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miércoles, 3 de febrero de 2016

Medicamentos para el trastorno bipolar

Para que deberían ser las medicinas en las personas que sufren del problema mental denominado trastorno bipolar?

Primero definamos trastorno bipolar: En un aparte de la wikipedia dice "...es el diagnóstico psiquiátrico que describe un trastorno del estado de ánimo caracterizado por la presencia de uno o más episodios con niveles anormalmente elevados de energía, cognición y del estado de ánimo. Clínicamente se refleja en estados de manía o, en casos más leves, hipomanía junto con episodios alternantes de depresión, de tal manera que el afectado suele oscilar entre la alegría y la tristeza de una manera mucho más extrema que las personas que no padecen esta patología..." también pueden ser elocuentes las imagenes a continuación.

Grafico de estados de ánimo vs tiempo en el trastorno bipolar






Ahora defino lo que es el trastorno bipolar que me afecta (según términos técnicos mi etiqueta es trastorno bipolar tipo I) y del cual he sufrido con sus manifestaciones, según mi concepto: "Los síntomas de mi problema mental son la distorsión de mis sentimientos, los cuales no están acordes con las circunstancias, algo diferente como le pasa a cualquiera que es capaz de sentir un profunda tristeza (que no debiera decirse que es depresión) cuando muere un ser querido y se siente feliz si se gana un premio, es normal sentir fuertes emociones y tener cambios bruscos de humor, pero en mi caso cuando estoy con síntomas de mi problema mental:  Puedo llegar a sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran perdida sentimental o personal como por ejemplo ser despedido de un empleo; como también sentirme deprimido (que es diferente a estar triste) a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.

Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad o de un trastorno o como se pueda llamar, es algo que no se tiene bien claro y mas cuando la literatura al respecto ofrece opiniones contradictorias."


Ahora después de esta introducción pasemos a hablar sobre mi concepto de lo que son los medicamentos que se toman para controlar el trastorno bipolar:
No son para cambiar la tristeza por felicidad, si no para poder sentir la tristeza verdaderamente, sin pensar en que no hay salidas diferentes a la muerte, como tampoco para cambiar la alegría por la calma, si no para poder sentir felicidad si hay razón para ello, porque hay veces en que se esta feliz sin deber estarlo.

Una persona etiquetada como bipolar o algo parecido, no debería tomar medicinas para atacar situaciones que no son síntomas de su problema mental o cuando sus sentimientos están acordes a lo que la mayoría de las personas deben tener, por ejemplo si a una persona se le murió su mascota y se siente deprimida no debería tomar antidepresivos, pues no esta deprimida sino triste y en este caso estos fármacos pueden hacerle mas daño que bien.

Para mi concepto existen dos polaridades de medicinas los cuales deben controlar las dos polaridades de los síntomas de distorsión de los sentimientos, los estimulantes y los calmantes.  De acuerdo a las medicinas que he tomado y de los efectos que he sentido los estimulantes son principalmente los que llaman antidepresivos y los calmantes son principalmente los que llaman antipsicóticos y por esto mismo no considero que existan los estabilizadores de ánimo, ya que los psicofármacos que he tomado, me han tirado a alguno de los polos.

Es posible que los psicofármacos de acuerdo con las personas que los tomen puedan tener efectos diferentes, entonces un compuesto al que a una persona haga sentir algo mas alegre o sea que lo estimule; puede hacer sentir a otra que lo calma y lo hace sentir de pronto algo mas triste, entonces este compuesto ha funcionado como estimulante en el primer caso y como calmante en el segundo.


Dirán que como no soy científico estoy loco, por lo que estoy diciendo puros disparates, que lo que digo no es científicamente posible, pero miremos un ejemplo muy común de los efectos de una sustancia bastante simple desde el punto de vista químico y que una gran mayoría de personas han tomado o toman constantemente: El alcohol, de acuerdo con la cantidad que se tome, de la persona y del tiempo transcurrido desde su ingesta, puede tener efectos estimulantes o efectos calmantes, en la mayoría de las personas cuando se toman algunos tragos se estará mas feliz por lo que su efecto para ellos es como un estimulante, sin embargo, hay otras personas que cuando ingieren licor se vuelven tristes, se les despiertan sentimientos de amargura o si miramos el efecto a largo plazo cuando pasan varias horas de haberlo tomado el efecto es de hacer sentir la persona triste y apagada entonces esta sustancia esta funcionando como un calmante.

