desde la vez que lo vi en una vitrina de una librería, me interesó por el título y por las referencias que tenía de Laura Restrepo.

   Delirio es para leerlo, disfrutarlo, y sacar muchas conclusiones de él; se trata de la vida de una pareja en la cual uno de los integrantes sufre de una dolencia mental que  entra y sale de delirios; la otra sobrelleva el problema sin saber muchas veces que hacer, perdido entre los problemas de pareja, de la relación con las familias de cada uno, sobre todo la relación con la familia de la afectada por el problema mental. 


   Muestra el sufrimiento del paciente mental como de su pareja y su movimiento en el entorno que muchas veces no ayuda, no es una novela rosa pero tampoco es cruel, es más bien algo del realismo magico de la cruel Colombia.


 

 



domingo, 18 de agosto de 2024

Los que amamos y sentimos con locura, somos anormales, pero no estamos enfermos,

Voy a definir la cuestión.

Ser anormal es estar por fuera de la norma, según la estadística:
La distribución normal representa la forma en la que se distribuyen en la naturaleza los diversos valores numéricos de las variables continuas, como pueden ser estatura, peso, etc., comúnmente norma es lo que se considera esta bien, que cumple los criterios de determinadas condiciones, una persona normal es la que se comporta de acuerdo a las normas y las normas se van definiendo con base al comportamiento de la mayoría, entonces si la mayoría actúa de determinada forma, esta forma de actuar es la forma normal.

Miremos un ejemplo en particular: Hablemos entonces sobre una persona que escribe con la mano derecha se puede decir que es un persona normal, pues como la mayoría de las personas en esta sociedad escribe con la mano derecha, escribir con la mano derecha se dice que es la norma y el que escriba con la mano derecha es normal, entonces que es la persona que escribe con la izquierda?, la respuesta es que es una persona anormal, pues no cumple con lo que hace la mayoría, en este momento los zurdos a pesar que no son normales no se les considera malos, ni que sean personas raras, ni que sufran de una enfermedad, aunque en mi caso particular en una ocasión una profesora si consideraba que ser zurdo era ademas de ser anormal, algo malo, lo consideraba errado y que además eran cosas del demonio; por lo que en su clase nadie podía escribir con la izquierda y que ella iba a curar a los enfermos que escribían con la izquierda, yo ya estaba a punto de curarme de esta enfermedad de escribir con la izquierda, cuando mis padres se dieron cuenta de la actitud de la profesora, la cual inicialmente me amarraba la mano izquierda y luego me la soltaba pero me daba reglazos cuando escribía con ella, entonces me tocaba escribir con la derecha, como yo era muy poco lo que era capaz de escribir, mis notas eran muy malas, claro que si hubiera pasado algo mas de tiempo con la profesora me hubiese curado de mi enfermedad de ser zurdo. Es mas a pesar de ser zurdo puedo escribir relativamente rápido y de mala forma con la derecha, pero se me entiende lo que escribo.

Muchas veces las normas se convierten en leyes y como las leyes no se pueden violar, quien viole una ley se convierte en un delincuente, existen sociedades que consideran a las personas llamémolas por una definición políticamente correcta: "no heterosexuales" delincuentes, porque son anormales y además la norma de ser heterosexual es ley.  Esto pasa porque la mayoría de las personas son heterosexuales y por lo tanto son los normales y convierte a los homosexuales en delincuentes.

En otras sociedades ser normal puede ser equivalente a ser saludable y ser anormal se considera que es una persona enferma, entonces en este tipo de sociedades los  "no heterosexuales" no serán considerados delincuentes pero si se consideran enfermos.

Igual podría decirse de las personas en cuanto a su forma de sentir, si uno siente como lo hace la mayoría entonces es una persona normal pero si siente como lo hacen pocos es un anormal y puede ser también considerado enfermo. Afortunadamente no se nos considera delincuentes pues la forma normal de sentir todavía no se ha convertido en ley.


martes, 23 de julio de 2024

Ayer estuve en un bajón terrible

 

 

Una chica bipolar define la depresión

Momentos de tristeza, donde la soledad y la oscuridad van de la mano, mi alma llora y el corazón grita. No importa que tengas familias o una relación amorosa, te sientes solo y por mucho que te hablen e intenten consolarte, el único consuelo es la almohada en la que pones tu cabeza, piensas, lloras y te escondes.




