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miércoles, 5 de febrero de 2025

No considero que una persona con trastorno bipolar, deba estar todo el tiempo sometida a una fuerte medicación


Realmente no considero que una persona afectada por un trastorno mental como el trastorno bipolar deba estar todo el tiempo sometida a una fuerte medicación, aunque no descarto que en algún momento deba someterse a tratamientos farmacológicos, opino que estos deben ser temporales y de ser necesario su uso de forma crónica, que se usen en dosis controladas y mínimas, esto porque en muchos casos se reciben una variedad de compuestos (polimedicación), donde después de haber salido de una crisis y habiéndola superado se pierde la capacidad de afrontar la vida por  misma y la persona se convierte en alguien que vive de acuerdo con lo que la medicación le produzca en cada instante de su quehacer cotidiano, es probable que las crisis mentales puedan convertir a quien las afecta en una persona con capacidades disminuidas, si se hace una comparación a como era antes de las crisis; sin embargo, esto depende del trastorno mental que se tenga y la fuerza en que se presenten las crisis, en muchas situaciones la persona puede llegar a estar igual a como se desempeñaba antes de una crisis mental; se considera que las medicinas no recuperan las capacidades mentales disminuidas si estas se presentan debidas a un trastorno mental, ya que estas no actúan como cura, si no como paliativo. 

Polimedicación para el trastorno bipolar


Si alguien que sufre de trastorno bipolar lee estas líneas ha pasado por un episodio maníaco de tipo fuerte denominado técnicamente como un episodio psicótico, muy parecido a un estado psicotico de una persona afectada por esquizofrenia y del cual no se diferencia sustancialmente, o como se puede decir por muchas personas que se tuvo un episodio de locura temporal, sabe que en esa vorágine donde se siente relativamente bien y principalmente de todo menos enfermo, donde se cree en esos momentos que se está sano y que enfermo se estaba antes, dondse percibe la medicación como la culpable de devolverte a un estado anterior donde todo es gris, estando en este estado se querrá de todo menos de tomar medicinas y no se estará dispuesto a tomarlas, por eso se critica a muchas personas cuando no quieren tomar tanta medicación y se les acusa que en ese momento piensan así porque están en un estado de manía aunque ya se haya superado este. Yo sentí claramente en mi primer episodio que no necesitaba de las medicinas para estar bien, sin embargo, después de superada la crisis y aun sintiéndome mal debido a estar sometido a fuertes calmantes acepté y aun lo acepto que fue necesario en esos momentos estar sometido a un tratamiento farmacológico. 

Considero que cuando se está en crisis nuestras actuaciones no son las más adecuadas y gracias a un insight (presentimiento) que he adquirido, sé cuando me estoy acercando a un estado anormal, entiendo claramente que entrar en un estado de manía no es bueno y es un síntoma claro de que mi trastorno me está afectando, por lo que debo acudir a pedir ayuda y de ser necesario a medicarme para eliminar este síntoma, también he aprendido a reconocer claramente cuando me encuentro en estado estable y que es posible actuar de forma adecuada sin necesidad de tomar medicinas o tomando muy pocas.  

Creer que si se lleva el tratamiento médico disciplinadamente la persona estará a salvo de las idas y venidas de la enfermedad es un error que creo que todos hemos cometido alguna vez. Lo que ocurre es que estas “altas expectativas” crean descontento o incluso frustración cuando no las vemos cumplidas, esto es un sofisma para decir que las medicinas si funcionan la mayoría de las veces y hay que estar medicado con medidas preventivas porque si no la enfermedad no se controla, considero que las medicinas no funcionan como medidas preventivas, las medicinas funcionan controlando ciertos  aspectos de la persona, para algunas y en determinadas condiciones puede ser necesario tomarlas de forma crónica y ser necesarias para poder la persona estar mejor que si no se toman; mi forma de ver las cosas lo puedo definir con la siguiente analogía, una persona que tiende a tener la presión alta debe tomar de forma crónica una medicina que provoca que su presión se mantenga en un nivel menor que si no la toma, una persona que tiende a estar agitada constantemente y que este síntoma no puede eliminarse de forma diferente a tomar un calmante que lo mantenga lento o apagado podría tener la obligación de tomar este calmante durante el resto de su vida, pero si se lograra por otros métodos que la persona pueda manejar su agitación y poder vivir de una forma aceptable a pesar de sentirse algo agitado, podría estar mejor sin tomar medicinas para calmarlo, un caso típico de un problema mental de lo mas grave (esquizofrenia) se tiene cuando una persona escucha voces, sobre las cuales se ha demostrado que con ciertos medicamentos pueden dejar de escucharlas, sin embargo, existen personas que escuchan voces y pueden convivir relativamente bien con esta situación y logran tener una vida aceptable a pesar de este síntoma indeseable. 

