jueves, 17 de marzo de 2016

Imperialismo Psiquiátrico

Imperialismo Psiquiátrico



Esta entrada es una regular traducción hecha por parte mía con la ayuda del traductor de google, del artículo en inglés publicado originalmente por su autora la Dra Joanna Moncrieff, que data del año 1997, el cual esta siendo reproducido sin la autorización directa de su autora, sin embargo, como esta disponible libremente en la internet, como también que esta publicación se hace con fines informativos y sin animo de lucro, la rebloggeo traducida aún con los inconvenientes mencionados, adicionalmente se aclara que dicha traducción puede en algún momento cambiar algunas de las ideas originales de su autora, pues no soy experto traductor, como también que en cada traducción hay un aspecto de la forma de ver las cosas del traductor, también encontré aquí en la internet otra traducción al español de este mismo artículo

En esta entrada la Dra Moncrieff muestra como la psiquiatría se ha convertido en una herramienta más, para el control social, la cual ha logrado hacerse con el manejo de muchos de los aspectos de la vida de muchas personas, se muestra aquí como partiendo de la búsqueda de tratamientos a personas con marcados problemas mentales, se han desarrollado medicinas y protocolos que también pueden aplicarse a muchas mas personas con problemas no tan graves, o que realmente no tienen problemas mentales, sino problemas causados por tener que vivir en la sociedad moderna.

Es de tener en cuenta además que dicho artículo no es una novedad, pues fue publicado hace ya casi 20 años, sin embargo, lo que plantea esta mas que vigente y explica mucho de lo que esta pasando en estos momentos en la sociedad, gracias a la intervención de la psiquiatría moderna.

Antes de presentar el artículo voy a presentar brevemente a su autora.

Según se dice en la Wikipedia:
En ingles original: Joanna Moncrieff is British psychiatrist and a leading figure in the Critical Psychiatry Network. She is a prominent critic of the modern 'psychopharmacological' model of mental disorder and drug treatment, and the role of the pharmaceutical industry. She has written papers, books and blogs on the use and over-use of drug treatment for mental health problems, the mechanism of action of psychiatric drugs, their subjective and psychoactive effects, the history of drug treatment, and the evidence for its benefits and harms. She also writes on the history and politics of psychiatry more generally. Her best known books are The Myth of the Chemical Cure,[1] and The Bitterest Pills.[2]


En la regular traduccion al español: Joanna Moncrieff es una psiquiatra británica y una figura destacada de la  Red Crítica a la Psiquiatría. Ella es una fuerte crítica del modelo moderno 'psicofarmacológico' del trastorno mental,  del tratamiento con drogas y del papel de la industria farmacéutica.  Ha escrito artículos, libros y blogs sobre el uso y el abuso en el tratamiento farmacológico de los problemas de salud mental, del mecanismo de acción de los fármacos psiquiátricos, de sus efectos subjetivos y psicoactivos, como de la historia del tratamiento con drogas, la evidencia de sus beneficios y daños . También escribe sobre la historia y la política de la psiquiatría. Sus libros más conocidos son El mito de la Cura de la Química, [ 1 ] y las píldoras más amargas . [ 2 ].



IMPERIALISMO PSIQUIÁTRICO: La medicalización de la vida moderna
Joanna Moncrieff,

Reimpresión de Sondeos, número 6, el verano de 1997

Introducción

La institución de la psiquiatría creció en el siglo XIX durante la emergencia y consolidación del capitalismo industrial. Su función fue la de hacer frente a un comportamiento anormal y extraño que, sin romper la ley, no se ajustaba a las exigencias del nuevo orden social y económico.  Su asociación con la medicina esta en la función oculta de política de control social, dotándola de la objetividad y neutralidad de la ciencia.  El modelo médico de trastorno mental ha servido desde entonces para ocultar los procesos sociales que producen y definen la desviación, mediante la localización de la causa de los problemas en la biología individual.

La psiquiatría se presta a la perpetuación del orden establecido, por el desafío que está implícito en una conducta desviada, socavando con ello una fuente de crítica y oposición.

Durante el siglo XX, un feroz ataque contra la psiquiatría, ha condenado esta caracterización médica engañosa de los problemas de la vida y las medidas represivas que se hacen pasar por un tratamiento psiquiátrico.

Sin embargo, al mismo tiempo, la tecnología más sofisticada ha permitido a la profesión psiquiátrica capear el temporal, además ha servido para reforzar su reclamo a la jurisdicción sobre la denominada "enfermedad mental", dándole con este disfraz la oportunidad de ser una herramienta del sistema, para el control social y la represión de la disidencia.

En algunos aspectos, la psiquiatría nunca había sido tan segura y respetable como lo es en la actualidad.

En los años 1950 y 1960, una revolución farmacológica dio origen a una serie de medicamentos que pudieron usarse como tratamiento en trastornos como la esquizofrenia, la depresión y la ansiedad, los cuales permitieron a la psiquiatría acercarse al paradigma de la medicina física, al dotarla con la capacidad de administrar curas específicas, para condiciones específicas. A partir de este período también, la atención psiquiátrica se trasladó de los asilos desacreditados a los hospitales generales, en una mayor cercanía con el resto de la comunidad médica. Este movimiento encarnaba los intentos de la profesión psiquiátrica de quitarse la estigmatización de cuidar enfermos mentales crónicos y pasar a curar la enfermedad mental aguda.

La atención comunitaria es la concesión a la naturaleza crónica y recurrente de las condiciones psiquiátricas.

Del mismo modo, los esfuerzos en localizar los orígenes biológicos de la enfermedad mental han sido revitalizados con la introducción de nuevas tecnologías para el estudio del cerebro, el desarrollo de la genética molecular y el proyecto del genoma humano.

Sin embargo, a pesar de una decepcionante falta de resultados consistentes, la cantidad de recursos dedicados a esta investigación da aun más credibilidad al modelo médico de enfermedad mental.

En el siglo XX se ha producido una influyente crítica de la psiquiatría, articulado por académicos y algunos psiquiatras rebeldes (RD Laing, Thomas Szasz y David Cooper). Las teorías sociológicas de la desviación, la medicalización y la organización de las profesiones, ayudaron a exponer las funciones políticas y procesos involucrados en la institución de la psiquiatría.

El paternalismo de la psiquiatría fue atacado y el tratamiento médico fue acusado de ser más opresivo que las sanciones o castigos legales.

Estas ideas se expresaron en forma concreta en las actividades de los movimientos de protesta, grupos de defensa de los pacientes y los experimentos en instituciones. A principios de la década de 1970 en los Países Bajos y Estados Unidos, donde los movimientos de protesta fueron particularmente fuertes, hubo manifestaciones en contra del uso de la terapia electro convulsiva (ECT), se interrumpieron conferencias universitarias y algunos psiquiatras biológicos prominentes tuvieron necesidad de protección policial.

Hubo intentos famosos para crear comunidades terapéuticas que renunciaron a distinciones y jerarquías (como RD Laing Kingsley Hall y Ward David Cooper) en el Reino Unido y en Italia un movimiento psiquiatría democrática políticamente consciente instituyó reformas a la atención psiquiátrica personal.  El movimiento de defensa de los pacientes, que se inspiró en las organizaciones de derechos civiles, fue otro acontecimiento importante. Aunque el activismo ha disminuido, los grupos de pacientes o sobrevivientes siguen siendo fuertes y las personas y grupos de profesionales que sigan promoviendo enfoques alternativos, a los problemas de la llamada enfermedad mental. El movimiento "antipsiquiatría" también tuvo un impacto significativo en la política social que resulta en el aumento de las restricciones sobre el encierro involuntario y el tratamiento y un uso cada vez menor de técnicas físicas tales como la psicocirugía o los electrochoques en el cerebro (ECT).

Sin embargo, los acontecimientos recientes en la definición y gestión de las dos principales condiciones psiquiátricas, la depresión y la esquizofrenia, ilustran que la influencia social y los poderes formales de la psiquiatría institucional ahora pueden expandirse... La crítica que se expresó por primera vez hace tres décadas atrás, puede ser más relevante que nunca.


Depresión: Medicalización del descontento.




La Campaña Derrota de la  Depresión (DDC según las siglas en inglés), lanzada en 1992, fue organizada por el Colegio Real de Psiquiatras, en asociación con el Colegio Real de Médicos Generales, con la financiación de la industria farmacéutica. La literatura de esta campaña indicaba que alrededor del 10% de la población sufre de un trastorno depresivo en un momento dado, además que un tercio lo sufrirá en algún momento de sus vidas, para lo cual se recomiendan fármacos antidepresivos, aun para todos aquellos con síntomas moderados a severos. Estas afirmaciones parecen sugerir que una gran proporción de la infelicidad humana tiene una base biológica y puede ser corregido de manera similar.

La publicidad que rodea el nuevo antidepresivo fluoxetina (Prozac), se ha convertido en sólo un poco más que extrema, con afirmaciones de que altera la personalidad y la mejora de las propiedades generales de la vida.

Una reciente colección de entrevistas con psicofarmacólogos destacados, los cuales participaron en el descubrimiento y la introducción de los fármacos psiquiátricos modernos, proporcionan un telón de fondo histórico interesante para la DDC. En la década de 1950 según datos de la práctica hospitalaria psiquiátrica, la depresión era un trastorno relativamente raro y no existía el concepto de un fármaco antidepresivo, específicamente en oposición a un estimulante general. Cuando la acción antidepresiva de ciertos compuestos fue propuesta por las compañías farmacéuticas, los psiquiatras eran inicialmente reacios a desarrollar y poner en marcha este tipo de medicamentos.


En una alianza inconsciente de intereses, psiquiatras influyentes desarrollaron y popularizaron la imagen de que la depresión es un trastorno de base biológica común, susceptible de tratamiento con drogas y con frecuencia esta no era reconocida; este concepto tenía la doble ventaja de ampliar enormemente el mercado de los medicamentos psiquiátricos y extender los límites de la psiquiatría fuera del asilo, desde este momento la profesión psiquiátrica y la industria farmacéutica inculcaron esta idea en la conciencia colectiva, tanto del público como en los médicos en general. El DDC es la última ofensiva.

