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viernes, 24 de marzo de 2023

Mi apreciación actual de la psiquiatría

 Yo no me considero antipsiquiatra radical, si soy un fuerte crítico de la forma en que un alto porcentaje de la psiquiatría actual trata a las personas que padecemos trastornos mentales, como también a personas que no los tienen, porque somos tratados como enfermos mentales.






 La causa principal del problema radica en el enfoque actual donde se ha creado un negocio que se basa en decir que muchas personas sanas sufren enfermedades mentales, que en algunos casos son parecidas a los trastornos mentales, pero que realmente no los sufren, si no que más bien tienen problemas de adaptación a la sociedad o tienen se puede decir problemas psicológicos pero que no tienen un trastorno mental y menos alguna deficiencia física en el cerebro, son personas normales a las que se ha convertido artificialmente en enfermos, etiquetándolas con supuestas enfermedades y tratándolos vendiéndoles una cura para enfermedades que no existen; por otro lado estamos quienes padecemos digamos que trastornos mentales o como yo lo defino tenemos problemas mentales que pueden ser graves o no tanto, que en algunos momentos hacen crisis, que nos complican la vida y que somos tratados de mala manera dándonos unas cantidades exageradas de medicamentos y donde muchas veces en vez de ayudarnos nos perjudican.

 Resumo mi apreciación en que la psiquiatría actual no busca ayudar a las personas con trastornos mentales quienes realmente somos pocos y que por tanto no somos negocio y si trabaja en un negocio bastante rentable que es definir que muchas personas sanas están sufriendo de enfermedades mentales que son inexistentes y se les vende una cura a unos costos elevados. 

 Yo considero que sufro de problemas mentales, pero no tengo deficiencias físicas en el cerebro, por esto puedo afirmar: "No soy un enfermo mental", si tengo y he tenido muchos problemas con mi adaptación a la sociedad, también puedo decir que sufro de un trastorno mental, por lo que me he etiquetado como un bipolar mas, adicionalmente me he clasificado como una persona que sufre del trastorno bipolar tipo uno o el antes denominado trastorno maníaco depresivo yo lo definí hace un tiempo como:

"Psicosis maniaco depresiva, Trastorno bipolar o lo que me afecta

Son dos estados opuestos de mi sentir hay unos momentos donde me siento feliz, acelerando, quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo, siento que soy bueno para todo, siento que me vuelvo inflexible o mejor dicho obstinado, me gasto hasta el último centavo que consiga en estos días, veo todo hermoso, me enamoro y enamoro fácilmente; luego hay otros días que no quiero ni salir de casa, todo es gris, nada me gusta, siento que no soy querido por nadie y por lo tanto no quiero ver a nadie, solo quiero estar recostado o dormido, no me importa lo que los demás hagan o dejen de hacer, mi estado de ánimo es como de una tristeza infinita, pero que realmente no es tristeza si no depresión."

  A lo largo de mi vida he sido tratado con fuertes medicamentos como también he vivido sin tomarlos por lo que puedo dar una apreciación desde el punto de vista de mi experiencia y considero que los medicamentos me han ayudado en el control de mis crisis, pero que no me han servido como control diario a mi trastorno.

sábado, 22 de agosto de 2020

Los 10 mejores blog sobre trastorno bipolar

Hace poco en un comentario me dijeron que según My Therapy mi blog ha sido clasificado entre los 10 mejores sobre el trastorno bipolar, me gusta esto.

A continuacion reposteo la entrada donde aparecen la clasificación del 2020 sobre los mejores blogs sobre trastorno bipolar

Tener una felicidad indescriptible, sentirte motivado, entusiasmado, estar lleno de expectativas e ilusión y de repente caer en una tristeza absoluta en la que no te dan ganas ni de salir de la cama, es una situación en la que ninguno desearía estar. Sin embargo, esta es la realidad de muchas personas que padecen Trastorno Bipolar.

La Bipolaridad es un trastorno mental, que a pesar de ser el más conocido de este grupo de enfermedades, sigue recibiendo una mala connotación por la desinformación de algunas personas, las cuales no son conscientes de lo que es vivir con esta enfermedad y la lucha que requiere, para quien la padece, llevar una vida lo más estable posible.

Esta enfermedad, conocida anteriormente como trastorno maniaco depresivo, se caracteriza por oscilar entre estados de ánimo de felicidad absoluta (fase maniaca, manía o hipomanía) y tristeza total o fase depresiva. Estos cambios generalmente suceden de forma repentina y aunque pueden parecer una situación por la que pasamos todos en algunos momentos de nuestra vida, es necesario hacer la diferenciación entre inestabilidad emocional y padecer una enfermedad como el Trastorno Bipolar. El objetivo suele ser llegar a un estado llamado Eutimia, el cual es un estado normal o tranquilo descrito en psquiatría como la fase de normalidad situada entre episodios de manía o depresión en pacientes con trastorno bipolar. También es importante aclarar que cuando se habla de bipolaridad no se trata de otras enfermedades como la esquizofrenia o trastorno de personalidad múltiple, con las que generalmente se suele confundir.

La principal causa a la que se le atribuye esta enfermedad es al factor hereditario, ya que se dice que más del 70% de los casos se deben a este motivo. Sin embargo, aún no se tiene total claridad de cuáles son los genes que la provocan y, por otra parte, no todos los que por predisposición biológica deberían sufrir de bipolaridad la desarrollan. En cuanto al diagnóstico, éste no es para nada sencillo ya que como mencionábamos anteriormente, el Trastorno Bipolar se suele confundir con otras enfermedades. La buena noticia es que una vez diagnosticado, existe un tratamiento a base de medicamentos, principalmente con Litio, que han mostrado efectos positivos en un tercio de la población diagnosticada con Bipolaridad.

Aunque toda esta información es de gran importancia, no permite una completa comprensión de lo que se vive al padecer esta enfermedad, y es por ese motivo que hemos decidido hacer un reconocimiento a aquellos valientes que se han animado a compartir sus experiencias e información del trastorno bipolar a través de su blog (o redes sociales) y a brindar un apoyo, a través de sus anécdotas, sufrimientos y todo lo que conlleva vivir con esta enfermedad.

Es a través de sus relatos, que podrás ver el mundo a través de sus ojos y tener un mejor entendimiento de lo que es la Bipolaridad desde otra perspectiva. Por este motivo, les invitamos a visitar estos blogs, pues los hemos seleccionado cuidadosamente, buscando los mejores por la información y las experiencias que ofrecen, enriquecedoras y de ayuda para quienes pasan por la misma situación, o de gran beneficio para aquellos que no la padecen, pero buscan un mayor entendimiento, acabando así con los estigmas que se tienen de la Bipolaridad.



Mejores Blogs sobre Trastorno Bipolar del 2020


Realidad Bipolar

Sergio es un todoterreno. Tiene un blog genial, hace Podcasts muy entretenidos, tiene presencia en redes sociales y, por si fuera poco, saca tiempo para contarnos un chiste malo (o muy malo) cada semana. En su blog vas a encontrar desde información sobre la enfermedad, a experiencias personales. ¡Realidad Bipolar tiene incluso un grupo de WhatsApp de apoyo a personas diagnosticadas y afines a la misma! Desde MyTherapy te animamos a que te unas a la comunidad que se está creando alrededor de este proyecto, ya que creemos que puede ser de gran ayuda.


Desnudando Otro Alma Bipolar

Víctor López es un viejo conocido del blog de MyTherapy. En su artículo Cómo es la Vida con Trastorno Bipolar: Preguntas & Respuestas, nos proporcionó un punto de vista único sobre el Trastorno Bipolar. Eso es exactamente lo que encontrarás en su blog, posts en los que Víctor te formará en la Bipolaridad y te enseñará a cómo convivir con este Trastorno, desde un enfoque completamente cercano y, lo más importante, honesto.



Yo Soy Bipolar

Carlos es una persona que está hasta el gorro del trastorno bipolar. En su blog, Yo Soy Bipolar, encontrarás una gran cantidad de experiencias e información que, contadas desde el buen rollo y el humor, te ayudarán a luchar contra el ‘’bicho’’, como lo llama él. Lo que más nos gusta del blog de Carlos (además de una capacidad de redacción extraordinaria) es su interés en el lector, al que siempre se dirige para tenderle una mano y conversar con él. Sin duda, un blog 100% recomendado.


Remisión Bipolar

El blog de Remisión Bipolar nos encanta. Y su canal de YouTube Esperanza Bipolar, también. Sus historias, reflexiones, anécdotas, consejos y experiencias son enormemente enriquecedoras. Las reflexiones de Alberto son lo contrario a la banalidad, son citas de las que se desprende un aroma de sabiduría y reflexión de las que todo el mundo debe aprender. Aquí dejamos una breve cita, que seguro te animará a visitar el contenido de Alberto: ‘’El tiempo me ha enseñado que todos buscamos un lugar donde poder hacer lo que sabemos hacer. Nadie vale para todo, ni nadie es capaz de cualquier cosa. Un mensaje falso flota en el aire que respiramos que puede hacer mucho daño.



Soy Bipolar

Cruzamos el charco para conocer el blog de Mariel. SoyBipolar es un blog real, no está edulcorado, como Mariel lo describe: ‘’Este blog no es un puto espacio de autoayuda, sino que busca lugares de encuentro, los bellos y los deformes.’’ Mariel ha querido crear este blog para compartir desde su experiencia cómo es vivir con la bipolaridad y hablar de temas que lamentablemente siguen siendo tabú en nuestra sociedad, como el suicidio, la depresión, auto flagelación, manía, etc. Su objetivo es despojar el mito de que hablar de ellos puede desencadenarlos, ella apuesta por intentar entenderlos y sanarlos.




Simplemente Bipolar

Seguimos en Chile para enseñaros el blog Simplemente Bipolar. Lo que nos gusta del blog de Simplemente Bipolar es la variedad de tópicos y temas que expone. Su Blog no va única y exclusivamente sobre el Trastorno Bipolar, su contenido es más bien un conjunto de temas que van desde el propio Trastorno y diferentes patologías, hasta experiencias propias e incluso crítica social.
Pulsa aquí para acceder al blog Simplemente Bipolar



Mi Diario Bipolar

Podemos describir a Nuria de muchas maneras: divertida, constante, trabajadora… pero nuestra favorita es: ¡Valiente! Nuria es una de esas personas que nunca tira la toalla. En su blog te enseñará por medio de sus experiencias cómo es posible vivir con dos enfermedades crónicas, Bipolaridad y Esclerosis Múltiple, y disfrutar del presente.


Cómo Vivo con mi Trastorno Bipolar

En Cómo vivo con mi trastorno bipolar, Óscar comparte sus vivencias y su proceso de comprensión de su propio trastorno. En su blog descubrirás de su mano la importancia del autoconocimiento, proporcionándote en el camino las herramientas que según su experiencia sirven para sobrellevar este problema mental y ayudan a llevar mejor el día a día.



