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sábado, 18 de mayo de 2024

Instrumental, de James Rhodes, autobiografía de alguien que ha sufrido problemas mentales y problemas de adaptación a la sociedad

Instrumental, de James Rhodes (Libro)





Voy a repostear un artículo sobre el libro, lo leí hace poco, es la autobiografía de alguien que ha sufrido problemas mentales y problemas de adaptación a la sociedad.

Varios apartes de lo que se describe en este libro son parecidos en algo a lo que yo he sentido muchas veces, me identifico con el autor en mucho de lo que describe en cuanto a sus problemas mentales y de adaptación a la sociedad, el autor y a la vez personaje del libro fue víctima de abusos cuando niño y sufrió problemas mentales, mucho más fuertes que los míos, que lo llevó a estar internado en instituciones para personas con problemas mentales en tres oportunidades, tuvo varios intentos de suicidio, estuvo en el mundo del alcohol, de las drogas y se autolesionaba, pero después de todo logro salir adelante organizar su vida y llegar a ser una persona con cierta fama.

En mi caso, cuando era niño físicamente no fuí víctima de abusos sexuales, aunque si fui acosado y afortunadamente ahora vengo a saber no se como, logré evitar que me hicieran daño fisico, solo estuve internado en una oportunidad en una institución para personas con problemas mentales (manicomio) y no toque el mundo de las drogas, aunque si estuve un tiempo tomando bastante alcohol y todavía lo consumo, con poca frecuencia y en poca cantidad, por lo que se puede considerar que tengo un cierto grado de alcoholismo, lo otro es que no soy ni mínimamente famoso.

Esta es una historia de extremos y el caso mío no es de tantos extremos, pero concuerda y me identifico en lo que se refiere a como narra como funciona el cerebro de una persona con  problemas de adaptación a esta cruel sociedad.


La siguiente es una entrada de la pagina titulada La piedra de Sisifo la puede encontrar en  https://lapiedradesisifo.com/2017/09/29/instrumental-de-james-rhodes/, la  copié y pegue de internet.

 "Es difícil creer que algunos libros no sean producto de un milagro.  El libro Instrumental de James Rhodes lo es, Rhodes se ha convertido en uno de los pianistas más célebres del momento, estaba tan empeñado en autodestruirse que el hecho de que haya llegado a los cuarenta años ya es en sí un milagro. Como también lo es la publicación de este libro, este descenso a los infiernos más profundos, después de que la ex mujer de Rhodes interpusiera una demanda para detener su lanzamiento, argumentando que el relato que en él se narra podría angustiar al hijo del pianista, que padece TDAH y dispraxia, además de asperger. 










 Finalmente la corte suprema dictaminó que el derecho de Rhodes a contar su historia era primordial, amparándose en su libertad de expresión. El argumento de Rhodes difícilmente podía rebatirse: es como pedirle a la víctima de una violación que se calle, que no divulgue el crimen. ¡Y voilà! el libro Instrumental está en las librerías.

   Rhodes nació en el seno de una familia acomodada, pero su vida dio un vuelco de ciento ochenta grados cuando, entre los cinco y los diez años, fue violado en infinidad de ocasiones por un profesor de educación física.  Rhodes evita eufemismos como «abuso infantil», que no dan cuenta de la monstruosidad de las heridas físicas y mentales. que deja una experiencia como esta. A partir de ahí se torció todo. Hablar de trauma es quedarse corto. Rodhes desarrolló tics, TOC, depresión, drogadicción, alcoholismo, tendencias suicidas, y muchas más cicatrices, tanto por dentro como por fuera. Nada conseguía sacarlo a flote. Y motivos no le faltaban para seguir viviendo: el nacimiento de su hijo, una carrera exitosa como pianista, buenos amigos, gente dispuesta a invertir tiempo y dinero en él. No importa lo bien que le fueran las cosas. En el último momento Rhodes siempre encontraba la forma de joderlo todo. Cada uno de los capítulos del libro relata un momento crucial en la vida del pianista, ya sea de caída o de recuperación. En algún lugar de su cabeza, hay una retorcida idea que le dice que él es el culpable de sus violaciones; se tortura por ser víctima y por sentirse como víctima. Es como si esas violaciones se hubieran convertido en el inicio y en el centro de su vida.

   Solo la música ‒y tal vez el amor hacia su hijo‒ consiguió arrancarlo de ese abismo. Porque Instrumental no son solo las memorias de una existencia torturada. Recuperando el subtítulo del libro, además de locura hay también música y medicina. Instrumental es la confesión de cómo la música le salvó la vida a un pobre diablo. Cómo lo convirtió en alguien admirado ‒en esta sociedad tan superficial que suele tender a emparejar éxito y felicidad‒. Instrumental es un intento de hacer más atractiva la música clásica. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que decir: «la música clásica me salvó la vida»?


   Pero Instrumental es mucho más que una declaración de intenciones, es un mapa de ruta de lo que Rhodes hizo con la música clásica. No solo dijo que había que hacerlo sino que consiguió hacerlo. Despojó a la música clásica de su halo aburrido y polvoriento, atrajo a un nuevo tipo de público más joven y fresco, hizo más humanos a los compositores y a los intérpretes, consiguió que un canon inaccesible y elitista, de poca relevancia fuera del mundo académico o especializado, se hiciera popular. Es como si después de que la música clásica le salvara la vida, se sintiera en deuda y quisiera salvarle la vida a la música clásica. Instrumental también es un ensayo de divulgación musical. Cada capítulo o «tema» se abre con la sugerencia de un pieza musical ‒a la que es posible acceder a través de una página web gratuitamente‒ y con una pincelada del contexto histórico, social y biográfico de su compositor. Cada uno de los compositores elegidos, al igual que Rhodes, arrastra su propia herida. En una visión tremendamente romántica de la creatividad, Rhodes trata de describir cómo cada uno de ellos, al igual que él mismo, utilizó la música como sanación, como terapia.

   Y que no solo la música ‒y, por extensión, el arte‒ salva a los hombres, es también un mensaje que encontramos en Instrumental. También hay buenas personas dispuestas a ayudar a otras personas. Desde la Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo, nadie ha dependido tanto de la amabilidad de los extraños como James Rhodes. La carrera musical de Rhodes se recondució cuando Franco Panozzo, un agente musical internacional, le escucha tocar el piano y lo pone en contacto con el célebre profesor de piano Edoardo Strabbioli, con quien Rhodes tomará algunas lecciones en Verona y le hará centrarse en la
música. Cuando empieza a canalizar su estrés haciéndose cortes en los brazos con cuchillas de afeitar un amigo millonario llamado Bob le paga una estancia en una clínica en Arizona, mientras que Sir David Tang apoya a Rhodes en su sueño de convertirse en pianista de conciertos. ¿Y qué decir de Denis Blais, que no solo financió su primer álbum sino que se convirtió en su representante y que, en buena medida, gran parte del éxito de Rhodes se debe a él?

   Una poderosa historia de supervivencia, lucha, triunfo y esperanza. La historia de un niño que busca refugio en la música, de un hombre que abandona sus sueños por la trampa de un éxito financiero vacío y que retoma su camino, abrazando la existencia que quiere. Un ensayo sobre la industria de la música, una crítica a la psiquiatría, una advertencia a la sociedad para que protejan a sus niños. Para alguien que haya tenido contactos esporádicos con la música clásica es puede suponer un despertar. Todo eso y mucho más es Instrumental, y todo con una prosa agitada, al ritmo de la música, a ratos encolerizada y a ratos brillante, no siempre dentro de los límites de la corrección, pero desde luego llena de emoción. La experiencia que Rhodes vivió fue extrema y qué mejor manera de transmitirla que a través de una escritura igualmente extrema.Pocas veces la faja de un libro, que lo proclama como «libro del año» de una manera que puede parecer un tanto egocéntrica, esconde tanta verdad. Y qué poca justicia pueden hacerle mis palabras a esa verdad, comparada con la lectura del libro."

miércoles, 16 de octubre de 2019

20 Bipolares famosos

En este post voy a nombrar a 20 bipolares famosos, también voy a hablar del trastorno bipolar y su correlación con la genialidad, trataré sobre bipolares famosos y sobre los que se las dan de bipolares para querer ser famosos o sentirse como los famosos.