La propuesta de que numerosos mecanismos bioquímicos son los responsables de la enfermedad depresiva y que estos implican a una variedad de mecanismos bioquímicos y hormonales: Esta en su mayor parte determinado por la moda. La evidencia de todas estas teorías ha sido inconsistente y el consenso acerca de la eficacia de los fármacos antidepresivos sigue siendo el más firme apoyo a la tesis de que la depresión es una condición fisiológica. Examinando la literatura psiquiátrica, esta indica que este consenso fue desarrollado a mediados de la década de 1970, se basa en la evidencia de los ensayos controlados aleatorios de los antidepresivos que estaban siendo ampliamente utilizados, los tricíclicos. Sin embargo, las primeras críticas de esta evidencia, es que se presenta una situación ambigua con una gran proporción de ensayos donde no se encuentra un efecto positivo. Además, más recientemente, algunos investigadores han sugerido que los antidepresivos no son específicamente activos contra la depresión, sólo ejercen un efecto placebo en un estado receptivo.

Ellos parecen funcionar mejor que un placebo inerte debido a que sus efectos secundarios aumentan su poder sugestivo y pueden admitir sesgo en el procedimiento de evaluación, permitiendo a los investigadores adivinar si los pacientes están con el fármaco activo o con el placebo. Un reciente meta-análisis de ensayos controlados con placebo versus Prozac, encontró que la probabilidad de recuperación fue de hecho asociada con la experimentación de efectos secundarios. Una revisión de siete estudios que utilizaron una sustancia activa como un placebo para imitar los efectos secundarios antidepresivos, encontró que sólo uno mostró que el antidepresivo era superior al placebo.

La variación en el estado de ánimo es una forma característicamente humana de responder a las circunstancias, pero la infelicidad se ha convertido en tabú en la tarde del siglo XX, tal vez porque socava la imagen que la sociedad desea proyectar. La medicalización disminuye la legitimidad de la pena y el descontento, por lo tanto reduce el repertorio de respuestas humanas aceptables para eventos y niega a las personas la oportunidad de disfrutar de sus sentimientos. Al mismo tiempo desvía la atención de los factores políticos y ambientales que pueden hacer que la vida moderna sea tan difícil y angustiante. Tal vez no sea coincidencia que el concepto de la depresión ha alcanzado su pico de popularidad presente en las sociedades occidentales, que están recuperándose de dos décadas de acontecimientos económicos adversos y de las medidas de políticos que han sido las culpables de un aumento del desempleo y la marginación de una parte sustancial de la población.

Sin embargo, también es importante reconocer que las personas tienen diferentes propensiones a experimentar estados de ánimo intensos y que, para los que están en los extremos de este espectro, como las personas con trastorno maníaco-depresivo, la vida puede ser muy difícil. Por lo tanto la medicación profiláctica es promovida por los psiquiatras para usarse a largo plazo en esta condición, principalmente en la forma de litio. Sin embargo, de manera similar a los antidepresivos, los reclamos de la eficacia del litio parecen haberse basado en pruebas insustanciales y en los estudios de seguimiento de las personas con depresión maníaca, los cuales no indican que se haya mejorado la perspectiva de la condición. Es posible, por tanto, que el tratamiento farmacológico profiláctico constituye una falsa esperanza que se ofrece a las personas que se sienten desesperados, por una profesión que se siente impotente.

Pero podría socavar aún más la única seguridad en sí mismo de las personas que ya son vulnerables. En lugar de aspirar a completar la curación, remisión natural de episodios debería fomentarse mediante la atención y la seguridad, y se deben hacer esfuerzos para mejorar la confianza en su propia capacidad para administrar o sobrevivir a su condición de afectado.



Esquizofrenia: Disfraz del control social.








La enorme inversión en la investigación de las bases biológicas de la esquizofrenia no ha producido una información concluyente. Décadas de cada vez más sofisticada investigación tecnológica ha puesto de manifiesto una débil pero posible predisposición genética, a menudo mucho más exagerada por los comentaristas psiquiátricos que ignoran las deficiencias de los principales estudios. Estudios de genética molecular han publicitado conclusiones iniciales que implican varios genes diferentes, que luego encontraron que se deben al azar, cuando los intentos de replicación fracasaron. El estudio paneuropeo más reciente concluye audazmente que las asociaciones genéticas reveladas, están implicadas en la patogénesis de la enfermedad. Sin embargo, el gen implicado es común en la población general, sólo es ligeramente más común en personas con diagnóstico de esquizofrenia y la similitud del grupo de comparación en este estudio fue asegurado sólo por el origen étnico y no por otros factores. Dado que la función respecto cerebro y anatomía, el único hallazgo consistente es el mayor tamaño del ventrículo lateral, una de las cavidades del cerebro, en personas con esquizofrenia. Una vez más hay un solapamiento importante con la población "normal" y la mayoría de estudios se han realizado en las personas con un largo historial de tratamiento con psicofármacos. Sin embargo, la posibilidad de que las drogas puedan ser las responsables de causar las anormalidades cerebrales observadas han recibido poca atención en la literatura psiquiátrica.

Las drogas psiquiátricas que se denominan diversamente como "tranquilizantes mayores'', "neurolépticos" o "antipsicóticos" son la base del tratamiento para la esquizofrenia, se ha afirmado que tienen una acción específica contra los síntomas psicóticos, como delirios y alucinaciones, pero los críticos sugieren que actúan de una manera mucho más cruda, mediante la producción de una lobotomía química o camisa de fuerza, que inhibe todos los procesos de pensamiento creativo; la psiquiatría aplaude el papel de estos fármacos en el vaciado de los asilos, pero una perspectiva alternativa sugiere que simplemente ayudaron a reemplazar el cuidado de custodia caro, con el control inducido por fármacos a largo plazo.

Una consecuencia política de la evolución hacia la atención comunitaria es que la ansiedad del público, ha reemplazado la preocupación por los derechos de los pacientes, con la preocupación por la protección de la comunidad, el tratamiento psiquiátrico se ha convertido en la panacea para este complejo problema social. En respuesta a algunos casos muy publicitados de actos violentos o peligrosos por parte de ex pacientes psiquiátricos, se introdujeron modificaciones en la Ley de Salud Mental (1983), que entró en vigor en abril de 1996 y que permite al personal psiquiátrico tener acceso a un paciente si se considera necesario y obligarlo a hacer cumplir la asistencia a los centros psiquiátricos; no confiere el derecho de hacer cumplir el tratamiento médico, pero sí permite una evaluación para el ingreso en un hospital, sin el consentimiento del paciente, si él no esta de acuerdo con algunas cuestiones como negarse a la medicación. La justificación de esta legislación esta en la suposición de que el tratamiento médico puede curar las perturbaciones y prevenir las recaídas. Sin embargo, la evidencia indica que una proporción sustancial de las personas con un episodio psicótico no responden a la medicación en absoluto, hay también una mayor proporción significativa de recaídas a pesar de tomar la medicación a largo plazo (en los ensayos clínicos, las tasas de recaída en la medicación es de alrededor de 30%) y, al igual que otras personas, pueden comportarse de manera antisocial cuando no están activamente psicóticas.

El elemento de control social de los cambios a la Ley de Salud Mental es sólo ligeramente velado y ha sido fuerte la oposición de los grupos de derechos civiles y de los pacientes. Su importancia radica en la introducción de un nuevo precedente de control sobre la gente después del alta hospitalaria. El uso de la antigua Ley de Salud Mental de 1983 para estos fines fue desafiado con éxito en los tribunales en la década de 1980. La forma exacta de las nuevas disposiciones cuando se implementa es incierto y es probable que varíe de acuerdo con la predisposición de los profesionales locales. Aunque hay mucho malestar entre los psiquiatras acerca de asumir una mayor responsabilidad por las acciones de la gente etiquetada como enfermos mentales, muchos en la profesión han pedido mayores competencias para hacer cumplir el tratamiento médico en la comunidad.

El modelo médico de enfermedad mental ha facilitado el movimiento hacia una mayor restricción, encubierto bajo el manto de un tratamiento. Este proceso de medicalización de la conducta desviada, oculta cuestiones políticas complejas, sobre la tolerancia de la diversidad, el control de la conducta disruptiva y la gestión de la dependencia. Permite a una sociedad que profesa valores liberales y el individualismo de imponer conformidad y lo reforzará. Se disfraza la economía de un sistema en el que el trabajo humano es valorado sólo por el beneficio que puede generar, marginando a todos aquellos que no son aptos o no están muy dispuestos a ser tan explotados.

La caracterización de la esquizofrenia como una enfermedad de base física del cerebro también excluye cualquier debate sobre el significado de las experiencias y acciones asociadas. Los intentos de hacer que los síntomas esquizofrénicos inteligibles y de comprender su valor comunicativo ayuda tanto para iluminar la experiencia ordinaria y aumentar la empatía por las personas con esta condición. Otras conclusiones interesantes apuntan a la asociación de la esquizofrenia con características de la estructura social. Nada parecido a la esquizofrenia fue descrito con anterioridad a principios del siglo 19, lo que sugiere una asociación con el surgimiento del capitalismo industrial en las sociedades modernas.

La esquizofrenia se diagnostica con mayor frecuencia en los centros urbanos, entre las personas de clase social baja y en ciertos grupos de inmigrantes, en comparación con su país de origen, en especial la segunda generación de la gente afrocaribeña en el Reino Unido. La investigación en el tercer mundo ha demostrado que las personas con esquizofrenia tienen un mejor pronóstico con una menor probabilidad de recaída y de declive funcional que sus contrapartes en el mundo desarrollado. Por tanto, parece que las condiciones sociales juegan un papel en la determinación de la expresión de los síntomas esquizofrénicos y así la esquizofrenia puede ser considerada como un espejo en las deficiencias de la estructura social actual.

La tolerancia de la diversidad de la vida humana y el respeto por la autonomía de todos deben ser la base de un enfoque alternativo progresivo. Mejorar el control de las personas sobre sus vidas significa ofrecer opciones y oportunidades genuinas para las todas las personas de diferentes tendencias. Significa crear una sociedad donde hay nichos disponibles que permiten una diversidad de estilos de vida. Implica aceptar que algunas personas pueden optar por llevar una vida de apariencia extraña o empobrecida. Aunque algunas personas con esquizofrenia encontrarán útil el tratamiento con drogas psiquiatras, hay frecuentes quejas sobre que muchos optan por no tomar la medicación.

