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viernes, 11 de septiembre de 2026

He aprendido a convivir con la bipolaridad



En estos momentos me encuentro mejor, saliendo adelante con mi vida, considero que he superado el duelo que implicó la tragedia que  me afectó durante la pandemia, como también el hecho de separarme, decidí fluir, alejarme de una situación que no me hace bien y seguir mi vida por un nuevo camino.

De nuevo estoy en una relación, he encontrado de nuevo un amor y he de seguir, la vida ha de continuar, todavía tengo ganas de vivir, siento que puedo hacerlo, convivo con mis problemas diarios, pero disfruto de compartir con personas que quiero, de saber que he hecho muchas acciones por mi vida, como también, por la vida de otros, aunque he sufrido por culpa de las vicisitudes del hecho de estar vivo, es una situación que considero natural; como pienso que la vida es una ratico, que aquí se viene a vivir y a morir, entonces se disfruta de la compañía de las personas cuando están y se añora a los que no están, mientras se ha de continuar hasta el final.

Respecto a mi dolencia del trastorno bipolar, ahí esta, no se ha ido, se que no se irá nunca, estoy en una etapa donde tengo desbalances pero son relativamente suaves, (porque mi experiancia los hace ver asi), donde puedo estar varios días de pronto una semana o hasta dos en un animo estable, pero luego vuelvo a tener oscilaciones de ánimo, tengo cortos periodos donde me voy un poco arriba por un día, máximo dos y la paso bien, para luego sufrir el rebote donde estoy también uno o dos días con el animo bajo, hasta que vuelvo a la estabilidad, en estos momentos la paso sin tomar medicamentos, comparando: Cuando tomaba medicamentos realmente no lograba evitar los desbalances, mas bien me mantenía en un estado de somnolencia, me sentía apagado, para cuando venían los desbalances estos eran mas fuertes, además de sentir los efectos primarios y secundarios de los medicamentos. Cuando no tomo medicamentos los desbalances son mas suaves además que no tengo los efectos desagradables de la medicación psicotrópica.

Considero que para mi fortuna he podido vivir la bipolaridad a mi manera, logrando convivir con este problema sin dañarme y sin afectar a los demás. Lo que vengo haciendo con mis imaginarios o mis fantasmas como los llamo, es que a pesar de sentirme el más poderoso en la manía, se que no lo soy por lo que no actúo como si lo fuera; al contrario cuando me siento el ser mas infeliz, se que esto no va con mi realidad, se que puedo seguir viviendo de buena forma cuando supere el bajón. 

Los fantasmas o mi manera de ser bipolar siempre estará ahí pero he aprendido a vivir bien y a comportarme de acuerdo con lo que se acostumbra para poder compartir socialmente con los demás, sin mayores inconvenientes. 

Dentro de este convivir actual no incluyo la medicación, acepto que ha sido un apoyo en momentos críticos y reconozco que me ha servido, pero en un día a día se convierte en otra carga, más que en un mecanismo estabilizador como dicen muchos. 


viernes, 25 de abril de 2025

A mis 30 años descubrí que soy bipolar


Por Inés Pujana

1 de marzo de 2019  • 10:03

Corregido 20 de junio 2024 y 25 de Abril de 2025


Esta entrada es  reblogueada desde el periódico La Nación de  Argentina.
https://www.lanacion.com.ar/otros/a-mis-30-anos-descubri-que-soy-bipolar-nid15032021/




Agustina siempre vivió la vida intensamente y quienes la conocen, saben que es una persona que no es indiferente a nada de lo que la rodea. Los amores, las amistades, la política o los derechos de los animales: todo la atraviesa y la hace tomar partido. Ríe a carcajadas cuando algo le da gracia, no tiene miedo de decir lo que piensa frente a cualquier circunstancia y por sobre todas las cosas, exuda arte, en su forma de vestirse y en todo lo que hace. Hace poco tiempo, no más de un año, descubrió que esos picos y valles que estaba tan acostumbrada a transitar, no eran simplemente un rasgo de su carácter, significaban algo más: una enfermedad hereditaria que se manifestaba en sus genes, la bipolaridad. Le pedimos que nos relatara su historia para ayudarnos a visibilizar las enfermedades mentales- que tanto estigma tienen- y esto es lo que nos contó.

"La primera vez que oí hablar de bipolaridad fue por mi mamá. Sabía que alrededor de los 30 años la diagnosticaron, que estaba medicada, que lloraba mucho y que no era feliz. No mucho más. Hasta que un día la encontré en la cama inconsciente, y a pesar de todos mis intentos por convencerme de que ella no era capaz de hacer algo así, la realidad me cacheteó y me mostró que no quería vivir más. Una nota y unos cuantos blisters vacíos eran la prueba. A partir de ese día la acompañé a hospitales, grupos, internaciones y diferentes tipos de terapia; convirtiéndome en su madre y ella en la hija a la que yo tenía que cuidar. Mi mamá siempre vio en mí mucho de ella, y no dudaba en decirme que consultara a un médico para ver si yo también tenía su patología. Jamás pensé que algo así pudiera identificarme, pero a mis casi treinta años un médico me dijo: 'Sí, estás dentro del espectro bipolar'".

"No es alguien que quiere algo y un segundo después ya no. Tampoco es tu compañero de trabajo que alterna el enojo matutino con la simpatía vespertina. Es muchísimo más, y justamente por eso es importante dejar de usar el término con tanta liviandad y darle el respeto que se merece. Porque bipolaridad no significa tener un humor cambiante: es una patología delicada que hay que transitar con mucho respeto.

Llevarla a cuestas es vivir diariamente en un subibaja. En un extremo se siente la depresión y en el otro la manía, y mientras la primera te empuja a estar muy triste, al punto de -a veces- no querer vivir más, la segunda te pone muy eufórico y te llena de una energía incontrolable. Te vuelve insomne y vulnerable en extremo, llegando a sentirte un cuerpo en carne viva, que padece todo mucho más que cualquier otra persona.