Soy del concepto de que: el tratamiento farmacológico para el trastorno bipolar no es preventivo, si no que es paliativo. Realmente no creo que una persona deba estar todo el tiempo sometida a una fuerte medicación, donde a veces se reciben una diversidad de compuestos al mismo tiempo (polimedicación), donde después de haber salido de una crisis y habiéndola superado se pierde la capacidad de afrontar la vida por  misma y la persona se convierte en alguien que vive de acuerdo con lo que la medicación le produzca en cada instante de su quehacer cotidiano, es probable que las crisis mentales puedan convertir a quien las afecta en una persona con capacidades disminuidas, si se hace una comparación a como se era antes estas, sin embargo, esto depende del trastorno mental que se tenga y la fuerza en que se presenten las crisis, se considera que las medicinas no recuperan estas capacidades, ya que estas no sirven como cura si no como paliativo que controlan síntomas, por lo tanto hay que adaptarse a vivir con esta merma de capacidades. 

Según como he venido viendo las medicinas para tratar problemas mentales me suscribo a una definición poco aceptada por la mayoría, en la cual se define que estas medicinas son básicamente psicofármacos que caben en dos tipos principales o son sustancias calmantes o son sustancias estimulantes las cuales actúan directamente sobre el funcionamiento de la mente de las personas modificando la forma en que funciona el cerebro y de esta manera producen alteraciones en el pensamiento, el sentimiento y la conducta, ademas estos medicamentos o psicofármacos ejercen sus efectos en cualquier persona que los tome, independientemente de si tienen o no una condición mental, sin embargo, los efectos psicoactivos producidas por algunos fármacos son médicamente útiles en situaciones específicas, actuando como se dice de paliativos al crear un estado cerebral alterado que puede suprimir o sustituir síntomas problemáticos en personas con manifestaciones de problemas mentales y de comportamiento; un ejemplo claro es el que se presenta cuando una persona afectada de trastorno bipolar llega a una crisis y la persona está en un estado de manía intensa, que es lo mismo que un estado de locura temporal, mediante psicofármacos de tipo de calmantes la pueden llevar a un estado de calma inducido que es preferible al estado alterado producido por una crisis de un trastorno mental. 

Resultado de imagen para Trastorno bipolar o maníaco depresión
No me considero un experto en medicina, ni pretendo demostrar teorías científicas sobre problemas mentales, hablo con base en las hipótesis que han publicado personas que considero poseen buenos conocimientos en el tratamiento de problemas mentales y que las comparo con lo que he sentido en mi quehacer cotidiano, dado que he experimentado las diferentes opciones como lo es estar o no estar medicado con fuertes psicofármacos en años anteriores entre hace 35 años hasta hace unos 8 añoscomo también en los últimos 8 años donde he estado medicado de forma crónica con unos psicofármacos menos fuertes y en dosis menores o he suspendido dicha medicación. 

Gracias a mi experiencia con estos sentimientos encontrados que me afectan, he descubierto que el sentirme bien no depende de estar o no medicado, o mejor dicho no depende de estar afectado o no por un trastorno mental, el diario vivir y la forma en que afronto la vida y las condiciones en las que transcurre mi vida son las que me hacen sentir bien o mal, los síntomas de mi problema mental cuando estos aparecen son un factor entre varios que pueden hacerme sentir mal, aunque también hay que decirlo han hecho que me haya sentido bien sin que haya debido estarlo, por esto mismo pienso que este problema mental que me afecta algunas veces deba convertirse en un estado de constante problema al tener que tomar diariamente unas medicinas que me cambian la forma de actuar en todo momento. 