De Bipolar a Bipolar

Este un blog un poco especial, ya que es un Video-Blog. De Bipolar a Bipolar es un canal de YouTube creado por Alejandro Hernández. Con casi 700,000 visitas en su canal, Alejandro realiza una labor informativa maravillosa, en la que no solo nos educa en la enfermedad, sino que también nos muestra a través de sus experiencias consejos para vivir mejor con el Trastorno Bipolar. El conocimiento y la manera de explicar de Alejandro, con esa calma característica, te harán engancharte a un canal extraordinario.



Bipolar Clandestina

Bipolar Clandestina tiene la capacidad de, en un blog anónimo, ser capaz de crear el ambiente más íntimo posible. Su cercanía, su sinceridad, su valentía… todas esas cosas hacen del Blog de Bipolar Clandestina, uno de nuestros favoritos. Mediante sus experiencias e historias, conocerás el día a día de una persona con Trastorno Bipolar, de un modo tan personal, que casi sentirás haber encontrado una amiga en ella.





Oscar

Oscar es un estudiante español de negocios. A Oscar le gusta el fútbol. Demasiado. Sueña cada año con que el Valencia CF gane la liga. Lleva decepcionado 16 años.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Como se siente entrar en un estado de locura (episodio psicótico)

Antes de aparecer la internet y tener la posibilidad de autoetiquetarme, llamaba "mi problema mental" a mis desbalances de ánimo y de mis emociones cuando sentía que no eran normales, básicamente en esos momentos estoy hablando antes del año 2005, sentía que en una oportunidad me había enloquecido, cuando tuve condiciones bastante estresantes, además que me sentía desadaptado en la sociedad.



Para mi parecer llegué a una locura temporal (Psicosis, según psiquiatras), lo que sentí fue llegar a un estado de clarividencia, donde descubro cosas que han estado al alcance de mi conocimiento, pero que no había captado antes por no analizarlas bien, sin embargo, son tantas y de tantos aspectos al mismo tiempo, que termino abrumado. Es como cuando uno está en un sueño que vislumbra y descubre todo, pero estando despierto; de ahí que Poe lo describa dentro de su forma poética al decir: "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche", para los psiquiatras modernos, esto que he estado diciendo es un síntoma de trastornos mentales, y lo llaman estado psicótico, pero a diferencia de un sueño donde uno interactúa con seres que uno mismo ha creado, cuando se esta despierto se interacciona con seres reales y choca muchas veces con ellos, porque mucho de lo que uno hace esta en contra de las normas y digo normas refiriéndome a lo que la mayoría hace.



lunes, 5 de septiembre de 2016

Republicando una entrevista a la Dra Joanna Moncrieff

En esta entrada voy a republicar una entrevista que dió para un medio español, aqui explica su forma de ver la psiquiatria en la actualidad.



Entrevista a Joanna Moncrieff

Joanna Moncrieff es una psiquiatra controvertida, hace unos años empezó a mover conciencias con su primer libro llamado “El mito de la cura química”. Durante este tiempo, la Dra. Moncrieff ha investigado con profundidad los estudios que se han realizado sobre los diferentes tipos de psicofármacos y ha puesto en marcha estudios rigurosos acerca de cómo estos medicamentos afectan a los pacientes. Los tratamientos y seguimientos que realiza con pacientes que padecen trastornos psicológicos la ha llevado a exponer sus teorías acerca de cómo la industria farmacéutica ha influido en el pensamiento de los médicos y los pacientes para poder aumentar y garantizar su éxito a la hora de vender sus productos.
Profesora de Psiquiatría en el University College de Londres, ejerce también la práctica clínica. Es fundadora y presidenta de Critical Psychiatry Network, entidad que agrupa a psiquiatras que se oponen al modelo biologicista tradicional y su enfoque de coacción sobre el paciente. A pesar de que puede parecer una mujer frágil, critica con determinación el uso excesivo de los medicamentos psiquiátricos y denuncia la influencia negativa de la industria farmacéutica sobre los médicos y sus pacientes.
Ha visitado España con motivo de la presentación de su segundo libro publicado titulado: “Hablando Claro”. En él sigue explicando su visión acerca de los medicamentos psicoactivos y alentando a sus lectores a ejercer una opinión activa y crítica frente a la prescripción masiva de estos tratamientos. Aprovechando su presentación en el Colegio de Médicos de Catalunya, Cuerpomente la ha entrevistado para poder conocer más a fondo su trabajo y sus opiniones. La Dra. Moncrieff es una mujer decidida y su mirada transparente nos indica que es una profesional comprometida con el bienestar de sus pacientes.

CM: Dra. Moncrieff ¿cómo le vino la idea de escribir este libro?

JM: Bueno, la verdad es que siempre he sido muy observadora y curiosa, ya cuando estudiaba medicina, durante mi residencia de psiquiatría, me daba cuenta de que algo no cuadraba entre lo que me decían mis profesores y los libros que leía y lo que observaba en los pacientes. La cuestión era que cuando los miraba, solía ver a personas que actuaban como zombies y me preguntaba si realmente eso era lo que pretendíamos ver como la cura de una enfermedad, todo eso me resultaba contradictorio. No veía a la gente curada, la veía aturdida.

CM: ¿Qué ocurrió entonces?

JM: Empecé a leer mucho sobre esto. Descubrí muchas cosas que relato en mi libro. Estudié artículos científicos e investigaciones sobre cómo los fármacos afectaban a las personas. Luego empecé a promover algún estudio con el que empecé a emitir mis propias opiniones.

CM: ¿Cuándo empezó a pensar diferente del resto de sus colegas?

JM: Ahora que lo pregunta, nunca me había detenido a pensar cómo empecé a prestar atención a esas cosas. Quizá al tener en cuenta el efecto placebo, comparando los resultados con el efecto placebo me sorprendí al ver que los resultados no estaban siendo demasiado significativos. Cuando tomaban los tratamientos veíamos cambios en los pacientes, pero no siempre eran los esperados. Por ello, empezamos a pensar que en realidad el fármaco provoca estados que son diferentes a los trastornos sobre los que actúan. No hacen aquello que se suponía que deben hacer. Según el pensamiento tradicional, el medicamento debía restablecer un equilibrio químico. Sin embargo no tenemos pruebas de que eso ocurra.

CM: ¿Entonces qué es lo que ocurría?

JM: Los medicamentos crean un estado diferente al que el paciente tiene. Si hacen eso, no podemos pensar que la persona tiene el trastorno, tiene otra cosa. Algo creado por el fármaco que no es la normalidad. Como consecuencia de esas observaciones cambiamos el foco de atención de la enfermedad a los efectos creados por el medicamento. Al hacer eso, todo cambió y nos dimos cuenta de que esos fármacos podrían ser perjudiciales.

CM: Los médicos prescriben a sus pacientes estos medicamentos argumentando que curan las patologías que sus usuarios padecen. Dicen que estos productos proporcionan al cerebro sustancias químicas de las que el cerebro carece. ¿El mito de la cura química?

JM: Si, Hay muchos médicos que dicen eso. Toma esta droga, dicen, puesto que tienes falta de serotonina o cosas así podemos presuponer que entonces la cura a través fármaco viene al restablecer el nivel de la química cerebral, sin embargo eso no funciona de ese modo. Para explicar cómo funciona, veamos, por ejemplo, el caso del alcohol. Es popularmente conocido que tomar un par de copas puede ayudar a una persona tímida a desinhibirse y poder mantener una conversación. En muchos casos, la persona tímida, puede sentir, tras tomar cierta cantidad de alcohol que es una persona mucho más interesante. Sin embargo, a nadie se le ocurriría argumentar que el alcohol cura la timidez, ¿verdad? El alcohol crea un estado alterado que “tapa” la dificultad, pero que puede generar problemas posteriores graves, ¿no cree?
CM: En ocasiones, la gente que toma estas medicinas, no se reconoce a sí misma ¿Pueden tener estos fármacos efectos indeseables?

JM: Si, por supuesto. Los psicofármacos afectan de muy diversas maneras al sistema nervioso de las personas. En ocasiones, esa afectación es mejor que el trastorno que la persona padece, pero en otras no es tan eficaz. Queremos decir que, el efecto del psicofármaco es la creación de un estado que se solapa con el del paciente, esa es la idea del modelo centrado en el fármaco. La pastilla genera un estado alterado que tiene ventajas pero que también puede tener grandes inconvenientes. La mayoría de los usuarios de estos fármacos no son conscientes de crean estados alterados. Algunos de ellos son tan tremendos que no justifican su utilización puesto que son peores que el propio trastorno que pretenden tratar.

CM: ¿Significa eso que los pacientes desconocen el impacto real de esos tratamientos?

JM: Es conveniente saber que muchos pacientes, cuando dejan de tomar esos productos es cuando se dan cuenta realmente de cuán alterado estaba su estado de conciencia mientras consumían el fármaco, y sienten un tremendo efecto de carencia del producto que se confunde con una recaída. Esta recaída justifica de nuevo el tratamiento con el fármaco. Se convierte en un bucle que puede ser pernicioso. La persona se siente mal, se le prescribe un tratamiento que crea un estado alterado de conciencia pero cuando deja de tomarlo, la persona sufre un efecto rebote, es decir, tiene un empeoramiento en su estado que puede ser causado por la carencia del fármaco. Esta recaída justifica de nuevo la utilización de fármaco, puede que hasta en mayor dosis, creando así la posibilidad de una cronificación.

CM: ¿Cuál es, entonces, el origen de este enfoque terapéutico?

 JM: La industria farmacéutica tuvo mala prensa cuando la gente empezó a hacerse adicta a algunos medicamentos. Por ello tuvo que pensar en nuevas justificaciones que permitieran a la gente tomar medicación. Creó la gran idea de que tu cerebro carece de ciertas sustancias y que para poder subsanar el problema había que consumirlas. Sin embargo todo eso carece de fundamento, como demuestro en mi libro. No es cierto que, por ejemplo, una persona que está aquejada de depresión carezca de ciertos niveles de serotonina. No se ha demostrado que eso sea así. Lo que se ha demostrado en cierta manera es que tomando un antidepresivo la persona tiene un estado alterado de conciencia que se solapa con su depresión. Ese nuevo estado no podemos llamarlo depresión, pero tampoco es una recuperación completa e ideal. Tomar un antidepresivo no equilibra tus niveles de serotonina, solo enmascara la depresión.

CM: Entonces ¿No hay que tomarlos?

JM: No digo eso, en ocasiones el nuevo estado es más interesante que el anterior para el paciente. Por ejemplo, algunos tranquilizantes, pueden ayudarte puntualmente para sobrellevar situaciones. Pueden permitir que la persona enfrente el problema más eficientemente. ¿Por qué no tomarlos, si son útiles? La cuestión es en que el usuario de un producto como ése desconoce toda la información acerca de los efectos secundarios, el efecto rebote, o peor aún no se le ha dicho nada acerca del efecto que causará la retirada del fármaco si la persona se encuentra mejor, que en algunos casos es un puro síndrome de abstinencia.

CM: ¿Pueden provocar “adicción psicológica”?