Cuando estás feliz, sos como una nena que corre y ríe a gritos porque la desborda la alegría. Te volvés ingeniosa y artística, y lográs hacer cosas con una creatividad única, que brota incansablemente. No por nada la llaman "la enfermedad de los artistas" y es que son tantos. Virginia Woolf, Kurt Cobain, Edgar Alan Poe, Van Gogh, Miguel Ángel y muchos más.

Ser bipolar es también encontrarte gobernada por sentimientos que no te pertenecen, o que no querés que te pertenezcan, pero que te invaden y te transforman en alguien que no sos y que a la vez sos. Es perder el control de las emociones y cometer muchos errores, cargando con la culpa de haber herido sin quererlo, sin darte cuenta. En mis peores picos hasta llegué a creer que algo me poseía, sin poder controlar mis pensamientos, lo que decía o lo que hacía. La bipolaridad también es pérdida, porque perdés muchas personas en el camino: amigos, parejas, y a veces, hasta a vos misma.



"¿Bipolaridad = Genialidad?

Esto opina Blue:
No comparto mucho de lo que se se dice del don bipolar por eso traigo a colación unas palabras de una bloguera:


"Mitos aparte. El "bipolaris vulgaris" no es un genio. Tiene sus dones, sí, quizá, como otros humanos no bipolares. Porque los hay que dicen que no tienen capacidad creativa, y se lamentan por ello. Pues no, tener bipolaridad no es sinónimo de nada."

"


 Por mi corta edad los médicos me recomendaron un tratamiento farmacológico fuerte, con la "esperanza" de que quizás en dos años ya no necesitara seguir con la ingesta de remedios. Me pareció mentira, creí que era demasiado bueno para ser cierto y ni lo dudé, los acepté con los ojos cerrados. Pero a medida que pasaban los días, las semanas y los meses, las reacciones adversas fueron devastadoras: pérdida de memoria, dificultad para expresarme, tics nerviosos, dolor articular, manchas en la piel, pérdida de visión y aumento de peso. Solo duré medio año de tratamiento y lo abandoné, dejando con esas pastillas la ilusión de ¿curarme? en un corto plazo. Descubrí que para no perder la cordura me estaba perdiendo a mí misma y supe que no había camino fácil, que iba a ser duro de todas formas. Así que luego de pensarlo mucho y de hablar con personas cercanas comencé a investigar otras opciones más naturales. Opté por ahondar en hacer cosas que me hicieran feliz y por rodearme de personas que me dieran paz y me sacaran sonrisas. Meditar y hacer terapia ayudan mucho. Tener una vida sana, hacer deporte, comer y dormir bien, también. Pero sobre todo conocerme y aceptarme.

No es un camino sencillo, está lleno de aciertos y desaciertos y hay mucho dolor incluido, porque vivimos todo en carne viva y porque ese beso que se disfruta más, también tiene otra cara, que es que también se sufre en demasía el cachetazo. Es un camino diferente para cada uno, que tiene que ir haciéndose al andar, escuchándose y sabiendo elegir qué resulta mejor para cada persona y tipo de vida. Mi consejo es que nada ayuda tanto como sentirse amado. Por eso es tan importante saber acompañar a quienes lo padecen, entendiendo, no juzgando y estando presente, demostrando afecto y haciendo sentir que uno no los abandona cuando todo parece hacerlo. Del otro lado hay una persona algo turbulenta, pero que en el fondo es como el cielo, que cambia, llueve y después despliega algo tan hermoso como un arcoíris. Mi consejo es que se queden a ver sus arcoíris, porque no cualquier persona es capaz de crearlos después de una tormenta".


jueves, 7 de mayo de 2020

Personalidad y trastornos de la personalidad

https://psisemadrid.org/personalidad-y-trastornos-de-personalidad/

El enlace anterior es una entrada  sobre la personalidad, esta determina a las personas y cada persona posee características propias.

Entre las diferentes personalidades  algunas se consideran especiales, hay clasificaciones de tipos de personalidad que consideran como trastornos a los tipos de personalidad problematicos, divergentes o especiales,  pero en muchos casos es que las personas son de una manera que no puede cambiarse y no puede decirse que sufren de trastornos.

La personalidad es algo inherente a cada persona por lo que  considero no puede tratarse con medicinas.

Por lo anterior aclaro que no estoy de acuerdo con el post cuando define algunos tipos de personalidad como trastornos, sin embargo, público la totalidad del post por ser una buena fuente de información referente a las clasificaciones de los tipos de personalidad.

El post completo dice lo siguiente:


Personalidad y trastornos de personalidad


Se define la personalidad como “el conjunto de rasgos y mecanismos psicológicos internos al individuo, organizados y relativamente duraderos, que influyen en las interacciones y la adaptación de la persona con su entorno intrapsíquico, físico y social” (Larsen & Buss, 2008 p.6). Los rasgos, o disposiciones de la personalidad, describen las características del individuo, su forma de ser y actuar, según dimensiones, categorías o factores específicos. Los mecanismos psicológicos son procesos que implican una modalidad específica de procesamiento de informaciones y emociones, que lleva al individuo a actuar y eligir determinadas opciones, cercanas a su forma de ser. Típicamente, los rasgos y los mecanismos psicológicos están organizados de una manera relativamente coherente entre sí y duradera en el tiempo, especialmente en la etapa adulta (Mischel, 1968; Festinger, 1957).
La personalidad es el resultado de la organización psíquica del individuo, la configuración global de sus características biológicas, cognitivas y emotivo-relacionales, que se expresan a través del pensamiento, comunicación y comportamiento. Influye en cómo el individuo percibe el ambiente y a los demás, cómo elige las situaciones en las que quedarse y cómo actuar en ellas, en como influye en los demás y qué reacciones poner en marcha (Larsen & Buss, 2008).


Los trastornos de la personalidad
Los Trastornos de Personalidad son alteraciones estables y desadaptativas en el funcionamiento de la personalidad que no necesariamente producen cuadros clínicos. Se diferencian de los rasgos de la personalidad en cuanto se desvían de los límites culturalmente esperados y aceptados, convirtiendo en problemáticas las relaciones afectivas y la adaptación a la realidad del individuo.
Las personas con Trastornos de la Personalidad suelen presentar un cierto nivel de estabilidad, son rígidas y enfatizan rasgos que también se encuentran presentes en sujetos normales y con una buena adaptación.


Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM IV), a pesar de la rigidez, las personas con Trastorno de Personalidad son capaces de adaptarse al entorno. Los síntomas son egosintónicos (el Ego de la persona acepta y reconoce la patogenicidad de algunos de sus aspectos) y protegen al individuo de aspectos de sufrimiento profundo (experiencias de abandono, baja autoestima, vergüenza, ansiedad, etc.) que afectan a su equilibrio.
El primer grupo de Trastornos de la Personalidad (cluster A) se caracteriza por elementos de extravagancia, excentricidad, desconfianza y cierre a los demás, la tendencia a aislarse. El grupo «A» incluye los Trastornos de Personalidad: Paranoide, Esquizoide y Esquizotípico
El segundo grupo de Trastornos de la Personalidad (cluster B) se caracteriza por elementos de dramatización, imprevisibilidad y variabilidad emocional. El grupo «B» incluye los Trastornos de Personalidad: Histriónico, Narcisista, Límite y Antisocial.
El tercer grupo Trastornos de la Personalidad (cluster C) se caracteriza por inhibición, es decir, ansiedad y miedo. El grupo «C» incluye los Trastornos de Personalidad: Dependiente, Evitativo y Obsesivo-Compulsivo.
En el anexo del DSM IV (Anexo Eje II) se añadieron dos ulteriores trastornos: el Trastorno de Personalidad Pasivo-Agresivo y el Trastorno de Personalidad Depresivo.
Se considera que el mejor predictor de un buen pronóstico en los trastornos de personalidad es la edad.


Según la Clasificación Internacional de los Trastornos Mentales y del Comportamiento (CIE-10), para diagnosticar un Trastorno Específico de la Personalidad (F60) es necesario detectar un trastorno grave del carácter y del comportamiento del individuo, al que se acompañan alteraciones personales y sociales considerables. Según el CIE-10 los trastornos de la personalidad tienden a presentarse en la infancia y adolescencia y a persistir durante la edad adulta. Para diagnosticar un Trastorno Específico de la Personalidad (F60) se requiere la presencia de una alteración de la personalidad no directamente atribuible a una lesión o enfermedad cerebral importante o a otros trastornos psiquiátricos, que reúna las siguientes pautas:
  • Actitudes y comportamientos que carecen de armonía, que afectan por lo general a varios aspectos de la personalidad; por ejemplo a la afectividad, a la excitabilidad, al control de los impulsos, a las formas de percibir y de pensar y al estilo de relacionarse con los demás.
  • La forma de comportamiento anormal es duradera, de larga evolución y no se limita a episodios concretos de enfermedad mental.
  • La forma de comportamiento anormal es generalizada y claramente desadaptativa para un conjunto amplio de situaciones individuales y sociales.
  • Las manifestaciones anteriores aparecen siempre durante la infancia o la adolescencia y persisten en la madurez.
  • El trastorno conlleva un considerable malestar personal aunque éste puede también aparecer sólo en etapas avanzadas de su evolución.
  • El trastorno se acompaña, por lo general aunque no siempre, de un deterioro significativo del rendimiento profesional y social.


 Algunas notas sobre personalidad
  •  La mayoría de las definiciones de personalidad que aportan los expertos coinciden en señalar que dicho constructo abarca tanto la conducta manifiesta como la experiencia interna.
  • La perspectiva ideográfica en el estudio de la personalidad se fundamenta en el estudio intensivo del individuo.
  • La aproximación clínica al estudio de la personalidad permite el estudio de fenómenos excepcionales
  • En su teoría, R.B. Cattell distingue entre factores temperamentales y motivacionales, argumentando que los factores temperamentales son más estables que los factores motivacionales.


 Algunas notas sobre ansiedad y rasgos
  •  Según J. Gray en su teoría de la personalidad, la ansiedad depende del sistema de inhibición conductual.
  • El estado de ansiedad supone la manifestación de las predisposiciones latentes implícitas en el concepto de rasgo.
  • A la hora de relacionar el bienestar subjetivo con los rasgos de personalidad, Costa y McCrae, argumentan que las personas extravertidas informan de mayor bienestar subjetivo.
  • Según las investigaciones que analizan el perfil de personalidad, la tendencia que, en general, aparece con el incremento de la edad, consiste en una disminución de la Extraversión.
  • Mientras más inestable emocionalmente es una persona, mayor será la posibilidad que se aprecien discrepancias entre lo que piensa y lo que hace.
  • Las dimensiones de personalidad más estudiadas y que se encuentran presentes en la gran mayoría de los modelos factoriales son el neuroticismo y la extraversión.


Trastornos de la personalidad vs. Trasformaciones de la personalidad
Lo que diferencia los trastornos de la personalidad de las transformaciones de la personalidad es la forma de aparición (CIE 10 – F62 Trasformación persistente de la personalidad no atribuible a lesión o enfermedad cerebral: F62 tras una experiencia catastrófica; F62.1 tras una enfermedad psiquiátrica; F62.8 otras trasformaciones persistentes; F62.9 no especificada).


Trastornos de la personalidad en grupos y observaciones
Grupo A (extravagancia, excentricidad, desconfianza y cierre a los demás, por la tendencia a aislarse).
Trastorno de Personalidad Paranoide (desconfianza excesiva o injustificada, suspicacia, hipersensibilidad y restricción afectiva). La existencia de un patrón general de desconfianza y suspicacia general, de forma que las intenciones de los demás son interpretables como maliciosas (criterio DSM-IV).
Trastorno de Personalidad Esquizoide (dificultad para establecer relaciones sociales, ausencia de sentimientos cálidos y tiernos, indiferencia a la aprobación o crítica). La existencia de un patrón general de distanciamiento de las relaciones sociales y restricción de la expresión emocional en el plano interpersonal (criterio DSM-IV).
Trastorno de Personalidad Esquizotípico (anormalidades de la percepción, del pensamiento, del lenguaje y de la conducta, sospecha que no llegan a reunir los criterios para la esquizofrenia). La existencia de un patrón general de déficit sociales e interpersonales asociados a malestar agudo y una capacidad reducida para las relaciones personales, así como distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento (criterio DSM-IV).
En la terapia cognitiva para el trastorno de personalidad esquizotípico, el cambio de creencias paranoides puede dificultarse sino se abordan de forma explícita al inicio las ideas de sospecha sobre el terapeuta.

