Loco o bipolar

Diario de una persona que a los 16 de pronto enloqueció, luego a los 40 cree descubrir que es bipolar y en este momento con casi medio siglo en este mundo, no tiene claro que es lo que tiene.

lunes, 24 de noviembre de 2014

hablando sobre la CREATIVIDAD EN LA ENFERMEDAD MENTAL

Es posible que en algunas de las personas con capacidad creativa, exista cierta tendencia a un desequilibrio mental, pero no todas las personas con desequilibrios mentales tienen capacidad creativa, ni todos los que poseen capacidad creativa tienen tendencia a un desequilibrio mental.

Soy del concepto que la persona tiene sus dones o no, independientemente de que se tenga un problema mental, una persona simplemente tiene la capacidad de crear o no, el problema mental en una persona con capacidades artísticas, es posible que sea una cierta ventaja sobre los demás y es que como tiene la capacidad de describir los sentimientos de forma artística, cuando se tienen estos estados alterados y se conserva al mismo tiempo la capacidad creativa, se pueden mostrar a las personas situaciones, que no pueden mostrar quien no sufre de desequilibrio alguno.  Como lo diría Poe en uno de sus cuentos "Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general.
Aquellos que sueñan de día, conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche" y es que la morbosidad de las personas se ve recreada cuando se habla de desequilibrios mentales y cuando estas personas son los personajes de las historias de ficción, pero no necesariamente quienes las escriben deben estar desequilibrados.

Sin embargo, como he dicho anteriormente, si la enfermedad se acentúa o esta fuera de control la persona afectada pierde la creatividad, se llega a estados extremos donde se desborda completamente la realidad, donde lo que se dice pierde su valor estético y donde la persona se sentirá completamente desgraciada o infeliz, por lo que se pierde la capacidad como creador artístico, este es el momento cuando muchos han decidido dejar este mundo, cuando los hemos perdido para siempre, habiendo podido ser productivos por un tiempo mas.

He estado leyendo varias cosas, entre estas me llamo la atención un comentario sobre una entrada de este blog y específicamente sobre si la bipolaridad es un don o si los bipolares son mas brillantes o no que las personas que no lo son:

"Maria Dolores hablando sobre la CREATIVIDAD EN ENFERMEDAD MENTAL
Podríamos decir que existen dos tipos de “creatividad”
Una se maneja a nivel consciente y la procesa la corteza cerebral. Es la creatividad técnica, la de los arquitectos, la de los ingenieros y en general la de las personas que deben, por su profesión, ejercer, crear cosas utilitarias con buen gusto.

Este tipo de creatividad se puede dar en personas con talento y en personas sin mucho gusto estético.

Pero entendemos por verdadera creatividad la que nace del inconsciente.

Te explico. Existe lo que llamamos “el talento del inconsciente” que es mil veces mayor que el talento consciente. El cien por ciento de los grandes inventos, esos que han cambiado el estilo de vida de la humanidad se han hecho “soñando” o cuando el científico está distraído, es decir, cuando el consciente está descuidado y el talento del inconsciente aprovecha para servir en bandeja de plata sus creaciones. Entre estos grandes inventos te puedo mencionar la producción industrial de la insulina, la máquina de coser, e incluso la bomba atómica, que se le ocurrió al científico mientras estaba atento a que cambiara la luz del semáforo.

¿Quién es un gran artista? Alguien muy “poseído” por su propio inconsciente. El inconsciente, cuando toma cuenta de la maquinaria humana, hace perder la libre autodeterminación y albedrío, pues se manifiesta cuando quiere. Y a eso se debe que en general los artistas y creativos sean personas muy desequilibradas pues son manejadas por su propio inconsciente. No se puede hablar de enfermedad mental sino en casos extremos en que el consciente ya no pueda manejar esa tremenda erupción que emerge de las capas profundas de la mente.

Todo los que propicia la libre expresión del inconsciente genera una cierta inestabilidad. Y una enfermedad mental puede generar esta manifestación inconsciente que por analogía con la hemorragia se llama psicorragia. Pero no es que los creativos sean enfermos mentales, sino al revés, la enfermedad puede inducir a la manifestación inconsciente como creatividad, pero igual lo puede inducir la droga, un golpe en la cabeza, una fiebre alta etc.

Repito, no es que los creativos sean enfermos sino que la enfermedad puede propiciar la creatividad al disminuir la acción reguladora del consciente."


Es un texto que parece bastante enredado, pero que leyéndolo poco a poco, trata de algo que he sentido y es que cuando estoy en estado de hipomanía, saco cosas desde el subconsciente que no hago cuando estoy en estado normal, muchas veces y casi siempre salen incoherencias, sin embargo, pienso que algunas veces he sacado a flote sentimientos, los he plasmado por escrito y me parecen que son de algún valor estético.