JM: Por supuesto. Ése es uno de sus peores efectos. Las personas que toman medicación, por definición, empiezan a desconfiar de ellos mismos y de su capacidad para enfrentar situaciones sin ella. Algunos psicofármacos pueden convertirse en una falsa ayuda. La persona que, por ejemplo, enfrenta una reunión tomando una pastilla puede llegar a la conclusión de que sólo si consume ese producto puede enfrentar dicha reunión. Muchos estudios muestran que una buena psicoterapia puede ser de más ayuda que un tratamiento con psicofármacos.

CM: ¿Cómo ven sus colegas sus propuestas? ¿Tienen aceptación?

JM: Poco a poco voy dando a conocer los resultados de mi trabajo. Hay controversia y las opiniones son diversas. Muchos están en desacuerdo conmigo, pero algunos de mis compañeros psiquiatras se muestran interesados en privado pero suelo ser ignorada. Afortunadamente hoy en día, cada vez hay más profesionales comprometidos con nuestro enfoque y eso nos ayuda a estar esperanzados con el futuro.

CM: Imaginemos un escenario sin tanta medicación ¿Qué es lo que sugiere que podemos hacer con alguien con una depresión moderada, por ejemplo?

JM: Es importante contar con todas las personas que están involucradas, la familia, los médicos, pero lo que es crucial es encontrar lo que a esa persona le sucede. Cuando ponemos una etiqueta, como por ejemplo la depresión, convertimos a la persona en una foto fija. ¿Qué es lo que le pasa? Sin duda, ese es un trabajo esencial. Ayudar a un ser humano a ver qué es lo que tiene que mejorar o cambiar en su vida. Una pastilla no va a cambiarle la vida y sabemos que no va a devolverle ningún equilibrio químico. Necesitamos actuar con la intención de hacer que la persona sea responsable de su vida.

CM: En el libro habla de dejar la medicación cuando no ha resultado útil o cuando hay una mejoría evidente ¿Usan en su centro algún enfoque especial para “desintoxicar” al paciente que ha sido tratado durante mucho tiempo?

JM: Cada persona tiene necesidades diferentes, tenemos pacientes que han precisado de meses, incluso años, y nos adaptamos al tipo de problema que tienen y pueden ser tratados de manera puntual. Por ejemplo, pacientes graves con esquizofrenia, deben de ser tratados con mucha delicadeza al retirarles la medicación y debemos estar pendientes de su evolución por si necesitan ser apoyados farmacológicamente durante un episodio de recaída. Sin embargo, es vital para nosotros estudiar cada caso para poder comprender que causa el trastorno de nuestro paciente para poder ajustar todo el tratamiento a cada individuo.

CM: ¿Qué encuentran principalmente cuando estudian esos casos?

JM: Es increíble el número de personas jóvenes que visitamos que padecen trastornos importantes como resultado de un uso de drogas “recreativas” como el cannabis, las anfetaminas y sus derivados. Muchos jóvenes quedan atrapados en un tipo de trastorno grave como consecuencia de consumos de sustancias psicoactivas. La cuestión es que son tratados por fármacos tan potentes que pueden cronificar su situación. Los estados generados por este tipo de medicación son tan alterados que impiden que el paciente pueda hacer una vida normalizada. Tal vez, esta nueva situación permita a sus familias gestionarlo mejor, pero vemos muy a menudo como estos casos son empeorados con algunos de estos tratamientos.

CM: ¿Qué hay sobre los tratamientos naturales? ¿Qué tipo de experiencia tienen con ellos?

JM: Bueno, no tratamos a nuestros pacientes con un tratamiento específico. Lo más importante es que aprendan a llevar una vida saludable. Una revista como la suya, sin duda aporta información sobre como mejorar algunos aspectos de la salud. Una buena alimentación es vital, conseguir una vida libre de estrés y hacer actividades que permitan a la persona mejorar su autoestima. Esto, claro, depende de cada caso, y no tenemos una recomendación estándar, escuchamos a nuestros pacientes y los alentamos a tener una vida sana. Tener capacidades para gestionar la ansiedad es algo que se ha mostrado útil, practicar ejercicio y, sobre todo, encontrar actividades donde el paciente se sienta útil.

CM: Cuando hablamos de medicación y de trastornos hay que hacer un punto y aparte para hablar de los niños. Hoy en día todos escuchamos sobre los trastornos que aquejan a las criaturas, pero sobretodo parece que la hiperactividad y el déficit de atención van al alza. Los médicos intentan controlar estos trastornos pero ¿Cuál es su opinión sobre este tema?

JM: Bueno, no creo que en España sea muy diferente que en Inglaterra. No parece que los entornos escolares sean muy propicios para niños que sean muy movidos, dispersos o que puedan tener necesidades específicas. Intentar controlar a los niños dándoles anfetaminas no nos parece muy buena idea. La falta de flexibilidad del sistema educativo y la vida estresada de muchas familias son un potente caldo de cultivo para trastornos de este tipo. Necesitaríamos grupos más reducidos y mayor variedad de enfoques educativos, sin duda alguna.

CM: Un conocido psicólogo, experto en salud infanto-juvenil, suele decir que hay muchos críos que se curan en septiembre, con el cambio de profesores.

JM: Claro. Es una visión inteligente pero no hay que olvidar que la industria presiona mucho puesto que los tratamientos logran generar estados en los niños en los que los niños están quietos y atentos a las explicaciones. Debo decir, no obstante, que no hay evidencias de que la hiperactividad sea una enfermedad en estricto sentido de la palabra, por tanto hay muchos casos en los que se está prescribiendo un tratamiento que no es necesario y que causa muchas secuelas a las personas que los consumen.

CM: Pues parece que cada vez hay más trastornos que pueden diagnosticarse

JM: Esa es una estrategia de la industria farmacéutica. Equiparan un síndrome, que no es más que una agrupación de síntomas, a una enfermedad. Un síndrome de ataque de pánico, por ejemplo, no es una enfermedad. Creo que tiene que ver con un complejo de inferioridad de los psiquiatras.

CM: ¿Complejo de los psiquiatras?

JM: En el inicio de la psiquiatría no existían los fármacos y los trastornos mentales se trataban de manera muy rudimentaria, con internamientos en centros cerrados y terapias de choque. Eso consideraba la psiquiatría como una disciplina poco avanzada y casi policial. El diseño de estos fármacos y la creación de nuevos trastornos ha potenciado la percepción de la psiquiatría como una disciplina muy científica. Ha disparado la autoestima de los psiquiatras.

CM: Frente a este poder de la industria y de una visión como la que impera ¿Qué podemos hacer?

JM: Como titular periodístico podríamos decir que lo importante es saber que frente a la industria farmacéutica y el lobby médico el paciente tiene derechos. Sería ideal si los facultativos pudieran informar sobre las potentes drogas que prescriben. Informar sobre los efectos que cabe esperar de esa medicación.

CM: ¿Cómo podemos ejercer esos derechos?

JM: Debería existir un diálogo médico-paciente sobre las consecuencias a medio y largo plazo de esos efectos y sobre los devastadores resultados del consumo de estas sustancias. Los pacientes y sus familias deben preguntar acerca de los fármacos y de cómo afectarán a sus vidas. No debemos olvidar tampoco las dificultades relacionadas con el hecho de dejar de tomar este tipo de fármacos y de cómo abandonar un tratamiento crea problemáticas que pueden ser confundidas con recaídas. Tomar psicofármacos es un asunto de gran importancia y debemos tener precaución y conocimiento antes de entrar en un tratamiento de este tipo. A todos nos gustaría poder dar con una pastilla mágica que arregle nuestro sufrimiento, pero no existe ese tipo de pastilla por el momento. Existe el sentido común de los profesionales y sus pacientes.

sábado, 30 de julio de 2016

Doctor vengo a que me cure esta felicidad


De nuevo voy a consulta con el psiquiatra, esta vez con otro diferente, por lo que me toca de nuevo volverle a contar mi historia, básicamente cuando me dice que porque estoy en consulta le digo que he estado bastante acelerado, como mas contento en los últimos días de lo que soy mas comunmente.

Se me preguntó que si lo que me pasa en este momento lo habia tenido en ocasiones anteriores, ante lo cual le expresé que este tipo de sensaciones raras me aquejan desde el inicio de la adolescencia cuando tuve una crisis mental que me hizo sentir la persona más feliz del mundo.



Le conté también de mis otras dos crisis no tan fuertes, no tanto como la primera que sí fue bastante fuerte, le dije los medicamentos que me habían recetado en esas oportunidades para calmar este estado que para mi no era correcto y que de acuerdo con lo que él piensa esta de acuerdo con esto, además de como me había ido con la medicación recibida anteriormente.

En ese momento me dijo que los medicamentos a tomar serían básicamente de dos tipos de compuestos unas gotas para dormir, diferentes pero de acción similar a las que tomó y seguir tomando ácido valproico o litio, le dije que si no había algo diferente, que de pronto fuera mejor que esas dos posibilidades, dado el avance que se ha tenido en muchas cuestiones médicas, me dice que el litio es lo más antiguo, pero para su concepto es lo más efectivo que hay en este momento y que el ácido valproico también ha funcionado muy bien, que el tratamiento que se me dió en las dos primeras oportunidades, ya casi no se está aplicando, que es tratar los periodos de fuera de crisis con medicamentos de estabilización del tipo de antipsicóticos como reguladores de ánimo, Aunque cuando no funcionan el litio y el ácido valproico se hace un tratamiento con otro tipo medicamentos pero no es lo primero en hacer dentro de lo que me dijo y que como a mi me había funcionado bien el acido valproico que consideraba correcto seguirlo tomando.

Me pregunto que cuando estoy muy contento que hago o qué cómo son mis actitudes, le cuento que me vuelvo muy susceptible, averiguo muchas cosas tantas y tan detalladas que muchas veces me arrepiento de haber hurgado tanto y haber descubierto cosas que era mejor no saber.

Me preguntó que si me llenaba de ira le dije que sí, pero que trataba el máximo de no expresarla y más bien calculado una forma de hacer daño a los demás, diciéndoles cosas irónicas y que se que las hagan sentir mal.

Se me increpó que si consideraba que ésta era una actitud positiva a lo que dije qué: Por supuesto que no.  Entonces me dice que sí me parece conveniente tener ese tipo de felicidad que le dije que sufría, en ese momento no conteste nada.

Ahora vengo a reflexionar que la felicidad que se siente, mas bien la aparente felicidad que se cree tener cuando se está en estados alterados, considero que es una actitud de escape a la realidad, nos escapamos de los problemas o de una realidad que nos incomoda volviéndonos aparentemente felices, pero esas acciones y estas actitudes no son las mejores cuando estamos en esta felicidad, hacemos mucho daño a otros y también a nosotros mismos, dado que podemos gastarnos nuestros recursos, como también podemos infringir daños a otros que después cuando regresamos a la vida normal pueden haber sido muy profundos y no tener reparación.

