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domingo, 18 de agosto de 2024

Los que amamos y sentimos con locura, somos anormales, pero no estamos enfermos,

Voy a definir la cuestión.

Ser anormal es estar por fuera de la norma, según la estadística:
La distribución normal representa la forma en la que se distribuyen en la naturaleza los diversos valores numéricos de las variables continuas, como pueden ser estatura, peso, etc., comúnmente norma es lo que se considera esta bien, que cumple los criterios de determinadas condiciones, una persona normal es la que se comporta de acuerdo a las normas y las normas se van definiendo con base al comportamiento de la mayoría, entonces si la mayoría actúa de determinada forma, esta forma de actuar es la forma normal.

Miremos un ejemplo en particular: Hablemos entonces sobre una persona que escribe con la mano derecha se puede decir que es un persona normal, pues como la mayoría de las personas en esta sociedad escribe con la mano derecha, escribir con la mano derecha se dice que es la norma y el que escriba con la mano derecha es normal, entonces que es la persona que escribe con la izquierda?, la respuesta es que es una persona anormal, pues no cumple con lo que hace la mayoría, en este momento los zurdos a pesar que no son normales no se les considera malos, ni que sean personas raras, ni que sufran de una enfermedad, aunque en mi caso particular en una ocasión una profesora si consideraba que ser zurdo era ademas de ser anormal, algo malo, lo consideraba errado y que además eran cosas del demonio; por lo que en su clase nadie podía escribir con la izquierda y que ella iba a curar a los enfermos que escribían con la izquierda, yo ya estaba a punto de curarme de esta enfermedad de escribir con la izquierda, cuando mis padres se dieron cuenta de la actitud de la profesora, la cual inicialmente me amarraba la mano izquierda y luego me la soltaba pero me daba reglazos cuando escribía con ella, entonces me tocaba escribir con la derecha, como yo era muy poco lo que era capaz de escribir, mis notas eran muy malas, claro que si hubiera pasado algo mas de tiempo con la profesora me hubiese curado de mi enfermedad de ser zurdo. Es mas a pesar de ser zurdo puedo escribir relativamente rápido y de mala forma con la derecha, pero se me entiende lo que escribo.

Muchas veces las normas se convierten en leyes y como las leyes no se pueden violar, quien viole una ley se convierte en un delincuente, existen sociedades que consideran a las personas llamémolas por una definición políticamente correcta: "no heterosexuales" delincuentes, porque son anormales y además la norma de ser heterosexual es ley.  Esto pasa porque la mayoría de las personas son heterosexuales y por lo tanto son los normales y convierte a los homosexuales en delincuentes.

En otras sociedades ser normal puede ser equivalente a ser saludable y ser anormal se considera que es una persona enferma, entonces en este tipo de sociedades los  "no heterosexuales" no serán considerados delincuentes pero si se consideran enfermos.

Igual podría decirse de las personas en cuanto a su forma de sentir, si uno siente como lo hace la mayoría entonces es una persona normal pero si siente como lo hacen pocos es un anormal y puede ser también considerado enfermo. Afortunadamente no se nos considera delincuentes pues la forma normal de sentir todavía no se ha convertido en ley.


miércoles, 11 de julio de 2018

Diferencias importantes en el tratamiento farmacológico de problemas médicos del cuerpo y de la mente

En esta entrada estoy rebloggeando un artículo publicado por la Dra Joanna Moncrieff recientemente en su blog




La Dra Joanna Moncrieff es una médica Psiquiatra del Reino Unido que se define a si misma como: "Psiquiatra practicante y académica, además soy escritora a tiempo parcial. Me interesa la historia, la filosofía y la política de la psiquiatría, soy particularmente critica con el uso, el mal uso y la tergiversación en el uso de las drogas psiquiátricas".

El resumen del artículo que ella publica es el siguiente: "El tratamiento de los trastornos mentales con medicamentos no es el mismo tipo de actividad que el uso de medicamentos para problemas de otros órganos, además que las implicaciones éticas son diferentes. En terminos generales los medicamentos psiquiátricos no se dirigen a corregir una enfermedad o a los mecanismos que producen síntomas; su funcionamiento se basa en crear un estado alterado de funcionamiento mental que se superpone a los sentimientos y comportamientos de los pacientes".

