martes, 14 de julio de 2015

Feliz de no haber sido tratado con litio para mi trastorno bipolar

Dentro de las situaciones afortunadas que he tenido, dentro de lo que me ha tocado soportar debido a mi problema mental, se tiene el no haber sido medicado con litio, en ninguna de las veces en que acudí a los psiquiatras que me han tratado.

Aunque lo que he tomado, no ha sido lo mas suave y con menos efectos secundarios, si se compara con lo que puede pasar si se toma litio es preferible.

En mi primera crisis, año 1983, debido a que no existía la internet y que a los pacientes no se les explica mayormente lo que les pasaba (aún hoy esto es lo mas común), no supe que existía el litio como medicina para tratar los desbalances, fui tratado con antipsicóticos fuertes, después de la remisión los síntomas de mi tb fueron pocos. Se me dejo entonces un tratamiento de control, con base en un antipsicótico, el cual debido a sus molestos efectos secundarios decidí dejarlo, aun cuando lo corté de tajo, pude estar en una situación de relativa normalidad durante varios años.

Luego cuando tuve de nuevo fuertes síntomas de mi maníaco depresión, fui tratado de nuevo con antipsicóticos los cuales tomé por un corto tiempo y descontinué de nuevo, volviendo a un estado de relativa estabilidad.  Siempre se me dijo que tenia que tomar medicamentos de control, pero no soportaba sus efectos secundarios y los suspendía, con algunas consecuencias negativas, pues habían momentos en que mi trastorno se alborotaba, aunque sin llegar a una crisis fuerte, y como no se controlaban estos desbalances, tuve inconvenientes en la vida personal y laboral.



Corría el año de 2007, tuve de nuevo síntomas significativos de mi trastorno mental, esta vez con desbalances muy fuertes y después de haber soportado los efectos negativos que estos me causaron sin tomar medicinas para ello.  Fue entonces cuando por este medio (la internet), encontré que lo que sufría estaba definido como un problema mental denominado trastorno bipolar, antes llamado trastorno maníaco depresivo y que lo mejor para los afectados es tomar medicamentos de control, decidí pues, ir de nuevo donde el psiquiatra, esta vez en un estado que se puede decir de equilibrio, pues la crisis ya había hecho su curso, pero consciente de tener un problema crónico que me afectaba, le conté mi situación y me medicó con un anticonvulsivo como medicina de control, esta vez sufrí menos efectos secundarios, pero los tuve y después de cierto tiempo logré acostumbrarme a esta medicina sin sentir sus efectos secundarios, aunque si los tenía pero sin ser apreciables de primerazo.

A pesar de no haberme ido tan mal con este ultimo tratamiento de control; hace un año aproximadamente lo volví a suspender y solo estoy tomando los medicamentos que se me dejaron como control, para el manejo de síntomas problemáticos cuando siento que tengo desbalances que son parte de mi tb.

Hace pocos días leí el post del blog de la  Dra Joanna Moncrieff donde habla sobre el litio que es la primera opción terapéutica como tratamiento de control para el trastorno bipolar en la actualidad, puede no ser tan bueno como se dice por muchos y puede ser que por la mayoría de los psiquiatras, según afirma con sus palabras cuando dice entre otras cosas lo siguiente:

“Tenemos pocas pruebas de que el litio sea un tratamiento realmente eficaz."

"El litio es una neurotoxina, que inhibe el funcionamiento del sistema nervioso por lo cual las personas pueden sentirse somnolientas, letárgicas y se desaceleran.  Estos efectos se observaron en los conejillos de indias en un principio, y luego en personas con manía por el médico australiano, John Cade, quien propuso por primera vez que el litio podría ser un tratamiento útil para la depresión maníaca. En el siglo XIX el litio se había utilizado para el tratamiento de la gota, y se convirtió en un ingrediente popular de tónicos e incluso cerveza, hasta que se demostró que no se disuelven los cristales de ácido úrico que causan la gota como había sido reivindicado.  En mi opinión, la evidencia de que el litio ayuda a prevenir los episodios de depresión maníaca es demasiado débil para compensar los daños que puede causar (que comúnmente se incluyen los daños de la tiroides, daño renal, y la toxicidad neurológica aguda a dosis muy cercanos a los que se utilizan en la práctica, por lo tanto la necesidad de vigilancia en la sangre). El síndrome maníaco depresivo es una enfermedad muy variable. Algunas personas tienen muchos episodios, algunas personas pocos, y el patrón de los episodios varía a lo largo de la vida también. Los largos períodos de estabilidad no son necesariamente evidencia de la efectividad de un tratamiento. Por lo anterior tendríamos que demostrar la eficacia y el valor del litio en un ensayo prospectivo aleatorizado en el que las personas que no habían estado previamente en el tratamiento farmacológico a largo plazo fueron asignados al azar para comenzar litio o placebo. En la actualidad, mi opinión es que la evidencia de que el litio podría ser eficaz no es lo suficientemente fuerte como para justificar un juicio tal, dados los riesgos para la salud asociados."

Ya para terminar este articulo, la Dra Moncrieff a nivel de conclusión deja unos párrafos bastante duros y críticos con la psiquiatría moderna cuando dice:

 "Los médicos deben ser honestos sobre el estado de las pruebas sobre el litio, no estoy convencida de que hay circunstancias que justifiquen los riesgos que conlleva.

En 1957 un farmacólogo lamentó la moda para el tratamiento 'por el envenenamiento de litio’. Un día, creo yo, vamos a despertar y darnos cuenta de que su preocupación era correcta".




En este otro post: Pruebas sobre el efecto del litio sobre el suicidio la Dra plantea que:


"No parece estar aumentando la aceptación sobre la idea de que el litio prevenga suicidio, o que pueda reducir las tasas de mortalidad."


Según mi opinión que he tomado después de mi autoanálisis, basándome en las opiniones de ciertos psiquiatras, principalmente en la de la Dra Moncrieff, unido a mi deseo de no tener que estar sujeto a tomar tanta medicación: Mi problema mental, al cual se puede etiquetar como trastorno bipolar, no tiene una cura y el tratamiento de control que se recomienda por algunos médicos no es el indicado, pues no hay una evidencia solida de que al estar bajo droga de control, se tengan menos episodios de crisis, si se compara cuando no se toma esta.

 Aunque la mayoría de los médicos dicen que es necesaria la droga de control, que esta funciona y es lo que la mayoría de los pacientes están convencidos que es así, pues esta mentira nos la han repetido mil veces, convirtiéndola en una verdad que se acepta como tal, como los dogmas de fe que antiguamente imponían las religiones cristianas, en mi forma de ver las cosas el manejo de nuestro problema mental debe ser el de atacarlo solamente en las crisis, reduciendo al mínimo los síntomas problemáticos, con compuestos que se ha comprobado que minimizan los estados alterados,  que a mi modo de ver es provocar un estado de desconexión mental parcial de la persona, para evitar los daños que puedan causarse al paciente y/o su entorno, mientras que los síntomas del trastorno mental siguen su curso y la persona afectada vuelve de nuevo a un estado cercano a la estabilidad, así solo en en estos periodos se sufrirán las consecuencias de los efectos malucos de los medicamentos, pero una vez se controlen estos deben reducirse a un mínimo o suspenderlos mientras no se tenga un nuevo síntoma.




domingo, 31 de mayo de 2015

Fue Bolivar Bipolar?

Ahora aparece por varios lados que otro famoso fue bipolar, Simón Bolivar, fue un general americano, descendiente de españoles y al parecer también de africanos (aunque él, siempre trato de ocultar la mitad de su origen, en los cuadros siempre parece un fino español mantuano, gracias al Photoshop del siglo XIX), que fue una de las personas claves para la separación de las colonias americanas del dominio español, situación que se dio a principios del siglo XIX.

Para empezar para mi forma de ver Bolívar no fue bipolar principalmente porque dicho trastorno apenas existe a partir de la última década del siglo XX, digo que existe solo a partir de los últimos tiempos, porque antes existían otros problemas mentales diferentes, pues la condición de bipolar tiene que ver entre otras cosas con algo que solo se puede dar en el contexto actual, pues requiere de unas condiciones internas de personas que provocan un funcionamiento mental fuera de la norma, moduladas por la forma de vida actual, con toda su modernidad, que incluye el consumo diario de demasiados compuestos químicos sintéticos, que no existían antes, además porque muchos casos de bipolaridad son creados por esta misma situación, lo que de pronto pudo sufrir Bolivar pudo ser análogo a lo que ahora se llama trastorno bipolar, pero como tal no lo fue.

Según un análisis que el Dr Jorge Téllez Vargas hace de Bolívar: en el Artículo "Dos hombres, un héroe, La mente del Libertador en la pluma de Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez y Evelio Rosero" que hace parte del libro 12 personajes literarios en busca de psiquiatra.

Basándose de la imagen entre histórica y ficticia de Bolívar, que muestran estos tres escritores lo define como un bipolar mas.

Existe un audio de una entrevista del Dr tellez donde se habla de este artículo.

Entre otras cosas se dice:





"Serían necesarias algo más de dos décadas a partir de nuestra consulta imaginaria con el Libertador para que la psiquiatría conceptualizara su dolencia. A mediados del siglo XIX, Jules Baillarger y Pierre Falret hablaron de una enfermedad que tenía fases de manía y melancolía. El primero la llamó locura de forma dual y el otro, locura circular. A comienzos del siglo XX, Emil Kraepelin hizo una descripción más detallada que la de sus predecesores y acuñó el concepto de psicosis maniacodepresiva, que desde 1994 se conoce como trastorno bipolar.  No es de descartar que en un futuro lo llamen trastorno de la regulación del afecto, como se sugiere para algunos cuadros clínicos en una eventual quinta versión del Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-V), de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Como se observa en nuestro paciente imaginario, es un trastorno en el que alternan o coexisten episodios de gran exaltación (manía) e hiperactividad (hipomanía) con momentos de depresión.  Hoy en día sabemos que el trastorno bipolar tiene un alto componente hereditario y se origina en una alteración de los circuitos cerebrales que equilibran el estado de ánimo.

Gracias a los estudios del psiquiatra suizo-estadounidense Jules Angst, se conoce que en la evolución de la enfermedad bipolar los cuadros de manía e hipomanía, tan floridos y recurrentes en la adolescencia o la juventud temprana, se tornan paulatinamente menos frecuentes. Entonces la depresión comienza a ser la protagonista, y con frecuencia tiende a ser crónica, como lo describe Gabo en su novela.