Se me dijo que lo que pasaba en esos desbalances no es un estado de felicidad sino un estado llamado técnicamente de manía, que a pesar de que la persona aparentemente se podía sentir bien, realmente no lo estaba y que es una situación que se debe controlar, por eso es que es necesario cambiar esta falsa felicidad, que como tal no es felicidad, la felicidad raramente se siente, sólo se vive y uno sabe que estuvo feliz ya cuando las cosas han pasado y este es un problema de la normalidad.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Una mama pide pastillas de la felicidad

Vuelvo sobre el tema de que en muchos aspectos de la salud y sobre todo de la salud mental, en la antiguedad en varios aspectos se tenía una mejor comprensión y un mejor manejo de los problemas mentales,  algunos de los hombres que nos han precedido nos superaban. Freud mismo, cuando escribió hace ya un siglo su ensayo "Duelo y melancolía", señalaba en las primeras páginas que a ningún médico se le ocurriría tratar a alguien que está sufriendo un duelo, porque eso es un dolor humano y él tendrá que espabilarse para irlo solucionando.

Lo que esta pasando en la epoca actual va en contra de lo que en el parrafo anterior se menciona que dijo Freud, para él era claro y es muy probable que para la mayoría de los médicos de la época, que el duelo como tal no es una enfermedad sino que es una experiencia vital normal, muchos de los médicos actuales actúan en contra de esta premisa y sobre todo la psiquiatría actual con su mal manejo de los problemas mentales, que ha convertido el duelo en una enfermedad, para ilustrar lo siguiente presento la siguiente historia ficticia, la cual es muy probable que se haya presentado de forma similar en la vida real.

Imaginemos a una señora mayor que desde hace varios días se siente muy triste, entre las cosas que le han pasado últimamente se tiene que se le ha muerto su perrito que lo acompañó por muchos años, sin embargo, hace poco estuvo su hija para acompañarla en la celebración de las madres y estuvo bastante alegre, sin embargo una vez ella se fué volvió a estar de nuevo muy triste y siente que sufre mucho por esta situación, con el pasar de los días siente que esta tristeza parece no tener fin, es entonces que buscando sentirse mejor decide ir donde un psiquiatra para que la saque de su estado de tristeza que de acuerdo con lo que le han dicho muchas personas es que tiene una fuerte depresión y que los psiquiatras son expertos en solucionar estas situaciones y que estos le pueden recetar las pastillas de la felicidad, que la sacarán de este problema.



La señora de acuerdo con el psiquiatra al cual vaya puede vivir entre otras las siguientes situaciones:

Si da con un buen psiquiatra este en su entrevista idagára sobre los sintomas que tiene y buscará que es lo que le puede estar provocando esta situación que ella afirma es una depresión, entonces encontrará que de lo que sufre es una tristeza por un estado de duelo por la muerte de su mascota, le dirá que no puede hacer nada por ella, que el perrito se muríó, que nada de lo que haga o deje de hacer lo puede resucitar, que tiene que seguir viviendo con esta situación y superarla, que las pastillas de la felicidad no existen, dado que hay algunos medicamentos que pueden hacer sentir un poco mas alegre a una persona por un corto tiempo pero que para su situación esto no le servirá, que sentir tristeza y llorar pueden ayudar, pero no hay nada mas que se pueda hacer, la señora, no sale contenta con este medico y pensará que mal medico el que me tocó, no me recetó nada.

Si da con un mal psiquiatra este le indagará sobre los síntomas que tiene y sin entrar en mucho detalle le dirá que esta fuertemente enferma, lo mas probable es que no le averigue porque la señora se siente deprimida, ni busque muchas razones para ello, ya que según los manuales técnicos que el se sabe muy bien, el cuadro de depresión que ella presenta encuadra bien como parte de un trastorno bipolar II, dado que según la entrevista la señora nunca ha sufrido de un episodio psicótico, como que tambien según dice ella ha sufrido de cambios de humor repentino que constituyen episodios claros de hipomanía, como el que ella relata que presento hace poco cuando estuvo demasiado contenta por unos días para despues de repente volver a presentar los sintomas de depresión. Entonces le explica de una forma muy clara y comprensible su diagnóstico, le dira que tendrá que estar medicada por el resto de la vida, ya que sufre de una enfermedad incurable, sin embargo la tranquiliza cuando le dice esto que le pasa no es el fin del mundo, porque es algo que le sucede a muchas personas, que su enfermedad es crónica pero es muy manejable si esta adecuadamente medicada y es juiciosa en seguir las indicaciones médicas; entonces la señora saldrá muy tranquila, pensando que buen médico que me tocó y con una formula donde se le prescriben los mas modernos antidepresivos que son llamados por muchos las pastillas de la felicidad, será entoces un cliente mas de la gran empresa farmaceútica que le pagó a este psiquiatra su último viaje a las Bahamas.

jueves, 17 de marzo de 2016

Imperialismo Psiquiátrico

Imperialismo Psiquiátrico



Esta entrada es una regular traducción hecha por parte mía con la ayuda del traductor de google, del artículo en inglés publicado originalmente por su autora la Dra Joanna Moncrieff, que data del año 1997, el cual esta siendo reproducido sin la autorización directa de su autora, sin embargo, como esta disponible libremente en la internet, como también que esta publicación se hace con fines informativos y sin animo de lucro, la rebloggeo traducida aún con los inconvenientes mencionados, adicionalmente se aclara que dicha traducción puede en algún momento cambiar algunas de las ideas originales de su autora, pues no soy experto traductor, como también que en cada traducción hay un aspecto de la forma de ver las cosas del traductor, también encontré aquí en la internet otra traducción al español de este mismo artículo

En esta entrada la Dra Moncrieff muestra como la psiquiatría se ha convertido en una herramienta más, para el control social, la cual ha logrado hacerse con el manejo de muchos de los aspectos de la vida de muchas personas, se muestra aquí como partiendo de la búsqueda de tratamientos a personas con marcados problemas mentales, se han desarrollado medicinas y protocolos que también pueden aplicarse a muchas mas personas con problemas no tan graves, o que realmente no tienen problemas mentales, sino problemas causados por tener que vivir en la sociedad moderna.

Es de tener en cuenta además que dicho artículo no es una novedad, pues fue publicado hace ya casi 20 años, sin embargo, lo que plantea esta mas que vigente y explica mucho de lo que esta pasando en estos momentos en la sociedad, gracias a la intervención de la psiquiatría moderna.

Antes de presentar el artículo voy a presentar brevemente a su autora.

Según se dice en la Wikipedia:
En ingles original: Joanna Moncrieff is British psychiatrist and a leading figure in the Critical Psychiatry Network. She is a prominent critic of the modern 'psychopharmacological' model of mental disorder and drug treatment, and the role of the pharmaceutical industry. She has written papers, books and blogs on the use and over-use of drug treatment for mental health problems, the mechanism of action of psychiatric drugs, their subjective and psychoactive effects, the history of drug treatment, and the evidence for its benefits and harms. She also writes on the history and politics of psychiatry more generally. Her best known books are The Myth of the Chemical Cure,[1] and The Bitterest Pills.[2]


En la regular traduccion al español: Joanna Moncrieff es una psiquiatra británica y una figura destacada de la  Red Crítica a la Psiquiatría. Ella es una fuerte crítica del modelo moderno 'psicofarmacológico' del trastorno mental,  del tratamiento con drogas y del papel de la industria farmacéutica.  Ha escrito artículos, libros y blogs sobre el uso y el abuso en el tratamiento farmacológico de los problemas de salud mental, del mecanismo de acción de los fármacos psiquiátricos, de sus efectos subjetivos y psicoactivos, como de la historia del tratamiento con drogas, la evidencia de sus beneficios y daños . También escribe sobre la historia y la política de la psiquiatría. Sus libros más conocidos son El mito de la Cura de la Química, [ 1 ] y las píldoras más amargas . [ 2 ].



IMPERIALISMO PSIQUIÁTRICO: La medicalización de la vida moderna
Joanna Moncrieff,

Reimpresión de Sondeos, número 6, el verano de 1997

Introducción

La institución de la psiquiatría creció en el siglo XIX durante la emergencia y consolidación del capitalismo industrial. Su función fue la de hacer frente a un comportamiento anormal y extraño que, sin romper la ley, no se ajustaba a las exigencias del nuevo orden social y económico.  Su asociación con la medicina esta en la función oculta de política de control social, dotándola de la objetividad y neutralidad de la ciencia.  El modelo médico de trastorno mental ha servido desde entonces para ocultar los procesos sociales que producen y definen la desviación, mediante la localización de la causa de los problemas en la biología individual.

La psiquiatría se presta a la perpetuación del orden establecido, por el desafío que está implícito en una conducta desviada, socavando con ello una fuente de crítica y oposición.

Durante el siglo XX, un feroz ataque contra la psiquiatría, ha condenado esta caracterización médica engañosa de los problemas de la vida y las medidas represivas que se hacen pasar por un tratamiento psiquiátrico.

Sin embargo, al mismo tiempo, la tecnología más sofisticada ha permitido a la profesión psiquiátrica capear el temporal, además ha servido para reforzar su reclamo a la jurisdicción sobre la denominada "enfermedad mental", dándole con este disfraz la oportunidad de ser una herramienta del sistema, para el control social y la represión de la disidencia.

En algunos aspectos, la psiquiatría nunca había sido tan segura y respetable como lo es en la actualidad.

En los años 1950 y 1960, una revolución farmacológica dio origen a una serie de medicamentos que pudieron usarse como tratamiento en trastornos como la esquizofrenia, la depresión y la ansiedad, los cuales permitieron a la psiquiatría acercarse al paradigma de la medicina física, al dotarla con la capacidad de administrar curas específicas, para condiciones específicas. A partir de este período también, la atención psiquiátrica se trasladó de los asilos desacreditados a los hospitales generales, en una mayor cercanía con el resto de la comunidad médica. Este movimiento encarnaba los intentos de la profesión psiquiátrica de quitarse la estigmatización de cuidar enfermos mentales crónicos y pasar a curar la enfermedad mental aguda.

La atención comunitaria es la concesión a la naturaleza crónica y recurrente de las condiciones psiquiátricas.

Del mismo modo, los esfuerzos en localizar los orígenes biológicos de la enfermedad mental han sido revitalizados con la introducción de nuevas tecnologías para el estudio del cerebro, el desarrollo de la genética molecular y el proyecto del genoma humano.

Sin embargo, a pesar de una decepcionante falta de resultados consistentes, la cantidad de recursos dedicados a esta investigación da aun más credibilidad al modelo médico de enfermedad mental.

En el siglo XX se ha producido una influyente crítica de la psiquiatría, articulado por académicos y algunos psiquiatras rebeldes (RD Laing, Thomas Szasz y David Cooper). Las teorías sociológicas de la desviación, la medicalización y la organización de las profesiones, ayudaron a exponer las funciones políticas y procesos involucrados en la institución de la psiquiatría.

El paternalismo de la psiquiatría fue atacado y el tratamiento médico fue acusado de ser más opresivo que las sanciones o castigos legales.

Estas ideas se expresaron en forma concreta en las actividades de los movimientos de protesta, grupos de defensa de los pacientes y los experimentos en instituciones. A principios de la década de 1970 en los Países Bajos y Estados Unidos, donde los movimientos de protesta fueron particularmente fuertes, hubo manifestaciones en contra del uso de la terapia electro convulsiva (ECT), se interrumpieron conferencias universitarias y algunos psiquiatras biológicos prominentes tuvieron necesidad de protección policial.