Ver articulo completo en inglés: https://joannamoncrieff.com/2018/06/29/drug-treatment-in-medicine-and-psychiatry-papering-over-important-differences/

En este artículo la Dra Moncrieff critica la forma como la psiquiatría actual basa la forma de tratar los problemas mentales usando el modelo de accion de los psicofármacos basado en la enfermadad, criticando fuertemente y con argumentos las publicaciones que han hecho recientemente los doctores 
Pariante, Harmer y Cowen.

Ella durante mucho tiempo ha venido planteando que el modelo que se debe usar para el tratamiento de los problemas mentales es es de modelo de accion basado en los fármacos dado que según ella: "Los medicamentos psiquiatricos lejos de corregir un estado anormal, como sugiere el modelo basado en la enfermedad, inducen un estado anormal o alterado; porque estas son sustancias psicoactivas, como el alcohol y la heroína.  Las sustancias psicoactivas modifican la forma en que funciona el cerebro y al hacerlo producen alteraciones en el pensamiento, los sentimientos y el comportamiento."


martes, 13 de enero de 2015

El nuevo concepto de trastorno bipolar

Navegando por diferentes blogs, llegué al artÍculo médico The medicalisation of “ups and downs”: The marketing of the new bipolar disorder por Joanna Moncrieff

En este artículo se afirma, como el padecimiento que sufro desde hace mucho tiempo se ha convertido en algo mas común,  donde cada vez hay mas pacientes a los que se les debe recetar medicamentos para aliviarlos de su problema.


En la introducción entre otras cosas se dice lo siguiente:


"Durante la última década el trastorno bipolar, antes considerada una rara y devastadora condición mental, se ha convertido en uno de los trastornos mentales más ampliamente diagnosticados.


Este diagnóstico que ya no denota una forma grave y distintiva de perturbación mental, que por lo general requiere atención especializada y hospitalización a menudo obligatoria.


La etiqueta bipolar ahora se aplica a toda una gama de problemas humanos. Los médicos generales, médicos de familia, y los propios pacientes están haciendo cada vez más el diagnóstico y la búsqueda para iniciar el tratamiento.


Esta transformación del trastorno bipolar ha ido de la mano con la creciente popularidad de los medicamentos utilizados para tratar la condición, primero los fármacos antiepilépticos, "estabilizadores del estado de ánimo", y más, últimamente, los antipsicóticos atípicos.


Los fármacos antipsicóticos, una vez reservados principalmente para aquellos con condiciones mentales de desactivación de largo plazo, como la "esquizofrenia", se han convertido en algunos de los mejores medicamentos de venta del Siglo 21, rivalizando con las estatinas, y superando a los antidepresivos en términos de ingresos (Ilyas y Moncrieff, 2012; Instituto IMS para Salud Informática, 2011).


Los fármacos antipsicóticos se prescriben con frecuencia cada vez mayor, tanto adultos y niños (Olfson, Blanco, Liu, Moreno, y Laje, 2006), y los datos de los Estados Unidos sugieren que estos “atípicos” son los más comúnmente prescritos en adultos con trastorno bipolar
(Alexander, Gallagher, Mascola, Moloney, y Stafford, 2011).


En este artículo se describe cómo se ha formado un nuevo concepto de trastorno bipolar a fin de establecer un amplio mercado para los medicamentos como los antipsicóticos atípicos; y se describe cómo se mutó una enfermedad psiquiátrica grave, en algo tan vago e inclusive que la etiqueta se puede unir a toda una miríada de dificultades personales comunes y corrientes, que de este modo se convierten en blancos legítimos para el tratamiento de drogas.


El nuevo desorden bipolar es un producto de las fuerzas sociales, y, como la depresión ante sí, tiene el poder de transformar las percepciones culturales de la naturaleza de las emociones humanas y cómo debemos responder a ellos.


De esta manera, el nuevo concepto tiene el potencial para dar forma a la manera de entenderse a sí mismos y su comportamiento."


Vuelve y juega, cuando se asimila una condición creada por condiciones sociales externas, a una enfermedad mental, se desdibuja la enfermedad real de las personas que lo padecemos y se termina medicalizando una condición personal de causas sociales externas que no lo amerita, pero que conlleva consecuencias negativas evitables.