El trastorno bipolar es una luz en el infierno



El actor estadounidense Robin Williams dias antes de su deceso




"…El trastorno bipolar es una condición humana fascinante y la vez trágica... Mientras la mayoría de los pacientes bipolares psicóticos no son líderes ni creadores, constituyen el reservorio de los genes que, en una forma diluida, podrían ser las semillas de la genialidad" 

Hagop S. Akiskal 

10 bipolares famosos de la actualidad: Britney Spears, Robin Williams, Kurt Cobain, Catherine Zeta-Jones, Amy Winehouse, John Forbes Nash, Mel Gibson, Carrie Fisher, Jim Carrey, Stephen Fry. 

10 bipolares de tiempos pasados (aunque nunca fueron diagnosticados como tal, porque para su época este trastorno no existía, para muchos psiquiatras actuales, sus comportamientos podían encajar a lo que hoy conocemos como trastorno bipolar), en esta lista se tienen: Edgar Allan Poe, Ernest Hemingway, Virginia Wolf, Winston Churchill, Wolfgang Amadeus Mozart,  Mark Twain,  Isaac Newton,  Vincent Van Gogh, Piotr Tchaikovsky, Ludwig Van Beethoven.

La bipolaridad es una condición mental, donde las personas que la padecen sufren de crisis mentales, caracterizadas por cambios de humor extremos, pasan de un animo exaltado (manía) a un estado de humor extremadamente bajo (depresión), esta condición afecta a millones de personas alrededor del mundo.

El trastorno bipolar y la genialidad

Se ha querido utilizar el hecho de que personas famosas son etiquetadas como bipolares para tratar de hacer ver que de pronto sea deseable y bueno ser bipolar, pero esto no es cierto, soy de la opinión de que con esta estrategia se ha logrado banalizar un trastorno mental severo, para que muchas mas personas se identifiquen con él, se auto-etiqueten como bipolares y poderles vender así medicamentos con efectos psicotrópicos.

En esta época, año 2019, muchos se las dan de bipolares porque serlo esta de moda, pues últimamente se ha dicho que algunas personas famosas son bipolares.

Una de las caras del trastorno bipolar son los episodios maníacos donde se quiere hacer muchas cosas al mismo tiempo y donde se desea sobresalir, sin embargo, es muy difícil destacarse y casi siempre se termina mal, porque las probabilidades de triunfar en un estado alterado son mínimas, es después, cuando se está en la triste depresión, cuando uno siente que en vez de sobresalir se cometieron muchos errores, que pueden traer graves consecuencias, por lo tanto pienso no es favorable ser bipolar.

Existen estudios estadísticos, donde se ha encontrado que entre los jóvenes con capacidades académicas mas altas, es mayor la probabilidad de sufrir trastorno bipolar en la vida adulta, según la BBC se hizo un estudio en Suecia que arrojó estos resultados, sin embargo,  a pesar del estudio anterior, de otros estudios, de opiniones de expertos y de otros no tan expertos, el ser bipolar no es que ayude significativamente para ser famoso y triunfar en la vida. Es posible que los etiquetados como bipolares tengan una capacidad académica algo mayor al promedio, pero aún así, esto de seguro no asegura el poder ser famoso, el ser famoso depende de diversas circunstancias, entre ellas del azar.

Según se dijo en el blog Carnedepsiquiatra, ya dado de baja:

"Mitos aparte. El "bipolaris vulgaris" no es un genio: Tiene sus dones, sí, quizá, como otros humanos no bipolares; porque los hay que dicen que no tienen capacidad creativa y se lamentan por ello; pues no, tener bipolaridad no es sinónimo de nada."

El anterior es un párrafo bastante descriptivo sobre lo que somos la mayoría de los bipolares, que resumo en términos simples, no somos mas importantes por ser bipolares.

También según expresa el Dr E. Vieta respecto a si el trastorno bipolar afecta la inteligencia o tiene que ver con esta: "se puede ser inteligente, tonto, o toda la gama intermedia entre los dos extremos. A lo largo de la historia ha habido grandes pensadores que han sufrido esta enfermedad. Lo que sí es cierto es que las recaídas frecuentes empeoran el rendimiento intelectual, aunque puede recuperarse el nivel anterior si se consigue un período mínimamente largo de remisión."

Considero que las personas que sufrimos de trastorno bipolar somos de pronto mas arriesgadas, por lo tanto las probabilidades de triunfar y ser famosos podrían ser mayores (aunque en un pequeño porcentaje, pienso yo), pero que no son determinantes; si unido a la bipolaridad, se tiene también la fortuna de ser una persona bien relacionada en su sociedad, con capacidades académicas o artísticas sobresalientes, se tiene una mejor probabilidad de ser más exitoso que otros, sin embargo, aun siendo famoso, si se es bipolar y no se tiene bajo control el problema se tendrá una vida triste y desgraciada, ejemplos muchos, uno:  Se dice que Ernest Hemingway sufría de trastorno bipolar, fue uno de los escritores mas famosos de su época, logró el premio Nobel, sin embargo, era alcohólico y terminó suicidándose; Otro caso fue el de Edgar Allan Poe se le tildó muchas veces de loco o de degenerado, dado que escribió relatos de terror, pero solo eran historias de ficción y la gente tiende a confundir; a pesar de ser famoso en su tiempo y mucho más famoso después de muerto, no tuvo una existencia muy feliz que digamos, según algunos psiquiatras actuales sus actuaciones muchas veces erráticas pueden indicar que sufría de trastorno bipolar y su vida fue muy tormentosa y complicada.

Cuando se es bipolar se toman más riesgos, sobre todo cuando se esta en la parte del ciclo de la manía, en cambio, es normal que las personas sientan miedo a enfrentar retos grandes, por lo que este miedo hace que en muchas situaciones no se destaquen, aún a pesar de tener las cualidades para hacerlo.

Ser famoso y bipolar es una cuestión de probabilidades, como en cualquier grupo se tiene que entre los famosos también hay bipolares; de lógica deben de ser un porcentaje pequeño, pero al momento de producir ruido, este es mayor que cuando lo hace una persona no bipolar; la culpa no la tienen los bipolares famosos, sino mas bien los medios de desinformación, que tienden a exagerar con el fin de vender más.

Como no va a vender mas, decir que: Se suicidó un actor de Hollywood muy famoso del que se dice era bipolar o que una una de las cantantes con mas discos vendidos, se ha enloquecido de repente (se especula, que sufre de trastorno bipolar) y esta en una clínica de rehabilitación para personas con problemas mentales.

Según diferentes estudios los etiquetados actualmente como bipolares estaríamos entre menos del 0.5% y el 4% de la población, (aunque los medios de desinformación y las farmacéuticas, quieren que esa cifra sea mayor), pienso que somos alrededor del 1%, pero no del que domina al mundo, de acuerdo con la lógica de las probabilidades, en cualquier subgrupo se debe tender a ser un porcentaje similar, por lo tanto si se hace una encuesta en una empresa con unos 10.000 empleados hablaríamos de unos 100 bipolares que pueden sonar a una cifra muy grande.

De igual forma si se hiciera una estadística entre famosos, digamos que se escogen al azar unos 100.000 famosos, se encontraría que unos 1.000 o una cifra parecida sería bipolar, ¿muchos no?.

Es posible que los porcentajes varíen de acuerdo con el tipo de actividad que se desarrolle, sin embargo, serán unas desviaciones pequeñas, siento y he leído que los bipolares somos personas que tendemos a tomar mas riesgos que otros, por lo que tomamos retos difíciles que implican cuando triunfamos ser destacados, sin embargo, poco se sabe y se dice cuando también por tomar dichos riesgos fracasamos; es decir, por cada famoso bipolar, hay millones que fracasaron en el intento de volverse famosos, pero esto no es noticia, de acuerdo con la lógica de la vida, cuando algo es bastante riesgoso, las posibilidades de triunfar son más bien escasas, pero los pocos que lo logren van a ser muy destacados. El símil desde el punto de vista de los negocios es que entre más riesgoso es un negocio más utilidad produce, pero la probabilidad de fracasar también es mayor, o como en las loterías, mientras mas difícil es de ganársela, cuando alguien se la gana el premio es espectacular.

