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viernes, 11 de septiembre de 2026

Neutralizando el sufrimiento


Neutralizando el sufrimiento:

Cómo la medicalización de la angustia borra su significado y genera ganancias.


Introducción

Está es una traducción hecha con la ayuda Google y en la redacción con ayuda de ChatGPT con algunas correcciones mías para hacerla mas entendible, de un artículo científico escrito por la Dra Joanna Moncrieff.

En el artículo se aborda la evolución de la medicalización de la angustia a lo largo del tiempo y sus implicaciones. Se destaca que, a lo largo de las décadas, la generalización del uso de medicamentos de prescripción para los problemas mentales ha llevado a la creciente medicalización de la vida cotidiana, afectando la relación que las personas tienen con sustancias psicoactivas. Se ejemplifica con la historia de John Barton, un trabajador del siglo XIX adicto al opio, comparándolo con la situación actual en la que personas como él serían diagnosticadas con depresión y se les ofrecerían medicamentos como Prozac en lugar de opio.

El ensayo critica la creencia de que los medicamentos psiquiátricos pueden rectificar trastornos mentales al atacar un mecanismo subyacente, argumentando que esta idea ha contribuido a la desaparición de la comprensión anterior de las sustancias psicoactivas. Además, señala cómo las compañías farmacéuticas han promovido nuevos trastornos para ampliar el mercado de antidepresivos, como el trastorno bipolar.

La Dra Moncrieff destaca la contradicción en la percepción de las drogas, donde la medicación prescrita se considera aceptable, mientras que las sustancias recreativas son vilipendiadas. Se menciona la comercialización exitosa de antipsicóticos para la depresión y el trastorno bipolar, señalando las consecuencias graves de estos medicamentos.y en última instancia,  sugiere que las demandas y presiones de la vida moderna han contribuido a una sociedad donde la insatisfacción es generalizada, proporcionando un terreno fértil para la industria farmacéutica y las profesiones psicológicas.

Los párrafos anteriores presentan un resumen del artículo completo escrito como un paper científico, con las fuentes de dónde se basó para su escritura 




Joanna Moncrieff es una de mis referentes respecto a los conceptos sobre los medicamentos psiquiátricos; psiquiatra británica y académica conocida por su crítica a la medicalización excesiva de la angustia y la psicopatologización de problemas sociales. Ha abogado por un enfoque más crítico y contextualizado en el tratamiento de los trastornos mentales, cuestionando la idea de que los medicamentos psiquiátricos aborden problemas subyacentes específicos.

Moncrieff es profesora y jefa de la Sección de Psiquiatría Social en el University College London (UCL). Ha escrito numerosos artículos y libros que exploran temas relacionados con la psiquiatría y la medicalización, y su trabajo ha contribuido a debates críticos en el campo de la salud mental. Su perspectiva destaca la importancia de considerar factores sociales y contextuales en la comprensión y tratamiento de las dificultades emocionales y mentales

A continuación se presenta el artículo completo:


Neutralizando el sufrimiento:

Cómo la medicalización de la angustia borra su significado y genera ganancias.


@joannamoncrieff / 11 de marzo de 2014

  Las personas han usado sustancias psicoactivas para mitigar y amortiguar el dolor, la miseria y el sufrimiento desde tiempos inmemoriales, pero solo recientemente, en las últimas décadas, las personas se han convencido de que lo que están haciendo en esta situación se considera correctamente como tomar un remedio para una enfermedad subyacente.

  La generalización del uso de medicamentos de prescripción ha ido de la mano con la creciente medicalización de la vida cotidiana y la correspondiente pérdida de la relación anterior que las personas tenían con las sustancias psicoactivas.

   La novela de Elizabeth Gaskell, Mary Barton, iba a llevar originalmente el nombre del padre de Mary, John Barton,un obrero de fábrica adicto al opio (1); la novela describe la inimaginable pobreza y explotación del Manchester industrial que hizo del olvido inducido por el opio un atractivo escape, aunque Gaskell desaprobaba claramente la adicción de John, al lector no le queda ninguna duda de que el consumo de opio en la Gran Bretaña del siglo XIX era un síntoma de un profundo malestar social, John es una víctima de su entorno social, junto con el dolor abrumador de perder a su amada esposa, los cuales se cree que contribuyeron al declive gradual de John hacia el letargo y la beligerancia inducidos por las drogas.


  Hoy en día, John Barton sin duda sería diagnosticado con depresión, y se le ofrecería Prozac y Zopiclona en lugar de opio; Le dirían que aunque los "factores sociales" podrían haber precipitado sus sentimientos, sufría de un desequilibrio químico subyacente, que las drogas podrían ayudar a remediar. En lugar de tomar una sustancia con cuyas propiedades estaba familiarizado, por muy destructivas que resultaran, estaría tomando algo cuyos efectos en la psique humana nunca se han investigado adecuadamente y apenas se describen. Se desalentaría de evaluar cómo le afectaban las drogas, de averiguar si ayudaban o entorpecían sus actividades diarias, o si sus efectos eran agradables o desagradables. Además, al sugerir que el problema estaba en su cerebro, se le haría creer que las circunstancias en las que vivía y trabajaba, la pérdida de su esposa y la pérdida de su trabajo eran meramente detalles incidentales, y que desafiar su situación sería bastante inútil e irrelevante para su estado de ánimo. Cuando el primer lote de píldoras inevitablemente no lograba erradicar su desesperación, se le ofrecían otras curas milagrosas para mejorar o reemplazar las primeras.

  Los lectores de la versión moderna de Mary Barton no despertarían una ira e indignación justificadas por el estado de los pobres urbanos, como se pretendía que sucedieran los lectores de escritores como Gaskell y Dickens. Solo sentirían lástima por el desafortunado personaje cuyo maquillaje defectuoso lo llevó a su ruina.

  Hemos sido alimentados con un mito sobre la naturaleza de las drogas psiquiátricas durante décadas, el mito de que pueden rectificar los trastornos mentales al atacar un mecanismo subyacente. Nos han dicho que son tratamientos específicos, en la misma línea que la insulina para la diabetes, que actúan revirtiendo las anomalías que dan lugar a los síntomas de un determinado trastorno. A medida que esta idea se ha arraigado, hemos llegado a comprender cada vez más nuestros problemas diarios en términos de las sustancias químicas de nuestro cerebro (2), y en el proceso contribuye aún más a la desaparición de la comprensión anterior de la naturaleza de las sustancias psicoactivas y cómo modular estados psicológicos.