Parte de esta situación tiene su causa en el cambio de nombre: Del concepto de maníaco depresión, que describe los estados a los que se somete el enfermo, que pueden significar algo parecido a decir que se es un loco, para el común de las personas; se pasó al concepto de bipolar, que es una palabra rara, mas bien vaga que para el lego no significa nada, en mi caso bipolar significaba un tipo de transistor, vine a saber que bipolar se aplicaba a lo que me afectaba la mente hace mas bien poco.


En un aparte del artículo se relata como se ha aumentado la prevalencia de una enfermedad que en su momento estaba alrededor del 1%, llegando a un 24% cuando dice:


“La prevalencia del trastorno bipolar ha aumentado en consonancia con las cambiantes definiciones. Aunque la depresión maníaca clásica se dice comúnmente que afecta alrededor del 1% de la población, la investigación sugiere que menos de una de cada mil personas fueron hospitalizadas por un episodio típico de manía durante el siglo 20(Healy,2008).Para 1998, sin embargo, se afirmó que la prevalencia del trastorno bipolar clásico con una manía fue del 5%, con un adicional de 11% de la población que sufre de trastorno bipolar II(Angst,1998).Para el 2003, se pensó que un total de 24% de la población en general para mostrar algún tipo de perturbación en el "espectro bipolar", basado en un estudio con un criterio amplio para hipomanía sin duración mínima(Angustiaet al.,2003).La investigación epidemiológica de este tipo confirma, pues, la idea de que el trastorno bipolar es común mediante el uso de definiciones sueltas e inclusivas de estado de ánimo anormal.”


Creo saber que tengo una enfermedad maluca, que de seguro puede ser considerada grave, porque en una oportunidad llegue a actuar de forma descoordinada e ilógica, lo que comúnmente se llama un estado de locura, que médicamente se denomina estado psicótico, que me llevó a tener que estar recluido y ser sometido a unos fuertes tratamientos médicos, que me causaron grandes trastornos físicos y también mentales, pero que al parecer revirtieron mi estado mental anormal, después de este episodio he vuelto a tener amagues de llegar de nuevo a esta situación de desorden mental, pero gracias a intervenciones médicas las he evitado.


En mi se han realizado varios protocolos para tratar este problema mental, puedo decir cuales han funcionado y cuales no han sido lo mejor para mi.


Según la experiencia vivida, para mi concepto, los antipsicóticos me funcionaron para parar el estado de locura y volverme un zombie manejable, mientras regresaba a un estado mental equilibrado, pero estos no me sirvieron para nada como medicamento de control pues no me dejaban ser persona.


Más recientemente fui tratado con antiepilépticos, como droga de estabilización emocional y pareciera que funcionan, sin volverlo a uno un ser diferente, pudiendo desempeñarme de forma más o menos equilibrada, sin embargo, sufriendo algunos efectos secundarios bastante molestos y dañinos físicamente.


Por esto mismo creo tener autoridad para opinar, que si realmente no se sufre de una dolencia que como la Dra Moncrieff define: "rara y devastadora condición mental " la cual para tratarla se requiere de un potente arsenal que trae consecuencias negativas tanto físicas como mentales, las cuales pueden ser preferibles a un estado mental desordenado, pero a las que no debiera someterse a quien realmente no padece esta situación.


En otro aparte del artículo dice lo siguiente:


"Lo más probable es que la popularidad del concepto moderno del trastorno bipolar, se debe en gran medida a los considerables recursos que se han dedicado a su creación y difusión.


El éxito comercial obtenido del nuevo concepto de trastorno bipolar, se ha logrado gracias a  la migración de fármacos como los antipsicóticos - atípicos, desde del área de los trastornos mentales graves, hacia un mercado mucho más grande de personas con altibajos cotidianos.  Una licencia para su uso en casos de trastorno bipolar I, permitió que esto ocurra, sin la infracción de las restricciones legales a la comercialización; debido a los fuertes efectos sedantes, era fácil demostrar que estas drogas tuvieron algún impacto en la manía, entonces una vez que se ha obtenido licencia, la noción cada vez más vaga y atractiva de la condición, ayudó a difundir el uso de las drogas más allá de las situaciones para las que había sido probado".


Aquí la doctora Moncrieff explica y demuestra claramente como se legaliza el uso de un medicamento para una condición específica (los antipsicóticos atípicos, para el trastorno bipolar I), a la vez que esta condición se asimila a otros casos similares (estos medicamentos por lo tanto se pueden usar también para el trastorno bipolar II, trastorno bipolar infantil, ciclotimia y otras condiciones del espectro bipolar) ampliando el uso de una forma descontrolada hacia personas que no deberían usarlo.