Si hacemos el símil de los efectos del alcohol con otras sustancias es posible y lo mas probable que de acuerdo con las personas, con las dosis tomadas y de acuerdo con el tiempo transcurrido, las medicinas que han sido etiquetadas con determinados efectos por ejemplo como antidepresivos puedan tener efectos contrarios y ser calmantes y si una persona esta tomando antidepresivos para no estar deprimido osea para estar mas alegre y toma una sustancia que en determinado momento se vuelve un calmante pues lo va a deprimir mas y de pronto puede convertirse en algo muy negativo que le puede llevar a un estado extremo como de querer matarse.

Para afirmar lo de los párrafos anteriores me base en lo que dice la Dra Joanna Moncrieff, principalmente en la conferencia que aparece en Youtube llamada: "Hablando claro: Una introducción a los fármacos psiquiátricos - Joana Moncrieff (presentación)"
Allí afirma que los fármacos no corrigen, si no modifican el funcionamiento del cerebro, cuando hay un fármaco que funciona aplaca los síntomas de un trastorno subyacente; los fármacos son sustancias psicoactivas, similares al alcohol y la cocaína, estos alteran la manera como siente la gente las percepciones o las emociones; además los clasifica en dos tipos: Neurolépticos o sedantes y los estimulantes.

sábado, 16 de agosto de 2014

Otro bipolar opina sobre la muerte de unbipolar famoso

De nuevo publico en mi blog la entrada de Rafael Narbona que publicó a raiz de la noticia de la muerte del actor Robin Williams. lo pueden ver en su blog en: http://rafaelnarbona.es/?p=8757#more-8757