Todos los seres humanos presentan variaciones anímicas de acuerdo con las circunstancias ambientales y sus vivencias íntimas.  Se trata de periodos de alegría o de tristeza, relacionados y adecuados a la circunstancia, y siempre pasajeros.  Lo que marca la diferencia en el paciente bipolar es que sus respuestas ante los estímulos son exageradas y prolongadas.

Los síntomas suelen aparecer desde la infancia.  Primero se manifiestan con comportamientos oposicionistas e hiperactividad, síntomas que el Bolívar histórico presentó en su infancia y que hicieron que su padre y después su tío Carlos Palacios cambiaran continuamente a sus institutores, incluidos los mismos Simón Rodríguez y Andrés Bello.  También es probable que se presente cierta precocidad sexual.

El paciente bipolar suele ser impulsivo.  Tiene, por tanto, mayor riesgo de abuso de sustancias y suicidio.  En su corte de pacientes bipolares suizos, Angst observó que el 29 por ciento se quitaron la vida.

La psiquiatría paulatinamente ha aceptado algunas de las categorías sugeridas por el psiquiatra armenio estadounidense Hagop Souren Akiskal para el trastorno bipolar: El trastorno bipolar tipo I, que consiste en periodos de depresión que alternan con fases de manía en las que el paciente pierde el contacto con la realidad; el trastorno bipolar tipo II, el más frecuente y difícil de diagnosticar, en el que se combina la depresión con la hipomanía, entendida como hiperactividad y euforia; y el trastorno bipolar tipo III, que corresponde a cuadros de hipomanía o manía desencadenados por el alcohol, las sustancias psicoactivas o algunos fármacos como los antidepresivos tricíclicos.

En su tiempo, Bolívar habría tenido pocas esperanzas de recibir un tratamiento apropiado.  Fue en la mitad del siglo XX cuando se descubrieron las bondades del litio para estabilizar a los pacientes, aunque la toxicidad derivada de su uso fue cuestionada.  Enfoques posteriores se centraron en tratar cada fase sintomática –por un lado antidepresivos para la melancolía y por otro antipsicóticos para la manía– y años más tarde, a partir de los ochenta, se emplearon los anticonvulsivantes y moduladores del ánimo.  Estos fármacos, al estabilizar las alteraciones neurobiológicas de las redes y circuitos cerebrales que dan lugar al trastorno bipolar, impiden la aparición de nuevos episodios afectivos.  Ya sean manifestaciones de tinte depresivo, maníaco o hipomaníaco, estos medicamentos estabilizan el comportamiento del paciente y mejoran su calidad de vida.  Mejor dosificado, hoy vemos un resurgir del litio como terapia, así como la aparición de nuevos estabilizadores del ánimo.  Si apareciera en mi consultorio, a este Bolívar literario yo le habría recetado un estabilizador del ánimo para yugular los síntomas de su bipolaridad, posiblemente de tipo II.

También le habría recomendado psicoterapia para monitorear el tratamiento y enseñarle a identificar los disparadores de sus síntomas.

En conclusión, tenemos varios indicios para sospechar que el Simón Bolívar descrito por Mutis, Gabo y Rosero es bipolar y que le estamos dando el tratamiento acertado.  Son notorios los altibajos emocionales, el escaso control de sus impulsos sexuales, la agresividad, la megalomanía, la distractibilidad y, en ciertos intervalos, momentos de frustración, pesimismo y tristeza.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿es un mismo personaje o son dos personajes distintos? ¿Es lícito amalgamar las visiones de tres escritores para hacer una sola interpretación?
En efecto, cuando se juntan opiniones diversas sobre una persona, y entre estas opiniones se incluyen las de críticos y admiradores, es casi inevitable concluir que esta presenta un carácter dual, o al menos que es francamente inestable.

Aun así, para cualquier psiquiatra es verosímil que el Simón Bolívar de los tres escritores sea una misma persona.  En la personalidad bipolar pueden fácilmente convivir el hombre reflexivo descrito por Mutis, el líder con sus debilidades humanas contado por Gabo y el promiscuo con rasgos de sadismo que pinta Rosero. La moneda tiene dos caras, pero siempre será una sola".

Lo anterior corresponde a una parte del articulo escrito por el Dr Téllez, el articulo completo lo pueden encontrar en el post 12 personajes literarios analizados por psiquiatras donde pinchan donde dice enlace.

viernes, 22 de mayo de 2015

Enfermedades mentales reales y enfermedades que no lo son

En este momento estoy de nuevo usando medicamentos, desde hace como un mes o algo mas volví de nuevo a la tendencia de dejar de dormir y tener sentimientos de manía, opté por volver a tomar las gotas para dormir y retomar el ácido valpróico, espero no tener que tomar nada más, y poder suspender de nuevo este esquema si logro estabilizarme por un buen tiempo.

Se que lo que hago puede ser un acto de irresponsabilidad, pero pienso he logrado con base en ensayos propios lograr apaciguar mis desbalances sin llegar a estados de crisis, tomando algunos medicamentos cuando siento síntomas de mi problema mental que no se pasan pronto, ademas de poder tener períodos relativamente largos de estabilidad sin tomar ningún medicamento.

He logrado convivir con mis fantasmas internos y he logrado controlarlos por mi cuenta muchas veces; eso si, cuando siento que mi autocontrol es incapaz de manejar la situación, acudo a sustancias externas que parece me ayudan, en varias oportunidades lo he hecho con psiquiatras que me asesoran al respecto y últimamente lo hago por mi cuenta con base en lo que los psiquiatras me han dado en varias oportunidades y que de acuerdo con la experiencia me han funcionado mejor.

De acuerdo con lo que he encontrado últimamente en la red, las perspectivas que tenemos quienes estamos afectados por problemas mentales no son las mejores, los protocolos terapéuticos actuales usados por los psiquiatras plantean que tenemos que estar medicados con varias sustancias durante todo el tiempo, que sin esto no existe alternativa para estar aliviados.  Ante esta situación se tienen alternativas que de pronto pueden ser peores como tomar sustancias psicoactivas legales o ilegales que nos llevan a unos alivios temporales pero que con el tiempo nos llevan a una adicción a estas sustancias. Otra es optar por no tomar nada y rogar a Dios para que nos ilumine, para que con la ayuda de él podamos soportar los desbalances y las crisis que vamos a tener, sin tener que matarnos y sin afectar mayor cosa a los demás, como también rogar para que los demás sepan soportarnos mientras volvemos a estados mas o menos normales.

En cuanto a manejo actual que se le esta dando a los problemas mentales se esta en una situación muy negativa, donde en su mayoría los esfuerzos en el desarrollo de nuevos medicamentos impulsados por la industria farmacéutica moderna se enfocan en curar enfermedades inexistentes en personas que no están afectados por problemas mentales reales, a quienes les convencen de que sufren enfermedades mentales, para que acepten estos tratamientos;, mientras tanto para las personas que podemos sufrir de verdaderos problemas mentales graves que son incurables en este momento, no se tienen nuevos avances y mas bien se les deja en manos de los curas, de los chamanes, de guías espirituales, del yoga, se les deja al garete para que vaguen por las calles para que terminen alcoholizándose o drogándose por su cuenta, con drogas cada vez mas fuertes que no ayudan si no que hunden mas.

En resumen los que sufrimos problemas mentales reales tenemos un panorama poco alentador.

En mi caso he podido sobrevivir los últimos 8 años con solo dos componentes químicos los cuales he usado de acuerdo con la prescripción medica durante digamos la mitad del tiempo y luego últimamente usándolos solo como alivio cuando tengo síntomas de desbalances que no puedo hacer retroceder mediante el auto control.

Me dejo aterrado encontrar un blog de una persona que dice tomar mas o menos una docena de diferentes medicamentos y mas o menos la mitad son medicamentos psiquiátricos, la otra mitad son para problemas de enfermedades físicas, que de pronto pudieron ser causadas precisamente por los medicamentos para los problemas de la mente.

Esta persona es el ejemplo de lo que se busca por parte de la industria farmacéutica moderna, es hacer que todas las personas tomen una gran cantidad de medicamentos para poder llenarse sus bolsillos y no para curar una enfermedad.

Esto me hace acordar de lo que decían nuestros padres o abuelos, que las medicinas de antes si curaban, si antes usted se enfermaba se tomaba un remedio y se curaba y no tenía que volver a tomar este remedio y si la enfermedad no tenía cura pues no se tomaba nada y se terminaba o muriéndose por culpa de esta enfermedad o curándose por su propia cuenta.

Por lo tanto en años pasados mas o menos unos 50 o 60 años atrás, las ventas de medicamentos eran muy pocas, en este momento se tienen demasiados tipos de medicamentos para enfermedades que se pueden curar, pero también muchos medicamentos para enfermedades incurables, para las que de pronto podría ser mejor hacer como se hacía en la antigüedad, que es mejor que la persona se cure sola o que se muera sin tener que tomar tanta cosa.  Para acabar de completar en esta modernidad para poder vender muchas mas medicinas les dio por inventarse enfermedades inexistentes para las cuales se crearon una gran cantidad de medicamentos que no pueden curarlas, porque no existen, pero que para fortuna pueden eso si enfermar de otras enfermedades reales las cuales pueden ser tratadas por remedios reales y que de pronto pueden curar.





viernes, 1 de mayo de 2015

Viviendo con emociones alteradas


Viviendo con emociones alteradas

Este es un post que se ha configurado como una republicación de un post original con una corrección no autorizada por su autora, pues he hecho cambios al original para adaptarlo de acuerdo con mi gusto, ademas su autora es anónima, que de haberse hecho dentro de los canones legales, daría para una demanda en mi contra, que por demás tambien soy un anónimo a pesar que escribo con un nombre de pila, pues Oscar Márquez como tal, tampoco existe.
Este post es la definición según “Blue” de lo que se denomina un trastorno bipolar.
Pido perdón a Blue, por lo que estoy haciendo, pero si desea y logra ver esto y no le gusta y puede comprobar de algún modo que es ella y quiere que retire esta corrección de la red, pues simplemente lo haría.