Hubo intentos famosos para crear comunidades terapéuticas que renunciaron a distinciones y jerarquías (como RD Laing Kingsley Hall y Ward David Cooper) en el Reino Unido y en Italia un movimiento psiquiatría democrática políticamente consciente instituyó reformas a la atención psiquiátrica personal.  El movimiento de defensa de los pacientes, que se inspiró en las organizaciones de derechos civiles, fue otro acontecimiento importante. Aunque el activismo ha disminuido, los grupos de pacientes o sobrevivientes siguen siendo fuertes y las personas y grupos de profesionales que sigan promoviendo enfoques alternativos, a los problemas de la llamada enfermedad mental. El movimiento "antipsiquiatría" también tuvo un impacto significativo en la política social que resulta en el aumento de las restricciones sobre el encierro involuntario y el tratamiento y un uso cada vez menor de técnicas físicas tales como la psicocirugía o los electrochoques en el cerebro (ECT).

Sin embargo, los acontecimientos recientes en la definición y gestión de las dos principales condiciones psiquiátricas, la depresión y la esquizofrenia, ilustran que la influencia social y los poderes formales de la psiquiatría institucional ahora pueden expandirse... La crítica que se expresó por primera vez hace tres décadas atrás, puede ser más relevante que nunca.


Depresión: Medicalización del descontento.




La Campaña Derrota de la  Depresión (DDC según las siglas en inglés), lanzada en 1992, fue organizada por el Colegio Real de Psiquiatras, en asociación con el Colegio Real de Médicos Generales, con la financiación de la industria farmacéutica. La literatura de esta campaña indicaba que alrededor del 10% de la población sufre de un trastorno depresivo en un momento dado, además que un tercio lo sufrirá en algún momento de sus vidas, para lo cual se recomiendan fármacos antidepresivos, aun para todos aquellos con síntomas moderados a severos. Estas afirmaciones parecen sugerir que una gran proporción de la infelicidad humana tiene una base biológica y puede ser corregido de manera similar.

La publicidad que rodea el nuevo antidepresivo fluoxetina (Prozac), se ha convertido en sólo un poco más que extrema, con afirmaciones de que altera la personalidad y la mejora de las propiedades generales de la vida.

Una reciente colección de entrevistas con psicofarmacólogos destacados, los cuales participaron en el descubrimiento y la introducción de los fármacos psiquiátricos modernos, proporcionan un telón de fondo histórico interesante para la DDC. En la década de 1950 según datos de la práctica hospitalaria psiquiátrica, la depresión era un trastorno relativamente raro y no existía el concepto de un fármaco antidepresivo, específicamente en oposición a un estimulante general. Cuando la acción antidepresiva de ciertos compuestos fue propuesta por las compañías farmacéuticas, los psiquiatras eran inicialmente reacios a desarrollar y poner en marcha este tipo de medicamentos.


En una alianza inconsciente de intereses, psiquiatras influyentes desarrollaron y popularizaron la imagen de que la depresión es un trastorno de base biológica común, susceptible de tratamiento con drogas y con frecuencia esta no era reconocida; este concepto tenía la doble ventaja de ampliar enormemente el mercado de los medicamentos psiquiátricos y extender los límites de la psiquiatría fuera del asilo, desde este momento la profesión psiquiátrica y la industria farmacéutica inculcaron esta idea en la conciencia colectiva, tanto del público como en los médicos en general. El DDC es la última ofensiva.

La propuesta de que numerosos mecanismos bioquímicos son los responsables de la enfermedad depresiva y que estos implican a una variedad de mecanismos bioquímicos y hormonales: Esta en su mayor parte determinado por la moda. La evidencia de todas estas teorías ha sido inconsistente y el consenso acerca de la eficacia de los fármacos antidepresivos sigue siendo el más firme apoyo a la tesis de que la depresión es una condición fisiológica. Examinando la literatura psiquiátrica, esta indica que este consenso fue desarrollado a mediados de la década de 1970, se basa en la evidencia de los ensayos controlados aleatorios de los antidepresivos que estaban siendo ampliamente utilizados, los tricíclicos. Sin embargo, las primeras críticas de esta evidencia, es que se presenta una situación ambigua con una gran proporción de ensayos donde no se encuentra un efecto positivo. Además, más recientemente, algunos investigadores han sugerido que los antidepresivos no son específicamente activos contra la depresión, sólo ejercen un efecto placebo en un estado receptivo.

Ellos parecen funcionar mejor que un placebo inerte debido a que sus efectos secundarios aumentan su poder sugestivo y pueden admitir sesgo en el procedimiento de evaluación, permitiendo a los investigadores adivinar si los pacientes están con el fármaco activo o con el placebo. Un reciente meta-análisis de ensayos controlados con placebo versus Prozac, encontró que la probabilidad de recuperación fue de hecho asociada con la experimentación de efectos secundarios. Una revisión de siete estudios que utilizaron una sustancia activa como un placebo para imitar los efectos secundarios antidepresivos, encontró que sólo uno mostró que el antidepresivo era superior al placebo.

La variación en el estado de ánimo es una forma característicamente humana de responder a las circunstancias, pero la infelicidad se ha convertido en tabú en la tarde del siglo XX, tal vez porque socava la imagen que la sociedad desea proyectar. La medicalización disminuye la legitimidad de la pena y el descontento, por lo tanto reduce el repertorio de respuestas humanas aceptables para eventos y niega a las personas la oportunidad de disfrutar de sus sentimientos. Al mismo tiempo desvía la atención de los factores políticos y ambientales que pueden hacer que la vida moderna sea tan difícil y angustiante. Tal vez no sea coincidencia que el concepto de la depresión ha alcanzado su pico de popularidad presente en las sociedades occidentales, que están recuperándose de dos décadas de acontecimientos económicos adversos y de las medidas de políticos que han sido las culpables de un aumento del desempleo y la marginación de una parte sustancial de la población.

Sin embargo, también es importante reconocer que las personas tienen diferentes propensiones a experimentar estados de ánimo intensos y que, para los que están en los extremos de este espectro, como las personas con trastorno maníaco-depresivo, la vida puede ser muy difícil. Por lo tanto la medicación profiláctica es promovida por los psiquiatras para usarse a largo plazo en esta condición, principalmente en la forma de litio. Sin embargo, de manera similar a los antidepresivos, los reclamos de la eficacia del litio parecen haberse basado en pruebas insustanciales y en los estudios de seguimiento de las personas con depresión maníaca, los cuales no indican que se haya mejorado la perspectiva de la condición. Es posible, por tanto, que el tratamiento farmacológico profiláctico constituye una falsa esperanza que se ofrece a las personas que se sienten desesperados, por una profesión que se siente impotente.

Pero podría socavar aún más la única seguridad en sí mismo de las personas que ya son vulnerables. En lugar de aspirar a completar la curación, remisión natural de episodios debería fomentarse mediante la atención y la seguridad, y se deben hacer esfuerzos para mejorar la confianza en su propia capacidad para administrar o sobrevivir a su condición de afectado.



Esquizofrenia: Disfraz del control social.








La enorme inversión en la investigación de las bases biológicas de la esquizofrenia no ha producido una información concluyente. Décadas de cada vez más sofisticada investigación tecnológica ha puesto de manifiesto una débil pero posible predisposición genética, a menudo mucho más exagerada por los comentaristas psiquiátricos que ignoran las deficiencias de los principales estudios. Estudios de genética molecular han publicitado conclusiones iniciales que implican varios genes diferentes, que luego encontraron que se deben al azar, cuando los intentos de replicación fracasaron. El estudio paneuropeo más reciente concluye audazmente que las asociaciones genéticas reveladas, están implicadas en la patogénesis de la enfermedad. Sin embargo, el gen implicado es común en la población general, sólo es ligeramente más común en personas con diagnóstico de esquizofrenia y la similitud del grupo de comparación en este estudio fue asegurado sólo por el origen étnico y no por otros factores. Dado que la función respecto cerebro y anatomía, el único hallazgo consistente es el mayor tamaño del ventrículo lateral, una de las cavidades del cerebro, en personas con esquizofrenia. Una vez más hay un solapamiento importante con la población "normal" y la mayoría de estudios se han realizado en las personas con un largo historial de tratamiento con psicofármacos. Sin embargo, la posibilidad de que las drogas puedan ser las responsables de causar las anormalidades cerebrales observadas han recibido poca atención en la literatura psiquiátrica.

Las drogas psiquiátricas que se denominan diversamente como "tranquilizantes mayores'', "neurolépticos" o "antipsicóticos" son la base del tratamiento para la esquizofrenia, se ha afirmado que tienen una acción específica contra los síntomas psicóticos, como delirios y alucinaciones, pero los críticos sugieren que actúan de una manera mucho más cruda, mediante la producción de una lobotomía química o camisa de fuerza, que inhibe todos los procesos de pensamiento creativo; la psiquiatría aplaude el papel de estos fármacos en el vaciado de los asilos, pero una perspectiva alternativa sugiere que simplemente ayudaron a reemplazar el cuidado de custodia caro, con el control inducido por fármacos a largo plazo.

Una consecuencia política de la evolución hacia la atención comunitaria es que la ansiedad del público, ha reemplazado la preocupación por los derechos de los pacientes, con la preocupación por la protección de la comunidad, el tratamiento psiquiátrico se ha convertido en la panacea para este complejo problema social. En respuesta a algunos casos muy publicitados de actos violentos o peligrosos por parte de ex pacientes psiquiátricos, se introdujeron modificaciones en la Ley de Salud Mental (1983), que entró en vigor en abril de 1996 y que permite al personal psiquiátrico tener acceso a un paciente si se considera necesario y obligarlo a hacer cumplir la asistencia a los centros psiquiátricos; no confiere el derecho de hacer cumplir el tratamiento médico, pero sí permite una evaluación para el ingreso en un hospital, sin el consentimiento del paciente, si él no esta de acuerdo con algunas cuestiones como negarse a la medicación. La justificación de esta legislación esta en la suposición de que el tratamiento médico puede curar las perturbaciones y prevenir las recaídas. Sin embargo, la evidencia indica que una proporción sustancial de las personas con un episodio psicótico no responden a la medicación en absoluto, hay también una mayor proporción significativa de recaídas a pesar de tomar la medicación a largo plazo (en los ensayos clínicos, las tasas de recaída en la medicación es de alrededor de 30%) y, al igual que otras personas, pueden comportarse de manera antisocial cuando no están activamente psicóticas.

El elemento de control social de los cambios a la Ley de Salud Mental es sólo ligeramente velado y ha sido fuerte la oposición de los grupos de derechos civiles y de los pacientes. Su importancia radica en la introducción de un nuevo precedente de control sobre la gente después del alta hospitalaria. El uso de la antigua Ley de Salud Mental de 1983 para estos fines fue desafiado con éxito en los tribunales en la década de 1980. La forma exacta de las nuevas disposiciones cuando se implementa es incierto y es probable que varíe de acuerdo con la predisposición de los profesionales locales. Aunque hay mucho malestar entre los psiquiatras acerca de asumir una mayor responsabilidad por las acciones de la gente etiquetada como enfermos mentales, muchos en la profesión han pedido mayores competencias para hacer cumplir el tratamiento médico en la comunidad.