En mi experiencia como paciente fui tratado con antipsicóticos, en su momento los típicos (haloperidol), que como dije puede que funcionen para aplacar a un paciente en estado psicótico, ya que lo dejan a uno completamente desactivado mental y físicamente, mientras que la condición mental regresa a un estado que puede ser mas controlado, por lo que ella menciona sobre los atípicos se aplicaría también para el mismo caso, y mediante este fin específico puede ser válida la prescripción, pero esta dejaría de ser adecuada para un paciente diagnosticado con la misma condición (trastorno bipolar I) en un estado no tan alterado y menos válida para otras condiciones del espectro bipolar que han sido definidas últimamente, donde no se presentan estas condiciones extremas, sin embargo la estrategia de mercadeo ha generalizado el uso para todas los estados del trastorno bipolar y para todos los nuevos pacientes diagnosticados en el nuevo espectro bipolar.


Los conglomerados farmacéuticos que trabajan para cambiar el concepto de trastorno bipolar han logrado un uso generalizado de un medicamento, que debería ser muy controlado por lo dañino para los pacientes, el cual solo debería usarse en casos extremos y específicos que son muy pocos, donde puede ser un mal menor, mientras se encuentran medicamentos mas adecuados, pero no por una gran cantidad de personas a las que les viene causando grandes daños sin que muchas veces lo sepan.


En la parte final del artículo se habla la complicidad de la academia en este cambio de concepto cuando dice:


"La psiquiatría académica fue cómplice de esta tendencia, que ha culminado con el creciente uso de estas drogas peligrosas en los niños pequeños con problemas de conducta.


En el trastorno bipolar, las compañías farmacéuticas encontraron un diagnóstico que les ha permitido prescribir medicamentos indicados para el tratamiento específico de trastornos graves, a un amplio sector de la población.
 
El trastorno bipolar demostró ser tan una etiqueta tan flexible, como la depresión y la ansiedad lo habían sido en el pasado, lo que permite el uso de antipsicóticos y "estabilizadores del estado de ánimo" en la población en general, sin provocar la reacción que finalmente llegó en contra de su uso sin licencia para enfermedades como la demencia.


Mientras tanto, sólo podemos esperar que mediante la documentación de la estrategia de mercadeo, para transformar el trastorno bipolar, la gente será capaz de tomar decisiones más informadas, acerca de si esta etiqueta y las drogas que se están recetando para tratarla, representan la mejor solución para sus problemas particulares."


Considero que los antipsicóticos podrían asimilarse a una quimioterapia de la mente, son fuertes medicamentos o drogas que se podrían necesitar solo en casos muy puntuales, ya que aunque pueden servir para revertir o controlar síntomas extremos en desórdenes mentales graves, tienen unos fuertes y negativos efectos secundarios, reversibles unos y otros irreversibles, que no deberían sufrir quienes no tienen un desorden mental que lo amerite y menos si no existe un desorden mental como tal, sino por ejemplo, una afectación emocional creada por una alteración psicológica, de pronto causada por un entorno problemático.  Es como si se les estuviera aplicando quimioterapia contra el cáncer para una enfermedad no tan grave, donde sería probable que el paciente sobreviviera y de pronto se aliviara, pero cargará con consecuencias negativas innecesarias para su salud general.


Como lo he afirmado en varias partes de este blog, he sido tratado por diferentes personas que tienen que ver con la mente y es posible que sin estos tratamientos pudiera estar perdido mentalmente, pero también existe la posibilidad de haber salido de este estado anormal sin estos tratamientos, como solía suceder en tiempos pasados a las personas afectadas por este tipo de dolencia mental que me ha afectado (llámese maníaco-depresión, locura por ratos o trastorno bipolar tipo I), pero estoy en este siglo XXI donde el tratamiento que se da a estos problemas es el que he recibido y tengo que adaptarme a vivir con esta realidad.