También encontré una cita en un blog sobre la locura y como afecta o puede ayudar a la creatividad artística que dice:

"si una minoría de la población comparte un desequilibrio mental, es a eso a lo que se llamará locura. Si la comparten millones de personas se le llamará religión, cultura, democracia, seguridad nacional, moda".

Hay una serie de ejemplos de escritores famosos que fueron afectados por problemas de la mente y que escribieron obras interesantes gracias a la locura o a pesar de ella:


"En el concepto de locura que se maneja en occidente desde hace dos siglos (la nomenclatura clínica que distingue las fronteras y los grados de desequilibrio y agresión), hay varios artistas que han sido designados como paradigmas de la locura creadora y encerrados en sanatorios: Artaud, Camille Claudel, Raúl Gomez Jattin, Virginia Woolf, Leopoldo María Panero. Del caso de Artaud como del de Van Gogh, ambos tenidos hoy como esquizoides, es fácil tener noticias y perspectivas: están sus cartas, sus diarios, sus obras, sus autorretratos, su leyenda. El caso de Camille Claudel, amante del escultor Rodin, hermana del dramaturgo Paul Claudel es menos conocido pero hay biografía (Anne Delbee) y película [ella pasó la mitad de su vida encerrada en un manicomio diagnosticada con neurastenia y proscrita por orden de su familia avergonzada]. Virginia Woolf resuelve su suerte arrojándose a las aguas del río Ouse en el pico de su lucha contra la maniacodepresión, que en las categorías del presente es conocida como trastorno bipolar. Gómez Jattin, uno de los grandes poetas colombianos, y Leopoldo María Panero en España, presentan ambos un cuadro de analogías sorprendentes en esa categoría que puede llamarse locura poética. Ambos padecieron cuadros clínicos que los convirtieron en clientes de sanatorios (alucinaciones visuales y auditivas, esquizofrenia), ambos tienen una elevada estima de la figura del padre, pero un problema casi edipiano con la figura materna, ambos fueron grandes poetas, ambos han escrito después de atravesar profundas crisis. En el caso de Jattin, el desarrollo de su obra en volumen, calidad y precisión disminuye en la medida que se incrementan las crisis y los internamientos. En el caso de Panero hay una descomposición lingüística y métrica entre sus poemas de los años 70s y 80s a los del decenio que van del 90 al 2000. ¿La descomposición de la capacidad de creación puede indicar que la locura poética va en detrimento de la capacidad creativa? No me interesa qué la causa, ni cómo se combate, sino de qué forma hay que asumir el papel de la locura dentro de la imaginación creadora"

Dentro de estos escritores puedo citar también a Poe, quien dejo este mundo apenas con 40 años quien sufrió debido a problemas mentales, que no estaban clasificados para su época, pero que lo afectaron fuertemente, sus desbalances lo inspiraron escribir grandes obras, aunque también lo llevaron a una muerte prematura, ya que intento suicidarse varias veces en su ultimo año de vida y su muerte aunque no fue un suicidio directo, si tuvo que ver con una crisis mental que lo llevo a ingerir alcohol sin control, lo que al final desembocó en su muerte.




jueves, 20 de noviembre de 2014

Siguiendo mi irresponsabilidad con los medicamentos

Después de cumplir un mes sin tomar ningún medicamento, pero también juicioso de no tomar nada que afecte la mente, como psicoactivos o licor, vuelvo de nuevo a un estado de inestabilidad, como siempre los síntomas: Insomnio e hipomanía, que empiezan levemente pero se van incrementando hasta cuando me veo en la necesidad de pararlos, empiezo entonces con un hipnótico que me para en seco, pero con efectos secundarios muy malucos ademas del rebote hacia la depresión.

Es el segundo desbalance que sufro después de haber suspendido todos los medicamentos, que al igual que cuando tomaba el estabilizador de ánimo, se presentan en mi de forma mas o menos periódica, sin embargo, para mi fortuna no han sido demasiado extremos y no me han dejado consecuencias.

Mi esposa y mi familia me conocen, parece saben como soportarme, a la vez que me ayudan en los trances de mis subidas y bajadas, saben que soy impulsivo por lo que tratan de no contradecirme, pero a la vez cuidan de que no haga cosas indebidas, saben que no pueden dejar que lleve a cabo mis grandes proyectos (porque serían un fracaso seguro), ni dejan que maneje mucho dinero porque lo derrocho en estos días.

En este momento estoy en el límite entre la hipomanía y la depresión, por las mañanas me levanto dificultosamente y sintiéndome mal animícamente, luego por las tardes me siento mas normal y de pronto me siento indebidamente contento, mis labores en estos días son muy descoordinadas, olvido algo que voy a hacer y hago lo que no tengo que hacer, embolato cosas y puedo perder objetos personales como billetera, celular, relojes o documentos importantes, por la noche siento que estoy otra vez hipomaníaco pero con las gotas para dormir me freno nuevamente hasta el otro día.