 Grupo B (dramatización, imprevisibilidad y variabilidad emocional). Los trastornos de personalidad del Grupo B (DSMIV-TR), según los estudios epidemiológicos más recientes, suelen presentar mayor comorbilidad con trastornos por abuso de sustancias con respecto a los trastornos de personalidad en los otros grupos
.
Trastorno de Personalidad Histriónico (conducta teatral, reactiva y expresada intensamente, con relaciones interpersonales superficiales, egocéntricas y de manipulación). La existencia de un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda constante de atención (criterio DSM-IV).
El tratamiento en grupo puede ser muy beneficioso para los pacientes con trastorno histriónico de la personalidad, además ese trata de personas que pueden contribuir a que el grupo esté más motivado y sea más enérgico.
Una diferencia fundamental entre el trastorno histriónico de la personalidad (THP) y la histeria o trastorno de conversión es que la histeria cursa con síntomas físicos y el THP no.
Trastorno de Personalidad Narcisista (sentimientos de importancia y grandiosidad, fantasías de éxito, necesidad exhibicionista de atención y admiración, explotación interpersonal). La existencia de un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración excesiva y una falta de empatía (criterio DSM-IV).
La preocupación por la posibilidad de ser criticado no caracteriza a las personas con un trastorno narcisista de personalidad.
Trastorno de Personalidad Límite (inestabilidad del estado de ánimo, de la identidad, de la autoimagen y de la conducta interpersonal). Las personas que presentan un trastorno límite de la personalidad se caracterizan por un patrón general de instabilidad en las relaciones interpersonales; inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo. Sentimientos de vacío crónico. Impulsividad que es potencialmente dañina para sí mismo.


Las personas que presentan un trastorno límite de la personalidad no se caracterizan por dificultades para expresar el desacuerdo con los demás ni excesiva sumisión por el temor al abandono.
La Terapia Dialéctica Conductual (TCD): Es un tratamiento cognitivo-conductual centrado en la enseñanza de habilidades psicosociales específiicas para el tratamiento de personas con Trastorno límite de la personalidad (combina diversas técnicas cognitivo-conductuales, dirigidas a la regulación emocional y pruebas de realidad, con los conceptos de tolerancia a la angustia, aceptación y la plenitud de conciencia, en gran parte derivados de la práctica de meditación budista). Asume entre sus supuestos básicos que si un paciente no hace progresos la carga del fracaso es asumida por la terapia, es decir, la terapia desculpabiliza al paciente. Según la Terapia Dialéctica Conductual, un ambiente invalidante contribuye a la disregulación emocional del individuo con trastorno de personalidad límite a través de la emisión de respuestas erráticas e inapropiadas ante la comunicación por parte del individuo de preferencias, emociones y pensamientos. Utiliza el entrenamiento en mindfulness o atención plena para abordar la regulación cognitiva y del self. El entrenamiento en mindfulness (o atención plena) es la capacidad de llevar la atención a las experiencias que se están experimentando en el momento presente, de un modo particular, aceptándolas y sin juzgar  (Kabat-Zinn, 1990). Es una clase de conciencia centrada en el presente, no elaborativa ni condenatoria, en la que cada pensamiento, sentimiento o sensación que surge en el campo atencional es reconocido y aceptado tal y como es.
Trastorno de Personalidad Antisocial (conducta antisocial crónica en la que se violan los derechos de los demás, se presenta antes de los 15 años). Las personas que presentan un trastorno de personalidad  antisocial se caracterizan por un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás.
El trastorno de personalidad antisocial es difícil de diagnosticar o de encontrar en edades avanzadas.
La mayoría de los estudios sobre el trastorno antisocial de la personalidad, coinciden en señalar la preponderancia o centralidad de un rasgo de personalidad característico de estas personas: la impulsividad.
  •  Grupo C (inhibición, ansiedad y miedo).
Trastorno de Personalidad por Dependencia (pasividad para que los demás asuman las responsabilidades y decisiones propias, subordinación e incapacidad para valerse solo, falta de confianza en sí mismo). Las personas que presentan un trastorno de personalidad por dependencia se caracterizan por un patrón general de excesiva necesidad de que se ocupen de uno, que ocasiona un comportamiento de sumisión y temores de separación.
Tanto el trastorno de personalidad de evitación como el trastorno de personalidad de dependencia se caracterizan por la presencia de sentimientos de inferioridad e inadecuación personal así como hipersensibilidad a las críticas.
Trastorno de Personalidad por Evitación (hipersensibilidad al rechazo, a la humillación y sentimientos de vergüenza; retraimiento social, a pesar del deseo de afecto, y baja autoestima). Las personas que presentan un trastorno de personalidad por evitación se caracterizan por un patrón general de inhibición social (en la imaginación y en el comportamiento),necesidad de admiración y falta de empatía.
En el trastorno de personalidad evitador  es necesario realizar una diagnóstico diferencial con la fobia social.