   Las drogas ahora se han dividido claramente en buenas y malas: la medicación prescrita que la gente debe tomar por muy mal que la haga sentir, y las sustancias 'recreativas' que son cada vez más ya menudo históricamente vilipendiadas (3). Al mismo tiempo que se les dice a las personas que no deben dejar de tomar su antidepresivo, se les recuerda constantemente los peligros del alcohol y el canabis. Se alienta a las personas a buscar supresores emocionales lícitos y recetados, pero se las menosprecia (y se las procesa si se trata de la sustancia equivocada) por buscar placer a través de medios químicos. El ciudadano moderno está atrapado en un flujo constante de mensajes contradictorios.

  David Healy ha descrito la transformación de los "nervios cotidianos" a principios de la década de 1990 a través de la comercialización de los nuevos antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como Prozac y Seroxat (4). Problemas que antes se concebían como ansiedad, para ajustarse a los estereotipos retratados en la comercialización de las benzodiazepinas, comenzaron a entenderse como un trastorno del estado de ánimo, y la noción de 'depresión' se expandió para abarcar casi todas las formas de insatisfacción y descontento. Las compañías farmacéuticas tuvieron cuidado de comercializar su nueva gama de medicamentos para la depresión como medicinas, que funcionaban al revertir la bioquímica defectuosa del individuo. El tardío reconocimiento de que las benzodiazepinas inducían dependencia, junto con las críticas a su uso generalizado como un pacificador químico para el receptor sobrecargado o frustrado, generalmente femenino, había amenazado con desacreditar toda la empresa del tratamiento masivo de la miseria común o corriente. Los ISRS debían presentarse como algo diferente, como una cura nueva y milagrosa para una enfermedad de buena fe, una enfermedad que, por una misteriosa coincidencia, solo había sido plenamente reconocida cuando los ISRS entraron en escena. Así que las compañías farmacéuticas se dedicaron a comercializar la teoría de la depresión de la serotonina, arrasando con gran parte de las profesiones psíquicas, con solo unas pocas voces solitarias señalando tardíamente que el emperador estaba desnudo (5). como una cura nueva y milagrosa para una enfermedad de buena fe, una enfermedad que, por una misteriosa coincidencia, solo había sido plenamente reconocida cuando los ISRS entraron en escena. Así que las compañías farmacéuticas se dedicaron a comercializar la teoría de la depresión de la serotonina, arrasando con gran parte de las profesiones psíquicas, con solo unas pocas voces solitarias señalando tardíamente que el emperador estaba desnudo (5).

   El éxito de Prozac inspiró un frenesí de actividad, con empresas compitiendo por hacerse con una parte del enorme mercado de los antidepresivos. Cuando se saturó la capacidad de persuadir a las personas de que estaban deprimidas, se promovieron nuevos trastornos para atraer a más sectores de la población y extender las patentes de los nuevos antidepresivos. Trastornos como el trastorno de ansiedad social y el trastorno disfórico premenstrual fueron promovidos por campañas ostentosas orquestadas por empresas de relaciones públicas disfrazadas de organizaciones de base (6).

   A fines de la década de 1990, los fabricantes de antipsicóticos atípicos también comenzaron a fijarse en este mercado y se dedicaron a construir un problema esencialmente nuevo, que ocultaron bajo el antiguo concepto de "depresión maníaca" que se asimila al trastorno maníaco depresivo el cual es un problema mental grave. El nuevo pensamiento sugería que 'la depresión era sólo la mitad de la historia' (7) (P 190), y que los altibajos emocionales eran una condición patológica que se clasificaba bajo la rúbrica de 'trastorno bipolar'. Se alentó a las personas a monitorear sus estados de ánimo con "diarios de estados de ánimo" para detectar la condición, y hordas de personas comenzaron a identificar sus experiencias de esta manera, incitadas por el respaldo de celebridades como Stephen Fry.
 
   Eli Lilly obtuvo una licencia para el uso de Zyprexa en el trastorno bipolar I (el nuevo nombre para el antiguo concepto de depresión maníaca) en 2000, pero la población objetivo nunca fue el pequeño número de personas con esta condición rara y grave. El objetivo, como se revela en los anuncios y en los documentos internos filtrados conocidos como los "papeles Zyprexa", era la enorme población de personas que actualmente se identificaban como deprimidas, preocupadas, infelices, inestables o casi cualquier persona a la que se pudiera persuadir de que había algo malo en su vida (8).

'  Zyprexa equilibra las sustancias químicas que se encuentran de forma natural en el cerebro', se nos habla del nuevo éxito de taquilla de Lilly (9), una declaración que no ofrece indicios de las graves consecuencias metabólicas, el aumento masivo de peso y la reducción del volumen cerebral que puede producir la droga (10), o los grandes acuerdos que Lilly ha hecho con litigantes en Estados Unidos y Canadá (11). Lilly no está sola. Los fabricantes de Seroquel, otro antipsicótico 'atípico', también han posicionado su producto en el mercado de la depresión y el trastorno bipolar, asegurando con éxito que también se convierta en uno de los medicamentos más vendidos de todos los tiempos (12). La combinación de obtener licencias para condiciones vagas y fácilmente ampliables, con la comercialización ilegal para indicaciones sin licencia (13) ha asegurado que los antipsicóticos, una vez reservados para el tratamiento de los más gravemente perturbados, han escapado del asilo ahora metafórico y en la comunidad. Son el 'opio del pueblo' más nuevo.

    Es posible que las personas que viven en las sociedades occidentales ya no sufran las desesperadas privaciones materiales de personas como John Barton, sino las demandas y presiones de la vida moderna, la competitividad, la gestión del desempeño, la creciente inseguridad, la desigualdad, la constante transmisión de riqueza, extravagancia y poder en los hogares de la gente común, contribuyen a una sociedad donde todos se sienten inadecuados e insatisfechos, y nadie está seguro: terreno fértil para la industria farmacéutica y las profesiones psicológicas. Desde este punto de vista, la tragedia de John Barton fue que al vengarse del hijo del dueño del molino, dejó el sistema no sólo intacto, sino fortalecido. ¡Al menos no pensó que el enemigo era su cerebro!

    Este ensayo fue escrito por primera vez como un tributo al profesor Mark Rapley, QEPD, para una edición conmemorativa especial del Foro de Psicología Clínica.

