Loco o bipolar

Diario de una persona que a los 16 de pronto enloqueció, luego a los 40 cree descubrir que es bipolar y en este momento con casi medio siglo en este mundo, no tiene claro que es lo que tiene.

martes, 5 de junio de 2018

Algo de historia de como se llegó a configurar el trastorno bipolar como enfermedad

El trastorno bipolar es una etiqueta reciente que define a algunas personas que actúan diferente a como actúan la mayoría; de lo que se ha manejado dentro del significado del término: "Trastorno bipolar", se ha querido definirlo como una enfermedad mental que tiene un origen físico (algunos autores afirman que se debe a un desbalance químico de ciertos neurotransmisores) aunque también otros autores opinan que se trata de personas que actúan de forma incorrecta a lo que se debe actuar dentro de la sociedad a raíz de problemas personales o que causa la misma sociedad sin tener un claro origen físico.


Según he encontrado el término trastorno bipolar nació por la década de los 80, pero se popularizó en los 90 del siglo pasado y en la primera década de este siglo e inicialmente era equivalente a la anterior definición de psicosis maniaco depresiva, pero por tener un nombre menos estigmatizante trastorno bipolar se volvió la costumbre y reemplazó al termino anterior de psicosis maniaco depresiva, con el paso del tiempo dicho término fue abarcando otras condiciones mentales diferentes a lo que era la anterior definición.


El psiquiatra y escritor David Healy ha señalado cómo el interés académico y popular en el trastorno bipolar coincidió con el lanzamiento de nuevos medicamentos para el trastorno en la década de 1990, y con la formulación del concepto de un "estabilizador del humor" (Healy, 2006, 2008).


Entre los cambios que ha ido sufriendo el término de trastorno bipolar se ha asociado también a la epilepsia; la idea de que la psicosis maniaco depresiva (hoy léase: Trastorno bipolar) puede ser análoga a la epilepsia fue propuesta por primera vez en la década de 1970, y los fármacos antiepilépticos se vienen utilizado en su tratamiento desde entonces. En la década de 1990, los medicamentos utilizados para el trastorno bipolar (antes de esta fecha léase: Sicosis maniaco depresiva) comenzaron a ser conocidos como "estabilizadores del estado de ánimo", aunque el significado exacto de este término nunca fue claro, y los psiquiatras no pudieron ponerse de acuerdo sobre el mismo (Bowden, 1998; Ghaemi, 2001). Muchas personas llegaron a creer, sin embargo, que los medicamentos a que se refiere como "estabilizadores del estado de ánimo" rectificados algo mal en las bases biológicas de la regulación emocional. El uso de medicamentos antiepilépticos para las personas con trastornos del estado de ánimo aumentó en la década de 1990 (vanVoris y Lawrence, 2010) y las compañías farmacéuticas comenzaron a correr ensayos de antipsicóticos atípicos en personas con trastorno bipolar. En 2000, Eli Lilly obtuvo una licencia para el uso de su antipsicótico olanzapina (Zyprexa) en personas con manía aguda que es un síntoma de personas con trastorno bipolar, para el año 2004 se le concedió una licencia para el uso de olanzapina para el tratamiento a largo plazo.


Esta licencia, a pesar de que sólo se aplica a las personas con trastorno bipolar I, ya que la olanzapina sólo había sido probada en personas con este diagnóstico, permitió a Eli Lilly comercializar su fármaco legítimamente a las personas con la etiqueta bipolar.  Desde que la etiqueta del trastorno bipolar fue cada vez más ampliamente aplicada, la comercialización podría dirigirse a un amplio sector de la población.  Los documentos confidenciales que se publicaron en el curso de un procedimiento judicial dejan claro que Lilly encontró en Zyprexa el sucesor natural de Prozac (fluoxetina), y la empresa se dedicó a la elaboración de una estrategia para hacer de Zyprexa el "producto más exitoso de la farmacéutica de todos los tiempos” (Eli Lilly, 2001, citado en Spielmans, 2009). Esta estrategia dependía del reposicionamiento Zyprexa como tratamiento para los trastornos del estado de ánimo, que podrán ser comercializados a los millones de personas que actualmente se consideraban deprimidos, y podría ser recetado no sólo por los psiquiatras, sino por médicos generales o médicos de atención primaria.  En 1997, por ejemplo, el equipo de producto Zyprexa predijo que las proyecciones de ventas aumentarían más de cuatro veces si la olanzapina puede ser vista como un "Depakote como ... ESTABILIZADOR HUMOR" en lugar de un "Risperdal como ... antipsicótico" (Tollefson, 1997, citado en Spielmans y Parry, 2010).