Se tiende a hacer mucho ruido cuando se descubre que una persona famosa tiene problemas sobre todo si son de la mente, sin embargo, es claro que no es noticia que muchas personas del montón sufran de la mente.

Siendo autobiográfico pienso que mi salida de la última empresa donde trabajé tuvo algo que ver con esta situación, tome un riesgo muy grande que de salir adelante me hubiera servido para un ascenso rápido y ser sobresaliente, pero como las cosas no salieron bien fui catalogado como un fracaso que más bien pronto me llevo a ser retirado de la empresa al realizarse un encogimiento de personal.

domingo, 21 de enero de 2018

Mi problema mental





****************Mi problema mental*********************




Son una serie de sentimientos encontrados que se desencadenan en situaciones de crisis personales que me acompañan desde que tenía 16 años, que para mi fue el momento en que llegue a una crisis psicótica (parecía como un loco, hasta un amigo me dijo loco en la cara), he sido tratado por médicos de la mente (llámense psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas etc), tal vez en otro tiempo podría estar declarado completamente loco o sin estarlo ser considerado loco y vivir abandonado en un manicomio o estar vagando por las calles a lo mejor sintiéndome bien así, pero aislado del mundo, o de pronto; habría que tenido que afrontar por mi mismo la situación y la habría resuelto a mi manera.

A pesar de que es posible que para los psiquiatras que me trataron, sobre todo en mi crisis fuerte tuvieran algo claro mi problema (para 1983 era un paciente que sufría una crisis psicótica debida a un posible trastorno maníaco-depresivo), sin embargo, para mi era todo un dilema, luego hace unos 10 años por internet encontré que lo que sufro encaja en lo que últimamente se ha decidido llamar trastorno bipolar, que esta muy de moda últimamente, este  diagnóstico luego fue confirmado por un psiquiatra; sin embargo, en este momento para mi no esta claro que sufra de trastorno bipolar, porque cuando uno mira tanto internet tiende a etiquetarse en cuanto trastorno mental se describe allí.

Durante mucho tiempo conviví con mi problema mental sin darme cuenta, o mas bien sabiendo que padecía de algo pero tratando de no darle importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello, a menos que estuviera cerca a una crisis, adicionalmente la mayor parte del tiempo parezco una persona normal con o sin tratamiento y solo ante unos pocos he parecido como un loco o una persona que actúa raro porque esta siendo afectada por un trastorno mental.

Claro que lo anterior no me salvo para que mi crisis mayor y otras menores me causaran muchos problemas, perdiera personas que amaba, posibilidades laborales y me convirtiera en una fuente de sufrimiento para mi familia, pero a pesar de eso sigo vivo y además optimista de que puedo estar tranquilo aun padeciendo un problema mental.

En la antigüedad y aun hoy en día muchas personas sufren de problemas de la mente sin saberlo o sintiendo que tienen algo pero sin darle importancia, eso les pasaba o les pasa a los que esta etiquetados como bipolares u otras tantas etiquetas que hay, muchos vivieron o viven felices o no, sin saber que significaba o significa trastorno bipolar, es mas esta etiqueta es muy reciente (es de la década de 1990), en la antigüedad ni siquiera existía (antes o una persona estaba loca o era normal, de pronto sufría crisis de locura y volvía a la normalidad pero no existía la definición de un tipo de trastorno mental como lo es el trastorno bipolar de hoy, además como las personas afectadas no eran tratadas con las drogas actuales, este no presentaba las condiciones de lo que es hoy llamado trastorno bipolar).

Últimamente vengo a descubrir que científicamente no existe un buen tratamiento para mi problema, que según las definiciones técnicas de la medicina no cabe dentro de la definición de enfermedad mental y que el hecho de que no este tan enredado, se debe mas a mi suerte ya que he contado con un entorno favorable y personas que me quieren y me han ayudado para no haber terminado tan mal como otros.

Considero que mi problema mental ha estado últimamente bajo control, muchas veces con ayuda de médicos, otras solamente por mi experiencia, ya que sé un poco más de como es, por lo que trato de mantenerme en equilibrio y cuando tengo los primeros síntomas de un desbalance, he sabido y logrado pararlos, aunque sintiendo los efectos de un sube y baja emocional que me hace sentir realmente mal, que para mi fortuna hasta ahora he logrado cortar el avance hacia una crisis mayor, la cual no he vuelto a tener.

Hace poco hablando con mi nueva pareja vine a saber que dentro de mis características de personalidad, poseo una la cual se denomina baja empatía, donde esta definición de empatía significa: La capacidad de entender de forma autónoma o mejor dicho instintiva las emociones y muchas reacciones de las demás personas y poder predecir en muchas ocasiones las actuaciones de otras personas, esto hace que mis relaciones con los demás hayan sido problemáticas aunque para mi concepto no lo han sido, estoy leyendo al respecto y espero encontrar información que me permita dilucidar esta característica que al parecer también poseo.

viernes, 29 de abril de 2016

Testimonio de una persona drogada al maximo.

Yo fui diagnosticado de esquizofrenia paranoide y se me ha obligado durante 6 años a tomar fuertes medicamentos, para supuestamente controlarme, porque hay que decirlo como es, en este puto país el 90% de personas que toman drogas psiquiátricas lo hacen por montones, no importa que te vaya a visitar un juez para comprobar que tu estado mental realmente necesita de un internamiento y un tratamiento involuntario, estas sentenciado antes de que hagas o digas nada.
Sea como sea, tendrás tu tratamiento, solo es un trámite que tiene que cumplir un juez, dale poder a un hombre, con respaldo legal y tendrás a un tirano egocéntrico con ganas de darte por culo.

Por cierto a pesar de que también tienes que tratar con juezas y mujeres psiquiatras, no pienses que te vas a estar mejor por su supuesta empatía y habilidades emocionales, te van a joder igualmente, aunque al menos no vas a sentir, que tienen ganas de darte por el culo.

Estas drogas que llaman antipsicóticas y que recibes en altas dosis, te pueden sumir en una pesadilla química, una tortura de 24 horas todos los dias, sin fines de semana de descanso ni vacaciones, todo el día jodido.




Tener veintitantos y estar castrado quimicamente tiene cojones. Hay que contar la otra version aunque sea en internet, o sino esta gente seguira haciendo lo que le salga en gana. Os puedo asegurar que esta gente no saldría bien parada en un debate televisado con personas realmente preparadas para darles cera.

Es muy fácil partirle a alguien en dos cuando se le esta dando drogas antipsicóticas neurotóxicas, con esto ya empieza y acaba el debate.

Busquen los estudios realizados con animales y verán lo que pasa realmente.

Esta gente es muy grande, con mucho poder e influencia, no solo no reconocen la toxicidad del fármaco, sino que en el colmo del desatino le atribuyen dizque propiedades neuroproctectoras, y lo que es mejor, de lo peor, propiedades neuroregeneradoras, llegan a decir de la forma mas vulgar: Que coño hace la gente, que no se toma una pirula de Zyprexa (Olanzapina) todas la mañanas para proteger el cerebro del paso del tiempo y favorecer así su regeneración?, ¡JA!,.

¿No sera que no tienen esas magníficas propiedades?, Hay que decir estas cosas, ¿Quién les paga los viajes, los congresos, los hoteles, las comidas? ya lo sabemos, son los mismos que les regalan libros, bolígrafos o agendas cuando van de vez en cuando a venderle el necesario frigorífico al pobre esquimal.

A por cierto no soy antipsiquiatría aunque lo parezca, eso seria un sesgo, se puede hablar pestes de la psiquiatría actual sin ser antipsiquiatría. Pero la mierda que hay ahora mismo sera vista como una puta locura dentro de 50 años, o quizás antes, cuanto antes sea, mejor para el futuro de las personas como nosotros.