Referencias

(1) Gaskell E. Mary Barton. Londres: Penguin Books; 1848.
(2) Rose N. Convertirse en sí mismos neuroquímicos. En: Stehr N, editor. Biotecnología, Comercio y Sociedad Civil. New Brunswick, New Jersey: Transaction Publishers; 2004. pág. 89-128.
(3) DeGrandpre R. El Culto de la Farmacología. Cómo Estados Unidos se convirtió en la cultura de drogas más problemática del mundo. Durham, Carolina del Norte: Duke University Press; 2006.
(4) Healy D. Dando forma a lo íntimo: influencias en la experiencia de los nervios cotidianos. Soc Stud Sci 2004 abril; 34 (2): 219-45.
(5) Lacasse JR, Leo J. Serotonina y depresión: una desconexión entre los anuncios y la literatura científica. PLoS Med 2005 Dic;2(12):e392.
(6) BI de Koerner. Trastornos hechos a la medida. Mother Jones 27 [julio/agosto]. 2002.
(7) Healy D. Mania: una breve historia del trastorno bipolar. Baltimore, MD: Prensa de la Universidad John Hopkins; 2008.
(8) SpielmansGI. La promoción de la olanzapina en la atención primaria: un examen de los documentos internos de la industria. Soc Sci Med 2009 Jul;69(1):14-20.
(9) Eli Lilly. Cómo funciona Zyprexa. www zyprexa com/schizophrenia/pages/howzyprexaworks aspx 2011 [citado el 25 de marzo de 2011]; Disponible en: URL: http://www.zyprexa.com/schizophrenia/pages/howzyprexaworks.aspx
(10) Dorph-Petersen KA, Pierri JN , Perel JM, Sun Z, Sampson AR, Lewis DA. La influencia de la exposición crónica a medicamentos antipsicóticos en el tamaño del cerebro antes y después de la fijación del tejido: una comparación de haloperidol y olanzapina en monos macacos. Neuropsicofarmacología 2005 Sep;30(9):1649-61.
(11) Boyle T. Acuerdo de demanda colectiva en drogas para la esquizofrenia. healthzone ca 2010 30 de junio [citado el 12 d. C. el 30 de noviembre]; disponible en: URL: http://www.healthzone.ca/health/newsfeatures/article/830750–class-action-settlement-in-drug-for-schizophrenia
( 12) Thase ME, Macfadden W, Weisler RH, Chang W, Paulsson B, Khan A, et al. Eficacia de la monoterapia con quetiapina en la depresión bipolar I y II: un estudio doble ciego controlado con placebo (estudio BOLDER II). J Clin Psychopharmacol 2006 Dic; 26 (6): 600-9.
(13) Departamento de Justicia de los Estados Unidos. La compañía farmacéutica Eli Lilly pagará un récord de $ 1.415 mil millones por la comercialización de medicamentos fuera de etiqueta. www.justicegov/usao/pae/News/Pr/2009/jan/lillyreleaase pdf 2009 enero 15:1-4.

sábado, 8 de junio de 2024

Bipolares famosos y probabilidades



No es mi intención, cuando hablo de bipolaridad, el ser famoso y ser mas visto al dármelas de loco, no es algo que uno quisiera ser, preferiría ser la persona menos conocida, que ser bipolar.

Sin embargo, muchos se las dan de bipolares porque serlo esta de moda, pues últimamente se ha dicho que algunas personas famosas son bipolares.




Virginia Woolf 1882-1941


Se ha querido utilizar el hecho de que personas reconocidas públicamente son o hayan sido etiquetadas como bipolares, para tratar de hacer ver que este trastorno no es tan grave como lo pintan, que de pronto sea deseable y bueno ser bipolar, pero esto no es cierto, esta ha sido una estrategia de la gran industria farmacéutica, la cual ha logrado banalizar un trastorno mental severo, para que muchas personas se identifiquen con él y poderles vender así medicamentos con efectos psicotrópicos, los cuales se considera no son realmente necesarios en la mayoría de los casos.

A pesar de que uno en una crisis maníaca quiere sobresalir, es muy improbable hacerlo y casi siempre se termina mal, porque las probabilidades de triunfar son mínimas, es más, cuando se está en la triste depresión uno siente que cometió muchos errores; a veces se llega a extremos que pueden traer graves consecuencias, por lo que pienso no es deseable ser bipolar.

Existen estudios estadísticos, donde se ha encontrado que entre los jóvenes con capacidades académicas mas altas, es mayor la probabilidad de sufrir trastorno bipolar en la vida adulta, según la BBC se hizo un estudio en Suecia, sin embargo,  a pesar del estudio anterior, de otros estudios, de opiniones de expertos y de otros no tan expertos, el ser bipolar no es que ayude significativamente para ser famoso y triunfar en la vida. Es posible que los etiquetados como bipolares tengan una capacidad académica algo mayor al promedio pero aún así, esto de seguro no asegura el poder ser famoso, el ser famoso depende de diversas circunstancias, entre ellas del azar.

Blue autora de Carne de Psiquiatra

Según se dijo en el blog Carnedepsiquiatra, un blog dado de baja:


"Mitos aparte. El "bipolaris vulgaris" no es un genio. Tiene sus dones, sí, quizá, como otros humanos no bipolares. Porque los hay que dicen que no tienen capacidad creativa, y se lamentan por ello. Pues no, tener bipolaridad no es sinónimo de nada."

Es un párrafo bastante descriptivo sobre lo que somos la mayoría de los bipolares, que resumo en términos simples, no somos más importantes por ser bipolares.

También según expresa el Dr E. Vieta respecto a si el trastorno bipolar afecta la inteligencia o tiene que ver con esta: "se puede ser inteligente, tonto, o toda la gama intermedia entre los dos extremos. A lo largo de la historia ha habido grandes pensadores que han sufrido esta enfermedad. Lo que sí es cierto es que las recaídas frecuentes empeoran el rendimiento intelectual, aunque puede recuperarse el nivel anterior si se consigue un período mínimamente largo de remisión."

Considero que las personas que sufrimos de trastorno bipolar somos de pronto mas arriesgadas, por lo tanto las probabilidades de triunfar y ser famosos podrían ser mayores (aunque en un pequeño porcentaje, pienso yo), pero no son determinantes; si unido a la bipolaridad, se tiene también la fortuna de ser una persona bien relacionada en su sociedad, con capacidades académicas o artísticas sobresalientes, se tiene una mejor probabilidad de ser más exitoso que otros, sin embargo, aun siendo famoso, si se es bipolar y no se tiene bajo control el problema se tendrá una vida triste y desgraciada, ejemplos muchos, uno:  Se dice que Ernest Hemingway sufría de trastorno bipolar, fue uno de los escritores mas famosos de su época, logró el premio Nóbel, sin embargo, era alcohólico y terminó suicidándose, no precisamente porque se sintiera feliz.1

Otro caso fue el de Edgar Allan Poe2 se le tildó muchas veces de loco o de degenerado, dado que escribió relatos de terror, pero solo eran historias de ficción y la gente tiende a confundir; a pesar de ser famoso en su tiempo y mucho más famoso después de muerto, no tuvo una existencia muy feliz que digamos, todo indica que sufría de trastorno bipolar y como para su época no se trataba esta condición, su vida fue muy tormentosa y complicada.

