lunes, 7 de mayo de 2018

Mi problema mental según mis palabras:

Psicosis maniaco depresiva, Trastorno bipolar o lo que me afecta

Son dos estados opuestos de mi forma de sentir: Hay unos momentos donde me siento muy feliz, acelerando, quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo, siento que soy bueno para todo, siento que me vuelvo inflexible o mejor dicho terco, me gasto hasta el último peso, veo todo color de rosa, me enamoro y enamoro fácilmente; luego hay otros días donde me siento muy mal, no quiero ni salir de casa, todo es de color gris, nada me gusta, siento que no soy querido por nadie y por lo tanto no quiero ver a nadie, solo quiero estar recostado o dormido, no me importa lo que los demás hagan o dejen de hacer, mi estado de ánimo es como de una tristeza infinita.
Últimamente pienso que no soy bipolar pues según parece bipolar se considera a cualquiera que tenga cambios fuertes en el estado de animo y esto involucra a la mayoría de las personas y haría que bipolar sea una persona normal y yo no me considero alguien normal del todo.

Una escritora bipolar apasionada

Por medio del presente post reblogueo una entrada de blog de una nueva bloguera bipolar.

https://nosoyyosoyyo.wordpress.com/2018/04/30/124/

La entrada dice lo siguiente: "-Mira el lado positivo -   Me dice una amiga cuando le cuento lo que me pasa, -“Es cierto que  desgraciadamente cuando estés triste vas a sentir una angustia que yo no puedo entender ni experimentar, pero cuando seas feliz vas a sentir la felicidad mucho más que cualquier otra persona”- Continúa queriendo abrazarme con sus palabras como me tiene acostumbrada; -“Tenes el don de vivir más intensamente todo lo lindo de la vida”-


 




 


Continuamente me sentí incomprendida ante mis allegados, ellos no veían lo que yo veía, pero yo veía bien, ¿por qué les costaba tanto darse cuenta de lo que estaba sucediendo? –“Sos exagerada eh”- Era siempre el comentario final con risas después de que yo relatara mis experiencias. –“Me parece que te lo estás tomando muy personal, relájate”- decían otros cuando buscaba consuelo.


Yo no era extrema, yo lo vivía de esa manera, mi manera. El psiquiatra hace poco me dio un buen ejemplo que compartiré para los que no lo conocen. –“Mientras otros ven una película de terror a las diez de la mañana en medio de una ciudad llena de movimiento, quizás con familiares en otra habitación, vos ves la misma película sola, una noche de lluvia, sin luz en el medio de la nada. ¿Están viendo lo mismo? Sí. ¿Hay alguna reacción equivocada? No, de acuerdo a sus realidades cada uno tiene la reacción esperada ante la misma situación.”-


A partir de este planteo y de mis vivencias se abren tantas aristas para tratar este mismo tema, y es aquí donde entra mi confusión. Podría escribir tantas páginas enfocándome en cada una de las líneas de acción, tantas formas de ver el tema. Por un lado, la medicación te nivela a la “normalidad” o mejor dicho la manera en que la mayoría siente y vive. Por otro lado, los que no están controlados químicamente manejan una creatividad y emoción digna de admiración. Entonces, ¿quiero o no quiero ser una más?. Una de las primeras cosas que busqué al enterarme del diagnóstico fue personas socialmente conocidas que padecieran lo mismo, y para mi sorpresa se encontraban allí tantos a los que admiraba, pero tantos que la lista se me hizo interminable. ¿Estas personas hubieran sido los mismos músicos, escritores, pintores, inventores o actores si hubieran estado en control de sus emociones y su química cerebral? Lo dudo. Pero, ¿no es cierto acaso que también vivir con todas esas mareas extremas dentro de uno se vuelve sofocante y peligroso? Seguro también, por algo tantos terminaron con su vida.


Es aquí donde entra otra gran pregunta que me confunde, si en realidad no es que soy pasional, impulsiva, creativa y artística y es todo una sintomatología de la patología, entonces ¿quién soy? Este fue (y sigue siendo) un tema delicado que no voy a desarrollar en este momento pero es mi actual gran pregunta existencial. –“Doctor, siento mucha paz, estoy calma, no sé si soy yo, no reconozco esta pasividad en mi persona. ¿Quién soy?”- Le consulto preocupada por no estar alterada. A lo que él responde, –“Esta también sos vos, la medicación no crea cualidades, sólo que por algún motivo este costado tuyo estuvo muy sepultado, sos vos siendo pacífica, siempre lo fuiste, las pastillas no sacan nada que no seas”-. En ese momento recordé una charla con un hombre mexicano que conocí en mi viaje, una persona muy especial que contaba con muchos dones que eran inalcanzables para el resto de los mortales. Una tarde mientras trabajábamos supe que entre tanta otra magia ¿sobrenatural? que poseía tenía la posibilidad de hacerle regalos especiales a las personas, regalos “diferentes”. Lo miré y le dije: -“Regalame templanza”- -“No puedo”-  Me respondió mientras sonreía, -“Ya la tienes”-.


En ese momento pensé, pero de dónde tengo templanza yo que soy un fosforito en ebullición siempre, ahora entendí, yo era cálida y pacífica, estaba ahí, adentro mío. No era la medicación que me volvía así, yo era así. Pero entonces, ¿Mi pasión desaparecería?


 




 


 


"

miércoles, 2 de mayo de 2018

Los trastornos mentales no deberían ser considerados como enfermedades mentales



Según mi opinión los trastornos mentales no deberían ser considerados como enfermedades mentales, porque el término de enfermedad se refiere básicamente a problemas en las condiciones físicas del cuerpo humano, mientras que los trastornos mentales consisten en patrones diferenciados de comportamiento humano.

Muchas personas han tratado de mantener la idea de que los trastornos mentales se consideran como enfermedades mentales separando estos términos de su vínculo con el cuerpo.  De hecho, se ha enturbiado el concepto de enfermedad, hemos tenido que inventar nuevos conceptos para referirnos a un trastorno corporal, por ejemplo: Hablamos de enfermedades orgánicas o enfermedades físicas o enfermedades médicas, por lo tanto el concepto de "enfermedad". también a veces funciona para indicar una condición específicamente corporal, en oposición a la "enfermedad" que se usa más ampliamente.

La otra forma en que las personas han intentado envolver los trastornos mentales dentro de la categoría de enfermedad es alegando que son enfermedades del cuerpo, particularmente del cerebro. Todos estamos familiarizados con esta retórica, que a menudo presenta la idea como si hubiera sido demostrada de manera concluyente.

Según afirma el psiquiatra, E. Fuller Torrey : "Desde principios de la década de 1980, con la disponibilidad de técnicas de imágenes cerebrales y otros desarrollos en neurociencia, la evidencia se ha vuelto abrumadora de que la esquizofrenia y el trastorno maníaco-depresivo son trastornos del cerebro".

A pesar de lo anterior, La Dra Joanna Moncrieff afirma: “Estamos muy lejos de encontrar una patología específica que se alinee con lo que llamamos esquizofrenia, psicosis, depresión, ansiedad, TDAH, TOC o cualquier otro trastorno mental que desee mencionar. El hecho de que haya algunas diferencias sutiles entre las personas con algunos diagnósticos y "controles normales" en aspectos de la estructura o función cerebral no demuestra la presencia de una enfermedad neurológica. Ninguno de los hallazgos es específico o capaz de diferenciar entre una persona que se cree que tiene un trastorno mental particular y otra que no lo es. El diagnóstico aún se realiza sobre la base del comportamiento, los pensamientos y los sentimientos que informa el individuo o quienes los rodean, y que dependen, por supuesto, de los juicios sobre lo que es "normal" y lo que no.”

Son definiciones contradictorias de dos Doctores en psiquiatría, según mi opinión estoy de acuerdo con lo segundo, considero por lo tanto que los que sufrimos de problemas mentales no debemos etiquetarnos como enfermos mentales, porque el concepto de enfermedad mental es un concepto errado.  Ademas al etiquetarnos como enfermos mentales le estamos haciendo el juego a personas escrupulosas que se están beneficiando económicamente al decir que pueden curar a los enfermos mentales.


En mi caso durante mucho tiempo me consideré enfermo de trastorno bipolar, sin embargo, últimamente he reconsiderado esta definición y me defino como una persona que ha sufrido problemas mentales cuyas características concuerdan con la definición de trastorno bipolar anteriormente llamado trastorno maníaco depresivo, y esta es la etiqueta con que me he definido de unos años para acá y que también cuenta para mi servicio de salud, pienso que es posible que me haya servido en algo para saber como atacar y controlar los sentimientos negativos en periodos de crisis, sin embargo, para mi esta etiqueta de bipolaridad no la veo como una enfermedad, ni de nada que me etiquete como un enfermo mental, mi opinión es que son una serie de características de comportamiento desviado respecto a un comportamiento promedio y de como manejo mis sentimientos cuando entro en crisis, puede ser importante clasificar para buscar la mejor forma de abordar el problema al comparar los síntomas con lo que han sentido otros en condiciones parecidas y como mediante que protocolos se ha logrado mejorar las condiciones de vida de los que han pasado por situaciones análogas


Muchas veces las etiquetas se manejan como constructos para clasificar personas de ciertas características comunes que se definen como una enfermedad, pero que pueden mas bien un problema temporal al presentar ciertas desviaciones en los comportamientos respecto a lo que le pasa a la mayoría, lo de definir a los afectados como enfermos muchas veces se usa para cumplir con las "METAS" de diagnósticos dentro de un sistema de salud y no para solucionar los problemas mentales de los afectados.

Hablo respecto a las etiquetas porque cuando uno habla con diferentes personas y cuando revisa información por la Internet se encuentran cada vez mas etiquetas para denominar las actuaciones anormales de las personas respecto a su función mental y es posible que uno piense que puede ser etiquetado diferentemente y que de pronto por no haber tenido un buen diagnóstico es que el problema no ha sido bien manejado y no se logra una adecuada solución


Generalmente los problemas mentales que han sido etiquetados como enfermedades mentales se tiene definido que no tienen cura como tal, que son condiciones crónicas y que no tienen una solución definitiva como tal; aunque se da como solución que si se sigue un tratamiento de por vida, generalmente farmacológico, las personas estarán la mayor parte de tiempo aliviadas, he aquí porque es conveniente que las personas afectadas por problemas mentales sean etiquetadas como enfermos mentales.

domingo, 21 de enero de 2018

Mi problema mental





****************Mi problema mental*********************




Son una serie de sentimientos encontrados que se desencadenan en situaciones de crisis personales que me acompañan desde que tenía 16 años, que para mi fue el momento en que llegue a una crisis psicótica (parecía como un loco, hasta un amigo me dijo loco en la cara), he sido tratado por médicos de la mente (llámense psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas etc), tal vez en otro tiempo podría estar declarado completamente loco o sin estarlo ser considerado loco y vivir abandonado en un manicomio o estar vagando por las calles a lo mejor sintiéndome bien así, pero aislado del mundo, o de pronto; habría que tenido que afrontar por mi mismo la situación y la habría resuelto a mi manera.