Los pacientes con trastorno de personalidad por evitación presentan toda una gama de estados disfóricos. Para su abordaje, siguiendo el criterio de la terapia cognitiva, lo aconsejable es enseñarles a examinar y tolerar cualquier estado de ánimo disfórico. (La disforia es estado afectivo caracterizado por inestabilidad y cambios repentinos entre un polo triste y uno eufórico. En otras palabras, el individuo presenta un estado de tristeza asociado a respuestas agresivas e irritabilidad.)
Tanto el trastorno de personalidad de evitación como el trastorno de personalidad de dependencia se caracterizan por la presencia de sentimientos de inferioridad e inadecuación personal así como hipersensibilidad a las críticas.
Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo (perfeccionismo, obstinación, indecisión, excesiva devoción al trabajo y al rendimiento; dificultad para expresar emociones cálidas y tiernas).
Las personas que presentan un trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo se caracterizan por un patrón general de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la espontaneidad y la eficiencia.

jueves, 21 de marzo de 2019

Una nueva entrada de diario, llegando a una estabilidad inducida

De nuevo voy a tratar sobre lo que estoy viviendo en estos momentos, en términos generales me siento un poco mas estable que en días pasados.

Hace poco tiempo sentía y también decía que estaba bien y estable, sin embargo, viéndolo desde mi punto de vista actual, considero que estaba en una situación de vaivenes, que aunque no se convirtieron en una crisis, si estuve actuando no tan bien y reflexionando ahora veo que no estaba bien.

En estos momentos me siento como plano, falto de emociones, no siento esta felicidad donde estoy irracionalmente bien a pesar de todo, ni esa tristeza infinita que me embarga a pesar  de estar vivo y de tener razones para continuar viviendo de buena manera.

Estoy de nuevo en una condición de eutimia donde no se siente uno tan feliz, pero si se está consciente de que se ha tenido problemas y que es mejor estar en esta situación que en los vaivenes, se puede decir que estoy en esa estabilidad forzada por las medicinas, no me siento en un estado natural, porque mi sentir está influenciado por los efectos de las drogas psiquiátricas, estoy llegando a unos sentimientos planos, donde no siento con locura (una bloguera define: Somos de los que no podemos sentir si no es con locura), pero para poder vivir con otros toca no sentir tanto, además para poder estar en sociedad toca comportarse de forma masiva.

Aunque puede que para la mayoría de las personas sentir sin llegar a extremos es lo que se siente a diario, para mí no lo es, entonces gracias a que estoy medicado, que me siento plano y algo apagado; ante los demás mis actuaciones parecen normales, para mí convivencia esto es positivo, uno vive en sociedad y en mi caso aunque no tengo muchas interrelaciones debo ser y parecer alguien normal en cuanto a cómo debo expresar mis emociones, es de pronto una obligación si se quiere interactuar con otras personas, no es que me agrade sentir los efectos que en mi producen los medicamentos, pero termino prefiriéndolos a que termine siendo aislado por los demás.

He tratado de dar un cambio a mi vida, hice un intento de irme a trabajar a otra ciudad pero no lo conseguí, por lo que me toca volver a donde he estado en los últimos años, a un pequeño pueblo de provincia donde la vida es apacible, pero donde con el tiempo uno se estanca desde diversos puntos de vista, porque aquí no hay posibilidades de trabajar en algo grande como se dice de forma coloquial.

Estoy en una etapa de vida donde sé que todavía puedo ser productivo laboralmente, puedo aportar así no sea mucho a esta sociedad a la vez que obtengo mis recursos para mi presente, pero también para mi futuro que es mi futura vejez, dentro de lo que sé que puedo hacer, voy a volver a organizarme en mi pueblo y desde aquí trabajar en algo que me agrade así no sea muy grande, debo ser útil y sentirme útil, es lo que lo mueve a uno a vivir.

Aunque se puede decir que vivo solo en estos momentos, de nuevo estoy en una relación sentimental, me siento bien en ella, es un encuentro de personas de mediana edad, donde cada cual por su lado tuvo familia al estilo tradicional y en estos momentos quiere de nuevo tener ese gusto de estar enamorado y pensar que la otra persona puede ser la compañía para los próximos años, no se piensa en tener hijos, pues ya se tuvieron y se piensa en un hogar de dos viejos en compañía de animales y visitando o siendo visitado de cuando en vez por personas allegadas.


viernes, 1 de febrero de 2019

Conservando la estabilidad

Me considero estable desde el punto de vista de esto que se llama el trastorno bipolar, es mas, como he estado en estos últimos años unos 4 o 5 aproximadamente, se puede decir que estoy normal y que no sufro de este trastorno, he tenido en este período crisis personales que he afrontado como lo habría hecho una persona promedio, esto ha significado llorar por pérdidas sufridas, he tenido pasar por momentos difíciles, tambien estar alegre cuendo he podido disfrutar plenamente con personas que amo y me aman, pero considero que no he tenido una crisis de lo que puede ser mi problema mental, apenas hace unos pocos días me vi de nuevo subiendo ya mas de la cuenta y de nuevo tuve que acudir de nuevo a tomar algo para forzar cambios en el funcionamiento de mi mente.

Sufrir de un problema mental (no de una enfermedad mental), como este que me aqueja no es agradable, pero no puedo echarle las culpas de todo lo malo que me pueda pasar, ni maldecir por esto, se debe vivir a pesar de tener problemas, yo tengo este en especial pero todas las personas sufren de algun problema o de varios y asi siguen en este mundo cruel, tengo muchas cosas a mi favor, por eso castigarme por lo que a veces me hace sentir este sube y baja emocional no considero que sea de ayuda.



De nuevo pienso acudir a un especialista, en estos próximos días voy a una cita, uno diferente a los que me han visto, como lo he dicho antes: No estoy de acuerdo en que hay que tomar medicinas por todo el tiempo y por el resto de mi existencia, no descarto que pueda necesitar de algo de forma temporal y coyuntural, para ayudarme a vivir con esta condición, siempre y cuando este por salir de la estabilidad, pero solo para esto, como una ayuda temporal, como un bastón que uso mientras puedo volver a caminar sin su necesidad.

He aprendido a convivir con estos fantasmas que me aquejan, se como espantarlos, si no logro hacerlo pues los ignoro y puedo seguir mi vida con ellos al lado, pero sin que me hagan actuar de modo anormal y poder vivir mi vida plenamente.