El modelo médico de enfermedad mental ha facilitado el movimiento hacia una mayor restricción, encubierto bajo el manto de un tratamiento. Este proceso de medicalización de la conducta desviada, oculta cuestiones políticas complejas, sobre la tolerancia de la diversidad, el control de la conducta disruptiva y la gestión de la dependencia. Permite a una sociedad que profesa valores liberales y el individualismo de imponer conformidad y lo reforzará. Se disfraza la economía de un sistema en el que el trabajo humano es valorado sólo por el beneficio que puede generar, marginando a todos aquellos que no son aptos o no están muy dispuestos a ser tan explotados.

La caracterización de la esquizofrenia como una enfermedad de base física del cerebro también excluye cualquier debate sobre el significado de las experiencias y acciones asociadas. Los intentos de hacer que los síntomas esquizofrénicos inteligibles y de comprender su valor comunicativo ayuda tanto para iluminar la experiencia ordinaria y aumentar la empatía por las personas con esta condición. Otras conclusiones interesantes apuntan a la asociación de la esquizofrenia con características de la estructura social. Nada parecido a la esquizofrenia fue descrito con anterioridad a principios del siglo 19, lo que sugiere una asociación con el surgimiento del capitalismo industrial en las sociedades modernas.

La esquizofrenia se diagnostica con mayor frecuencia en los centros urbanos, entre las personas de clase social baja y en ciertos grupos de inmigrantes, en comparación con su país de origen, en especial la segunda generación de la gente afrocaribeña en el Reino Unido. La investigación en el tercer mundo ha demostrado que las personas con esquizofrenia tienen un mejor pronóstico con una menor probabilidad de recaída y de declive funcional que sus contrapartes en el mundo desarrollado. Por tanto, parece que las condiciones sociales juegan un papel en la determinación de la expresión de los síntomas esquizofrénicos y así la esquizofrenia puede ser considerada como un espejo en las deficiencias de la estructura social actual.

La tolerancia de la diversidad de la vida humana y el respeto por la autonomía de todos deben ser la base de un enfoque alternativo progresivo. Mejorar el control de las personas sobre sus vidas significa ofrecer opciones y oportunidades genuinas para las todas las personas de diferentes tendencias. Significa crear una sociedad donde hay nichos disponibles que permiten una diversidad de estilos de vida. Implica aceptar que algunas personas pueden optar por llevar una vida de apariencia extraña o empobrecida. Aunque algunas personas con esquizofrenia encontrarán útil el tratamiento con drogas psiquiatras, hay frecuentes quejas sobre que muchos optan por no tomar la medicación.

Del mismo modo, algunas personas con enfermedad mental crónica gravitan lejos de la rehabilitación, de un ambiente estructurado, de los servicios de salud mental o de los albergues sin hogar y va a parar en las calles. Es común culpar a la falta de financiación de la atención comunitaria de este fenómeno, pero la investigación ha encontrado que la mayoría de las personas sin hogar psiquiátricamente enfermas no habían salido directamente de los hospitales mentales, una explicación alternativa podría ser que: En el largo plazo los enfermos mentales prefieren la naturaleza poco exigente de la situación de los sin techo, a las demandas intrusivas de la familia, la comunidad y  de los servicios de salud mental.

La gestión de los comportamientos perturbadores y potencialmente peligrosos es un problema para todas las sociedades. El confinamiento y el tratamiento involuntario siguen siendo un área importante en la contención de estos, la oposición a esta situación hace hincapié en la necesidad de respetar la autonomía de las personas y se opone a la imposición de una serie relativa de valores acerca de lo que es normal y sano. Se argumenta que debería ser posible, mediante sanciones legales normales, hacer frente a un comportamiento que puede dañar o acosar a otras personas. Es un área que requiere una consideración más amplia. Sea cual sea la opción elegida, debe ser desarrollada de manera abierta y democrática, con la provisión adecuada para la representación y el escrutinio público, por lo que las medidas adoptadas no pueden ser subvertidas para servir a los fines de ciertos grupos por encima de otros.




Conclusión


A pesar de la reducción de personal político y profesional de los últimos años, hay muchos acontecimientos que presagian la transformación final del sistema psiquiátrico. El floreciente movimiento de derechos de los pacientes y la crítica anti-psiquiatría son algunas de ellas. El rechazo del paternalismo también se plasma en el papel cada vez más importante de los consumidores en la medicina en general y la exigencia de justificación de los tratamientos con la participación en la toma de decisiones. La profesión médica también está poniendo más énfasis en la evidencia objetiva sobre la eficacia de los procedimientos y mostrando menos inclinación a apoyar el principio de la libertad clínica.

Muchos psiquiatras individuales son conscientes de los conflictos políticos que aquejan a su práctica y tratan de abordar estos, de forma analítica y con respeto a sus pacientes. Esta saliendo a flote en la actualidad un debate filosófico con toques inevitables sobre cuestiones políticas, dentro de la profesión psiquiátrica.  Sin embargo, es poco probable que la psiquiatría se transforme radicalmente, sin un profundo cambio social y político. El control de la desviación y el cumplimiento de la conformidad son fundamentales para el buen funcionamiento del sistema social de división y de explotación en el que vivimos.


Joanna Moncrieff: ver biografía en http://joannamoncrieff.com/about/

Según se dice en la Wikipedia:
En ingles original: Joanna Moncrieff is British psychiatrist and a leading figure in the Critical Psychiatry Network. She is a prominent critic of the modern 'psychopharmacological' model of mental disorder and drug treatment, and the role of the pharmaceutical industry. She has written papers, books and blogs on the use and over-use of drug treatment for mental health problems, the mechanism of action of psychiatric drugs, their subjective and psychoactive effects, the history of drug treatment, and the evidence for its benefits and harms. She also writes on the history and politics of psychiatry more generally. Her best known books are The Myth of the Chemical Cure,[1] and The Bitterest Pills.[2]


En la regular traduccion al español: Joanna Moncrieff es una psiquiatra británica y una figura destacada de la  Red Crítica a la Psiquiatría. Ella es una fuerte crítica del modelo moderno 'psicofarmacológico' del trastorno mental,  del tratamiento con drogas y del papel de la industria farmacéutica.  Ha escrito artículos, libros y blogs sobre el uso y el abuso en el tratamiento farmacológico de los problemas de salud mental, del mecanismo de acción de los fármacos psiquiátricos, de sus efectos subjetivos y psicoactivos, como de la historia del tratamiento con drogas, la evidencia de sus beneficios y daños . También escribe sobre la historia y la política de la psiquiatría. Sus libros más conocidos son El mito de la Cura de la Química, [ 1 ] y las píldoras más amargas . [ 2 ]


jueves, 3 de marzo de 2016

Una nueva investigación sobre antipsicóticos: rebloggeando a la Dra Moncrieff

A continuación presento el último post de la Dra Moncrieff, corresponde a una traducción no autorizada del articulo original que aparece en su blog.

De nuevo presenta argumentos a favor de su hipótesis de que los antipsicóticos pueden funcionar bien para tratar estados psicóticos, pero no funcionan tan bien para un tratamiento a largo plazo en problemas mentales, aun en el caso de la esquizofrenia.

Dentro de sus planteamientos se tiene que a pesar que: "el tratamiento antipsicótico a largo plazo sigue siendo el tratamiento estándar recomendado para personas que ha sufrido de episodios psicóticos", en muchos casos y parece ser lo que se busca demostrar en este estudio, es que el uso indiscriminado, exagerado y por mucho tiempo de medicamentos antipsicóticos causa mas perjuicios que beneficios.


"Una nueva investigación sobre antipsicóticos La interrupción y la reducción: el programa RADAR

joannamoncrieff  3 de marzo de 2016

Me da mucho gusto anunciar la emocionante noticia de que el  Instituto Nacional de Investigación en Salud ( INDH ), del gobierno del Reino Unido: Ha acordado recientemente financiar un nuevo estudio para analizar un programa gradual de la reducción de antipsicoticos en el tratamiento para el mantenimiento en el largo plazo en pacientes afectados por problemas mentales. El programa de investigación se denomina RADAR (Investigación de la reducción y Interrupción de antipsicóticos) y acaba de comenzar.


Ya he descrito mis preocupaciones sobre el tratamiento a largo plazo con antipsicóticos, y los defectos y limitaciones de la evidencia existente. Durante mucho tiempo he sentido que no sólo no es suficiente un estudio sobre los pros y contras del tratamiento antipsicótico a largo plazo frente a la reducción y la interrupción, de su uso en las personas que han sufrido episodios psicóticos, incluyendo aquellos que se clasifican como esquizofrénicos.


Por otra parte, cada vez hay más razones para estar preocupados por los efectos del tratamiento a largo plazo con antipsicóticos. Hemos sabido durante mucho tiempo que estos medicamentos causan una serie de efectos adversos graves, incluyendo la discinesia tardía, problemas cardíacos, anomalías hormonales, aumento de peso, diabetes y disfunción sexual. La evidencia reciente confirma las primeras sospechas de que también reducen el tamaño del cerebro y el volumen (1, 2).


Mientras que los efectos inhibidores sobre el sistema nervioso de los antipsicóticos pueden ser útiles para alguien que está en medio de un episodio psicótico agudo, en el largo plazo, es posible que los antipsicóticos provoquen en algunas personas un estado peor de lo que podrían haber sido sin ellos.  Esta posibilidad es apoyada por la evidencia obtenida en el estudio de seguimiento a largo plazo de personas que ingresaron por un episodio psicótico (3), realizado por Martin Harrow, y por los datos del estudio de seguimiento por siete años a partir del primer episodio psicótico, mediante el ensayo aleatorio controlado de reducción de antipsicóticos (4), realizado por holandeses. El ensayo holandés sugiere que las personas que se habían tratado mediante la reducción y suspensión de la medicación antipsicótica, incluso si no tuvieron éxito, funcionaron mejor que los que la tomaron de forma continua.


Sin embargo, el tratamiento antipsicótico a largo plazo sigue siendo el tratamiento estándar recomendado para personas que tienen episodios psicóticos o un diagnóstico de esquizofrenia. El Instituto Nacional para la Salud y Cuidado excelencia ( NIZA ) directriz sobre el tratamiento de psicosis y esquizofrenia supone que esto es lo que la gente va a tener (5). Las personas que han tenido un solo episodio pueden ser apoyados para tratar de interrumpir el tratamiento, pero se recomienda la mayoría de las personas con episodios recurrentes de permanecer en la medicación antipsicótica para el resto de sus vidas. Servicios de salud mental puesto en una gran cantidad de esfuerzo para asegurar que las personas son "compatibles" o "adherente" con esta estrategia.


