Experiencias sobre como vivo con el trastorno bipolar, comentarios sobre artículos de blogs y paginas web, mis apreciaciones sobre este y otros problemas mentales.
viernes, 11 de septiembre de 2026
¿Loco?
domingo, 18 de agosto de 2024
Los que amamos y sentimos con locura, somos anormales, pero no estamos enfermos,
sábado, 1 de junio de 2024
Loco
"Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general.
Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. En sus grises visiones obtienen atisbos de eternidad y se estremecen, al despertar, descubriendo que han estado al borde del gran secreto.
De un modo fragmentario aprenden algo de la sabiduría propia y mucho más del mero conocimiento propio del mal.
Penetran, aunque sin timón ni brújula, en el vasto océano de la «luz inefable», y otra vez, como los aventureros del geógrafo nubio, «agressi sunt mare tenebrarum quid in eo esset exploraturi».
Diremos, pues, si, que estoy loco.
Concedo, por lo menos, que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida... y un estado de sombra y duda, ...."
Digamos pues que si, que soy un loco, a pesar de que solo actúo de forma no común (anormal), en muy pocas ocasiones.
Todo comenzó cuando estaba en mi adolescencia (hacia el año 1984), cuando tuve que ser internado en una institución para personas con problemas mentales, después de mi primer ataque de locura, (según términos médicos: Episodio psicótico), esta clínica, no era tan cruel y tétrica como los manicomios que se muestran en las películas.
Hasta donde me da mi memoria, estuve internado cerca de tres semanas, pudo ser mas o menos pero no me acuerdo bien.
Después de la hospitalización temporal, pasé de un estado de psicosis fuerte como parte de un cuadro de manía intensa (locura) a un estado de remisión ambulatoria pero medicado (zombi drogado).
Se puede decir que después de mi internado en este sitio, logré volver a un estado de cierto equilibrio mental por muchos años, para después seguir con mi vida casi normal, pero las huellas de mi paso por esta institución no las he podido borrar del todo de mi mente y no fue solo el hecho de la institución como tal, que a mi concepto puedo considerar que realizo bien su trabajo, si no el creer que había estado loco, o que terminaría enloqueciéndome y perdiéndome de este mundo pero en vida, ese era mi pensamiento después de mi remisión, en este momento tengo un poco mas claro que según la definición de los psiquiatras de la época: Había sufrido de una crisis de un problema mental (que para mi no tenía nombre), que es probable que para la época se denominaba psicosis maníaco depresiva, al cual ahora se le tiene un nombre mas complicado, de pronto un poco mas complejo, pero que suena un menos grave, y mucho menos parecido a locura, además que está de moda en estos días (2024), ya que según muchas personas hay mucho famoso por ahí que dicen que la sufre: Se denomina trastorno bipolar, al cual se le han dado muchas subdivisiones, que en mi caso clasifico en el tipo I.
Después de salir de mi hospitalización psiquiátrica logré la remisión en buenas condiciones, sin embargo, algo que me marcó fuertemente fueron unas palabras que me resonaron mucho cuando empecé a ser tratado; cuando el psiquiatra me dijo: "Usted esta enfermo y a partir de este momento debe tomar medicación por el resto de su vida".
Según mi apreciación, la definición actual de trastorno bipolar es un eufemismo que pretende encubrir el estigma asociado al anterior termino: Psicosis maníaco depresiva, o el estigma que para muchos implica ser denominado simplemente loco, o alguien que se enloquece por ratos, porque esa es la definición popular a mi problema, de igual forma se le denomina a los que sufren esquizofrenia y de otros trastornos mentales, que como tales no pueden definirse bien como enfermedades mentales, pues según he logrado entender el termino enfermedad se refiere principalmente a problemas físicos corporales que no tienen que ver con el funcionamiento de la mente. Para un parroquiano es igual un esquizofrénico, un bipolar o una persona que sufra de un problema mental entre los miles que definen los manuales de psiquiatría moderna: "Es simplemente: Un loco"
Considero que para mi puede haber sido importante conocer en mas detalle mi problema y tratar de entender como se desarrollan sus manifestaciones, como evitar llegar a estados graves, pero para las personas comunes y corrientes no es un tema de interés, ¿Por que debe interesar el tema de las personas locas o desadaptadas a las personas que se consideran normales? pienso que no mucho y menos si no lo sufren o personas muy cercanas lo sufren.
A pesar que la sociedad ha avanzado respecto a la discriminación del diferente al promedio (al anormal, diciéndolo en crudas palabras), todavía persiste la estigmatización para los que sufren ciertos problemas, como los mentales, se ha avanzado pero falta más, lo que expreso en este espacio y lo que otros expresan en sitios parecidos va en esa dirección, en mostrar que no somos seres de otro mundo, somos de pronto diferentes y somos pocos, pero somos personas que tenemos diferencias en ciertos aspectos, sufrimos con problemas de la mente que pueden ser manejados hasta cierto punto gracias a los avances científicos o aún a pesar de estos.
En mi caso escribo sobre mi problema mental, algo que quizás solo me debiera interesar a mi, soy en términos coloquiales un loco que escribe, que para hacerlo tiene que basarse en lo que siente, que se ayuda con lo que sienten y expresan otros, porque muchas veces se me dificulta decirlo con mis palabras, esta es la situación que tengo en este momento, aunque como lo dije anteriormente y en otras ocasiones: No pretendo volverme famoso, o rico con este blog, sin embargo, me encanta que alguien lo lea, me alegra cuando las estadísticas me dicen que varias personas lo han leído últimamente y mucho más cuando se comentan las entradas.
Si, Soy de pronto un loco mas, para decirlo más elegante soy unbipolarmas
Sin embargo, considero que en mi caso particular estar loco es un estado temporal o para mejor decir entro en un estado de locura de cuando en vez y normalmente paso desapercibido ante casi todas las personas, se puede decir que la mayor parte del tiempo soy una persona cuerda o mejor dicho actúo de forma normal, mis estados de locura son realmente muy pocos, solo en una oportunidad tuve unos sentimientos profundos de infinita sabiduría, de total inspiración, iluminación, dios me hablaba en el oído y yo lo ignoraba, pero el tiempo que duró mi delirio fue muy corto comparado con todo lo que he vivido, estadísticamente puede decirse que no pasó.