"Ayer estuve chateando con un chico de Castellón al que hacía tiempo que no veía por las redes sociales. Es joven, tendrá unos 25, y en su día decidió dejar la medicación, porque la acupuntura le quitó la Ansiedad y se sentía sin más problema, no estaba en la montaña rusa. Pero las cosas cambiaron, me contó que tuvo una depresión y volvió al psiki a dejarse empastillar (argot). Me llamó la atención un comentario que hizo: “las emociones no son un secreto para nosotros”, a cuento de un taller de teatro.
Ese es el quid de nuestro problema mental. El TB ha sido definido como “enfermedad de las emociones”.Tú experimentas emociones, como cualquier hijo de vecino. Te alegra ver a un amigo, te entristece visitar a un enfermo en el hospital. Tu estado de ánimo depende de lo que te ocurre, debido a lo que tu entorno te brinde, incluso de vez en cuando no experimentas emociones fuertes (“estás normal”) pero también sabes perfectamente lo que te pasa cuando te cabreas hasta el límite. Te sorprendes ilusionándote cuando juegas con un niño pequeño, y emocionándote hasta soltar la lagrimilla con una película… tú has hecho esto, y el resto de humanos, tambien,… navegar, OSCILAR cotidianamente entre emociones, a veces contradictorias durante el mismo día. Por ejemplo, llegas de mala leche del curro, más el atasco en la autopista y se te arregla –y alegra, emoción- el día viendo ganar a tu equipo favorito un partido de fútbol.
Son los sentimientos cotidianos.  Sin embargo, para un bipolar, esto no es cotidiano y llevadero, sino cotidiano y un problema. Porque esas emociones son mucho más fuertes.  Se es muy sensible a ellas, los estímulos externos que provocan emociones fuertes y son controlables para cualquiera del montón, pueden convertirse en cuchillos afilados. Observa una reunión de niños. Juegan, y mientras lo hacen, chillan, ríen, se agitan. Yo digo que son pequeños maníacos. Fíjate en sus emociones, y cómo las expresan, en risas abiertas y francas, en movimientos corporales abiertos. Es un estado alterado de conciencia muy interesante. Creo que es de tipo hormonal.

Ahora nos detendremos en otro escenario, esta vez triste, por ejemplo un velatorio. Los hay muy compungidos, les ha tocado de cerca. Si no lloran, apreciarás en sus rostros el dolor, la impotencia, etc. Otros hacen compañía, y por contagio, se les cae la lágrima. Ya tenemos los dos extremos.

Los hemos fotografiado en dos momentos. Ahora pasemos al trastorno bipolar. No son momentos puntuales. Son episodios o fases donde las emociones están alteradas. Duran días, semanas, o meses, quizá años. Por lo que he visto, las manías suelen ser cortas, mientras que las depresiones se instalan hasta que no tienen otra cosa mejor que hacer que largarse ("Adieu, mon amour", dice un amigo mío en ese momento).

Las fases maníacas son de gran exaltación, alegría, amor por la vida. La manía es un pacto con la Vida. Todo es magnífico, la botella está medio llena y te la bebes, y además pides otra ronda que pagas generosamente, porque siempre estás celebrando y regalando cosas. Tú eres de puta madre, te sobra autoestima por todos lados. Te sientes muy abierto, le cuentas tu vida hasta al portero. Sales más, haces vida social, la gente es simpatiquísima y vas haciendo amistades por doquier, tu labia es imparable, eres la hostia.
Duermes poco porque además de necesitar tan solo cuatro o cinco horas, tienes mil cosas a hacer, veinte libros nuevos por leer, una casa a redecorar, un vestuario a renovar porque tú te sientes renovado y necesitas ver esos cambios en los viejos escenarios.
Viajas porque necesitas experiencias nuevas, los escenarios de siempre te aburren. El Amor te llama y te enamoras de cualquiera sin pensarlo ni analizarlo mucho, cuando en realidad te has enamorado del Amor.
Y el sexo, ohh..., piensas mucho en el sexo: no pararías, eres el mejor amante y además infatigable. Todo te sabe a mucho pero quieres más, te sientes vivo como no lo habías hecho antes y necesitas más inyección de vida, y además te sobra energía para aguantarla.
Te sientes realmente feliz, lo disfrutas al máximo, tú y el mundo estáis compenetrados y os dais lo mejor el uno al otro.

La depresión, por lo contrario, es una lucha contra la Muerte. Estás muerto en vida. En la mayoria de las veces no hay un factor o causa externa alguna para que te hayas hundido (tienes un depresión endógena), pero tú te sientes muy solo, muy vacío y definitivamente muerto por dentro. No vives, eres un vegetal, se te acabaron las pilas.
Te sientes una mierda, y te preguntas si alguna vez tuviste autoestima, cuando te miras al espejo y el reflejo es el de un viejo demacrado o una pre-obesidad. Sueles quedarte en blanco mirando al techo, perdido en tu propio interior, preso de ti mismo. No coges el teléfono porque no tienes ganas de hablar. Si lo coges, tu voz es un maullido, no dices nada porque no hay nada a contar, y acabas colgando entre excusas porque te agobia tanta charla.

Vives en la Nada. El sexo ha dejado de existir, como tantas otras cosas, te apetece -no, no te apetece nada en absoluto, NECESITAS directamente- dormir, dormir te desconecta de la pesadilla, duermes más de doce horas al día a veces. Te gustaría estar para siempre en sueños, o en un lugar tranquilo donde nadie te molestase, porque tu “yo” se ha cerrado al mundo, y a tu vida en el mundo. Sales de casa por obligación, tu lugar está en la cama o en el sofá tragando telebasura, y en chándal, eso si te has quitado el pijama. ¿Ducharse? Cuando no hay más remedio, no hay ganas ni de eso.
Tu yo está triste, muy triste, muy solo en este mundo que se ha estrechado hasta encerrarte en un muro, y se sufre mucho por ello, se siente impotencia y aislamiento, se ha perdido la capacidad de comunicarse con sus semejantes. Sufres por ti y por toda la humanidad, tu sufrimiento no tiene límites. Cualquier chorrada te hace llorar, eso cuando no estás llorando porque sí.

Piensas que vas a quedarte toda la vida en ese estado, esta vida que es una mierda, y te planteas que estarías mejor fuera de ella. Y aquí es cuando entramos en la zona de peligro: “El Suicidio”.

Estoy hablando de la misma persona.  Increíble, ¿no es cierto? Que ha experimentado ambas cosas a lo largo de su vida, o en el mismo año. Por ejemplo, en medio año ha pasado de un extremo a otro, es moneda común. O te catapultan, o te caes al foso, como el pobre Coyote.

Es el Péndulo. Advierto que he descrito fases “puras”, síntomas de manual de psiquiatría, pero ciertos. Cuando un bipolar está bajo tratamiento, puede padecer -y padece- nuevos episodios, pero en teoría gracias a la medicación estabilizadora del humor los síntomas pueden ser mucho más suaves y llevaderos.
Dije en teoría, y lo subrayo. Entrar en una fase de las descritas puede hacerse de forma brusca o paulatina. Suele ser gradual: De repente empiezas a notar síntomas en una u otra dirección.
Y es cuando debes llamar al psiquiatra urgentemente o adelantar la cita que tenías programada el próximo mes, porque necesitas un ajuste en la medicación. La razón es que si las cosas se van de las manos, y el episodio avanza rápido y se agrava antes de que la medicación lo aplaque, la historia puede acabar en un ingreso.

Episodio maníaco, episodio depresivo… me falta el episodio mixto. Es el peor, eso dicen, y yo lo corroboro. Porque se mezclan síntomas de ambos.
También se le llama manía disfórica (lo contrario de la manía eufórica, la feliz). Yo he vivido en un episodio mixto unos ocho meses.
En mi caso, manifestaba casi todos los síntomas de la depre, ideas suicidas incluidas, y una mala hostia con el mundo (irritabilidad, síntoma maníaco) que me permitía hacerlo, y casi lo hago.

Cada día me suicidaba mentalmente, pero por fortuna no lo hacía -pensaba mucho en mi familia, en lo que sufriría, en que no lo entendería-, aunque sabía cómo, y me apartaba de... (no se dan ideas, dice una gran amiga). Me han dicho que el riesgo de suicidio en episodio mixto pasa de ser del 20% al 50%. No me extraña, es un infierno mental del que saldrías por cualquier puerta o balcón.

El episodio mixto es el más temido, porque es el peor. Pero no, el peor es el maníaco, porque temes la psicosis, la pérdida de la razón, perderde de este mundo pero vivo. No, el más nocivo es el depresivo, porque dejas de vivir y te la juegas al suicidio. Tememos a los episodios, no se sabe cuál es peor porque todos acaban siendo asquerosos, todos significan sufrimiento desde el principio o al final (caso de la manía). Es entrar en uno y desear salir el mismo día, pero aguantar mecha hasta que la medicación te saca, o que el péndulo te lleve a otro lugar, que cicles porque sí hacia otro episodio.

Hay un episodio, sin embargo, que sí es el deseado. Se trata de la HIPOMANÍA. Es un grado menor de la manía, es un intermedio entre la eutimia-normalidad y la manía. Estás algo "subidillo" (argot), pero apenas es apreciable. Tu autoestima es correcta. Te sientes bien, simplemente bien, feliz a ratos –los justos- pero de permanente buen humor, satisfecho por tu competencia en lo que eres y haces -trabajo...-, vives positivamente y sin grandes excesos, los corrientes –una cámara digital, todos la tienen ya...-. Eres sociable y simpático, despliegas todo tu "encanto bipolar". Y la gente lo recibe, porque el encanto bipolar existe y lo transmites, y eres aceptado, incluso popular. Hay gente que vive en permanente hipomanía, gente que no tiene por qué sufrir trastorno bipolar.

Además, el perfil hipomaníaco es el del típico triunfador de hoy en día en nuestra sociedad: personas de trato agradable con éxitos laborales, amorosos... Quizá haya entre estas personas -seguro que te suena alguien así-, pero si se quedan ahí en esa hipomanía -sin oscilar o agravarse- no hay mayor problema, al contrario, la vida les ofrecerá muchas satisfacciones.

Un bipolar bajo tratamiento no puede permitirse ni el lujo de la hipomanía, aunque es su máximo anhelo en fase depresiva. Porque puede transformarse en manía, y eso no interesa a nadie. Inmediatamente, se administran antipsicóticos para “bajar”… a eutimia si hay chiripa, a depresión si no.