Mi reflexión final es que son 6 años perdidos, tiempo robado y un daño irreparable.

viernes, 1 de mayo de 2015

Viviendo con emociones alteradas


Viviendo con emociones alteradas

Este es un post que se ha configurado como una republicación de un post original con una corrección no autorizada por su autora, pues he hecho cambios al original para adaptarlo de acuerdo con mi gusto, ademas su autora es anónima, que de haberse hecho dentro de los canones legales, daría para una demanda en mi contra, que por demás tambien soy un anónimo a pesar que escribo con un nombre de pila, pues Oscar Márquez como tal, tampoco existe.
Este post es la definición según “Blue” de lo que se denomina un trastorno bipolar.
Pido perdón a Blue, por lo que estoy haciendo, pero si desea y logra ver esto y no le gusta y puede comprobar de algún modo que es ella y quiere que retire esta corrección de la red, pues simplemente lo haría.

"Ayer estuve chateando con un chico de Castellón al que hacía tiempo que no veía por las redes sociales. Es joven, tendrá unos 25, y en su día decidió dejar la medicación, porque la acupuntura le quitó la Ansiedad y se sentía sin más problema, no estaba en la montaña rusa. Pero las cosas cambiaron, me contó que tuvo una depresión y volvió al psiki a dejarse empastillar (argot). Me llamó la atención un comentario que hizo: “las emociones no son un secreto para nosotros”, a cuento de un taller de teatro.
Ese es el quid de nuestro problema mental. El TB ha sido definido como “enfermedad de las emociones”.Tú experimentas emociones, como cualquier hijo de vecino. Te alegra ver a un amigo, te entristece visitar a un enfermo en el hospital. Tu estado de ánimo depende de lo que te ocurre, debido a lo que tu entorno te brinde, incluso de vez en cuando no experimentas emociones fuertes (“estás normal”) pero también sabes perfectamente lo que te pasa cuando te cabreas hasta el límite. Te sorprendes ilusionándote cuando juegas con un niño pequeño, y emocionándote hasta soltar la lagrimilla con una película… tú has hecho esto, y el resto de humanos, tambien,… navegar, OSCILAR cotidianamente entre emociones, a veces contradictorias durante el mismo día. Por ejemplo, llegas de mala leche del curro, más el atasco en la autopista y se te arregla –y alegra, emoción- el día viendo ganar a tu equipo favorito un partido de fútbol.
Son los sentimientos cotidianos.  Sin embargo, para un bipolar, esto no es cotidiano y llevadero, sino cotidiano y un problema. Porque esas emociones son mucho más fuertes.  Se es muy sensible a ellas, los estímulos externos que provocan emociones fuertes y son controlables para cualquiera del montón, pueden convertirse en cuchillos afilados. Observa una reunión de niños. Juegan, y mientras lo hacen, chillan, ríen, se agitan. Yo digo que son pequeños maníacos. Fíjate en sus emociones, y cómo las expresan, en risas abiertas y francas, en movimientos corporales abiertos. Es un estado alterado de conciencia muy interesante. Creo que es de tipo hormonal.

Ahora nos detendremos en otro escenario, esta vez triste, por ejemplo un velatorio. Los hay muy compungidos, les ha tocado de cerca. Si no lloran, apreciarás en sus rostros el dolor, la impotencia, etc. Otros hacen compañía, y por contagio, se les cae la lágrima. Ya tenemos los dos extremos.

Los hemos fotografiado en dos momentos. Ahora pasemos al trastorno bipolar. No son momentos puntuales. Son episodios o fases donde las emociones están alteradas. Duran días, semanas, o meses, quizá años. Por lo que he visto, las manías suelen ser cortas, mientras que las depresiones se instalan hasta que no tienen otra cosa mejor que hacer que largarse ("Adieu, mon amour", dice un amigo mío en ese momento).

Las fases maníacas son de gran exaltación, alegría, amor por la vida. La manía es un pacto con la Vida. Todo es magnífico, la botella está medio llena y te la bebes, y además pides otra ronda que pagas generosamente, porque siempre estás celebrando y regalando cosas. Tú eres de puta madre, te sobra autoestima por todos lados. Te sientes muy abierto, le cuentas tu vida hasta al portero. Sales más, haces vida social, la gente es simpatiquísima y vas haciendo amistades por doquier, tu labia es imparable, eres la hostia.
Duermes poco porque además de necesitar tan solo cuatro o cinco horas, tienes mil cosas a hacer, veinte libros nuevos por leer, una casa a redecorar, un vestuario a renovar porque tú te sientes renovado y necesitas ver esos cambios en los viejos escenarios.
Viajas porque necesitas experiencias nuevas, los escenarios de siempre te aburren. El Amor te llama y te enamoras de cualquiera sin pensarlo ni analizarlo mucho, cuando en realidad te has enamorado del Amor.
Y el sexo, ohh..., piensas mucho en el sexo: no pararías, eres el mejor amante y además infatigable. Todo te sabe a mucho pero quieres más, te sientes vivo como no lo habías hecho antes y necesitas más inyección de vida, y además te sobra energía para aguantarla.
Te sientes realmente feliz, lo disfrutas al máximo, tú y el mundo estáis compenetrados y os dais lo mejor el uno al otro.

La depresión, por lo contrario, es una lucha contra la Muerte. Estás muerto en vida. En la mayoria de las veces no hay un factor o causa externa alguna para que te hayas hundido (tienes un depresión endógena), pero tú te sientes muy solo, muy vacío y definitivamente muerto por dentro. No vives, eres un vegetal, se te acabaron las pilas.
Te sientes una mierda, y te preguntas si alguna vez tuviste autoestima, cuando te miras al espejo y el reflejo es el de un viejo demacrado o una pre-obesidad. Sueles quedarte en blanco mirando al techo, perdido en tu propio interior, preso de ti mismo. No coges el teléfono porque no tienes ganas de hablar. Si lo coges, tu voz es un maullido, no dices nada porque no hay nada a contar, y acabas colgando entre excusas porque te agobia tanta charla.

Vives en la Nada. El sexo ha dejado de existir, como tantas otras cosas, te apetece -no, no te apetece nada en absoluto, NECESITAS directamente- dormir, dormir te desconecta de la pesadilla, duermes más de doce horas al día a veces. Te gustaría estar para siempre en sueños, o en un lugar tranquilo donde nadie te molestase, porque tu “yo” se ha cerrado al mundo, y a tu vida en el mundo. Sales de casa por obligación, tu lugar está en la cama o en el sofá tragando telebasura, y en chándal, eso si te has quitado el pijama. ¿Ducharse? Cuando no hay más remedio, no hay ganas ni de eso.
Tu yo está triste, muy triste, muy solo en este mundo que se ha estrechado hasta encerrarte en un muro, y se sufre mucho por ello, se siente impotencia y aislamiento, se ha perdido la capacidad de comunicarse con sus semejantes. Sufres por ti y por toda la humanidad, tu sufrimiento no tiene límites. Cualquier chorrada te hace llorar, eso cuando no estás llorando porque sí.

Piensas que vas a quedarte toda la vida en ese estado, esta vida que es una mierda, y te planteas que estarías mejor fuera de ella. Y aquí es cuando entramos en la zona de peligro: “El Suicidio”.

Estoy hablando de la misma persona.  Increíble, ¿no es cierto? Que ha experimentado ambas cosas a lo largo de su vida, o en el mismo año. Por ejemplo, en medio año ha pasado de un extremo a otro, es moneda común. O te catapultan, o te caes al foso, como el pobre Coyote.

Es el Péndulo. Advierto que he descrito fases “puras”, síntomas de manual de psiquiatría, pero ciertos. Cuando un bipolar está bajo tratamiento, puede padecer -y padece- nuevos episodios, pero en teoría gracias a la medicación estabilizadora del humor los síntomas pueden ser mucho más suaves y llevaderos.
Dije en teoría, y lo subrayo. Entrar en una fase de las descritas puede hacerse de forma brusca o paulatina. Suele ser gradual: De repente empiezas a notar síntomas en una u otra dirección.
Y es cuando debes llamar al psiquiatra urgentemente o adelantar la cita que tenías programada el próximo mes, porque necesitas un ajuste en la medicación. La razón es que si las cosas se van de las manos, y el episodio avanza rápido y se agrava antes de que la medicación lo aplaque, la historia puede acabar en un ingreso.