Con base en lo que he vivido me inclino por pensar que lo mío no es un problema menor, que requiere de pronto de ayuda externa y del uso de químicos, pero en este momento no se tiene un protocolo científicamente probado y claro para mi tratamiento y lo que hago es con base en lo vivido: He definido mi forma de tratarme, tratando de estar un máximo de tiempo libre de sustancias externas tóxicas pero de pronto necesarias en algunos momentos. Bien sea que realmente no tenga ninguna enfermedad y solo sea un problema de adaptación pero he sufrido por comportamientos que he tenido, que no son muy comunes, que no están bien vistos, que han afectado a otros y a mí mismo, por lo que he necesitado de algo que me ayude a corregirlos, en algunas oportunidades, ese algo que ha sido llamado como se quiera: Medicinas, drogas, psicofármacos o psicoactivos, han hecho que me pueda sentir mejor de ciertas características de mi comportamiento y que actué más normalmente ante la sociedad, pero sin excluir sus efectos malucos.  En mi caso creo que si tengo un problema mental, que se puede decir grave, que necesito ayuda externa y tomar fuertes psicofármacos en los episodios de crisis, que afortunadamente han sido muy pocos, sin embargo, he sentido también que he podido vivir relativamente bien, sin tomar medicinas cuando tengo periodos de estabilidad emocional, que es la mayor parte del tiempo o tomando un mínimo de estas cuando tengo desbalances leves para evitar llegar a una crisis. 

viernes, 24 de marzo de 2023

Mi apreciación actual de la psiquiatría

 Yo no me considero antipsiquiatra radical, si soy un fuerte crítico de la forma en que un alto porcentaje de la psiquiatría actual trata a las personas que padecemos trastornos mentales, como también a personas que no los tienen, porque somos tratados como enfermos mentales.






 La causa principal del problema radica en el enfoque actual donde se ha creado un negocio que se basa en decir que muchas personas sanas sufren enfermedades mentales, que en algunos casos son parecidas a los trastornos mentales, pero que realmente no los sufren, si no que más bien tienen problemas de adaptación a la sociedad o tienen se puede decir problemas psicológicos pero que no tienen un trastorno mental y menos alguna deficiencia física en el cerebro, son personas normales a las que se ha convertido artificialmente en enfermos, etiquetándolas con supuestas enfermedades y tratándolos vendiéndoles una cura para enfermedades que no existen; por otro lado estamos quienes padecemos digamos que trastornos mentales o como yo lo defino tenemos problemas mentales que pueden ser graves o no tanto, que en algunos momentos hacen crisis, que nos complican la vida y que somos tratados de mala manera dándonos unas cantidades exageradas de medicamentos y donde muchas veces en vez de ayudarnos nos perjudican.

 Resumo mi apreciación en que la psiquiatría actual no busca ayudar a las personas con trastornos mentales quienes realmente somos pocos y que por tanto no somos negocio y si trabaja en un negocio bastante rentable que es definir que muchas personas sanas están sufriendo de enfermedades mentales que son inexistentes y se les vende una cura a unos costos elevados. 

 Yo considero que sufro de problemas mentales, pero no tengo deficiencias físicas en el cerebro, por esto puedo afirmar: "No soy un enfermo mental", si tengo y he tenido muchos problemas con mi adaptación a la sociedad, también puedo decir que sufro de un trastorno mental, por lo que me he etiquetado como un bipolar mas, adicionalmente me he clasificado como una persona que sufre del trastorno bipolar tipo uno o el antes denominado trastorno maníaco depresivo yo lo definí hace un tiempo como:

"Psicosis maniaco depresiva, Trastorno bipolar o lo que me afecta

Son dos estados opuestos de mi sentir hay unos momentos donde me siento feliz, acelerando, quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo, siento que soy bueno para todo, siento que me vuelvo inflexible o mejor dicho obstinado, me gasto hasta el último centavo que consiga en estos días, veo todo hermoso, me enamoro y enamoro fácilmente; luego hay otros días que no quiero ni salir de casa, todo es gris, nada me gusta, siento que no soy querido por nadie y por lo tanto no quiero ver a nadie, solo quiero estar recostado o dormido, no me importa lo que los demás hagan o dejen de hacer, mi estado de ánimo es como de una tristeza infinita, pero que realmente no es tristeza si no depresión."