Cuando entro en esto que llamaré estado de locura temporal (Manía, según psiquiatras), llego a un estado de clarividencia, donde descubro cosas que han estado al alcance de mi conocimiento, pero que no había captado antes por no analizarlas bien, sin embargo, son tantas y de tantos aspectos al mismo tiempo, que termino abrumado. Es como cuando uno está en un sueño que vislumbra y descubre todo, pero estando despierto; de ahí que Poe lo describa dentro de su forma poética al decir: "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche", médicamente en la actualidad esto que he estado diciendo es un síntoma del trastorno bipolar, como también lo puede ser de otros pu´´´´xftf´´´ problemas mentales y lo llaman estado psicótico, pero a diferencia del sueño cuando uno interactúa con seres que uno mismo ha creado, uno estando despierto interacciona con seres reales y choca muchas veces con ellos, porque mucho de lo que uno hace esta en contra de las normas y digo normas refiriéndome a lo que la mayoría hace.
Cuando uno pasa mucho tiempo en este estado donde se siente una infinita felicidad y no se regresa a la triste realidad; se necesita de un impulso de algo, es cuando las personas buscan ayuda, o cuando la sociedad a su alrededor decide parar esta situación, antes se encontraba con el alcohol u otras sustancias que se tenían al alcance sin ser ilegales o ahora se buscan sustancias mas potentes las drogas de las cuales hay algunas legales y otras ilegales, mediante estas se intoxica el cuerpo y la mente bloqueando este estado anormal pero muchas veces causando daños, ademas muchas de estas drogas son para el resto de la vida por su forma de actuar al volverse la persona dependiente de ellas.
Nota: La primera parte en negrilla, no es de mi autoría pero como dice una canción por ahí: Esa canción es mía por un derecho casual, ya que define lo que siento en algún momento y se puede decir que su letra soy yo, sin embargo, esa forma de escribir solo la puede hacer una persona como lo fue Edgar Allan Poe y hace parte de su cuento Eleonora, este cuento lo pueden ver en mi versión prologada e ilustrada en:
domingo, 26 de mayo de 2024
MI problema mental version 5.0
Mi problema mental
A pesar de ser posible que para los psiquiatras que me trataron, sobre todo en mi crisis fuerte, tenían algo claro mi problema (para 1984 era un paciente que sufría una crisis psicótica debida a un posible trastorno maníaco-depresivo), pero para mi en ese año 1984 era todo un dilema, luego por internet encontré ya en el año 2007 que lo que sufro encaja en lo que últimamente se ha decidido llamar trastorno bipolar y que este tiene varios tipos encajando en el denominado tipo I.
Durante mucho tiempo conviví con mi problema mental sin darme cuenta, o mas bien sabiendo que padecía de algo, pero tratando de no darle importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello, a menos que estuviera cerca a una crisis, adicionalmente la mayor parte del tiempo parezco una persona normal con o sin tratamiento y solo ante unos pocos he parecido como un loco o una persona que actúa raro porque esta siendo afectada por un trastorno mental, sin embargo, vengo a darme cuenta últimamente que mis actuaciones con las personas que me rodean son a veces extrañas y tengo patrones de comportamiento no tan promedio, además que soy una persona que tiende a aislarse.
En la antigüedad y aun hoy en día muchas personas sufren de problemas de la mente sin saberlo o sintiendo que tienen algo pero sin darle importancia, eso les pasaba o les pasa a los que esta etiquetados como bipolares y muchos vivieron o viven felices o no, sin saber que significaba o significa trastorno bipolar, es mas esta etiqueta es muy reciente, en la antigüedad ni siquiera existía (antes o una persona estaba loca o era normal, de pronto sufría crisis de locura y volvía a la normalidad pero no existía la definición de un tipo de trastorno mental como lo es hoy, además como no era tratada con drogas que la modifican esta no presentaba las condiciones de lo que es hoy llamado trastorno bipolar).
Mi problema mental ha estado últimamente bajo control, muchas veces con ayuda de médicos, otras solamente por mi experiencia, sé un poco más de cómo es, por lo que trato de mantenerme en equilibrio y cuando tengo los primeros síntomas de un desbalance, he sabido y logrado pararlos, aunque sintiendo los efectos de un sube y baja emocional que me hace sentir realmente mal, para mi fortuna, hasta ahora he logrado cortar el avance hacia una crisis mayor, la cual no he vuelto a tener.
viernes, 10 de mayo de 2024
¿Cómo se siente enloquecer de repente?
jueves, 22 de abril de 2021
Iluminación o Delirio
Diremos, pues, que estoy loco.
"....Concedo,
por lo menos, que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el
estado de razón lúcida, que no puede discutirse y pertenece a la
memoria de los sucesos de la primera época de mi vida, y un estado de
sombra y duda, que pertenece al presente y a los recuerdos que
constituyen la segunda era de mi existencia...." (Edgar Allan Poe)
Soy de pronto un loco, pero esto no es todo el tiempo, o para mejor decir entro en un estado de locura de cuando en vez, la mayor parte del tiempo soy una persona cuerda o mejor dicho actúo de forma normal, mis estados de locura han sido realmente muy pocos y han durado poco tiempo, solo en una oportunidad tuve unos sentimientos profundos de infinita sabiduría, de total inspiración e iluminación, Dios me hablaba en el oído y yo lo ignoraba.
Cuando entro en esto que llamaré locura (medicamente llamada también delirio, manía o estado psicótico), llego a un estado de clarividencia, donde estoy lleno de superpoderes con los cuales descubro tantas cosas que han estado al alcance de mi conocimiento, pero son tantas y de tantos aspectos al mismo tiempo, que termino abrumado además que descubro que no las había captado antes por no analizarlas bien. Cuando he entrado en estado de locura, siento igual a estar soñando, donde se tiene la libertad que da la capacidad de vislumbrar, entender y descubrir todo, pero en esta oportunidad estando despierto; de ahí que Poe lo describa dentro de su forma poética de decir:
"¿Es iluminación? o ¿Es delirio? Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche",
Medicamente
en la actualidad esto que he estado describiendo lo llaman manía
intensa, sin embargo, a diferencia del sueño cuando uno interactúa con
seres que uno mismo ha creado y que no pueden afectarlo a uno; cuando se
llega a este estado de delirio, nuestro cerebro funciona igual a como
cuando estamos soñando, aunque se está despierto, pero donde hay que
interactuar con seres reales, por lo que uno puede chocar muchas veces
con ellos y terminar siendo afectado por lo que uno ha hecho, porque
mucho de lo que uno hace en este estado de locura está en contra de las
normas y digo normas refiriéndome a lo que la mayoría hace.