Sin embargo, ser sometido a estos duros tratamientos, no debería ser vivido por quien realmente no lo necesite, dado que los daños a los que se someterá la persona que se trate con estos fuertes medicamentos, pueden ser de graves consecuencias, a la vez que si no se tiene realmente un desorden mental, no se sentirá mayor alivio ante esta situación, que en cambio, si lo podemos sentir quienes realmente hemos vivido estos estados de locura (digo locura por querer ser mas explicito, pude haber dicho: Estados de tristeza-felicidad injustificados o una alteración del estado de ánimo a causa del trastorno bipolar).


Porque uno como afectado de trastorno bipolar puede encontrar la diferencia entre estar deprimido y estar triste, lo que se siente en términos de síntomas médicos es casi igual, un desánimo total, unos deseos mínimos por vivir; en el caso de los enfermos bipolares se tiene una depresión, cuando la persona se siente mal debido a un problema interno de la mente, no por factores sociales externos, en cambio cuando existen razones externas claras para para sentirse mal, se puede decir que lo que se tiene es tristeza.


Pasa igual cuando uno puede encontrar la diferencia entre estar contento y estar hipomaníaco, en los dos casos se siente un estado de bienestar, todo es bello alrededor, se está de ánimo con todo, pero las causas son diferentes, cuando uno sufre de este desorden mental y se siente animado cuando no hay un factor externo para estar tan contento y más bien las condiciones muchas veces son desfavorables, entonces, se llega a la conclusión que estamos hacia la manía; en el caso de estar contento es claro que se tiene una razón externa para ello, pero esta diferencia solo la podemos apreciar quien sufre de esta enfermedad, para todas las demás personas no existe preocupación alguna cuando se siente felicidad y no se piensa en ello.


Cuando se esta deprimido y se logra cambiar este estado mediante una intervención médica la persona puede sentirse realmente aliviada, porque hay un causa interna del problema que se esta cambiando, pero si lo que sufre la persona es de tristeza, no habrá un real sentimiento de alivio por el uso de un antidepresivo, porque la razón de la tristeza no se combate con medicamentos (si se le ha muerto su mejor amigo, la droga no lo va a resucitar) y esta sensación maluca no desaparecerá gracias a estos medicamentos, sino más bien por el paso del tiempo, de la aceptación y superación ante la situación negativa, aunque lo más seguro es que al final se atribuya al medicamento antidepresivo.


Existe el caso análogo si se quiere atacar la felicidad o la manía con medicamentos, lo más probable es que una persona adulta y consciente no va a querer tratarse con medicamentos cuando siente bienestar, pero si puede tratar a personas que considera que no deben estar tan felices como sus hijos sobre quienes tiene la potestad y como un médico puede decir que lo que tienen no es felicidad si no una manía, los medicalizará con antipsicóticos, que son drogas que no requerirá realmente, que le quitaran la felicidad y lo harán sentir mal, ante lo cual no sentirán alivio para nada. Para uno como paciente de trastorno bipolar, que ha aprendido a distinguir los síntomas a pesar que se puede sentir bienestar cuando se esta en manía, uno puede querer ser tratado para evitar seguir con esta sentimiento, el cual a pesar de sentir bienestar se sabe que es negativo, cuando no hay razones para estar feliz y a pesar de no sentirse tan feliz, después de un tratamiento médico, si se sentirá alivio.


Considero que la medicalización de una enfermedad como el trastorno bipolar puede ser un mal menor para los que realmente sufrimos de esta dolencia mental, pero se convierte en una grave afectación para los erróneamente diagnosticados, además que este hecho se convierte en algo negativo para mejorar los tratamientos, porque los estudios médicos estadísticos se estarían realizando con datos errados por lo que no se podrá llegar a conclusiones certeras.


jueves, 13 de febrero de 2014

Cuando era bipolar y no lo sabía.

He leído bastante respecto a la bipolaridad en los niños y casi siempre se encuentra lo mismo, cuando se trata de definirlo:  Se dice que son niños demasiado inquietos, que no se concentran, inestables emocionalmente, en una pagina web encontré una definición que trascribo textualmente la cual no comparto: " el trastorno bipolar en los niños deteriora considerablemente la capacidad funcional en el colegio y las relaciones con los compañeros y la familia. Muchos niños con trastorno bipolar tienen discapacidades simultáneas y una baja autoestima."



Sin embargo, mi caso y de pronto otros, que son poco reseñados, sobre los cuales he encontrado en algunos textos: Se habla de todo lo contrario, sobre personas que son bipolares ahora; pero, en su niñez fueron muy diferentes a lo que se define ahora como los síntomas de un niño con trastorno bipolar.