UN BIPOLAR ANTE EL SUICIDIO DE ROBIN WILLIAMS




ROBIN 4
¿Qué experimenta un bipolar cuando se suicida otro bipolar? Aunque no se ha comentado demasiado, Robin Williams era bipolar. La lista de actores que sufren esta patología es notable e incluye a Stephen Fry, Catherine Zeta-Jones, Jim Carrey, Ben Stiller, Mel  Gibson, Richard Dreyfuss. Todo indica que Williams primero intentó cortarse las venas, pero probablemente no pudo soportar el dolor. Las venas se resisten a liberar su carga, casi como un niño que lucha para no dormirse porque tiene miedo a la oscuridad. Sin embargo, cuando el deseo de morir se ha apoderado de la mente, no se desiste con facilidad. Por eso, el famoso actor cambió de método, ahorcándose con un cinturón. Al parecer, escogió la noche para decir adiós. Tal vez le empujó el insomnio, un adversario particularmente cruel. La desesperación se agudiza cuando el mundo escatima su tregua diaria, esa pequeña muerte que paradójicamente nos ayuda a vivir, suspendiendo por unas horas el mundo real. Los bipolares raramente disfrutan de un sueño reparador. Yo sufro continuas pesadillas. Sueño que me ahogo, que mi piel arde y se desprende como las pavesas de una hoguera, que mi garganta intenta articular sonidos y solo produce estertores, que mis ojos hormiguean con miles de insectos agitándose debajo de los párpados. Suelo levantarme agotado y confuso, pero el turbulento mundo de los sueños me resulta más tolerable que mi rostro en el espejo, maltratado y envejecido por un dolor obstinado.
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No voy a ocultar que la muerte de Robin Williams me ha afectado. Tengo 50 años, escribo, soy bipolar, no tengo hijos, he sobrevivido a varios intentos de suicidio y he perdido la esperanza de vivir sin el lastre de la angustia, la tristeza y la ansiedad. El trastorno bipolar recorta la esperanza de vida en diez, veinte, treinta años. Cada estudio arroja un resultado diferente. Mi hermano Juan Luis hundió la cabeza en un horno y abrió las espitas del gas con cuarenta años. No albergaba convicciones religiosas, pero escenificó su muerte con una hilera de crucifijos, alineados en el pasillo que conducía a la cocina. Era mi hermano, pero también una ausencia que yo he combatido reelaborando mis recuerdos, pues no soportaba el contraste entre la realidad y el deseo. Si miro hacia atrás, hay más vacíos que vivencias compartidas. En muchos aspectos, fuimos dos desconocidos que se encontraban de tarde en tarde, fracasando una y otra vez en el propósito de tejer una relación basada en el afecto y la comprensión. Nuestra impotencia para llegar al otro no impidió que naufragáramos en las mismas aguas. Si alguien examina nuestras vidas, advertirá grandes diferencias, pero también se preguntará si no éramos la misma persona, bordeando los mismos abismos. Quizás yo he vivido diez años de más, pero el anhelo de escribir me empuja a seguir aquí. Percibo mis días como páginas que avanzan entre el sufrimiento y el anhelo de felicidad. A estas alturas, tal vez solo soy palabras que se resisten a morir.
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Robin Williams no era uno de mis actores favoritos. Es indudable que tenía talento, pero quizás por mi edad estoy más cerca de Montgomery Clift o Marilyn Monroe. Los dos eran bipolares, autodestructivos y profundamente desdichados. Monty se maltrató a conciencia, abusando de las drogas y el alcohol. Apenas superó los cuarenta años. Marilyn vivió menos. La noche del 5 de agosto de 1962 su cuerpo se rindió ante un cóctel de barbitúricos. Al parecer, mezcló Nembutal (pentobarbital) y Seconal (secobarbital), una combinación fatal que solo fue posible porque su médico de cabecera y su psiquiatra no compartían información. Todo indica que esta vez no buscaba la muerte, pero sí unas horas de sueño, con la desesperación del que ha sobrevivido a duras penas a feroces insomnios. Nunca sabremos las causas y circunstancias exactas de su muerte. Sin embargo, hay incontables testimonios sobre sus fallidos intentos de suicidio, que evidencian su inestabilidad emocional. Ser inestable no es una elección, sino un estado del alma que brota de una interminable herida. No sé cuál era la herida de Robin Williams, que agravó su desorden interior con previsibles adicciones. Previsibles porque el alcohol y las drogas mitigan la depresión, induciendo una alegría tan artificial como efímera. De joven consumí ácidos y cocaína. Solo fue un contacto fugaz, pero no he olvidado su efecto. Al principio, experimentas euforia, excitación y una ilimitada confianza en ti mismo. Hablas durante horas, con una aparente clarividencia. Sientes que por fin has logrado desembarazarte de cualquier inhibición o complejo, pero solo es un cruel espejismo. La avalancha de palabras, hallazgos e intuiciones se detiene poco a poco y de repente comienza una vertiginosa caída. Parece que has saltado por la ventana de un patio interior, con las paredes de color ceniza y un suelo que se prepara para destrozar tu cuerpo, transformando tu cerebro en una medusa moribunda. Al parecer, Robin Williams había superado sus adicciones, pero no la depresión, que se había agudizado durante las últimas semanas. Cuando encontraron su cuerpo, se hallaba casi sentado. Mi hermano estaba de rodillas, con los pies descalzos. Ambas imágenes son desoladoras, pues reflejan indefensión y fragilidad, pero también una profunda determinación de morir.