Cuando
uno pasa mucho tiempo en este estado llámese manía o locura solo se
siente una infinita felicidad y no se desea regresar a la triste y cruel
realidad, para volver de nuevo al estado normal se necesita de un
impulso, de algo que la persona necesite en el mundo real, es cuando las
personas buscan ayuda, o cuando la sociedad o alguien a su alrededor
decide parar esta situación, antes se encontraba con el alcohol u otras
sustancias que se tenían al alcance sin ser ilegales o ahora se buscan
sustancias más potentes las drogas de las cuales hay algunas legales y
otras ilegales, mediante estas se intoxica el cuerpo y la mente
bloqueando este estado anormal, aterrizando la persona en la realidad,
pero muchas veces causando daños, además muchas de estas drogas son para
el resto de la vida por su forma de actuar al volverse la persona
dependiente de ellas.
Antes las personas afectadas con estos
estados casi siempre volvían por si mismos al estado normal ayudados por
drogas o simplemente porque las crisis hacian su curso y se regresaba a
un estado libre de delirios, ahora existen los medicamentos
psiquiátricos, que son drogas psicoactivas que logran revertir de forma
inducida y controlada los síntomas.
sábado, 14 de noviembre de 2020
Aranzazu, una ciudad donde el 5% de las personas son bipolares
Se dice que el trastorno bipolar afecta alrededor del 1% de las personas, pero existen diferencias en cuanto a la prevalencia de este problema de acuerdo a varios factores, se ha encontrado que en Colombia existen regiones donde la prevalencia del trastorno bipolar es mayor al promedio general y como en el caso de Aranzazu se tiene una cifra del 5%.
A continuación se republica un articulo de la revista SOHO y habla de un lugar en Colombia donde un 5% de las personas son bipolares
La publicacion original se encuentra en https://www.soho.co/historias/articulo/aranzazu-el-pueblo-de-los-bipolares/12548
Aranzazu, el pueblo de los bipolares
Marianne Ponsford © 2010
Revista SOHO Colombia
Aranzazu, una ciudad donde el 5% de las personas son bipolares
Cuando uno sube hacia Aranzazu desde el sur, desde el valle del río Cauca, tiene la sensación de que se lo está tragando la montaña. Atrás se queda la planicie abierta y verde, con sus enormes ceibas centenarias meciéndose con modesta dulzura a la vera del río, en ese aire como dormido de la tierra caliente. Primero el paisaje se va ondulando y se llena de cerros breves, como un mar que se inquieta antes de la tormenta. Después de dejar atrás Pereira, la carretera comienza a serpentear cuesta arriba sin tregua hasta llegar a Manizales. Pero en Manizales uno todavía alcanza a ver el valle, amplio y magnífico, en la distancia.
En cambio, en el trayecto que va de Manizales a Aranzazu, un municipio en el norte del departamento, la cordillera parece un abanico que se cierra de golpe. Los cauces de las quebradas no son más que navajazos entre las altísimas paredes verdes, llenas de una vegetación húmeda y bella, misteriosa.
Aranzazu está casi a 2.000 metros de altura, y hace un sol radiante al mediodía. El pueblo no puede ser más pintoresco.
Los jeeps de colores se alinean en la plaza central recién remodelada, parqueados como para una exposición. Las casas están perfectamente pintadas, no hay un solo papel en el suelo, y todo el pueblo parece haber decidido salir a la calle: es sábado, y la gente de las veredas vecinas ha venido a comerciar. Los hombres llevan sus camisas recién planchadas, impecables, su toallita al hombro, su bigote recio y su sombrero blanco bien puesto, y se juntan en grupos pequeños a conversar. No parecen tener ninguna prisa. Hay una sensación muy nítida de próspera dignidad.
El pueblo es tan escarpado, y el desnivel entre la imponente iglesia y el terraplén de la plaza es tan alto que debajo de la iglesia se han montado algunos negocios. Curiosamente, esa hilera de almacenes que dan a la plaza, empotrados debajo de la iglesia —que ya de por sí tiene pretensiones de catedral—, le dan al edificio un aire de exagerada monumentalidad.
Aranzazu tiene poco más de 12.000 habitantes, y de ellos, 580 han sido diagnosticados con trastorno afectivo bipolar. El término médico suena extraño, sobre todo porque nada tiene que ver con el afecto. Tal vez ayude saber que hace 25 siglos, Hipócrates lo llamaba melancolía. O tal vez no, porque la palabra melancolía ha ido adquiriendo a través de los siglos un significado entre ingenuo y nimio, el del padecimiento romántico por excelencia, y sirve para poco más que para un título y un puñado de versos memorables. La enfermedad, en cambio, es terrible.
Llamémosla Ana.
Hace tres meses, una mañana de mayo, Ana se ahorcó. Cerró con llave todas las puertas de su casa, aseguró las ventanas y se dirigió a la cocina. Tomó una vela, la prendió y la puso sobre la mesa, como si hubiera querido ella misma anticipar su velorio. Ató una soga a la viga del techo, hizo el nudo, se lo metió por la cabeza, apretó fuerte, se subió a una silla y saltó. Ana tenía 58 años y vivía con su esposo en una finca de la vereda Campoalegre, en Aranzazu, y el suyo es el tercer suicidio en ese municipio en lo que va corrido del año. Los tres suicidas habían sido diagnosticados con el trastorno afectivo bipolar, al igual que el 5% de los habitantes de Aranzazu.
Voy a intentar reproducir aquí, en términos legos, lo mejor que pueda, en qué consiste la enfermedad. Le debo a la amable paciencia del psiquiatra Eduardo Baena lo que he entendido y, así mismo, la seca tristeza que me ha quedado ante las devastadoras cifras de bipolaridad en la región.