Episodio maníaco, episodio depresivo… me falta el episodio mixto. Es el peor, eso dicen, y yo lo corroboro. Porque se mezclan síntomas de ambos.
También se le llama manía disfórica (lo contrario de la manía eufórica, la feliz). Yo he vivido en un episodio mixto unos ocho meses.
En mi caso, manifestaba casi todos los síntomas de la depre, ideas suicidas incluidas, y una mala hostia con el mundo (irritabilidad, síntoma maníaco) que me permitía hacerlo, y casi lo hago.

Cada día me suicidaba mentalmente, pero por fortuna no lo hacía -pensaba mucho en mi familia, en lo que sufriría, en que no lo entendería-, aunque sabía cómo, y me apartaba de... (no se dan ideas, dice una gran amiga). Me han dicho que el riesgo de suicidio en episodio mixto pasa de ser del 20% al 50%. No me extraña, es un infierno mental del que saldrías por cualquier puerta o balcón.

El episodio mixto es el más temido, porque es el peor. Pero no, el peor es el maníaco, porque temes la psicosis, la pérdida de la razón, perderde de este mundo pero vivo. No, el más nocivo es el depresivo, porque dejas de vivir y te la juegas al suicidio. Tememos a los episodios, no se sabe cuál es peor porque todos acaban siendo asquerosos, todos significan sufrimiento desde el principio o al final (caso de la manía). Es entrar en uno y desear salir el mismo día, pero aguantar mecha hasta que la medicación te saca, o que el péndulo te lleve a otro lugar, que cicles porque sí hacia otro episodio.

Hay un episodio, sin embargo, que sí es el deseado. Se trata de la HIPOMANÍA. Es un grado menor de la manía, es un intermedio entre la eutimia-normalidad y la manía. Estás algo "subidillo" (argot), pero apenas es apreciable. Tu autoestima es correcta. Te sientes bien, simplemente bien, feliz a ratos –los justos- pero de permanente buen humor, satisfecho por tu competencia en lo que eres y haces -trabajo...-, vives positivamente y sin grandes excesos, los corrientes –una cámara digital, todos la tienen ya...-. Eres sociable y simpático, despliegas todo tu "encanto bipolar". Y la gente lo recibe, porque el encanto bipolar existe y lo transmites, y eres aceptado, incluso popular. Hay gente que vive en permanente hipomanía, gente que no tiene por qué sufrir trastorno bipolar.

Además, el perfil hipomaníaco es el del típico triunfador de hoy en día en nuestra sociedad: personas de trato agradable con éxitos laborales, amorosos... Quizá haya entre estas personas -seguro que te suena alguien así-, pero si se quedan ahí en esa hipomanía -sin oscilar o agravarse- no hay mayor problema, al contrario, la vida les ofrecerá muchas satisfacciones.

Un bipolar bajo tratamiento no puede permitirse ni el lujo de la hipomanía, aunque es su máximo anhelo en fase depresiva. Porque puede transformarse en manía, y eso no interesa a nadie. Inmediatamente, se administran antipsicóticos para “bajar”… a eutimia si hay chiripa, a depresión si no.

A los psiquiatras y a los familiares les gustamos más cuando estamos deprimidos, somos mucho más dóciles aunque podemos manifestar también irritabilidad. Lo de la hipomanía es importante, porque es exactamente el punto donde todo bipolar querría vivir para siempre. De hecho, cuando un bipolar remite, y por fin pisa el suelo, la eutimia, puede ocurrirle que la primera sensación sorprendente es que la vida le parezca algo insípida, que a las venas les falte sangre. Hay que acostumbrarse y aceptar que la vida en equilibrio es un lugar donde las emociones ya no son fuertes, ni continuas, se presentan en los momentos en los que se algo se produce (ver niños jugando, ir a un velatorio, sufrir un atasco), ya no se está siempre bajo un estado emocional.

Yo concibo mi problema mental como una lucha entre contrarios, un tira y afloja entre todos los polos y por supuesto entre sus máximos exponentes, la Vida y la Muerte.

La enfermedad me ha afectado y sigue haciéndolo, pero he vivido mientras tanto en períodos eutímicos o hipomaníacos, porque no todo se reduce a experimentar emociones y hacer de éstas el ombligo de tu ser. Lo del conflicto con la personalidad (¿quién soy yo, este polo o el otro?) es otra película.
Lo que sí es cierto es que me siento más humana después de haber pasado por todo el espectro emocional. Hay quien dice que se siente más maduro, y ciertamente los bipolares jóvenes lo son. Y mi empatía, esa capacidad de “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” (RAE), es muy alta. Porque mis emociones han hecho de mí una persona muy sensible. Bueno, aquí va por fin lo que son mis sentimientos segun mis palabras, un examen sin apuntes. 
Aprobaré si lo habéis intuído. Porque entenderlo es imposible, hasta para los propios bipos, porque escapa a la razón, lo sientes en tus neuronas y entrañas y punto.

Autora: Blue"

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La salud mental es más importante que la psiquiatría

A continuación presento un articulo de un psiquiatra que habla sobre que: En la época actual se le esta dando demasiada importancia a la psiquiatría, mas que lo que debe hacer como función principal.



Tomado del blog: Desde el manicomio

Desde el manicomio


http://desdeelmanicomio.blogspot.com/2014/10/la-salud-mental-es-mas-importante-que.html

La salud mental es más importante que la psiquiatría


Trabajo en un lugar llamado Instituto Nacional de Salud Mental. Desde luego, no existe definición completamente satisfactoria de lo que es "salud mental", y no la hay siquiera de lo que es simplemente "salud". Pero intuitivamente uno puede asumir que salud mental tiene que ver con la forma en que vivimos, nuestro estilo de vida y la escala de valores respecto a lo que consideramos prioritario o de segundo orden en nuestra conducta y nuestro diario quehacer.

Cada vez son más frecuentes las consultas cuyo motivo no es una enfermedad psiquiátrica en el sentido clásico del término (esto es, por melancolía, esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva o trastorno obsesivo-compulsivo) sino por vicisitudes de la vida humana cotidiana o por los golpes del destino ("los heraldos negros que nos manda la muerte", al decir vallejiano) y que no pueden capearse.

Pero hablar de salud mental y estilo de vida no necesariamente es asunto que los médicos saben y dominan por el solo hecho de ser médicos. Muy por el contrario, muchas veces los médicos tienen un estilo de vida insano y penoso: consumista, crematístico, acumulatorio, trabajólico. Y si, en el caso de los psiquiatras, han cedido a la psiquiatrización y psicofarmacologización galopante de la existencia humana, muy probablemente quien acude a la consulta podría salir con una receta de psicofármacos endilgada, y de más de un psicofármaco probablemente, aunque ninguno realmente necesario, y menos dos o tres.

Se establece así un círculo vicioso y penoso (gente que acude por un sinsabor de su existencia y sale diagnosticada como "Bipolar II", personas que tienen dificultades en su adaptación por diversas contingencias vitales y resultan siendo supuestos casos de "TDAH del adulto"). Y aunque la consulta psiquiátrica sigue siendo resistida y estigmatizada (en estos casos con justa razón), cada vez más son los psicólogos que recomiendan a sus usuarios que visiten al psiquiatra "para que los mediquen y resulte mejor la terapia". No hay escapatoria en muchos casos así.

Carentes del soporte social que otrora brindaban los parientes provectos y experimentados, los ancianos de la tribu, los pastores de la grey, ahora los psiquiatras bisoños, muchas veces premunidos apenas de su ingenua buena intención y de su arsenal de psicofármacos, se yerguen como árbitros de la normalidad y la anormalidad (y el médico usualmente conoce solo y a lo más de anormalidades) con los resultados lamentables y consiguientes que vemos cotidianamente por doquier.