Del mismo modo, algunas personas con enfermedad mental crónica gravitan lejos de la rehabilitación, de un ambiente estructurado, de los servicios de salud mental o de los albergues sin hogar y va a parar en las calles. Es común culpar a la falta de financiación de la atención comunitaria de este fenómeno, pero la investigación ha encontrado que la mayoría de las personas sin hogar psiquiátricamente enfermas no habían salido directamente de los hospitales mentales, una explicación alternativa podría ser que: En el largo plazo los enfermos mentales prefieren la naturaleza poco exigente de la situación de los sin techo, a las demandas intrusivas de la familia, la comunidad y  de los servicios de salud mental.

La gestión de los comportamientos perturbadores y potencialmente peligrosos es un problema para todas las sociedades. El confinamiento y el tratamiento involuntario siguen siendo un área importante en la contención de estos, la oposición a esta situación hace hincapié en la necesidad de respetar la autonomía de las personas y se opone a la imposición de una serie relativa de valores acerca de lo que es normal y sano. Se argumenta que debería ser posible, mediante sanciones legales normales, hacer frente a un comportamiento que puede dañar o acosar a otras personas. Es un área que requiere una consideración más amplia. Sea cual sea la opción elegida, debe ser desarrollada de manera abierta y democrática, con la provisión adecuada para la representación y el escrutinio público, por lo que las medidas adoptadas no pueden ser subvertidas para servir a los fines de ciertos grupos por encima de otros.




Conclusión


A pesar de la reducción de personal político y profesional de los últimos años, hay muchos acontecimientos que presagian la transformación final del sistema psiquiátrico. El floreciente movimiento de derechos de los pacientes y la crítica anti-psiquiatría son algunas de ellas. El rechazo del paternalismo también se plasma en el papel cada vez más importante de los consumidores en la medicina en general y la exigencia de justificación de los tratamientos con la participación en la toma de decisiones. La profesión médica también está poniendo más énfasis en la evidencia objetiva sobre la eficacia de los procedimientos y mostrando menos inclinación a apoyar el principio de la libertad clínica.

Muchos psiquiatras individuales son conscientes de los conflictos políticos que aquejan a su práctica y tratan de abordar estos, de forma analítica y con respeto a sus pacientes. Esta saliendo a flote en la actualidad un debate filosófico con toques inevitables sobre cuestiones políticas, dentro de la profesión psiquiátrica.  Sin embargo, es poco probable que la psiquiatría se transforme radicalmente, sin un profundo cambio social y político. El control de la desviación y el cumplimiento de la conformidad son fundamentales para el buen funcionamiento del sistema social de división y de explotación en el que vivimos.


Joanna Moncrieff: ver biografía en http://joannamoncrieff.com/about/

Según se dice en la Wikipedia:
En ingles original: Joanna Moncrieff is British psychiatrist and a leading figure in the Critical Psychiatry Network. She is a prominent critic of the modern 'psychopharmacological' model of mental disorder and drug treatment, and the role of the pharmaceutical industry. She has written papers, books and blogs on the use and over-use of drug treatment for mental health problems, the mechanism of action of psychiatric drugs, their subjective and psychoactive effects, the history of drug treatment, and the evidence for its benefits and harms. She also writes on the history and politics of psychiatry more generally. Her best known books are The Myth of the Chemical Cure,[1] and The Bitterest Pills.[2]


En la regular traduccion al español: Joanna Moncrieff es una psiquiatra británica y una figura destacada de la  Red Crítica a la Psiquiatría. Ella es una fuerte crítica del modelo moderno 'psicofarmacológico' del trastorno mental,  del tratamiento con drogas y del papel de la industria farmacéutica.  Ha escrito artículos, libros y blogs sobre el uso y el abuso en el tratamiento farmacológico de los problemas de salud mental, del mecanismo de acción de los fármacos psiquiátricos, de sus efectos subjetivos y psicoactivos, como de la historia del tratamiento con drogas, la evidencia de sus beneficios y daños . También escribe sobre la historia y la política de la psiquiatría. Sus libros más conocidos son El mito de la Cura de la Química, [ 1 ] y las píldoras más amargas . [ 2 ]


jueves, 3 de marzo de 2016

Una nueva investigación sobre antipsicóticos: rebloggeando a la Dra Moncrieff

A continuación presento el último post de la Dra Moncrieff, corresponde a una traducción no autorizada del articulo original que aparece en su blog.

De nuevo presenta argumentos a favor de su hipótesis de que los antipsicóticos pueden funcionar bien para tratar estados psicóticos, pero no funcionan tan bien para un tratamiento a largo plazo en problemas mentales, aun en el caso de la esquizofrenia.

Dentro de sus planteamientos se tiene que a pesar que: "el tratamiento antipsicótico a largo plazo sigue siendo el tratamiento estándar recomendado para personas que ha sufrido de episodios psicóticos", en muchos casos y parece ser lo que se busca demostrar en este estudio, es que el uso indiscriminado, exagerado y por mucho tiempo de medicamentos antipsicóticos causa mas perjuicios que beneficios.


"Una nueva investigación sobre antipsicóticos La interrupción y la reducción: el programa RADAR

joannamoncrieff  3 de marzo de 2016

Me da mucho gusto anunciar la emocionante noticia de que el  Instituto Nacional de Investigación en Salud ( INDH ), del gobierno del Reino Unido: Ha acordado recientemente financiar un nuevo estudio para analizar un programa gradual de la reducción de antipsicoticos en el tratamiento para el mantenimiento en el largo plazo en pacientes afectados por problemas mentales. El programa de investigación se denomina RADAR (Investigación de la reducción y Interrupción de antipsicóticos) y acaba de comenzar.


Ya he descrito mis preocupaciones sobre el tratamiento a largo plazo con antipsicóticos, y los defectos y limitaciones de la evidencia existente. Durante mucho tiempo he sentido que no sólo no es suficiente un estudio sobre los pros y contras del tratamiento antipsicótico a largo plazo frente a la reducción y la interrupción, de su uso en las personas que han sufrido episodios psicóticos, incluyendo aquellos que se clasifican como esquizofrénicos.


Por otra parte, cada vez hay más razones para estar preocupados por los efectos del tratamiento a largo plazo con antipsicóticos. Hemos sabido durante mucho tiempo que estos medicamentos causan una serie de efectos adversos graves, incluyendo la discinesia tardía, problemas cardíacos, anomalías hormonales, aumento de peso, diabetes y disfunción sexual. La evidencia reciente confirma las primeras sospechas de que también reducen el tamaño del cerebro y el volumen (1, 2).


Mientras que los efectos inhibidores sobre el sistema nervioso de los antipsicóticos pueden ser útiles para alguien que está en medio de un episodio psicótico agudo, en el largo plazo, es posible que los antipsicóticos provoquen en algunas personas un estado peor de lo que podrían haber sido sin ellos.  Esta posibilidad es apoyada por la evidencia obtenida en el estudio de seguimiento a largo plazo de personas que ingresaron por un episodio psicótico (3), realizado por Martin Harrow, y por los datos del estudio de seguimiento por siete años a partir del primer episodio psicótico, mediante el ensayo aleatorio controlado de reducción de antipsicóticos (4), realizado por holandeses. El ensayo holandés sugiere que las personas que se habían tratado mediante la reducción y suspensión de la medicación antipsicótica, incluso si no tuvieron éxito, funcionaron mejor que los que la tomaron de forma continua.


Sin embargo, el tratamiento antipsicótico a largo plazo sigue siendo el tratamiento estándar recomendado para personas que tienen episodios psicóticos o un diagnóstico de esquizofrenia. El Instituto Nacional para la Salud y Cuidado excelencia ( NIZA ) directriz sobre el tratamiento de psicosis y esquizofrenia supone que esto es lo que la gente va a tener (5). Las personas que han tenido un solo episodio pueden ser apoyados para tratar de interrumpir el tratamiento, pero se recomienda la mayoría de las personas con episodios recurrentes de permanecer en la medicación antipsicótica para el resto de sus vidas. Servicios de salud mental puesto en una gran cantidad de esfuerzo para asegurar que las personas son "compatibles" o "adherente" con esta estrategia.


Sin embargo, muchas personas que han sufrido episodios psicóticos quieren otra opción, un paciente me dijo: "Recibir la noticia de que se tiene que tomar pastillas por el resto de la vida es discapacitante en el extremo,". Muchos pacientes y sus familiares detectan el deterioro que las drogas pueden causar, y están desesperados por ver si se puede prescindir de ellas. Algunos encuentran un psiquiatra simpático que está dispuesto a ayudarles, pero muchos no lo hacen.


Esto es lo que un cuidador escribió un par de años atrás: 
"Si alguien quiere dejar los antipsicóticos, se le niega la ayuda, por lo que es muy difícil, a pesar de sensación de malestar y se preocupan por antipsicótico. Hace que uno se sienta impotente y más vulnerable. Me preocupa mi hijo. Parece que más ayuda se ofrece a los pacientes recién diagnosticados, pero los que más sufren son sin duda los diagnosticados hace muchos años ... [que] parece ser dados de baja y se espera que continúen con antipsicóticos, independientemente de los problemas. "

Pongo este caso al Instituto Nacional de Investigación en Salud (del Reino Unido INDH ) recientemente, y propuso que financian un ensayo para evaluar los resultados a largo plazo de un programa gradual de reducción de antipsicóticos en comparación con el "tratamiento de mantenimiento" estándar. El INDH de acuerdo en que esto era una cuestión importante, y que se necesitaba con urgencia un nuevo juicio. El estudio RADAR (Investigación de la reducción y Interrupción de antipsicóticos) se inició oficialmente en enero de 2016.


El juicio RADAR será similar a la del estudio holandés, pero vamos a contratar a personas que tienen más de un episodio de la psicosis o la esquizofrenia, en comparación con personas que han tenido un único o primer episodio. Las personas que accedan a participar en el estudio serán asignados al azar para recibir tratamiento antipsicótico de mantenimiento (permanecer en su régimen actual) o para que la estrategia de reducción antipsicótico. Los participantes que se asignaron al azar a la estrategia de reducción de antipsicóticos se han reducido gradualmente sus antipsicóticos con el apoyo de un psiquiatra. Las personas que quieren tratar de detener el medicamento por completo recibirán apoyo para hacerlo, pero para otros el objetivo será reducir la medicación a una dosis muy baja. El tiempo de este proceso toma variará entre diferentes individuos, pero creemos que va a tomar nada de 6 meses a 18 meses.


