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sábado, 18 de mayo de 2024

Instrumental, de James Rhodes, autobiografía de alguien que ha sufrido problemas mentales y problemas de adaptación a la sociedad

Instrumental, de James Rhodes (Libro)





Voy a repostear un artículo sobre el libro, lo leí hace poco, es la autobiografía de alguien que ha sufrido problemas mentales y problemas de adaptación a la sociedad.

Varios apartes de lo que se describe en este libro son parecidos en algo a lo que yo he sentido muchas veces, me identifico con el autor en mucho de lo que describe en cuanto a sus problemas mentales y de adaptación a la sociedad, el autor y a la vez personaje del libro fue víctima de abusos cuando niño y sufrió problemas mentales, mucho más fuertes que los míos, que lo llevó a estar internado en instituciones para personas con problemas mentales en tres oportunidades, tuvo varios intentos de suicidio, estuvo en el mundo del alcohol, de las drogas y se autolesionaba, pero después de todo logro salir adelante organizar su vida y llegar a ser una persona con cierta fama.

En mi caso, cuando era niño físicamente no fuí víctima de abusos sexuales, aunque si fui acosado y afortunadamente ahora vengo a saber no se como, logré evitar que me hicieran daño fisico, solo estuve internado en una oportunidad en una institución para personas con problemas mentales (manicomio) y no toque el mundo de las drogas, aunque si estuve un tiempo tomando bastante alcohol y todavía lo consumo, con poca frecuencia y en poca cantidad, por lo que se puede considerar que tengo un cierto grado de alcoholismo, lo otro es que no soy ni mínimamente famoso.

Esta es una historia de extremos y el caso mío no es de tantos extremos, pero concuerda y me identifico en lo que se refiere a como narra como funciona el cerebro de una persona con  problemas de adaptación a esta cruel sociedad.


La siguiente es una entrada de la pagina titulada La piedra de Sisifo la puede encontrar en  https://lapiedradesisifo.com/2017/09/29/instrumental-de-james-rhodes/, la  copié y pegue de internet.

 "Es difícil creer que algunos libros no sean producto de un milagro.  El libro Instrumental de James Rhodes lo es, Rhodes se ha convertido en uno de los pianistas más célebres del momento, estaba tan empeñado en autodestruirse que el hecho de que haya llegado a los cuarenta años ya es en sí un milagro. Como también lo es la publicación de este libro, este descenso a los infiernos más profundos, después de que la ex mujer de Rhodes interpusiera una demanda para detener su lanzamiento, argumentando que el relato que en él se narra podría angustiar al hijo del pianista, que padece TDAH y dispraxia, además de asperger. 










 Finalmente la corte suprema dictaminó que el derecho de Rhodes a contar su historia era primordial, amparándose en su libertad de expresión. El argumento de Rhodes difícilmente podía rebatirse: es como pedirle a la víctima de una violación que se calle, que no divulgue el crimen. ¡Y voilà! el libro Instrumental está en las librerías.

   Rhodes nació en el seno de una familia acomodada, pero su vida dio un vuelco de ciento ochenta grados cuando, entre los cinco y los diez años, fue violado en infinidad de ocasiones por un profesor de educación física.  Rhodes evita eufemismos como «abuso infantil», que no dan cuenta de la monstruosidad de las heridas físicas y mentales. que deja una experiencia como esta. A partir de ahí se torció todo. Hablar de trauma es quedarse corto. Rodhes desarrolló tics, TOC, depresión, drogadicción, alcoholismo, tendencias suicidas, y muchas más cicatrices, tanto por dentro como por fuera. Nada conseguía sacarlo a flote. Y motivos no le faltaban para seguir viviendo: el nacimiento de su hijo, una carrera exitosa como pianista, buenos amigos, gente dispuesta a invertir tiempo y dinero en él. No importa lo bien que le fueran las cosas. En el último momento Rhodes siempre encontraba la forma de joderlo todo. Cada uno de los capítulos del libro relata un momento crucial en la vida del pianista, ya sea de caída o de recuperación. En algún lugar de su cabeza, hay una retorcida idea que le dice que él es el culpable de sus violaciones; se tortura por ser víctima y por sentirse como víctima. Es como si esas violaciones se hubieran convertido en el inicio y en el centro de su vida.

   Solo la música ‒y tal vez el amor hacia su hijo‒ consiguió arrancarlo de ese abismo. Porque Instrumental no son solo las memorias de una existencia torturada. Recuperando el subtítulo del libro, además de locura hay también música y medicina. Instrumental es la confesión de cómo la música le salvó la vida a un pobre diablo. Cómo lo convirtió en alguien admirado ‒en esta sociedad tan superficial que suele tender a emparejar éxito y felicidad‒. Instrumental es un intento de hacer más atractiva la música clásica. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que decir: «la música clásica me salvó la vida»?