Textos como el de Ortiz-Lobo (autor del imprescindible Hacia una psiquiatría crítica) que ahora traemos a colación: El malestar que producen los problemas de la vida, propende justamente a que seamos capaces de desdiagnosticar y desmedicalizar eventos y sinsabores de la existencia que llegan a nuestra consulta y reconozcamos y restablezcamos los sistemas homeostáticos de individuo, familia y colectivo grupal, sin la muleta espuria del DSM y los ISRS's, a los que somos tan acríticamente adictos.

Pienso en que un granito de arena ponemos nosotros al viento cuando despachamos a los rotantes de nuestra emergencia psiquiátrica al promediar la temprana tarde rumbo a sus enamoradas(os), sus pasatiempos favoritos, sus horas de solaz y esparcimiento feliz con el recordatorio de que cuiden su salud mental pues, más que la psiquiatría, esta es la primera que debemos conocer, respetar, mimar y nunca descuidar.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Rescatando un post de Carne de Psiquiatra autor: Blue


Blue


Hace ya unos 6 años empecé a escribir pensando sobre todo en descargar mis sentimientos, mas como una forma para sacarlos de mi que para contarlos a otros, claro que contando con que internet permite intercambiar ideas y que otros lean lo tuyo sin necesidad de escribir bien, ser famoso, conocido o importante, me animé pues a publicar.

Estaba en una etapa se puede decir de crisis encontré el Blog de Blue, leí muchas de sus entradas, bastante críticas con sus sentimientos y con los sentimientos de las otras personas, su autora con un gran conocimiento del tema del trastorno bipolar,  me dio bastante información de la cual carecía, a pesar que venía sufriendo de esta enfermedad desde hace muchos años, habiendo estado internado en una oportunidad y diagnosticado por un psiquiatra, esta persona me ayudó junto con otros blog y paginas web a entender mi enfermedad la cual no tenía muy clara.

Este blog al que me refiero me inspiró bastante, se llamaba Carne de Psiquiatra, digo se llamaba porque su autora decidió dejar de escribir y adicionalmente bajarlo de la red, sin embargo, todavía aparecen referencias a él y post completos, encontré en otro blog una entrada completa que a continuación voy a reproducir:

"Descripción del Trastorno Bipolar para un weblog

Ayer estuve chateando con un chico de Castellón al que hacía tiempo que no veía por msn. Es joven, tendrá unos 25, y en su día decidió dejar la medicación, porque la acupuntura le quitó la Ansiedad y no tenía más problema, no estaba en la montaña rusa. Pero las cosas cambiaron, me contó que tuvo una depresión y volvió al psiki a dejarse empastillar (argot).Me llamó la atención un comentario que hizo: “las emociones no son un secreto para nosotros”, a cuento de un taller de teatro.

Ese es el quid de la enfermedad. Las emociones. El TB ha sido definido como “la enfermedad de las emociones”.Tú experimentas emociones, como cualquier hijo de vecino. Te alegra ver a un amigo, te entristece visitar a un enfermo en el hospital. Tu estado de ánimo depende de lo que te ocurre, incluso de vez en cuando no experimentas emociones (“estás normal”) pero también sabes perfectamente lo que te pasa cuando te cabreas hasta el límite. Te sorprendes ilusionándote cuando juegas con un niño pequeño, y emocionándote hasta soltar la lagrimilla con una película… tú has hecho esto, y el resto de humanos… navegar, OSCILAR cotidianamente entre emociones, a veces contradictorias durante el mismo día. Por ejemplo, llegas de mala leche del curro más el atasco en la autopista y se te arregla –y alegra, emoción- el día viendo un partido de fútbol.

Cosas cotidianas.Para un bipolar, esto no es cotidiano y llevadero sino cotidiano y un problema. Porque esas emociones son mucho más fuertes. Es muy sensible a ellas, los estímulos externos que provocan emociones para cualquiera pueden convertirse en cuchillos afilados.Observa una reunión de niños. Juegan, y mientras lo hacen, chillan, ríen, se agitan. Yo digo que son pequeños maníacos. Fíjate en sus emociones, y cómo las expresan, en risas abiertas y francas, en movimientos corporales abiertos. Es un estado alterado de conciencia muy interesante. Creo que es de tipo hormonal.

Ahora nos detendremos en otro escenario, esta vez triste, por ejemplo un velatorio. Los hay muy compungidos, les ha tocado de cerca. Si no lloran, apreciarás en sus rostros el dolor, la impotencia, etc. Otros hacen compañía, y por contagio, se les cae la lágrima.Ya tenemos los dos extremos.

Los hemos fotografiado en dos momentos. Ahora pasemos al trastorno bipolar. No son momentos puntuales. Son episodios o fases donde las emociones están alteradas. Duran días, semanas, o meses, quizá años. Por lo que he visto, las manías suelen ser cortas, mientras que las depresiones se instalan hasta que no tienen otra cosa mejor que hacer que largarse ("Adieu, mon amour", dice un amigo mío en ese momento).

Las fases maníacas son de gran exaltación, alegría, amor por la vida. La manía es un pacto con la Vida. Todo es magnífico, la botella está medio llena y te la bebes, y además pides otra ronda que pagas generosamente, porque siempre estás celebrando y regalando cosas. Tú eres de puta madre, te sobra autoestima por todos lados. Te sientes muy abierto, le cuentas tu vida hasta al portero. Sales más, haces vida social, la gente es simpatiquísima y vas haciendo amistades por doquier, tu labia es imparable, eres la hostia.
Duermes poco porque además de necesitar tan solo cuatro o cinco horas, tienes mil cosas a hacer, veinte libros nuevos por leer, una casa a redecorar, un vestuario a renovar porque tú te sientes renovado y necesitas ver esos cambios en los viejos escenarios.
Viajas porque necesitas experiencias nuevas, los escenarios de siempre te aburren. El Amor te llama y te enamoras de alguien cuando en realidad te has enamorado del Amor.
Y el sexo, piensas mucho en el sexo: no pararías, eres el mejor amante y además infatigable. Todo te sabe a mucho pero quieres más, te sientes vivo como no lo habías hecho antes y necesitas más inyección de vida, y además te sobra energía para aguantarla.
Te sientes feliz, tú y el mundo estáis compenetrados y os dais lo mejor el uno al otro.

La depresión, por lo contrario, es una lucha contra la Muerte. Estás muerto en vida. No hay causa alguna para que te hayas hundido (depresión endógena), pero tú te sientes muy solo, muy vacío y definitivamente muerto por dentro. No vives, eres un vegetal, se te acabaron las pilas.
Te sientes una mierda, y te preguntas si alguna vez tuviste autoestima cuando te miras al espejo y el reflejo es un viejo demacrado o una pre-obesidad. Sueles quedarte en blanco mirando al techo, perdido en tu propio interior, preso de ti mismo. No coges el teléfono porque no tienes ganas de hablar. Si lo coges, tu voz es un maullido, no dices nada porque no hay nada a contar, y acabas colgando entre excusas porque te agobia tanta charla.

Vives en la Nada. El sexo ha dejado de existir, como tantas otras cosas, te apetece -no, no te apetece nada en absoluto, NECESITAS directamente- dormir, dormir te desconecta de la pesadilla, duermes más de doce horas al día a veces. Te gustaría estar para siempre en sueños, o en un lugar tranquilo donde nadie te molestase, porque tu “yo” se ha cerrado al mundo, y a tu vida en el mundo. Sales de casa por obligación, tu lugar está en la cama o en el sofá tragando telebasura, y en chándal, eso si te has quitado el pijama. ¿Ducharse? Cuando no hay más remedio, no hay ganas ni de eso.
Tu yo está triste, muy triste, muy solo en este mundo que se ha estrechado hasta encerrarte en un muro, y sufre mucho por ello, siente impotencia y aislamiento, ha perdido la capacidad de comunicarse con sus semejantes. Sufres por ti y por toda la humanidad, tu sufrimiento no tiene límites. Cualquier chorrada te hace llorar, eso cuando no estás llorando porque sí.