Las ultimas noches las he dormido profundamente y me levanto bastante tarde, por lo que no he sido muy productivo que digamos, afortunadamente estoy sin un trabajo que me obligue a cumplir horarios, como tampoco tengo ningún proyecto que me implique cumplir con algún compromiso, sin embargo, hoy tengo una entrevista para mirar si obtengo un pequeño proyecto, para definir su costo, sus alcances y si logro acordarlo con el cliente, espero me vaya bien y pueda hacer el contrato.

Se que tener una responsabilidad me obliga a tener que entrar de nuevo en la estabilidad, tener que hacer las cosas a su debido tiempo y de buena manera.








miércoles, 12 de noviembre de 2014

La salud mental es más importante que la psiquiatría

A continuación presento un articulo de un psiquiatra que habla sobre que: En la época actual se le esta dando demasiada importancia a la psiquiatría, mas que lo que debe hacer como función principal.



Tomado del blog: Desde el manicomio

Desde el manicomio


http://desdeelmanicomio.blogspot.com/2014/10/la-salud-mental-es-mas-importante-que.html

La salud mental es más importante que la psiquiatría


Trabajo en un lugar llamado Instituto Nacional de Salud Mental. Desde luego, no existe definición completamente satisfactoria de lo que es "salud mental", y no la hay siquiera de lo que es simplemente "salud". Pero intuitivamente uno puede asumir que salud mental tiene que ver con la forma en que vivimos, nuestro estilo de vida y la escala de valores respecto a lo que consideramos prioritario o de segundo orden en nuestra conducta y nuestro diario quehacer.

Cada vez son más frecuentes las consultas cuyo motivo no es una enfermedad psiquiátrica en el sentido clásico del término (esto es, por melancolía, esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva o trastorno obsesivo-compulsivo) sino por vicisitudes de la vida humana cotidiana o por los golpes del destino ("los heraldos negros que nos manda la muerte", al decir vallejiano) y que no pueden capearse.

Pero hablar de salud mental y estilo de vida no necesariamente es asunto que los médicos saben y dominan por el solo hecho de ser médicos. Muy por el contrario, muchas veces los médicos tienen un estilo de vida insano y penoso: consumista, crematístico, acumulatorio, trabajólico. Y si, en el caso de los psiquiatras, han cedido a la psiquiatrización y psicofarmacologización galopante de la existencia humana, muy probablemente quien acude a la consulta podría salir con una receta de psicofármacos endilgada, y de más de un psicofármaco probablemente, aunque ninguno realmente necesario, y menos dos o tres.

Se establece así un círculo vicioso y penoso (gente que acude por un sinsabor de su existencia y sale diagnosticada como "Bipolar II", personas que tienen dificultades en su adaptación por diversas contingencias vitales y resultan siendo supuestos casos de "TDAH del adulto"). Y aunque la consulta psiquiátrica sigue siendo resistida y estigmatizada (en estos casos con justa razón), cada vez más son los psicólogos que recomiendan a sus usuarios que visiten al psiquiatra "para que los mediquen y resulte mejor la terapia". No hay escapatoria en muchos casos así.

Carentes del soporte social que otrora brindaban los parientes provectos y experimentados, los ancianos de la tribu, los pastores de la grey, ahora los psiquiatras bisoños, muchas veces premunidos apenas de su ingenua buena intención y de su arsenal de psicofármacos, se yerguen como árbitros de la normalidad y la anormalidad (y el médico usualmente conoce solo y a lo más de anormalidades) con los resultados lamentables y consiguientes que vemos cotidianamente por doquier.

Textos como el de Ortiz-Lobo (autor del imprescindible Hacia una psiquiatría crítica) que ahora traemos a colación: El malestar que producen los problemas de la vida, propende justamente a que seamos capaces de desdiagnosticar y desmedicalizar eventos y sinsabores de la existencia que llegan a nuestra consulta y reconozcamos y restablezcamos los sistemas homeostáticos de individuo, familia y colectivo grupal, sin la muleta espuria del DSM y los ISRS's, a los que somos tan acríticamente adictos.

Pienso en que un granito de arena ponemos nosotros al viento cuando despachamos a los rotantes de nuestra emergencia psiquiátrica al promediar la temprana tarde rumbo a sus enamoradas(os), sus pasatiempos favoritos, sus horas de solaz y esparcimiento feliz con el recordatorio de que cuiden su salud mental pues, más que la psiquiatría, esta es la primera que debemos conocer, respetar, mimar y nunca descuidar.