   Pero Instrumental es mucho más que una declaración de intenciones, es un mapa de ruta de lo que Rhodes hizo con la música clásica. No solo dijo que había que hacerlo sino que consiguió hacerlo. Despojó a la música clásica de su halo aburrido y polvoriento, atrajo a un nuevo tipo de público más joven y fresco, hizo más humanos a los compositores y a los intérpretes, consiguió que un canon inaccesible y elitista, de poca relevancia fuera del mundo académico o especializado, se hiciera popular. Es como si después de que la música clásica le salvara la vida, se sintiera en deuda y quisiera salvarle la vida a la música clásica. Instrumental también es un ensayo de divulgación musical. Cada capítulo o «tema» se abre con la sugerencia de un pieza musical ‒a la que es posible acceder a través de una página web gratuitamente‒ y con una pincelada del contexto histórico, social y biográfico de su compositor. Cada uno de los compositores elegidos, al igual que Rhodes, arrastra su propia herida. En una visión tremendamente romántica de la creatividad, Rhodes trata de describir cómo cada uno de ellos, al igual que él mismo, utilizó la música como sanación, como terapia.

   Y que no solo la música ‒y, por extensión, el arte‒ salva a los hombres, es también un mensaje que encontramos en Instrumental. También hay buenas personas dispuestas a ayudar a otras personas. Desde la Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo, nadie ha dependido tanto de la amabilidad de los extraños como James Rhodes. La carrera musical de Rhodes se recondució cuando Franco Panozzo, un agente musical internacional, le escucha tocar el piano y lo pone en contacto con el célebre profesor de piano Edoardo Strabbioli, con quien Rhodes tomará algunas lecciones en Verona y le hará centrarse en la
música. Cuando empieza a canalizar su estrés haciéndose cortes en los brazos con cuchillas de afeitar un amigo millonario llamado Bob le paga una estancia en una clínica en Arizona, mientras que Sir David Tang apoya a Rhodes en su sueño de convertirse en pianista de conciertos. ¿Y qué decir de Denis Blais, que no solo financió su primer álbum sino que se convirtió en su representante y que, en buena medida, gran parte del éxito de Rhodes se debe a él?

   Una poderosa historia de supervivencia, lucha, triunfo y esperanza. La historia de un niño que busca refugio en la música, de un hombre que abandona sus sueños por la trampa de un éxito financiero vacío y que retoma su camino, abrazando la existencia que quiere. Un ensayo sobre la industria de la música, una crítica a la psiquiatría, una advertencia a la sociedad para que protejan a sus niños. Para alguien que haya tenido contactos esporádicos con la música clásica es puede suponer un despertar. Todo eso y mucho más es Instrumental, y todo con una prosa agitada, al ritmo de la música, a ratos encolerizada y a ratos brillante, no siempre dentro de los límites de la corrección, pero desde luego llena de emoción. La experiencia que Rhodes vivió fue extrema y qué mejor manera de transmitirla que a través de una escritura igualmente extrema.Pocas veces la faja de un libro, que lo proclama como «libro del año» de una manera que puede parecer un tanto egocéntrica, esconde tanta verdad. Y qué poca justicia pueden hacerle mis palabras a esa verdad, comparada con la lectura del libro."

jueves, 13 de febrero de 2014

Cuando era bipolar y no lo sabía.

He leído bastante respecto a la bipolaridad en los niños y casi siempre se encuentra lo mismo, cuando se trata de definirlo:  Se dice que son niños demasiado inquietos, que no se concentran, inestables emocionalmente, en una pagina web encontré una definición que trascribo textualmente la cual no comparto: " el trastorno bipolar en los niños deteriora considerablemente la capacidad funcional en el colegio y las relaciones con los compañeros y la familia. Muchos niños con trastorno bipolar tienen discapacidades simultáneas y una baja autoestima."



Sin embargo, mi caso y de pronto otros, que son poco reseñados, sobre los cuales he encontrado en algunos textos: Se habla de todo lo contrario, sobre personas que son bipolares ahora; pero, en su niñez fueron muy diferentes a lo que se define ahora como los síntomas de un niño con trastorno bipolar.

En mi niñez fui muy estable, mas bien introvertido no era lo que se dice demasiado inquieto, tenía una buena autoestima y no se me dificultaba concentrarme, la descripción de como fui en esos días puede estar en el lado contrario, poseía un don de aprendizaje el cual me permitía rendir a un máximo académico, con un mínimo de esfuerzo, con solo leer una vez un texto o si el profesor era bueno y explicaba muy bien el tema, era suficiente para grabarlo, muchas veces sin tomar buenas anotaciones, para posteriormente sacar las máximas calificaciones.

Aunque considero que cuando niño no fui lo que se dice un alumno problemático, si fui bastante crítico en mis apreciaciones, lo que me llevo a tener problemas leves con algunos profesores, los malos, que afortunadamente para mi, eran pocos en el colegio donde estudiaba, porque muchas veces adelantaba o profundizaba en el tema a tratar y desde muy corta edad me atrevía a contradecirlos.