He pasado una etapa de transición llamaría yo, he viajado por la vida en estos días sin tener un rumbo fijo, pero alerta a oportunidades que pueda tener, en este momento una ilusión alumbra mi existencia, es una sensación que no sentía desde hace tiempo, de nuevo vislumbro unas favorables condiciones de vida futuras, como los marineros antiguos que creían saber que iban para cierto lugar pero no tenían la certeza al respecto, entonces al ver tierra firme tenían ya mas claridad respecto al destino al que esperaban llegar y que habían logrado cumplir con el objetivo del viaje.


viernes, 11 de enero de 2019

TESTIMONIO


Esta entrada es una republicación de la revista mente sana la entrada original la pueden encontrar en la siguiente dirección https://www.mentesana.es/testimonios/en-la-mente-de-un-bipolar_68

Habla de las experiencias de una persona que ya ha vivido y sobrevivido a muchos de los inconvenientes que trae el ser bipolar.



¿Cómo es la mente de un bipolar?
El trastorno bipolar afecta a todos los aspectos de la vida de quienes la padecen. Un diagnóstico a tiempo y seguir unas pautas claras son clave para limitar su impacto.
Rafael Narbona

Cuando me pidieron que escribiera sobre el trastorno bipolar, pensé de inmediato en mi hermano Juan Luis. Al igual que yo, padecía la enfermedad, pero nunca se la diagnosticaron y se quitó la vida a los cuarenta años, incapaz de comprender que sus altibajos no eran un rasgo de su carácter, sino la expresión de una cruel enfermedad.

Desgraciadamente, el diagnóstico estigmatiza, pero también clarifica y ayuda a convivir con una patología que hasta hace poco se denominaba psicosis maniaco-depresiva.

Mi relación con mi hermano no se caracterizó por su intensidad, sino por largos periodos de separación y pocas experiencias compartidas. Cuando yo nací, él ya no vivía en casa. Por su trabajo, viajaba mucho al extranjero. Sus visitas eran imprevisibles. No le gustaba avisarnos. Simplemente, se plantaba en la puerta y llamaba.

A veces, sonriente y cargado de regalos. Otras, huraño y malhumorado. Yo era un niño y no comprendía bien sus reacciones. Si preguntaba por su infancia y adolescencia, siempre me respondían: “Muy cambiante. Encantador, cariñoso, extrovertido y, de repente, huraño, frío y con tendencia al aislamiento”.

Energía para acabar
En sus últimos años, nos vimos un poco más y noté que algo no funcionaba bien. Un viaje a Guinea Ecuatorial aceleró la tragedia, pues contrajo el paludismo y experimentó alucinaciones. Quizá fue la quinina o algo que desconozco, pero mejoró semanas antes de suicidarse. Su mente se estabilizó, recuperó su sentido del humor y se mostró más activo.

En el punto más bajo de la depresión, careces de iniciativa incluso para hacer algo trágico

 ‘‘La depresión ya no controla mi vida’’  
TESTIMONIO

‘‘La depresión ya no controla mi vida’’
Por entonces, yo no sabía que el suicidio exige energía y determinación. Su fatal decisión se consumó a una hora indeterminada de la madrugada. Esa misma mañana había recogido un traje del tinte, habíamos paseado por el Parque del Oeste e incluso habíamos bromeado.

Sin embargo, ya había adoptado las medidas necesarias para poner fin a su vida. Probablemente, su mejoría le dio las fuerzas necesarias para hacerlo. Es algo bastante habitual. En el punto más bajo de la depresión, careces de iniciativa, incluso para hacer algo trágico e irreversible.

Trastorno Bipolar: hacia una sociedad libre de prejuicios
Yo tampoco comprendía lo que me sucedía cuando se apoderó de mí un profundo abatimiento mezclado con brotes de euforia. A los treinta, me diagnosticaron depresión. Diez años más tarde, consideraron que se habían equivocado y que en realidad era trastorno bipolar.

No se trata de un caso de negligencia médica, sino de una confusión habitual. Normalmente, se tarda una década en averiguar que –en algunos casos– la depresión solo es una de las dos caras de la bipolaridad.

No voy a repetir mi historia, que ya he relatado en estas páginas y en un libro autobiográfico. Solo quiero despejar dudas y enviar un mensaje de esperanza. Cuando me diagnosticaron trastorno bipolar, yo ya sabía que la bipolaridad era una forma de psicosis. Dicho de este modo, puede sonar aterrador, pero lo verdaderamente aterrador es que aún se asocie la psicosis a conductas violentas o antisociales.

Para muchos, Norman Bates, el asesino con “doble personalidad” que interpreta Anthony Perkins en Psicosis, la famosa película de Alfred Hitchcock, es el arquetipo de enfermo psicótico. Es más, se tiende a confundir psicosis y psicopatía, cuando lo cierto es que se trata de fenómenos completamente distintos.

Lo verdaderamente aterrador es que aún se asocie la psicosis a conductas violentas o antisociales

La psicopatía es una alteración de la personalidad que aniquila la empatía o incluso frustra su aparición. Es algo común en asesinos y maltratadores, pero también hay comportamientos psicopáticos en la vida cotidiana que pasan desapercibidos.

El maltrato psicológico y la manipulación emocional son notas características de la psicopatía y pueden detectarse en el hombre que golpea a su pareja, el padre o la madre que pega a su hijo, el desalmado que abandona a su perro o el jefe que humilla impunemente a sus subordinados.

Una percepción incomprendida de la bipolaridad
La psicosis no afecta a la empatía, sino a la percepción de la realidad. Deforma los hechos, alterando su significado. Puede consistir en interpretar un gesto banal como una cruel forma de rechazo, pensar que eres el centro de las miradas o sentir que un entorno normal contiene unas insoportables dosis de hostilidad.

En los casos más graves, la psicosis puede presentarse acompañada de alucinaciones auditivas y, más raramente, visuales.

Un enfoque liberador de la salud mental     
        
ANTIPSIQUIATRÍA

Un enfoque liberador de la salud mental
La psicosis puede inducir comportamientos hondamente autodestructivos, pero solo en un 3% de los casos se traduce en actitudes violentas hacia los demás. No incluyo en esa estadística los incidentes sin relevancia penal. Casi nunca se menciona que el riesgo de sufrir una agresión física, maltrato psicológico o cualquier forma de abuso sexual se multiplica por cinco, si se padece alguna enfermedad mental.