Señorita Insomnio




En mi anterior entrada hablaba que estaba sintiendo un aterrizaje suave despues de haber estado algo arriba, creia haber llegado a la normalidad, que en mi caso no es tan normal, pero donde se puede vivir de una forma muy parecida al promedio de las personas, pero no fue un aterrizaje suave como lo sentí y lo dije, sino que seguí bajando y estuve en un profundo sentimiento de fatalidad, aunque considero que lo que descubrí, es algo que realmente me esta sucediendo, me senti demasiado mal.

 Entro en lo que se puede llamar en un sentimiento de depresión, inducido principalmente por mi desbalance de emociones, donde analizando mi situación personal encuentro que mi plan de vida para estos dias y los proximos años no se pudo realizar como lo estaba vislumbrando, porque no lo planee, ni ejecute bien, quería hacer unos cambios en mi forma de vida, pero encontré que por varias circunstancias lo que pensé podían ser unas formas diferentes de vivir no se lograron.





A veces niego que tenga un problema, o me digo a mi mismo y a otros que puedo controlarlo, además el entorno donde me desempeño esta difícil aun para las personas que se denominan normales, que se puede decir para los que no actuamos de forma normal o promedio, somos seres sociales y a pesar de movernos en entornos donde no intercambiamos con muchas personas, esos pocos contactos que hacemos se vuelven infinitos, donde lo que uno hace tiene un efecto en los demás y lo que hacen los demás tiene efectos en lo que uno siente y mis actuaciones erráticas tienen el efecto de bloquear mis aspiraciones respecto a un cambio de actividad.


 Cuando se llega tan abajo en esto de las emociones se quiere acabar con todo, tanto más de lo acabado que ya se tienen las pocas relaciones que uno hace, además que también está mal mi situación laboral, entonces se queda uno solo, se siente solo, es cuando algunos deciden hacerse daño y se toman acciones en contra del cuerpo: Se entra en el alcohol, las drogas, se piensa o se intenta el suicidio; sin embargo, si se considera que ya se tiene un daño al haber llegado tan bajo, ? Cómo diablos se llega a pensar entonces causarse otro mayor? Esa idea la descarto del todo, ya que, después de sentir haber llegado a lo más hondo y bajo de las emociones, todo a partir de ahí es ganancia, debo retomar mi vida, dedicarme a producir y bien dentro de las limitaciones que tengo, debo dedicarme a lo que puedo hacer y hacerlo de la mejor forma posible, si para mi ya es un logro no haberme hecho daño físico.

 En este bajón fuera del daño sentimental que he hecho y que deja heridas en las pocas personas con quien tengo relaciones sociales, no debo autoinflinjirme más daños, debo empezar otro ciclo donde siento que mas bajo no puedo llegar y eso espero que pase, pienso que voy a volver a vivir de nuevo de forma normal aunque sea difícil lograrlo.

sábado, 1 de junio de 2024

Loco

"Vengo de una raza notable por la fuerza de la imaginación y el ardor de las pasiones."




"Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general.
Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. En sus grises visiones obtienen atisbos de eternidad y se estremecen, al despertar, descubriendo que han estado al borde del gran secreto.
De un modo fragmentario aprenden algo de la sabiduría propia y mucho más del mero conocimiento propio del mal.
Penetran, aunque sin timón ni brújula, en el vasto océano de la «luz inefable», y otra vez, como los aventureros del geógrafo nubio, «agressi sunt mare tenebrarum quid in eo esset exploraturi».

Diremos, pues, si, que estoy loco.

Concedo, por lo menos, que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida...  y un estado de sombra y duda, ...."



Digamos pues que si, que soy un loco, a pesar de que solo actúo de forma no común (anormal), en muy pocas ocasiones.

Todo comenzó cuando estaba en mi adolescencia (hacia el año 1984), cuando tuve que ser internado en una institución para personas con problemas mentales, después de mi primer ataque de locura, (según términos médicos: Episodio psicótico), esta clínica, no era tan cruel y tétrica como los manicomios que se muestran en las películas.  

   En mi caso particular puedo decir con el fin de suavizar las situaciones, que estuve mas bien en una institución para el tratamiento de personas con problemas mentales moderna, clínica de reposo, centro de rehabilitación de enfermos mentales u otros eufemismos (para no decir que en un manicomio, moderno eso si), que se define dentro de la misión estratégica de negocio, como: "Pioneros en la atención de Salud Mental en el Valle del Cauca y en la región del Pacífico colombiano".

  Hasta donde me da mi memoria, estuve internado cerca de tres semanas, pudo ser mas o menos pero no me acuerdo bien.

