Loco o bipolar

Diario de una persona que a los 16 de pronto enloqueció, luego a los 40 cree descubrir que es bipolar y en este momento con casi medio siglo en este mundo, no tiene claro que es lo que tiene.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Rescatando un post de Carne de Psiquiatra autor: Blue


Blue


Hace ya unos 6 años empecé a escribir pensando sobre todo en descargar mis sentimientos, mas como una forma para sacarlos de mi que para contarlos a otros, claro que contando con que internet permite intercambiar ideas y que otros lean lo tuyo sin necesidad de escribir bien, ser famoso, conocido o importante, me animé pues a publicar.

Estaba en una etapa se puede decir de crisis encontré el Blog de Blue, leí muchas de sus entradas, bastante críticas con sus sentimientos y con los sentimientos de las otras personas, su autora con un gran conocimiento del tema del trastorno bipolar,  me dio bastante información de la cual carecía, a pesar que venía sufriendo de esta enfermedad desde hace muchos años, habiendo estado internado en una oportunidad y diagnosticado por un psiquiatra, esta persona me ayudó junto con otros blog y paginas web a entender mi enfermedad la cual no tenía muy clara.

Este blog al que me refiero me inspiró bastante, se llamaba Carne de Psiquiatra, digo se llamaba porque su autora decidió dejar de escribir y adicionalmente bajarlo de la red, sin embargo, todavía aparecen referencias a él y post completos, encontré en otro blog una entrada completa que a continuación voy a reproducir:

"Descripción del Trastorno Bipolar para un weblog

Ayer estuve chateando con un chico de Castellón al que hacía tiempo que no veía por msn. Es joven, tendrá unos 25, y en su día decidió dejar la medicación, porque la acupuntura le quitó la Ansiedad y no tenía más problema, no estaba en la montaña rusa. Pero las cosas cambiaron, me contó que tuvo una depresión y volvió al psiki a dejarse empastillar (argot).Me llamó la atención un comentario que hizo: “las emociones no son un secreto para nosotros”, a cuento de un taller de teatro.

Ese es el quid de la enfermedad. Las emociones. El TB ha sido definido como “la enfermedad de las emociones”.Tú experimentas emociones, como cualquier hijo de vecino. Te alegra ver a un amigo, te entristece visitar a un enfermo en el hospital. Tu estado de ánimo depende de lo que te ocurre, incluso de vez en cuando no experimentas emociones (“estás normal”) pero también sabes perfectamente lo que te pasa cuando te cabreas hasta el límite. Te sorprendes ilusionándote cuando juegas con un niño pequeño, y emocionándote hasta soltar la lagrimilla con una película… tú has hecho esto, y el resto de humanos… navegar, OSCILAR cotidianamente entre emociones, a veces contradictorias durante el mismo día. Por ejemplo, llegas de mala leche del curro más el atasco en la autopista y se te arregla –y alegra, emoción- el día viendo un partido de fútbol.

Cosas cotidianas.Para un bipolar, esto no es cotidiano y llevadero sino cotidiano y un problema. Porque esas emociones son mucho más fuertes. Es muy sensible a ellas, los estímulos externos que provocan emociones para cualquiera pueden convertirse en cuchillos afilados.Observa una reunión de niños. Juegan, y mientras lo hacen, chillan, ríen, se agitan. Yo digo que son pequeños maníacos. Fíjate en sus emociones, y cómo las expresan, en risas abiertas y francas, en movimientos corporales abiertos. Es un estado alterado de conciencia muy interesante. Creo que es de tipo hormonal.

Ahora nos detendremos en otro escenario, esta vez triste, por ejemplo un velatorio. Los hay muy compungidos, les ha tocado de cerca. Si no lloran, apreciarás en sus rostros el dolor, la impotencia, etc. Otros hacen compañía, y por contagio, se les cae la lágrima.Ya tenemos los dos extremos.

Los hemos fotografiado en dos momentos. Ahora pasemos al trastorno bipolar. No son momentos puntuales. Son episodios o fases donde las emociones están alteradas. Duran días, semanas, o meses, quizá años. Por lo que he visto, las manías suelen ser cortas, mientras que las depresiones se instalan hasta que no tienen otra cosa mejor que hacer que largarse ("Adieu, mon amour", dice un amigo mío en ese momento).