A pesar de que es posible que para los psiquiatras que me trataron, sobre todo en mi crisis fuerte tuvieran algo claro mi problema (para 1983 era un paciente que sufría una crisis psicótica debida a un posible trastorno maníaco-depresivo), sin embargo, para mi era todo un dilema, luego hace unos 10 años por internet encontré que lo que sufro encaja en lo que últimamente se ha decidido llamar trastorno bipolar, que esta muy de moda últimamente, este  diagnóstico luego fue confirmado por un psiquiatra; sin embargo, en este momento para mi no esta claro que sufra de trastorno bipolar, porque cuando uno mira tanto internet tiende a etiquetarse en cuanto trastorno mental se describe allí.

Durante mucho tiempo conviví con mi problema mental sin darme cuenta, o mas bien sabiendo que padecía de algo pero tratando de no darle importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello, a menos que estuviera cerca a una crisis, adicionalmente la mayor parte del tiempo parezco una persona normal con o sin tratamiento y solo ante unos pocos he parecido como un loco o una persona que actúa raro porque esta siendo afectada por un trastorno mental.

Claro que lo anterior no me salvo para que mi crisis mayor y otras menores me causaran muchos problemas, perdiera personas que amaba, posibilidades laborales y me convirtiera en una fuente de sufrimiento para mi familia, pero a pesar de eso sigo vivo y además optimista de que puedo estar tranquilo aun padeciendo un problema mental.

En la antigüedad y aun hoy en día muchas personas sufren de problemas de la mente sin saberlo o sintiendo que tienen algo pero sin darle importancia, eso les pasaba o les pasa a los que esta etiquetados como bipolares u otras tantas etiquetas que hay, muchos vivieron o viven felices o no, sin saber que significaba o significa trastorno bipolar, es mas esta etiqueta es muy reciente (es de la década de 1990), en la antigüedad ni siquiera existía (antes o una persona estaba loca o era normal, de pronto sufría crisis de locura y volvía a la normalidad pero no existía la definición de un tipo de trastorno mental como lo es el trastorno bipolar de hoy, además como las personas afectadas no eran tratadas con las drogas actuales, este no presentaba las condiciones de lo que es hoy llamado trastorno bipolar).

Últimamente vengo a descubrir que científicamente no existe un buen tratamiento para mi problema, que según las definiciones técnicas de la medicina no cabe dentro de la definición de enfermedad mental y que el hecho de que no este tan enredado, se debe mas a mi suerte ya que he contado con un entorno favorable y personas que me quieren y me han ayudado para no haber terminado tan mal como otros.

Considero que mi problema mental ha estado últimamente bajo control, muchas veces con ayuda de médicos, otras solamente por mi experiencia, ya que sé un poco más de como es, por lo que trato de mantenerme en equilibrio y cuando tengo los primeros síntomas de un desbalance, he sabido y logrado pararlos, aunque sintiendo los efectos de un sube y baja emocional que me hace sentir realmente mal, que para mi fortuna hasta ahora he logrado cortar el avance hacia una crisis mayor, la cual no he vuelto a tener.

Hace poco hablando con mi nueva pareja vine a saber que dentro de mis características de personalidad, poseo una la cual se denomina baja empatía, donde esta definición de empatía significa: La capacidad de entender de forma autónoma o mejor dicho instintiva las emociones y muchas reacciones de las demás personas y poder predecir en muchas ocasiones las actuaciones de otras personas, esto hace que mis relaciones con los demás hayan sido problemáticas aunque para mi concepto no lo han sido, estoy leyendo al respecto y espero encontrar información que me permita dilucidar esta característica que al parecer también poseo.

La historia de un bipolar que aprendió a gozarse la vida

Como una persona que vivió una crisis mental sale de ella, logra además recuperar un estilo de vida saludable y en este momento puede estar en eutimia sin necesidad de usar medicamentos:

La historia de un ingeniero que en un momento lo perdió todo por una crisis mental:

"

La historia de un bipolar que aprendió a gozarse la vida

Jorge Noriega, un exitoso ingeniero, lo perdió todo cuando le diagnosticaron esta condición. 
"


"Empezó a tomar los medicamentos prescritos por los psiquiatras: antisicóticos, antidepresivos, inductores del sueño, ansiolíticos. Y litio, un estabilizador del ánimo que deben tomar casi que religiosamente todos los bipolares. Pero su situación no mejoraba. En el 2000 lo internaron, casi a la fuerza, en la Clínica Santo Tomás, a la que llegó en un estado psicótico y de tipo megalomaníaco y paranoico, según su historia médica. Durante un largo tiempo su historia se repitió, de crisis en crisis y de clínica en clínica."

""La bipolaridad es la enfermedad de los juiciosos; superar esta condición se logra estando tranquilos; el alcohol, la trasnochada, la gritería, la música dura, todos esos estimulantes son malísimos. Hay que estar tranquilos porque si no, no hay cura”, cuenta.".

"Actualmente no consume ningún medicamento, aunque aclara que esta es una decisión personal, relativa a cada caso, y debe ser consultada con el médico.
Y continúa siendo parte de la Asociación Colombiana de Bipolares, donde ayuda a cientos de jóvenes y adultos que llegan “con su vida hecha pedazos” – como él dice– y se dedica a hacerlos entender que su condición necesita de cambios de vida y que pueden seguir siendo perfectamente funcionales para la sociedad."



ver mas en: http://m.eltiempo.com/amp/vida/salud/historia-de-jorge-noriega-un-bipolar-172768


miércoles, 28 de junio de 2017

Como ha sido mi vivir con un problema mental




Como ha sido mi vivir con un problema mental



Sufro de algo, no se bien de que, yo lo llamo: Sentimientos encontrados, los que me hacen sentir emociones que muchas veces no están relacionadas con lo que mi entorno me ofrece. 

Lo que me sucede respecto a mi problema de la cabeza es lo siguiente: Puedo sentirme eufórico y bastante alegre, después de haber tenido una gran pérdida sentimental; como también sentir una gran tristeza lo que comúnmente se llama depresión, a pesar de haber logrado un objetivo importante en la vida, que para otra persona podría ser claramente un motivo para estar feliz.

Que esta situación se deba a que sufro de una enfermedad y/o de un trastorno mental o que simplemente no tenga ningún problema con mi cerebro y que haya tenido crisis por problemas personales, es algo que no tengo claro, sobre todo cuando la información al respecto cada vez ofrece versiones contradictorias. Trato de guiarme por lo que siento y por las experiencias que he tenido, pero mis apreciaciones muchas veces van en contra-vía a lo que se afirma en mucho de lo que he podido encontrar en la red, como artículos médicos que dicen tener argumentaciones y sustentos fuertes, basados en teorías manejadas por muchas personas y que estarían soportadas por evidencias médicas.

En el año de 1983 cuando tenía 16 años, sufrí de una crisis mental la cual me llevo a actuar de forma poco lógica, lo que, para el común de las personas, se puede decir que llegué a un estado de locura o de desequilibrio mental, mis razonamientos eran bastante confusos y aunque para mi significaron en esos días, que había encontrado la explicación a todos los interrogantes filosóficos, para las demás personas eran unos razonamientos absurdos o mejor dicho eran idioteces.

Este desorden mental pudo deberse a problemas de adaptación a situaciones de la vida, ya que salí de mi hogar materno y pasé a vivir en otro entorno, en otra ciudad: Dejando amigos, dejando novia y dejando una comodidad de la que había disfrutado en mis primeros 16 años de vida.

Por algo intrínseco o externo llegué a un estado de desorden en mis actuaciones; Como opción para remediar la situación fui remitido donde un psiquiatra, el cual ordenó se me internara en un centro para personas con desórdenes mentales, que en esos días se le llamaba clínica de reposo, para no llamarla como el común de las personas conocen como manicomio.

Allí después de varias semanas de tratamiento, con base en fuertes medicinas que me mantenían como dormido o como denomino yo: Como un zombi, donde fui poco a poco volviendo a razonar y actuar como la mayoría de las personas, después de esto fui dado de alta y regresé a mi cotidianidad, con la prescripción de una gran cantidad y variedad de medicinas que me afectaban en la forma de sentir como también físicamente.

El doctor que me atendió me dijo una frase que siempre martilla mi mente, "estas enfermo y debes tomar medicamentos para el cerebro por el resto de tu vida", por varios meses de pronto cerca del año, pero no más de ahí, cumplí con las prescripciones y acudí a los controles rutinarios, pero debido a que me sentía muy mal, no sé si por los efectos primarios y secundarios de las drogas psiquiátricas o porque había mutado a un sentimiento de depresión profundo, tome la determinación de dejar de tajo todo lo que se me había recetado y trate de vivir mi vida sin medicamentos para la cabeza.

Para mi había pasado por una gran mala experiencia, pero decidí que debía continuar con mi vida y de ser posible hacer realidad los sueños que tenia de niño y de adolescente, aunque pensaba que de pronto podía enloquecerme de nuevo o incluso que existía la posibilidad de llegar a un estado de locura irremediable.

Durante mucho tiempo conviví con ciertos desbalances mentales sin darme cuenta que los tenía, o más bien sabiendo que padecía de algo, pero tratando de no darle mucha importancia, por lo que no me atormentaba demasiado por ello.

Creo que después de varios años de pronto unos 10, dentro de lo que recuerdo no sentí desbalances fuertes, aunque de pronto recuerdo que tenía periodos donde estaba lo que se puede denominar deprimido, como también de ciertos periodos en que hacía cosas de forma apresurada e impulsiva, que después analizaba que no habían sido muy convenientes.

A pesar del episodio de locura sufrido, pude volver a tener una vida dentro de lo que se puede decir normal o promedio, pude realizar y terminar estudios universitarios y me gradué para el año de 1991.

Después entre a trabajar en una empresa, desempeñándome en mi campo profesional con unos buenos ingresos, lo cual me permitió hacer una nueva familia al lado de una esposa y mis dos hijos.

Posteriormente no tengo bien claro la fecha pero fue hacia el año de 1995 o de pronto un año o dos más; donde vine a tener otra crisis no tan fuerte como la primera, cuyos síntomas fueron similares a los que tuve antes de entrar en mi crisis mayor, al sentir que me acercaba a unos sentimientos que para mí eran hacia un estado de locura, al cual no quería llegar, por lo que decidí acudir donde otro médico que me ayudara con mi problema y me permitiera volver a una normalidad, volví de nuevo a tratamiento esta vez con un protocolo dual de psicoterapia y de drogas psiquiátricas, que me permitieron de nuevo volver a una situación normal, a pesar que de nuevo este médico no me dijo que dejara los medicamentos, de nuevo los descontinué y no volví a su consultorio.

Después hacia el año 2007 aproximadamente, cuando llegue a mis 40 empecé de nuevo a sufrir de altibajos emocionales de intensidad media que me acercaban a lo que sentí en mi crisis mayor, de nuevo pensé en acudir a pedir ayuda médica, pero como ese momento coincidió con la disponibilidad y popularidad aquí en mi país de un nuevo medio de información como es la red de Internet, antes de pedir esa ayuda acudí primero a la búsqueda de información sobre cual era la causa de mis problemas mentales, donde descubrí tanto páginas web como también blogs, foros y algunos artículos científicos que se publicaban para no científicos, de muchos temas relacionados con problemas mentales por lo que me dedique a buscar y leer mucho para correlacionar lo que había sentido en mi crisis y en mis desbalances con lo que otros habían sentido y con las clasificaciones que habían hecho otras personas para este tipo de sentimientos.