Una imagen de Poe según Hollywood

Cuando se es bipolar se toman más riesgos, sobre todo cuando se esta en la parte del ciclo de la manía, en cambio, es normal que las personas sientan miedo a enfrentar retos grandes, por lo que este miedo hace que en muchas situaciones no se destaquen, aún a pesar de tener las cualidades para hacerlo.

Ser famoso y bipolar es una cuestión de probabilidades, como en cualquier grupo se tiene que entre los famosos también hay bipolares; de lógica deben de ser un porcentaje pequeño, pero al momento de producir ruido, este es mayor que cuando lo hace una persona no bipolar; la culpa no la tienen los bipolares famosos, sino mas bien los medios de desinformación, que tienden a exagerar con el fin de vender más.

Como no va a vender mas, decir que: Se suicidó un actor de Hollywood muy famoso del que se dice era bipolar o que una una de las cantantes con mas discos vendidos, se ha enloquecido de repente (se especula, que sufre de trastorno bipolar) y esta en una clínica de rehabilitación para personas con problemas mentales, contrasta el hecho de otra actriz famosa, pero para mi muy digna de admirar, además que por su belleza, por el hecho como supo manejar la situación de su bipolaridad y sin dejarse manipular declaró ante uno de los medios masivos que sufría de este trastorno y que tuvo que internarse para evitar llegar a una crisis mayor, claro que es una persona ya madura, que según parece no se ha dejado llevar por las drogas, el licor, ni los escándalos faranduleros.

Según diferentes estudios los etiquetados actualmente como bipolares estaríamos entre menos del 0.5% y el 4% de la población, (aunque los medios de desinformación y las farmaceúticas, quieren que esa cifra sea mayor), pienso que somos alrededor del 1%, pero no del que domina al mundo, de acuerdo con la lógica de las probabilidades, en cualquier subgrupo se debe tender a ser un porcentaje similar, por lo tanto si se hace una encuesta en una empresa con unos 10.000 empleados hablaríamos de unos 100 bipolares que pueden sonar a una cifra muy grande.

De igual forma si se hiciera una estadística entre famosos, digamos que se escogen al azar unos 100.000 famosos, se encontraría que unos 1.000 o una cifra parecida sería bipolar, ¿muchos no?.

Es posible que los porcentajes varíen de acuerdo con el tipo de actividad que se desarrolle, sin embargo, serán unas desviaciones pequeñas, siento y he leído que los bipolares somos personas que tendemos a tomar mas riesgos que otros, por lo que tomamos retos difíciles que implican cuando triunfamos ser destacados, sin embargo, poco se sabe y se dice cuando también por tomar dichos riesgos fracasamos; es decir, por cada famoso bipolar, hay millones que fracasaron en el intento de volverse famosos, pero esto no es noticia, de acuerdo con la lógica de la vida, cuando algo es bastante improbable, las posibilidades de triunfar son más bien escasas, pero los pocos que lo logren van a ser muy destacados. El símil desde el punto de vista de los negocios es que entre más riesgoso es un negocio más utilidad produce, pero la probabilidad de fracasar también es mayor, o como en las loterías, mientras mas difícil es de ganársela, cuando alguien se la gana el premio es espectacular.

Se tiende a hacer mucho ruido cuando se descubre que una persona famosa tiene problemas sobre todo si son de la mente, sin embargo, es claro que no es noticia que muchas personas del montón sufran de la mente.

Siendo autobiográfico pienso que mi salida de la última empresa donde trabajé tuvo algo que ver con esta situación, tome un riesgo muy grande que de salir adelante me hubiera servido para un ascenso rápido y ser sobresaliente, pero como las cosas no salieron bien fui catalogado como un fracaso que más bien pronto me llevo a ser retirado de la empresa al realizarse un encogimiento de personal.



1Hemingway: Estuve leyendo mas sobre él después de haber escrito este post y encontré más sobre su vida y como tal le dediqué un post, después de encontrar más datos. Su suicidio aunque pareciera tener mucho que ver con su bipolaridad, la situación a la que llego antes de este hecho, podría justificar en parte esta cruel decisión, aún para una persona no etiquetada como bipolar.

2Poe: 1809-1849, Es muy probable que este escritor pudiera encajar en lo que en la actualidad se define como bipolar (claro que al paso en que va la cuestión todos los escritores se podrian etiquetar como bipolares), pero también es posible que sus desbalances emocionales tuvieran otras causas, existen teorías que dicen que pudo sufrir de una especie de epilepsia poco común, como también que su situación emocional que fue bastante complicada, fuera la causa de sus inestabilidades (por ejemplo: Ver como su esposa moría poco a poco de tuberculosis mientras pasaban por problemas económicos y no se podía hacer nada al respecto). Al respecto escribí otros post: http://unbipolarmas.blogspot.com/2011/04/edgar-allan-poe-y-el-trastorno-bipolar.html, http://unbipolarmas.blogspot.com/2012/01/edgar-allan-poe-y-el-trastorno-bipolar.html y http://unbipolarmas.blogspot.com/2013/05/edgar-allan-poe-y-su-locura-o-su-tb.html.

viernes, 1 de mayo de 2015

Viviendo con emociones alteradas


Viviendo con emociones alteradas

Este es un post que se ha configurado como una republicación de un post original con una corrección no autorizada por su autora, pues he hecho cambios al original para adaptarlo de acuerdo con mi gusto, ademas su autora es anónima, que de haberse hecho dentro de los canones legales, daría para una demanda en mi contra, que por demás tambien soy un anónimo a pesar que escribo con un nombre de pila, pues Oscar Márquez como tal, tampoco existe.
Este post es la definición según “Blue” de lo que se denomina un trastorno bipolar.
Pido perdón a Blue, por lo que estoy haciendo, pero si desea y logra ver esto y no le gusta y puede comprobar de algún modo que es ella y quiere que retire esta corrección de la red, pues simplemente lo haría.