  A lo largo de mi vida he sido tratado con fuertes medicamentos como también he vivido sin tomarlos por lo que puedo dar una apreciación desde el punto de vista de mi experiencia y considero que los medicamentos me han ayudado en el control de mis crisis, pero que no me han servido como control diario a mi trastorno.

miércoles, 8 de febrero de 2023

Psicofármacos para calmar los dolores físicos






Los psicofármacos se usan para calmar el dolor emocional, pero también tienen aplicaciones para calmar el dolor físico.

Las drogas como tal no se puede decir que sean buenas o malas, el beneficio de ellas se basa en un uso adecuado y aún hablando de psicofármacos cómo los opiodes pueden tener beneficios si son usadas como por ejemplo calmar dolores muy fuertes, en casos críticos.






Se dice que la muerte de Michael Jackson se produjo por una sobredosis de medicamentos que le recetaron sus médicos para calmar los dolores que sufría



Los opioides o derivados del opio son psicofármacos antiguos y tienen usos terapéuticos, como también usos digamos "recreativos".

Según se dice en la Wikipedia:

 "Un opioide u opiáceo es cualquier agente endógeno o exógeno que se une a receptores opioides situados principalmente en el sistema nervioso central y en el tracto gastrointestinal".

Es decir es un compuesto que actúa sobre el sistema sistema nervioso central, como también en el sistema digestivo.

Hay tres grandes clases de sustancias opiáceas: alcaloides del opio, tales como morfina (el opiáceo prototípico) y codeína; opioides semisintéticos, tales como heroína y oxicodona, y opioides completamente sintéticos, tales como petidina y metadona, que tienen una estructura no relacionada con los alcaloides del opio. El término opioide se refiere únicamente a las sustancias endógenas y exógenas con afinidad por estos receptores, como las endorfinas, las encefalinas o las dinorfinas.

Los opioides son una de las categorías de los psicofármacos y tienen infinidad de aplicaciones, una de ellas es como analgésicos y como tal han sido usados desde hace mucho tiempo.

Casi todos hemos oído nombrar la morfina y a la heroína que son usados para calmar fuertes dolores, pero a su vez se han usado también desde tiempos inmemorables como drogas recreativas pesadas y se sabe bien que son fuertemente adictivas.

Así como estas drogas sirven para calmar el dolor digamos que "físico", de igual manera también sirven para calmar el dolor "presumiblemente físico" creado por los desbalances en el cerebro que se producen en las mal denominadas enfermedades mentales, sin embargo, su uso causa en la mayoría de las personas que las usan: Dependencia,  hacen que cada vez mas se necesite aumentar sus dosis y utilizar otras drogas mas potentes para calmar esos dolores físicos que cada vez se hacen mas resistentes a estas medicinas, es mas, muchas veces ya sin tener el dolor físico que genero el uso inicial de las sustancias psicofarmacológicas se llega a necesitar su uso y se ha creado un drogadicto, por esto es bastante delicado recomendar su uso y mucho mas promocionarlo como una medicina curativa, que es lo que se ha venido haciendo con la forma en que actualmente se vienen recomendando los psicotrópicos para infinidad de usos donde pueden convertirse en verdaderas calamidades ya que por fórmula médica se están recetando de mala manera.

En los últimos años se ha creado un gran problema endémico en los Estados Unidos y otros países avanzados: Es la drogadicción inducida por receta médica a partir de la prescripción de opioides para calmar dolores físicos leves y dolores físicos crónicos, que ha causado millones de muertes por sobredosis entre otros la de muchos famosos como fueron los casos de Michael Jackson y Whitney Houston.

los opioides calman el dolor inicialmente pero poco a poco van convirtiendo al paciente en un drogadicto, de igual manera ha estado pasando con algunos de los psicofármacos que son usados según se dice para curar las enfermedades mentales donde realmente no curan nada si no que alivian temporalmente y después se crean adictos a estas sustancias. 