Las fases maníacas son de gran exaltación, alegría, amor por la vida. La manía es un pacto con la Vida. Todo es magnífico, la botella está medio llena y te la bebes, y además pides otra ronda que pagas generosamente, porque siempre estás celebrando y regalando cosas. Tú eres de puta madre, te sobra autoestima por todos lados. Te sientes muy abierto, le cuentas tu vida hasta al portero. Sales más, haces vida social, la gente es simpatiquísima y vas haciendo amistades por doquier, tu labia es imparable, eres la hostia.
Duermes poco porque además de necesitar tan solo cuatro o cinco horas, tienes mil cosas a hacer, veinte libros nuevos por leer, una casa a redecorar, un vestuario a renovar porque tú te sientes renovado y necesitas ver esos cambios en los viejos escenarios.
Viajas porque necesitas experiencias nuevas, los escenarios de siempre te aburren. El Amor te llama y te enamoras de alguien cuando en realidad te has enamorado del Amor.
Y el sexo, piensas mucho en el sexo: no pararías, eres el mejor amante y además infatigable. Todo te sabe a mucho pero quieres más, te sientes vivo como no lo habías hecho antes y necesitas más inyección de vida, y además te sobra energía para aguantarla.
Te sientes feliz, tú y el mundo estáis compenetrados y os dais lo mejor el uno al otro.

La depresión, por lo contrario, es una lucha contra la Muerte. Estás muerto en vida. No hay causa alguna para que te hayas hundido (depresión endógena), pero tú te sientes muy solo, muy vacío y definitivamente muerto por dentro. No vives, eres un vegetal, se te acabaron las pilas.
Te sientes una mierda, y te preguntas si alguna vez tuviste autoestima cuando te miras al espejo y el reflejo es un viejo demacrado o una pre-obesidad. Sueles quedarte en blanco mirando al techo, perdido en tu propio interior, preso de ti mismo. No coges el teléfono porque no tienes ganas de hablar. Si lo coges, tu voz es un maullido, no dices nada porque no hay nada a contar, y acabas colgando entre excusas porque te agobia tanta charla.

Vives en la Nada. El sexo ha dejado de existir, como tantas otras cosas, te apetece -no, no te apetece nada en absoluto, NECESITAS directamente- dormir, dormir te desconecta de la pesadilla, duermes más de doce horas al día a veces. Te gustaría estar para siempre en sueños, o en un lugar tranquilo donde nadie te molestase, porque tu “yo” se ha cerrado al mundo, y a tu vida en el mundo. Sales de casa por obligación, tu lugar está en la cama o en el sofá tragando telebasura, y en chándal, eso si te has quitado el pijama. ¿Ducharse? Cuando no hay más remedio, no hay ganas ni de eso.
Tu yo está triste, muy triste, muy solo en este mundo que se ha estrechado hasta encerrarte en un muro, y sufre mucho por ello, siente impotencia y aislamiento, ha perdido la capacidad de comunicarse con sus semejantes. Sufres por ti y por toda la humanidad, tu sufrimiento no tiene límites. Cualquier chorrada te hace llorar, eso cuando no estás llorando porque sí.

Piensas que vas a quedarte toda la vida en ese estado, esta vida que es una mierda, y te planteas que estarías mejor fuera de ella. Y aquí es cuando entramos en la zona de peligro: suicidio.Estoy hablando de la misma persona. Increíble, ¿no es cierto? Que ha experimentado ambas cosas a lo largo de su vida, o en el mismo año. Por ejemplo, en medio año ha pasado de un extremo a otro, es moneda común. O te catapultan, o te caes al foso, como el pobre Coyote.

Es el Péndulo.Advierto que he descrito fases “puras”, síntomas de manual, pero ciertos. Cuando un bipolar está bajo tratamiento, puede padecer -y padece- nuevos episodios, pero en teoría gracias a la medicación estabilizadora del humor los síntomas son mucho más suaves y llevaderos.
Dije en teoría, y lo subrayo.Entrar en una fase de las descritas puede hacerse de forma brusca o paulatina. Suele ser gradual: de repente empiezas a notar síntomas en una u otra dirección.
Y es cuando debes llamar al psiquiatra urgentemente o adelantar la cita que tenías programada el próximo mes, porque necesitas un ajuste en la medicación. La razón es que si las cosas se van de las manos, y el episodio avanza rápido y se agrava antes de que la medicación lo aplaque, la historia puede acabar en un ingreso.

Episodio maníaco, episodio depresivo… me falta el episodio mixto. Es el peor, eso dicen, y yo lo corroboro. Porque se mezclan síntomas de ambos.
También se le llama manía disfórica (lo contrario de la manía eufórica, la feliz). Yo he vivido en un episodio mixto unos ocho meses.
En mi caso, manifestaba casi todos los síntomas de la depre, ideas suicidas incluidas, y una mala hostia con el mundo (irritabilidad, síntoma maníaco) que me permitía hacerlo, y casi lo hago.