marilyn death
El suicidio no es una elección libre y racional, sino un impulso incontrolable. Yo celebro estar vivo. Entre 1993 y 2007, busqué la muerte en varias ocasiones, combinando antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos, pero desde que empecé a escribir literatura la perspectiva del suicidio perdió fuerza y ahora solo es un lejano fantasma. El suicidio de Robin Williams ha resucitado ese fantasma, pero no como una posibilidad, sino como un doloroso recuerdo. He pensado en Margaux Hemingway, que se suicidó el 1 de julio de 1996. No era una fecha cualquiera, sino el aniversario del suicidio de su abuelo, Ernest Hemingway, el gigantón que amaba el boxeo, los toros, la caza, la guerra, y que en la madrugada del 2 de julio de 1961 se voló los sesos con su escopeta favorita, una Boss calibre 12. Hemingway conservaba la pistola Smith & Wesson con la que se suicidó su padre, el médico Clarence Edmonds. Clarence se pegó un tiro en la cabeza mientras se encontraba en el despacho de su consultorio. Cuando recibió la noticia, el escritor comentó: “Probablemente yo voy por el mismo camino”. Al igual que su abuelo, Margaux sufría trastorno bipolar. Se quitó la vida en su apartamento  de Santa Mónica, California, utilizando una sobredosis de fenobarbital. Tenía 42 años. Dejó un bloc de notas, pero arrancó algunas hojas y las quemó. En las primeras páginas se leía: “Amor, curación, protección perpetua para Margot”. También quemó incienso, hizo un montoncito con sal, alineó dos velas y depositó un ramo de flores blancas en la mesilla de noche. A la izquierda de su cama, colocó un osito Teddy, quizás por nostalgia de la infancia, pese a que siempre manifestó que de pequeña había sido muy desgraciada. Al examinar el cuadro, algunos pensaron que pretendía formular un conjuro contra la muerte, pero tal vez solo quiso escenificar su suicidio. El suicidio es una ceremonia privada abocada a convertirse en acontecimiento público, especialmente si eres un artista. Quizás Margaux nos dejó un mensaje que no sabemos interpretar o solo nos quiso decir adiós a su manera.
margaux
Sobrevivir a un suicidio no produce alivio, sino rabia y frustración. Es un nuevo fracaso en una vida marcada por los sentimientos de fracaso, pero eso no significa que resulte deseable tener éxito, pues el que se mata deja un rastro terrible en su entorno. De alguna manera mata a los que le querían. Yo no soy capaz de pensar en mi hermano sin recordar su suicidio. Sus fotos descansan en un álbum, lejos de la vista, pues su imagen está inevitablemente asociada a su trágica muerte. No le he olvidado. Simplemente, no soporto la sombra del suicidio, dibujándose en una mesa o una repisa. Yo no deseo añadir un nuevo drama a la historia de mi familia. Quiero vivir, tengo muchas ganas de vivir. Pienso que solo he empezado una segunda navegación como escritor, después de pasar quince años en la enseñanza y un lustro como investigador y bibliotecario. Robin Williams nos deja el mismo año que Philip Seymour Hoffman, que se inyectó una explosiva mezcla de heroína, cocaína, benzodiacepinas y anfetaminas. Ambos sucumbieron a sus demonios interiores. Hoffman comentó a sus amigos: “Sé que voy a morir”, pues seis semanas antes había superado de milagro una sobredosis. Incapaz de controlar su adicción, consumía también grandes cantidades de alcohol. Se puede decir que también se suicidó, pues alcohol, drogas y enfermedad mental suelen bailar en la misma cuerda, sin ignorar que antes o después caerán al vacío. Yo me he enamorado de las palabras y eso me ha salvado. Ahora me dedico a seguir los pasos de la luz, embriagándome con su belleza. No hay mucho más. La realidad solo es eso y quizás sea lo mejor, pues nuestra conciencia no podría soportar la carga de la infinitud. Robin Williams no ha sido acogido por un Dios compasivo. Está con nosotros, invitándonos a darle la espalda a la melancolía. No se me ocurre mejor homenaje que mirar al cielo y sencillamente sonreír.
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RAFAEL NARBONA
http://rafaelnarbona.es/?p=8757#more-8757