  Después de la hospitalización temporal, pasé de un estado de psicosis fuerte como parte de un cuadro de manía intensa (locura) a un estado de remisión ambulatoria pero medicado (zombi drogado).

  Se puede decir que después de mi internado en este sitio, logré volver a un estado de cierto equilibrio mental por muchos años, para después seguir con mi vida casi normal, pero las huellas de mi paso por esta institución no las he podido borrar del todo de mi mente y no fue solo el hecho de la institución como tal, que a mi concepto puedo considerar que realizo bien su trabajo, si no el creer que había estado loco, o que terminaría enloqueciéndome y perdiéndome de este mundo pero en vida, ese era mi pensamiento después de mi remisión, en este momento tengo un poco mas claro que según la definición de los psiquiatras de la época: Había sufrido de una crisis de un problema mental (que para mi no tenía nombre), que es probable que para la época se denominaba psicosis maníaco depresiva, al cual ahora se le tiene un nombre mas complicado, de pronto un poco mas complejo, pero que suena un menos grave, y mucho menos parecido a locura, además que está de moda en estos días (2024), ya que según muchas personas hay mucho famoso por ahí que dicen que la sufre: Se denomina trastorno bipolar, al cual se le han dado muchas subdivisiones, que en mi caso clasifico en el tipo I.


Después de salir de mi hospitalización psiquiátrica logré la remisión en buenas condiciones, sin embargo, algo que me marcó fuertemente fueron unas palabras que me resonaron mucho cuando empecé a ser tratado; cuando el psiquiatra me dijo: "Usted esta enfermo y a partir de este momento debe tomar medicación por el resto de su vida".

Según mi apreciación, la definición actual de trastorno bipolar es un eufemismo que pretende encubrir el estigma asociado al anterior termino: Psicosis maníaco depresiva, o el estigma que para muchos implica ser denominado simplemente loco, o alguien que se enloquece por ratos, porque esa es la definición popular a mi problema, de igual forma se le denomina a los que sufren esquizofrenia y de otros trastornos mentales, que como tales no pueden definirse bien como enfermedades mentales, pues según he logrado entender el termino enfermedad se refiere principalmente a problemas físicos corporales que no tienen que ver con el funcionamiento de la mente.  Para un parroquiano es igual un esquizofrénico, un bipolar o una persona que sufra de un problema mental entre los miles que definen los manuales de psiquiatría moderna: "Es simplemente: Un loco"


Considero que para mi puede haber sido importante conocer en mas detalle mi problema y tratar de entender como se desarrollan sus manifestaciones, como evitar llegar a estados graves, pero para las personas comunes y corrientes no es un tema de interés, ¿Por que debe interesar el tema de las personas locas o desadaptadas a las personas que se consideran normales? pienso que no mucho y menos si no lo sufren o personas muy cercanas lo sufren. 

   Para muchas personas el loco es así porque quiere y no hace nada por salir de su estado, el loco es así porque le tocó por una cuestión de destino o por castigo de un dios, para los mas sensibles pero que no tienen conocimiento del tema, el loco es un bicho raro que se mira con pesar pero aun pensando así, se lo discrimina.  Sin embargo, para los que sufrimos de con nuestros problemas mentales estas apreciaciones no nos ayudan; a pesar de que no se puede pretender que todas las personas nos tengan que comprender y sepan diferenciar claramente que problema mental tiene cada uno de los afectados.

   A pesar que la sociedad ha avanzado respecto a la discriminación del diferente al promedio (al anormal, diciéndolo en crudas palabras),  todavía persiste la estigmatización para los que sufren ciertos problemas, como los mentales, se ha avanzado pero falta más, lo que expreso en este espacio y lo que otros expresan en sitios parecidos va en esa dirección, en mostrar que no somos seres de otro mundo, somos de pronto diferentes y somos pocos, pero somos personas que tenemos diferencias en ciertos aspectos, sufrimos con problemas de la mente que pueden ser manejados hasta cierto punto gracias a los avances científicos o aún a pesar de estos.

   En mi caso escribo sobre mi problema mental, algo que quizás solo me debiera interesar a mi, soy en términos coloquiales un loco que escribe, que para hacerlo tiene que basarse en lo que siente, que se ayuda con lo que sienten y expresan otros, porque muchas veces se me dificulta decirlo con mis palabras, esta es la situación que tengo en este momento, aunque como lo dije anteriormente y en otras ocasiones: No pretendo volverme famoso, o rico con este blog, sin embargo, me encanta que alguien lo lea, me alegra cuando las estadísticas me dicen que varias personas lo han leído últimamente y mucho más cuando se comentan las entradas.