Vine a encontrar que de acuerdo con muchos sitios de la red, tanto desde el punto de vista de los pacientes como del lado médico que lo que yo había sentido y que venía sintiendo se correspondía con lo que en un tiempo anterior se llegó a llamar psicosis maníaco depresiva, que en ese tiempo se le había dado un nuevo nombre que era el de trastorno bipolar, el cual tenía varias subdivisiones de acuerdo con la severidad de los síntomas, que para mi caso era el de tipo I, que implicaba el haber llegado a un estado de desorden mental agudo, de locura temporal, de delirio o como de acuerdo a los términos psiquiátricos del momento un estado psicótico.

Los artículos que eran a favor de la psiquiatría, hablaban de que la única forma de estar bien y de poder desempeñarse de forma adecuada para una persona que sufre de problemas mentales era la prescripción de medicamentos, muchos sitios de internet tenían publicidad de ciertos medicamentos con marcas comerciales, los cuales se deberían tomar de forma constante es decir estar medicado de por vida, que era lo mismo que me dijo el primer psiquiatra que me trató.

Participé en foros con otros afectados de problemas parecidos y encontraba que en la mayoría de ellos las personas aceptaban y daban por hecho que la única opción era estar medicado a pesar que en general se decían libres de los síntomas más fuertes de los problemas mentales, pero decían no sentirse bien del todo, se encontraba versiones de personas que decían que nunca se sentían bien tanto si tomaban o no tomaban medicamentos y que la vida para ellos no era nada agradable.

Leí varios blogs de personas que habían entrado en fuertes estados psicóticos o en fuertes estados de depresión donde narraban cuestiones bastante escabrosas o historias que rayaban en el límite de la realidad y de un estado de desorden de ideas, en esos días se encontraban fácilmente este tipo de entradas, últimamente es difícil para mí dar con este tipo de blogs. no sé si por la censura que se pueda estar haciendo en la red o porque las personas con estas alteraciones, ya no acuden a este medio para publicar estas situaciones, las entradas que leí en esos días ya no se pueden encontrar en línea, porque fueron eliminadas y sus autores no siguieron escribiendo y/o mutaron o cambiaron sus blogs, a pesar que siempre se publicaba con perfiles anónimos.

También encontré otro tipo de blogs donde se hablaba de las experiencias traumáticas, pero no desde un punto de vista tan fuerte, ni tan crudo, este tipo de blogs ha ido evolucionando poco a poco y muchos de estos blogs todavía están vigentes, se actualizan y algunos están en los enlaces de este blog.

A partir del año 2009 me inicié como bloguero aquí en la internet, y he ido dejando mi forma de ver la situación mía y de lo que se habla sobre los problemas mentales, inicialmente era partidario de definir mi situación como una persona afectada de una enfermedad mental denominada trastorno bipolar del tipo 1, me identifiqué plenamente dentro de este grupo y es más mi blog pasó a llamarse como vivo con mi trastorno bipolar, acepté que lo mejor para convivir con esta "enfermedad" era tomar medicinas que la controlen. Pude identificarme con los blogueros que escribían los más crudos relatos, los cuales narraban historias similares o de un estilo a lo que pude haber sufrido en mi más fuerte crisis, como también de los blogueros que hablaban de sus experiencias de un punto de vista más suave, los cuales se clasificaban todos como bipolares, por lo tanto, decidí que yo también encajaba en esta definición, me etiqueté entonces como bipolar y comencé también con mi propio blog.

Pasó un cierto tiempo de estar en este mundo de las redes y de compartir mi experiencia por este medio, antes de decidir acudir nuevamente donde un psiquiatra, porque para mi forma de ver las cosas era posible que pudiera seguir mi vida sin tener que tomar tanta medicina, pero en esos días empecé a sentir nuevamente fuertes desbalances que me estaban ya causando problemas personales, por lo que decidí de nuevo volver a consulta, esta vez acudí estando en un periodo de eutimia, pero después de haber sufrido varios desbalances que me habían hecho sentir realmente mal, cuando le narre mis síntomas al médico de una me clasificó como paciente que sufre de trastorno bipolar y como siempre se me dijo que debía tomar medicinas de forma constante para estar mejor, de nuevo volví a estar medicado y convencido que esta era la alternativa a tomar, comencé esta vez con unas medicinas que no me hacían sentir tan mal, como las que tome en las dos oportunidades anteriores, por lo que acepté la situación y estuve muy juicioso durante varios años, además que no se si por el efecto de estas medicinas o por la evolución normal de mi problema, vine a sentir que sufría de menos desbalances y que estos eran más suaves o que si trataba de desbalancearme volvía fácilmente a un estado equilibrado.

Entre la información que se encuentra en internet existe una con una tendencia llamada antipsiquiatría la cual está en contra de la forma de ver y de como tratar los problemas mentales que aplica la psiquiatría, en esta tendencia se pueden encontrar críticas con un buen sustento argumentativo, como también en esta tendencia se encuentra una negación completa de los problemas mentales y de la visión científica de la medicina, donde en algunos casos se va hacia el otro extremo negando los avances científicos de la humanidad y buscando un retorno a un pasado donde las situaciones se manejaban con base en conceptos religiosos, a pesar de criticar mostrando casos concretos donde se ha manejado mal la situación de los pacientes afectados con problemas mentales, la solución que plantean considero no ayuda mucho pues predican que se debe cambiar lo que ellos denominan una manipulación moderna por parte de la psiquiatría, por una manipulación basada en preceptos de fe, lo que tampoco es una solución razonable a mi modo de ver.

Hace ya varios años he ido mutando en mi forma de ver la situación respecto a mi problema mental, me he acercado a una visión de ciertos psiquiatras que plantean que se ha hecho un desarrollo interesante en el manejo de los problemas mentales, pero que ha habido un mal manejo en la mayoría de las situaciones de las personas que sufren problemas mentales, no por falta de recursos científicos, si no por un uso desmedido y descontrolado de sustancias que afectan el funcionamiento mental, que en casos concretos pueden ser de ayuda, pero que se están usando para situaciones que pueden considerarse actuaciones normales de las personas pero que se han catalogado mal como enfermedades mentales y en vez de ser herramientas que ayuden a solucionar problemas mentales se han convertido en sustancias que le están provocando daños a muchas personas que realmente no requieren de este tipo de sustancias.

En la forma como me he sentido en el avance de mi vida aquí en este mundo siento a veces que los medicamentos que he tomado me han ayudado ya que han hecho revertir sentimientos que he considerado anormales, pero también he sentido que he podido ser una víctima de la psiquiatría y que he tomado fuertes sustancias para afectar mi mente y que pudieron hacerme daño.

En este momento estoy en un dilema, siento que mi situación es buena, que he podido sobrevivir a un entorno negativo a pesar que sufro de un trastorno mental que sé que sufro y que para mí es real, pero he sido engañado por la psiquiatría moderna de corte mercantilista, he encontrado que de pronto los medicamentos pueden ayudar a tratar ciertos trastornos, pero que no existe un buen desarrollo científico al respecto y no se está avanzando, pues los esfuerzos se están canalizando sobre falsas situaciones, porque lo que se quiere es ganar dinero, mantener una industria que se basa crear y curar falsas enfermedades, donde los realmente enfermos no importan, pues constituyen una minoría dentro del nicho de mercado actual por lo que no representan posibilidades de negocios lucrativos.

Dentro de las conclusiones que he podido sacar entre lo que he sentido y lo que he encontrado en muchos de los planteamientos de psiquiatras que pienso son de corte humano, es que para problemas mentales como los que me afectan existe una forma de atacarlos que puede ser un manejo farmacológico para los estados extremos y cuya utilidad no está demostrada para prevenir nuevas crisis, las cuales lo más probable es que se sigan presentando se tome o no medicamentos, que para el manejo del día a día de estos trastornos lo más probable es que sea más dañino tomar medicamentos, que puede ayudar más tener un buen entorno y unas condiciones sociales y familiares positivas, que los trastornos seguirán su curso pudiendo empeorar o mejorar, pero en este momento no se tiene un protocolo médico comprobado, para controlar realmente la situación, aunque se afirme por muchos lo contrario.

Pienso que el hecho de que no esté perdido para este mundo, no se debe a los medicamentos que he tomado, que de pronto me han dado alivio en situaciones extremas, sino a que he podido contar con personas que me acompañan y que han sido mi apoyo, que han podido seguir conmigo a pesar que he actuado de forma anormal y que les he afectado, también que afortunadamente el curso de mi trastorno no ha sido tan grave que no me han llevado a convertirme en una persona con unas capacidades mentales fuertemente disminuidas, por lo que puedo comportarme y estar en esta sociedad como una persona que se considera normal o promedio, aunque para algunos soy un tipo raro.

Sea que tenga trastorno bipolar u otra condición, he logrado sobrevivir a esta durante 50 años porque parece que uno nace con ciertas características y las puede modificar o modular pero no eliminar y son parte de la forma de ser de uno como persona.

viernes, 24 de febrero de 2017

Sobre el suicidio de Robin Williams (un bipolar famoso) 11 de agosto de 2014, Paradise Cay, California, Estados Unidos



En días pasados, publiqué un post sobre el suicidio de Robin Williams, en el analizaba el por qué una persona que lo tenía como se dice todo, decide por su propia mano dejar este mundo.1.

De Robin Williams se decía que tenía el don bipolar y había estado últimamente deprimido, encontré una foto de él de hace pocos días antes de su muerte, donde se le puede notar su depresión:

Una foto de Robin Williams en sus últimos días

Al parecer no le sirvió ser exitoso, tener fama, dinero, compañeros, al parecer una familia y amigos que lo rodeaban y apoyaban, para mi forma de ver la situación, tenía un problema mental tan grave que finalmente lo llevó a tomar esta decisión.

Se ha dicho que durante un tiempo fue adicto al alcohol y las drogas, pero, según lo dijo él mismo: Estaba controlado últimamente, aunque, algunos medios periodísticos dicen que había recaído en la adicción al alcohol y de pronto a otros psicoactivos.

Se barajan muchas posibilidades de las causas que desencadenaron el hecho de que Robin Williams haya llegado al suicidio, que van desde las que muestran los medios sensacionalistas que afirman que se debió que había recaído en el alcohol y las drogas, cosa que él negaba al declararse sobrio últimamente, donde ademas se enfocan mas en la forma como se quito la vida, describiendo las situaciones macabras que conllevaron físicamente a su muerte, que en un análisis mas humano de las causas de su suicidio.


Segun investigaciones forenses y con base en lo que su familia investigó al respecto, principalmente su última esposa, se encontró que desde poco antes de su muerte Robin venia presentando sintomas de problemas neurológicos y fisicos, que con el analisis forense de su cerebro se determinó que sufría de la terrible enfermedad: Demencia con Cuerpos de Lewy, una enfermedad neurodegenerativa y progresiva. 