A los psiquiatras y a los familiares les gustamos más cuando estamos deprimidos, somos mucho más dóciles aunque podemos manifestar también irritabilidad. Lo de la hipomanía es importante, porque es exactamente el punto donde todo bipolar querría vivir para siempre. De hecho, cuando un bipolar remite, y por fin pisa el suelo, la eutimia, puede ocurrirle que la primera sensación sorprendente es que la vida le parezca algo insípida, que a las venas les falte sangre. Hay que acostumbrarse y aceptar que la vida en equilibrio es un lugar donde las emociones ya no son fuertes, ni continuas, se presentan en los momentos en los que se algo se produce (ver niños jugando, ir a un velatorio, sufrir un atasco), ya no se está siempre bajo un estado emocional.

Yo concibo mi problema mental como una lucha entre contrarios, un tira y afloja entre todos los polos y por supuesto entre sus máximos exponentes, la Vida y la Muerte.

La enfermedad me ha afectado y sigue haciéndolo, pero he vivido mientras tanto en períodos eutímicos o hipomaníacos, porque no todo se reduce a experimentar emociones y hacer de éstas el ombligo de tu ser. Lo del conflicto con la personalidad (¿quién soy yo, este polo o el otro?) es otra película.
Lo que sí es cierto es que me siento más humana después de haber pasado por todo el espectro emocional. Hay quien dice que se siente más maduro, y ciertamente los bipolares jóvenes lo son. Y mi empatía, esa capacidad de “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” (RAE), es muy alta. Porque mis emociones han hecho de mí una persona muy sensible. Bueno, aquí va por fin lo que son mis sentimientos segun mis palabras, un examen sin apuntes. 
Aprobaré si lo habéis intuído. Porque entenderlo es imposible, hasta para los propios bipos, porque escapa a la razón, lo sientes en tus neuronas y entrañas y punto.

Autora: Blue"

martes, 10 de marzo de 2015

Cambios de mi perspectiva ante los trastornos mentales y mi problema mental

Estuve leyendo hace ya algunos días varios artículos de la Dra Joanna Moncreff donde plantea el engaño que nos ha hecho la industria farmacéutica moderna, la cual ha creado una variedad de enfermedades mentales para poder vender la cura a ellas y llenarse de dinero y para la cual no tienen importancia las dolencias mentales de personas que realmente pueden tener unos trastornos mentales claros, pero que son desde el punto de vista numérico muy pequeños y poco interesantes desde el punto de vista de posibilidad de negocio. También estuve leyendo el libro: "La invención de trastornos mentales" escrito por Héctor González Pardo y Marino Pérez Alvarez cuyo tema es “el desenmascaramiento de prácticas clínicas, tanto de la psiquiatría como de la psicología, por medio de las cuales se inventan trastornos mentales”. En resumen es que en estos escritos encuentro que la psiquiatría y psicología actual en general están mas interesadas en mantener un negocio que en la salud mental de las personas.

Como he venido diciendo en diferentes post de este blog, defino que tengo: Sentimientos encontrados, los que me hacen sentir emociones que muchas veces no están relacionadas con lo que mi entorno me ofrece.  Para ilustrar lo que digo, puedo sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran perdida sentimental o personal como por ejemplo ser despedido de un empleo; como también sentir una gran tristeza lo que comúnmente se llama depresión, a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.

Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad o de un trastorno o como se pueda llamar, es algo que no se tiene claro y mas cuando la literatura al respecto ofrece opiniones contradictorias. Trato de guiarme por lo que siento y por las experiencias que he tenido, pero mis apreciaciones muchas veces van en contra-vía a lo que se afirma en mucho de lo que he podido encontrar en la red, como artículos médicos que dicen tener argumentaciones y sustentos fuertes, basados en teorías manejadas por muchas personas y que estarían soportadas por evidencias médicas. Sin embargo en el libro de González y Pérez mencionado se dice entre otras cosas que: “Los trastornos mentales" lejos de ser las supuestas entidades naturales de base biológica que buena parte de la psiquiatría actual pretende hacer creer, serían entidades construidas de carácter histórico social, mas sujetas a los vaivenes de la vida que a los desequilibrios neuroquímicos, en resumen son mas del orden de los problemas de la vida, que de la biología y mas de la persona que de su cerebro.

En el año de 1983 cuando tenía 16 años, sufrí de una crisis mental la cual me llevó a actuar de forma poco lógica, lo que para el común de las personas, se puede decir que llegué a un estado de locura o de desequilibrio mental, mis razonamientos eran bastante confusos y aunque para mi significaron en esos días, que había encontrado la explicación a todos los interrogantes filosóficos, para las demás personas eran unos razonamientos absurdos o mejor dicho eran idioteces.

Al llegar a este estado de desorden en mis actuaciones, como opción para remediar la situación fui remitido donde un psiquiatra, el cual ordenó se me internara en un centro para personas con desordenes mentales, que en esos días se le llamaba clínica de reposo, para no llamarla como el común de las personas conocen como manicomio.

Allí después de varias semanas de tratamiento, con base en fuertes medicinas que me mantenían como dormido o como denomino yo: Como un zombie, fui poco a poco volviendo a razonar y actuar como la mayoría de las personas a partir de lo cual fui dado de alta y regresé a mi cotidianidad, con la prescripción de una gran cantidad y variedad de medicinas que me afectaban en la forma de sentir como también físicamente.

El doctor que me atendió me dijo una frase que siempre martilla mi mente, "estas enfermo y debes tomar medicamentos para el cerebro por el resto de tu vida", por  varios meses de pronto cerca del año, pero no mas de ahí, cumplí con las prescripciones y acudí a los controles rutinarios, pero debido a que me sentía muy mal, no se si por los efectos primarios y secundarios de las drogas psiquiátricas o porque había mutado a un sentimiento de depresión profundo, tome la determinación de dejar de tajo todo lo que se me había recetado y trate de vivir mi vida sin medicamentos para la cabeza.

Para mi había pasado por una gran mala experiencia, pero decidí que debía continuar con mi vida y de ser posible hacer realidad los sueños que tenia de niño y de adolescente, aunque pensaba que de pronto podía enloquecerme de nuevo o incluso que existía la posibilidad de llegar a un estado de locura irremediable.

Durante mucho tiempo conviví con ciertos desbalances mentales sin darme cuenta que los tenía, o mas bien sabiendo que padecía de algo, pero tratando de no darle mucha importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello.

Creo que después de varios años de pronto unos 10, dentro de lo que recuerdo no sentí desbalances fuertes, aunque de pronto recuerdo que tenía periodos donde estaba lo que se puede denominar deprimido, como también de ciertos periodos en que hacía cosas de forma apresurada e impulsiva, que después analizaba que no habían sido muy convenientes lo que se puede denominar como periodos de hipomanía.

A pesar del episodio de locura sufrido, pude volver a tener una vida dentro de lo que se puede decir normal o promedio, pude realizar y terminar estudios universitarios y me gradué para el año de 1991.

Después entre a trabajar en una empresa, desempeñándome en mi campo profesional con unos buenos ingresos, lo cual me permitió hacer una nueva familia al lado de mi esposa y mis dos hijos.

Posteriormente no tengo bien claro la fecha pero fue hacia el año de 1995 o de pronto un año o dos mas vine a tener otra crisis no tan fuerte como la primera, cuyos síntomas fueron similares a los que tuve antes de entrar en mi crisis mayor, al sentir que me acercaba a unos sentimientos que para mi eran hacia un estado de locura, al cual no quería llegar, por lo que decidí acudir donde otro médico que me ayudara con mi problema y me permitiera volver a una normalidad, volví de nuevo a tratamiento esta vez con un protocolo dual de psicoterapia y de drogas psiquiátricas, que me permitieron de nuevo volver a una situación normal, a pesar que de nuevo este médico no me dijo que dejara las drogas psiquiátricas, de nuevo las descontinué y no volví a a su consultorio.

Ya hace relativamente pocos años, estaría hablando del año 2007 aproximadamente cuando llegué a mis 40, que empecé de nuevo a sufrir de altibajos emocionales de intensidad media que se iban incrementando, asemejándose a lo que sentí en mi crisis mayor, de nuevo pensé en acudir a pedir ayuda médica, pero como ese momento coincidió con la disponibilidad y popularidad aquí en mi país de un nuevo medio de información como es la red, antes de pedir esa ayuda  decidí buscar el nombre a mi problema mental, adquirir un conocimiento sobre él, ya que en todo el tiempo que llevaba viendo médicos psiquiatras, nunca se me había hecho claridad respecto, descubrí tanto paginas web como también blogs, foros y algunos artículos científicos que se publicaban para no científicos, de muchos temas relacionados con problemas mentales, por lo que me dedique a buscar y leer mucho, para correlacionar lo que había sentido en mi crisis y en mis desbalances, con lo que otros habían sentido y con las clasificaciones que habían hecho otras personas para este tipo de sentimientos.

Vine a encontrar que de acuerdo con muchos sitios de la red, tanto desde el punto de vista de los pacientes, como del lado médico, que lo que yo había sentido y que venía sintiendo se correspondía con lo que en un tiempo anterior se llegó a llamar psicosis maníaco depresiva, que a partir de estos últimos 20 años se le había dado un nuevo nombre que era el de trastorno bipolar, el cual tenía varias subdivisiones de acuerdo con la severidad de los síntomas, que para mi caso era el de tipo I, que implicaba el haber llegado a un estado de desorden mental agudo, de locura temporal, de delirio o como de acuerdo a los términos psiquiátricos del momento un estado psicótico,  aunque siempre había pensado que podía tener una enfermedad muy grave, que podría llevarme tarde o temprano a una locura total y perderme para este mundo; para mi consuelo según lo que encontré en la red sobre esta situación, se afirma que es poco probable que se de, sobre todo en el presente o futuro cercano.

La información que encontré me hizo sentir un poco de tranquilidad, pues pude saber que a pesar de padecer un trastorno mental, según lo que se decía, este no era tan grave ni catastrófico, que se puede vivir con él, de forma parecida a una persona que no la tenga, luego de esto traté de seguir mi ritmo de vida sin tomar medicamentos, pues siempre que iniciaba un tratamiento me mejoraba, pero no lograba soportar los efectos secundarios de los medicamentos y volvía a dejarlos.

Los artículos que eran del corte de la psiquiatría actual, hablaban de que la única forma de estar bien y de poder desempeñarse de forma adecuada era la prescripción de medicamentos, muchas de las entradas de Internet tenían publicidad de ciertos medicamentos con marcas comerciales, los cuales se deberían tomar de forma constante, es decir, estar medicado de por vida, que era lo mismo que me dijo el primer psiquiatra que me trató.