  Si, Soy de pronto un loco mas, para decirlo más elegante soy unbipolarmas

  Sin embargo, considero que en mi caso particular estar loco es un estado temporal o para mejor decir entro en un estado de locura de cuando en vez y normalmente paso desapercibido ante casi todas las personas, se puede decir que  la mayor parte del tiempo soy una persona cuerda o mejor dicho actúo de forma normal, mis estados de locura son realmente muy pocos, solo en una oportunidad tuve unos sentimientos profundos de infinita sabiduría, de total inspiración, iluminación, dios me hablaba en el oído y yo lo ignoraba, pero el tiempo que duró mi delirio fue muy corto comparado con todo lo que he vivido, estadísticamente puede decirse que no pasó.

  Cuando entro en esto que llamaré estado de locura temporal (Manía, según psiquiatras), llego a un estado de clarividencia, donde descubro cosas que han estado al alcance de mi conocimiento, pero que no había captado antes por no analizarlas bien, sin embargo, son tantas y de tantos aspectos al mismo tiempo, que termino abrumado. Es como cuando uno está en un sueño que vislumbra y descubre todo, pero estando despierto; de ahí que Poe lo describa dentro de su forma poética al decir: "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche", médicamente en la actualidad esto que he estado diciendo es un síntoma del trastorno bipolar, como también lo puede ser de otros pu´´´´xftf´´´ problemas mentales y lo llaman estado psicótico, pero a diferencia del sueño cuando uno interactúa con seres que uno mismo ha creado, uno estando despierto interacciona con seres reales y choca muchas veces con ellos, porque mucho de lo que uno hace esta en contra de las normas y digo normas refiriéndome a lo que la mayoría hace.

Cuando uno pasa mucho tiempo en este estado donde se siente una infinita felicidad y no se regresa a la triste realidad; se necesita de un impulso de algo, es cuando las personas buscan ayuda, o cuando la sociedad a su alrededor decide parar esta situación, antes se encontraba con el alcohol u otras sustancias que se tenían al alcance sin ser ilegales o ahora se buscan sustancias mas potentes las drogas de las cuales hay algunas legales y otras ilegales, mediante estas se intoxica el cuerpo y la mente bloqueando este estado anormal pero muchas veces causando daños, ademas muchas de estas drogas son para el resto de la vida por su forma de actuar al volverse la persona dependiente de ellas.

Nota: La primera parte en negrilla, no es de mi autoría pero como dice una canción por ahí: Esa canción es mía por un derecho casual, ya que define lo que siento en algún momento y se puede decir que su letra soy yo, sin embargo, esa forma de escribir solo la puede hacer una persona como lo fue Edgar Allan Poe y hace parte de su cuento Eleonora, este cuento lo pueden ver en mi versión prologada e ilustrada en: 








domingo, 26 de mayo de 2024

MI problema mental version 5.0

Mi problema mental

Son una serie de sentimientos encontrados que se desencadenan en situaciones de crisis personales que me acompañan desde que tenía 16 años, para mi fue el momento en que llegue a una crisis psicótica (era como un loco, hasta un amigo me dijo loco en la cara), he sido tratado por médicos de la mente (llámense psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas etc), tal vez en otro tiempo podría estar completamente loco o sin estarlo ser considerado loco y vivir abandonado en un manicomio o estar vagando por las calles a lo mejor sintiéndome bien así, pero aislado del mundo, o de pronto; habría que tenido que afrontar por mi mismo la situación y la habría resuelto a mi manera.
A pesar de ser posible que para los psiquiatras que me trataron, sobre todo en mi crisis fuerte, tenían algo claro mi problema (para 1984 era un paciente que sufría una crisis psicótica debida a un posible trastorno maníaco-depresivo), pero para mi en ese año 1984 era todo un dilema, luego por internet encontré ya en el año 2007 que lo que sufro encaja en lo que últimamente se ha decidido llamar trastorno bipolar y que este tiene varios tipos encajando en el denominado tipo I.