En mi niñez fui muy estable, mas bien introvertido no era lo que se dice demasiado inquieto, tenía una buena autoestima y no se me dificultaba concentrarme, la descripción de como fui en esos días puede estar en el lado contrario, poseía un don de aprendizaje el cual me permitía rendir a un máximo académico, con un mínimo de esfuerzo, con solo leer una vez un texto o si el profesor era bueno y explicaba muy bien el tema, era suficiente para grabarlo, muchas veces sin tomar buenas anotaciones, para posteriormente sacar las máximas calificaciones.

Aunque considero que cuando niño no fui lo que se dice un alumno problemático, si fui bastante crítico en mis apreciaciones, lo que me llevo a tener problemas leves con algunos profesores, los malos, que afortunadamente para mi, eran pocos en el colegio donde estudiaba, porque muchas veces adelantaba o profundizaba en el tema a tratar y desde muy corta edad me atrevía a contradecirlos.

En el colegio solo tuve inconvenientes algo fuertes en las clases de religión, que no pasaron de esta materia como tal, pues mi colegio era laico y los problemas con la religión como materia solo se suscribieron a esta asignatura, como es un tema que para mi no posee una base concreta, llegar a unas conclusiones claras no me eran aceptables a mi edad juvenil, esta situación la superé gracias a mi padre que me hizo ver que no ganaba nada al respecto contradiciendo a los demás, algo que también tuvo que hacer él y de una forma mas violenta en su época, ya que lo que yo hacia no era tan horrible en la época que me toco (años 1980s), pero si lo era en los años de su niñez y juventud (1940 a 1950), me recomendó que viera la religión como parte de la literatura, como una base de historias antiguas muchas ficticias, sobre las cuales se basaban muchas personas modernas para actuar y que aunque para mi parecer estaban equivocadas, debía dejar y respetar que creyeran, porque eso es la libertad de culto, que se debe ser flexible en esto, era mejor que llegar a los extremos que le toco vivir cuando la gente se mataba por sus convicciones políticas o religiosas.

Cuando comencé mis estudios superiores tenía una gran ilusión, porque sentía que podría ser un estudiante y un profesional aventajado, debido a mi buena capacidad de aprendizaje y de desempeño académico, sin embargo, una crisis de trastorno bipolar fuerte cambio esta situación.

Cuando estaba estudiando el primer semestre de mis estudios superiores, fui fuertemente afectado por el trastorno bipolar, cuando sufrí un fuerte cuadro psicótico, que me llevó a tener alucinaciones y una desconexión completa con la realidad, me retire de la universidad y fui internado por algún tiempo en una institución de salud mental, donde fui recuperado para este mundo, sin embargo, no sin sufrir consecuencias, la principal, la perdida de mis grandes capacidades académicas las cuales hasta ahora no he podido recuperar.

En el video documental que realizó Stephen Fry para la BBC Stephen Fry - Trastorno Bipolar I Parte  y Stephen Fry - Trastorno Bipolar II Parte muestra en la parte final un caso de una mujer joven que cuando niña era muy similar a lo que yo fui y que precisamente después de sufrir un fuerte episodio de la enfermedad, perdió gran parte de las capacidades académicas sufriendo un trauma grande por esta situación bien difícil de superar.




Para mi fue un golpe muy duro, pasar de ser el mejor del curso en el primer semestre, a ser uno mas del montón: Que tiene que esforzarse y aun así repetir materias para poder continuar, logré superarlo creo yo, pienso que el hecho de no saber el tipo de enfermedad que tenía y lo grave que podía ser (aunque el psiquiatra que me trató, me dijo que estaba enfermo y que debía medicarme de por vida), en mi ser consciente ignoré este hecho y no me preocupe demasiado, trate se continuar con mi vida normalmente, de pronto de haber estado en esta época, al saber que tenía una enfermedad mental grave e incurable, con todas sus características, de pronto me hubiese dado mas duro y no hubiese podido terminar mis estudios superiores.

La afectación fuerte de mi enfermedad vino muchos años después mas o menos a eso de los 35 años cuando siendo profesional ya y con muy buen empleo, fui despedido pienso yo gracias a un ataque de mi enfermedad, es mas, solo cinco años después vine a saber que la sufría.