Siempre he tenido la impresión que en mucha de la información que se da por Internet hay un interés comercial y vine a saber que los medicamentos nuevos que se mencionaban eran de unos costos elevadísimos, que para mi caso y mi fortuna no tuve acceso a ellos en ningún momento, porque mi sistema de salud no los prescribe debido a su precio y mas bien prescribe drogas genéricas, que son las que llevan mucho tiempo recetándose y no pagan por las patentes, que de acuerdo con lo que vengo leyendo últimamente pueden ser las mejores en este momento, sin ser las ideales, las cuales hasta ahora no se han encontrado, como tampoco se están buscando.

También he encontrado opiniones del algunos médicos que trabajaron o estuvieron bajo la influencia de los fabricantes de medicinas como el Dr Peter Gotzsche donde en otras cosas dice que: "Los fármacos psicotrópicos causan muchos daños y algunos de los peores suceden cuando los pacientes tratan de suspenderlos, generalmente empeorando su estado. Sus médicos habitualmente les dicen que esto se debe a que aún requieren el fármaco. En realidad lo que muchos pacientes experimentan al tratar de suspender estos fármacos son síntomas de abstinencia. Ellos se han hecho dependientes de los medicamentos, sin embargo los psiquiatras generalmente niegan este hecho"

Participé en foros con otros afectados de problemas parecidos y encontraba que en la mayoría de ellos las personas aceptaban y daban por hecho que la única opción era estar medicado a pesar que en general se decían libres de los síntomas mas fuertes de los problemas mentales, pero decían no sentirse bien del todo.

Leí varios blogs de personas que habían entrado en fuertes estados psicóticos o en fuertes estados de depresión donde narraban cuestiones bastante escabrosas o historias que rayaban en el limite de la realidad y de un estado de desorden de ideas, en esos días se encontraban fácilmente este tipo de entradas, últimamente es difícil para mi dar con este tipo de blogs. no se si por la censura que se pueda estar haciendo en la red o porque las personas con estas alteraciones, ya no acuden a este medio para publicar estas situaciones, las entradas que leí en esos días ya no se pueden encontrar en linea, porque fueron eliminadas y sus autores no siguieron escribiendo y/o mutaron o cambiaron sus blogs, a pesar que siempre se publicaba con perfiles anónimos.

También encontré otro tipo de blogs donde se hablaba de las experiencias traumáticas pero no desde un punto de vista tan fuerte, ni tan crudo, este tipo de blogs ha ido evolucionando poco a poco y muchos de estos blogs todavía están vigentes, se actualizan y algunos están en los enlaces de este blog.

Pude identificarme con los blogueros que escribían los mas crudos relatos, los cuales narraban historias similares o de un estilo a lo que pude haber sufrido en mi mas fuerte crisis, como también de los blogueros que hablaban de sus experiencias de un punto de vista mas suave, los cuales se clasificaban todos como bipolares, por lo tanto decidí que yo también encajaba en esta definición, me etiqueté entonces como bipolar y comencé también con mi propio blog.

Pasó un cierto tiempo de estar en este mundo de las redes y de compartir mi experiencia por este medio, antes de decidir acudir nuevamente donde un psiquiatra, porque para mi forma de ver las cosas guardaba la esperanza de que era posible que pudiera seguir mi vida sin tener que tomar tanta medicina, dentro de lo que había concluido para mi caso y que pude encontrar también en la Internet era que regular el sueño es uno de los factores mas importantes, Las veces que había tenido crisis de manía (en mi caso no he tenido una crisis depresiva si no he tenido antes una crisis de manía) empiezo con un insomnio que va aumentando paulatinamente al igual que aumentan el sentimiento de manía y que si se para el insomnio los síntomas de manía retroceden. Para tratar de controlar mis desbalances ensaye  algunos compuestos naturales pero no lograba sentirme estable ni bien por mucho tiempo, también acudía a un somnífero que me ayuda a dormir, quizá es el único medicamento que he soportado, porque una vez que superaba el insomnio lo dejaba y volvía a dormir normalmente.

Pero los fuertes desbalances que venía sintiendo, me estaban ya causando muchos problemas personales, por lo que decidí de nuevo volver a consulta, esta vez acudí estando en un periodo de eutimia, pero después de haber sufrido desbalances que me habían hecho sentir realmente mal, cuando le narre mis síntomas al médico, de una vez me clasificó como paciente que sufre de trastorno bipolar y como siempre se me dijo que debía tomar medicinas de forma constante para estar mejor, de nuevo volví a estar medicado y convencido que esta era la alternativa a tomar, comencé esta vez con unas medicinas que no me hacían sentir tan mal, como las que tomé en las dos oportunidades anteriores, por lo que acepté la situación y estuve muy juicioso durante varios años, además que no se si por el efecto de estas medicinas o por la evolución normal de mi enfermedad, que vine a sentir que sufría de menos desbalances, que estos eran mas suaves o que si trataba de desbalancearme volvía fácilmente a un estado equilibrado.

Después de pasar unos 6 meses tomando la medicación llegué a una situación donde aunque no me consideraba curado del todo, si me sentía bastante tranquilo, en ese momento pensaba que era una lástima que para encontrar un tratamiento que me aliviara sin causarme mayores efectos secundarios pasara tanto tiempo, que había sufrido mucho sin necesidad, por causa de los tratamientos anteriores o por estar sin tratamiento, pues mi vida aunque no ha sido mala del todo, si se vio muy afectada por los desbalances que que sufro.

Tome juiciosamente durante unos 3 o 4 años mi medicación, la cual era solo de control, además consistía en un solo compuesto, que era un genérico cuyo costo se puede decir que era casi cero, (según mis cálculos el costo mensual de mi prescripción según el precio en la calle del medicamento era de unos 10 dolares mensuales, considero que para mi sistema de salud debía ser mucho  menos).

Hace aproximadamente un año tuve una crisis de salud inquietante, la cual pienso, pero no puedo asegurar del todo, se debió a un efecto secundario dañino de la droga psiquiátrica que venía tomando, no fue una situación clara, pero al parecer tuve una inflamación del hígado y problemas en los riñones, que me tuvieron una semana enfermo sin poder comer casi nada, con unos dolores abdominales fuertes que me duraron algo mas de una semana de lo cual me mejore mas bien espontáneamente, después de perder de unos 10 a 15 kilos de peso, a raíz de esta situación suspendí por unos días el medicamento de control para mi trastorno mental, luego lo tome por algunos días de forma intermitente y a menor dosis, hasta que decidí suspenderlo.

Es de anotar que los desbalances mas fuertes ya habían cedido, bien gracias a los medicamentos o a la evolución de mi problema, aunque la dolencia sufrida fue el punto de partida para suspender el medicamento de control diario, también estaba el hecho que he sido renuente a tomar tanta pastilla a toda hora y puede haber sido mas bien una disculpa, adicional a esto empecé a encontrar nueva información para mi, aunque no es nueva en la red que criticaba fuertemente la medicación psiquiátrica, pero sin llegar a los extremos que encontré desde un principio en las cuales se critica fuertemente la psiquiatría, niega toda utilidad, pero da como alternativa una opción espiritual promovida por grupos religiosos y seudocientíficos muchos de ellos afines a la cienciología, aunque las denuncias que hacen son claras y considero pueden ser reales la alternativa que proponen para mi forma de ver las cosas seria pasar de un del engaño de unos medicamentos que no son tan eficientes, al engaño basado en idealizaciones abstractas de la realidad material, lo cual para mi mi no es solución del problema pues soy materialista y no creo en el mas allá, solo creo en el aquí en el ahora.

Encontré entonces información acorde con mi forma de apreciar las cosas, de psiquiatras con experiencia en el tratamiento de pacientes de una forma mas humana y no apegados a criterios mercantilistas, que plantean que la psiquiatría esta en pañales, que se tienen muy pocas herramientas útiles para tratar los problemas mentales, sobre todo para los mas graves como en el caso de la esquizofrenia, plantea que muchos de los problemas mentales pueden deberse a problemas de la vida diaria que han sido aumentados y catalogados como enfermedades que no existen en concreto, a pesar de que se afirma tener un conocimiento científico desde el punto de vista fisiológico sobre el funcionamiento de los medicamentos psiquiátricos, esta situación es falsa y lo que se ha hecho es crear una realidad basada en mentiras que se repiten muchas veces y por muchas personas que se propagan de forma constante en los medios modernos de información entre los cuales ya se tiene la internet además de los medios impresos, la radio, el cine y la televisión.

No hace mucho tiempo encontré un artículo del periodista Robert Whitaker, quien es un crítico de como viene siendo utilizada la psiquiatría en los Estados Unidos, con fines poco loables, donde plantea que la estructura de esta rama de la medicina ha sido controlada en los últimos 35 años por la APA (Asociación de Psiquiatras de los Estados Unidos) que junto con las principales multinacionales producturas de medicamentos han creado una "economía de influencia", que consiste en crear "incentivos", para los comportamientos de los miembros de la institución, que pueden ir en contra de principios morales, pero que sirven a fines económicos (que aunque no son éticos, se consideran legales); esta situación se vislumbra principalmente en dos aspectos: El primero es el pago indirecto a los psiquiatras y a su gremio (APA) por parte de las multinacionales de medicamentos para que trabajen por sus fines, entonces se patrocina a los psiquiatras para que dicten conferencias en seminarios y son contratados para que sean asesores y consultores de las empresas, a cambio de recetar y promocionar los medicamentos que fabrican las empresas; la segunda es que se obtuvo la autoridad ante la sociedad por parte de una asociación (la APA), para toda una rama de la medicina, la cual le permitió volverse en la autoridad ante la sociedad en tres dominios: el diagnóstico de los trastornos psiquiátricos, la investigación sobre sus causas biológicas y los tratamientos farmacológicos. Por lo tanto, desde una perspectiva de alianza, tenía una necesidad de informar al público de que sus diagnósticos eran válidos, que su investigación estaba produciendo una comprensión de la biología de los trastornos psiquiátricos, y que sus medicamentos eran tratamientos seguros y altamente eficaces para este tipo de problemas. Por otra parte, a diferencia de muchas especialidades médicas, la psiquiatría tiene que competir por los pacientes con otros actores del mercado (guías espirituales, psicólogos, trabajadores sociales, etc.), y por lo tanto se podría decir que tiene una necesidad particularmente pronunciada de proteger los intereses de gremio que le permitan prosperar en este mercado.