En el colegio solo tuve inconvenientes algo fuertes en las clases de religión, que no pasaron de esta materia como tal, pues mi colegio era laico y los problemas con la religión como materia solo se suscribieron a esta asignatura, como es un tema que para mi no posee una base concreta, llegar a unas conclusiones claras no me eran aceptables a mi edad juvenil, esta situación la superé gracias a mi padre que me hizo ver que no ganaba nada al respecto contradiciendo a los demás, algo que también tuvo que hacer él y de una forma mas violenta en su época, ya que lo que yo hacia no era tan horrible en la época que me toco (años 1980s), pero si lo era en los años de su niñez y juventud (1940 a 1950), me recomendó que viera la religión como parte de la literatura, como una base de historias antiguas muchas ficticias, sobre las cuales se basaban muchas personas modernas para actuar y que aunque para mi parecer estaban equivocadas, debía dejar y respetar que creyeran, porque eso es la libertad de culto, que se debe ser flexible en esto, era mejor que llegar a los extremos que le toco vivir cuando la gente se mataba por sus convicciones políticas o religiosas.

Cuando comencé mis estudios superiores tenía una gran ilusión, porque sentía que podría ser un estudiante y un profesional aventajado, debido a mi buena capacidad de aprendizaje y de desempeño académico, sin embargo, una crisis de trastorno bipolar fuerte cambio esta situación.

Cuando estaba estudiando el primer semestre de mis estudios superiores, fui fuertemente afectado por el trastorno bipolar, cuando sufrí un fuerte cuadro psicótico, que me llevó a tener alucinaciones y una desconexión completa con la realidad, me retire de la universidad y fui internado por algún tiempo en una institución de salud mental, donde fui recuperado para este mundo, sin embargo, no sin sufrir consecuencias, la principal, la perdida de mis grandes capacidades académicas las cuales hasta ahora no he podido recuperar.

En el video documental que realizó Stephen Fry para la BBC Stephen Fry - Trastorno Bipolar I Parte  y Stephen Fry - Trastorno Bipolar II Parte muestra en la parte final un caso de una mujer joven que cuando niña era muy similar a lo que yo fui y que precisamente después de sufrir un fuerte episodio de la enfermedad, perdió gran parte de las capacidades académicas sufriendo un trauma grande por esta situación bien difícil de superar.




Para mi fue un golpe muy duro, pasar de ser el mejor del curso en el primer semestre, a ser uno mas del montón: Que tiene que esforzarse y aun así repetir materias para poder continuar, logré superarlo creo yo, pienso que el hecho de no saber el tipo de enfermedad que tenía y lo grave que podía ser (aunque el psiquiatra que me trató, me dijo que estaba enfermo y que debía medicarme de por vida), en mi ser consciente ignoré este hecho y no me preocupe demasiado, trate se continuar con mi vida normalmente, de pronto de haber estado en esta época, al saber que tenía una enfermedad mental grave e incurable, con todas sus características, de pronto me hubiese dado mas duro y no hubiese podido terminar mis estudios superiores.

La afectación fuerte de mi enfermedad vino muchos años después mas o menos a eso de los 35 años cuando siendo profesional ya y con muy buen empleo, fui despedido pienso yo gracias a un ataque de mi enfermedad, es mas, solo cinco años después vine a saber que la sufría.

Pienso a veces que el hecho de saber que tienes una enfermedad grave, muchas veces afecta mas que tenerla.  En la antigüedad cuando no se sabía ni se había catalogado el trastorno bipolar las personas tenían que sobrevivir a ella y de pronto para algunos, les pudo afectar menos que lo que nos pasa ahora cuando se tiene demasiada información al respecto.

El hecho es que: Pude sobrevivir relativamente bien durante unos 20 años, sin tomar cócteles de medicamentos, sin tener crisis demasiado fuertes que me provocaran internarme en un hospital, pero si episodios de manía que me causaron problemas sentimentales y laborales.

Después de salir de las crisis fuertes pasaba esos días sin medicarme de forma constante y solo lo hacía cuando tenía de nuevo desbalances fuertes, me funcionó relativamente bien creo yo, mi caso en particular puede decirse que no fue tan fuerte, o que afortunadamente lo pude manejar sin tanto medicamento, porque se tienen referencias de personas que con casos similares al mío, tuvieron problemas graves, que no les permitió llevar una vida normal, o donde los desbalances del trastorno bipolar les llevo a situaciones extremas, que terminaron en la drogadiccion, alcoholismo o que pusieron fin a su vida por su propia mano.

A pesar de no saber que era lo que sufría precisamente, tenía lo que se dice un insight o un sentimiento profundo en el subconsciente, que me dice que sufría del cerebro, que debía tratar de no dejarme llevar a los extremos, descubrí y aplique este descubrimiento: Que lo que me controlaba básicamente era dormir bien y cuando no lo hacía tenía que tomar algo para regular el sueño, regulándolo mis emociones se regulaban también, logré creo un autocontrol de mis emociones, sin embargo, ahora que se que es lo que tengo, no me atrevo a dejarme ir sin el medicamento de control, que tomo como una muleta, el cual no puedo dejar a un lado porque me caería, claro que tengo para decir que esta muleta, hasta ahora, de pronto me ha ayudado a que no haya vuelto a tener episodios fuertes, solo algunos desbalances mas leves.