Poco más de un año después de la muerte de Robin, su esposa habló por primera vez del suicidio del actor y confesó que la demencia que Williams padecía no le habría permitido vivir más de tres años: “Con suerte, Robin habría vivido tres años más, y habrían sido años muy duros que probablemente tendría que pasar recluido" al respecto publicó la carta donde explica la causa mas probable que llevó a Robin a tomar la decisión del suicidio y es que el artista no quería convertirse en una carga para las personas allegadas porque además de sentir fuertes depresiones, presentía que perdería la razón en los próximos días, ya que tenía síntomas similares al mal de Parkinson, como también sentía que se desconectaba de la realidad por momentos.

Según comentó su esposa "Hemos tenido una respuesta. Mi corazón se llenó de esperanza. Pero de alguna manera sabía que Robin no se lo creía. Robin estaba perdiendo la cabeza y él era consciente de ello”.

Sea como fuese la muerte de este famoso probablemente se debió a los problemas mentales que sufría, sin embargo, se puede decir que esta persona vivió plenamente ya que tuvo todo lo que cualquiera podría desear, el hecho de morir por suicidio fue un hecho más que le ayudó a ganar resonancia ante los demás y acrecentar mas su fama, porque de no haber sido así, sus días finales habrían sido los de un viejo afectado por demencia el cual se habría deteriorado día tras día, hasta el momento final, lo cual no habría sido una noticia tan mencionada.

1. Post donde sin la información de la autopsia se analiza porque decidió suicidarse Robin Williams.  http://unbipolarmas.blogspot.com.co/2014/08/muere-el-actor-robin-williams-los-63.html
2. Carta enviada por la viuda de Robin Williamns a la revista Neurology http://www.neurology.org/content/87/13/1308.full

lunes, 23 de enero de 2017

Video: El mito de la cura química, por la Dra Joanna Moncrieff

https://www.youtube.com/watch?v=Xw0V0994x7g

En el video que se enlaza se muestra la presentación del libro Hablando Claro de la Dra Moncrieff en España, donde se muestra una visión poco aceptada por la psiquiatría moderna sobre como funcionan los psicofármacos, básicamente muestra el siguiente modelo que ella definió respecto a como funcionan dichos medicamentos:


Los psicofármacos se prescriben con frecuencia para las personas con problemas emocionales y de comportamiento - problemas que actualmente etiquetan como 'depresión' 'esquizofrenia' ', el trastorno bipolar "y" TDAH ".  Al tratar de comprender plenamente lo que estos medicamentos en realidad hacen a la gente, he formulado dos "modelos" diferentes de la acción del fármaco: El modelo “centrado en la enfermedad ", y el modelo' centrado en la medicación'. El modelo centrado en la enfermedad sugiere que los fármacos psiquiátricos funcionan porque invierten, o parcialmente revierten la enfermedad o anomalía que da lugar a los síntomas, de un trastorno psiquiátrico en particular.  Así 'los antipsicóticos' se cree que ayudan a contrarrestar las alteraciones biológicas que producen los síntomas de la psicosis o la esquizofrenia, como se cree que "los antidepresivos" actúan sobre los mecanismos biológicos que producen los síntomas de depresión y se cree que 'los ansiolíticos actúan sobre la base biológica de la ansiedad. 'Los estabilizadores del humor' se piensa corrigen el proceso patológico que da lugar a la condición de la depresión maníaca (trastorno bipolar) o, como a veces se afirma, a la variabilidad del estado de ánimo en general.

El modelo centrado en la enfermedad es tomado de la medicina general y presenta las drogas a través del prisma de la enfermedad, trastorno o constelación de síntomas, que se cree que los medicamentos pueden tratar. De acuerdo con este punto de vista, los medicamentos tienen sus efectos en un sistema nervioso enfermo o anormal. Los efectos principales de los fármacos los ejercen sobre el proceso de la enfermedad. Todos los demás efectos son de interés secundario y se les conoce como 'efectos secundarios'. Un ejemplo de la medicina, que se cita a menudo por los psiquiatras en un esfuerzo para forzar el modelo centrado en la corrección de la enfermedad, es el uso de la insulina en la diabetes. Mediante la sustitución de alimentación defectuosa del cuerpo de la hormona insulina, el tratamiento con insulina de reemplazo ayuda a mover el cuerpo hacia un estado más normal. Sin embargo, incluso los tratamientos sintomáticos como analgésicos actúan de una manera centrada en la enfermedad, ya que producen sus efectos por contrarrestar algunos de los procesos fisiológicos que producen dolor.

En contraste, el modelo 'centrado en el fármaco' sugiere que, lejos de la corrección de un estado anormal, como el modelo de la enfermedad sugiere, los medicamentos psiquiátricos inducen un estado anormal o alterado. Las drogas psiquiátricas son sustancias psicoactivas, como el alcohol y la heroína. Las sustancias psicoactivas modifican la forma en que funciona el cerebro y de esta manera producen alteraciones en el pensamiento, el sentimiento y la conducta. Las drogas psicoactivas ejercen sus efectos en cualquier persona que los tome, independientemente de si tienen o no una condición mental. Las diferentes sustancias psicoactivas producen diferentes efectos, sin embargo. El modelo centrado en drogas sugiere que los efectos psicoactivos producidas por algunos fármacos pueden ser terapéuticamente útiles en algunas situaciones. Ellos no hacen esto en la forma en que el modelo centrado en la enfermedad sugiere al normalizar la función cerebral. Lo hacen mediante la creación de un estado cerebral anormal o alterado que suprime o sustituye las manifestaciones de problemas mentales y de comportamiento.

Modelos alternativos de Acción de Drogas
Modelo centrado en la corrección de la enfermedad
Modelo centrado en efecto de las drogas
Las drogas ayudan a corregir un estado anormal del cerebro
Las drogas crean un estado anormal del cerebro
Drogas como tratamientos de la enfermedad
Las drogas psiquiátricas son como las drogas psicoactivas
Los efectos terapéuticos de los fármacos derivados de sus efectos en un proceso de la enfermedad subyacente
Los efectos terapéuticos se derivan del impacto del estado inducido de las drogas en los problemas de conducta y emocionales
Paradigma: insulina para la diabetes
Paradigma: de alcohol para la ansiedad social

Un ejemplo aceptado del modelo drogas centrada es los beneficios propuestos de alcohol en las personas que sufren de fobia social o ansiedad social. El alcohol ayuda a reducir la ansiedad social no porque corrige un desequilibrio bioquímico subyacente, sino porque las características de la intoxicación por alcohol inducida, incluyen la relajación y desinhibición. Es el estado superpuesto de intoxicación el que ayuda, no los efectos de la droga en un mecanismo de la enfermedad.

Otro ejemplo interesante es el uso de analgésicos opiáceos, como la morfina. Los opiáceos ejercen un efecto directo 'centrado en la enfermedad "al disminuir la conducción de los mensajes de los nervios del dolor, pero también tienen efectos psicoactivos bien reconocidos. Inducen un estado alterado característico en el que las personas se vuelven emocionalmente distantes o indiferentes, a veces esto se conoce como "anestesia emocional". Las personas que han tomado opiáceos para el dolor a menudo dicen que todavía tienen un poco de dolor, pero no se preocupan más. Este es un efecto 'centrado en las drogas "en la medida en que demuestra la superposición de la experiencia del dolor por una alteración inducida por drogas en la experiencia emocional.


Cuando los medicamentos psiquiátricos modernos se introdujeron en la década de 1950, fueron entendidas de acuerdo con un modelo centrado en las drogas. Los antipsicóticos, por ejemplo, que luego fueron conocidos como "los principales tranquilizantes", eran considerados como un tipo especial de sedante. Se cree que tienen propiedades que les hizo singularmente útiles en situaciones como un episodio psicótico agudo, ya que podrían frenar el pensamiento y amortiguar la emoción, sin dormir, simplemente inducir, pero no fueron considerados como un tratamiento de metas de la enfermedad. Por la década de 1970, sin embargo, este punto de vista fue eclipsado y el modelo centrado en la corrección de la enfermedad por acción del fármaco se convirtió en dominante. De acuerdo con las drogas psiquiátricas eran considerados como los tratamientos específicos que trabajaron por la orientación de una enfermedad subyacente o anormalidad. El cambio se demuestra más claramente en la manera en que las drogas se nombraron y clasificaron. Antes del año 1950 las drogas se clasificaban de acuerdo a la naturaleza de los efectos psicoactivos que producían. Los medicamentos existentes fueron crudamente clasificados de acuerdo con sus efectos como sedantes o estimulantes sobre el sistema nervioso. Después de la década de 1950, sin embargo, las drogas se nombraron y clasificaron según la enfermedad o trastorno que se cree tratan: Antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos, por ejemplo.

El ascenso del modelo centrado en la corrección de la enfermedad por acción del fármaco, no se produjo debido a la abrumadora evidencia de la superioridad y la verdad del modelo centrado en la enfermedad. No había entonces, y no es ahora, pruebas convincentes de que cualquier clase de fármacos psiquiátricos tiene una acción centrada o enfermedad específica de la enfermedad. Ni siquiera hubo ningún debate real acerca de las teorías alternativas de la acción del fármaco. El modelo de la enfermedad centrada simplemente se hizo cargo y la visión del modelo centrado en las drogas, simplemente se desvaneció. La gente se olvidó que alguna vez hubo otra forma de entender cómo las drogas psiquiátricas podrían funcionar.


Mi trabajo se ha centrado en la rehabilitación de la visión del modelo centrado en la acción del fármaco, porque creo que es la forma correcta de entender que están haciendo los medicamentos que utilizamos actualmente, cuando se toman por personas diagnosticadas con problemas mentales. El modelo centrado en las drogas exige una comprensión más completa de la gama total de efectos que las drogas producen y se inicia desde el punto de vista de que todas las drogas son sustancias químicas extrañas que necesariamente cambian la forma en que el cuerpo normalmente funciona. El modelo centrado en las drogas enfoca nuestra atención en el impacto que tienen las drogas en el cuerpo y el cerebro, y en todas las posibles consecuencias que las alteraciones inducidas por fármacos pueden tener sobre cómo las personas piensan, sienten y se comportan. Es un punto de partida necesario para el uso sensato, prudente y seguro de los medicamentos en los servicios de salud mental.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Neurolépticos: banalidad de su prescripción (por Javier Romero Cuesta, vía AMSM)

Hoy deseo repostear un articulo técnico de uno de los blogs que sigo y que tengo enlazados en este blog, corresponde a un artículo sobre los neurolépticos que en jerga comun significa calmantes.

dicho articulo lo pueden encontrar en la siguiente direccion electrónica: http://postpsiquiatria.blogspot.com.co/2016/12/neurolepticos-banalidad-de-su.html

El artículo habla principalmente sobre los calmantes (técnicamente denominados neurolépticos); en este artículo escrito por un psiquiatra con mucha experiencia dice en un lenguaje muy tecnico que: "a nivel clínico nos encontramos con fármacos efectivos a nivel sintomático a corto plazo y posiblemente perjudiciales de manera mantenida", que traducido al lenguaje cotidiano quiere decir que los calmantes son efectivos para controlar a personas que parecen locas, o que están actuando raro, y son efectivos en los primeros momentos, pero que no son buenos a largo plazo

También dice: "Con el problema añadido de no tener parámetros concretos que diferencien una recaída de un síndrome de discontinuidad" Traduciendo a lenguaje vulgar dice que no se tiene como diferenciar si una persona que viene tomando calmantes cuando los deja les da una crisis del problema mental o tienen un sindrome de abstinencia por la falta del calmante.

a continuación presento el artículo completo:

"Como sin duda imaginarán, la psiquiatría es, por supuesto, política, como señaló Moncrieff o Munárriz en el último editorial de la Revista de la AEN, con lo cual no deja de haber cierta relación entre la necesidad de llegar a la gente a la que se dice querer defender y expresarse de la forma más cercana posible para ser escuchado y entendido. Lo que no quiere decir, por supuesto, perder nada de complejidad en el discurso, pero sí no añadir dificultades adicionales. En fin, que el blog ha cambiado, que ya era hora. Todas las entradas siguen ahí y todos los enlaces laterales también, pero esperamos que todo se lea mejor. En última instancia, si hacemos esto es para ser leídos, para hacer llegar nuestras opiniones y los hechos que conocemos y, tal vez o tal vez no, contribuir a provocar un cambio. No de otra cosa va todo esto.