El principal resultado del estudio será niveles de funcionamiento social de las personas. La mayoría de los ensayos antipsicóticos a largo plazo se centran en los síntomas o la recaída, y pensamos que es importante tener en cuenta cómo el tratamiento afecta la vida de las personas de manera más global. Nosotros, sin embargo, también planteamos analizar las recaídas, síntomas, efectos secundarios de la medicación, afectación en el empleo y los costos. Vamos a seguir a la gente durante 2 años dentro del marco temporal de este proyecto, pero esperamos seguir a la gente durante más tiempo en el futuro.


Antes de que comience el juicio estamos llevando a cabo un "estudio de reclutamiento" para evaluar cuánta gente estaría dispuesta a entrar en el grupo a ser estudiado, y cómo el reclutamiento puede organizarse y lograrse.


El estudio se apoya en un equipo de investigadores altamente experimentados, entre ellos algunos conocidos y eminentes psiquiatras, todos los cuales están plenamente comprometidos con la necesidad de pruebas adicionales. Tenemos un dedicado grupo de usuarios de servicios con experiencia en tomar medicación antipsicótica que apoyará el proyecto.


Personalmente, me gustaría dar las gracias a la INDH para apoyar este estudio. El hecho de que se está haciendo puede dar una gran esperanza a muchas personas en todo el mundo, que sienten que han sido atrapados en estas drogas durante años, sin haberles ofrecido otras alternativas. El estudio ayudará a responder a una de las cuestiones prácticas más importantes de la psiquiatría: La cuestión de si el enfoque actual de mantener a las personas en tratamiento antipsicótico a largo plazo es realmente la mejor cosa que hacer, o si deberíamos ofrecer la oportunidad de reducir y, a veces suspender la medicación con apoyo médico. Cualquiera que sea el resultado, necesitamos una mejor evidencia para informar, sobre nuestras decisiones y recomendaciones.





Lista de referencia

(1) Dorph-Petersen KA, Pierri JN, Perel JM, Sun Z, Sampson AR, Lewis DA. La influencia de la exposición crónica a los medicamentos antipsicóticos en el tamaño del cerebro antes y después de la fijación del tejido: una comparación entre el haloperidol y la olanzapina en monos macacos. Neuropsicofarmacología 2005 Sep; 30 (9): 1649-1661. Http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15756305
(2) Ho aC, Andreasen NC, Ziebell S, R Pierson, Magnotta V. Largo El tratamiento antipsicótico plazo y los volúmenes cerebrales: un estudio longitudinal de primer episodio de esquizofrenia. Arco General Psychiatry 2011 Feb; 68 (2): 128-37. Http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21300943
(3) Harrow M, Jobe TH, Faull RN. ¿Todos los pacientes con esquizofrenia necesitan tratamiento antipsicótico continuamente a lo largo de su vida? Un estudio longitudinal de 20 años. Psychol Med 2012 Oct; 42 (10):. 2145-55 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22340278
(4) Wunderink L, Nieboer RM, Wiersma D, Sytema S, FJ Nienhuis. La recuperación en remitida primer episodio de psicosis a los 7 años de seguimiento de una próxima reducción de la dosis / o la interrupción del tratamiento de mantenimiento estrategia: a largo plazo de seguimiento de 2 años de ensayo clínico aleatorizado. Archives of General Psychiatry 2013; 70:. 913-20 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23824214
(5) Centro Nacional de Colaboración para la Salud Mental. La psicosis y la esquizofrenia en adultos: Tratamiento y gestión. Guía clínica de Niza. Centro Nacional de Colaboración para la Salud Mental: Londres 2014.  http://www.nice.org.uk/guidance/cg178/evidence/full-guideline-490503565"

viernes, 12 de febrero de 2016

Una definición antigua se acerca mas al problema mental que sufrí que la moderna de trastorno bipolar


En el blog postpsiquiatría que tengo enlazado en un post que habla de psicosis aguda y cronicidad, encontré una definición que se adecua mucho a lo que sentí en mi primer episodio con mi problema mental el cual dice textualmente:


"Magnan (2) describe los cuadros clínicos que llama bouffées délirantes, en 1897. Citando textualmente las palabras de dicho autor, diremos: “delirio primario, múltiple, polimorfo, a veces de corta o a veces de larga duración, pero sin sucesión evolutiva determinada […], gran número de delirios tienen por carácter principal aparecer bruscamente, sin preparación ninguna, en medio de la calma más perfecta. En algunos días, en algunas horas, un desorden completo arrastra al enfermo al seno de las más extrañas concepciones. Todas las formas de delirio pueden observarse: maníaco, melancólico, místico, erótico, de persecución, ambicioso. El delirio puede ser simple, es decir, no estar constituido más que por una sola de esas formas; a menudo es múltiple, polimorfo. Las ideas delirantes se suceden, se enredan, se mezclan: las ideas ambiciosas son contemporáneas de las ideas de persecución; las preceden o las siguen, después desaparecen para reaparecer nuevamente; ideas hipocondríacas, místicas, etc. […] se mezclan o se les agregan confusamente, sin ningún orden. Estos delirios pueden ser exclusivamente intelectuales, sin el menor rastro de perturbaciones sensoriales. Cuando las alucinaciones se desencadenan, es casi siempre por bouffées, súbitamente; en esos casos no hay ninguna sistematización; por el contrario, hay una confusión extrema de las ideas, secundaria a la invasión de la conciencia por las alucinaciones múltiples. Nacidos sin incubación, instantáneamente, estos delirios cesan de la misma forma, pero pueden más tarde reproducirse, ya sea en una forma idéntica a la primera o bajo un aspecto diferente… Retengamos solamente estos caracteres: delirio nacido repentinamente, por lo común múltiple y proteiforme, sin tendencia marcada a la sistematización, rápidamente extinguido”."

Según este artículo que habla básicamente de que los estados psicóticos son muy tipicos de la esquizofrenia, existe un tipo de problema mental que aunque puede tener un episodio psicotico fuerte puede evolucionar sin causar mayor daño y que la persona puede parecer como un individuo promedio aunque puede haber una cierta tendencia a repetirse este tipo de estados.

Lo que se dice aquí es lo mas parecido a lo que me ha pasado, aunque de acuerdo con lo que he encontrado en internet lo que me pasa puede ser similar a lo que se denomina trastorno maniaco depresivo y que últimamente se ha mal llamado trastorno bipolar del cual segun la clasificación que se ha definido lo mio podría encajar en el del tipo I.

Parece ser que las definiciones antiguas pueden ser mas acertadas que las modernas, para mi forma de ver las cosas esto se debe a que la investigación actual se hace con fines de beneficiar a los conglomerados farmaceuticos mas que a los pacientes, por lo que se busca mas confundir que crear claridad como dice el dicho popular "confunde y reinarás".

Esta definición de este artículo y en otras de otros artículos,  he encontrado que mucho de lo que se manejaba hace varios años tiene de pronto mas validez que los llamados últimos descubrimientos científicos, por lo que parece que las personas de antes y en los que hay ahora en las partes mas atrasadas científicamente, como en muchos de los países que se llaman del tercer mundo, se tienen unos mejores resultados en el manejo de los problemas mentales y esto se debe en muchos casos en el uso de un limitado arsenal terapéutico y en un uso limitado en el tiempo de este arsenal, pues en ya muchos estudios se menciona que la recuperación de muchos de los casos de personas diagnosticadas con esquizofrenia es mayor para los que viven en los denominados paises del tercer mundo que en los del primero donde se puede decir que la recuperación de la esquizofrenia es inversamente proporcional al dinero que se invierte en los pacientes, algo que es bastante ilógico pero que las estadísticas modernas han definido como resultado.


miércoles, 3 de febrero de 2016

Medicamentos para el trastorno bipolar

Para que deberían ser las medicinas en las personas que sufren del problema mental denominado trastorno bipolar?

Primero definamos trastorno bipolar: En un aparte de la wikipedia dice "...es el diagnóstico psiquiátrico que describe un trastorno del estado de ánimo caracterizado por la presencia de uno o más episodios con niveles anormalmente elevados de energía, cognición y del estado de ánimo. Clínicamente se refleja en estados de manía o, en casos más leves, hipomanía junto con episodios alternantes de depresión, de tal manera que el afectado suele oscilar entre la alegría y la tristeza de una manera mucho más extrema que las personas que no padecen esta patología..." también pueden ser elocuentes las imagenes a continuación.

Grafico de estados de ánimo vs tiempo en el trastorno bipolar






Ahora defino lo que es el trastorno bipolar que me afecta (según términos técnicos mi etiqueta es trastorno bipolar tipo I) y del cual he sufrido con sus manifestaciones, según mi concepto: "Los síntomas de mi problema mental son la distorsión de mis sentimientos, los cuales no están acordes con las circunstancias, algo diferente como le pasa a cualquiera que es capaz de sentir un profunda tristeza (que no debiera decirse que es depresión) cuando muere un ser querido y se siente feliz si se gana un premio, es normal sentir fuertes emociones y tener cambios bruscos de humor, pero en mi caso cuando estoy con síntomas de mi problema mental:  Puedo llegar a sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran perdida sentimental o personal como por ejemplo ser despedido de un empleo; como también sentirme deprimido (que es diferente a estar triste) a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.

Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad o de un trastorno o como se pueda llamar, es algo que no se tiene bien claro y mas cuando la literatura al respecto ofrece opiniones contradictorias."


Ahora después de esta introducción pasemos a hablar sobre mi concepto de lo que son los medicamentos que se toman para controlar el trastorno bipolar:
No son para cambiar la tristeza por felicidad, si no para poder sentir la tristeza verdaderamente, sin pensar en que no hay salidas diferentes a la muerte, como tampoco para cambiar la alegría por la calma, si no para poder sentir felicidad si hay razón para ello, porque hay veces en que se esta feliz sin deber estarlo.

Una persona etiquetada como bipolar o algo parecido, no debería tomar medicinas para atacar situaciones que no son síntomas de su problema mental o cuando sus sentimientos están acordes a lo que la mayoría de las personas deben tener, por ejemplo si a una persona se le murió su mascota y se siente deprimida no debería tomar antidepresivos, pues no esta deprimida sino triste y en este caso estos fármacos pueden hacerle mas daño que bien.

Para mi concepto existen dos polaridades de medicinas los cuales deben controlar las dos polaridades de los síntomas de distorsión de los sentimientos, los estimulantes y los calmantes.  De acuerdo a las medicinas que he tomado y de los efectos que he sentido los estimulantes son principalmente los que llaman antidepresivos y los calmantes son principalmente los que llaman antipsicóticos y por esto mismo no considero que existan los estabilizadores de ánimo, ya que los psicofármacos que he tomado, me han tirado a alguno de los polos.