Lo digo por experiencia, al usar los medicamentos para calmar mis problemas mentales he sentido que inicialmente son de ayuda pero de un momento a otro ya no me funcionan, por lo que he ido a donde el médico a decirle que ya no siento mejoría, entonces me dice que requiero de aumentar las dosis o mas bien utilizar otro compuesto más fuerte, adicionalmente sufro con efectos secundarios los cuales se incrementan al aumentar las dosis de estas medicinas, por esto hace ya varios años tome la decisión de dejar las drogas y prefiero vivir con los "dolores físicos de mi problema mental" que tomar psicofármacos para calmarlos, sin embargo, a veces recaigo y vuelvo a usarlos pero con el convencimiento que solo será por un corto periodo y de nuevo vuelvo a dejarlos.













lunes, 29 de agosto de 2022

La medicalización de la angustia borra su significado y genera ganancias

La medicalización de la angustia borra su significado y genera ganancias


Imagen de la red DRA



El uso de las drogas muchas veces se hace con en fin de tratar de mitigar y amortiguar el dolor por el sufrimiento físico o también el mental, muchas veces estas drogas se compran ilegalmente otras de forma legal, unas son recetadas por médicos otras autorecetadas, algunas de estas drogas tienen efectos suaves y logran calmar las molestias sin mayores efectos colaterales, otras son muy potentes y además de calmar el dolor producen otros efectos como sentir placer artificial u otros que pueden ser perjudiciales tanto física como mentalmente.

Las drogas se han dividido en buenas y malas: En las buenas están las drogas recetadas por especialistas las cuales se deben de tomar si o si, por muy mal que hagan sentir a las personas y en las malas están las drogas o sustancias 'recreativas' que son cada vez más histéricamente vilipendiadas. 

El ciudadano moderno está atrapado en un flujo constante de mensajes contradictorios, ya que se le dice por un lado que no debe dejar de tomar su antidepresivo pero se le recuerda a la vez que el alcohol, la marihuana o la cocaína son peligrosos. Se alienta a las personas a buscar supresores emocionales lícitos y recetados, pero se las menosprecia (y se las puede criminalizar si se trata de una sustancia prohibida por la ley) por buscar placer a través de medios químicos. 

Con el fin de darle tinte de legalidad a potentes drogas psiquiátricas, se ha creado una explicación pseudocientífica sobre el efecto que estas tienen sobre las personas que las toman, se afirma que estas drogas rectifican anomalías químicas del cerebro en las personas de forma similar a lo que hace la insulina para la diabetes; entonces así las compañías farmacéuticas han podido comercializar drogas para el tratamiento de la depresión mostrándolas como medicinas curativas que logran revertir la bioquímica defectuosa del individuo que se muestra como causante de la depresión.

Las personas que viven en esta sociedad actual están sujetas al sufrimiento que producen las demandas y presiones de la vida moderna: La competitividad, la gestión del desempeño, la creciente inseguridad, la desigualdad, la constante transmisión de riqueza, la extravagancia y poder de algunos contrastado con la miseria en los hogares de la gente común, este sufrimiento genera angustia y esta angustia que sienten muchas personas se ha diagnosticado en muchas oportunidades como la enfermedad de la depresión, para la cual se tiene una cura y esta cura son las medicinas modernas comúnmente denominadas antidepresivos, que básicamente son drogas catalogadas como buenas por lo tanto su uso es legal.

lunes, 8 de agosto de 2022

La depresión no es causada por un desbalance químico

A continuación reblogueo y presento el artículo que la Dr Joanna Moncrieff hace como defensa ante el ataque que se le hace en la revista Rolling Stone por decir que la depresión no es causada por un desbalance químico.


El día 30 de Julio de 2022 EJ Dickson escribió un artículo en la revista Rolling Stone, donde se ataca a la Dra Moncrieff por defender su posición científica respecto a que la depresión no es causada por un desbalance químico, La revista básicamente la ataca personalmente o profesionalmente, se trata de desacreditarla sin presentar argumentos para rebatir las teorías que plantea.

Yo por mi parte comparto muchas de las apreciaciones de la Dra Moncrieff respecto a lo que son los problemas mentales, como se afrontan estos en la sociedad actual y he escrito varias entradas al respecto en este blog.

En resumidas cuentas la posición de la Dra Moncrieff respecto a los problemas mentales y a los medicamentos para su tratamiento es la siguiente: Las enfermedades mentales no existen como tales, son un constructo de la sociedad actual. Las drogas psiquiátricas no corrigen desbalances químicos dentro del cerebro de las personas, si no que producen cambios en el funcionamiento cerebral que pueden apaciguar a la persona para que esté mas tranquila o la pueden estimular para que se sienta mas animada, adicionalmente provocan otros efectos secundarios a corto, mediano y largo plazo. 



Primero te ignoran. Entonces te ridiculizan. Y luego te atacan…

Esta declaración (a menudo atribuida erróneamente a Gandhi en una forma ligeramente diferente) fue dicha por Nicholas Klein de Amalgamated Clothing Workers of America en 1918.