Entrando ya en el tema que nos ocupa hoy, en el siempre imprescindible blog de la Asociación Madrileña de Salud Mental leímos hace poco una excelente revisión sobre los neurolépticos (mal llamados antipsicóticos) y los problemas que llevan aparejados. Creemos que es una excelente síntesis de un tema que está de plena actualidad. Se acumulan cada vez más los estudios que cuestionan tanto eficacia como seguridad de estos fármacos, que hasta hace no mucho considerábamos indudables. Y tengamos en cuenta además que son prescritos muchas veces fuera de las indicaciones aprobadas, con lo que eso supone. Su autor es Javier Romero Cuesta, psiquiatra.
RESUMEN
Tras décadas en las que el tratamiento para las personas con trastornos psicóticos ha estado basado en el uso de neurolépticos en detrimento de los abordajes psicoterapéuticos, nos encontramos recientemente con interrogantes tanto sobre la efectividad de estos fármacos como también sobre su seguridad, hasta el punto de poder tener influencia negativa en la evolución del proceso psicótico con el uso de los mismos.
En este estudio se realiza una revisión narrativa de dos importantes efectos secundarios que producen estos fármacos y que pueden estar detrás de esta posible iatrogenia; el síndrome de discontinuidad y la pérdida de sustancia cerebral. Los resultado, aún escasos, son preocupantes en cuanto al daño que pueden estar ocasionando con su uso continuado y hacen pensar en la necesidad de cambios en el abordaje de los trastornos psicóticos donde los neurolépticos no sean el eje de los mismos, recuperando abordajes más relacionales. Estos resultados colocan a los clínicos en su relación con pacientes medicados en una situación de conflicto. Conflicto que tendremos que afrontar desde una perspectiva ética en el marco de la relación clínica, deliberando conjuntamente con los pacientes. Sin olvidar los aspectos éticos de la organización que deben hacer plantearse a nuestras instituciones el modelo de atención a los pacientes que sufren trastornos psicóticos.

INTRODUCCIÓN
En la evolución del tratamiento de la esquizofrenia siempre se ha considerado un antes y un después de la aparición de los neurolépticos, comparándose su aparición a la introducción de la penicilina (1). La utilización de los neurolépticos ha sido y es en nuestro entorno la base del tratamiento de la esquizofrenia y otras psicosis siendo poco cuestionada su utilización. En la década de los 50-60 los neurolépticos demostraron su eficacia a nivel sintomático lo que permitió la salida de muchos pacientes de las instituciones. Aunque posiblemente se han minusvalorado otros factores que también pudieron influir en la desinstitucionalización, como medidas psicosociales, de rehabilitación y psicoterapéuticas que se fueron incorporando (2) (3). En los 70-80 la preocupación pasó a estar más centrada en la evitación de recaídas lo que llevó a implantar recomendaciones de tratamiento a largo plazo. Todavía hoy es fácil encontrar pacientes a los que se les recomendó que mantuvieran la medicación “de por vida a raíz de un solo episodios psicótico”. Ya en los 90, como medida para influir en el curso de la enfermedad, la atención se localizó en la disminución del tiempo de la psicosis no tratada como un tiempo crítico que podía inducir cambios irreversibles si no se actuaba antes (4) (5).
Con el uso generalizado de los neurolépticos también comenzaron a aparecen efectos secundarios, algunos muy invalidantes como las discinesias tardías. Con la particularidad que al retirar la medicación causante se producía un empeoramiento que volvía a mejorar retomándola de nuevo (6) (7).
Para evitar los efectos secundarios se intentó retirar, en general de manera brusca, la medicación, mediante la identificación de pródromos para un reinicio rápido de la misma. Este tratamiento intermitente cuando se comparó con el tratamiento de mantenimiento dio peores resultados en cuanto a la prevención de las descompensaciones y hospitalizaciones (8) (9) (10). Pero es interesante señalar dos cuestiones que no se tuvieron en cuenta. La primera, en el caso de pacientes con un primer episodio el tratamiento intermitente era más favorable que el de mantenimiento (11). La segunda cuestión era que la mayor frecuencia de recaídas se producía en aquéllos que tenían dosis previas más altas de neurolépticos (6) (7). Al pasar estas dos cuestiones desapercibidas, ganó peso la idea que la retirada del tratamiento para pasar a intermitente tenía más porcentaje de recaídas y hospitalizaciones.

SÍNDROME DE DISCONTINUIDAD vs RECAIDA
Aún habiendo hecho posible el alta de muchos pacientes hospitalizados y contribuido a acortar la estancia, el tratamiento con neurolépticos también se ha asociado a un aumento de las readmisiones que se ha relacionado, al menos parcialmente, con problemas de discontinuidad.
A finales de los 70 Chouinard (12) (13) publicó un artículo donde hizo un paralelismo entre la fisiopatología de las discinesias tardías y la aparición de síntomas psicóticos tras la retirada de los neurolépticos. Ambos eventos, las discinesias y las reaparición de los síntomas, estarían causados por una hipersensibilidad dopaminérgica en la regíón neoestriada para las discinesias y mesolímbica para lo que llama el autor psicosis por hipersensibilidad.
Otras observaciones que apoyan esta hipótesis de iatrogenia las encontramos en la aparición de síntomas psicóticos en pacientes sin antecedentes psiquiátricos cuando se le retiraba metoclopramida (14). También se observó algo similar en pacientes con trastorno bipolar que al retirar el neuroléptico aparecía una sintomatología paranoica que no habían tenido antes (15) (16).
Al no tratarse de un síndrome de abstinencia al uso tenemos dificultades para concretar este fenómeno. En la literatura lo podemos encontrar también como síndrome de estrés farmacológico que se caracterizaría por una aparición de síntomas no inmediatos tras la retirada, al mismo tiempo que aparecen cambios estructurales por la acción prolongada del fármaco los cuales persistirían a pesar de la retirada de éste. Esta dificultad de concreción del síndrome ha contribuido a su vez a sobreestimar el efecto del fármaco, al interpretar la sintomatología como recaída por haber retirado el mismo (17).
En la presentación de este fenómeno de discontinuidad parecen influir:
1- Dosis de neurolépticos. A mayor dosis de neurolépticos mayor frecuencia de presentación (6) (7).
2- Gradualidad en la retirada. En un metaanálisis donde se compara una retirada gradual de tres semanas, con una retirada abrupta, encuentran unas diferencias de 32% de recaída frente a 65% en la retirada abrupta (18). La gradualidad podría ser un elemento tan fundamental que incluso las tres semanas de este estudio no se puedan considerar hoy día un tiempo lento de retirada.
3- Tiempo de tratamiento. La acción prolongada de neurolépticos provoca cambios estructurales a nivel de receptores dopaminérgicos. Una persona con años de tratamiento posiblemente no precisará el mismo ritmo de retirada que otra con pocos meses (19). La reversibilidad de estos cambios estructurales es una incógnita.
Hay datos recientes sobre la fisiopatología de la esquizofrenia que pueden aportar más luz a esta cuestión de la discontinuidad. Desde el principio la fisiopatología de la esquizofrenia ha estado centrada en la dopamina al observarse la aparición de síntomas psicóticos al administrar sustancias dopaminérgicas como las anfetaminas en controles sanos. Esta hipótesis hiperdopaminérgica se modificó al observar que pacientes con predominio de síntomas negativos no presentaban este incremento dopaminérgico, lo que hizo pensar en un exceso de dopamina subcortical que estaría ligado a la presencia de síntomas positivos y una hipodopaminergia frontal responsable de los síntomas negativos (20) (21).
En un reciente metanálisis de estudios de imágenes se describen pruebas consistentes de disfunción presináptica en la esquizofrenia sin que haya regulación al alza de receptores (20). Al actuar los neurolépticos bloqueando los receptores a nivel postsináptico estaríamos empeorando esta hiperdopaminergia presináptica. Al mismo tiempo a nivel postsináptico, la neurona responde al bloqueo farmacológico generando más receptores (22) (23). Podemos entonces comprender que al retirar bruscamente el neuroléptico estamos abriendo un puente de comunicación dopaminérgica intensa y puedan aparecer síntomas psicóticos propios de un síndrome de discontinuidad. Con estos hallazgos se demuestra que estamos farmacológicamente actuando en un lugar inadecuado, al mismo tiempo que se da un mayor peso a la hipótesis de la discontinuidad (20) (24).

REMISION / RECUPERACIÓN
La existencia de este síndrome da un giro copernicano a los estudios realizados hasta ahora, pues tenemos que considerar que la retirada brusca para pasar a placebo, que es la metodología habitual en los ensayos de neurolépticos, no es igual a comparar con un grupo de no tratamiento (25). Si el concepto de recaída está en cuestión, lo mismo ocurre con el de remisión. Generalmente utilizamos éste para hablar de pacientes cuya sintomatología positiva ha disminuido a niveles considerados leves o inferiores y en presencia de síntomas negativos que no sean moderados (26) (27) (28) (29).
Pero ni el concepto de recaída ni el de remisión prestan atención al elemento de funcionalidad, concepto mas interesante en nuestro quehacer clínico diario que contempla un nivel adecuado de funcionamiento vocacional y social y que está más en relación con la idea de recuperación. El creciente interés en la recuperación funcional está permitiendo ahora observar la falta de interrelación entre recuperación y la remisión sintomática. En estudios observaciones a largo plazo tenemos recientes datos que sugieren que un tratamiento farmacológico prolongado podría tener un impacto positivo en la remisión de los síntomas y paradójicamente adverso a nivel del funcionamiento social (30) (31).
No es ésta una cuestión totalmente nueva, ya en 1990 se realizó un estudio de seguimiento de dos años de duración comparando placebo y fármaco en el que se encontraron más recaídas en el grupo placebo, y a pesar de ello, mejor funcionalidad (32). 
En otro estudio de seguimiento de siete años (32), continuación de un ensayo aleatorizado, realizado en pacientes con un primer episodio de psicosis a los que se le retiró de manera gradual la medicación, se observó hasta los dos años una mayor tasa de recaída en el grupo de retirada. A partir del tercer año los datos de recaída se igualaron y al final del estudio, se observó que no había diferencia a nivel sintomático entre los grupos y un mejor funcionamiento en el grupo de retirada comparado con el grupo de mantenimiento del tratamiento. La estrategia de reducción / discontinuación tuvo una recuperación funcional del 46,2% vs 19,6% en el grupo de mantenimiento (33).
En un estudio más reciente con un seguimiento de 20 años aparecen resultados similares. De los 139 pacientes incorporados al estudio se encontró un 5% de recuperación en aquéllos que siguieron tratamiento con neurolépticos y un 40% en los pacientes que no siguieron tratamiento (34).
Estos trabajos sobre la recuperación y su relación con el uso limitado de neurolépticos son aún escasos y necesitan replicación. Pero nos llevan al otro efecto secundario objeto de estudio de este trabajo que es la asociación entre la toma de neurolépticos y el daño cerebral.