Piensas que vas a quedarte toda la vida en ese estado, esta vida que es una mierda, y te planteas que estarías mejor fuera de ella. Y aquí es cuando entramos en la zona de peligro: suicidio.Estoy hablando de la misma persona. Increíble, ¿no es cierto? Que ha experimentado ambas cosas a lo largo de su vida, o en el mismo año. Por ejemplo, en medio año ha pasado de un extremo a otro, es moneda común. O te catapultan, o te caes al foso, como el pobre Coyote.

Es el Péndulo.Advierto que he descrito fases “puras”, síntomas de manual, pero ciertos. Cuando un bipolar está bajo tratamiento, puede padecer -y padece- nuevos episodios, pero en teoría gracias a la medicación estabilizadora del humor los síntomas son mucho más suaves y llevaderos.
Dije en teoría, y lo subrayo.Entrar en una fase de las descritas puede hacerse de forma brusca o paulatina. Suele ser gradual: de repente empiezas a notar síntomas en una u otra dirección.
Y es cuando debes llamar al psiquiatra urgentemente o adelantar la cita que tenías programada el próximo mes, porque necesitas un ajuste en la medicación. La razón es que si las cosas se van de las manos, y el episodio avanza rápido y se agrava antes de que la medicación lo aplaque, la historia puede acabar en un ingreso.

Episodio maníaco, episodio depresivo… me falta el episodio mixto. Es el peor, eso dicen, y yo lo corroboro. Porque se mezclan síntomas de ambos.
También se le llama manía disfórica (lo contrario de la manía eufórica, la feliz). Yo he vivido en un episodio mixto unos ocho meses.
En mi caso, manifestaba casi todos los síntomas de la depre, ideas suicidas incluidas, y una mala hostia con el mundo (irritabilidad, síntoma maníaco) que me permitía hacerlo, y casi lo hago.

Cada día me suicidaba mentalmente, pero por fortuna no lo hacía -pensaba mucho en mi familia, en lo que sufriría, en que no lo entendería-, aunque sabía cómo, y me apartaba de... (no se dan ideas, dice una gran amiga). Me han dicho que el riesgo de suicidio en episodio mixto pasa de ser del 20% al 50%. No me extraña, es un infierno mental del que saldrías por cualquier puerta o balcón.

El episodio mixto es el más temido, porque es el peor. No, el peor es el maníaco, porque temes la psicosis, la pérdida de la razón. No, el más nocivo es el depresivo, porque dejas de vivir y te la juegas al suicidio. Tememos a los episodios, no se sabe cuál es peor porque todos acaban siendo asquerosos, todos significan sufrimiento desde el principio o al final (caso de la manía). Es entrar en uno y desear salir el mismo día, pero aguantar mecha hasta que la medicación te saca, o que el péndulo te lleve a otro lugar, que cicles porque sí hacia otro episodio.

Hay un episodio, sin embargo, que sí es el deseado. Se trata de la HIPOMANÍA. Es un grado menor de la manía, es un intermedio entre la eutimia-normalidad y la manía. Estás algo "subidillo" (argot), pero apenas es apreciable. Tu autoestima es correcta. Te sientes bien, simplemente bien, feliz a ratos –los justos- pero de permanente buen humor, satisfecho por tu competencia en lo que eres y haces -trabajo...-, vives positivamente y sin grandes excesos, los corrientes –una cámara digital, todos la tienen ya...-. Eres sociable y simpático, despliegas todo tu "encanto bipolar". Y la gente lo recibe, porque el encanto bipolar existe y lo transmites, y eres aceptado, incluso popular.Hay gente que vive en permanente hipomanía, gente que no tiene por qué sufrir trastorno bipolar.

Además, el perfil hipomaníaco es el del triunfador de hoy en día en nuestra sociedad: personas de trato agradable con éxitos laborales, amorosos... Quizá haya entre estas personas -seguro que te suena alguien así- algunos bipolares sin diagnosticar, pero si se quedan ahí en esa hipomanía -sin oscilar o agravarse- no hay problema alguno, al contrario, la vida les ofrecerá muchas satisfacciones.

Un bipolar bajo tratamiento no puede permitirse ni el lujo de la hipomanía, aunque es su máximo anhelo en fase depresiva. Porque puede transformarse en manía, y eso no interesa a nadie. Inmediatamente, se administran antipsicóticos para “bajar”… a eutimia si hay chiripa, a depresión si no.

A los psiquiatras y a los familiares les gustamos más cuando estamos deprimidos, somos mucho más dóciles aunque podemos manifestar también irritabilidad.Lo de la hipomanía es importante, porque es exactamente el punto donde todo bipolar querría vivir para siempre. De hecho, cuando un bipolar remite, y por fin pisa el suelo, la eutimia, puede ocurrirle que la primera sensación sorprendente es que la vida le parezca algo insípida, que a las venas les falte sangre. Hay que acostumbrarse y aceptar que la vida en equilibrio es un lugar donde las emociones ya no son fuertes ni continuas, se presentan en los momentos en los que se algo se produce (ver niños jugando, ir a un velatorio, sufrir un atasco), ya no se está siempre bajo un estado emocional.

Finalmente, un breve apunte sobre los tipos de bipolaridad. Bipolar tipo I es quien ha experimentado algún episodio maníaco además de los depresivos correspondientes. Yo soy tipo I. Los bipolares tipo II no llegan a manía: experimentan -qué eufemismo- depresiones e hipomanías.

Existe un tipo de bipolares, los cicladores rápidos, que pasan de un polo a otro en muy corto período de tiempo. Los psiquiatras definen como ciclador rápido a una persona que ha experimentado cuatro episodios al año. Y la cosa puede ser peor. Una vez conocí a una cicladora ultrarrápida que en el mismo día pegaba unos bajones y subidones de órdago.

Si no me dejo a nadie, me parece que sólo me queda hablar de la ciclotimia. La llaman la "hermana pequeña" del trastorno bipolar, porque es todo mucho más suave: los síntomas, los episodios... Los ciclotímicos son poco diagnosticados, porque todo el mundo conoce sin darle más importancia a alguien que se levanta cada día con un pie diferente, que tiene cambios de humor aunque sean bruscos, porque son cosas que demasiado a menudo se confunden con la personalidad, y si la persona no se encuentra mal no acude a un psiquiatra.

Yo concibo esta enfermedad como una lucha entre contrarios, un tira y afloja entre todos los polos y por supuesto entre sus máximos exponentes, la Vida y la Muerte.

La enfermedad me ha afectado y sigue haciéndolo, pero he vivido mientras tanto en períodos eutímicos o hipomaníacos, porque no todo se reduce a experimentar emociones y hacer de éstas el ombligo de tu ser. Lo del conflicto con la personalidad (¿quién soy yo, este polo o el otro?) es otra película, para otro post.

Lo que sí es cierto es que me siento más humana después de haber pasado por todo el espectro emocional. Hay quien dice que se siente más maduro, y ciertamente los bipolares jóvenes lo son. Y mi empatía, esa capacidad de “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” (RAE), es muy alta. Porque mis emociones han hecho de mí una persona muy sensible.Bueno, aquí va por fin lo que es la enfermedad con mis palabras, un examen sin apuntes. Aprobaré si lo habéis intuído. Porque entenderlo es imposible, hasta para los propios bipos, porque escapa a la razón, lo sientes en tus neuronas y entrañas y punto.

Enlaze del blog de: Carne de Psiquiatra. Autor: Blue"

domingo, 3 de abril de 2011

Como es entrar en la locura


Trataré de los sentimientos que he tenido en el transcurso de mi vida, cuando he estado en una transición entre este mundo y el de la locura, es una linea delgada por la cual he pasado en varias oportunidades, de una forma fuerte en tres ocasiones y solo una que involucró estar internado en una institución para enfermos mentales (manicomio), en las otras solo he avanzado un poco, algunas veces he llegado al mundo de la locura para mi concepto y estar en mundo real para el concepto de los demás, sobre todo para la mayoría de las personas, mas no para las personas mas cercanas, que saben distinguir cuando estoy en una situación de desbalance mental.