Por: Joanna Moncrieff 

Traducción de Google Traductor, con correciones de parte de Oscar Márquez


Resumen:


Respondo a algunos de los puntos del reciente artículo de Rolling Stone y corrijo las muchas inexactitudes y distorsiones. 


Ignorar ya no funciona, por lo que los campeones de las grandes farmacéuticas y la psiquiatría convencional se han puesto en modo de ataque. La estrategia es socavar al mensajero (yo) para neutralizar el mensaje. En este caso, el mensaje es: No hay evidencia de que la depresión sea un desequilibrio químico del cerebro y que los antidepresivos no hacen lo que se les ha dicho a las personas que hacen, una noticia bomba; de hecho, la comunidad científica no sabe lo que hacen los antidepresivos, sin embargo, le aseguran a la gente que 'funcionan', así que no importa.


Aparentemente, nuestro hallazgo es tan obvio que "la comunidad psiquiátrica lo recibió con bostezos". Sin embargo, se mantuvo al público en la oscuridad sobre la falta de evidencia de un desequilibrio químico durante tres décadas en lo que un psiquiatra australiano llamó recientemente un 'flagelo en nuestra profesión' . Y el público está muy interesado. El artículo original se encuentra entre los 500 artículos científicos más compartidos de los 21 millones que incluso han sido rastreados, y nuestro artículo al respecto en revista Conversation ha tenido más de un millón de visitas.


En una táctica tradicional, el artículo intenta desacreditarme por asociación. Pero ahora no son sólo los cienciólogos, aunque se incluyen en buena medida (y para que conste, nunca he tenido ninguna asociación con los cienciólogos), sino los 'medios de comunicación de derecha'. El artículo señala que comentaristas de derecha como Tucker Carlson y Matt Walsh han cubierto nuestra investigación. Continúa sugiriendo que he 'promovido... la creencia de que los ISRS están relacionados con el comportamiento agresivo', lo que se describe como una 'visión marginal' que ha sido utilizada por los medios de comunicación de derecha para argumentar en contra de los controles de armas en los EE. a raíz de los tiroteos en la escuela. Lo que en realidad hice fue comentar sobre la investigación .publicado en el British Medical Journal (BMJ) que encontró vínculos entre los antidepresivos y el comportamiento agresivo (así como el suicidio) en los jóvenes. Mis comentarios fueron publicados en un editorial invitado en el BMJ , y también en mi blog . Difícilmente creo que esto esté 'promoviendo' algo, ciertamente no es una 'visión marginal'.


El periodista presenta mi respuesta a estos temas, pero mencionarlos parece sugerir que, debido a esto, nunca deberíamos haber publicado o tal vez ni siquiera haber hecho nuestra investigación. Esto equivale a la sugerencia de que a millones de personas se les debería negar información sobre las drogas que se ponen en el cuerpo todos los días porque el mensaje podría ser captado por las personas 'equivocadas'.


El artículo me acusa de "promover creencias ampliamente discutidas sobre los peligros de diversas intervenciones de salud mental, como  los antidepresivos  o formas alternativas de tratamiento". Esto no es exacto. La mayoría de los efectos adversos que he destacado en mi investigación son ampliamente reconocidos, y aquellos que son menos reconocidos (como la disfunción sexual post ISRS, que ahora es reconocida oficialmente por la Agencia Europea de Medicamentos) no han sido 'ampliamente discutidos'. o de hecho discutido en absoluto.


Un ejemplo dado es que supuestamente 'vinculé incorrectamente' el tratamiento de estimulación magnética transcraneal (TMS) con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Esto me sorprendió, ya que nunca he escrito sobre TMS ni he investigado nada al respecto. Luego vi que el enlace en el artículo se refería a un tweet que hice de un blog sobre un grupo de Facebook donde cientos de pacientes informan sobre los efectos secundarios de la TMS, incluido el deterioro cognitivo. Aunque el deterioro cognitivo no se reconoce actualmente como un efecto secundario de la TMS, sabemos que los pacientes informan muchos efectos adversos antes de que se detecten o midan con precisión en estudios científicos (como la abstinencia de antidepresivos). En cualquier caso, no quedó claro que esta acusación se basara en un solo tuit y no en ninguno de mis escritos o investigaciones.