NEUROLÉPTICOS Y DAÑO CEREBRAL
No tenemos un tratamiento eficaz para los llamados síntomas negativos y es aceptado que el uso de neurolépticos puede producir efectos secundarios a nivel cognitivo (35). Los datos sobre el uso de neurolépticos y su relación, a dosis y, posiblemente, tiempo dependiente, con el daño cerebral comienzan a ser preocupantes, hasta el punto de considerar a los neurolépticos como una variable confusora en la evolución de la enfermedad (36).
Tras los resultados del estudio de ensayos de efectividad de los antipsicóticos “CATIE” (37) donde no se encontraron diferencias significativas entre los neurolépticos en general, se siguió una línea de investigación basada en el posible efecto neuroprotector de los atípicos a diferencia de los típicos (38) (39) (40). Esta hipótesis se basaba en los hallazgos de lesión cerebral junto a niveles bajos del factor neurotrófico (BDNF) que se detectaban en los pacientes con esquizofrenia no medicados y la posible reversión de dichos niveles con el uso de neurolépticos atípicos (41) (42) (43) (44) (45) (46) (47). Recientes estudios sin embargo parecen no sustentar esta hipótesis neuroprotectora (48) (49) (50). Un estudio de seguimiento de pacientes con inicio reciente de esquizofrenia, mediante resonancia magnética, encontró una progresión de lesiones, reducción de sustancia blanca a nivel frontal e incremento del volumen al mismo nivel, sin que los neurolépticos consiguieran reducir estas lesiones. Hallazgos que fueron mayores en los pacientes con peor evolución (51). Los estudios se hicieron tomando como grupo control a personas que no padecían enfermedad psiquiátrica alguna. Metodología que no permite discriminar un posible efecto de los fármacos en la lesión.
El efecto lesivo de los neurolépticos sobre el tejido cerebral comenzó a valorarse en estudios con macacos que permitieron observar una pérdida significativa de sustancia cerebral tras una exposición de alrededor de dos años a neurolépticos (52).
Ho y Andreasen siguieron estudiando las variables que podían influir en los cambios observados a nivel cerebral. Estudiaron 4 potenciales predictores: duración de la enfermedad, tratamiento neuroléptico, gravedad de la enfermedad y abuso de sustancias. De manera prospectiva siguieron a 211 pacientes con diagnostico de esquizofrenia durante 7 y 14 años con resonancia magnética de alta resolución (53). La conclusión a la que llegaron es que existe una relación entre el uso de neurolépticos y la disminución de la sustancia gris y de la sustancia blanca, con aumento de los ganglios basales de manera dosis dependiente. Ante estos hallazgos los autores recomiendan una cuidadosa valoración del beneficio-riesgo en el uso de estos fármacos. Debiendo revisarse tanto las dosis como la duración del tratamiento, así como considerar el uso fuera de indicación de estos fármacos.
Hay que señalar que este concluyente estudio se publicó años después, en 2011, pues los resultados no fueron dados a conocer de una manera paternalista por los autores hasta años después por el miedo a un abandono del tratamiento por parte de los pacientes (54).
A pesar de que los datos parecen bastante relevantes como para cuestionar el uso de estos fármacos, los defensores de utilización de los mismos emplean el argumento de que una asociación en los estudios no necesariamente implica una relación de causalidad (55). Al mismo tiempo refieren que no es tan peligroso este efecto, por un lado porque la propia enfermedad lo produce y por otro porque otros fármacos de reconocida efectividad como la levodopa en Parkinson, o la difenilhidantoína en la epilepsia también producen efectos secundarios similares (56) (57) (58) (59).

DISCUSIÓN: ¿QUÉ DEBEMOS HACER?
A nivel clínico nos encontramos con fármacos efectivos a nivel sintomático a corto plazo y posiblemente perjudiciales de manera mantenida. Con el problema añadido de no tener parámetros concretos que diferencien una recaída de un síndrome de discontinuidad.
Con todo lo visto lo primero a señalar es que estos fármacos no deberían utilizarse fuera de indicación y menos en poblaciones tan vulnerable como son los ancianos, los niños y las personas con discapacidad intelectual.
En el caso de la esquizofrenia y otras psicosis, a la hora de abordar como manejamos esta medicación se nos plantean, de manera genérica, dos escenarios diferentes: Pacientes en un primer episodio o sin tratamiento previo y pacientes estables en tratamiento prolongado con neurolépticos.
1.- Pacientes en su primer episodio o en situación de descompensación psicótica sin tratamiento actual con neurolépticos:
1.1 Tener en cuenta que entre un 20-26% de personas diagnosticadas de esquizofrenia tienen una buena evolución (60) (61), y que un 20% de las personas diagnosticadas de esquizofrenia tendrán sólo un episodio (62). Necesitamos un mayor esfuerzo para poder identificar mejor a este grupo y recuperar la esperanza de que puede haber una buena evolución independientemente del uso de neurolépticos.(63) (64) (65) (66) (67) (68) (69).
1.2. Mientras no tengamos otros fármacos mejores, los neurolépticos no deberían ser el eje central del abordaje terapéutico Estamos obligados a considerar otras alternativas terapéuticas no farmacológicas (70).
1.3 En pacientes que comienzan tratamiento con neurolépticos debemos plantear una hoja de ruta considerando, dentro de la incertidumbre, tiempo y gradualidad de la retirada. Evidentemente sin plantear “tratamiento de por vida” en ningún caso.
1.4. Monitorización estrecha y un balance continuado entre riesgos y beneficios.
1.5 Dosis bajas de neurolépticos. La dosis terapéuticas parecen ser mucho más bajas que las que suelen utilizarse habitualmente y con mejores resultados (71) (72). Los estudios de ocupación de receptores apoyan que esta sea la línea de actuación desde el inicio (73). Un estudio en primeros episodios psicóticos determinó que una dosis de 1 mg de haloperidol mantenida durante 4 semanas fue útil para el 55 % de los pacientes y solo el 20% requirieron subir a 3 o 4 mg (74). Conociendo esto, cabe reconsiderar el uso que estamos haciendo de los neurolépticos en su utilización más como tranquilizantes que por el efecto antipsicótico lo que está ocasionando un exceso de medicación con el impacto negativo consiguiente (75). Siguiendo criterios de ocupación de receptores posiblemente podríamos utilizar los fármacos de manera más espaciada (76) (77) (78).
1.6 Hay acuerdo en la literatura en cuanto a la utilización de dosis bajas, pero tenemos mayor incertidumbre cuando hablamos del tiempo que debemos mantener esta medicación.
A pesar de haber pasado más de 50 años de la utilización de estos fármacos es sorprendente los pocos trabajos sobre eficacia en las primeros episodios. Y escasos y poco concluyentes a la hora de apoyar las recomendaciones de tratamiento prolongado. Existe un número pequeño de ensayos aleatorizados controlados con placebo que midan eficacia en el periodo inicial de la enfermedad. Una reciente revisión de la Cochrane Library plantea que la recomendación de las guías de mantener el tratamiento durante 6 a 24 meses no está sustentada con suficientes pruebas, puesto que proceden de estudios de pacientes con múltiples episodios anteriores (79). Necesitamos más estudios que comparen el uso de neurolépticos con otros tratamientos no farmacológicos. Curiosamente hay una preocupación cada vez mayor entre los investigadores al observar que la respuesta positiva al placebo está siendo cada vez mayor en estudios comparando con antipsicóticos. Datos que son interpretados más con preocupación, centrándose en el placebo, que con un espíritu crítico en los neurolépticos (80) (81).
2.- Pacientes estables en tratamiento prolongado con neurolépticos:
Al no tener predictores pronósticos adecuados y considerar que los neurolépticos tienen efecto preventivo (82), las guías clínicas recomiendan mantener la medicación para prevenir recaídas con la excepción de los episodios psicóticos breves (83). Pero la base de este efecto preventivo parte de pacientes en remisión con tratamiento farmacológico a los que se le retira la medicación pasándolos a placebo. Como hemos comentado antes, la creciente evidencia de un síndrome de discontinuidad hace pensar que exista un sesgo importante en los estudios, lo cual nos llevaría a que debe hacerse una revisión de los estudios que comparaban mantenimiento vs retirada de medicación.
Ya la propia NICE recoge el problema de salud con el tratamiento mantenido con neurolépticos refiriéndose al trabajo de Wunderink: “Si se replican, esto debería marcar un importantísimo cambio reduciendo los riesgos en el tratamiento a largo plazo asociado con los neurolépticos“ (84).
2.1 Ética del riesgo: Mientras llegan estos estudios no podemos quedarnos sin cambiar nada bajo la excusa de la incertidumbre. En pacientes que llevan un tratamiento prolongado con buena evolución nos encontramos por un lado, con un evidente riesgo al retirar, incluso de manera gradual, la medicación y por otro con el riesgo de que el mantenimiento pueda ocasionar más probabilidades de daño cerebral. Pero esta situación de incertidumbre no nos exime del deber de informar. Tendremos que analizar conjuntamente con el paciente los beneficios, los riesgos y los miedos. Sin olvidar que el riesgo no lo corremos los profesionales sino los pacientes. Hay dignidad en tomar un riesgo y puede haber una indignidad deshumanizadora en la seguridad (85).
2.2 El consentimiento informado (CI) debería estar más reglado dado los riesgos que conlleva el uso de estos fármacos. Hay que tener en cuenta dos errores en los que podemos caer los profesionales en el manejo de la información que no hay que olvidar es la base del CI: Por un lado ocultar información al paciente como medida de protección, (privilegio terapéutico), que fue lo que hizo Andreasen durante años con los resultados de su estudio. Por otro lado no dar la información correcta o hacer más énfasis en otros aspectos (decisiones silentes) (86). La información es un proceso continuo que se da dentro de un marco relacional asistencial y es más de calidad que de cantidad. Esto nos obliga a los profesionales a adaptarnos al estado intelectual y emocional que tenga la persona en ese momento. No será igual ante un paciente que lleva años estable tomando medicación y con la idea transmitida de tratamiento de por vida, que ante un paciente estable tras un primer episodio. Es trascendental no olvidar el papel de los familiares o cuidadores, pues va a ser difícil plantear la retirada o reducción de la medicación sin contar con su apoyo.
2.3 En caso de que tome la decisión de retirada gradual.
2.3.1 Esta debe hacerse preferiblemente en una etapa de estabilidad y con apoyo familiar y terapéutico estrecho.
2.3.2 No abandono: tras informar adecuadamente al paciente si el deseo de éste es dejar el tratamiento nuestra obligación será respetarlo sin abandonarlo porque creamos que es una decisión equivocada. El abandono por nuestra parte se va a relacionar con más probabilidad, con una retirada brusca de la medicación y por tanto con un mayor riesgo de complicaciones.
2.3.3 Decisiones compartidas: planes de crisis. Hay que ayudar a identificar pródromos de cara a poder elaborar conjuntamente un plan de crisis que se incluya dentro de un modelo más centrado en la recuperación, que tenga en cuenta los valores del propio paciente (87) (88) y cuente con el apoyo de pares (89) (90) (91).
2.3.4 Pautas de reducción: la pauta de reducción debe ser de alrededor del 10% de la dosis total en intervalos de cuatro a seis semanas. Hay que tener en cuenta que a mayor tiempo de tratamiento más lenta debería ser la reducción. En pacientes que han tomado medicación durante más de cinco años el tiempo de retirada debería ser de más de dos años (92).
A nivel institucional estamos obligados a cuestionarnos si no hemos organizado nuestra asistencia en torno al uso de unos fármacos que distan mucho de ser todo lo beneficiosos que pensábamos. ¿Qué pasaría si se confirmara la gravedad de lo visto hasta el punto de tener que retirarlos del mercado? ¿Podemos imaginar en estos momentos en nuestro entorno una práctica clínica sin neurolépticos? El tratamiento de personas con psicosis descansa sobre la medicación casi exclusivamente. Nuestras hospitalizaciones se hacen con ingresos muy cortos, sostenidos por el uso de altas dosis de medicación. A nivel ambulatorio, al carecer de suficientes recursos de apoyo cercanos, es impensable un abordaje sin medicación y también difícil el comienzo con dosis bajas. Todo hace pensar que debemos empezar a reflexionar sobre cambios organizativos de abordaje a los pacientes con psicosis. Cambios que pueden empezar por adecuar las dosis y los tiempos de tratamiento y continuar con la diseminación e implementación de recursos no basados en la medicación.
Vivimos tiempos de crisis en psiquiatría una vez más. Desde el comienzo de nuestra especialidad hemos ido viendo cómo tratamientos han funcionado durante unas décadas para poco a poco ir demostrándose su ineficacia y peligrosidad: la cura de Sakel, la malarioterapia, la lobotomía, los IMAO, los antidepresivos y ahora los antipsicóticos. De esta crisis tenemos que salir no abandonando herramientas científicas, sino fortaleciendo los aspectos éticos de nuestro trabajo que despierte a los profesionales de un letargo que dura décadas producido por la fascinación farmacológica y genere un mayor escepticismo crítico ante los supuestos avances.