Por lo tanto gran parte de la psiquiatría en los Estados Unidos ha funcionado estos últimos años dentro de un sistema de corrupción institucional que privilegia los intereses de las empresas farmacéuticas o los  intereses gremiales de los psiquiatras, por encima del bienestar de los pacientes. La presentación de este comportamiento de manera histórica se extiende por mas de tres décadas y se manifiesta en diversas actividades de la psiquiatría y también se hace muy claro que este comportamiento corrupto, dentro de la institución, se convirtió en la norma.

A pesar que vivo en un país distinto a los Estados Unidos, esta situación afecta tambien a lo que pasa en mi entorno, pues como potencia mundial la influencia que ejerce en los diferentes aspectos de la sociedad afecta a muchos paises y en lo que respecta a medicamentos, lidera la producción y el comercio de estos a nivel global.

En este momento estoy en un dilema, siento que mi situación es buena, que he podido sobrevivir a un entorno negativo a pesar que sufro de un trastorno mental que se que sufro y que para mi es real, pero he sido engañado por la psiquiatría moderna de corte mercantilista, he encontrado que de pronto los medicamentos pueden ayudar a tratar ciertos trastornos, pero que no existe un buen desarrollo científico al respecto y no se esta avanzando, pues los esfuerzos se están canalizando sobre falsas situaciones, porque lo que se quiere es ganar dinero, mantener una industria que se basa crear y curar falsas enfermedades, donde los realmente enfermos no importan, pues constituyen una minoría dentro del nicho de mercado actual por lo que no representan posibilidades de negocios lucrativos.

Dentro de las conclusiones que he podido sacar entre lo que he sentido y lo que he encontrado en muchos de los planteamientos de psiquiatras que pienso son de corte humano, es que para problemas mentales como los que me afectan existe una forma de atacarlos que puede ser un manejo farmacológico para los estados extremos y cuya utilidad no esta demostrada para prevenir nuevas crisis, las cuales lo mas probable es que se sigan presentando se tome o no medicamentos, que para el manejo del día a día de estos trastornos lo mas probable es que sea mas dañino tomar medicamentos, que puede ayudar mas tener un buen entorno y unas condiciones sociales y familiares positivas, que los trastornos seguirán su curso pudiendo empeorar o mejorar, pero en este momento no se tiene un protocolo médico comprobado, para controlar realmente la situación, aunque se afirme por muchos lo contrario.

Pienso que el hecho de que no este perdido para este mundo, no se debe a los medicamentos que he tomado, que de pronto me han dado alivio en situaciones extremas, sino a que he podido contar con personas que me acompañan y que han sido mi apoyo, que han podido seguir conmigo a pesar que he actuado de forma anormal y que les he afectado, también que afortunadamente el curso de mi trastorno no ha sido  tan grave que no me han llevado a convertirme en una persona con unas capacidades mentales fuertemente disminuidas, por lo que puedo comportarme y estar en esta sociedad como una persona que se considera normal o promedio.

miércoles, 4 de marzo de 2015

¿Son los trastornos mentales una invención?

Estuve leyendo el libro: "La invención de trastornos mentales", que logré descargar gratuitamente por internet, cuyo tema es “el desenmascaramiento de prácticas clínicas, tanto de la psiquiatría como de la psicología, por medio de las cuales se inventan trastornos mentales” donde los autores: Héctor González Pardo y Marino Pérez Alvarez, plantean que la forma como se vienen manejando los problemas mentales de las personas no es la mas adecuada, sobre todo porque se viene manejando un esquema de marketing de los medicamentos denominados psicofármacos, los cuales para poder venderse se les crea un nicho de mercado con base en definiciones de problemas mentales (lo que ellos denominan la invención de trastornos mentales) los cuales inicialmente no son bien claros, pero que después con el tiempo y con base en la manipulación de la información por parte de los medios de información, como de también de integrantes de la comunidad médica y de estrategias comerciales, son aparentemente muy concisos y claros y permiten vender los medicamentos que los curan en grandes cantidades. En resumen la psiquiatría y psicología actual en general están mas interesadas en mantener un negocio que en la salud mental de las personas.

Como he venido diciendo en diferentes post de este blog, defino que tengo: Sentimientos encontrados, los que me hacen sentir emociones que muchas veces no están relacionadas con lo que mi entorno me ofrece.  Para ilustrar lo que digo, puedo sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran perdida sentimental o personal como por ejemplo ser despedido de un empleo; como también sentir una gran tristeza lo que comúnmente se llama depresión, a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.

Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad o de un trastorno o como se pueda llamar, es algo que no se tiene bien claro y mas cuando la literatura al respecto ofrece opiniones contradictorias. Trato de guiarme por lo que siento y por las experiencias que he tenido, pero mis apreciaciones muchas veces van en contra-vía a lo que se afirma en mucho de lo que he podido encontrar en la red, como artículos médicos que dicen tener argumentaciones y sustentos fuertes, basados en teorías manejadas por muchas personas y que estarían soportadas por evidencias médicas. Sin embargo, en el libro mencionado se dice entre otras cosas que: “Los <<trastornos mentales>>, lejos de ser las supuestas entidades naturales de base biológica que buena parte de la psiquiatría actual pretende hacer creer, serían entidades construidas de carácter histórico social,mas sujetas a los vaivenes de la vida que a los desequilibrios neuroquímicos, en resumen son mas del orden de los problemas de la vida que de la biología y mas de la persona que de su cerebro”

Este libro como otros y otros artículos a los que me he dedicado a buscar y leer, plantea una visión diametralmente opuesta a la mas generalizada que es la planteada por la psiquiatría actual.  Aquí se hace una negación de las teorías vigentes, que se dicen son de base científica, sobre que los problemas mentales se deben a ciertos desequilibrios neuroquímicos, que según la comunidad psiquiátrica actual están bien explicados, son claros y definidos, y que para los autores de libro son manipulaciones de información que se han hecho con el fin de poder vender drogas legalmente.

Plantea que las drogas psiquiátricas actuales no son descubrimientos científicos si no el fruto de peligrosos experimentos aleatorios, o de hallazgos accidentales.

Esta lectura del libro de González y Pérez junto con las que últimamente he realizado, me tienen realmente inquieto y algo desconcertado, ya que son una visión completamente diferente a lo que se encuentra mas a menudo por internet.

jueves, 26 de febrero de 2015

Un resumen de mi diario bipolar

Yo sufro de sentimientos encontrados, los que me hacen sentir emociones que muchas veces no están relacionadas con lo que mi entorno me ofrece.  Para ilustrar lo que digo, puedo sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran perdida sentimental; como también sentir una gran tristeza lo que comúnmente se llama depresión, a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.

Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad o de un trastorno mental o como se pueda llamar, es algo que no tengo claro, sobre todo cuando la información al respecto cada vez ofrece versiones contradictorias. Trato de guiarme por lo que siento y por las experiencias que he tenido, pero mis apreciaciones muchas veces van en contra-vía a lo que se afirma en mucho de lo que he podido encontrar en la red, como artículos médicos que dicen tener argumentaciones y sustentos fuertes, basados en teorías manejadas por muchas personas y que estarían soportadas por evidencias médicas.

En el año de 1983 cuando tenía 16 años, sufrí de una crisis mental la cual me llevo a actuar de forma poco lógica, lo que para el común de las personas, se puede decir que llegué a un estado de locura o de desequilibrio mental, mis razonamientos eran bastante confusos y aunque para mi significaron en esos días, que había encontrado la explicación a todos los interrogantes filosóficos, para las demás personas eran unos razonamientos absurdos o mejor dicho eran idioteces.

Este desorden mental pudo deberse a problemas de adaptación a situaciones de la vida, ya que salí de mi hogar materno y pase a vivir en otro entorno, en otra ciudad: Dejando amigos, dejando novia y dejando una comodidad de la que había disfrutado en mis primeros 16 años de vida.

Por algo intrínseco o externo llegué a un estado de desorden en mis actuaciones; Como opción para remediar la situación fui remitido donde un psiquiatra, el cual ordenó se me internara en un centro para personas con desordenes mentales, que en esos días se le llamaba clínica de reposo, para no llamarla como el común de las personas conocen como manicomio.

Allí después de varias semanas de tratamiento, con base en fuertes medicinas que me mantenían como dormido o como denomino yo: Como un zombie, donde fui poco a poco volviendo a razonar y actuar como la mayoría de las personas, despues de esto fui dado de alta y regresé a mi cotidianidad, con la prescripción de una gran cantidad y variedad de medicinas que me afectaban en la forma de sentir como también físicamente.

El doctor que me atendió me dijo una frase que siempre martilla mi mente, "estas enfermo y debes tomar medicamentos para el cerebro por el resto de tu vida", por  varios meses de pronto cerca del año, pero no mas de ahí, cumplí con las prescripciones y acudí a los controles rutinarios, pero debido a que me sentía muy mal, no se si por los efectos primarios y secundarios de las drogas psiquiátricas o porque había mutado a un sentimiento de depresión profundo, tome la determinación de dejar de tajo todo lo que se me había recetado y trate de vivir mi vida sin medicamentos para la cabeza.

Para mi había pasado por una gran mala experiencia, pero decidí que debía continuar con mi vida y de ser posible hacer realidad los sueños que tenia de niño y de adolescente, aunque pensaba que de pronto podía enloquecerme de nuevo o incluso que existía la posibilidad de llegar a un estado de locura irremediable.

Durante mucho tiempo conviví con ciertos desbalances mentales sin darme cuenta que los tenía, o mas bien sabiendo que padecía de algo, pero tratando de no darle mucha importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello.

Creo que después de varios años de pronto unos 10, dentro de lo que recuerdo no sentí desbalances fuertes, aunque de pronto recuerdo que tenía periodos donde estaba lo que se puede denominar deprimido, como también de ciertos periodos en que hacía cosas de forma apresurada e impulsiva, que después analizaba que no habían sido muy convenientes.

A pesar del episodio de locura sufrido, pude volver a tener una vida dentro de lo que se puede decir normal o promedio, pude realizar y terminar estudios universitarios y me gradué para el año de 1991.