"Ayer estuve chateando con un chico de Castellón al que hacía tiempo que no veía por las redes sociales. Es joven, tendrá unos 25, y en su día decidió dejar la medicación, porque la acupuntura le quitó la Ansiedad y se sentía sin más problema, no estaba en la montaña rusa. Pero las cosas cambiaron, me contó que tuvo una depresión y volvió al psiki a dejarse empastillar (argot). Me llamó la atención un comentario que hizo: “las emociones no son un secreto para nosotros”, a cuento de un taller de teatro.
Ese es el quid de nuestro problema mental. El TB ha sido definido como “enfermedad de las emociones”.Tú experimentas emociones, como cualquier hijo de vecino. Te alegra ver a un amigo, te entristece visitar a un enfermo en el hospital. Tu estado de ánimo depende de lo que te ocurre, debido a lo que tu entorno te brinde, incluso de vez en cuando no experimentas emociones fuertes (“estás normal”) pero también sabes perfectamente lo que te pasa cuando te cabreas hasta el límite. Te sorprendes ilusionándote cuando juegas con un niño pequeño, y emocionándote hasta soltar la lagrimilla con una película… tú has hecho esto, y el resto de humanos, tambien,… navegar, OSCILAR cotidianamente entre emociones, a veces contradictorias durante el mismo día. Por ejemplo, llegas de mala leche del curro, más el atasco en la autopista y se te arregla –y alegra, emoción- el día viendo ganar a tu equipo favorito un partido de fútbol.
Son los sentimientos cotidianos.  Sin embargo, para un bipolar, esto no es cotidiano y llevadero, sino cotidiano y un problema. Porque esas emociones son mucho más fuertes.  Se es muy sensible a ellas, los estímulos externos que provocan emociones fuertes y son controlables para cualquiera del montón, pueden convertirse en cuchillos afilados. Observa una reunión de niños. Juegan, y mientras lo hacen, chillan, ríen, se agitan. Yo digo que son pequeños maníacos. Fíjate en sus emociones, y cómo las expresan, en risas abiertas y francas, en movimientos corporales abiertos. Es un estado alterado de conciencia muy interesante. Creo que es de tipo hormonal.

Ahora nos detendremos en otro escenario, esta vez triste, por ejemplo un velatorio. Los hay muy compungidos, les ha tocado de cerca. Si no lloran, apreciarás en sus rostros el dolor, la impotencia, etc. Otros hacen compañía, y por contagio, se les cae la lágrima. Ya tenemos los dos extremos.

Los hemos fotografiado en dos momentos. Ahora pasemos al trastorno bipolar. No son momentos puntuales. Son episodios o fases donde las emociones están alteradas. Duran días, semanas, o meses, quizá años. Por lo que he visto, las manías suelen ser cortas, mientras que las depresiones se instalan hasta que no tienen otra cosa mejor que hacer que largarse ("Adieu, mon amour", dice un amigo mío en ese momento).

Las fases maníacas son de gran exaltación, alegría, amor por la vida. La manía es un pacto con la Vida. Todo es magnífico, la botella está medio llena y te la bebes, y además pides otra ronda que pagas generosamente, porque siempre estás celebrando y regalando cosas. Tú eres de puta madre, te sobra autoestima por todos lados. Te sientes muy abierto, le cuentas tu vida hasta al portero. Sales más, haces vida social, la gente es simpatiquísima y vas haciendo amistades por doquier, tu labia es imparable, eres la hostia.
Duermes poco porque además de necesitar tan solo cuatro o cinco horas, tienes mil cosas a hacer, veinte libros nuevos por leer, una casa a redecorar, un vestuario a renovar porque tú te sientes renovado y necesitas ver esos cambios en los viejos escenarios.
Viajas porque necesitas experiencias nuevas, los escenarios de siempre te aburren. El Amor te llama y te enamoras de cualquiera sin pensarlo ni analizarlo mucho, cuando en realidad te has enamorado del Amor.
Y el sexo, ohh..., piensas mucho en el sexo: no pararías, eres el mejor amante y además infatigable. Todo te sabe a mucho pero quieres más, te sientes vivo como no lo habías hecho antes y necesitas más inyección de vida, y además te sobra energía para aguantarla.
Te sientes realmente feliz, lo disfrutas al máximo, tú y el mundo estáis compenetrados y os dais lo mejor el uno al otro.

La depresión, por lo contrario, es una lucha contra la Muerte. Estás muerto en vida. En la mayoria de las veces no hay un factor o causa externa alguna para que te hayas hundido (tienes un depresión endógena), pero tú te sientes muy solo, muy vacío y definitivamente muerto por dentro. No vives, eres un vegetal, se te acabaron las pilas.
Te sientes una mierda, y te preguntas si alguna vez tuviste autoestima, cuando te miras al espejo y el reflejo es el de un viejo demacrado o una pre-obesidad. Sueles quedarte en blanco mirando al techo, perdido en tu propio interior, preso de ti mismo. No coges el teléfono porque no tienes ganas de hablar. Si lo coges, tu voz es un maullido, no dices nada porque no hay nada a contar, y acabas colgando entre excusas porque te agobia tanta charla.

Vives en la Nada. El sexo ha dejado de existir, como tantas otras cosas, te apetece -no, no te apetece nada en absoluto, NECESITAS directamente- dormir, dormir te desconecta de la pesadilla, duermes más de doce horas al día a veces. Te gustaría estar para siempre en sueños, o en un lugar tranquilo donde nadie te molestase, porque tu “yo” se ha cerrado al mundo, y a tu vida en el mundo. Sales de casa por obligación, tu lugar está en la cama o en el sofá tragando telebasura, y en chándal, eso si te has quitado el pijama. ¿Ducharse? Cuando no hay más remedio, no hay ganas ni de eso.
Tu yo está triste, muy triste, muy solo en este mundo que se ha estrechado hasta encerrarte en un muro, y se sufre mucho por ello, se siente impotencia y aislamiento, se ha perdido la capacidad de comunicarse con sus semejantes. Sufres por ti y por toda la humanidad, tu sufrimiento no tiene límites. Cualquier chorrada te hace llorar, eso cuando no estás llorando porque sí.

Piensas que vas a quedarte toda la vida en ese estado, esta vida que es una mierda, y te planteas que estarías mejor fuera de ella. Y aquí es cuando entramos en la zona de peligro: “El Suicidio”.

Estoy hablando de la misma persona.  Increíble, ¿no es cierto? Que ha experimentado ambas cosas a lo largo de su vida, o en el mismo año. Por ejemplo, en medio año ha pasado de un extremo a otro, es moneda común. O te catapultan, o te caes al foso, como el pobre Coyote.

Es el Péndulo. Advierto que he descrito fases “puras”, síntomas de manual de psiquiatría, pero ciertos. Cuando un bipolar está bajo tratamiento, puede padecer -y padece- nuevos episodios, pero en teoría gracias a la medicación estabilizadora del humor los síntomas pueden ser mucho más suaves y llevaderos.
Dije en teoría, y lo subrayo. Entrar en una fase de las descritas puede hacerse de forma brusca o paulatina. Suele ser gradual: De repente empiezas a notar síntomas en una u otra dirección.
Y es cuando debes llamar al psiquiatra urgentemente o adelantar la cita que tenías programada el próximo mes, porque necesitas un ajuste en la medicación. La razón es que si las cosas se van de las manos, y el episodio avanza rápido y se agrava antes de que la medicación lo aplaque, la historia puede acabar en un ingreso.