BIBLIOGRAFÍA
1) Lopez Muñoz F, Alamo C Cuenca E. Aspectos históricos del descubrimiento y de la introducciónn clínica del clorpromazina; medio siglo de psicofarmacología. Frenia vol II-1-2002
2) Ödegaard, O. Patterns of discharge from Norwegian psychiatric hospitals before and after the introduction of psychotropic drugs. American Journal of Psychiatry, 120, 772–8. 1964. En Assen Jablensky: ”Course and Outcome of Schizophrenia and Their Prediction” New Oxford Textbook of Psychiatry (2 ed.) Edited by Michael Gelder, Nancy Andreasen, Juan Lopez-Ibor, and John Geddes , Oxford University Press, feb 2012
3) Jonsson, S.A.T. and Jonsson, H. Outcome in untreated schizophrenia: a search for symptoms and traits with prognostic meaning in patients admitted to a mental hospital in the preneuroleptic era. Acta Psychiatrica Scandinavica, 85, 313–20. 1992
4) Loebel, A.D., Lieberman, J.A., Alvir, J.M.J., Geisler, S.H., Szymanski, S.R., and Mayerhoff, D.I.). Duration of psychosis and outcome in first-episode schizophrenia. American Journal of Psychiatry, 149, 1183–8. 1992
5) Hoffman, R.E. and McGlashan, T.H. Parallel distributed processing and the emergence of schizophrenic symptoms. Schizophrenia Bulletin, 19, 119–40.45. 1993.
6) Prien R.F. Cole J.O. Belkin N.F. Relapse in Chronic Schizophrenics Following Abrupt Withdrawal of Tranquilizing Medication. British Journal of Psychiatry. 115 (1969): 679-86.
7) Prien R.F. Levine J, Switalski R.W. Discontinuation of Chemotherapy for Chronic Schizophrenics. Hospital and Community Psychiatry 22 (1971): 20-23.
8) Carpenter W.T. 1983 Early Intervention, Time-Limited, Targeted Pharmacotherapy of Schizophrenia . Schizophrenia Bulletin vol9, nº4, 1983 540
9) Carpenter W.T. Continuos versus Targered medication in Schizophrenic outpatients: outcome reults. Am J Psychiatry 147;9, september 1990
10) Pietzcker A., Gaebel W., Kopcke W, Linden M, Muller P, Muller F, Tegeler J. Intermittent versus maintenance neuroleptic long term treatment in schizophrenia 2 year results of a german multicenter study” J Psychiat Res vol 27, nº 4 pp 321-339 1993
11) Gaebel W, Janner M., Frommann N, Pietzker A, Kopcke W, Linden M et al. Firs vs multiple episode schizophrenia two years outcome of intermittent and maintenance medication strategies. Schizophrenia Research 53 2002.
12) Chouinard G, Jones BD, Annable L: Neuroleptic-induced hypersensitivity psychosis. Am J Psychiatry 135:1409-1410 1978
13) Chouinard G. Jones MD. Neuoleptic-Induced supersensitivity Psychosis: clinical and Pharmacologic Characteristics. Am J Psychiatry 137:1 January 1980
14) Lu ML, Pan JJ, Teng HW, Su KP, Shen WW. Metoclopramide-induced supersensitivity psychosis. Ann Pharmacother 2002;36:1387–1390.
15) Witschy JK, Malone GL, Holden LD. Psychosis after neuroleptic withdrawal in a manic-depressive patient. Am J Psychiatry 1984;141:105–106.
16) Steiner W, Laporta M, Chouinard G. Neuroleptic-induced supersensitivity psychosis in patients with bipolar affective disorder. Acta Psychiatr Scand 1990;81:437–440
17) Healy D. Tranter R. Pharmacological stress diathesis syndromes. Journal of Psychopharmacology13(3),1999,287-290
18) Viguera AC, Baldessarini RJ, Hegarty JD, van Kammen DP, Tohen M. Clinical risk following abrupt and gradual withdrawal of maintenance neuroleptic treatment. Arch Gen Psychiatry 1997;54:49–55.
19) Moncrieff J, Leo J. A systematic review of the effects of antipsychotic drugs on brain volume. Psychological Medicine 2010;40:1409–1422.
20) Howes O.D. Kambeitz J.Euitae K. Stahl D. Slifstein M. Abi-Dargham A. Kapur S. The nature of dopamin dysfunction in schizophrenia and what this means for treatment. Arch Gen Psychiatry, 2012, 69 (8) 7767866
21) Howes O.D. Presynaptic Dopaminergic Function: Implications for Understanding Treatment Response in Psychosis. CNS Drugs (2014) 28;649-663
22) Seeman P. All roads to schizophrenia lead to dopamine super- sensitivity and elevated dopamine D2(high) receptors. CNS Neurosci Ther. 2011;17(2):118–32
23) Samaha A. Breakthrough Dopamine Supersensitivity During Ongoing Antipsychotic Treatment Leads to Treatment Failure Over Time”. (http://www.madinamerica.com/wp-content/uploads/2010/04/seeman-copy.pdf) Samaha, A. J Neuroscience 27 (2007):2979-86.
24) Oliver D Howes, Kapur S. The dopamine hypothesis of Schizophrenia; Versio III-The final Common pathway. Schizophrenia Bulletin vol 35 nº 3 pp 549-562 2009
25) Baldessarini Ross J. Neuroleptic withdrawal in schizophrenic patients. Archives of General Psychiatry vol 52 (3), March 1995 pp 189-192
26) Robinson DG, Woerner MG, McMeniman M, Mendelowitz A, Bilder RM. L Symptomatic and functional recovery from a rst episode of schizophrenia or schizoaffective disorder. Am J Psychiatry. 2004;161:473–479.
27) Liberman RP, Kopelowicz A, Ventura J, Gutkind D. Operational criteria and factors related to recovery from schizophrenia. Int Rev Psychiatry. 2002;14:256–272.
28) LibermanRP ,Kopelowicz A.Recovery from schizophrenia:a concept in search of research. Psychiatr Serv. 2005;56:735–742.59
29) Andreasen NC, Carpenter WT Jr, Kane JM, Lasser RA, Marder SR, Weinberger DR. Remission in schizophrenia: proposed criteria and rationale for consensus. Am J Psychiatry. 2005;162:441–449.
30) Moncrieff J Antipsychotic Maintenance Treatment: Time to Rethink? PLoS Med 12(8) (2015): e1001861. doi:10.1371/journal.pmed.1001861
31) Alvarez-Jimenez M, Gleeson JF, Henry LP, Harrigan SM, Harris MG, Killackey E, et al. Road to full recovery: longitudinal relationship between symptomatic remission and psychosocial recovery in first-episode psychosis over 7.5 years. Psychological Medicine (2012), 42, 595–606.
32) Johnstone EC, Macmillan, JF, Frith, CD, Benn Dk Crow TJ, Further investigation of the predictor of outcome following first schizophrenic episodes. British journal of psychiatry, 1990;157:182-189
33) Wunderink L, Nieboer RM, Wiersma D, Sytema S, Nienhuis FJ. Recovery in Remitted First-Episode Psychosis at 7 Years of Follow-up of an Early Dose Reduction/Discontinuation or Maintenance Treatment Strategy: Long-term Follow-up of a 2-Year Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry 2013;70(9);913-920 publication online Jul 3.2013
34) Harrow M, Jobe TH. Does long-term treatment of schizophrenia with antipsychotic medications facilitate recovery? Schizophr Bull. 2013;39(5):962–5.
35) Sakurai H, Bies RR, Stroup ST, Keefe RS, Rajji TK, Suzuki T, Mamo DC, Pollock BG, Watanabe K, Mimura M, Uchida H. Dopamine D2 Receptor Occupancy and Cognition in Schizophrenia: Analysis of the CATIE Data. Schizophr Bull. 39(3): 564-74 (2013)
36) Rosa P.G.P. Zanetti M.V. Duran F.L.S. Santos L.C. Menezes P.R. Scazufca M. Et al . What determines continuing grey matter changes in first-episode schizophrenia and affective psychosis?. Psychological Medicine (2015) 45,817-828
37) Stroup TS, Lieberman JA, McEvoy JP. Effectiveness of Olanzapine, Quetiapine, and Risperidone in patients with chronic schizophrenia after discontinuing Perphenazine: a CATIE study. Am J Psych 2007;164:415–427.
38) Lieberman JA, Tollefson GD, Charles C, et al. Antipsychotic drug effects on brain morphology in first-episode psychosis. Arch Gen Psychiatry. 2005;62:361–370.
39) Joober R, Schmitz N, Malla A, Sengupta S, Karma S. Is olanzapine a brain-sparing medication? Arch Gen Psychiatry. 2006;63:1292.
40) Vita A, De Peri L “The effect of antipsychotic treatment on cerebral structure and function in schizophrenia” International review of psychiatry, August 2007; 19(4); 431-438
41) Steiner J, Sarnyai Z. Westphal S. Gos T. Bernstein H.G. Bogerts B et al: “Protective effects of haloperidol and clozapine on energy-deprived OLN-93 oligodendrocytes” Eur Arch Psychiatry Clin Neurosci (2011) 261:477–482
42) Nasrallah HA. Impaired neuroplasticity in schizophrenia and the neuro-regenerative effects of atypical antipsychotics. Medscape Psychiatry. http://www.medscape.org/viewarticle/569521. Published January 31, 2008. Accessed November 10, 2015.
43) Nasrallah HA. Haloperidol clearly is neurotoxic. Should it be banned? Current Psychiatry. 2012;12(7):7-8.
44) Nasrallah HA. Beyond dopamine: The ‘other’ effects of antipsychotics. Current Psychiatry. 2013;12(6):8-9
45) Nandra KS, Agius M. The differences between typical and atypical antipsychotics: the effects on neurogenesis. Psychiatr Danub. 2012;24(suppl 1):S95-S99.