Otro ejemplo es que aparentemente he "defendido agresivamente la idea de que los ISRS pueden causar daños estructurales duraderos en el cerebro, siendo autor  de múltiples artículos  en ese sentido". Es muy engañoso omitir el contexto aquí y, de hecho, la mayoría de los documentos a los que se vinculan no hacen ninguna afirmación sobre daños estructurales. En un editorial invitado , hice la siguiente sugerencia: 'El cerebro es un órgano delicado; puede que no se necesite mucho para restablecer permanentemente su estructura o función.' Mi editorial discutió otros dos artículos que cubrían la creciente evidencia sobre los efectos de abstinencia y la disfunción sexual persistente, informado por personas que han dejado de tomar antidepresivos, lo que puede indicar un daño duradero en la estructura o función del cerebro. Los lectores seguramente merecen tener este contexto. La existencia de abstinencia persistente y disfunción sexual persistente ahora se ha informado en muchos artículos científicos y no se ha discutido ampliamente.


Otro ejemplo proporcionado es que en mi blog e investigación he 'promovido la idea de que la abstinencia de los ISRS puede causar manía a largo plazo o síntomas psicóticos'. Esto es completamente incorrecto. Nunca he promovido esta idea. He cubierto la existencia de los síntomas de abstinencia en general y discutido cómo estos pueden ser comúnmente severos, pero nunca sugerí que la manía o la psicosis fueran síntomas de abstinencia comunes ni destaqué estos efectos (que estoy de acuerdo con otros, es muy probable que sean extremadamente raros) .


El artículo agrega que "los efectos secundarios más comunes de la abstinencia, como mareos o malestar gastrointestinal, son incómodos pero de corta duración". Esta idea de que la abstinencia es de corta duración ya no se acepta. El sitio web del Royal College of Psychiatrists cita al Instituto Nacional de Salud y Excelencia en Atención Social (NICE) diciendo que "para algunos, los síntomas de abstinencia pueden ser leves y desaparecer relativamente rápido, sin necesidad de ayuda". Otras personas pueden tener síntomas más graves que duran mucho más (a veces meses o más).'


Minimizar la abstinencia de los antidepresivos de esta manera podría llevar a las personas a dejar de tomar los antidepresivos abruptamente y sufrir síntomas de abstinencia severos. 


El artículo tergiversa por completo mis puntos de vista sobre la autonomía personal y la salud y el ensayo que escribí sobre los puntos de vista de Szasz sobre esto en 2014. El ensayo es en realidad una consideración de la necesidad del paternalismo en algunas situaciones (es decir, la anulación de la autonomía personal). De hecho, menciono los mandatos de vacunas pediátricas como ejemplos de instancias en las que las medidas obligatorias de salud pública podrían estar justificadas en interés de la salud y el bienestar de la población, y no lo contrario como se da a entender.


El artículo de Rolling Stone continúa mencionando mi oposición al mandato de la vacuna covid del NHS. Afirma que 'conecté incorrectamente los síntomas graves de covid-19 con el uso de antidepresivos o antipsicóticos (de hecho, los datos de un  estudio observacional  sugieren que tomar ISRS en realidad puede reducir el riesgo de que una persona muera por covid)'. Esto es muy engañoso. Tuiteé un enlace a un estudio científico escrito por Public Health Scotland COVID-19 Health Protection Study Groupque encontró un mayor riesgo de covid grave con antipsicóticos y antidepresivos, junto con otras drogas no psiquiátricas como los opioides. Es cierto que algunos otros estudios han sugerido una mortalidad reducida en personas que toman antidepresivos particulares, pero esto no refuta los hallazgos del estudio escocés. Los datos son contradictorios, como suele ocurrir en las primeras etapas de la investigación sobre algo. 


El artículo me acusa de haber 'incursionado en la misma línea de pensamiento conspirativo ligero' con los antidepresivos que con las vacunas, pero si mi sugerencia es que los motivos económicos junto con la inseguridad profesional de los 'psiquiatras y la necesidad percibida de los médicos de tener algo que ofrecer' han influido en la investigación sobre los recuentos de antidepresivos como pensamiento conspirativo, entonces toda la sociología académica, la política, la historia y una gran parte del periodismo convencional consisten en pensamiento conspirativo.    