Durante mucho tiempo conviví con mi problema mental sin darme cuenta, o mas bien sabiendo que padecía de algo, pero tratando de no darle importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello, a menos que estuviera cerca a una crisis, adicionalmente la mayor parte del tiempo parezco una persona normal con o sin tratamiento y solo ante unos pocos he parecido como un loco o una persona que actúa raro porque esta siendo afectada por un trastorno mental, sin embargo, vengo a darme cuenta últimamente que mis actuaciones con las personas que me rodean son a veces extrañas y tengo patrones de comportamiento no tan promedio, además que soy una persona que tiende a aislarse.

Como causa de mis desbalances tuve una crisis mayor y otras menores que me causaron muchos problemas, perdí personas que amaba, posibilidades laborales tanto así que después de los 33 años no pude volver a conseguir un empleo formal, me di cuenta también que cuando entraba en crisis me convertía en una fuente de sufrimiento para mi familia, pero a pesar de eso sigo vivo y además optimista de que puedo estar tranquilo aun padeciendo un problema mental.

En la antigüedad y aun hoy en día muchas personas sufren de problemas de la mente sin saberlo o sintiendo que tienen algo pero sin darle importancia, eso les pasaba o les pasa a los que esta etiquetados como bipolares y muchos vivieron o viven felices o no, sin saber que significaba o significa trastorno bipolar, es mas esta etiqueta es muy reciente, en la antigüedad ni siquiera existía (antes o una persona estaba loca o era normal, de pronto sufría crisis de locura y volvía a la normalidad pero no existía la definición de un tipo de trastorno mental como lo es hoy, además como no era tratada con drogas que la modifican esta no presentaba las condiciones de lo que es hoy llamado trastorno bipolar).

Últimamente vengo a descubrir basándome en mi experiencia y según mi criterio personal científicamente no existe un buen tratamiento para mi problema, según las definiciones técnicas de la medicina no cabe dentro de la definición de enfermedad mental y que el hecho de que no este tan enredado, se debe más a mi suerte ya que he contado con un entorno favorable y personas que me quieren y me han ayudado para no haber terminado tan mal como otros.

Mi problema mental ha estado últimamente bajo control, muchas veces con ayuda de médicos, otras solamente por mi experiencia, sé un poco más de cómo es, por lo que trato de mantenerme en equilibrio y cuando tengo los primeros síntomas de un desbalance, he sabido y logrado pararlos, aunque sintiendo los efectos de un sube y baja emocional que me hace sentir realmente mal, para mi fortuna, hasta ahora he logrado cortar el avance hacia una crisis mayor, la cual no he vuelto a tener.

Hace poco vine a saber que dentro de mis características de personalidad, poseo una la cual se denomina baja empatía, donde la empatía la defino aquí como la que le permite a las personas entender de forma autónoma las reacciones de las demás personas y predecir en muchas ocasiones las actuaciones de otros, lo que me trae problemas de comunicación, esto hace que mis relaciones con los demás hayan sido problemáticas, aunque, yo no lo había apreciado, según el psiquiatra que estoy visitando el lo define como un rango de personalidad esquizoide que suena mucho a estar loco de remate, pero bueno esto es lo que opina él, puede que debido a esto (o como se llame) ha hecho que sea una persona que tiende a aislarse, porque se me dificulta establecer relaciones personales a profundidad, sobre todo de amistad o sentimentales.

jueves, 2 de mayo de 2024

Otra página de mi diario bipolar

Hoy es 25 de abril de 2024

Estoy algo acelerado, lo que en términos de bipolaridad significa que estoy hipomaníaco,  

En este momento me siento bien en parte por la hipomania pero también porque considero  que estoy bien en otras aspectos de mi vida después de haber superado una etapa de fuertes cambios, donde tuve que sufrir y afortunadamente superar una tragedia familiar, siento que estoy llegando a una etapa donde soy una persona más madura (que en términos coloquiales significa que estoy más viejo), la pasada semana cumpli 57 abriles, sin embargo, me siento joven aún (joven de espíritu). 




Sigo conviviendo con mi problema mental, considero que en buenos términos, se que lo que tengo no es una enfermedad, pero sí una condición que he llevado y llevaré durante toda mi vida.

Estoy en una etapa de vida donde todavía puedo ser productivo laboralmente, puedo aportar así no sea mucho a esta sociedad a la vez que obtengo  los recursos para mi presente, pero también para mi futuro, en este momento estoy organizado en un poblado mediano y dedico mi tiempo a labores productivas a las cuales no dedico tanto tiempo como antes, lo que me ayuda a que no tenga tantos desbalances, pues algo que provoca a veces que no podamos estar tan estables es la presión laboral y cuando producir se vuelve prioritario es necesario trabajar fuertemente y estar sujeto a un estrés constante.  