Episodio maníaco, episodio depresivo… me falta el episodio mixto. Es el peor, eso dicen, y yo lo corroboro. Porque se mezclan síntomas de ambos.
También se le llama manía disfórica (lo contrario de la manía eufórica, la feliz). Yo he vivido en un episodio mixto unos ocho meses.
En mi caso, manifestaba casi todos los síntomas de la depre, ideas suicidas incluidas, y una mala hostia con el mundo (irritabilidad, síntoma maníaco) que me permitía hacerlo, y casi lo hago.

Cada día me suicidaba mentalmente, pero por fortuna no lo hacía -pensaba mucho en mi familia, en lo que sufriría, en que no lo entendería-, aunque sabía cómo, y me apartaba de... (no se dan ideas, dice una gran amiga). Me han dicho que el riesgo de suicidio en episodio mixto pasa de ser del 20% al 50%. No me extraña, es un infierno mental del que saldrías por cualquier puerta o balcón.

El episodio mixto es el más temido, porque es el peor. Pero no, el peor es el maníaco, porque temes la psicosis, la pérdida de la razón, perderde de este mundo pero vivo. No, el más nocivo es el depresivo, porque dejas de vivir y te la juegas al suicidio. Tememos a los episodios, no se sabe cuál es peor porque todos acaban siendo asquerosos, todos significan sufrimiento desde el principio o al final (caso de la manía). Es entrar en uno y desear salir el mismo día, pero aguantar mecha hasta que la medicación te saca, o que el péndulo te lleve a otro lugar, que cicles porque sí hacia otro episodio.

Hay un episodio, sin embargo, que sí es el deseado. Se trata de la HIPOMANÍA. Es un grado menor de la manía, es un intermedio entre la eutimia-normalidad y la manía. Estás algo "subidillo" (argot), pero apenas es apreciable. Tu autoestima es correcta. Te sientes bien, simplemente bien, feliz a ratos –los justos- pero de permanente buen humor, satisfecho por tu competencia en lo que eres y haces -trabajo...-, vives positivamente y sin grandes excesos, los corrientes –una cámara digital, todos la tienen ya...-. Eres sociable y simpático, despliegas todo tu "encanto bipolar". Y la gente lo recibe, porque el encanto bipolar existe y lo transmites, y eres aceptado, incluso popular. Hay gente que vive en permanente hipomanía, gente que no tiene por qué sufrir trastorno bipolar.

Además, el perfil hipomaníaco es el del típico triunfador de hoy en día en nuestra sociedad: personas de trato agradable con éxitos laborales, amorosos... Quizá haya entre estas personas -seguro que te suena alguien así-, pero si se quedan ahí en esa hipomanía -sin oscilar o agravarse- no hay mayor problema, al contrario, la vida les ofrecerá muchas satisfacciones.

Un bipolar bajo tratamiento no puede permitirse ni el lujo de la hipomanía, aunque es su máximo anhelo en fase depresiva. Porque puede transformarse en manía, y eso no interesa a nadie. Inmediatamente, se administran antipsicóticos para “bajar”… a eutimia si hay chiripa, a depresión si no.

A los psiquiatras y a los familiares les gustamos más cuando estamos deprimidos, somos mucho más dóciles aunque podemos manifestar también irritabilidad. Lo de la hipomanía es importante, porque es exactamente el punto donde todo bipolar querría vivir para siempre. De hecho, cuando un bipolar remite, y por fin pisa el suelo, la eutimia, puede ocurrirle que la primera sensación sorprendente es que la vida le parezca algo insípida, que a las venas les falte sangre. Hay que acostumbrarse y aceptar que la vida en equilibrio es un lugar donde las emociones ya no son fuertes, ni continuas, se presentan en los momentos en los que se algo se produce (ver niños jugando, ir a un velatorio, sufrir un atasco), ya no se está siempre bajo un estado emocional.

Yo concibo mi problema mental como una lucha entre contrarios, un tira y afloja entre todos los polos y por supuesto entre sus máximos exponentes, la Vida y la Muerte.

La enfermedad me ha afectado y sigue haciéndolo, pero he vivido mientras tanto en períodos eutímicos o hipomaníacos, porque no todo se reduce a experimentar emociones y hacer de éstas el ombligo de tu ser. Lo del conflicto con la personalidad (¿quién soy yo, este polo o el otro?) es otra película.
Lo que sí es cierto es que me siento más humana después de haber pasado por todo el espectro emocional. Hay quien dice que se siente más maduro, y ciertamente los bipolares jóvenes lo son. Y mi empatía, esa capacidad de “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” (RAE), es muy alta. Porque mis emociones han hecho de mí una persona muy sensible. Bueno, aquí va por fin lo que son mis sentimientos segun mis palabras, un examen sin apuntes. 
Aprobaré si lo habéis intuído. Porque entenderlo es imposible, hasta para los propios bipos, porque escapa a la razón, lo sientes en tus neuronas y entrañas y punto.

Autora: Blue"

miércoles, 6 de febrero de 2013

Rescatando un post de Carne de Psiquiatra autor: Blue


Blue


Hace ya unos 6 años empecé a escribir pensando sobre todo en descargar mis sentimientos, mas como una forma para sacarlos de mi que para contarlos a otros, claro que contando con que internet permite intercambiar ideas y que otros lean lo tuyo sin necesidad de escribir bien, ser famoso, conocido o importante, me animé pues a publicar.

Estaba en una etapa se puede decir de crisis encontré el Blog de Blue, leí muchas de sus entradas, bastante críticas con sus sentimientos y con los sentimientos de las otras personas, su autora con un gran conocimiento del tema del trastorno bipolar,  me dio bastante información de la cual carecía, a pesar que venía sufriendo de esta enfermedad desde hace muchos años, habiendo estado internado en una oportunidad y diagnosticado por un psiquiatra, esta persona me ayudó junto con otros blog y paginas web a entender mi enfermedad la cual no tenía muy clara.