Todos los seres humanos tenemos estados de ánimo que oscilan entre la alegría, la felicidad y la tristeza leve o profunda. Reaccionamos ante los acontecimientos traumáticos de la vida, como ante las buenas noticias. En toda vida hay tantos dolores como alegrías. Y a veces, tantas veces, mucho más sufrimiento que felicidad. Digamos que si uno traza una línea recta horizontal, oscilamos suavemente hacia arriba y hacia abajo, trazando una suave curva que sube y baja, atravesando esa línea horizontal. En los pacientes bipolares, esa curva es simplemente mucho más pronunciada. Dramáticamente más. Si tienen un episodio y la curva sube hacia el territorio llamado manía, pueden llegar a tener ideas delirantes —curiosamente, muchos se creen dioses, sanadores, salvadores del mundo—, comportamientos irascibles, una euforia desmedida (gritan, saltan, se ríen a carcajadas) y un amor propio magnificado hasta el absurdo. Gastan enormes sumas de dinero convencidos de que son genios financieros y asedian a las personas del sexo opuesto creyéndose irresistibles. Apenas si duermen, y despliegan una energía desmesurada. Se creen perfectos, brillantes, poderosos. Superiores a todos los demás. Y por supuesto, es imposible razonar con ellos. Algunos pacientes solo tienen este tipo de episodios, pero otros llegan a entristecerse hasta tal punto —y aquí la curva se desploma—, que caen en la más profunda depresión. Y en esa depresión, el 15% de los pacientes se suicida. El 15%. Lector, este promedio es más alto que el de la mayoría de las muertes por diagnóstico de cáncer. Pocas enfermedades tienen un índice tan alto de mortalidad.
El trastorno afectivo bipolar se puede tratar y el paciente, tener una vida más o menos normal. Ese paciente debe ser monitoreado todo el tiempo, porque la medicación para la fase maníaca es distinta a la que se administra en la fase depresiva. Y la medicación no garantiza que no pueda tener recaídas. Hasta hace cuatro años, en Aranzazu ni siquiera había un psicólogo de planta. Hoy, Leidy Johanna Ocampo, cuya ayuda para este artículo ha sido invaluable y cuya sobria compostura profesional contradice sus pocos años, vive allí. Si algo le gustaría es que hubiera un psiquiatra de planta en el municipio. O por lo menos uno que viniera una vez por semana. ¿No es lo mínimo que se puede pedir? Caldas no es un departamento pobre. Pero en los tiempos que corren el progreso se mide con otras varas y es más importante invertir en carreteras que en salud. Y es que cada vez que un paciente tiene un episodio maníaco, debe ser hospitalizado de inmediato. Ante la falta de un psiquiatra local, deben ir hasta Manizales. Sí, en su estado. Sí, muchas veces solos. Y sí, se pierden por el camino, no llegan, por supuesto. Es insensato. Pero solo un psiquiatra puede hospitalizar y medicar.
Si el paciente se medica, su vida puede ser como la de cualquiera. Alan García, el presidente de Perú, por ejemplo, es bipolar. Y de hecho, una amiga de Ana asegura que era una persona completamente normal. Recuerda, sí, una tarde, años atrás, en la que comenzó a gritar como loca, sin motivo. Y que la llevaron al hospital mental de Manizales. Pero aquello había pasado. Ana no estaba, aquella mañana de mayo de su suicidio, en tratamiento; ningún psiquiatra la veía; no tomaba ninguna medicación.
¿Por qué? Hay que preguntarse por qué. Si las estadísticas dicen que el porcentaje de la población mundial aquejada por el trastorno afectivo bipolar está entre el 0,4 y el 1,6 % de la población, ¿cómo es posible que las cifras de Aranzazu lleguen al 5%?
¿Qué tiene este plácido pueblo de particular? La respuesta es nada. Aranzazu no tiene nada que lo distinga de los otros pueblos de la zona y comparte con ellos su historia. Simplemente, la Universidad de Antioquia —entre los muchos estudios que ha hecho en la zona a lo largo de los años— llevó a cabo una investigación exhaustiva hace siete años en el municipio. Y a partir de ahí, han llegado a la prensa algunos pocos artículos sobre los bipolares en Aranzazu. Es por eso que esta revista me ha enviado al pueblo. Pero la realidad es aún más turbadora: toda la zona del norte de Caldas, del sur de Antioquia e incluso de Risaralda tiene un porcentaje similar de bipolaridad. De hecho, entre el 70 y el 80% de los pacientes del hospital mental de Pereira egresan con diagnóstico de trastorno afectivo bipolar. Y en Aguadas, cuya población es más alta que la de Aranzazu, el año pasado había casi 700 casos diagnosticados. Así mismo, podría dar aquí las altas cifras de intentos de suicidio en Pensilvania del 2008. Si se navega por la red con paciencia, los ejemplos van corroborando toda esta triste realidad: Santuario, Pácora, Salamina… Los hospitales y centros de salud de la zona lo saben. Las cifras del sur de Antioquia son también tan altas, que no es exagerado hablar de una endemia en la zona, cuya definición es sencillamente una enfermedad que afecta a un número de individuos superior al esperado en una población durante un tiempo determinado.
Ahora sí podemos intentar responder por qué. Para ello, es necesario primero contar lo que se sabe sobre las causas del trastorno. La bipolaridad es una enfermedad que resulta de varios factores: unos genéticos y otros ambientales. Es decir, es necesario heredar la alteración genética, pero es posible que a pesar de tenerla, la enfermedad no se desarrolle nunca. Hace falta —no sé muy bien cómo decirlo y me excuso por la torpeza— un golpe de la vida. Los factores ambientales que se suelen citar como detonantes frecuentes son la pérdida de uno de los padres, el abuso físico y sexual en la infancia y los sistemas educativos represores, muy severos. O el trauma del parto en las mujeres. (Fotos invaluables de la historia)
El factor genético se debe simplemente a que toda la zona fue poblada por la colonización antioqueña. Y los colonos, que buscaron las tierras altas, más frías, para evitar el paludismo, fueron fundando los pueblos de Caldas anclados en lo alto de esa dura y cerrada montaña. La geografía, allí, no es inocente. Se dice que la alteración genética (que no es fácil de rastrear y todavía hay mucho de especulación en ello) fue heredada de los vascos, y ellos, a su vez, de las migraciones judías en el viejo continente.
Cuando se habla de la colonización antioqueña, a veces se piensa que la migración hacia el sur en busca de oro y fuentes de sustento que se dio a lo largo del siglo XIX fue inmensa. Pero no. No eran más que un puñado de gentes en busca de una vida. Los pueblos eran diminutos y aunque no les guste demasiado admitirlo, se casaban entre sí. Es la endogamia la que ha producido las cifras. Ignacio Zarante, profesor asociado del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana, dice que no es gratuito que los primeros códigos penales europeos castigaran, ante todo, el incesto: puro instinto de supervivencia. Pero es que en Europa no existe ese apretado nudo de las cordilleras colombianas, que sumieron esos pueblos en un aislamiento casi total durante siglos. De hecho hoy, uno nota que entre pueblo y pueblo del norte de Caldas hay casi exactamente una hora en carro. Y esa hora de hoy, cuenta el doctor Zarante, equivale a un día a caballo del siglo antepasado. Estaban bien lejos entre sí.
