Loco o bipolar

Diario de una persona que a los 16 de pronto enloqueció, luego a los 40 cree descubrir que es bipolar y en este momento con casi medio siglo en este mundo, no tiene claro que es lo que tiene.

lunes, 7 de mayo de 2018

Mi problema mental según mis palabras:

Psicosis maniaco depresiva, Trastorno bipolar o lo que me afecta

Son dos estados opuestos de mi forma de sentir: Hay unos momentos donde me siento muy feliz, acelerando, quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo, siento que soy bueno para todo, siento que me vuelvo inflexible o mejor dicho terco, me gasto hasta el último peso, veo todo color de rosa, me enamoro y enamoro fácilmente; luego hay otros días donde me siento muy mal, no quiero ni salir de casa, todo es de color gris, nada me gusta, siento que no soy querido por nadie y por lo tanto no quiero ver a nadie, solo quiero estar recostado o dormido, no me importa lo que los demás hagan o dejen de hacer, mi estado de ánimo es como de una tristeza infinita.
Últimamente pienso que no soy bipolar pues según parece bipolar se considera a cualquiera que tenga cambios fuertes en el estado de animo y esto involucra a la mayoría de las personas y haría que bipolar sea una persona normal y yo no me considero alguien normal del todo.

2 comentarios:

  1. Ilusiones....si de algo sabemos los que de vez en cuando acusamos intensas emociones es de ilusiones, pues en determinados momentos las sentimos de manera exagerada, caricaturista. Es entonces cuando toman su significado literal y se experimentan en un plano de la realidad bien distinto al cotidiano. Nos catapultan en pos de acciones irrealizables o no, nunca exentas de riesgo y vamos tras planes quiméricos como quien hubiera obtenido la verdad absoluta o la salud perfecta. Un estupendo espejismo.
    Embarcados en tal situación irónica terminamos dando con su reverso: la desilusión más atroz. O una elefantíaca indigestión de lo que previamente se ha vivido.
    Es el gradiente de la ilusión aumentada, esperpéntica e inevitable, la que termina por hacernos daño. El péndulo en pos de la manía y su antagonista la depresión. No obstante y para nuestro consuelo sabemos y conocemos el abanico completo, el recorrido y vivencia de ambos extremos y de lo que los une. De esta experiencia se puede obtener, como de cualquier otra experiencia vital, sabiduría.
    Sabiduría para despojarnos de lo innecesario y reencantar nuevamente y desde otra perspectiva una vida que por un tiempo se sumió en una ilusión sin ningún fundamento real y en una depresión para nada ilusoria, sino casi casi masticable.
    Cuando uno transita ambos extremos y los supera, es como regresar al hogar. Quizás esté hecho un cisco, quizás las compañías vecinas han desaparecido, quizás lo halles desamparado, quizás..... En cualquier caso algo tendrá que ser reconstruido nuevamente. Y lo harás. Lo harás porque has atisbado el reflejo del nítido rayo de luz cegadora y la oscuridad más cegadora también.
    Toca reencantar tu mundo, reilusionarte desde lo cotidiano, no conformarte sólo con haber sobrevivido, sino entregarte a la vida desde la sencillez de lo real y plausible. Dar y estar agradecido por el don de la mesura y cordura. Ya sabes, ya conoces, ya has hecho el duro camino de regreso y no te has extraviado sin remisión. Y si consigues y logras acomodar la experiencia y sus consecuencias, volverás a estar en paz contigo mismo e ilusionado. Porque a fin de cuentas la mejor ilusión no es otra que sentirse bien y a gusto, sin importar lo que pienses, digas, sientas o hagas.
    No sé de nadie que me garantice que no se producirán nuevas catástrofes. Y qué!. Ya las he padecido, ya sé que todas terminan pasando como pasan las nubes por el cielo y que un día todo será cálido y amable. Hasta entonces disfrutaré y velaré por mi jardín particular. Mi entorno afectivo, mis aficiones, mis esperanzas, mis ilusiones, mis amores, mis todo lo que se te ocurra y supongan el perfecto cimiento para reconstruirte cuando sea necesario. Mientras procuraré vivir dando gracias por el día a día, por lo que tengo y obtengo, sin olvidarme jamás que son muchos los que padecen catástrofes de distinta índole y que a fin de cuentas nos necesitamos mutuamente.
    Uno se puede considerar curado cuando tales desatinos no han aparecido en años y años, lo cual merece elogiarse. Puede haber hallado o abandonado en el trayecto aquello que le hacía enfermar. Se puede?. Por supuesto. Aunque sigo pensando que aún así este padecimiento jamás se olvida. Cómo olvidar tal experiencia?
    Toca ilusionarse y hacerlo sólo por estar vivo es el primer paso para los que en estos momentos puedan estar en el territorio de la oscuridad.
    Se puede?, claro que se puede.

    salud

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  2. Un bonito comentario; poético, filosófico, que describe facetas de nuestros sentires.

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