De nuevo estoy en una relación sentimental, hace 6 meses  estoy conviviendo con mi pareja actual, me siento muy bien con ella; es un encuentro de personas de mediana edad, donde cada cual por su lado tuvo familia al estilo tradicional y en estos momentos quiere de nuevo tener ese gusto de estar enamorado y pensar que la otra persona puede ser la compañía para los próximos años, no tenemos pensado tener hijos en común, pues ya se tuvieron y se piensa en un hogar de dos viejos en compañía de animales, visitando o siendo visitado de cuando en vez por personas allegadas (familia y amigos).

Se que debo ser y sentirme útil, ya que es lo que lo mueve a uno a vivir, pero por mi condición mental y de edad se que no puedo trabajar con la capacidad que tenia en años anteriores, tambien no requiero de obtener muchos recursos económicos pues no tengo personas que dependan económicamente de mi.

En este momento estoy de nuevo cayendo en las drogas (medicamentos psiquiatricos), últimamente he tenido muchos altos y bajos de seguido, lo que los psiquiatras denominan ciclado rápido, por esto estoy pendiente de volver a un psiquiatra a que me formule de nuevo, mientras tanto estoy retomando mi última fórmula, que consiste el ValcoteR de 500 y quetiapina lo cual en mi vez anterior me funcionó de una manera aceptable ya que me regula el ánimo por lo bajo.



domingo, 25 de diciembre de 2022

Reflexiones sobre el blog

Desde hace ya un tiempo para acá veo que este espacio cada vez tiene menos audiencia, hay menos visitas a este blog, además casi no hay comentarios.





No es que este blog en algún momento  fuera viral, pero si tenía, creo yo, algo de difusión, en algunos momentos llegué a tener unas 20000 visitas al mes o de pronto algo mas, ahora estan alrededor de unas 1000 0 2000.

Los espacios donde uno se expresa sólo mediante la palabra han perdido audiencia y lo digo porque yo también he dejado de verlos, ya casi no leo artículos escritos, me dedico más a ver videos y algunos audios, es algo que no requiere tanta atención, además uno se va enganchando y después de ver uno sigue con otro y con otro.

Leer siempre me ha gustado, pero la modernidad nos lleva a utilizar otros medios y cada vez se lee menos, antes me leía varios artículos al día, de revistas, periódicos, también espacios en la internet como blogs, ahora lo hago mucho menos o casi no lo hago, asi mismo creo yo que esta pasando con otras personas, sin embargo, dar el salto a trabajar con formatos audiovisuales es algo mas complejo y requiere mas trabajo, un trabajo adicional a tener que plantear un tema y solo escribirlo que de por si es algo que requiere trabajo.

Por el lado de mi bipolaridad, pues esta esta ahí, considero que no soy enfermo mental, pero sigo con mi problema mental, son pocas las veces en que he sentido que no me esta afectando, los fantasmas a mi alrededor, o mejor dicho mi manera de ser bipolar siempre estará ahí, pero he aprendido a vivir bien y a comportarme de acuerdo con lo que se acostumbra para poder compartir socialmente con los demás, sin mayores inconvenientes. 

En estos momentos de nuevo he entrado en un estado de ciclado rapido, asi: Un dia arriba otro abajo, durante varios días seguidos hasta que logro estabilizarme durante un periodo de varios días donde estoy estabilizado pero algo abajo y es cuando considero que he llegado al estado preferible, claro que uno no se siente bien del todo pero soy objetivo en mis decisiones, aunque me cuesta trabajo hacer las cosas que tengo que hacer.

Dentro de este convivir actual, dentro de mi aprendizaje hecho no incluyo la medicación, acepto que ha sido un apoyo en momentos críticos y reconozco que me ha servido, pero en un día a día se convierte en otra carga, más que en un mecanismo estabilizador como dicen muchos. 