Es posible que los psicofármacos de acuerdo con las personas que los tomen puedan tener efectos diferentes, entonces un compuesto al que a una persona haga sentir algo mas alegre o sea que lo estimule; puede hacer sentir a otra que lo calma y lo hace sentir de pronto algo mas triste, entonces este compuesto ha funcionado como estimulante en el primer caso y como calmante en el segundo.


Dirán que como no soy científico estoy loco, por lo que estoy diciendo puros disparates, que lo que digo no es científicamente posible, pero miremos un ejemplo muy común de los efectos de una sustancia bastante simple desde el punto de vista químico y que una gran mayoría de personas han tomado o toman constantemente: El alcohol, de acuerdo con la cantidad que se tome, de la persona y del tiempo transcurrido desde su ingesta, puede tener efectos estimulantes o efectos calmantes, en la mayoría de las personas cuando se toman algunos tragos se estará mas feliz por lo que su efecto para ellos es como un estimulante, sin embargo, hay otras personas que cuando ingieren licor se vuelven tristes, se les despiertan sentimientos de amargura o si miramos el efecto a largo plazo cuando pasan varias horas de haberlo tomado el efecto es de hacer sentir la persona triste y apagada entonces esta sustancia esta funcionando como un calmante.

Si hacemos el símil de los efectos del alcohol con otras sustancias es posible y lo mas probable que de acuerdo con las personas, con las dosis tomadas y de acuerdo con el tiempo transcurrido, las medicinas que han sido etiquetadas con determinados efectos por ejemplo como antidepresivos puedan tener efectos contrarios y ser calmantes y si una persona esta tomando antidepresivos para no estar deprimido osea para estar mas alegre y toma una sustancia que en determinado momento se vuelve un calmante pues lo va a deprimir mas y de pronto puede convertirse en algo muy negativo que le puede llevar a un estado extremo como de querer matarse.

Para afirmar lo de los párrafos anteriores me base en lo que dice la Dra Joanna Moncrieff, principalmente en la conferencia que aparece en Youtube llamada: "Hablando claro: Una introducción a los fármacos psiquiátricos - Joana Moncrieff (presentación)"
Allí afirma que los fármacos no corrigen, si no modifican el funcionamiento del cerebro, cuando hay un fármaco que funciona aplaca los síntomas de un trastorno subyacente; los fármacos son sustancias psicoactivas, similares al alcohol y la cocaína, estos alteran la manera como siente la gente las percepciones o las emociones; además los clasifica en dos tipos: Neurolépticos o sedantes y los estimulantes.

miércoles, 20 de enero de 2016

Mi problema mental

Son una serie de sentimientos encontrados que se desencadenan en situaciones de crisis personales que me acompañan desde que tenía 16 años, que para mi fue el momento en que llegue a estar como loco, desconectado completamente de la realidad y aunque nunca me he sentido mejor, era cuando estaba peor, pues mis actuaciones eran ilógicas y estaban en contra de lo que una persona debe hacer normalmente, según términos técnicos tuve una crisis mental denominado estado psicótico.

Debido a esta primera crisis me internaron en una clínica para personas con problemas mentales y fui tratado por un psiquiatra, quien me controló inicialmente con unos fuertes medicamentos (antipsicóticos los llaman), que me mantenían casi desconectado mentalmente e impedido físicamente, difícilmente podía moverme, es posible que en esta primera etapa de mi problema, para los médicos tratantes se tuviera claro mi diagnóstico, para 1983 era un paciente que sufría una crisis psicótica debida con una alta probabilidad a un trastorno maníaco-depresivo.

Después de salir de mi hospitalización, cuando los síntomas cedieron y ya me comportaba de forma mas o menos normal, mejor dicho estaba aterrizado de nuevo con la realidad de este mundo, seguí con un tratamiento ambulatorio con el mismo tipo de medicamentos, pero con dosis algo mas bajas, según se me dijo en ese momento este tratamiento sería de por vida.

Inicialmente seguí las indicaciones y tomaba estas medicinas de forma incondicional, hasta que debido a que me sentía mal por los efectos secundarios de los medicamentos;  después de seguir la medicación por casi un año, no se si fue por estar en un estado de depresión o por los efectos de los medicamentos que decidí dejarlas de improviso, esto hizo que me sintiera aun peor, pero esta situación pasó, luego al fin y de nuevo volví a sentirme de forma mas o menos normal.

Aunque el haberme comportado como un loco era algo que me ponía a pensar y a veces me preocupaba por ello, decidí que mas bien me dedicaba a seguir con mi vida sin pensar mucho al respecto.

Durante mucho tiempo conviví con mi problema mental sin darme cuenta, o mas bien sabiendo que padecía de algo pero tratando de no darle importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello.



Hace ya tiempo definí dentro de mi lo que tengo: “Sentimientos encontrados” estos me hacen sentir emociones que muchas veces no están relacionadas con lo que mi entorno me ofrece. Yo denomino a los síntomas de mi problema mental como desbalances, en donde se presenta una distorsión de los sentimientos que no son los que debiera tener para las circunstancias, algo diferente como le pasa a cualquiera que es capaz de llorar cuando muere un ser querido y se siente feliz si se gana un premio, es normal sentir fuertes emociones y tener cambios de humor, pero en mi caso cuando estoy con desbalances:  Puedo sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran perdida sentimental o personal como por ejemplo ser despedido de un empleo; como también sentir una gran tristeza lo que comúnmente se llama depresión, a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.


Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad o de un trastorno o como se pueda llamar, es algo que no se tiene bien claro y mas cuando la literatura al respecto ofrece opiniones contradictorias. Trato de guiarme por lo que siento y por las experiencias que he tenido, pero mis apreciaciones muchas veces van en contra-vía a lo que se afirma en mucho de lo que he podido encontrar en la red, como artículos médicos que dicen tener argumentaciones y sustentos fuertes, basados en hipótesis manejadas por muchas personas y que estarían soportadas por evidencias médicas


Después de mi primera crisis y de sufrir lo que denomino algunos desbalances, que no fueron tan intensos pasaron unos quince años. Entonces fue cuando afronté una etapa de fuerte presión, pues quede sin trabajo formal y no pude encontrar de nuevo un trabajo estable, fue cuando presente lo que llamo yo mi segunda crisis, entre en un estado que se asemejaba al sufrido en mi primera crisis mental, por lo que acudí de nuevo donde un psiquiatra el cual de nuevo me recetó medicinas muy parecidas a las que tome cuando tuve mi primer episodio, de nuevo las estuve tomando durante un periodo y de nuevo las deje.

 
Pasé por otro periodo relativamente largo sin medicación (quizás unos 10 años mas), recuerdo que padecí de algunos desbalances que no llegaban a provocar una crisis fuerte, así pasaron muchos días en los cuales hacía una vida cotidiana que no se diferencia mucho de la que puede tener una persona promedio, ya que a menos que estuviera cerca a una crisis, mis actuaciones eran lo que se puede decir normales, adicionalmente la mayor parte del tiempo parezco una persona normal este con o sin tratamiento y solo ante unos pocos he parecido como un loco o enfermo mental, esto en las etapas de crisis mas fuertes que han sido realmente muy pocas, sin embargo, debo aclarar que los desbalances que sufro no son del todo benignos, pues me causan problemas (algunos pueden ser graves) afectando mi entorno: Familia, trabajo, relaciones personales, perdidas económicas, riesgos para la salud; por lo que no es bueno sufrirlos y se que los debo evitar a toda costa.



Estando en esta situación, después de 25 años de la primera crisis, comencé con la tarea de averiguar que podía ser lo que me afectaba, antes de esta época moderna, difícilmente hubiese podido encontrar la información para tener una idea de lo que sufría, de pronto podía haber sido para mi beneficio, pues como un paciente que de cuando en vez se afectaba por crisis de comportamiento no es fácil encontrar información sobre problemas mentales pues los libros y revistas que tratan el tema solo están al alcance de los médicos y personal científico, además cuando acudí a tratamientos no se me explicó en ningún momento que era lo que tenía.


Estamos hablando del año 2006 o 2007 cuando tuve un acceso bueno a la internet, fue cuando me di a la tarea de averiguar por este medio que podía ser lo que me afectaba respecto a mi comportamiento y si sufría de alguna enfermedad mental y que tan grave podía ser.


Es de aclarar que esta herramienta de la internet, te puede beneficiar pero también te puede llevar a complicar mucho mas la situación, pues hay la tendencia de que se viene usando para llevar a las personas a clasificarse dentro de unas definiciones de enfermedades mentales inexistentes.


Vengo a saber ahora último que no existen muchas enfermedades mentales definidas como tal, dentro de las definiciones médicas.  Hasta hace poco me consideraba un enfermo mental que tenía la enfermedad del trastorno bipolar. Me quedé por mucho tiempo con esta definición de lo que me afectaba, etiquetándome como un bipolar y cree este blog con este nombre: Un bipolar mas, mi forma de ver las cosas estuvo en esta sintonía, hasta ahora, que vengo a tener una perspectiva algo diferente.


Ahora me defino como una persona que esta afectada por un problema que altera su comportamiento (que no es una enfermedad) denominada trastorno bipolar, que también se denomina trastorno maniaco depresivo, estas definiciones pueden sonar a lo mismo (enfermedad=trastorno=problema) pero estas diferencias de definición tienen unas implicaciones muy grandes, desde el punto de vista médico como también legal.  El problema que me afecta hace que tenga un desbalance en los estados de ánimo, además de sufrir con problemas de concentración, relaciones interpersonales complicadas, cuando se desencadena la manía o hipomanía tengo problemas en los ámbitos laborales y personales, como también puedo entrar en una depresión profunda.