Después entre a trabajar en una empresa, desempeñándome en mi campo profesional con unos buenos ingresos, lo cual me permitió hacer una nueva familia al lado de una esposa y mis dos hijos.

Posteriormente no tengo bien claro la fecha pero fue hacia el año de 1995 o de pronto un año o dos mas; donde vine a tener otra crisis no tan fuerte como la primera, cuyos síntomas fueron similares a los que tuve antes de entrar en mi crisis mayor, al sentir que me acercaba a unos sentimientos que para mi eran hacia un estado de locura, al cual no quería llegar, por lo que decidí acudir donde otro médico que me ayudara con mi problema y me permitiera volver a una normalidad, volví de nuevo a tratamiento esta vez con un protocolo dual de psicoterapia y de drogas psiquiátricas, que me permitieron de nuevo volver a una situación normal, a pesar que de nuevo este medico no me dijo que dejara los medicamentos, de nuevo los descontinué y no volví a a su consultorio.

Después hacia el año 2007 aproximadamente, cuando llegue a mis 40 empecé de nuevo a sufrir de altibajos emocionales de intensidad media que me acercaban a lo que sentí en mi crisis mayor, de nuevo pensé en acudir a pedir ayuda médica, pero como ese momento coincidió con la disponibilidad y popularidad aquí en mi país de un nuevo medio de información como es la red de internet, antes de pedir esa ayuda acudí primero a la búsqueda de información sobre cual era la causa de mis problemas mentales, donde descubrí tanto paginas web como también blogs, foros y algunos artículos científicos que se publicaban para no científicos, de muchos temas relacionados con problemas mentales por lo que me dedique a buscar y leer mucho para correlacionar lo que había sentido en mi crisis y en mis desbalances con lo que otros habían sentido y con las clasificaciones que habían hecho otras personas para este tipo de sentimientos.

Vine a encontrar que de acuerdo con muchos sitios de la red, tanto desde el punto de vista de los pacientes como del lado médico que lo que yo había sentido y que venía sintiendo se correspondía con lo que en un tiempo anterior se llegó a llamar psicosis maníaco depresiva, que en ese tiempo se le había dado un nuevo nombre que era el de trastorno bipolar, el cual tenía varias subdivisiones de acuerdo con la severidad de los síntomas, que para mi caso era el de tipo I, que implicaba el haber llegado a un estado de desorden mental agudo, de locura temporal, de delirio o como de acuerdo a los términos psiquiátricos del momento un estado psicótico.

Los artículos que eran a favor de la psiquiatría, hablaban de que la única forma de estar bien y de poder desempeñarse de forma adecuada para una persona que sufre de problemas mentales era la prescripción de medicamentos, muchos sitios de internet tenían publicidad de ciertos medicamentos con marcas comerciales, los cuales se deberían tomar de forma constante es decir estar medicado de por vida, que era lo mismo que me dijo el primer psiquiatra que me trató.

Participé en foros con otros afectados de problemas parecidos y encontraba que en la mayoría de ellos las personas aceptaban y daban por hecho que la única opción era estar medicado a pesar que en general se decían libres de los síntomas mas fuertes de los problemas mentales pero decían no sentirse bien del todo, se encontraba versiones de personas que decian que nunca se sentían bien tanto si tomaban o no tomaban medicamentos y que la vida para ellos no era nada agradable.

Leí varios blogs de personas que habían entrado en fuertes estados psicóticos o en fuertes estados de depresión donde narraban cuestiones bastante escabrosas o historias que rayaban en el limite de la realidad y de un estado de desorden de ideas, en esos días se encontraban fácilmente este tipo de entradas, últimamente es difícil para mi dar con este tipo de blogs. no se si por la censura que se pueda estar haciendo en la red o porque las personas con estas alteraciones, ya no acuden a este medio para publicar estas situaciones, las entradas que leí en esos días ya no se pueden encontrar en linea, porque fueron eliminadas y sus autores no siguieron escribiendo y/o mutaron o cambiaron sus blogs, a pesar que siempre se publicaba con perfiles anónimos.

También encontré otro tipo de blogs donde se hablaba de las experiencias traumáticas pero no desde un punto de vista tan fuerte, ni tan crudo, este tipo de blogs ha ido evolucionando poco a poco y muchos de estos blogs todavía están vigentes, se actualizan y algunos están en los enlaces de este blog.

A pártir del año 2009 me inicié como bloguero aqui en la internet, y he ido dejando mi forma de ver la situación mía y de lo que se habla sobre los problemas mentales, inicialmente era partidario de definir mi situación como una persona afectada de una enfermedad mental denominada trastorno bipolar del tipo 1, me idientifiqué plenamente dentro de este grupo y es mas mi blog pasó a llamarse como vivo con mi trastorno bipolar, acepté que lo mejor para convivir con esta "enfermedad" era tomar medicinas que la controlen.  Pude identificarme con los blogueros que escribían los mas crudos relatos, los cuales narraban historias similares o de un estilo a lo que pude haber sufrido en mi mas fuerte crisis, como también de los blogueros que hablaban de sus experiencias de un punto de vista mas suave, los cuales se clasificaban todos como bipolares, por lo tanto decidí que yo también encajaba en esta definición, me etiqueté entonces como bipolar y comencé también con mi propio blog.

Pasó un cierto tiempo de estar en este mundo de las redes y de compartir mi experiencia por este medio, antes de decidir acudir nuevamente donde un psiquiatra, porque para mi forma de ver las cosas era posible que pudiera seguir mi vida sin tener que tomar tanta medicina, pero en esos días empece a sentir nuevamente fuertes desbalances que me estaban ya causando problemas personales, por lo que decidí de nuevo volver a consulta, esta vez acudí estando en un periodo de eutimia, pero después de haber sufrido varios desbalances que me habían hecho sentir realmente mal, cuando le narre mis síntomas al médico de una me clasificó como paciente que sufre de trastorno bipolar y como siempre se me dijo que debía tomar medicinas de forma constante para estar mejor, de nuevo volví a estar medicado y convencido que esta era la alternativa a tomar, comencé esta vez con unas medicinas que no me hacían sentir tan mal, como las que tome en las dos oportunidades anteriores, por lo que acepté la situación y estuve muy juicioso durante varios años, ademas que no se si por el efecto de estas medicinas o por la evolución normal de mi problema, vine a sentir que sufría de menos desbalances  y que estos eran mas suaves o que si trataba de desbalancearme volvía fácilmente a un estado equilibrado.

Entre la información que se encuentra en internet existe una con una tendencia llamada antipsiquiatría la cual esta en contra de la forma de ver y de como tratar los problemas mentales que aplica la psiquiatría, en esta tendencia se pueden encontrar criticas con un buen sustento argumentativo, como también en esta tendencia se encuentra una negación completa de los problemas mentales y de la visión científica de la medicina, donde en algunos casos se va hacia el otro extremo negando los avances científicos de la humanidad y buscando un retorno a un pasado donde las situaciones se manejaban con base en conceptos religiosos, a pesar de criticar mostrando casos concretos donde se ha manejado mal la situación de los pacientes afectados con problemas mentales, la solución que plantean considero no ayuda mucho pues predican que se debe cambiar lo que ellos denominan una manipulación moderna por parte de la psiquiatría, por una manipulación basada en preceptos de fe, lo que tampoco es una solución razonable a mi modo de ver.

Hace ya varios años he ido mutando en mi forma de ver la situación respecto a mi problema mental, me he acercado a una visión de ciertos psiquiatras que plantean que se ha hecho un desarrollo interesante en el manejo de los problemas mentales, pero que ha habido un mal manejo en la mayoría de las situaciones de las personas que sufren problemas mentales, no por falta de recursos científicos, si no por un uso desmedido y descontrolado de sustancias que afectan el funcionamiento mental, que en casos concretos pueden ser de ayuda, pero que se están usando para situaciones que pueden considerarse actuaciones normales de las personas pero que se han catalogado mal como enfermedades mentales y en vez de ser herramientas que ayuden a solucionar problemas mentales se han convertido en sustancias que le están provocando daños a muchas personas que realmente no requieren de este tipo de sustancias.

En la forma como me he sentido en el avance de mi vida aqui en este mundo siento a veces que los medicamentos que he tomado me han ayudado ya que han hecho revertir sentimientos que he considerado anormales


















miércoles, 18 de febrero de 2015

En este momento estoy dudando sobre si sufro o no trastorno bipolar.

De nuevo vuelvo a sentir desbalances, en los últimos días no he podido dormir bien, adicionalmente he sentido de nuevo una depresión en aumento desde hace unos dos o tres días. Como reacción a lo anterior deberé tomar de nuevo las gotas para dormir las cuales en las dos ocasiones anteriores me controlaron la situación.
Anoche dormí muy poco, me acosté a eso de las 11 de la noche y estoy despierto desde las 3 de la mañana, en este momento me siento bastante indispuesto, por el embotamiento que le de a uno no haber dormido lo suficiente para descansar.
Esta es ya como la tercera o cuarta vez que tengo desbalances, desde que deje de tomar el ácido valpróico, que me fue recetado por el psiquiatra como regulador del ánimo.
Comparando las épocas cuando tomaba el ácido valpróico y ahora que no lo estoy tomando creo sentir casi lo mismo, vuelvo a tener intentos de desbalances, que paro como de igual forma hacía con las gotas para dormir y después cuando cede el insomnio y dejo de tomarlas, puedo tener un buen número de días con sentimientos que se pueden decir normales; cuando tomaba el ácido valpróico de pronto me sentía mas aplacado, con un estado de animo que se denomina para mi y para muchos de como plano o neutro, como algo vacío de sentimentalismos, ahora de pronto vuelvo a sentir algo mas de depresión que generalmente es leve y de pronto de algo mas de hipomanía, pero se que estoy mas expresivo en cuanto a lo que siento en la vida diaria.
Desde hace ya como un año tuve un cambio en la forma como aprecio mi problema mental, sobre todo desde que vengo leyendo sobre como se ha formado una nueva idea que se podría decir equivocada, de lo que es el trastorno bipolar, o que lo que yo tengo de acuerdo con las nuevas definiciones de lo que es el trastorno bipolar no es este, si no otro problema, analizando lo que he sentido y comparándolo con las definiciones de los problemas mentales, lo que he sufrido encaja bien en la definición antigua que se denominaba psicosis maníaco depresiva, pero no con la definición actual del trastorno bipolar: En mi caso se que se tienen muy claros los sentimientos de manía y depresión cuando hay una crisis, porque estos son muy fuertes y duraderos, para el resto del tiempo después de las crisis se pueden presentar episodios de cambios de ánimo de forma mas leve, además que habiendo convivido ya por mas de 30 años con mi problema mental, o como también llamo yo de tener sentimientos encontrados, se que tengo algo en mi cabeza o que puede ser parte de mi temperamento que me lleva a sufrir cambios bruscos de ánimo, a sufrir de insomnio y que si no hago nada para controlar la situación voy navegando hacia sentimientos cada vez mas marcados que me hacen actuar de forma diferente a como actuan la mayoría de las personas y por lo cual tengo problemas.
Bien sea que si tenga o no un desbalance químico en mi cerebro, se con seguridad que a veces me siento demasiado mal o demasiado bien sin haber una justificación para ello, que cuando estoy muy desbalanceado y tomo ciertas sustancias puedo cambiar lo que siento y de pronto sentir alivio.
Como he dicho en anteriores posts el hecho que ya demasiadas personas sean diagnosticadas como bipolares no es algo positivo; ya que lo mas seguro es que muchas de ellas no sufran realmente de un problema mental o de personalidad o del alma o de lo que sea y que sin tener de pronto nada malo estén tomando unos medicamentos que realmente no lo hacen sentir a uno bien, aunque pueden ser un mal menor cuando se tienen fuertes alteraciones de las emociones. De pronto por eso, los avances sobre medicamentos o sobre tratamientos para los que es posible que  si estemos enfermos de la cabeza, no se están viendo realmente a diferencia como pasa en otras ramas de la medicina.