Estamos al final de un año más, viene el 2023 y continúo sobreviviendo con mi trastorno bipolar como también con mis otros problemas, además con mi forma de vida que puedo decir que es buena, he descubierto que puedo vivir de forma "normal" a pesar de una forma divergente de ser, ya he logrado mucho de lo que una persona puede o debe hacer, la vida la tomo de buena manera y considero tengo una vida feliz, dentro de lo que he podido, sin embargo, a veces me siento triste y/o tambien deprimido que son cosas muy parecidas pero diferentes, el mundo es cruel, para muchos es muy dificil, para mi ha sido complicado pero afortunadamente he podido llegar hasta acá y espero poder vivir plenamente más años, he aprendido muchas cosas entre otras a saber vivir siendo de una forma divergente de ser, de pensar, de actuar que no es la más común, pero que comparto con otros.

jueves, 20 de octubre de 2022

Otra pagina de mi diario bipolar


Las palabras de los psiquiatras son bastante fuertes, lo marcan a uno, considero que esto es debido a que en nuestra sociedad se les ha dado una gran autoridad, me estoy acordando de lo que me dijo el último con que estuve en tratamiento, de eso hace ya unos 2 años, me dijo: Debes seguir el tratamiento con dos medicamentos de estabilización; yo le dije que no lo haría, que eso si lo tendría en cuenta en caso de que me estuviera acercando a una crisis y que acudiré a ellos. 


  Yo este último tratamiento psiquiátrico lo tomé por recomendación de mi familia y esperando que en otra ciudad las cosas podían ser diferentes, pues en estos días cambié de residencia, aunque en el mismo país, porque era posible que podrían darme otras alternativas y las cosas podían ser diferentes, lo que se me planteó concordaba con lo que había hablado con los demás psiquiatras que me han tratado últimamente en otra ciudad; hubo eso si una una cosa que me dejo perplejo, el psiquiatra me dijo que le parecía admirable que en mi vida hubiera hecho tantas cosas y en términos generales hubiera tenido una buena vida, porque me comparó con otros pacientes con un cuadro parecido al mío, los cuales en su mayoría sus vidas habían sido y/o son calamitosas.


 Como lo he dicho antes no me considero antipsiquiatra radical, si soy un fuerte crítico de la forma en que la psiquiatría actual trata a las personas que padecemos trastornos mentales como también a personas que no los tienen, porque son tratados como enfermos mentales, donde se ha creado un negocio que se basa en decir que muchas personas sanas sufren enfermedades mentales, que en algunos casos son parecidas a los trastornos mentales, pero que realmente no los sufren, más bien tienen problemas de adaptación a la sociedad o tienen se puede decir problemas psicológicos pero que no tienen ninguna deficiencia física en el cerebro, ni tampoco se puede decir que tienen trastornos mentales, son personas normales a las que se ha convertido artificialmente en enfermos, etiquetándolas con supuestas enfermedades,  creo que hay personas que al igual a lo que me pasa a mi, sufrimos de trastornos mentales o como yo lo defino tenemos problemas mentales que pueden ser graves o no tanto, que en algunos momentos hacen crisis, que somos tratados de mala manera y donde muchas veces las medicinas en vez de ayudarnos nos perjudican.





Yo sufro de problemas mentales, pero no tengo deficiencias físicas en el cerebro, por esto puedo afirmar: "No soy un enfermo mental", si tengo y muchos problemas con mi adaptación a la sociedad, también puedo decir que sufro de un trastorno mental, por lo que me he etiquetado como un bipolar mas, adicionalmente me he clasificado como una persona que sufre del trastorno bipolar tipo uno o el antes denominado trastorno maníaco depresivo, esto lo digo porque he tenido varios episodios psicóticos o lo  que comúnmente se ha denominado ataques de delirio o de locura, en uno de ellos estuve encarcelado en un centro denominado clínica de reposo y también he vivido en estados de depresión donde todo es gris a mi alrededor y es como llegar a un estado de tristeza infinita.




miércoles, 29 de junio de 2022

12 personajes literarios analizados por psiquiatras



Lo estoy leyendo y me ha gustado hasta ahora.

12 personajes en busca de psiquiatra, narra como 10 especialistas diagnostican a 12 protagonistas de la literatura colombiana.




Es un libro muy interesante, **** https://es.scribd.com/document/333904735/12-Personajes-en-Busca-de-Psiquiatra *** ademas gratuito, hasta el momento he leído el capitulo 6 La vida en otra parte; Las euforias y las melancolías de Agustina Londoño, protagonista de la novela Delirio, de Laura Restrepo por Rodrigo Córdoba.

Este libro lo leí hace poco, soy dado desde mucho antes de saber exactamente como se denomina técnicamente al problema que sufro, leer libros sobre personajes o de escritores que sufren de problemas mentales, sobre todos los similares a la dolencia que tengo. Creo que, por eso me han gustado los libros de Poe, Hemingway, Virginia Wolf, Dostoyevsky y en este caso el libro Delirio escrito por Laura Restrepo, desde una vez que lo vi en una vitrina de una librería, me interesó por el título y por las referencias que tenía de la autora que es de mi gusto.