Y es que toda la historia se confabula. Los indígenas de Antioquia fueron exterminados con más eficacia que los de otras regiones del país. Uno lo ve en el pueblo: blancos, de ojos claros, buenos mozos. Los fenotipos son muy recurrentes: si uno lo piensa, no es gratuito que la imagen de un Juan Valdez produzca tan alto grado de identificación colectiva. Es que las gentes se parecen mucho.
Algunos habitantes de Aranzazu han elaborado con paciencia su árbol genealógico, y se sabe que la mayoría de sus habitantes descienden de Marinilla. Se han hecho estudios para evaluar las relaciones genéticas entre los habitantes de uno y otro pueblo, analizando la frecuencia de los apellidos. El resultado es que los dos pueblos comparten, hoy por hoy, el 45,6% de ellos.
Es por eso. Por eso hay tanta gente allí que se hunde en el quieto abismo de la depresión.
Paréntesis. ¿Será casualidad que la música montañera sea tan triste? ¿Que en sus estrofas hasta los guaduales se echen a llorar? ¿O qué el tango tenga en la cultura antioqueña tanto arraigo? ¿Dónde acaba el cuerpo y dónde empieza el alma de los hombres? ¿Dónde se encuentran? ¿Dónde se acaba el sufrimiento del cuerpo y dónde comienza el sufrimiento del espíritu?
La cultura católica es tan binaria, tan simple, que ha creado un poderoso modelo de oposiciones: el bien y el mal, el cielo y el infierno, el cuerpo y el alma. Pero la realidad no está hecha de efectistas antagonismos sino de ambiguas zonas grises.
Ana no lo supo nunca, pero es posible que el alma de los hombres esté alojada en alguna misteriosa combinación genética. Que toda expresión de la voluntad de elevación del espíritu del hombre puede ser leída desde la biología. Toda ansia humana de trascendencia, toda pregunta por la existencia, podrían estar encapsuladas en el denso ovillo de los cromosomas. Polvo eres y en polvo te convertirás.
Te dije, lector, que esta era una historia triste. No es la historia de un pueblo de locos, en absoluto. Aquí no hay caricatura posible. En Aranzazu la vida es apacible, y el pueblo, abrazado de verde, es muy hermoso. Sus habitantes son, de veras, amables y tranquilos. La sirena del pueblo suena a las diez de la noche y todos los menores de edad deben marcharse a casa. Pero tras las puertas cerradas de todos esos pueblos y ciudades de la zona, mucha gente sufre. Lo que pasa es que este tipo de enfermedades se absorben como tragedias silenciosas. Con un "aquí hay mucha gente como apagada" aceptan el problema. Pero eso que la psiquiatría llama, con correcta asepsia profesional, factores ambientales se traduce en infancias muy dolorosas, en las durísimas vidas de las gentes pobres, en una historia de poca escolaridad, de maltrato, de absurdas exigencias: sea fuerte, sea berraco, no llore, sea macho, haga plata, triunfe o usted no sirve para nada. Y si es mujer, aguante, mija, que para eso vino al mundo. Esa es la cultura paisa. (9 Rasgos maravillosos de los colombianos)
La historia de vida de Olga, la segunda mujer que se suicidó este año, es desoladora. Huérfana, explotada de niña por parientes lejanos, probó el bazuco antes de los diez años. Por fin, después de muchos penosos ires y venires, de un matrimonio y hasta de un hijo, logró encontrar algo de felicidad con una joven mujer. Pero su hermano, al enterarse, horrorizado, amenazó a su pareja, y esta la abandonó. Olga tenía 38 años cuando se quitó la vida. Había sido diagnosticada, pero tampoco tomaba medicación.
Los prejuicios, la intolerancia, la reaccionaria cerrazón son como espejos metafóricos del infranqueable relieve. ¿Dónde acaba pues la geografía del paisaje y dónde comienza la geografía del corazón? ¿Dónde el adentro y dónde el afuera de las cordilleras? ¿Y cuántos de nosotros portamos en los dedos los anillos de Saturno, ese dios implacable de la tristeza exagerada?
Pero, de nuevo, hay que llamar a las puertas del desarrollo. Apertura, educación, más inversión en salud mental. No puede terminar de otra forma este artículo más que tocando a las puertas de la Secretaría de Salud de esos departamentos. Si los pacientes están monitoreados, medicados, lograrán el milagro feliz del equilibrio. Y eso es más progreso que cualquier autopista, aunque nadie pueda inaugurarla ni hacer discursos autocongratulatorios. Nadie puede cortar la cinta exacta la felicidad. Pero para muchos, para un altísimo 5% de una vasta población, sí se puede procurar un poco de sombra fresca para el salvaje sol de la melancolía.
Locura o mania
jueves, 5 de diciembre de 2019
Como se siente entrar en un estado de locura (episodio psicótico)
jueves, 29 de noviembre de 2018
Los últimos post de nosoyyosoyyo
Quisiera que las personas que entran a este blog porque lo han leido antes y buscan algo nuevo aqui, conozcan lo que se siente cuando se esta en situaciones difíciles, que lo hacen a uno cuestionar mucho y hasta pensar que no se justifica estar aquí en estos momentos, que mejor fuera dejar de vivir, sin embargo, son cosas que se piensan, que se expresan y cuando esto se hace se presenta un desahogo que evita llegar a extremos de causarse daño. Este tipo de blogs me los vengo encontrando de forma periódica y casi siempre cuando la persona que los escribe sale de la crisis estos blogs desaparecen. Me acuerdo en estos momento de Anfitrite, de Blue (blog carne de psiquiatra), los cuales en su momento publiqué parte de sus entradas y los comenté también."