El cambio de emplazamiento de Zyprexa como un "estabilizador del humor" se logró a través de una campaña de conciencia de “La enfermedad trastorno bipolar”, de naturaleza similar a las campañas anteriores que habían publicitado otras condiciones mentales vagas y ampliables durante la década de 1990, como "trastorno de ansiedad social" (Koerner, 2002).  En 2002, La compañía farmacéutica Eli Lilly publicó un anuncio en la televisión de Estados Unidos que mostraba imágenes de una mujer que ofrecía un baile y saliendo de compras, intercaladas con imágenes de ella mirando triste y deprimida.  El anuncio sugiere que "la depresión es sólo la mitad de la historia" y que las personas que no estaban mejorando de la depresión, podrían tener el trastorno bipolar no diagnosticado (Healy, 2008, p. 190). El anuncio animó a la gente a iniciar sesión en el sitio web "Centro de asistencia a bipolares", patrocinado por Eli Lilly, y tomar una "prueba bipolar" que luego podrían mostrar a su médico con el fin de obtener un "diagnóstico correcto".


Material diseñado para médicos generales también tenía como objetivo cambiar la percepción sobre las personas que podrían haber sido previamente diagnosticados con depresión. Lilly formuló el concepto de "estado de ánimo complicado", que era similar a la idea del "espectro bipolar", para cerrar la brecha entre las condiciones mentales graves, que normalmente se asocian con el uso de antipsicóticos, y el tipo de angustia mental que en general, los médicos en la etapa de practicantes vieron en el día a día (Spielmans, 2009). "Estado de ánimo Complicado" se decía consta de los síntomas comunes, como irritabilidad, ansiedad, trastornos del sueño, y cambios de humor, que se sugirieron para ser susceptibles de Zyprexa.  Los representantes de ventas fueron instruidos para destacar la amplia acción de olanzapina, y alentaron a los médicos generales para identificar y prescribir a las personas bipolares (Porat, 2002, citado en Spielmans, 2009).


Los medios de comunicación también ayudaron a difundir el mensaje de que el trastorno bipolar era común y con frecuencia no reconocido, así como la construcción de una imagen glamorosa, mediante la asociación entre la depresión maníaca y la creatividad. De hecho, el comportamiento maníaco es a menudo elogiado como eficaz y productivo y se asocia con el éxito (Martin, 2009).  En 2006, la British Broadcasting Corporación (BBC) proyectó un documental de dos partes narrada por Stephen Fry, en el que el cómico propiedad hasta haber sido diagnosticado con trastorno bipolar.  Fry entrevistó a un número de celebridades también dice que tiene la condición, y Fry y sus entrevistados reflejan la emoción y el drama de la condición (Wilson y Douglas, 2006).  Fry afirma en el documental que cuatro millones de personas en el Reino Unido sufren de este trastorno: Totalmente el 8% de la población adulta.  El programa hizo hincapié en repetidas ocasiones en la importancia de la detección temprana, alegando que la condición era con frecuencia no reconocida.  Fry pareció ver a su misión como desestigmatizar la condición para que más personas estuviesen dispuestas a identificarse a sí mismos o los que les rodean como "bipolares" (Wilson y Douglas, 2006).


Aunque los criterios y pruebas cada vez reflejan perdurables características de temperamento y carácter, el nuevo trastorno bipolar esta vez fue definido como una enfermedad cerebral que puede ser dirigida y rectificada con un tratamiento específico según se afirma por el Instituto Nacional de Salud Mental en el año 2013.


Stephen Fry se refirió a la situación como una "enfermedad grave del cerebro", (Wilson y Douglas, 2006).  Información pública producida por las compañías farmacéuticas enfatiza repetidamente la idea de que el trastorno es causado por "desequilibrios químicos en el cerebro" (Astra Zeneca, 2012) que pueden ser rectificados con las drogas.


En 2011, el sitio web para Geodon (un antipsicótico atípico realizado por Pfizer), declaró que "los medicamentos actuales están diseñados para ayudar a corregir estos desequilibrios" y fue acompañado por una foto de una mujer joven sentada con las piernas cruzadas, con las manos cuidadosamente colocados en rodillas, en una posición "equilibrada" perfectamente simétrica (Pfizer, 2011).  Las organizaciones profesionales y de pacientes promueven el mismo mensaje.  La Organización sobre depresión maníaca llamada “Fellowship”, que ahora se llama la Organización Bipolar, describe en su página web cómo los antipsicóticos trabajan mediante la alteración del "balance de la dopamina (un neurotransmisor) en el cerebro que se sabe que es anormal en la manía y la psicosis"(Bipolar Reino Unido, 2012).  Sitio web "NHS Choices" del Reino Unido describe cómo el trastorno bipolar "Generalmente se cree que es el resultado de desequilibrios químicos en el cerebro"(NHS Choices, 2013).

La idea de que cualquier tipo de droga actúa rectificando el presunto químico o la base neurofisiológica de le enfermedad mental no se ha demostrado (Moncrieff 2008).  No hay pruebas convincentes de que existe un desbalance en la dopamina o cualquier otro desequilibrio bioquímico en el trastorno bipolar, o que los medicamentos utilizados actúen mediante la inversión de éstos. Todos los medicamentos que se usan actualmente para tratar el trastorno bipolar, incluyendo el litio, anticonvulsivos como divalproex sódico y los antipsicóticos atípicos ejercen efectos fuertemente sedantes, que probablemente, en sí mismos, se usan para someter y reducir las manifestaciones de la manía aguda, sin la necesidad de recurrir a hipótesis sobre patología subyacente.