Delirio es para leerlo y sacar muchas conclusiones de él, trata la vida de una pareja en la cual uno de los integrantes sufre de una dolencia mental, la otra sobrelleva el problema sin saber muchas veces que hacer, perdido entre los problemas de pareja, de la relación con las familias de cada uno, sobre todo la relación con la familia de la afectada por el problema mental. Muestra el sufrimiento del paciente mental como de su pareja y su movimiento en el entorno que muchas veces no ayuda, no es una novela rosa pero tampoco es cruel, mas bien algo muy real.




Sobre los otros libros tratados, algunos los he leído y otros tengo referencias sobre sus personajes a traves de otros autores o crìticos literarios.

Lo recomiendo sinceramente. En próximos post voy a tratar al respecto.


Los doctores que participan en este libro son:

César Augusto Arango-Dávila
Rodrigo Córdoba
Silvia L. Gaviria Arbeláez
Pedro G. Guerrero G.
Francisco Lopera R.
Mario Alberto Peña García
David A. Pineda Salazar
Noemí Sastoque Parisier
Jorge Téllez Vargas
Camilo Umaña Valdivieso

Editor
Fernando Gómez Garzón

A continuación se presenta como abrebocas la introduccion del libro:

"Entre tantas respuestas que se han dado a por qué leemos novelas, hay una especialmente pertinente para esta ocasión: porque nos permiten habitar en la piel de los otros, experimentar vidas ajenas y adentrarnos en mentes distintas a la nuestra. Las novelas son, por tanto, una forma de conocer el mundo, aun cuando suelan levantarse sobre los pilares de la ficción.

Pero conocer no siempre significa comprender. A veces ni los mismos seres humanos, presuntos dueños de sus actos, entienden los juegos de su mente. Por eso exigimos explicaciones para todas esas euforias, nostalgias, ilusiones, culpas, cóleras y olvidos; reclamamos respuestas racionales para adaptarnos al mundo y prodigarnos una mejor calidad de vida.

Este libro tiene, en consecuencia, un propósito educativo.un selecto grupo de psiquiatras y neurólogos han sido invitados a responder cómo, a la luz de nuestro tiempo, habrían diagnosticado y tratado a diversos personajes de las letras colombianas ante el improbable escenario de que tocaran las puertas de sus consultorios. Como resultado, los lectores navegarán por las mentes de estos seres nacidos de la ficción –o de la realidad pero convertidos en ficción– y la comprenderán gracias a la interpretación que los especialistas aventuran a partir de los elementos disponibles en las narraciones.

Esta publicación no reemplaza la lectura de las creaciones literarias. Simplemente, toma unas pocas citas de referencia y las aborda de manera exclusiva desde la perspectiva de la salud mental. Ofrece un contexto básico, sí, pero abiertamente invita a volver a los anaqueles de la biblioteca, tomar las obras y leerlas –o releerlas– desde una dimensión pocas veces explorada.

Con 12 personajes en busca de psiquiatra también deseamos que los lectores adquieran las herramientas básicas para identificar los trastornos mentales, reconsideren sus juicios frente a quienes los padecen y conozcan los avances científicos para su tratamiento. Para cumplir con el propósito educativo que nos hemos trazado, todos los colombianos pueden descargar gratuitamente este libro, en formato digital.


La lectura de estas páginas permitirá a las personas ajenas al ámbito de la psiquiatría y la neurología derribar una buena cantidad de mitos: este libro ratifica las bondades de la medicación pero también confirma que no es un destino ineludible; revela los beneficios indirectos de los trastornos mentales pero pone de manifiesto el alto grado de incapacidad y sufrimiento que acarrean para el paciente y quienes lo rodean; muestra la complejidad de la ciencia pero enseña que no es ajena al entretenimiento, la poesía y el humor.

Todos los atributos de este proyecto no serían tales sin la apertura y generosidad de la nómina de psiquiatras y neurólogos de primer nivel que pusieron su saber al servicio de los lectores, y sin la orientación de un editor, Fernando Gómez Garzón, que en este libro amalgama lo mejor de una carrera profesional a caballo entre el periodismo científico y el cultural.

A ellos y a los lectores de este libro, ¡gracias! Con su conocimiento, su esfuerzo y su tiempo contribuyen a hacer de nuestro lema una realidad: trabajar juntos por un mundo más saludable.

Sylvia Varela"