Este es el último post de nosoyyosoyyo
"Autorizame a jugar un recreo que imagine para vos. Dejame mostrarte el tablero, el campo de batalla descrito por mis palabras utópicas y quijotescas, esas que descreen de la pavura que recorre mi espalda y eriza mi piel. Dejame darte mi mejor versión, mi mejor sonrisa, mi mirada más brillosa. Permitime hacerte creer que no existen las heridas en este cuerpo lascerado hasta en su partes más escondidas, más protegidas de la urbe que roza y marca. Quiero creer que nada fue verdad, que soy lo que elijo ser y que ya no tengo que correr, que escapar de las turbulencias que sacuden y quiebran mi piel de porcelana que, como muñeca de vitrina caída, ya no tiene donde más repararse en sus añicos que no coinciden.
Dejame ser pura, fresca y adictiva. Por favor, quisiera teatralizar quien sueño ser, al menos juguemos a intentarlo.
Alejá tus ojos de mi sangre turbia y purulenta, es mi néctar maldito que todo lo vuelve viscoso y denso. Y nunca observes mi alma, esa que se esconde en mis pupilas aguadas de tanto llorar por la niña que maté mientras se mecía en mis brazos.
Juguemos a que soy nueva, a que nazco frente a tu persona y que no existe reencarnación ni vida pasada que se esconda en esta realidad alterna.
Juguemos a que la maldición nunca fue profecía, que la hechicera no marcó a esta niña por celos a su belleza y a su sonrisa constante, juguemos a que no cargo con tal maleficio.
Dejame contar mi propia historia, creer que soy dueña y tengo la potestad de ser la patrona de mis emociones, que son mías, que no me invaden y aprisionan en una mala pasada que me deja esclava de esta sentencia a muerte, de ese ahorcamiento en la plaza pública.
Permitime contarte lo que todavía queda de mí, lo que todavía late ingenuo y vulnerable en mi pecho que ya no necesita escudo, que ya está endurecido por las batallas.
Es tan lindo verte curiosearme por primera vez, porque son esas primeras miradas las que logran descubrirme auténtica y cándida.
Juguemos a este juego que inventé para vos y para mí. No hay alfiles, no hay torres ni caballos para un jaque mate inminente. Dejame jugar a que soy, mientras vos apostás a sorprenderme insolentemente hasta que el carruaje se convierta en calabaza y los brillos en arapos, y sólo reste mirar a la cenicienta con los pies descalzos pero esta vez, sin zapatos de cristal que la salven de su destino.
Al final de cuentas… somos aquello que protegemos más recelosamente del destrozo.
Este es el penúltimo post de nosoyyosoyyo
Vuelven las etapas depresivas. Vuelve la ceniza mortuoria a tapar los poros que no logran oxigenar la piel y mata. La angustia es tan inmensa que aprieta fuerte la garganta y nos obliga a pedir muerte, liberación, bandera blanca.
Son cuchillos, decenas de ellos enterrados en el pecho, en el alma, en el corazón. La cabeza da vueltas y vueltas y vueltas y se marea como alcohólico a punto del desmayo. La desesperación es poder, es mandataria, es decisiva en estas horas en donde vivir cuesta la vida. Regálame paz. Regálame sonrisas. Regálame amor. Sálvame. Sálvame de esta que me está llevando como río bravo que te golpea contra las piedras que no atajan.
¿Acaso no ven que me quedo por ellos? ¿Que como paciente terminal me aferro a una vida de dolores solo para que estén tranquilos?
Cuanto deseo unas manos amigas que entiendan y me acompañen en la partida con un abrazo, con un beso en la frente, con un gesto de aceptación, de saber que estoy haciendo las cosas bien.
Nadie ve el barro que tragamos para seguir, porque afuera hay luz, hay brillo, y lo de adentro, mientras no se vea, no coexiste con ese exterior, no para ellos.
Necesito calma por favor. Y mucho amor. Regálame una sola risa que me salve este segundo. Hazme volver aunque tengas que golpearme el pecho para que el aire vuelva a ingresar. Pégame duro, pégame fuerte, que necesito sentir algo más que este suplicio homicida.
post de nosoyyosoyyo del xx de noviembre de 2018
Siempre a este paso de la muerte, a esta corta distancia donde bailo al filo de la caída, al borde de la liberación del alma en pena. Siempre la posibilidad oscura como salvación prometida, como respiro, bocanada de aire en este mundo de oxígeno enmohecido.
Es el ángel y el diablo en nuestros hombros, prometiendo imposibles, intentando convencernos, pero es el ángel el que me llama al olvido, el que me seduce al salto, el que promete liberarme de las penurias de una tierra que degolla los sentimientos más puros y vulnerables que cargo a cuestas.
Siempre a un paso de la muerte, ¿acaso los que me quieren también saben de esta posibilidad que me aguarda a la vuelta de la esquina, junto a la calle de al lado?. Siempre que pienso en ellos pienso en cuán consientes son de que quizás mañana ya no los acompañe en su andar, en su día a día, en sus planes a futuro. ¿Entonces se detendrían a observarme, a darme el último abrazo, el último te quiero para que lleven consigo sin culpas ni promesas en pausa?.
Y en el final, cuando mi espíritu vuele al fin lejos de tanto dolor e injusticias, sabrán festejarme o llorarán por no seguir con ellos, aunque eso me condene a una prisión de martirios que jamás sintieron, que jamás van a sentir.
Siempre esta corta distancia entre el soy y el fui. Entre el vivo y el una vez viví. Y es que hace tanto tiempo ya que la muerte dejó de asustarme, desde que la abracé como amiga y compañera, como leal soldado que se para frente a su capitán para recibir las balas en esta guerra que me lleva a mal tratar.
Siempre a un paso de la muerte, ¿él también sabrá que no me perdió el día que se fue? O acaso cuando le llegue a sus oídos la noticia de mi deceso recién ahí se dará cuenta de que me tenía real, tangible, a un paso de un beso, de un felices hasta que la muerte nos separe. ¿Lo encontrará solo? ¿Lo encontrará con descendencia? ¿Acaso sabrá perdonarse las veces que no me vivió?
Siempre este maldito paso, sin temor, sin la angustia de partir, este maldito paso y todos los fantasmas en el medio, esta culpa de irme y ser feliz, libre de una vez. Este suicidio en vida, y esa vida en el suicidio."