Este blog al que me refiero me inspiró bastante, se llamaba Carne de Psiquiatra, digo se llamaba porque su autora decidió dejar de escribir y adicionalmente bajarlo de la red, sin embargo, todavía aparecen referencias a él y post completos, encontré en otro blog una entrada completa que a continuación voy a reproducir:

"Descripción del Trastorno Bipolar para un weblog

Ayer estuve chateando con un chico de Castellón al que hacía tiempo que no veía por msn. Es joven, tendrá unos 25, y en su día decidió dejar la medicación, porque la acupuntura le quitó la Ansiedad y no tenía más problema, no estaba en la montaña rusa. Pero las cosas cambiaron, me contó que tuvo una depresión y volvió al psiki a dejarse empastillar (argot).Me llamó la atención un comentario que hizo: “las emociones no son un secreto para nosotros”, a cuento de un taller de teatro.

Ese es el quid de la enfermedad. Las emociones. El TB ha sido definido como “la enfermedad de las emociones”.Tú experimentas emociones, como cualquier hijo de vecino. Te alegra ver a un amigo, te entristece visitar a un enfermo en el hospital. Tu estado de ánimo depende de lo que te ocurre, incluso de vez en cuando no experimentas emociones (“estás normal”) pero también sabes perfectamente lo que te pasa cuando te cabreas hasta el límite. Te sorprendes ilusionándote cuando juegas con un niño pequeño, y emocionándote hasta soltar la lagrimilla con una película… tú has hecho esto, y el resto de humanos… navegar, OSCILAR cotidianamente entre emociones, a veces contradictorias durante el mismo día. Por ejemplo, llegas de mala leche del curro más el atasco en la autopista y se te arregla –y alegra, emoción- el día viendo un partido de fútbol.

Cosas cotidianas.Para un bipolar, esto no es cotidiano y llevadero sino cotidiano y un problema. Porque esas emociones son mucho más fuertes. Es muy sensible a ellas, los estímulos externos que provocan emociones para cualquiera pueden convertirse en cuchillos afilados.Observa una reunión de niños. Juegan, y mientras lo hacen, chillan, ríen, se agitan. Yo digo que son pequeños maníacos. Fíjate en sus emociones, y cómo las expresan, en risas abiertas y francas, en movimientos corporales abiertos. Es un estado alterado de conciencia muy interesante. Creo que es de tipo hormonal.

Ahora nos detendremos en otro escenario, esta vez triste, por ejemplo un velatorio. Los hay muy compungidos, les ha tocado de cerca. Si no lloran, apreciarás en sus rostros el dolor, la impotencia, etc. Otros hacen compañía, y por contagio, se les cae la lágrima.Ya tenemos los dos extremos.

Los hemos fotografiado en dos momentos. Ahora pasemos al trastorno bipolar. No son momentos puntuales. Son episodios o fases donde las emociones están alteradas. Duran días, semanas, o meses, quizá años. Por lo que he visto, las manías suelen ser cortas, mientras que las depresiones se instalan hasta que no tienen otra cosa mejor que hacer que largarse ("Adieu, mon amour", dice un amigo mío en ese momento).

Las fases maníacas son de gran exaltación, alegría, amor por la vida. La manía es un pacto con la Vida. Todo es magnífico, la botella está medio llena y te la bebes, y además pides otra ronda que pagas generosamente, porque siempre estás celebrando y regalando cosas. Tú eres de puta madre, te sobra autoestima por todos lados. Te sientes muy abierto, le cuentas tu vida hasta al portero. Sales más, haces vida social, la gente es simpatiquísima y vas haciendo amistades por doquier, tu labia es imparable, eres la hostia.
Duermes poco porque además de necesitar tan solo cuatro o cinco horas, tienes mil cosas a hacer, veinte libros nuevos por leer, una casa a redecorar, un vestuario a renovar porque tú te sientes renovado y necesitas ver esos cambios en los viejos escenarios.
Viajas porque necesitas experiencias nuevas, los escenarios de siempre te aburren. El Amor te llama y te enamoras de alguien cuando en realidad te has enamorado del Amor.
Y el sexo, piensas mucho en el sexo: no pararías, eres el mejor amante y además infatigable. Todo te sabe a mucho pero quieres más, te sientes vivo como no lo habías hecho antes y necesitas más inyección de vida, y además te sobra energía para aguantarla.
Te sientes feliz, tú y el mundo estáis compenetrados y os dais lo mejor el uno al otro.

La depresión, por lo contrario, es una lucha contra la Muerte. Estás muerto en vida. No hay causa alguna para que te hayas hundido (depresión endógena), pero tú te sientes muy solo, muy vacío y definitivamente muerto por dentro. No vives, eres un vegetal, se te acabaron las pilas.
Te sientes una mierda, y te preguntas si alguna vez tuviste autoestima cuando te miras al espejo y el reflejo es un viejo demacrado o una pre-obesidad. Sueles quedarte en blanco mirando al techo, perdido en tu propio interior, preso de ti mismo. No coges el teléfono porque no tienes ganas de hablar. Si lo coges, tu voz es un maullido, no dices nada porque no hay nada a contar, y acabas colgando entre excusas porque te agobia tanta charla.

Vives en la Nada. El sexo ha dejado de existir, como tantas otras cosas, te apetece -no, no te apetece nada en absoluto, NECESITAS directamente- dormir, dormir te desconecta de la pesadilla, duermes más de doce horas al día a veces. Te gustaría estar para siempre en sueños, o en un lugar tranquilo donde nadie te molestase, porque tu “yo” se ha cerrado al mundo, y a tu vida en el mundo. Sales de casa por obligación, tu lugar está en la cama o en el sofá tragando telebasura, y en chándal, eso si te has quitado el pijama. ¿Ducharse? Cuando no hay más remedio, no hay ganas ni de eso.
Tu yo está triste, muy triste, muy solo en este mundo que se ha estrechado hasta encerrarte en un muro, y sufre mucho por ello, siente impotencia y aislamiento, ha perdido la capacidad de comunicarse con sus semejantes. Sufres por ti y por toda la humanidad, tu sufrimiento no tiene límites. Cualquier chorrada te hace llorar, eso cuando no estás llorando porque sí.

Piensas que vas a quedarte toda la vida en ese estado, esta vida que es una mierda, y te planteas que estarías mejor fuera de ella. Y aquí es cuando entramos en la zona de peligro: suicidio.Estoy hablando de la misma persona. Increíble, ¿no es cierto? Que ha experimentado ambas cosas a lo largo de su vida, o en el mismo año. Por ejemplo, en medio año ha pasado de un extremo a otro, es moneda común. O te catapultan, o te caes al foso, como el pobre Coyote.