Sin embargo, muchas personas que han sufrido episodios psicóticos quieren otra opción, un paciente me dijo: "Recibir la noticia de que se tiene que tomar pastillas por el resto de la vida es discapacitante en el extremo,". Muchos pacientes y sus familiares detectan el deterioro que las drogas pueden causar, y están desesperados por ver si se puede prescindir de ellas. Algunos encuentran un psiquiatra simpático que está dispuesto a ayudarles, pero muchos no lo hacen.


Esto es lo que un cuidador escribió un par de años atrás: 
"Si alguien quiere dejar los antipsicóticos, se le niega la ayuda, por lo que es muy difícil, a pesar de sensación de malestar y se preocupan por antipsicótico. Hace que uno se sienta impotente y más vulnerable. Me preocupa mi hijo. Parece que más ayuda se ofrece a los pacientes recién diagnosticados, pero los que más sufren son sin duda los diagnosticados hace muchos años ... [que] parece ser dados de baja y se espera que continúen con antipsicóticos, independientemente de los problemas. "

Pongo este caso al Instituto Nacional de Investigación en Salud (del Reino Unido INDH ) recientemente, y propuso que financian un ensayo para evaluar los resultados a largo plazo de un programa gradual de reducción de antipsicóticos en comparación con el "tratamiento de mantenimiento" estándar. El INDH de acuerdo en que esto era una cuestión importante, y que se necesitaba con urgencia un nuevo juicio. El estudio RADAR (Investigación de la reducción y Interrupción de antipsicóticos) se inició oficialmente en enero de 2016.


El juicio RADAR será similar a la del estudio holandés, pero vamos a contratar a personas que tienen más de un episodio de la psicosis o la esquizofrenia, en comparación con personas que han tenido un único o primer episodio. Las personas que accedan a participar en el estudio serán asignados al azar para recibir tratamiento antipsicótico de mantenimiento (permanecer en su régimen actual) o para que la estrategia de reducción antipsicótico. Los participantes que se asignaron al azar a la estrategia de reducción de antipsicóticos se han reducido gradualmente sus antipsicóticos con el apoyo de un psiquiatra. Las personas que quieren tratar de detener el medicamento por completo recibirán apoyo para hacerlo, pero para otros el objetivo será reducir la medicación a una dosis muy baja. El tiempo de este proceso toma variará entre diferentes individuos, pero creemos que va a tomar nada de 6 meses a 18 meses.


El principal resultado del estudio será niveles de funcionamiento social de las personas. La mayoría de los ensayos antipsicóticos a largo plazo se centran en los síntomas o la recaída, y pensamos que es importante tener en cuenta cómo el tratamiento afecta la vida de las personas de manera más global. Nosotros, sin embargo, también planteamos analizar las recaídas, síntomas, efectos secundarios de la medicación, afectación en el empleo y los costos. Vamos a seguir a la gente durante 2 años dentro del marco temporal de este proyecto, pero esperamos seguir a la gente durante más tiempo en el futuro.


Antes de que comience el juicio estamos llevando a cabo un "estudio de reclutamiento" para evaluar cuánta gente estaría dispuesta a entrar en el grupo a ser estudiado, y cómo el reclutamiento puede organizarse y lograrse.


El estudio se apoya en un equipo de investigadores altamente experimentados, entre ellos algunos conocidos y eminentes psiquiatras, todos los cuales están plenamente comprometidos con la necesidad de pruebas adicionales. Tenemos un dedicado grupo de usuarios de servicios con experiencia en tomar medicación antipsicótica que apoyará el proyecto.


Personalmente, me gustaría dar las gracias a la INDH para apoyar este estudio. El hecho de que se está haciendo puede dar una gran esperanza a muchas personas en todo el mundo, que sienten que han sido atrapados en estas drogas durante años, sin haberles ofrecido otras alternativas. El estudio ayudará a responder a una de las cuestiones prácticas más importantes de la psiquiatría: La cuestión de si el enfoque actual de mantener a las personas en tratamiento antipsicótico a largo plazo es realmente la mejor cosa que hacer, o si deberíamos ofrecer la oportunidad de reducir y, a veces suspender la medicación con apoyo médico. Cualquiera que sea el resultado, necesitamos una mejor evidencia para informar, sobre nuestras decisiones y recomendaciones.





Lista de referencia

(1) Dorph-Petersen KA, Pierri JN, Perel JM, Sun Z, Sampson AR, Lewis DA. La influencia de la exposición crónica a los medicamentos antipsicóticos en el tamaño del cerebro antes y después de la fijación del tejido: una comparación entre el haloperidol y la olanzapina en monos macacos. Neuropsicofarmacología 2005 Sep; 30 (9): 1649-1661. Http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15756305
(2) Ho aC, Andreasen NC, Ziebell S, R Pierson, Magnotta V. Largo El tratamiento antipsicótico plazo y los volúmenes cerebrales: un estudio longitudinal de primer episodio de esquizofrenia. Arco General Psychiatry 2011 Feb; 68 (2): 128-37. Http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21300943
(3) Harrow M, Jobe TH, Faull RN. ¿Todos los pacientes con esquizofrenia necesitan tratamiento antipsicótico continuamente a lo largo de su vida? Un estudio longitudinal de 20 años. Psychol Med 2012 Oct; 42 (10):. 2145-55 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22340278
(4) Wunderink L, Nieboer RM, Wiersma D, Sytema S, FJ Nienhuis. La recuperación en remitida primer episodio de psicosis a los 7 años de seguimiento de una próxima reducción de la dosis / o la interrupción del tratamiento de mantenimiento estrategia: a largo plazo de seguimiento de 2 años de ensayo clínico aleatorizado. Archives of General Psychiatry 2013; 70:. 913-20 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23824214
(5) Centro Nacional de Colaboración para la Salud Mental. La psicosis y la esquizofrenia en adultos: Tratamiento y gestión. Guía clínica de Niza. Centro Nacional de Colaboración para la Salud Mental: Londres 2014.  http://www.nice.org.uk/guidance/cg178/evidence/full-guideline-490503565"

viernes, 12 de febrero de 2016

Una definición antigua se acerca mas al problema mental que sufrí que la moderna de trastorno bipolar


En el blog postpsiquiatría que tengo enlazado en un post que habla de psicosis aguda y cronicidad, encontré una definición que se adecua mucho a lo que sentí en mi primer episodio con mi problema mental el cual dice textualmente:


"Magnan (2) describe los cuadros clínicos que llama bouffées délirantes, en 1897. Citando textualmente las palabras de dicho autor, diremos: “delirio primario, múltiple, polimorfo, a veces de corta o a veces de larga duración, pero sin sucesión evolutiva determinada […], gran número de delirios tienen por carácter principal aparecer bruscamente, sin preparación ninguna, en medio de la calma más perfecta. En algunos días, en algunas horas, un desorden completo arrastra al enfermo al seno de las más extrañas concepciones. Todas las formas de delirio pueden observarse: maníaco, melancólico, místico, erótico, de persecución, ambicioso. El delirio puede ser simple, es decir, no estar constituido más que por una sola de esas formas; a menudo es múltiple, polimorfo. Las ideas delirantes se suceden, se enredan, se mezclan: las ideas ambiciosas son contemporáneas de las ideas de persecución; las preceden o las siguen, después desaparecen para reaparecer nuevamente; ideas hipocondríacas, místicas, etc. […] se mezclan o se les agregan confusamente, sin ningún orden. Estos delirios pueden ser exclusivamente intelectuales, sin el menor rastro de perturbaciones sensoriales. Cuando las alucinaciones se desencadenan, es casi siempre por bouffées, súbitamente; en esos casos no hay ninguna sistematización; por el contrario, hay una confusión extrema de las ideas, secundaria a la invasión de la conciencia por las alucinaciones múltiples. Nacidos sin incubación, instantáneamente, estos delirios cesan de la misma forma, pero pueden más tarde reproducirse, ya sea en una forma idéntica a la primera o bajo un aspecto diferente… Retengamos solamente estos caracteres: delirio nacido repentinamente, por lo común múltiple y proteiforme, sin tendencia marcada a la sistematización, rápidamente extinguido”."

Según este artículo que habla básicamente de que los estados psicóticos son muy tipicos de la esquizofrenia, existe un tipo de problema mental que aunque puede tener un episodio psicotico fuerte puede evolucionar sin causar mayor daño y que la persona puede parecer como un individuo promedio aunque puede haber una cierta tendencia a repetirse este tipo de estados.

Lo que se dice aquí es lo mas parecido a lo que me ha pasado, aunque de acuerdo con lo que he encontrado en internet lo que me pasa puede ser similar a lo que se denomina trastorno maniaco depresivo y que últimamente se ha mal llamado trastorno bipolar del cual segun la clasificación que se ha definido lo mio podría encajar en el del tipo I.

Parece ser que las definiciones antiguas pueden ser mas acertadas que las modernas, para mi forma de ver las cosas esto se debe a que la investigación actual se hace con fines de beneficiar a los conglomerados farmaceuticos mas que a los pacientes, por lo que se busca mas confundir que crear claridad como dice el dicho popular "confunde y reinarás".

Esta definición de este artículo y en otras de otros artículos,  he encontrado que mucho de lo que se manejaba hace varios años tiene de pronto mas validez que los llamados últimos descubrimientos científicos, por lo que parece que las personas de antes y en los que hay ahora en las partes mas atrasadas científicamente, como en muchos de los países que se llaman del tercer mundo, se tienen unos mejores resultados en el manejo de los problemas mentales y esto se debe en muchos casos en el uso de un limitado arsenal terapéutico y en un uso limitado en el tiempo de este arsenal, pues en ya muchos estudios se menciona que la recuperación de muchos de los casos de personas diagnosticadas con esquizofrenia es mayor para los que viven en los denominados paises del tercer mundo que en los del primero donde se puede decir que la recuperación de la esquizofrenia es inversamente proporcional al dinero que se invierte en los pacientes, algo que es bastante ilógico pero que las estadísticas modernas han definido como resultado.


miércoles, 20 de enero de 2016

Mi problema mental

Son una serie de sentimientos encontrados que se desencadenan en situaciones de crisis personales que me acompañan desde que tenía 16 años, que para mi fue el momento en que llegue a estar como loco, desconectado completamente de la realidad y aunque nunca me he sentido mejor, era cuando estaba peor, pues mis actuaciones eran ilógicas y estaban en contra de lo que una persona debe hacer normalmente, según términos técnicos tuve una crisis mental denominado estado psicótico.

Debido a esta primera crisis me internaron en una clínica para personas con problemas mentales y fui tratado por un psiquiatra, quien me controló inicialmente con unos fuertes medicamentos (antipsicóticos los llaman), que me mantenían casi desconectado mentalmente e impedido físicamente, difícilmente podía moverme, es posible que en esta primera etapa de mi problema, para los médicos tratantes se tuviera claro mi diagnóstico, para 1983 era un paciente que sufría una crisis psicótica debida con una alta probabilidad a un trastorno maníaco-depresivo.