Realmente me encanta como Rafael expresa los sentimientos que sentimos los bipolares, expresar con palabras lo que se siente o sufre con nuestro problema de bipolaridad es bien dificil.

Comparto mi opinión sobre que Williams no era tampoco uno de mis actores de Hollywood favoritos, dentro de las actuaciones en películas que he visto, solo rescato la que hizo en Good Will Hunting.

Como actor de TV me gustaba cuando niño su papel que hacia en Mork y Mindy.


lunes, 11 de agosto de 2014

Muere el actor Robin Williams a los 63 años (Otro suicidio de un bipolar famoso)

Según noticia publicada por CNN Español

"- El reconocido actor estadounidense Robin Williams falleció a los 63 años.
Williams, conocido por sus papeles en películas como Jumanji y Dead Poets Society, murió en la mañana del lunes, según informaron las autoridades policiales de California. Fue hallado muerto en su residencia.

Investigaciones forenses sospechan que la muerte fue "un suicido por asfixia", según dice un comunicado de la oficina del sehriff del condado Marin, en California. El hecho es investigado.
"En este momento, la oficina del alguacil sospecha que la muerte se debió a un suicidio por asfixia, pero una investigación más amplia debe ser completada antes de llegar a una determinación final", señala el comunicado.

"Un examen forense está previsto para este 12 de agosto, con una subsecuente prueba de toxicología", agrega.
Alrededor de las 11:55 horas (local), funcionarios locales recibieron una llamada telefónica al 911, en la que se reportó a un hombre adulto inconsciente dentro de una casa, dice el comunicado del sheriff.
Policías y bomberos acudieron al lugar a las 12:00 y Williams fue declarado muerto a las 12:02.
La noticia de la muerte la confirmaron la esposa y el representante del actor.

"Había estado luchando contra una depresión severa", dijo Mara Buxbaum, la representante.
"Esta mañana perdí a mi esposo y mi mejor amigo, mientras que el mundo perdió a uno de los artistas más queridos y uno de los seres humanos más hermosos", dijo Susan Schneider, la esposa de Williams, en un comunciado.
Williams y Schneider, diseñadora gráfica, estaban casados desde octubre de 2011.
El actor había estado en rehabilitación en julio, según fue reportado por TMZ en ese entonces. Williams admitió ser adicto a la cocaína y al alcohol en los años setenta pero dijo haber abandonado esos vicios antes que naciera su hijo en 1983. Dijo haber mantenido su sobriedad por 20 años.
Fue operado del corazón en el 2009.
Wiliams ganó el Óscar de mejor actor de reparto en 1998 por su papel en Good Will Hunting.
Nació en Chicago el 21 de julio de 1951, estudió teatro en Juilliard School en Nueva York e inició su carrera haciendo stand up en bares. Su primer papel importante fue interpretando a Mork, un extraterrestre que visita la Tierra, para un episodio de 1974 de la serie "Happy Days". Depsués protagonizó "Mork y Mindy".
Williams además fue protagonista de los dramas Más allá de los sueños y Retratos de una obsesión, así como de las comedias Good Morning Vietnam, Patch Adams, Papá por siempre y El hombre bicentenario."

De Robin Williams se decía que tenía el don bipolar y había estado últimamente deprimido, según he podido ver buscando por internet, no se han encontrado muchos detalles de la situación que estaba viviendo últimamente, encontré una foto de él de hace pocos días donde se le puede notar su depresión.


No le sirvió ser exitoso, tener fama, dinero, compañeros, al parecer una familia y amigos que lo rodeaban y apoyaban, fue mas fuerte la enfermedad, que se lo llevó de repente, como ha hecho con muchos que padecieron la bipolaridad o como nos puede pasar a los que todavía vivimos con esta.

Se ha dicho que durante un tiempo fue adicto al alcohol y las drogas, pero, según lo dijo el mismo estaba controlado últimamente, aunque algunos medios periodísticos dicen que había recaído en la adicción al alcohol y de pronto a otros psicoactivos, este punto no esta bien claro por el momento.

En la mayoría de sus interpretaciones mostraba su lado simpático, pero era poco lo que se mostraba de su lado depresivo.

Tener bipolaridad es algo que nos puede adelantar la partida de este mundo, es algo de lo que debemos estar conscientes: Es posible que cuando se llega sin querer a un estado extremo, irnos repentinamente sin realmente quererlo, solo en un arranque por un estado de crisis.

Yo como admirador del actor en varias de las películas, siento que lo que le paso es algo muy desafortunado, es una situación de la que no estamos libres, así en este momento este muy consciente y diga que lo del suicidio no va conmigo, puede en cualquier momento tocarme aunque no haya estado hasta ahora en ninguno de mis planes.