Cada día me suicidaba mentalmente, pero por fortuna no lo hacía -pensaba mucho en mi familia, en lo que sufriría, en que no lo entendería-, aunque sabía cómo, y me apartaba de... (no se dan ideas, dice una gran amiga). Me han dicho que el riesgo de suicidio en episodio mixto pasa de ser del 20% al 50%. No me extraña, es un infierno mental del que saldrías por cualquier puerta o balcón.

El episodio mixto es el más temido, porque es el peor. No, el peor es el maníaco, porque temes la psicosis, la pérdida de la razón. No, el más nocivo es el depresivo, porque dejas de vivir y te la juegas al suicidio. Tememos a los episodios, no se sabe cuál es peor porque todos acaban siendo asquerosos, todos significan sufrimiento desde el principio o al final (caso de la manía). Es entrar en uno y desear salir el mismo día, pero aguantar mecha hasta que la medicación te saca, o que el péndulo te lleve a otro lugar, que cicles porque sí hacia otro episodio.

Hay un episodio, sin embargo, que sí es el deseado. Se trata de la HIPOMANÍA. Es un grado menor de la manía, es un intermedio entre la eutimia-normalidad y la manía. Estás algo "subidillo" (argot), pero apenas es apreciable. Tu autoestima es correcta. Te sientes bien, simplemente bien, feliz a ratos –los justos- pero de permanente buen humor, satisfecho por tu competencia en lo que eres y haces -trabajo...-, vives positivamente y sin grandes excesos, los corrientes –una cámara digital, todos la tienen ya...-. Eres sociable y simpático, despliegas todo tu "encanto bipolar". Y la gente lo recibe, porque el encanto bipolar existe y lo transmites, y eres aceptado, incluso popular.Hay gente que vive en permanente hipomanía, gente que no tiene por qué sufrir trastorno bipolar.

Además, el perfil hipomaníaco es el del triunfador de hoy en día en nuestra sociedad: personas de trato agradable con éxitos laborales, amorosos... Quizá haya entre estas personas -seguro que te suena alguien así- algunos bipolares sin diagnosticar, pero si se quedan ahí en esa hipomanía -sin oscilar o agravarse- no hay problema alguno, al contrario, la vida les ofrecerá muchas satisfacciones.

Un bipolar bajo tratamiento no puede permitirse ni el lujo de la hipomanía, aunque es su máximo anhelo en fase depresiva. Porque puede transformarse en manía, y eso no interesa a nadie. Inmediatamente, se administran antipsicóticos para “bajar”… a eutimia si hay chiripa, a depresión si no.

A los psiquiatras y a los familiares les gustamos más cuando estamos deprimidos, somos mucho más dóciles aunque podemos manifestar también irritabilidad.Lo de la hipomanía es importante, porque es exactamente el punto donde todo bipolar querría vivir para siempre. De hecho, cuando un bipolar remite, y por fin pisa el suelo, la eutimia, puede ocurrirle que la primera sensación sorprendente es que la vida le parezca algo insípida, que a las venas les falte sangre. Hay que acostumbrarse y aceptar que la vida en equilibrio es un lugar donde las emociones ya no son fuertes ni continuas, se presentan en los momentos en los que se algo se produce (ver niños jugando, ir a un velatorio, sufrir un atasco), ya no se está siempre bajo un estado emocional.

Finalmente, un breve apunte sobre los tipos de bipolaridad. Bipolar tipo I es quien ha experimentado algún episodio maníaco además de los depresivos correspondientes. Yo soy tipo I. Los bipolares tipo II no llegan a manía: experimentan -qué eufemismo- depresiones e hipomanías.

Existe un tipo de bipolares, los cicladores rápidos, que pasan de un polo a otro en muy corto período de tiempo. Los psiquiatras definen como ciclador rápido a una persona que ha experimentado cuatro episodios al año. Y la cosa puede ser peor. Una vez conocí a una cicladora ultrarrápida que en el mismo día pegaba unos bajones y subidones de órdago.

Si no me dejo a nadie, me parece que sólo me queda hablar de la ciclotimia. La llaman la "hermana pequeña" del trastorno bipolar, porque es todo mucho más suave: los síntomas, los episodios... Los ciclotímicos son poco diagnosticados, porque todo el mundo conoce sin darle más importancia a alguien que se levanta cada día con un pie diferente, que tiene cambios de humor aunque sean bruscos, porque son cosas que demasiado a menudo se confunden con la personalidad, y si la persona no se encuentra mal no acude a un psiquiatra.