Después de salir de mi hospitalización, cuando los síntomas cedieron y ya me comportaba de forma mas o menos normal, mejor dicho estaba aterrizado de nuevo con la realidad de este mundo, seguí con un tratamiento ambulatorio con el mismo tipo de medicamentos, pero con dosis algo mas bajas, según se me dijo en ese momento este tratamiento sería de por vida.

Inicialmente seguí las indicaciones y tomaba estas medicinas de forma incondicional, hasta que debido a que me sentía mal por los efectos secundarios de los medicamentos;  después de seguir la medicación por casi un año, no se si fue por estar en un estado de depresión o por los efectos de los medicamentos que decidí dejarlas de improviso, esto hizo que me sintiera aun peor, pero esta situación pasó, luego al fin y de nuevo volví a sentirme de forma mas o menos normal.

Aunque el haberme comportado como un loco era algo que me ponía a pensar y a veces me preocupaba por ello, decidí que mas bien me dedicaba a seguir con mi vida sin pensar mucho al respecto.

Durante mucho tiempo conviví con mi problema mental sin darme cuenta, o mas bien sabiendo que padecía de algo pero tratando de no darle importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello.



Hace ya tiempo definí dentro de mi lo que tengo: “Sentimientos encontrados” estos me hacen sentir emociones que muchas veces no están relacionadas con lo que mi entorno me ofrece. Yo denomino a los síntomas de mi problema mental como desbalances, en donde se presenta una distorsión de los sentimientos que no son los que debiera tener para las circunstancias, algo diferente como le pasa a cualquiera que es capaz de llorar cuando muere un ser querido y se siente feliz si se gana un premio, es normal sentir fuertes emociones y tener cambios de humor, pero en mi caso cuando estoy con desbalances:  Puedo sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran perdida sentimental o personal como por ejemplo ser despedido de un empleo; como también sentir una gran tristeza lo que comúnmente se llama depresión, a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.


Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad o de un trastorno o como se pueda llamar, es algo que no se tiene bien claro y mas cuando la literatura al respecto ofrece opiniones contradictorias. Trato de guiarme por lo que siento y por las experiencias que he tenido, pero mis apreciaciones muchas veces van en contra-vía a lo que se afirma en mucho de lo que he podido encontrar en la red, como artículos médicos que dicen tener argumentaciones y sustentos fuertes, basados en hipótesis manejadas por muchas personas y que estarían soportadas por evidencias médicas


Después de mi primera crisis y de sufrir lo que denomino algunos desbalances, que no fueron tan intensos pasaron unos quince años. Entonces fue cuando afronté una etapa de fuerte presión, pues quede sin trabajo formal y no pude encontrar de nuevo un trabajo estable, fue cuando presente lo que llamo yo mi segunda crisis, entre en un estado que se asemejaba al sufrido en mi primera crisis mental, por lo que acudí de nuevo donde un psiquiatra el cual de nuevo me recetó medicinas muy parecidas a las que tome cuando tuve mi primer episodio, de nuevo las estuve tomando durante un periodo y de nuevo las deje.

 
Pasé por otro periodo relativamente largo sin medicación (quizás unos 10 años mas), recuerdo que padecí de algunos desbalances que no llegaban a provocar una crisis fuerte, así pasaron muchos días en los cuales hacía una vida cotidiana que no se diferencia mucho de la que puede tener una persona promedio, ya que a menos que estuviera cerca a una crisis, mis actuaciones eran lo que se puede decir normales, adicionalmente la mayor parte del tiempo parezco una persona normal este con o sin tratamiento y solo ante unos pocos he parecido como un loco o enfermo mental, esto en las etapas de crisis mas fuertes que han sido realmente muy pocas, sin embargo, debo aclarar que los desbalances que sufro no son del todo benignos, pues me causan problemas (algunos pueden ser graves) afectando mi entorno: Familia, trabajo, relaciones personales, perdidas económicas, riesgos para la salud; por lo que no es bueno sufrirlos y se que los debo evitar a toda costa.



Estando en esta situación, después de 25 años de la primera crisis, comencé con la tarea de averiguar que podía ser lo que me afectaba, antes de esta época moderna, difícilmente hubiese podido encontrar la información para tener una idea de lo que sufría, de pronto podía haber sido para mi beneficio, pues como un paciente que de cuando en vez se afectaba por crisis de comportamiento no es fácil encontrar información sobre problemas mentales pues los libros y revistas que tratan el tema solo están al alcance de los médicos y personal científico, además cuando acudí a tratamientos no se me explicó en ningún momento que era lo que tenía.


Estamos hablando del año 2006 o 2007 cuando tuve un acceso bueno a la internet, fue cuando me di a la tarea de averiguar por este medio que podía ser lo que me afectaba respecto a mi comportamiento y si sufría de alguna enfermedad mental y que tan grave podía ser.


Es de aclarar que esta herramienta de la internet, te puede beneficiar pero también te puede llevar a complicar mucho mas la situación, pues hay la tendencia de que se viene usando para llevar a las personas a clasificarse dentro de unas definiciones de enfermedades mentales inexistentes.


Vengo a saber ahora último que no existen muchas enfermedades mentales definidas como tal, dentro de las definiciones médicas.  Hasta hace poco me consideraba un enfermo mental que tenía la enfermedad del trastorno bipolar. Me quedé por mucho tiempo con esta definición de lo que me afectaba, etiquetándome como un bipolar y cree este blog con este nombre: Un bipolar mas, mi forma de ver las cosas estuvo en esta sintonía, hasta ahora, que vengo a tener una perspectiva algo diferente.


Ahora me defino como una persona que esta afectada por un problema que altera su comportamiento (que no es una enfermedad) denominada trastorno bipolar, que también se denomina trastorno maniaco depresivo, estas definiciones pueden sonar a lo mismo (enfermedad=trastorno=problema) pero estas diferencias de definición tienen unas implicaciones muy grandes, desde el punto de vista médico como también legal.  El problema que me afecta hace que tenga un desbalance en los estados de ánimo, además de sufrir con problemas de concentración, relaciones interpersonales complicadas, cuando se desencadena la manía o hipomanía tengo problemas en los ámbitos laborales y personales, como también puedo entrar en una depresión profunda.



También debido a que en internet la idea mas vendida y que la mayoría acepta como válida es que se tiene que estar medicado de por vida, lo mismo que me dijo en su momento el primer psiquiatra que me trato, fue entonces que de nuevo volví a acudir donde los psiquiatras para que me trataran de nuevo, estoy hablando del año 2010 a 2011, esta vez sin estar en crisis, por lo que pase por una tercera etapa de tratamiento, esta vez con medicamentos algo diferentes a los dos primeros, en esta  oportunidad el tratamiento de control era con unas medicinas que se denominan estabilizadores de ánimo algo diferentes a los antipsicóticos que me recetaron en las oportunidades anteriores, a pesar que no tenían estos efectos secundarios tan fuertes, si provocaron otros efectos que aunque no eran tan apreciables si me afectaron, aunque tengo que reconocer que es muy probable que estas medicinas tuvieron algo de efecto benéfico, por lo que no puedo afirmar que no sirvan, sin embargo, decidí de nuevo que podía volver a estar en un nuevo periodo libre de medicinas para problemas mentales las cuales suspendí hace ya algo mas de un año (osea para el 2014)  las cuales pienso podría retomar, si veo que estoy de nuevo con síntomas de desbalances que puedan afectar mi vida, sobre todo si estoy perdiendo el contacto con la realidad que es lo que no estoy dispuesto a aceptar, de no ser tan extrema la situación se que puedo sobrevivir sin tomar estos psicofármacos.

Dentro de las cosas que hicieron cambiar mis ideas respecto a mi problema mental es que vengo a saber que últimamente no existe un buen tratamiento científicamente probado, para mi problema y que el hecho de que no este tan enredado, se debe mas a mi suerte ya que he contado con un entorno favorable y personas que me quieren y me han ayudado para no haber terminado mal como otros.


La forma como he sobrevivido a mi problema mental ha sido en resumen: Estar en  tratamiento médico recetado con fuertes psicofármacos cuando he entrado en crisis fuertes.  Después de salir de estas, pasar por largos periodos (años), sin medicarme de forma constante y solo tomar algo que me ayude a reducir los síntomas negativos de mis desbalances, los cuales he logrado indentificar bien; cuando tengo los primeros, los paro cortando el avance hacia una crisis; he logrado dilucidar que en mi caso particular lo que desencadena los desbalances es la falta de sueño, unido o aislado a un acelere que me da, que se produce sin causa concreta o por el clic de un hecho que me afecte emocionalmente, como por ejemplo un viaje, un cambio en el trabajo, quedarme sin trabajo, una perdida emocional; los síntomas problemáticos que me afectan, los controlo en la mayoría de las veces regulando el sueño, ya que desde mi primera crisis vengo tomando unas gotas que sirven de somnífero, las cuales regulo en su cantidad de acuerdo a la intensidad del insomnio, hasta que este cede y después de este también se reducen los otros síntomas, hasta que mi comportamiento es lo que se puede decir mas o menos normal.


Esta situación me ha funcionado relativamente bien creo yo, en mi caso particular puede decirse que mi problema mental no ha sido tan fuerte hasta el momento, o que afortunadamente lo he podido manejar sin necesidad de estar medicado todo el tiempo, porque se tienen referencias de personas que con casos similares al mío, tuvieron problemas graves, que no les permitió llevar una vida normal, o donde los desbalances les llevo a situaciones extremas, que terminaron en la drogadicción, en la delincuencia, el alcoholismo o que pusieron fin a su vida por su propia mano.


Mi problema mental se caracteriza en que a menos que esté cerca a una crisis, o cuando presento desbalances fuertes, mis actuaciones son las mismas que una persona normal con o sin tratamiento, y esto ha sido la mayor parte del tiempo, solo ante unos pocos y en muy pocas oportunidades he parecido como un loco o enfermo mental (aclaro que mi problema como tal no se considera una enfermedad mental).


En la antigüedad y aun hoy en día muchas personas sufren de problemas de la mente sin saberlo o sintiendo que tienen algo pero sin darle importancia, eso les pasaba o les pasa a los etiquetados como bipolares o como otras definiciones y muchos vivieron o viven felices o no, sin saber que significaba o significa trastorno bipolar, es mas se puede decir que el trastorno bipolar en la antigüedad ni siquiera existía (antes o una persona con un problema similar al que sufro, estaba loca o era normal, de pronto sufría crisis de locura y volvía a la normalidad), se puede afirmar que  no existía la entidad tal como se presenta en la actualidad, además como no era tratada con drogas que la modifican esta no presentaba las condiciones de lo que es hoy llamado trastorno bipolar.


Mi problema mental ha estado últimamente bajo control, muchas veces con ayuda de médicos, otras solamente por mi experiencia, se un poco más de como es, por lo que trato de mantenerme en equilibrio y cuando tengo los primeros síntomas de un desbalance, he sabido como pararlos, aunque sintiendo los efectos de un sube y baja emocional que me hace sentir realmente mal y para mi fortuna hasta ahora he logrado cortar el avance hacia una crisis mayor, la cual no he vuelto a tener desde hace ya unos 15 años aproximadamente.