Me impacto últimamente la película Good Will Hunting, donde lloré en varias escenas de la película, la vi hace poco y donde apenas vengo a saber que fue la que le permitió obtener el premio Oscar, donde se muestra a un chico genio superdotado, pero que vive cerca de la precariedad y de la delincuencia, debido a su entorno social donde crece y vive, alli Williams desempeña el papel de un Psiquiatra que intenta tratar y analizar al chico problemático y termina siendo analizado, tratado y aliviado por el paciente.

Se barajan muchas posibilidades de las causas que desencadenaron el hecho de que Robin Williams haya llegado al suicidio, que van desde las que muestran los medios sensacionalistas que afirman que se debió que había recaído en el alcohol y las drogas, cosa que él negaba al declararse sobrio últimamente, donde ademas se enfocan mas en la forma como se quito la vida, describiendo las situaciones macabras que conllevaron físicamente a su muerte, que en un análisis mas humano de las causas de su suicidio.

Otras informaciones hablan que tenia problemas de salud (tenia síntomas de Parkinson, claro que es posible que tuviera parkinsonismo debido a efectos secundarios de los medicamentos para problemas mentales) como que también que tenía problemas económicos, dado que personas que ganan demasiado dinero como los actores de Hollywood, también pueden llegar a gastar y desperdiciar demasiado dinero y estar agobiados por grandes deudas por ello, si uno cuando debe algo de dinero por decir unos cientos de dolares se angustia, que puede decirse cuando se deben millones de dolares.

También he encontrado en la red que Robin Williams confiaba en la meditación y en tratamientos alternativos, los cuales en casos extremos son contraproducentes y peligrosos, dado que para combatir un estado de crisis fuerte como el cuadro que tenía Williams, se requieren terapias de choque y no placebos que de pronto funcionan para situaciones leves, ademas encontré que era vegetariano condición que según algunos estudios científicos puede causar deficiencias en algunos químicos del cerebro (vitamina B-12, Vitamina D, ácidos grasos omega 3 de origen animal), necesarios para mantener la estabilidad emocional.

A modo de conclusión, puede decirse que cuando ataca una enfermedad mental que lleva al suicidio, a veces no hay nada para hacer, porque aun alguien que lo tenía todo y podía acceder a todos los recursos posibles no pudo salvarse.

Nota de actualización 23 de marzo de 2017: Después de realizadas las pruebas toxicológicas y de ser publicados detalles sobre la autopsia, se supo que Robin no había vuelto a consumir psicoactivos y se determinó que estaba en los preliminares de desarrollar un tipo de demencia por daños en celulas cerebrales; los cuales le estaban produciendo algunos síntomas problemáticos como una fuerte depresión, desconexiones de su sistema mental, problemas similares al mal de Parkinson, problemas metabólicos que le estaban afectando fuertemente su calidad de vida.  Mi opinión al respecto es que Robin sentía que se estaba desconectando de este mundo desde el punto de vista mental y que por lo tanto esto fue lo que lo llevó a tomar la decisión de dejar este mundo por su propia mano, ya que sin saberlo exactamente tuvo la intuición de que se iba a convertir en un viejo demente el cual sería un problema para su entorno mas cercano y prefirió entonces descansar de vivir, aún teniendo algo de lucidez.



miércoles, 8 de enero de 2014

Nuevo año

Comienza un nuevo año, algo que es arbitrario, que para mi concepto se le da mas importancia de la que debiera tener, soy de los diferentes, que no esta de acuerdo con la algarabía que se forma para estas épocas de cambio de año, muchas veces con consecuencias negativas, fuera que ademas por mi problema de tb me toca ser así, aburrido, aunque afortunadamente esta situación concuerda con lo que pienso de las fiestas de estos días, por lo que no me preocupa la prohibición que tengo debido a mi trastorno bipolar: No poder por ejemplo tomar licor o trasnochar por días seguidos que es la costumbre por estos lados.



Para mi esta época es donde se apagan aparentemente todos los problemas del mundo y solo se piensa en el circo, olvidándonos muchas veces de lo importante de la vida.
No pretendo ser aguafiestas, me gusta cuando se puede compartir con la familia, pero lo que se nos vende por estas épocas muchas veces no es esto, si no un carnaval sin sentido.