Yo concibo esta enfermedad como una lucha entre contrarios, un tira y afloja entre todos los polos y por supuesto entre sus máximos exponentes, la Vida y la Muerte.

La enfermedad me ha afectado y sigue haciéndolo, pero he vivido mientras tanto en períodos eutímicos o hipomaníacos, porque no todo se reduce a experimentar emociones y hacer de éstas el ombligo de tu ser. Lo del conflicto con la personalidad (¿quién soy yo, este polo o el otro?) es otra película, para otro post.

Lo que sí es cierto es que me siento más humana después de haber pasado por todo el espectro emocional. Hay quien dice que se siente más maduro, y ciertamente los bipolares jóvenes lo son. Y mi empatía, esa capacidad de “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” (RAE), es muy alta. Porque mis emociones han hecho de mí una persona muy sensible.Bueno, aquí va por fin lo que es la enfermedad con mis palabras, un examen sin apuntes. Aprobaré si lo habéis intuído. Porque entenderlo es imposible, hasta para los propios bipos, porque escapa a la razón, lo sientes en tus neuronas y entrañas y punto.

Enlaze del blog de: Carne de Psiquiatra. Autor: Blue"


3 comentarios:

  1. Estimado Oscar,(disculpa que la otra vez te llamé Rubén)
    Blue lo describe tal cual es, le agregaría la parte de la exclusión. Luego de una hospitalización, o por comentarios de la misma familia a sus allegados, terminas con una etiqueta en la frente que no estás bien. Difícil es demostrar que somos gente muy capaz, a penas se asoma una manía o una depresión, los allegados se alertan, también los vecinos y compañeros. Demás está decir que quien lleva la batuta de su eutimia es uno mismo, con el apoyo de el médico y la estricta diciplina.
    Por los momentos ando en depresión, sin la familia, ningún allegado, buscando cada día un pretexto para levantarme, con proyectos "free lance", haciendo autodiciplina en horas de comida, sueño, y arreglarme muy bien, y lo que me ha servido, estar en una casa aislada de los estresores. Está en mis manos, si dejo este "equilibrio" tardan años salir adelante de nuevo si llegas a caer en otra hospitaliación.

    Un saludo y gracias por tu blog.

    María Elena de caracas
    la psiquiatra me dió un consejo: en depresiones ten siempre algo en mente, que te haga pensar en que tienes algo que hacer.

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  2. Es bien difícil como dices lo de la exclusión, después de pasar interno cuando volví al mundo normal, senti o creia sentir que era un bicho raro, pero afortunadamente lo superé, claro que eso fue hace 30 años y no lo he vuelto a estar, aunque si he sufrido crisis.

    Mis allegados actuales esposa e hijos no compartieron esta experiencia y los conocidos de esa época en su mayoría no los trato y con los amigos que todavía comparto pienso ya no se acuerdan de esto o ya superaron lo de la exclusión.

    En este momento estoy casi estable pues es dificil decir que se esta del todo estable, estoy al lado de mi familia, tengo una vida se puede decir promedio, aunque no tengo un empleo formal encuentro que hacer para estar ocupado y ganar para el sustento.

    Comparto contigo la situación de "free lance" que en realidad es estar subempleado o cuasidesempleado pero bueno hay que sobrellevarla.

    Abrazos

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  3. Muy buen articulo lo entiendo a la perfección, actualmente me encuentro en una crisis depresiva recien empeze a tomar un poco de welbutrin junto con mi estabilizador del año mas sin embargo aun me siento de la patada, es increible como podemos llegar a ser practicamente personas que parecieran abismalmente diferentes , se supone que conjuntamente con los estabilizadores del animo las crisis son mas "suaves" en lo personal es mi primera crisis depresiva luego de mas de dos años , perdi mi trabajo simplemente porque no pude continuar llegando porque la depresion me empezo a impedir poder levantarme en las mañanas,en la otra cara de la moneda perdi una relacion de cuatro años con una mujer que realmente trataba de comprenderme incluso estubo conmigo para mi primer crisis depresiva y se comporto como una diosa. Ahora me encuentro hundido sintiendome pura mierda sin ganas de absolutamente nada lo que antes me hacia feliz ahora me es insipido y lo unico que puedo hacer es tratar de ser paciente y esperar que el antidepresivo haga efecto o como dijeron "que el pendulo" me regrese a un estado mas feliz...

    saludos

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