También debido a que en internet la idea mas vendida y que la mayoría acepta como válida es que se tiene que estar medicado de por vida, lo mismo que me dijo en su momento el primer psiquiatra que me trato, fue entonces que de nuevo volví a acudir donde los psiquiatras para que me trataran de nuevo, estoy hablando del año 2010 a 2011, esta vez sin estar en crisis, por lo que pase por una tercera etapa de tratamiento, esta vez con medicamentos algo diferentes a los dos primeros, en esta  oportunidad el tratamiento de control era con unas medicinas que se denominan estabilizadores de ánimo algo diferentes a los antipsicóticos que me recetaron en las oportunidades anteriores, a pesar que no tenían estos efectos secundarios tan fuertes, si provocaron otros efectos que aunque no eran tan apreciables si me afectaron, aunque tengo que reconocer que es muy probable que estas medicinas tuvieron algo de efecto benéfico, por lo que no puedo afirmar que no sirvan, sin embargo, decidí de nuevo que podía volver a estar en un nuevo periodo libre de medicinas para problemas mentales las cuales suspendí hace ya algo mas de un año (osea para el 2014)  las cuales pienso podría retomar, si veo que estoy de nuevo con síntomas de desbalances que puedan afectar mi vida, sobre todo si estoy perdiendo el contacto con la realidad que es lo que no estoy dispuesto a aceptar, de no ser tan extrema la situación se que puedo sobrevivir sin tomar estos psicofármacos.

Dentro de las cosas que hicieron cambiar mis ideas respecto a mi problema mental es que vengo a saber que últimamente no existe un buen tratamiento científicamente probado, para mi problema y que el hecho de que no este tan enredado, se debe mas a mi suerte ya que he contado con un entorno favorable y personas que me quieren y me han ayudado para no haber terminado mal como otros.


La forma como he sobrevivido a mi problema mental ha sido en resumen: Estar en  tratamiento médico recetado con fuertes psicofármacos cuando he entrado en crisis fuertes.  Después de salir de estas, pasar por largos periodos (años), sin medicarme de forma constante y solo tomar algo que me ayude a reducir los síntomas negativos de mis desbalances, los cuales he logrado indentificar bien; cuando tengo los primeros, los paro cortando el avance hacia una crisis; he logrado dilucidar que en mi caso particular lo que desencadena los desbalances es la falta de sueño, unido o aislado a un acelere que me da, que se produce sin causa concreta o por el clic de un hecho que me afecte emocionalmente, como por ejemplo un viaje, un cambio en el trabajo, quedarme sin trabajo, una perdida emocional; los síntomas problemáticos que me afectan, los controlo en la mayoría de las veces regulando el sueño, ya que desde mi primera crisis vengo tomando unas gotas que sirven de somnífero, las cuales regulo en su cantidad de acuerdo a la intensidad del insomnio, hasta que este cede y después de este también se reducen los otros síntomas, hasta que mi comportamiento es lo que se puede decir mas o menos normal.


Esta situación me ha funcionado relativamente bien creo yo, en mi caso particular puede decirse que mi problema mental no ha sido tan fuerte hasta el momento, o que afortunadamente lo he podido manejar sin necesidad de estar medicado todo el tiempo, porque se tienen referencias de personas que con casos similares al mío, tuvieron problemas graves, que no les permitió llevar una vida normal, o donde los desbalances les llevo a situaciones extremas, que terminaron en la drogadicción, en la delincuencia, el alcoholismo o que pusieron fin a su vida por su propia mano.


Mi problema mental se caracteriza en que a menos que esté cerca a una crisis, o cuando presento desbalances fuertes, mis actuaciones son las mismas que una persona normal con o sin tratamiento, y esto ha sido la mayor parte del tiempo, solo ante unos pocos y en muy pocas oportunidades he parecido como un loco o enfermo mental (aclaro que mi problema como tal no se considera una enfermedad mental).


En la antigüedad y aun hoy en día muchas personas sufren de problemas de la mente sin saberlo o sintiendo que tienen algo pero sin darle importancia, eso les pasaba o les pasa a los etiquetados como bipolares o como otras definiciones y muchos vivieron o viven felices o no, sin saber que significaba o significa trastorno bipolar, es mas se puede decir que el trastorno bipolar en la antigüedad ni siquiera existía (antes o una persona con un problema similar al que sufro, estaba loca o era normal, de pronto sufría crisis de locura y volvía a la normalidad), se puede afirmar que  no existía la entidad tal como se presenta en la actualidad, además como no era tratada con drogas que la modifican esta no presentaba las condiciones de lo que es hoy llamado trastorno bipolar.


Mi problema mental ha estado últimamente bajo control, muchas veces con ayuda de médicos, otras solamente por mi experiencia, se un poco más de como es, por lo que trato de mantenerme en equilibrio y cuando tengo los primeros síntomas de un desbalance, he sabido como pararlos, aunque sintiendo los efectos de un sube y baja emocional que me hace sentir realmente mal y para mi fortuna hasta ahora he logrado cortar el avance hacia una crisis mayor, la cual no he vuelto a tener desde hace ya unos 15 años aproximadamente.

jueves, 14 de enero de 2016

Reblogueando a una persona desesperada

A continuación presento una entrada escrita por una persona desesperada por su situación mental, es un relato crudo de lo que sintió en un determinado momento, afortunadamente como dice en un comentario final solo fue algo que se le paso por la mente y no lo considera como un intento de suicidio.


De suicidio y resurrección 

Llevo días tratando de escribir esta entrada pero me es imposible. No sé cómo empezar, o la redacto pésimo o me apabullo. Y lo increíble es que los hechos son tan simples: me quise matar, no lo conseguí, me diagnosticaron al fin algo, se me medicó y estoy tratando de vivir mejor.

Es que todo me parece tan patético y tan trillado, tanta mentira, tanta ilusión a la vez. Es que la verdad yo no me quiero morir. A mí me gusta la vida, ahora que lo pienso, pero tampoco sé si esto que digo es producto de las pastillas o son simples ganas, simple ilusión o solo el aliento de la víspera del viaje que emprendo mañana, yo ya no sé nada de mí. Solo que dentro de unos días cumplo 25 años y que ya me cansé de los excesos.

El viernes tomé 12 pastillas -7 clonazepam y 5 alprazolam- con la única intención de dormir los días que fuesen necesario. Sabía -al menos lo creí- que era imposible matarse con ese nimio cóctel. Era la 1:30 a.m. y la crisis estaba en su nivel más alto; ya no sabía en qué posición acostarme, qué vídeos mirar, qué libro coger, qué diablos hacer para que el pecho no se me estrujara de ese modo. Cometí la idiotez, dopada como estaba, de escribirle a mi ex novio, solo palabras sueltas, ningún pedido, vaguedades puras, filosofía de pacotilla. Él me dijo que fuera a su casa. Le dije que no. Un brío de lucidez me dijo que iba a exacerbar mi crisis si lo veía e incluso podía hacerle daño, así que no. Me insistió y le repetí que no porque había tomado pastillas. Y luego lo de siempre: que soy una demente, que arruino mi vida, que lo deje en paz. Ante esas palabras y el malestar que inundaba mi cuerpo, solo caminé a tientas, con mucho frío en el cuerpo, por la casa en busca de más pastillas. Por un minuto sentí el valor de querer morir. Tuve el impulso. Un impulso que solo lo he sentido en dos ocasiones. Es tan fuerte que me hace comprender quizás de soslayo a los suicidas. Buscaba como loca entre las pastillas de mi madre: para la presión, para el estómago, para el dolor de muelas, etc., etc., por ahí tomé algunas para la presión (no las cuento porque no me parecieron tan potentes pero quién sabe).

Con el cuerpo echo polvo, casi a rastras por mi sala, volví a llamar a mi ex novio, esta vez no quería un abrazo de él ni una despedida, quería que me llevara al hospital. Yo sabía -pensaba- que no me iba a morir pero no podía tenderme en pie y el miedo a que algo malo me pasara era demasiado fuerte. No voy a verme implicado en esto, me dijo, y colgó. Llamé seis veces y nunca obtuve respuesta. Otra vez la crisis se hizo más creciente. Yo quería controlarme, entendía lo que sucedía con mis nervios, que todo crecía por tratare de él; buscaba respirar pero me ahogaba. La taquicardia, la despersonalización, el miedo, el desequilibrio, el dolor, un dolor asesino, es que a veces no sé qué es eso. Esto va a parecer huachafo pero yo no lo entiendo: no hay herida pero hay un dolor que retuerce, que ahoga, que paraliza.

Ante la ausencia de pastillas fui en busca de mi cuchillo. En este punto casi gateaba por la habitación. Tampoco buscaba matarme ya, solo herirme, matar un poquito el dolor del pecho con el dolor físico, que es tan nimio en comparación. No lo encontré. El reloj marcaba las 2:00 a.m. Media hora y no me había muerto. Me metí a la cama.

A las 8 p.m. de la mañana siguiente me despertó mi madre con dos cachetadas. Veía borroso, apenas sentí el dolor en las mejillas, ni siquiera entendía en dónde estaba. ¡Estás loca! ¡Estás demente! ¡Mira! ¡Mira!, y me enseñó los empaques vacíos de las pastillas. Casi entendí a que se refería pero era imposible hablar. Me agarró del cuerpo e impuso a que me ponga de pie pero me caí al instante. Se enfadó más. Me dio otras dos cachetadas y volvió a llamarme loca tres veces más. No lo soporté y no sé bien de dónde salió mi rugido pero lo dije: me quise morir para no ser como tú. Obviamente, volvió a pegarme. Luego no recuerdo. Cuatro horas más tarde, volvió a mi cama con una sopa de pollo. Me la comí entera y con ahínco. Estaba muerta de hambre. No hablamos pero ambas estábamos más tranquilas. Volví a dormir.

A la mañana siguiente, mi madre y yo nos dirigimos al Valdizan, un hospital psiquiátrico. Es un lugar muy grande, aunque bastante tétrico, muy notorio en su calidad de sanatorio especializado en salud mental. No quisieron atenderme hasta que un médico general revisara si mis órganos estaban dañados producto de las pastillas. Pero el cansancio, la debilidad de mi cuerpo hacían imposible la espera. En el hospital general la mujer que me atendió le dijo a mi madre que debía llamar a un fiscal o a un policía porque "su hija ha cometido intento de suicidio". Yo no estaba ni enterada que el suicidio era ilegal; me irrité más, le dije que solo había tomado 12 pastillas, que solo quería dormir ¡por el amor de Dios! ¡Una señorita de 23 años falleció ayer con 12 clonazepam, ¿sabe usted?! ¡Así que no me venga con eso de 'querer dormir'. ¡Usted está mal de la cabeza!, me gritó la mujer. Yo no podía entender que una especialista de la salud mental le dijera eso a alguien, así que hice lo que mejor sé: la mandé al diablo y me fui corriendo al hospital psiquiátrico. Toqué la puerta del consultorio más cercano y amenacé con cortarme las venas si no me atendían. Un tropel de médicos salió a atenderme enseguida.