Este post ha sido copiado y pegado desde el blog original de nosoyyosoyyo ver mas en http:77nosoyyosoyyo o en https://nosoyyosoyyo.wordpress.com/
lunes, 30 de julio de 2018
No soy un enfermo mental
Soy para algunos que me conocen "un tipo raro" . Para mi concepto no soy alguien promedio cuando se trata de la forma de sentir, considero que soy una persona que siente mas intensamente que otros, soy de los que se identifican con Poe cuando dice: "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche". Sin embargo, no estoy enfermo de la cabeza, y hay muchos que piensan y actúan de forma similar a la mía, aunque el porcentaje es muy bajo,
Yo en algunos momentos que son realmente pocos si los comparo con toda mi vida, entro en un estado alterado en cuanto a mi sentir, paso por unos dias donde llego a sentirme muy feliz, acelerando, quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo, siento que soy bueno para todo, siento que me vuelvo inflexible o mejor dicho terco, me gasto hasta el último peso, veo todo color de rosa, me enamoro y enamoro fácilmente; luego hay otros días donde me siento muy mal, no quiero ni salir de casa, todo es de color gris, nada me gusta, siento que no soy querido por nadie y por lo tanto no quiero ver a nadie, solo quiero estar recostado o dormido, no me importa lo que los demás hagan o dejen de hacer, mi estado de ánimo es como de una tristeza infinita.
Esto que describo por muchos ha sido etiquetado como trastorno bipolar. Sin embargo, últimamente pienso que no soy bipolar pues según parece bipolar se considera a cualquiera que tenga cambios fuertes en el estado de animo y esto involucra a la mayoría de las personas y haría que bipolar sea una persona normal y yo no me considero alguien normal del todo.
De nuevo considero que no soy un enfermo, si no alguien que actúa diferente en algunos momentos.
domingo, 21 de enero de 2018
La historia de un bipolar que aprendió a gozarse la vida
La historia de un bipolar que aprendió a gozarse la vida
lunes, 12 de septiembre de 2016
Como actúan las medicinas para tratar los problemas mentales
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| Las medicinas psiquiátricas una gran fuente de dinero para las farmacéuticas |
Encontré hace poco una entrada en una pagina web de Facebook la siguente entrada: "¿Qué motiva a la sociedad a intentar convertir en trastorno mental...todo comportamiento humano? No se dejen convencer... los verdaderos "enfermos" no son tantos. No todas las personas deben consumir psicotropicos, son muy pocos los que verdaderamente requieren tratamiento médico."
Para empezar entonces, quienes deben consumir psicofármacos, pienso que las personas que tengan realmente un problema mental que digamos sea grave y cuyos síntomas sean tan fuertes que se puede considerar necesario hacerlo, similar a una persona que digamos tuvo un accidente y sufre de fuertes dolores por un trauma, entonces es necesario tomar algo para controlar el fuerte dolor que tenga, pero una vez superada la situación no se requiere tomar algo porque ese dolor ya no existe, lo otro es que si el trauma no es tan fuerte pues se puede recuperar de este sin necesidad de tomar ningún medicamento.
Los problemas mentales que no se deben llamar enfermedades mentales, pues no se ha podido definir una causa efecto claro que pueda definir lo que en medicina se llama enfermedad en el caso de las afecciones de la mente, en muchas y diría yo que en la mayoría de las ocasiones no son situaciones indefinidas, se pueden asemejar al caso anterior a un trauma físico que en este caso sería un trauma mental, por lo que su intervención terapéutica debe ser similar: ayudar a controlar los síntomas del trauma y una vez controlado este pues no se requieren.
Ademas muchos de lo que llamo traumas mentales pueden manejarse sin necesidad de psicofármacos, muchos de esos traumas son situaciones cotidianas de la vida algunas complicadas y otras pueden ser muy graves, pero que se pueden manejar como siempre se ha hecho durante mucho tiempo con otras alternativas, no necesariamente se requieren sustancias que alteren el funcionamiento de la mente que es lo que hacen los psicofármacos.
En un comentario de Facebook a esta entrada se presenta la siguiente analogía que representa una definición de lo que son los psicofármacos: "Las medicinas cumplen varias funciones que podemos resumir en que nos anestesian, nos enyesan, nos frenan, nos inhiben, nos controlan; son como bastones provisionales, que nos soportan, por lo tanto estas funciones que cumplen los tratamientos farmacológicos podemos reemplazarlas en el mediano y largo plazo, no de un solo lapo, por otro tipo de bastones, muletas, anestésicos o frenos y puede ser mediante un proceso de psicoeducación y de autoconocimiento asimilando a las terapias de recuperación que hacen los pacientes cardíacos para no volver a tener nuevas crisis agudas o recaídas con sus respectivas consecuencias, tales como hospitalizaciones, daños, deterioro, pérdidas y secuelas adicionales."
En este momento esta muy de moda y es por decirlo así la versión oficial que impulsa la gran industria farmacéutica, sobre la forma en que funcionan los psicofármacos:
Los psicofármacos son el tratamiento de primera linea para las enfermedades mentales porque corrigen un estado anormal del cerebro, mediante la estabilización de los niveles de las sustancias químicas que regulan su funcionamiento, en forma análoga a como la insulina regula los niveles de glucosa en la sangre.
Una versión alternativa a la primera es la siguiente:
Los psicofármacos inducen un estado anormal o alterado. Las drogas psiquiátricas son sustancias psicoactivas, como el alcohol y la heroína. Las sustancias psicoactivas modifican la forma en que funciona el cerebro y de esta manera producen alteraciones en el pensamiento, el sentimiento y la conducta.
Son dos forma distintas de ver como funcionan estos compuestos que aunque puede parecer a simple vista algo sin mucha importancia, esta si la tiene.
En la primera definición se plantea que los psicofármacos corrigen problemas del cerebro y que por lo tanto controlan la enfermedad mental, simplemente es descubrir la medicina adecuada que controle adecuadamente cada enfermedad, mientras que la segunda definición, en la cual tampoco se habla de enfermedad mental, plantea que realmente los psicofármacos no corrigen los problemas del cerebro, sino que modifican el funcionamiento del cerebro y estas modificaciones en algunos casos ayudan a las personas, ya que inducen estados que pueden ser preferibles a estados alterados fuertes como estados psicóticos o como se dice normalmente a estados de locura, que pueden ser manejados al dar un freno mental como sería dar un fuerte sedante o calmante.