Es el Péndulo.Advierto que he descrito fases “puras”, síntomas de manual, pero ciertos. Cuando un bipolar está bajo tratamiento, puede padecer -y padece- nuevos episodios, pero en teoría gracias a la medicación estabilizadora del humor los síntomas son mucho más suaves y llevaderos.
Dije en teoría, y lo subrayo.Entrar en una fase de las descritas puede hacerse de forma brusca o paulatina. Suele ser gradual: de repente empiezas a notar síntomas en una u otra dirección.
Y es cuando debes llamar al psiquiatra urgentemente o adelantar la cita que tenías programada el próximo mes, porque necesitas un ajuste en la medicación. La razón es que si las cosas se van de las manos, y el episodio avanza rápido y se agrava antes de que la medicación lo aplaque, la historia puede acabar en un ingreso.

Episodio maníaco, episodio depresivo… me falta el episodio mixto. Es el peor, eso dicen, y yo lo corroboro. Porque se mezclan síntomas de ambos.
También se le llama manía disfórica (lo contrario de la manía eufórica, la feliz). Yo he vivido en un episodio mixto unos ocho meses.
En mi caso, manifestaba casi todos los síntomas de la depre, ideas suicidas incluidas, y una mala hostia con el mundo (irritabilidad, síntoma maníaco) que me permitía hacerlo, y casi lo hago.

Cada día me suicidaba mentalmente, pero por fortuna no lo hacía -pensaba mucho en mi familia, en lo que sufriría, en que no lo entendería-, aunque sabía cómo, y me apartaba de... (no se dan ideas, dice una gran amiga). Me han dicho que el riesgo de suicidio en episodio mixto pasa de ser del 20% al 50%. No me extraña, es un infierno mental del que saldrías por cualquier puerta o balcón.

El episodio mixto es el más temido, porque es el peor. No, el peor es el maníaco, porque temes la psicosis, la pérdida de la razón. No, el más nocivo es el depresivo, porque dejas de vivir y te la juegas al suicidio. Tememos a los episodios, no se sabe cuál es peor porque todos acaban siendo asquerosos, todos significan sufrimiento desde el principio o al final (caso de la manía). Es entrar en uno y desear salir el mismo día, pero aguantar mecha hasta que la medicación te saca, o que el péndulo te lleve a otro lugar, que cicles porque sí hacia otro episodio.

Hay un episodio, sin embargo, que sí es el deseado. Se trata de la HIPOMANÍA. Es un grado menor de la manía, es un intermedio entre la eutimia-normalidad y la manía. Estás algo "subidillo" (argot), pero apenas es apreciable. Tu autoestima es correcta. Te sientes bien, simplemente bien, feliz a ratos –los justos- pero de permanente buen humor, satisfecho por tu competencia en lo que eres y haces -trabajo...-, vives positivamente y sin grandes excesos, los corrientes –una cámara digital, todos la tienen ya...-. Eres sociable y simpático, despliegas todo tu "encanto bipolar". Y la gente lo recibe, porque el encanto bipolar existe y lo transmites, y eres aceptado, incluso popular.Hay gente que vive en permanente hipomanía, gente que no tiene por qué sufrir trastorno bipolar.

Además, el perfil hipomaníaco es el del triunfador de hoy en día en nuestra sociedad: personas de trato agradable con éxitos laborales, amorosos... Quizá haya entre estas personas -seguro que te suena alguien así- algunos bipolares sin diagnosticar, pero si se quedan ahí en esa hipomanía -sin oscilar o agravarse- no hay problema alguno, al contrario, la vida les ofrecerá muchas satisfacciones.

Un bipolar bajo tratamiento no puede permitirse ni el lujo de la hipomanía, aunque es su máximo anhelo en fase depresiva. Porque puede transformarse en manía, y eso no interesa a nadie. Inmediatamente, se administran antipsicóticos para “bajar”… a eutimia si hay chiripa, a depresión si no.

A los psiquiatras y a los familiares les gustamos más cuando estamos deprimidos, somos mucho más dóciles aunque podemos manifestar también irritabilidad.Lo de la hipomanía es importante, porque es exactamente el punto donde todo bipolar querría vivir para siempre. De hecho, cuando un bipolar remite, y por fin pisa el suelo, la eutimia, puede ocurrirle que la primera sensación sorprendente es que la vida le parezca algo insípida, que a las venas les falte sangre. Hay que acostumbrarse y aceptar que la vida en equilibrio es un lugar donde las emociones ya no son fuertes ni continuas, se presentan en los momentos en los que se algo se produce (ver niños jugando, ir a un velatorio, sufrir un atasco), ya no se está siempre bajo un estado emocional.

Finalmente, un breve apunte sobre los tipos de bipolaridad. Bipolar tipo I es quien ha experimentado algún episodio maníaco además de los depresivos correspondientes. Yo soy tipo I. Los bipolares tipo II no llegan a manía: experimentan -qué eufemismo- depresiones e hipomanías.

Existe un tipo de bipolares, los cicladores rápidos, que pasan de un polo a otro en muy corto período de tiempo. Los psiquiatras definen como ciclador rápido a una persona que ha experimentado cuatro episodios al año. Y la cosa puede ser peor. Una vez conocí a una cicladora ultrarrápida que en el mismo día pegaba unos bajones y subidones de órdago.

Si no me dejo a nadie, me parece que sólo me queda hablar de la ciclotimia. La llaman la "hermana pequeña" del trastorno bipolar, porque es todo mucho más suave: los síntomas, los episodios... Los ciclotímicos son poco diagnosticados, porque todo el mundo conoce sin darle más importancia a alguien que se levanta cada día con un pie diferente, que tiene cambios de humor aunque sean bruscos, porque son cosas que demasiado a menudo se confunden con la personalidad, y si la persona no se encuentra mal no acude a un psiquiatra.

Yo concibo esta enfermedad como una lucha entre contrarios, un tira y afloja entre todos los polos y por supuesto entre sus máximos exponentes, la Vida y la Muerte.

La enfermedad me ha afectado y sigue haciéndolo, pero he vivido mientras tanto en períodos eutímicos o hipomaníacos, porque no todo se reduce a experimentar emociones y hacer de éstas el ombligo de tu ser. Lo del conflicto con la personalidad (¿quién soy yo, este polo o el otro?) es otra película, para otro post.

Lo que sí es cierto es que me siento más humana después de haber pasado por todo el espectro emocional. Hay quien dice que se siente más maduro, y ciertamente los bipolares jóvenes lo son. Y mi empatía, esa capacidad de “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” (RAE), es muy alta. Porque mis emociones han hecho de mí una persona muy sensible.Bueno, aquí va por fin lo que es la enfermedad con mis palabras, un examen sin apuntes. Aprobaré si lo habéis intuído. Porque entenderlo es imposible, hasta para los propios bipos, porque escapa a la razón, lo sientes en tus neuronas y entrañas y punto.

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