46) Yang MC, Lung FW. Neuroprotection of paliperidone on SH-SY5Y cells against β-amyloid peptide(25-35), N-methyl-4-phenylpyridinium ion, and hydrogen peroxide-induced cell death. Psychopharmacology (Berl). 2011;217(3):397-410.
47) Peng L, Zhu D, Feng X, Dong H, Yue Q , Zhang J. Gao Q. Hao J. et al. Paliperidone protects prefrontal cortical neurons from damages caused by MK-801 via Akt1/GSK3β _signaling pathway. Schizophr Res. 2013;147(1):14-23.23.
48) Fernandes BS, Steiner J, Berk M. Molendijk ML, Gonzalez-Pinto A, Turck CW et al. Peripheral brain-derived neurotrophic factor in schizophreniaand the role of antipsychotics: meta-analysis and implications. Molecular psychiatry (2015) 20, 1108-1119
49) Moncrieff J. Questioning the ‘neuroprotective’ hypothesis: does drug treatment prevent brain damage in early psychosis or schizophrenia?. The britis Journal Psychiatry 2011 198 85-87
50) Wang C1, Zhang M, Sun C, Cai Y, You Y, Huang L, Liu F. Sustained increase in adult neurogenesis in the rat hippocampal dentate gyrus after transient brain ischemia.
Neurosci Lett. 2011 Jan 13;488(1):70-5. doi: 10.1016/j.neulet.2010.10.079. Epub 2010 Nov 5.
51) Ho BC, NC, Nopoulos P, Arndt S, Magnotta V, Flaum M. Progressive structural brain abnormalities and their relationship to clinical outcome: a longitudinal magnetic resonance imaging study early in schizophrenia. Arch Gen Psychiatry. 2003;60:585–594.
52) Dorph-Petersen KA, Pierri JN, Perel JM, Sun Z, Sampson AR, Lewis DA. The influence of chronic exposure to antipsychotic medications on brain size before and after tissue fixation: a comparison of haloperidol and olanzapine in macaque monkeys. Neuropsychopharmacology. 2005;30:1649–1661.
53) Ho B.Ch. ANdreasen N.C. Ziebell S. Pierson R. MAgnotta V.; ”Long term antipsychotic treatment and brain volumen; A longitudinal study of first episode schizophrenia” Archives Gnerla Psychiatry 2011 68(2); 128-137
54) Andreasen N. Using Imaging to Look at Changes in the Brain. New York Time 15-sep -2008.
55) Fusar-Poli P.P. Smieskovab, R. Kemptona, M.J. Ho, B.C. Andreasenc, N.C. Borgwardt S. Progressive brain changes in schizophrenia related to antipsychotic treatment? A meta-analysis of longitudinal MRI studies. Neusoscience and Biovehavioral Reviews 37 (2013) 1680-1691
56) Ogawa N, Edamatsu R, Mizukawa K, Asanuma M, Kohmo M, Mori A. Degeneration of dopaminergic neurons and free radicals. Advances in Neurology 1993; 60:242–250.
57) Fishman RHB, Ornoy A, Yanai J. Correlated ultrastructural damage between cerebellum cells after early anticonvulsant treatment in mice. International Journal of Developmental Neuroscience 1989; 7:15–26.
58) Volk B, Kirchgässner N. Damage of Purkinje cell axons following chronic phenytoin administration: an animal model of distal axonopathy. Acta Neuropathologica 1985; 67:67–74.
59) Bahn S, Ganter U, Bauer J, Otten U, Volk B. Influence of phenytoin on cytoskeletal organization and cell viability of immortalized mouse hippocampal neurons. Brain Research 1993; 615:160–169.
60) Bleuler, M. (1972). Die schizophrenen Geistesstörungen intramuscular Lichte langjähriger Kranken- und Familiengeschichten. Thieme, Stuttgart. English translation by S.M. Clemens (1978). The schizophrenic disorders. Long-term patient and family studies. Yale University Press, New Haven, CT.
61) Ciampi, L. (1980). Catamnestic long-term study on the course of life and aging of schizophrenics. Schizophrenia Bulletin, 6, 606–18.43.
62) Alvarez-Jimenez M, Gleeson JF, Henry LP, Harrigan, SM, Harris MG, Amimmger GP et al. Prediction of a single psychotic episode: a 7.5-year, prospective study in first-episode psychosis. Schizophr Res 2011; 125:236–246
63) Murphy H- R & Raman AC: The chronicity of schizophrenia in indigenous tropical peoples: Results of a 12 year follow-up survey in Mauritius. Br J Psychiatry 
1971; 118:489-497
64) Schooler NK, Goldberg SC, Boote H. Cole JO. One year after discharge: Community adjustment of schizophrenic patients. Am J of Psychiatry 1967; 123:986-996.
65) Kua J, Wong KE, Kua EH, Tsoi WF. A 20-year follow-up study on schizophrenia in Singapore. Acta Psychiatr Scand 2003; 108:118-125.
66) Letemendia J & Harris AD: Chlorpromazine and the untreated chronic schizophrenic: A long-term trial. Br J Psychiatry 1967; 113:950-958.
 (67) Irwin M: Reversal of Schizophrenia Without Neuroleptics. Ethical Hum Psychol Psychiatry 2004; 6:53-68
68) Irwin M. Treatment of Schizophrenia Without Neuroleptics: Psychosocial Interventions Versus Neuroleptic Treatment. Ethical Hum Psychol Psychiatry 2004; 6:99-110. 2004
69) Rapport M, Hopkins HK, Hall K, Belleza T, Silverman J. Are There Schizophrenics for Whom Drugs May be Unnecessary or Contraindicated? International Pharmacopsychiatry 13 (1978): 100-111.
70) Lewis DA. Antipsychotic medications and brain volume: do we have cause for concern? Archives of General Psychiatry 2011; 68:126-7
71) Smith. Rober C. Archives of General Psychiatry vol 51(5) May 1994, pp 427-429 letter
72) Cohen BM, Benes FM Baldessarini RJ: Atypical neuroleptics, dose-response relationships, and treatment-resistant psychosis” Archive Gen Psychiatry 1989; 46; 381-383
73) International Early Psychosis Association Writing Group. Internationa clanical practice guidelines for early psychosis. British Journal Psychiatry (2005) 187 (supo 48) s120-s124
74) Oosthuizen P1, Emsley RA, Turner J, Keyter N. Determining the optimal dose of haloperidol in first-episode psychosis. J Psychopharmacol. 2001 Dec;15 (4):251-5.
75) McGorry P, Alvarez_Jimenez M, Killackey E. Antipsychotic Medication During the Critical Period Following Remission From First-Episode Psychosis Less Is More
JAMA Psychiatry September 2013 vol 72 nº 9 898-900
76) Remington G, Seeman P, Shammi C, Mann S, Kapur S. “Extended’’ antipsychotic dosing: rationale and pilot data. J Clin Psychopharmacol. 2005;25(6):611–3.
77) Remington G, Seeman P, Feingold A, Mann S, Shammi C, Kapur S,.: “Extended” Antipsychotic Dosing in the Maintenance Treatment of Schizophrenia: A Double-Blind, Placebo-Controlled Trial. CLin Psychiatry 72:8 August 2011
78) Samaha AN, Reckless GE, Seeman P, Diwan M, Nobrega JN, Kapur S (2008) Less is more: antipsychotic drug effects are greater with transient rather than continuous delivery. Biol Psychiatry 64(2):145-52
79) Bola J, Kao D, Soydan H. “Fármacos antipsicóticos para las primeras etapas de la esquizofrenia” (Revision Cochrane traducida). Cochrane Database of Systematic Reviews 2011 Issue 6. Art. No.: CD006374. DOI: 10.1002/14651858.CD006374
80) Rutherford BR1, Pott E2, Tandler JM2, Wall MM1, Roose SP1, Lieberman JA. Placebo response in antipsychotic clinical trials: a meta-analysis. JAMA Psychiatry. 2014 Dec 1;71(12):1409-21. doi: 10.1001/jamapsychiatry.2014.1319.
81) Kemp AS1, Schooler NR, Kalali AH, Alphs L, Anand R, Awad G, Davidson M, Dubé S, Ereshefsky L, Gharabawi G, Leon AC, Lepine JP, Potkin SG, Vermeulen A.: What is causing the reduced drug-placebo difference in recent schizophrenia clinical trials and what can be done about it? Schizophr Bull. 2010 May;36(3):504-9. doi: 10.1093/schbul/sbn110. Epub 2008 Aug 22.
82) Leucht A. Tardy M Komossa K Hers S, Kissling W Salanti G Davis JM “Antipsychotic drugs versus placebo for relapse prevention in schizophrenia: a systematic review and meta-analysis”. Lancet. 2012 Jun 2;379(9831):2063-71.
83) NICE. Psychosis and schizophrenia in adults Treatment and management
National Clinical Guideline Number 178. National Collaborating Centre for Mental Health Commissioned by theNational Institute for Health and Care Excellence. 2014, pp: 322
84) NICE Psychosis and Schizophrenia in Adults 2014 pp:599
85) Perske Robert en “Bioética: el estado de la cuestión “ Feyto L. Triacastela 2011
86) Borrel F. Toma de decisiones compartidas: el caso de las decisiones silentes y el privilegio terapéutico. En “Bioética: el estado de la cuestión “ Feyto L. Triacastela 2011
87) Fulford K.W.M. Values in Psychiatry Diagnosis: Developments in Policy, Training and Research. Psychopathology 2005;38; 171-176
88) Barker Phil Buchanan-Barker P. EL modelo Tidal. 2007
89) Law H. Morrison AP “Recovery in psychosis: A Delphi study with experts bu experience” Schizophrenia bulletin 40(6) 1347-55. April 2014
92) Volkmar Aderhold, MD Peter Stastny, MD. A Guide to Minimal Use of Neuroleptics: Why and How June 2015"

Javier Romero Cuesta. Psiquiatra.
Unidad Gestión Salud Mental del Área Serranía Málaga.
Centro de Salud Santa Bárbara Ronda.