Es de aclarar que en el momento en que estoy en situaciones de locura (manía intensa: Según definición técnica), no soy consciente de estar en ellas, si no que esto lo descubro a posteriori, cuando la situación ya ha pasado, cuando estoy de nuevo en equilibrio mental o que estoy de lado depresivo y es uno de los sentimientos que mas me atormentan.

En mi problema mental, no se si en otros pacientes, he llegado a estados que los médicos denominan psicóticos, que para el común de la gente se puede decir locura, donde mi comportamiento no es normal o aún siendo normal aparentemente ante la mayoría de las personas, mis ideas están del lado que denomino de la locura, del delirio o de la manía por llamarlo de una forma mas suave.

Aun estando del lado de la manía, puedo comportarme en muchos momentos como cualquier persona normal, cuando estoy en mi trabajo, en reuniones con amigos o conocidos, cuando estoy en la calle en situaciones cotidianas, sin embargo, mis ideas son a veces desenfrenadas (si las analizo detalladamente), no son claras, ni convenientes, tomo actitudes muchas veces arriesgadas, hablo mas de la cuenta sobre cosas que no debiera decir, digo cosas incoherentes o sin sentido, en este momento puedo ponerme en evidencia ante las personas que entonces se dan cuenta que no estoy bien y me pueden considerar como loco.

En situación de crisis puedo atacar de palabra a otros, intentar dañar cosas, intento también dañarme a mi mismo nunca desde el punto de vista físico, mas si desde el punto de vista sentimental.

Voy a relatar hasta donde me acuerdo de como fue mi primera crisis, como dije en post anteriores tenía 16 años y estaba empezando mi carrera profesional en la universidad, para mi fue un cambio tremendo, pues en el colegio estaba al lado de mi familia, a pesar de no haber hecho muchos amigos, si tenia unos cuantos de los cuales me separe definitivamente, antes de iniciar tuve una relación amorosa con una joven quien fue mi amor platónico durante muchos años, la cual al fin pude hacerla mi novia, pero esta relación fue demasiado corta, pues ambos tuvimos que salir a estudiar en diferentes ciudades y no nos fue posible vernos constantemente, opté por terminar con ella de la peor forma posible para que no me volviera a ver cosa que logré.

Mi comienzo en la universidad fue duro desde el punto de vista psicológico, mas no académicamente, pues asimilaba todos los temas de forma fácil, en comparación con mis pares, y habiendo presentado las primeras evaluaciones las notas eran excelentes.

De un momento a otro empecé a sentirme muy deprimido, fui perdiendo el gusto a la vida, me fui alejando de las personas y me encerré en mi mismo, no me sentía bien en ninguna parte.

Posteriormente, sin razón aparente, deje de dormir lo necesario cada vez durante períodos mas largos, no dormía de noche en días seguidos, solo dormía un poco de día cuando me vencía el sueño, de pronto no volví a la universidad, me desaparecí de esta, no se cuantos días pasaron, se que el siguiente fin de semana es posible que haya ido a mi casa y lo haya pasado casi normal, sin que mis padres notaran nada raro, perdí la noción del tiempo, me dio por viajar de un lado para otro, en muchas oportunidades caminando largos trayectos, en otros tomando transporte público o mediante aventones, digo lo anterior porque es lo poco que puedo recordar porque mi memoria al respecto no es muy clara en este momento.

Eso si la mayor parte del tiempo estaba en un estado de felicidad inmenso, me creía la persona mas feliz del mundo, creí haber encontrado en uno de esos ataques de felicidad la solución a todos los problemas mios y del mundo, sentía que era un iluminado, no por dios, porque aún en este estado, continué siendo ateo como siempre lo he sido. 

Tuve momentos, mas bien cortos, donde estuve en una depresión profunda, estando solo,  lloraba sin parar, pero sin expresárselo a nadie, cuando estaba frente a otros estaba feliz.

En estos momentos como no habían celulares mi contacto con mis padres que vivían en otra ciudad, era mediante el teléfono tradicional o mediante telegramas o muchas veces personal porque casi siempre los visitaba cada 8 o 15 días, por lo que cuando entre en crisis pienso que ellos no se dieron cuenta hasta cuando habían pasado varios días, tal vez estuve un fin de semana en crisis maníatica, logrando pasar desapercibido ante mis padres y allegados.

Hubo un momento cuando mis padres dejaron de tener noticias mías y fueron en mi búsqueda, entonces descubrieron que estaba perdido, pasaron varios días búscandome, hasta encontrarme en otra ciudad diferente a donde yo estudiaba,  me llevaron entonces a un centro médico donde me vio un psiquiatra, el cual determinó que debía ser internado en una institución mental.

Como comenté en un post anterior estuve en una clínica para el tratamiento de enfermos mentales, de los primeros días internado no tengo muchos recuerdos pues según parece, fui tratado con somníferos y antipsicóticos fuertes: La mayor parte del tiempo estaba dormido o como zombie, pasaron varios días para volver a conectarme con el mundo real, seguía inicialmente con mis ideas raras, aunque para mi eran las correctas, siendo los equivocados los demás.

Algo muy impactante que no se me ha borrado de mi mente fue el momento donde el psiquiatra me dijo, -estas enfermo- y tácitamente con su expresión entendí: Debes ser consciente de esto, en ese momento empecé a darme cuenta que realmente había estado muy enfermo y que todavía lo estaba, pero que era consciente de ello, apenas en este momento.

A medida que descubría que estaba enfermo, mayor era mi preocupación por esto, empezó entonces mi depresión, pasé de la mayor felicidad que haya vivido a la mayor tristeza, me sentí el ser mas ínfimo, me sentía muy mal y pensé  ¿Soy loco, entonces?, ¿Qué será de mi el resto de mi vida?, ¿Me quedaré aquí o en otro sitio parecido, el resto de mis días?, no recuerdo haber hablado mayor cosa con mi psiquiatra, sin embargo, estas ideas fueron disolviéndose y me acostumbre a estar en la clínica, sentí como si estuviera en un retiro o de vacaciones, empecé a interactuar con otros pacientes, en su mayoría sufrían de dependencias a sustancias o al alcohol, no me acuerdo de haber tratado con alguien de un problema parecido al mío, poco a poco vi que pasaba mas horas despierto y empecé a tener una conexión de nuevo con este mundo.

El tiempo exacto de mi internado no lo se precisamente, pero fue alrededor de unos dos meses; antes de salir, mis ideas raras desaparecieron, con ellas mi felicidad, estaba cada vez mas deprimido, sin embargo, cuando lo analizaba profundamente ya no estaba en crisis de manía que (para mi en ese momento significaba estar loco) que era una situación mas conveniente.

Luego de mi remisión, seguí con tratamiento ambulatorio, el cual ya comenté, paso mucho tiempo antes de volver a sentir estas sensaciones de manía, aunque de pronto tenía eso si altibajos en mi estado de ánimo que variaban entre la depresión y la eutimia, pienso que en 16 años no volví a estar en una situación de crisis mental de manía fuerte, la cual se desató debido a presiones en mi trabajo y a mi despido de la empresa donde trabajaba, de nuevo fueron unos días muy difíciles  no llegue a estar internado, como tampoco llegue al caso de estar completamente desconectado de la realidad, esta vez acudí donde otro psiquiatra que a la vez era psicoanalista el cual logro remitir mi problema a una situación de menos inestabilidad.

La última vez que sentí que tenía este tipo de problemas fue hace poco, unos dos años tal vez, trate de mitigar el problema mediante autocontrol y autorecetándome, en parte lo logré pues esta vez no avanzo tanto, como las anteriores, como he comentado en otras entradas en mi caso mi problema mental me lleva a crisis cuando paso sin dormir por periodos largos, por lo que si logro evitar el insomnio evito que las crisis avancen, sin embargo, esta vez la inestabilidad emocional era cada vez mas recurrente y se presentaba mas a menudo o eso pienso, pues en otras oportunidades creo recordar estos altibajos no eran tan frecuentes aunque si se presentaban, por lo que acudo de nuevo a un psiquiatra con el cual estoy en tratamiento actual, con el que he logrado una estabilidad mejor.