Las dos caras de la moneda
La bipolaridad no es “doble personalidad”, si bien es cierto que los estados de manía y depresión afectan a la forma de ser, instigando cuadros de exaltación o congoja. La psiquiatría diferencia entre trastorno bipolar de tipo I y trastorno bipolar de tipo II. En el tipo I, la deformación de la realidad es más aguda y las alucinaciones son frecuentes, pero no aparecen necesariamente. La manía se dispara y el afectado pierde el control de sus actos.

La bipolaridad no es “doble personalidad”, pero los estados de manía y depresión afectan a la forma de ser

En el tipo II, la pérdida de contacto con la realidad es menor y la excitación, menos intensa. De ahí que se hable de hipomanía. Hay una situación particularmente complicada: los estados mixtos con ciclación rápida. En esos casos, la depresión y la manía se manifiestan al mismo tiempo, a veces con diferencia de horas o minutos. Se llama ciclación rápida a los cambios bruscos e imprevisibles.

Los estados mixtos se prolongan a veces durante años. Son más resistentes a la psicoterapia y al tratamiento farmacológico. El riesgo de suicido se incrementa peligrosamente. El 15% de los bipolares se suicidan. En los estados mixtos, la estadística sube hasta un 30%. Yo he pasado por una situación de estas características, pero afortunadamente logré salir de esa espiral.

Vivir con este trastorno: una dura realidad
Actualmente, disfruto de un estado de eutimia o estabilidad. La posibilidad de sufrir nuevos episodios nunca se esfumará, pero gracias a la psicoterapia, la psicofarmacología, la higiene del sueño, la meditación, el ejercicio físico, un entorno afectivo positivo y una rutina enriquecedora, donde desempeña un papel esencial la escritura, he logrado alejarme de la depresión y la manía.

Podría enumerar los síntomas de la bipolaridad, pero prefiero relatar mi experiencia, no sin advertir previamente que existen suficientes recursos para neutralizar los síntomas y hacer una vida prácticamente normal.

El don de la bipolaridad: úsalo a tu favor  
             
CREATIVIDAD

El don de la bipolaridad: úsalo a tu favor
Perdí a mi padre a los ocho años y, al parecer, eso cambió mi carácter. Hasta entonces, fui un niño extrovertido y alegre, pero poco a poco me hice solitario, introvertido y melancólico. A los treinta años, una serie de acontecimientos traumáticos agravaron esas tendencias. La tristeza se hizo insoportable.

Lloraba por cualquier motivo. Apenas podía dormir. No lograba concentrarme ni ilusionarme por nada. Era incapaz de tomar decisiones. El más pequeño esfuerzo me resultaba agotador. Perdí veinte kilos en un mes. Obsesionado con la muerte, ideaba planes de suicidio, sin otra preocupación que fracasar.

Si me pidieran una fórmula para ayudar a un bipolar, no vacilaría: ternura, infinita ternura

Creo que la manía brotó como un mecanismo patológico de defensa. De una forma relativamente brusca, pasé de la tristeza a la euforia. Seguí perdiendo peso y mis horas de sueño se hicieron aún más escasas, pero una energía incontenible me empujaba a realizar proyectos disparatados, hablar sin parar, establecer nuevas relaciones.

Ya no me sentía cansado. Subía las escaleras de tres en tres. Compraba cosas innecesarias de forma compulsiva. Mi concentración no mejoró. De hecho, las ideas fluían por mi mente a una velocidad vertiginosa, pero ya no experimentaba deseos de morir. La apatía sexual se convirtió en hiperactividad. Con la autoestima por las nubes, me sentía capaz de todo.



DE PRODUCTIVIDAD Y MANIA

Se ha dicho que la bipolaridad es la enfermedad de los artistas y no es falso. La lista de grandes creadores afectados por la enfermedad es muy abultada: Beethoven, Schubert, Schumann, Chaikosvki, Van Gogh, Munch, Virginia Woolf, Poe, Mark Twain, Hemingway, Sylvia Plath, Anne Sexton, Herman Hesse, Nietzsche, David Foster Wallace.

No pretendo compararme con ellos, pero yo, que he publicado dos libros y más de mil artículos en quince años, empecé a escribir durante mi primer brote de manía. Hijo de un escritor olvidado, había descartado seguir los pasos de mi padre, quizá porque mi autoestima era muy débil. Con la manía desapareció cualquier complejo o inhibición. Van Gogh realizó casi novecientas obras en una década, padeciendo un estado mixto.

¿Significa eso que la bipolaridad es una de las puertas de acceso al arte? No creo, pero parece innegable que en una mente creativa la manía incrementa el flujo de ideas e intuiciones, lo cual puede alumbrar periodos de alta productividad. Es el caso de Van Gogh o Sylvia Plath, que escribía a un ritmo trepidante.

Plath afirmaba que tenía un don, pero todo indica que muchas veces escribió bajo los efectos de la hipomanía. No conviene alimentar mitos o visiones románticas. Van Gogh se suicidó con treinta y siete años. Sylvia Plath con treinta. Cuando la hipomanía se convertía en manía o caían en una profunda depresión, no podían trabajar. Si no se hubieran quitado la vida, nos habrían legado una obra más vasta, rica y compleja.

Infinita ternura
No hay que sucumbir al pánico ante un diagnóstico de bipolaridad. Es posible educar las emociones y hay infinidad de recursos para abordar los momentos críticos. Siguiendo ciertas pautas, se puede llevar una vida satisfactoria en lo personal y laboral, con razonables expectativas de éxito y felicidad.

Me hubiera gustado decirle esto a mi hermano, me habría agradado oírlo cuando yo empecé a sufrir los mismos problemas, no renuncio a pensar que algún día la sociedad reaccionará con solidaridad y comprensión, sin estigmatizar ni marginar a los afectados.

¿Cómo podemos actuar ante un caso de trastorno bipolar?     