Escuchaba a mi madre llorar en la sala contigua. Creo que adquirí la seguridad que me ha dado el conocer a rajatabla sobre mi enfermedad, el haber leído tanto al respecto que puedo recitar de la A a la Z lo que pasa con mi cerebro. "Solo necesito pastillas porque mi cerebro se está deteriorando. No puedo concentrarme, confundo las palabras, me falta la memoria y escucho A por B, además de la impulsividad, la agresividad y los intensos deseos de morir que creo que son inherentes a mí desde que nací", les dije. "Por favor, necesito trabajar", les supliqué.

Mi diagnóstico: trastorno límite de la personalidad o borderline.

- Es usted una chica muy inteligente, ¿sabe?, me dijo uno de los doctores.

- Eso no sirve para que me quieran Menos para vivir, ¿sabe?

- ¿Por qué cree que no la querrían?

- ¿Quién en su sano juicio estaría con una mujer que cambia de humor como cambiar de aretes, que tiene ataques de ira, pánico y ansiedad en cualquier momento y lugar; que piensa que todos la engañan y que es hipersensible a lo que se diga de ella, que un día pueda comprar un pasaje al caribe y largarse sin recordar que al día siguiente tiene trabajo, que puede dar la vida por la persona que ama  pero que mataría sin remordimiento si la traicionaran? Podría ser la mujer más hermosa e inteligente de este planeta, doctor, y nadie me amaría, ¿comprende?

- ¿Entones para qué quiere medicarse?

- Para ver películas.

Ambos doctores se rieron, yo también me reí. Me dieron mi consabida medicación; cuatro pastillas al día para que este cerebro funcione. Confieso que me siento muy tranquila. Confío en la ciencia, en que nuestro cerebro es una máquina que a veces se avería y, como en estos casos, necesita mantenimiento de por vida.

Sobre mi enfermedad, digo que la conozco porque llevo años leyendo sobre el trastorno borderline y el trastorno bipolar, pues nunca supe cuál de los dos tenía (ambos son muy parecidos), y mi último diagnóstico fue la bipolaridad. Ante la ineptitud de los médicos psiquiatras -esto merece un post aparte-, yo misma tuve que documentarme, leer libros, artículos científicos y hablar con especialistas para saber qué diablos pasaba o pasa conmigo. Ahora, yo no creo en el diagnóstico en cuánto a etiquetas. Eso de ser borderline es solo un nombre, un nombre para englobar una serie de conductas muy marcadas, muy comunes en quienes la padecen, pero no es más que eso. La realidad es que algo sucedió con mi cerebro y es preciso repararlo o al menos atenuarlo.

Por estos días la vida no es muy fácil, aunque sí llevadera. Las pastillas me sumen en un sopor increíble. Somnolencia hasta el mediodía, distracción, falta de concentración y mucho, mucho, mucho sueño. A veces me siento como bajo los efectos de la marihuana debo decirlo, pero sí me siento más calmada. Ayuda mucho que esté embarcada en nuevos proyectos laborales y que mañana me vaya de viaje a la playa. Por el momento -y espero que por muchísimo tiempo- he dejado el alcohol, las drogas, el cigarro e incluso he disminuido el café y los dulces.

Lo que le dije a las doctores era una broma, evidentemente, pero el trasfondo es real. Soy sincera al respecto. Me parece imposible que alguien pueda quererme tal como soy; por supuesto, pueden enamorarse de mí, creo que tengo encanto -como muchas personas- pero de ahí a que pueda establecer una relación a largo plazo lo veo difícil; así me controle con pastillas estoy resignada a una fugacidad que quiero disfrutar y al hecho de no tener hijos por el riesgo genético. Puede parecer una estupidez pero yo no me creo al 100% lo de la "llevar una vida normal". Una persona con mi enfermedad no puede hacerlo o hablaré por mí: no puedo hacerlo.
Yo solo quiero medicarme para disfrutar de algunas tardes, estar tranquila a veces y no hacerle daño a los que quiero. Vivir feliz y en armonía y perogrulladas por el estilo... no.

LDV
 

Publicado por Luisa Devoto 

 

2 comentarios:

1.

Carlos Garcia 5 de noviembre de 2015, 7:23
 

Hola

Relatas como fue un intento de suicidio, espero que sea una historia ficticia y no una cruel realidad, no me gustaría saber que alguien que expresa de forma tan patente los sentimientos, deje este mundo cruel por su propia mano, este mundo es muy injusto, duro y muchas veces es como se dice vulgarmente una mierda.
Sin embargo, es lo que nos tocó vivir y vivir como decía alguien es solo un ratico si lo comparamos con el infinito del tiempo o como dirán los que creen en el mas allá es solo un instante comparado con la vida eterna, por lo que nos toca vivirla y de malas hay que seguir viviendo y si es duro que nos dejen vivir, porque tenemos que ayudarles con nuestra mano a terminar con una vida que muchos quisiera que no existiera.

Espero que puedas seguir contando tu vida por aca que yo estaré pendiente de oir tus quejidos.



2.

Luisa Devoto 6 de noviembre de 2015, 16:25

 


Hola Carlos,
 

Lo que cuento es verdad. Pero no lo llamaría intento de suicidio, pues lo que quise hacer no era morir, no sé realmente que quise, en algún momento, tal como cuento en el relato, lo pensé, pero fue muy fugaz, lo que quería quizás era tan solo escapar y en un momento como eso las pastillas parecen una buena alternativa. Afortunadamente no fue más que un adormecimiento y un posterior susto. Ahora trato de estar mejor y no andar en tonterías. Pues sí, es lo que nos ha tocado. No podemos hacer más. Un abrazo,
Luisa.

 

sábado, 31 de octubre de 2015

Cuento Eleonora por Poe



Uno de los hechos que según mi apreciación sobre Poe, lo marcó fuertemente fue la agonía y muerte de su esposa Virginia, quien a la vez era su sobrina, cuando se lee el cuento que les presentaré a continuación: El expresa ese sentimiento desgarrador, mediante un relato corto que uno cree que es uno mas de sus cuentos de terror, pero al avanzar en su lectura, termina siendo un poema con una hermosa historia de amor.

"Eleonora" es uno de los cuentos fantásticos de de Poe, publicado en 1842 en la revista The Gift, y reeditado con algunas correcciones en 1845, en el Broadway Journal. Aquí, Poe parece anticiparse a los senderos de la culpa y la desesperada búsqueda de perdón y redención. Durante el período en que fue escrito Eleonora, Virginia Clemm, esposa del autor, comenzaba a manifestar los primeros síntomas de tuberculosis cinco años antes de su muerte. Es mundialmente aceptado por los seguidores del maestro del terror gótico que este trabajo refleja un sentimiento proyectado hacia un futuro sin Virginia, acaso con una nueva musa. Los temas del primer amor arrebatado por la muerte, la culpa por el incesto y el olvido, se repiten en toda su obra. Algunos de los cuentos que lo evidencian son: Berenice, El retrato oval, La caída de la casa Usher, Morella, Ligeia, entre tantos otros.

El personaje que Poe muestra se describe en el primer párrafo del cuento como loco y pronuncia una de las frases mas conocidas del autor que dice: "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche", a pesar de ser muy conocida esta oración, no creo que sea muy conocida la fuente inicial, que corresponde al cuento Eleonora.  A Poe se le tilda de haber estado Loco o de acuerdo con las descripciones modernas como una persona afectada de trastorno bipolar, y como tal se le atribuye haberse descrito a si mismo con estas palabras, sin embargo, la realidad es que estas palabras describen a un personaje de ficción, aunque es posible que fueran autobiograficas.



Sub conservatione formæ specifícæ salva anima.

(RAIMUNDO LULIO)



Vengo de una raza notable por la fuerza de la imaginación y el ardor de las pasiones.

                                    Eleonora


Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general. Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. En sus grises visiones obtienen atisbos de eternidad y se estremecen, al despertar, descubriendo que han estado al borde del gran secreto. De un modo fragmentario aprenden algo de la sabiduría propia y mucho más del mero conocimiento propio del mal. Penetran, aunque sin timón ni brújula, en el vasto océano de la «luz inefable», y otra vez, como los aventureros del geógrafo nubio, «agressi sunt mare tenebrarum quid in eo esset exploraturi».

Diremos, pues, que estoy loco. Concedo, por lo menos, que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida, que no puede discutirse y pertenece a la memoria de los sucesos de la primera época de mi vida, y un estado de sombra y duda, que pertenece al presente y a los recuerdos que constituyen la segunda era de mi existencia. Por eso, creed lo que contaré del primer período, y, a lo que pueda relatar del último, conceded tan sólo el crédito que merezca; o dudad resueltamente, y, si no podéis dudar, haced lo que Edipo ante el enigma.


La amada de mi juventud, de quien recibo ahora, con calma, claramente, estos recuerdos, era la única hija de la hermana de mi madre, que había muerto hacía largo tiempo. Mi prima se llamaba Eleonora. Siempre habíamos vivido juntos, bajo un sol tropical, en el Valle de la Hierba Irisada. Nadie llegó jamás sin guía a aquel valle, pues quedaba muy apartado entre una cadena de gigantescas colinas que lo rodeaban con sus promontorios, impidiendo que entrara la luz en sus más bellos escondrijos. No había sendero hollado en su vecindad, y para llegar a nuestra feliz morada era preciso apartar con fuerza el follaje de miles de árboles forestales y pisotear el esplendor de millones de flores fragantes. Así era como vivíamos solos, sin saber nada del mundo fuera del valle, yo, mi prima y su madre.


Desde las confusas regiones más allá de las montañas, en el extremo más alto de

nuestro circundado dominio, se deslizaba un estrecho y profundo río, y no había nada más brillante, salvo los ojos de Eleonora; y serpeando furtivo en su sinuosa carrera, pasaba, al fin, a través de una sombría garganta, entre colinas aún más oscuras que aquellas de donde saliera. Lo llamábamos el «Río de Silencio», porque parecía haber una influencia enmudecedora en su corriente. No brotaba ningún murmullo de su lecho y se deslizaba tan suavemente que los aljofarados guijarros que nos encantaba contemplar en lo hondo de su seno no se movían, en quieto contentamiento, cada uno en su antigua posición, brillando gloriosamente para siempre.