Pienso a veces que el hecho de saber que tienes una enfermedad grave, muchas veces afecta mas que tenerla.  En la antigüedad cuando no se sabía ni se había catalogado el trastorno bipolar las personas tenían que sobrevivir a ella y de pronto para algunos, les pudo afectar menos que lo que nos pasa ahora cuando se tiene demasiada información al respecto.

El hecho es que: Pude sobrevivir relativamente bien durante unos 20 años, sin tomar cócteles de medicamentos, sin tener crisis demasiado fuertes que me provocaran internarme en un hospital, pero si episodios de manía que me causaron problemas sentimentales y laborales.

Después de salir de las crisis fuertes pasaba esos días sin medicarme de forma constante y solo lo hacía cuando tenía de nuevo desbalances fuertes, me funcionó relativamente bien creo yo, mi caso en particular puede decirse que no fue tan fuerte, o que afortunadamente lo pude manejar sin tanto medicamento, porque se tienen referencias de personas que con casos similares al mío, tuvieron problemas graves, que no les permitió llevar una vida normal, o donde los desbalances del trastorno bipolar les llevo a situaciones extremas, que terminaron en la drogadiccion, alcoholismo o que pusieron fin a su vida por su propia mano.

A pesar de no saber que era lo que sufría precisamente, tenía lo que se dice un insight o un sentimiento profundo en el subconsciente, que me dice que sufría del cerebro, que debía tratar de no dejarme llevar a los extremos, descubrí y aplique este descubrimiento: Que lo que me controlaba básicamente era dormir bien y cuando no lo hacía tenía que tomar algo para regular el sueño, regulándolo mis emociones se regulaban también, logré creo un autocontrol de mis emociones, sin embargo, ahora que se que es lo que tengo, no me atrevo a dejarme ir sin el medicamento de control, que tomo como una muleta, el cual no puedo dejar a un lado porque me caería, claro que tengo para decir que esta muleta, hasta ahora, de pronto me ha ayudado a que no haya vuelto a tener episodios fuertes, solo algunos desbalances mas leves.




miércoles, 5 de junio de 2013

Hiperactividad en niños y el síndrome de hiperactividad

Leí hace poco un artículo que me pareció interesante sobre el cual quiero hablar, http://actualidad.rt.com/ciencias/view/95483-psiquiatra-descubrio-tdah-enfermedad-ficticia, es sobre el síndrome de hiperactividad en niños (TDAH), el cual muchos dicen que fue una enfermedad inventada, el Dr  Leon Eisenberg fue uno de los colaboradores que en el año 1968 incluyó la enfermedad en el 'Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM por sus siglas en inglés)', antes de morir cuestionó su propia teoría y la forma como había sido usada en el tratamiento de millones de niños.

En años pasados se habló mucho de la venta del ritalín un medicamento que produjo inmensas utilidades a su productora y que básicamente sus ventas se debieron a los niños diagnosticados con TDAH.

Encontré un blog de una madre que dice que no todos los niños hiperactivos son TDAH y da como un caso especial la comparación de la prevalencia diagnóstica en Estados Unidos (mas 9%) y Francia (menos 0,5%).

Según las estadísticas el TDAH a ido en aumento, no precisamente porque los niños sufran mas de ella si no porque existe un interés comercial muy marcado para que aumente, así como pasa con muchas dolencias de la mente.

Una cosa es que un niño sea inquieto, travieso, activo, distraído a que sufra de TDAH; las causas por lo que un niño se comporta "hiperactivo" son muchas, se ha llegado al extremo que de una apreciación desprevenida de alguien que no sabe de los temas de salud mental, al ver un niño corriendo y gritando de felicidad tomarlo como afectado de TDAH.

Cuando se habla de un problema mental de un niño no es algo tan simple y creo que difícilmente la cifra de niños enfermos de TDAH o con problemas mentales sea tan alta como el 20% que es la prevalencia de dolencias mentales de niños en los Estados Unidos según estadísticas oficiales. Esta situación es muy critica tanto para los niños que no sufren de la mente, quienes están recibiendo medicamentos que no necesitan, la mayoría con efectos psicoactivos o con efectos secundarios perjudiciales para otros órganos, como también para los niños que realmente si lo están, porque las pruebas clínicas de los medicamentos que pudieran ayudarles no se hacen con los niños que realmente sufren de la mente.