   
CONSULTORIO

¿Cómo podemos actuar ante un caso de trastorno bipolar?
Si alguien me pidiera explicar con un término el trastorno bipolar, no dudaría: vulnerabilidad, extrema vulnerabilidad. Si me pidieran una fórmula para ayudar a un bipolar, tampoco vacilaría: ternura, infinita ternura. “La ternura salvará al mundo”, escuché una vez. Quizá no es cierto, pero sí estoy seguro de que puede salvar muchas vidas.

Cómo estar mejor si eres bipolar

Una buena higiene del sueño. Dormir entre ocho y nueve horas al día es esencial. El descanso será más reparador si antes de acostarte das un paseo de media hora y te das una ducha de agua caliente. Conviene cenar al menos dos horas antes y acostarse todos los días a la misma hora, sin prolongar el sueño innecesariamente. Dormir más de nueve horas puede provocar síntomas de depresión. Y una noche sin dormir puede precipitar una recaída.

Hacer ejercicio habitualmente. La actividad física es un excelente antidepresivo. La mente se relaja y libera endorfinas. La Universidad Estatal de California (EE. UU.) realizó un estudio sobre los ejercicios que reducen la tristeza y la ansiedad, y llegó a la conclusión de que el yoga mejora los cuadros depresivos hasta el punto de permitir bajar las dosis de medicación. El ejercicio nos brinda la oportunidad de salir al exterior, relacionarnos y desconectar de los problemas cotidianos.

Mantener una rutina gratificante. Casi nadie puede escoger completamente su estilo de vida, pero hay que hacer lo posible para llevar una existencia satisfactoria, distribuyendo el tiempo inteligentemente. Si sentimos que cada día es una sucesión de penalidades, preservar nuestro equilibrio será más complicado.

Planificar las tareas que producen estrés. Cualquier cambio o novedad puede constituir un motivo de estrés. Debemos anticiparnos a las circunstancias que disparan nuestra ansiedad. Un simple viaje puede crear mucha angustia. Por eso, conviene prepararse mentalmente y organizarse para no enfrentarnos a sorpresas desagradables. No es buena idea dejar cosas para última hora.

No centrarse solo en la medicación. La medicación no cura. Solo mantiene los síntomas a raya. Esto a menudo es imprescindible, pero el camino real para mejorar (y para necesitar menos medicación) es el psicoanálisis u otras psicoterapias.

Aprender a distanciarse de las emociones. Quizá es complicado, pero es posible. Si aprendemos a observar nuestras emociones y distanciarnos de ellas, no nos afectarán tanto. La meditación puede ayudarnos mucho. No se trata de reprimir emociones o recuerdos, sino de dejarlos pasar. En la mente, nada es definitivo. Contemplar un paisaje o sentir el sol en el rostro puede ayudarnos a superar la ofuscación.

Cultivar la amistad. La tendencia al aislamiento es uno de los síntomas más peligrosos y dañinos del trastorno bipolar. El ser humano está incompleto sin un círculo que proporcione cariño, ayude a mejorar la autoestima y soportar las contrariedades. “Nada es más útil a un ser humano que otro ser humano”, escribió Baruch Spinoza en el siglo XVII. Y casi nadie se ha atrevido a cuestionarlo.

Ponerse metas, elaborar proyectos, ser positivo. Es básico elaborar un proyecto de vida, fijarse metas realistas, sentir que avanzamos. El pesimismo es terriblemente destructivo, pues paraliza la iniciativa y nos desalienta ante la más pequeña dificultad. Ser positivo contribuye a mejorar nuestra calidad de vida y a materializar nuestras ilusiones. El optimismo solo es negativo si alimenta expectativas irracionales.

No exponerse innecesariamente . Las actitudes de evitación no son buenas, pero a veces no es conveniente asumir tareas que nos desbordan. La muerte un familiar produce mucho sufrimiento. A veces es recomendable delegar en otros determinados trámites. No debemos sobrevalorar nuestros recursos.

Evitar las relaciones tóxicas. Una persona vulnerable está más expuesta a relaciones tóxicas. No debemos permitir que nadie dirija nuestra vida, decidiendo por nosotros. Una relación de pareja tóxica es especialmente desestabilizadora. Conviene alejarse de personas celosas, culpabilizadoras, dominantes y chantajistas.

No precipitarse a la hora de tomar decisiones. Los bipolares son hiperemotivos e impacientes, lo cual les incita a ser impulsivos. Una decisión importante puede esperar, y si es algo secundario, tampoco hay prisa. Dar marcha atrás no siempre es factible, por eso hay que pensar bien las cosas.

Relativizar los fracasos. El fracaso es una experiencia inevitable y necesaria que nos ayuda a madurar. Si no conseguimos algo, podemos intentarlo otra vez. O cambiar de objetivo. Si no culminan un ascenso a la primera, los alpinistas aprenden de cada error y lo intentan de nuevo. Debemos seguir su ejemplo. Y si la montaña nos resulta inaccesible, buscar otra a la altura de nuestras posibilidades.

Mantener una vida sexual satisfactoria. Como el ejercicio, el sexo es un buen antidepresivo. A veces, la medicación provoca una disminución de la libido, pero eso no afecta al contacto físico, las caricias, los besos. Sentir la cercanía de otra persona es una fuente de bienestar que siempre contribuirá a que estemos mejor.

No sincerarse con los extraños. La familia cercana y los amigos íntimos deben conocer tu problema, pues si no es así, pueden malinterpretar tus emociones. Pídeles que se informen sobre la enfermedad: la relación mejorará y podrán comprenderte mejor. En cambio, no hay ninguna necesidad de compartir tus circunstancias con personas que podrían responder con rechazo.

No perder la esperanza. Es lo más importante. El trastorno bipolar afecta a millones de personas y la mayoría logra controlar la enfermedad. Si estás en un mal momento, no caigas en la visión túnel, que lo pinta todo negro. Aunque no se perciba a primera vista, siempre hay alternativas. Y si no las percibes, pide ayuda. Hay asociaciones que te pueden prestar apoyo.