Las márgenes del río y de los numerosos arroyos deslumbrantes que se deslizaban por

caminos sinuosos hasta su cauce, así como los espacios que se extendían desde las márgenes descendiendo a las profundidades de las corrientes hasta tocar el lecho de guijarros en el fondo, esos lugares, no menos que la superficie entera del valle, desde el río hasta las montañas que lo circundaban, estaban todos alfombrados por una hierba suave y verde, espesa, corta, perfectamente uniforme y perfumada de vainilla, pero tan salpicada de amarillos ranúnculos, margaritas blancas, purpúreas violetas y asfódelos rojo rubí, que su excesiva belleza hablaba a nuestros corazones, con altas voces, del amor y la gloria de Dios.


Y aquí y allá, en bosquecillos entre la hierba, como selvas de sueño, brotaban fantásticosárboles cuyos altos y esbeltos troncos no eran rectos, mas se inclinaban graciosamente hacia la luz que asomaba a mediodía en el centro del valle. Las manchas de sus cortezas alternaban el vívido esplendor del ébano y la plata, y no había nada más suave, salvo las mejillas de Eleonora; de modo que, de no ser por el verde vivo de las enormes hojas que se derramaban desde sus cimas en largas líneas trémulas, retozando con los céfiros, podría habérselos creído gigantescas serpientes de Siria rindiendo homenaje a su soberano, el Sol.

Tomados de la mano, durante quince años, erramos Eleonora y yo por ese valle antes de que el amor entrara en nuestros corazones. Ocurrió una tarde, al terminar el tercer lustro de su vida y el cuarto de la mía, abrazados junto a los árboles serpentinos, mirando nuestras imágenes en las aguas del Río de Silencio. No dijimos una palabra durante el resto de aquel dulce día, y aun al siguiente nuestras palabras fueron temblorosas, escasas. Habíamos arrancado al dios Eros de aquellas ondas y ahora sentíamos que había encendido dentro de nosotros las ígneas almas de nuestros antepasados. Las pasiones que durante siglos habían distinguido a nuestra raza llegaron en tropel con las fantasías por las cuales también era famosa, y juntos respiramos una dicha delirante en el Valle de la Hierba Irisada. Un cambio sobrevino en todas las cosas. Extrañas, brillantes flores estrelladas brotaron en los árboles donde nunca se vieran flores. Los matices de la alfombra verde se ahondaron, y mientras una por una desaparecían las blancas margaritas, brotaban, en su lugar, de a diez, los asfódelos rojo rubí. Y la vida surgía en nuestros senderos, pues altos flamencos hasta entonces nunca vistos, y todos los pájaros gayos, resplandecientes, desplegaron su plumaje escarlata ante nosotros. Peces de oro y plata frecuentaron el río, de cuyo seno brotaba, poco a poco, un murmullo que culminó al fin en una arrulladora melodía más divina que la del arpa eólica, y no había nada más dulce, salvo la voz de Eleonora. Y una nube voluminosa que habíamos observado largo tiempo en las regiones del Héspero flotaba en su magnificencia de oro y carmesí y, difundiendo paz sobre nosotros, descendía cada vez más, día a día, hasta que sus bordes descansaron en las cimas de las montañas, convirtiendo toda su oscuridad en esplendor y encerrándonos como para siempre en una mágica casa-prisión de grandeza y de gloria.


La belleza de Eleonora era la de los serafines, pero era una doncella natural e inocente, como la breve vida que había llevado entre las flores. Ningún artificio disimulaba el fervoroso amor que animaba su corazón, y examinaba conmigo los escondrijos más recónditos mientras caminábamos juntos por el Valle de la Hierba Irisada y discurríamos sobre los grandes cambios que se habían producido en los últimos tiempos.


Por fin, habiendo hablado un día, entre lágrimas, del último y triste camino que debe sufrir el hombre, en adelante se demoró Eleonora en este único tema doloroso,

vinculándolo con todas nuestras conversaciones, así como en los cantos del bardo de Schiraz las mismas imágenes se encuentran una y otra vez en cada grandiosa variación de la frase.

Vio el dedo de la muerte posado en su pecho, y supo que, como la efímera, había sido creada perfecta en su hermosura sólo para morir; pero, para ella, los terrenos de tumba se reducían a una consideración que me reveló una tarde, a la hora del crepúsculo, a orillas del Río de Silencio. Le dolía pensar que, una vez sepulta en el Valle de la Hierba Irisada, yo abandonaría para siempre aquellos felices lugares, transfiriendo el amor entonces tan apasionadamente suyo a otra doncella del mundo exterior y cotidiano. Y entonces, allí, me arrojé precipitadamente a los pies de Eleonora y juré, ante ella y ante el cielo, que nunca me uniría en matrimonio con ninguna hija de la Tierra, que en modo alguno me mostraría desleal a su querida memoria, o a la memoria del abnegado cariño cuya bendición había yo recibido. Y apelé al poderoso amo del Universo como testigo de la piadosa solemnidad de mi juramento. Y la maldición de Él o de ella, santa en el Elíseo, que invoqué si traicionaba aquella promesa, implicaba un castigo tan horrendo que no puedo mentarlo. Y los brillantes ojos de Eleonora brillaron aún más al oír mis palabras, y suspiró como si le hubieran quitado del pecho una carga mortal, y tembló y lloró amargamente, pero aceptó el juramento (pues, ¿qué era sino una niña?) y el juramento la alivió en su lecho de muerte. Y me dijo, pocos días después, en tranquila agonía, que, en pago de lo que yo había hecho para confortación de su alma, velaría por mí en espíritu después de su partida y, si le era permitido, volvería en forma visible durante la vigilia nocturna; pero, si ello estaba fuera del poder de las almas en el Paraíso, por lo menos me daría frecuentes indicios de su presencia, suspirando sobre mí en los vientos vesperales, o colmando el aire que yo respirara con el perfume de los incensarios angélicos. Y con estas palabras en sus labios sucumbió su inocente vida, poniendo fin a la primera época de la mía.






Hasta aquí he hablado con exactitud. Pero cuando cruzo la barrera que en la senda del Tiempo formó la muerte de mi amada y comienzo con la segunda era de mi existencia,siento que una sombra se espesa en mi cerebro y duda de la perfecta cordura de mi relato.


Mas dejadme seguir. Los años se arrastraban lentos y yo continuaba viviendo en el Valle de la Hierba Irisada; pero un segundo cambio había sobrevenido en todas las cosas. Las flores estrelladas desaparecieron de los troncos de los árboles y no brotaron más. Los matices de la alfombra verde se desvanecieron, y uno por uno fueron marchitándose los asfódelos rojo rubí, y en lugar de ellos brotaron de a diez oscuras violetas como ojos, que se retorcían desasosegadas y estaban siempre llenas de rocío. Y la Vida se retiraba de nuestros senderos, pues el alto flamenco ya no desplegaba su plumaje escarlata ante nosotros, mas voló tristemente del valle a las colinas, con todos los gayos pájaros brillantes que habían llegado en su compañía. Y los peces de oro y plata nadaron a través de la garganta hasta el confín más hondo de su dominio y nunca más adornaron el dulce río. Y la arrulladora melodía,más suave que el arpa eólica y más divina que todo, salvo la voz de Eleonora, fue muriendo poco a poco, en murmullos cada vez más sordos, hasta que la corriente tornó, al fin, a toda la solemnidad de su silencio originario. Y por último, la voluminosa nube se levantó y, abandonando los picos de las montañas a la antigua oscuridad, retornó a las regiones del Héspero y se llevó sus múltiples resplandores dorados y magníficos del Valle de la Hierba Irisada.







Pero las promesas de Eleonora no cayeron en el olvido, pues escuché el balanceo de los incensarios angélicos, y las olas de un perfume sagrado flotaban siempre en el valle, y en las horas solitarias, cuando mi corazón latía pesadamente, los vientos que bañaban mi frente me llegaban cargados de suaves suspiros, y murmullos confusos llenaban a menudo el aire nocturno, y una vez —¡ah, pero sólo una vez!— me despertó de un sueño, como el sueño de la muerte, la presión de unos labios espirituales sobre los míos.


Pero, aun así, rehusaba llenarse el vacío de mi corazón. Ansiaba el amor que antes lo colmara hasta derramarse. Al fin el valle me dolía por los recuerdos de Eleonora, y lo abandoné para siempre en busca de las vanidades y los turbulentos triunfos del mundo.


Me encontré en una extraña ciudad, donde todas las cosas podían haber servido para

borrar del recuerdo los dulces sueños que tanto duraran en el Valle de la Hierba Irisada. El fasto y la pompa de una corte soberbia y el loco estrépito de las armas y la radiante belleza de la mujer extraviaron e intoxicaron mi mente. Pero, aun entonces, mi alma fue fiel a su juramento, y las indicaciones de la presencia de Eleonora todavía me llegaban en las silenciosas horas de la noche. De pronto, cesaron estas manifestaciones y el mundo se oscureció ante mis ojos y quedé aterrado ante los abrasadores pensamientos que me poseyeron, ante las terribles tentaciones que me acosaron, pues llegó de alguna lejana, lejanísima tierra desconocida, a la alegre corte del rey a quien yo servía, una doncella ante cuya belleza mi corazón desleal se doblegó en seguida, a cuyos pies me incliné sin una lucha, con la más ardiente, con la más abyecta adoración amorosa. ¿Qué era, en verdad, mi pasión por la jovencita del valle, en comparación con el ardor y el delirio y el arrebatado éxtasis de adoración con que vertía toda mi alma en lágrimas a los pies de la etérea Ermengarda? ¡Ah, brillante serafín, Ermengarda! Y sabiéndolo, no me quedaba lugar para ninguna otra. ¡Ah, divino ángel, Ermengarda! Y al mirar en las profundidades de sus ojos, donde moraba el recuerdo, sólo pensé en ellos, y en ella.

Me casé; no temí la maldición que había invocado, y su amargura no me visitó. Y una

vez, pero sólo una vez en el silencio de la noche, llegaron a través de la celosía los suaves suspiros que me habían abandonado, y adoptaron la voz dulce, familiar, para decir:




«¡Duerme en paz! Pues el espíritu del Amor reina y gobierna y, abriendo tu apasionado corazón a Ermengarda, estás libre, por razones que conocerás en el Cielo, de tus juramentos a Eleonora.»