Y para aclarar una cuestión final, el psiquiatra Awais Aftab sugiere que he "desafiado la caracterización de la depresión como una enfermedad mental". En artículos filosóficos serios publicados en revistas académicas, he cuestionado si es justificado, apropiado y útil concebir el sufrimiento y las dificultades que etiquetamos como enfermedad mental como una enfermedad cerebral. Nunca he negado la realidad del sufrimiento ni la necesidad de ayudar a las personas que lo están pasando.






sábado, 12 de diciembre de 2020

Las enfermedades mentales son una invención

¿A que se deben los trastornos mentales?

De acuerdo con el libro "La invención de trastornos mentales"

 

Los autores Héctor González Pardo y Marino Pérez Álvarez plantean la hipótesis que las enfermedades mentales son una invención moderna, porque con base en los problemas mentales de las personas se ha creado mediante estrategias de mercadeo un constructo denominado “enfermedad mental”, donde se ha definido un marco teórico aceptado por la mayoría de la comunidad psiquiátrica y psicológica, afirmando que se tiene una sólida base científica que permite afirmar que los problemas mentales se deben a enfermedades que afectan directamente al cerebro como órgano; diciendo que los desequilibrios mentales se deben a deficiencias o excesos en los neuroquímicos.

Con base en la premisa de tener el problema “enfermedad mental” se crea la solución a este: Darle el mismo trato que se les da a las demás enfermedades de los demás órganos y curarlas mediante las medicinas la cuales corrigen los desequilibrios químicos del cerebro.

Se ha creado entonces la estrategia para poder vender y comercializar los medicamentos para la cura de las enfermedades mentales y como inicialmente se tenían definidas pocas enfermedades mentales, se pasó a configurar los diversos problemas de comportamiento en la vida diaria de las personas como enfermedades mentales y por lo tanto se creó un gran negocio que ha logrado ganancias exorbitantes en los últimos años.

En el libro se plantea que la forma como se vienen manejando los problemas mentales de las personas no es la más adecuada, sobre todo porque se viene manejando un esquema de marketing de los medicamentos denominados psicofármacos, los cuales para poder venderse se les crea un nicho de mercado con base en definiciones de problemas mentales (lo que ellos denominan la invención de trastornos mentales o enfermedades mentales) los cuales inicialmente no son bien claros, pero que después con el tiempo y con base en la manipulación de la información por parte de los medios, de las redes sociales, como de muchos integrantes de la comunidad médica y basándose de estrategias comerciales, se convierten en concisos y claros, permitiendo vender los medicamentos que los curan en grandes cantidades. En resumen, la psiquiatría y psicología actual en general están más interesadas en mantener un negocio que en la salud mental de las personas.

En la reseña del libro se dice lo siguiente: "Durante las últimas décadas han aumentado tanto el número de personas aquejadas de trastornos mentales como el número de terapias farmacológicas, psicológicas y de otra índole para su tratamiento. ¿Nos encontramos ante una nueva epidemia debida a nuestro estilo de vida actual o existen otras razones que explican el aparente deterioro de nuestra salud mental? En este libro, dos investigadores y profesores universitarios, expertos en Psicofarmacología y Psicología clínica, proponen y justifican con todo rigor una provocativa, y seguramente polémica, teoría acerca de la invención de distintas categorías de trastornos mentales. La creación y propagación de éstas últimas tiene mucho que ver con los intereses comerciales de la industria farmacéutica y con la complacencia de profesionales y pacientes. Los autores han investigado a fondo la evidencia científica acerca de la naturaleza de los trastornos mentales y de sus tratamientos. La conclusión del análisis realizado pone de manifiesto que considerar los trastornos mentales como enfermedades es sencillamente una falacia. Frente al modelo rígido de «enfermedad mental», los autores proponen una visión más abierta de tipo contextual, centrada en las circunstancias personales, en la que se escucha a las personas en vez de a los fármacos."

 

Para los autores del libro según una cita textual de un aparte del libro:

“Los <<trastornos mentales>>, lejos de ser las supuestas entidades naturales de base biológica que buena parte de la psiquiatría actual pretende hacer creer, serían entidades construidas de carácter histórico social, más sujetas a los vaivenes de la vida que a los desequilibrios neuroquímicos, en resumen, son más del orden de los problemas de la vida que de la biología y más de la persona que de su cerebro”