Los beneficios a largo plazo han sido mucho más difíciles de demostrar, sin embargo, la mayoría de los estudios son confundidos por el hecho de que la retirada de algunas de estas drogas parece aumentar el riesgo de una recaída por encima de lo que hubiera sido sin tratamiento (Baldessarini, Tondo, y Viguera, 1999; Suppes, Baldessarini, Faedda, y Tohen, 1991).  El estudio controlado con placebo de la terapia de mantenimiento con olanzapina, por ejemplo, encontró que la mayoría de las recaídas entre los pacientes tratados con placebo se produjo dentro de los 3 meses de la sustitución de la olanzapina con placebo (Tohen et al.,2006).  Por otra parte, las tasas de recaída entre los pacientes tratados con el fármaco en los ensayos de este tipo no son superiores a las tasas de recaída registrados antes de la década de 1950 y la introducción de los tratamientos modernos de drogas (Moncrieff2008).  De hecho, las personas tratadas con olanzapina en el estudio que realizó la farmacéutica Eli Lilly, en promedio recayeron al año, en comparación  desfavorable con medicamentos anteriores a 1950 cuyo tiempo medio hasta la recaída fue de 2 a 3 años (M. Harris et al., 2005; Winokur, 1975).  Aunque una explicación parcial puede estar en las definiciones sueltas de recaída empleada en los ensayos clínicos modernos, la evidencia proporciona poca seguridad de que el tratamiento farmacológico a largo plazo es mejor que ningún tratamiento en absoluto.


Hay, además evidencia de que algunos de los medicamentos utilizados para tratar trastorno bipolar a mejorar los problemas relacionados con la variabilidad temperamental o emocional.  Aunque el litio y los antipsicóticos han demostrado producir embotamiento emocional o disforia en voluntarios y pacientes por igual, los estudios de litio no han encontrado evidencia suficiente de que se estabiliza el estado de ánimo en voluntarios (Bartonet al.,1993; Calil, Zwicker, y Klepacz,1990) y no hay estudios equivalentes de otros medicamentos utilizados en el trastorno bipolar.


La idea de que el tratamiento de drogas corrige un desequilibrio químico interno, enmascara las alteraciones mentales y físicas que las drogas producen, y esto puede explicar por qué la idea ha sido tan ampliamente promovida por la industria farmacéutica.


Los medicamentos catalogados como antipsicóticos y antiepilépticos tienen fuertes efectos psicoactivos, que alteran la mente, incluyendo el deterioro cognitivo, embotamiento emocional, y disfunción sexual (Moncrieff, Cohen, y Mason, 2009) y que están asociados con una serie de efectos físicos graves, como el aumento de peso, impotencia, cardíaco toxicidad, disquinesia tardía y la contracción del cerebro (Ho, Andreasen, Ziebell, Pierson, y Magnotta, 2011).  La idea, como Lilly pone en su sitio web Zyprexa, que los medicamentos funcionan "al corregir los químicos que se encuentran de forma natural [énfasis añadido] en el cerebro" (Eli Lilly, 2011) ayuda a crear la impresión de que las drogas son ayuda inocua y sólo restauran algo hipotético estado de armonía bioquímica, sin causar alteraciones fisiológicas no deseadas.

1 comentario:

  1. Apuntas que la olanzapina se emplea como regulador eutímico, cuando en palabras de una de mis psiquiatras tiene un cierto efecto depresógeno, de ahí que me lo apliquen en estado maníaco y en dosis bajas cuando estoy eutímico. Lo cierto es que he estado muy apegado a él mucho tiempo porque "me lo han vendido muy bien", sin embargo el otro día leía una serie de estudios que al igual que comentas en este post ponían en tela de juicio la efectividad de la olanzapina, un medicamento muy caro frente al haloperidol y de efectos parecidos. Tengo claro ya que a estos de Lilly les conviene muy mucho la comercialización de la Zyprexa y que son sus intereses lo que promueve su intensa introducción en la salud mental.
    Ahora bien, también he de decir que cuando comencé con el Depakine el humor se me equilibrió. ¿Efecto placebo?. Más tarde me cambiaron al litio, hasta que logré quitármelo de en medio y volver al Depakine. No sé, con todas estas drogas y las demás que me administran cuando lo requiero tengo mis dudas, sin embargo estoy muy psiquiatrizado, aunque no por ello dejen de interesarme voces como la tuya que avisan y destapan el negocio que representa la tan cacareada salud mental, cuando desde sus laboratorios o despachos se esfuerzan por categorizar o clasificar nuevos desbarajustes mentales.
    Hasta otra

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