martes, 10 de febrero de 2015

Planteamientos que apoyan mi decisión de tomar un minimo de medicamentos y no todos los días.

He encontrado en internet varios artículos escritos por la Dra Joanna Moncrieff entre otros un artículo que escribió recientemente: What you need to know before starting a drug for a mental health problem, el cual puede leerse en español como: Lo que usted necesita saber antes de comenzar a tomar un medicamento para un problema de salud mental, donde plantea lo que se debería explicarle a un paciente, que tendrá que tomar un medicamento para un problema mental, lo cual en realidad nunca pasa. También he estado leyendo otros artículos donde expresa su punto de vista de como funcionan los medicamentos que ella denomina psicofármacos, donde se critica fuertemente el manejo dado a la problemática de las enfermedades mentales y como se esta llegando a crear enfermedades mentales.

La Dra Moncrieff ataca el modelo de acción de los psicofármacos centrado en la enfermedad, que domina actualmente la práctica psiquiátrica, el cual da por sentado que tomar un fármaco es algo bueno, porque restaura el equilibrio psíquico; donde no se tienen en cuenta de forma adecuada los efectos adversos. A pesar de su crítica a la forma como se viene manejando la psiquiatría, no dice que nunca deban tomarse psicofármacos, pero sí que hay que consumirlos con precaución, en casos realmente necesarios, ella afirma que:“Debemos estar seguros cuando los prescribimos y administramos, que los efectos beneficiosos siempre estarán por encima de los efectos perjudiciales.”

Dice la Dra Moncrieff respecto al efecto que producen los medicamentos denominados antipsicóticos:

“Ralentizan el pensamiento de las personas. Un pensamiento dominado por ideas psicóticas, puede ser “controlado” en cierta forma por los antipsicóticos. En estos casos de psicosis aguda, sí podrían ser útiles los antipsicóticos, pero siempre combinados con otros tratamientos.
El problema son los efectos adversos cuando se utilizan los antipsicóticos a largo plazo, como el daño cerebral o disquinesia tardía, caracterizada por movimientos anormales  o tics en la cara y deterioro intelectual. También producen una reducción en el volumen cerebral.”

Tomando lo que dice la Dra Moncrieff y aplicándolo a mi experiencia personal tengo para decir que el problema que sufrí cuando entre en una crisis mental, el cual consistía en tener una alteración de mi pensamiento con ideas aceleradas, delirantes y fuera de lógica pude sentir que fue aplacado de pronto para bien mío, mediante fuertes antipsicóticos como el haloperidol (Haldol), sintiendo como se afirma en el primer párrafo, unos efectos de aplacamiento mental, como también físico, una vez que pude actuar de forma mas corriente, entre en remisión y seguí con tratamiento ambulatorio con tioridazina (Melleril) y haloperidol (Haldol), pude sentir entonces lo que afirma en el segundo párrafo ya que estos medicamentos antipsicóticos no me dejaban ser persona, me producían un bloqueo mental, además me provocaban unos movimientos involuntarios anormales, que para controlarlos me daban otros medicamentos como la biperidona, siendo necesario tomar una variedad de pastillas que me confundian aun mas, además ya libre del estado psicótico, los efectos que estos psicofármacos tenían en mi no eran para nada agradables, por lo tanto en contra de lo que dijeran los médicos tratantes de ese momento los deje y pude sentirme mejor sin tomar nada, que cuando tomaba esos cócteles, eso si pasando por una etapa de sensaciones producidas por los efectos de síndrome de abstinencia que fueron un total martirio que afortunadamente deje de sentir y pude superar, como también creo que sentí haber sufrido un daño cerebral debido a su uso, pues después de mi crisis mental vi muy disminuidas mis capacidades académicas, pasando de ser un estudiante con capacidades sobresalientes a ser uno de capacidades promedio tirando hacia abajo, aunque siempre había pensado que este deterioro cognitivo se debía a un daño causado en por la crisis mental.

Para mi caso y no se para otros se aplica muy bien lo que plantea la Dra Moncrieff respecto al uso que pueden tener los medicamentos que se denominan comúnmente como antipsicóticos, que ella mas bien clasifica como tranquilizantes fuertes y como ya fuera de las crisis estos no son útiles y mas bien son perjudiciales, ya que según ella no existen pruebas concretas de que ayudan a prevenir nuevos brotes de los problemas mentales.

En estos últimos días he tomado la decisión de solo tomar medicamentos cuando presente desbalances fuertes y en mi caso he logrado descubrir que mis crisis vienen precedidas por un estado de insomnio, que si logro controlarlo no llego a una crisis o esta no será tan fuerte, en el ultimo año solo he tomado un psicofármaco la levomepromazina (según se dice en Ecured: "antipsicótico con efectos extrapiramidales notorios pero moderados, con efecto sedante más potente que otros neurolépticos".) que de acuerdo con la clasificación de la Dra Moncrieff es un tranquilizante que induce sueño y para mi forma de pensar son simplemente mis gotas para dormir, las cuales voy dosificando según lo fuerte que sea el insomnio, según mi criterio, he llegado a definir una dosificación que he logrado concluir mediante ensayo y error, que para mi fortuna puedo adquirirlas legalmente y sin formulación, aunque cuando acudo al psiquiatra él me las receta, pues en mi país son de venta libre y que solo tomo cuando tengo problemas de sueño, cuando los supero no las uso y no las requiero pues logro dormir muy bien sin ellas, pues según parece no producen dependencia, como si lo hacen según he podido encontrar por internet las benzodiacepinas.

Estoy mas de acuerdo con las apreciaciones de la Dra Moncrieff, que con las apreciaciones de otros como el Dr Breggin que proponen no tomar para nada psicofármacos, porque dicen que no sirven para nada, son dañinos para todos y en todos los casos, llegando a decir que las enfermedades mentales no son tales, sino caprichos de las personas o problemas del alma; que por lo tanto su tratamiento puede ser mejor si no se toma ningún medicamento o mas bien se maneja con solo charlas, oraciones, dando amor y comprensión; claro que este criterio desde el punto de vista estadístico puede ser mucho mas benéfico que el actual logrado por las multinacionales de los fármacos que están intoxicando sin necesidad ya cerca de la mitad de los estadounidenses y quieren que este modelo sea replicado para el resto del mundo.  Ya que si se siguiera el punto de vista de la antipsiquiatría el cual plantea que no debe consumirse psicofármacos, solo se perjudicaría a los que realmente tengan un problema mental real, que según las antiguas estadísticas serían alrededor del 1% de la población y se estaría beneficiando al 49% que estaría enferma no por problemas mentales reales sino por problemas mentales creados y que vienen consumiendo sin necesidad una gran cantidad de sustancias tóxicas (psicofármacos).

jueves, 22 de enero de 2015

El trastorno bipolar es más común de lo que parece

Algunos de los medios de desinformación están difundiendo el mensaje de que el trastorno bipolar es más común de lo que parece y con frecuencia no es diagnosticado, así como también le han construido una imagen glamorosa, ayudado muchas veces, en las creencias acerca de la asociación entre la bipolaridad y la creatividad.


Locura y genialidad
Hay genios locos, pero no todos los locos son genios.

Soy de la opinión que por ser bipolar no se es más creativo, los medios han manipulado las cosas mediante un manejo de la lógica amañado, como de pronto existe o ha existido un bipolar que ha tenido o tiene una gran creatividad, entonces esa cualidad muy particular en un individuo se extrapola a todos los bipolares, entonces según la lógica de los medios de desinformación todos los bipolares son creativos, esto mismo se aplicaría si dijéramos que todos las personas que sufren de parálisis amiotrófica son unos genios y son científicos, cuando en realidad se tiene referencia que difícilmente pueden sobrevivir y menos poder dedicarse a labores científicas, pero como existe una persona que sufre esta enfermedad, que es un genio y que se desempeña como científico, (realmente es una muy rara excepción, tanto así que lo consideran un milagro), entonces todos los que sufren de esta enfermedad son científicos. Los medios de desinformación manejan esta lógica que no es tal, sino la antilógica, ya que convierten un caso excepcional en la regla, creo que Aristóteles debe estarse revolcando en su tumba, con lo que han hecho los medios modernos de la lógica que él planteó en su época.


Hawking: No creo en los milagros a pesar que los medios dicen que soy uno




Otro ejemplo de la lógica que manejan los medios es por ejemplo afirmar que la líneas de Nazca o las pirámides de Egipto fueron construidas por seres extraterrestres, debido a que no se tienen pruebas consistentemente científicas que demuestren que no fueron construidas por alienígenas.


Como las personas en su mayoría dan crédito a lo que se dice en los medios de desinformación de masas más reconocidos, son engañados con la antilógica que estos manejan, de este modo han logrado construir un ideal de querer ser bipolar, porque somos como Virginia Wolf o como Dalí.