Según la forma moderna de acción de los medicamentos para las enfermedades mentales, los médicos las prescriben a sus pacientes argumentando que curan las patologías que sus usuarios padecen. Dicen que estos productos proporcionan al cerebro sustancias químicas de las que el cerebro carece. lo que se denomina por algunos críticos de este modelo El mito de la cura química porque: Muchos médicos dicen: Toma esta droga, puesto que tienes una depresión que es causada por un desbalance de un neurotransmisor llamado serotonina, los antidepresivos la regulan aliviando por lo tanto la depresión, o cosas así; podemos presuponer que entonces la cura a través fármaco viene al restablecer el nivel de la química cerebral, sin embargo eso no funciona de ese modo. Para explicar cómo funciona, veamos, por ejemplo, el caso del alcohol. Es popularmente conocido que tomar un par de copas puede ayudar a una persona tímida a desinhibirse y poder mantener una conversación. En muchos casos, la persona tímida, puede sentir, tras tomar cierta cantidad de alcohol que es una persona mucho más interesante. Sin embargo, a nadie se le ocurriría argumentar que el alcohol cura la timidez, ¿verdad? El alcohol crea un estado alterado que “tapa” la dificultad, pero que puede generar problemas posteriores graves.
Ademas los medicamentos que se dice son para tratar las enfermedades mentales tienen muchos efectos indeseables donde muchas veces la gente que toma estas medicinas, no se reconoce a sí misma, ya que estas sustancias que mejor se denominan como psicofármacos afectan de muy diversas maneras al sistema nervioso de las personas. En ocasiones, esa afectación es mejor que el trastorno que la persona padece, pero en otras no es tan eficaz. Queremos decir que, el efecto del psicofármaco es la creación de un estado que se solapa con el del paciente, esa es la idea del modelo centrado en el fármaco. La pastilla genera un estado alterado que tiene ventajas pero que también puede tener grandes inconvenientes. La mayoría de los usuarios de estos fármacos no son conscientes de la creación de estos estados alterados. Algunos de ellos son tan tremendos que no justifican su utilización puesto que son peores que el propio trastorno que pretenden tratar.
La forma en que se llegó a definir la versión actual sobre como funcionan los psicofármacos se ilustra en la siguiente explicación de la Dra Moncrieff: "Cuando los medicamentos psiquiátricos modernos se introdujeron en la década de 1950, fueron entendidas de acuerdo con un modelo centrado en las drogas. Los antipsicóticos, por ejemplo, que luego fueron conocidos como "los principales tranquilizantes," eran considerados como un tipo especial de sedante. Se cree que tienen propiedades que les hizo singularmente útiles en situaciones como un episodio psicótico agudo, ya que podrían frenar el pensamiento y amortiguar la emoción, sin dormir, simplemente inducir, pero no fueron considerados como un tratamiento de metas de la enfermedad. Por la década de 1970, sin embargo, este punto de vista fue eclipsado y el modelo centrado en la corrección de la enfermedad por acción del fármaco se convirtió en dominante. De acuerdo con las drogas psiquiátricas eran considerados como los tratamientos específicos que trabajaron por la orientación de una enfermedad subyacente o anormalidad. El cambio se demuestra más claramente en la manera en que las drogas se nombraron y clasificaron. Antes del año 1950 las drogas se clasificaban de acuerdo a la naturaleza de los efectos psicoactivos que producían. Los medicamentos existentes fueron crudamente clasificados de acuerdo con sus efectos como sedantes o estimulantes sobre el sistema nervioso. Después de la década de 1950, sin embargo, las drogas se nombraron y clasificaron según la enfermedad o trastorno que se cree tratan: Antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, eutimizantes, etc".
Según lo que se ha expuesto anteriormente para mi modo de ver las cosas decir psicofármacos es mejor decir medicinas para tratar las enfermedades mentales.
Esto no quiere que los psicofármacos como tal sean malos, muchos son útiles y eso no se puede negar, lo que se critica es el mal uso que se les da, muchos psicofármacos pueden convertirse en una falsa ayuda. La persona que, por ejemplo, enfrenta una reunión tomando una pastilla puede llegar a la conclusión de que sólo si consume ese producto puede enfrentar dicha reunión. Muchos estudios muestran que para este tipo de casos una buena psicoterapia puede ser de más ayuda que un tratamiento con psicofármacos.
Como actualización de esta entrada voy a adicionarle dos comentarios que me parecen la enriquecen:

No estoy de acuerdo cuando dices que la medicación no cambia a las personas, si las cambia, y es muy probable que para unos estos cambios pueden ser preferibles a como se vivía antes sin medicación, en muchos casos podría necesitarse estar apegado a un protocolo de medicación continua, sin embargo, estos protocolos deben buscar un uso adecuado y minimizado en cuanto a intensidad y variedad de compuestos, se debe llegar a un mínimo y también de ser posible pensar en eliminar la medicación. Como tocas el tema de la diabetes: Miremos entonces análogamente la situación: Una persona ya afectada por este problema, si este no es tan crítico, si es del tipo 2, que se adquiere ya de adulto y apenas esta empezando; esta demostrado estadísticamente que sin medicación, pero con un cambio de dieta y con ejercicio adecuado, la persona puede reducir los niveles de azúcar a valores normales. Entonces si una persona que tiene problemas mentales y estos no son tan críticos (aunque se considere bipolar, pero es del tipo II, o es ciclotimico o de otros tipos de problemas dentro de lo que se denomina espectro bipolar) la persona puede estar mejor con otro tipo de intervenciones y es probable que no necesite medicación constantemente, ademas si la persona es de las que esta etiquetada como bipolar pero que realmente no tiene un problema grave y que mas bien es debido a un diagnóstico no tan adecuado porque su problema es mas de adaptación social, la medicación se convierte en un problema mas en vez de una solución, porque la medicación no le va ayudar a adaptarse socialmente mejor y antes le complica la vida porque le cambia la función mental.
Lo otro que me gustaría saber es lo que hablas respecto a la afirmación que haces cuando dices: "se ve una hopofuncion en el lóbulo frontal lo cual regula al sistema limbico (emociones)" si esto es una teoría científicamente probada o simplemente es una retórica del tipo confunde y reinarás, si puedes dime la fuente de donde sacaste esta definición, puedes tener razón, pero hay que mirar detalladamente lo que uno encuentra y analizarlo de forma crítica, hay mucha investigación sobre los problemas mentales y se han encontrado protocolos que pueden mejorar la vida a algunas personas, pero también, muchos de los nuevos desarrollos (que llaman sin razón de investigación científica) de las grandes farmaceúticas van por otro camino y lo que buscan es aumentar su mercado creando necesidades en las personas, sobre que requieren de medicinas para curar enfermedades mentales que realmente no lo son.





